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Era evangélica, me hice católica gracias a los videos de Fernando Casanova y ahora estoy confundida, ¿Qué puedo hacer?


¡Hola hermana! Entiendo lo que estás pasando. Sé que puede ser muy desconcertante ver cómo alguien a quien admirabas, como Fernando Casanova, toma una decisión tan drástica como abandonar la Iglesia Católica. Sobre todo cuando, como tú, encontraste en su testimonio una guía para tu propia conversión. Pero no te preocupes, estamos aquí para caminar juntos en este proceso, y me gustaría ofrecerte algunas reflexiones que podrían ayudarte a encontrar claridad en medio de la confusión.

1. El poder del testimonio personal

Primero que nada, es importante recordar que tu conversión y tu fe no se basan en una persona, sino en Cristo y en la verdad de su Iglesia. Fernando Casanova compartió su testimonio, y eso te ayudó a ver la belleza y la verdad del catolicismo. Pero la fe católica no depende de él o de cualquier otra figura humana. La fe es un encuentro personal con Cristo, que nos invita a formar parte de su Cuerpo, la Iglesia.

Cuando uno escucha un testimonio tan poderoso como el de Casanova, es fácil conectar profundamente con su historia. Esto es algo bueno porque los testimonios personales nos inspiran, nos muestran que la gracia de Dios está viva y actuante en el mundo. Pero la fe, aunque se alimenta de estos testimonios, debe anclarse en algo más sólido: en la verdad revelada por Dios y custodiada por la Iglesia a lo largo de los siglos.

2. El desafío de la confusión y la duda

La confusión que sientes es completamente natural. Es como si un amigo te hubiera mostrado el camino a casa, pero de repente decide que ya no quiere seguir ese camino. Pero esto no significa que el camino esté equivocado. A lo largo de la historia de la Iglesia, hemos visto a muchos hombres y mujeres santos enfrentar dudas, crisis de fe, y hasta abandonos temporales. San Pedro mismo, el primer Papa, negó a Jesús tres veces (Mateo 26, 69-75), pero luego fue restaurado y se convirtió en el líder de la Iglesia.

Casanova ha decidido que la Iglesia Católica ya no es el lugar donde encuentra la verdad. Pero eso no cambia el hecho de que la Iglesia, fundada por Cristo mismo (Mateo 16,18), sigue siendo el pilar y fundamento de la verdad (1 Timoteo 3,15). La verdad es inmutable, no cambia según nuestras percepciones o crisis personales. Lo que él experimente o sienta en este momento no altera la verdad que la Iglesia ha proclamado durante dos mil años.

3. El discernimiento en la fe

Es muy importante, especialmente en momentos como este, que tomes tiempo para orar y discernir. En lugar de dejar que la confusión te arrastre, busca refugio en la oración, en los sacramentos, y en la Sagrada Escritura. Pregúntale al Señor qué quiere enseñarte en esta situación. A veces, Dios permite que atravesemos momentos de incertidumbre para profundizar en nuestra fe y arraigarnos aún más en Él.

Puedes pedirle al Espíritu Santo que te guíe y te dé sabiduría. La Biblia nos recuerda en Santiago 1,5 que si alguno de nosotros carece de sabiduría, debe pedírsela a Dios, que la da a todos con generosidad y sin reproche, y se le dará. Este es un momento para confiar en la promesa de Dios de que Él no nos abandona, incluso cuando otros puedan hacerlo.

4. El papel de la Iglesia en la interpretación de la Escritura

Uno de los puntos clave que Casanova menciona en su decisión de abandonar la Iglesia es que encuentra doctrinas que, según él, son contrarias a la Biblia. Esto puede sonar muy convincente, especialmente si venimos de un trasfondo evangélico donde la interpretación personal de la Escritura es común. Sin embargo, es fundamental recordar que la Biblia no fue escrita en un vacío; fue dada a la Iglesia, y es la Iglesia la que tiene la autoridad para interpretarla correctamente.

La Iglesia Católica no se basa solo en la Biblia, sino también en la Tradición y en el Magisterio, que es el conjunto de enseñanzas que han sido transmitidas a lo largo de los siglos. Este trípode –Escritura, Tradición y Magisterio– es lo que nos da una visión completa de la fe. De hecho, la propia Biblia fue canonizada por la Iglesia, y es a través de la autoridad de la Iglesia que sabemos qué libros pertenecen a la Escritura.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que "la tarea de interpretar auténticamente la Palabra de Dios, oral o escrita, ha sido confiada sólo al Magisterio de la Iglesia, es decir, al Papa y a los obispos en comunión con él" (CIC 85). Esto significa que aunque podemos leer y meditar la Escritura, la interpretación final y auténtica recae en la Iglesia. Esto no es para limitarnos, sino para protegernos de errores que podrían desviarnos del camino de la verdad.

5. La perseverancia en la fe

Es posible que sientas que esta situación ha tambaleado tu fe, pero recuerda que la perseverancia es una virtud que se fortalece en las pruebas. La vida cristiana no está exenta de desafíos, y cada desafío es una oportunidad para profundizar en nuestra relación con Dios.

En momentos de crisis, es útil recordar las palabras de San Pablo en 2 Timoteo 4,7: "He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe". La fe no es un camino fácil, y habrá momentos en que seremos tentados a dejarlo todo. Pero es precisamente en esos momentos cuando debemos aferrarnos más a Cristo, quien es nuestra roca y nuestra salvación.

6. Acudir a la comunidad y a los sacramentos

No estás sola en este camino. La Iglesia es una comunidad de creyentes, y es en la comunidad donde encontramos apoyo y fortaleza. Habla con un sacerdote de confianza, comparte tus dudas con otros católicos que puedan ayudarte a discernir y a ver la situación desde otra perspectiva.

Además, los sacramentos son fuentes de gracia que nos sostienen en nuestra peregrinación. La Eucaristía, en particular, es el alimento que nos da la fuerza para seguir adelante. No subestimes el poder de la Confesión, donde podemos experimentar la misericordia de Dios y recibir su perdón y sanación.

7. Mantener la esperanza

Finalmente, te animo a mantener la esperanza. No te dejes llevar por el desánimo o la desesperanza. Jesús nos ha prometido que estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28,20). La Iglesia ha atravesado muchas tormentas a lo largo de los siglos, y seguirá adelante porque está fundada en Cristo, la Roca.

Confía en que Dios tiene un plan para ti, incluso en medio de esta confusión. Puede que no entiendas todo ahora, pero si te mantienes cerca de Él, te guiará y te mostrará el camino.

8. Conclusión

En resumen, aunque la decisión de Fernando Casanova te haya desconcertado, recuerda que tu fe no depende de una persona, sino de Cristo y de la Iglesia que Él fundó. Este es un buen momento para profundizar en tu relación con Dios, para orar y discernir, y para buscar refugio en los sacramentos y en la comunidad. Mantén la esperanza y la confianza en que Dios te guiará a través de este desafío, y nunca olvides que Él siempre está contigo, incluso en los momentos de duda y confusión.

Si necesitas hablar más sobre esto o si tienes más preguntas, estoy aquí para ti. No estás sola en este camino. ¡Ánimo y adelante, que Dios te bendiga siempre!

Autor: Padre Ignacio Andrade.

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Seguro que también te interesará leer: Por medio de un video Fernando Casanova oficializó su salida de la Iglesia Católica; la acusa de enseñar doctrinas contrarias a la Biblia entre otras cosas.

¿Debemos alegrarnos por la conversión del cantante Daddy Yankee al cristianismo evangélico-protestante?


La noticia de la conversión de Daddy Yankee al cristianismo evangélico-protestante nos brinda una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de celebrar cada encuentro personal con Jesucristo. Como católicos, estamos llamados a reconocer y valorar los elementos de verdad y gracia presentes en diversas comunidades cristianas, según lo expresa el Decreto Unitatis Redintegratio del Concilio Vaticano II.

En este contexto, la alegría que experimentamos ante la noticia de la conversión de Daddy Yankee se alinea con la enseñanza del Evangelio según Lucas 15, 10, donde Jesús nos dice: "Hay alegría delante de los ángeles de Dios por un solo pecador que se arrepiente". Esta alegría se fundamenta en el hecho de que alguien ha encontrado a Jesucristo como su Salvador, lo cual es motivo de regocijo en el cielo y en la tierra.

El Decreto Unitatis Redintegratio del Concilio Vaticano II aborda la cuestión de la unidad entre los cristianos y reconoce la presencia de elementos de verdad en las comunidades eclesiales separadas. En el párrafo 3, se expresa: "Sin embargo, las muchas comunidades separadas presentan, aunque no sin defectos, ciertos elementos de santificación y de verdad que hay que considerar como dones propios de la gracia de Cristo". Esta declaración resalta la perspectiva positiva hacia las comunidades no católicas y subraya la presencia de elementos salvíficos en ellas.

Cuando consideramos la conversión de Daddy Yankee al cristianismo evangélico-protestante, podemos aplicar esta enseñanza conciliar. Aunque reconocemos la plenitud de la verdad revelada en la fe católica, es importante destacar que la búsqueda sincera de Dios y el encuentro personal con Jesucristo en otras tradiciones cristianas son dignos de celebración.

En la Iglesia católica, la Eucaristía es un elemento central que nos une de manera única a Cristo. Sin embargo, la alegría de tener a Cristo en nuestras vidas no se limita exclusivamente a este sacramento. La oración, la lectura de la Palabra de Dios y la comunidad cristiana son aspectos esenciales en el camino de fe de cualquier creyente.

En este contexto, la decisión de Daddy Yankee de seguir a Cristo en su nueva expresión de fe nos brinda la oportunidad de reconocer los dones de la gracia de Cristo presentes en su vida. Aunque solo en la Iglesia católica se puede encontrar plenamente a Cristo a través de la Eucaristía, es preferible que haya encontrado a Cristo de la forma en que lo hizo a que no lo haya encontrado en absoluto.

Nuestra responsabilidad como católicos es orar por aquellos que buscan sinceramente a Dios en diversas tradiciones cristianas. El Decreto Unitatis Redintegratio nos llama a buscar la unidad entre los cristianos, reconociendo que la diversidad no debe ser motivo de división, sino una oportunidad para aprender y crecer juntos en el amor de Cristo.

Así, en el caso de Daddy Yankee, podemos celebrar su encuentro con Cristo en el ámbito evangélico-protestante y, al mismo tiempo, orar para que encuentre la plenitud de la verdad en la fe católica. Que, en algún momento, podamos compartir la plenitud de la Eucaristía y la comunión en la fe católica, mientras reconocemos y valoramos los elementos de verdad presentes en su camino espiritual actual. En este proceso de alegría y oración, abrazamos la enseñanza del Concilio Vaticano II y aspiramos a la unidad que es el deseo mismo de Cristo para su Iglesia.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

Testimonio: Javier estaba atrapado en el satanismo, pero la Virgen María lo llevó a los pies de Cristo.


Permíteme compartir contigo una historia realmente asombrosa; su protagonista me ha dado la autorización para contarlo. Este es un testimonio de la misericordia y el amor incondicional de Dios que transformó la vida de un hombre llamado Javier. El joven Javier, en su búsqueda equivocada de significado y poder, se había sumergido profundamente en el mundo de las prácticas ocultas y satánicas. Asistía a misas negras, realizaba rituales demoníacos y se encontraba atrapado en un oscuro abismo espiritual.

Su vida, marcada por la confusión y la oscuridad, estaba lejos de la paz que ahora conocemos en Cristo. En su desesperación por encontrar un propósito y llenar el vacío interno, se adentró más profundamente en las prácticas del ocultismo, esperando encontrar respuestas en lugares equivocados.

Un día, mientras exploraba libros sobre ocultismo en una librería, Javier se encontró con una imagen de la Virgen María. A pesar de su corazón endurecido por años de prácticas satánicas y escepticismo, algo en la mirada serena de la Virgen captó su atención. Sin saber por qué, decidió llevar consigo la pequeña imagen de la Virgen a su hogar.

La presencia de la Virgen María en su vida comenzó a surtir un efecto inesperado. Aunque Javier seguía inmerso en su antiguo estilo de vida, un cambio sutil comenzó a manifestarse en su corazón. La Virgen, con su ternura materna, estaba trabajando silenciosamente en su alma, disipando las sombras de su pasado oscuro.

Un día, mientras paseaba por un parque cercano, Javier sintió una inexplicable necesidad de entrar en una iglesia católica. A pesar de sus dudas y resistencia interna, se encontró entrando en el templo. Al cruzar el umbral, sintió una paz que nunca había experimentado antes. Las luces tenues, los cánticos suaves y el aroma a incienso llenaban el aire. Sin saber por qué, se arrodilló y sintió un impulso repentino de rezar.

Fue en ese momento, mientras miraba un icono de la Virgen María en el altar, que algo profundo se removió dentro de Javier. 

Javier se encontró cada vez más atraído hacia la figura de la Virgen María. Comenzó a rezar el Rosario, una oración que, aunque inicialmente le resultaba desconocida y extraña, pronto se convirtió en su fuente de consuelo y esperanza. Cada Ave María que rezaba parecía alejar un poco más la oscuridad que había envuelto su vida.

Pero el camino hacia la redención no fue fácil para Javier. Los lazos que lo ataban al ocultismo eran fuertes, y la batalla espiritual fue intensa y una y otra vez volvía a sentirse atraído por las creencias satánicas, acudía a rituales, donde se realizaban cosas espantosas y blasfemas, aunque cada vez, cuando volvía a casa, sentía más incomodidad al recordar lo que sucedía en esos rituales y se preguntaba si debía abandonarlos. No sabía si elegir entre Satanás o Cristo, en ese punto algo de ambos mundos le atraía. La confusión era total. 

Sin embargo, un día, mientras meditaba sobre el misterio de la Anunciación, Javier sintió una presencia abrumadora de amor y gracia. Se dio cuenta de que la Virgen María, a través de su "sí" a Dios en ese momento crucial, había llevado al Salvador al mundo, trayendo la luz a las tinieblas. Fue entonces cuando Javier entendió que también podía decir "sí" a Dios y permitir que la luz de Cristo llenara su vida.

Sintió una abrumadora necesidad de confesarse y liberar su alma del peso del pecado que lo había atormentado durante tanto tiempo.

El encuentro de Javier con el amor y la misericordia de Dios lo llevó a un momento decisivo en su vida. Sintiendo el llamado de Dios en su corazón, se acercó a un sacerdote y expresó su deseo de convertirse al catolicismo. A través de un proceso de catequesis, oración y discernimiento, Javier finalmente fue recibido en la Iglesia Católica.

Con el tiempo, Javier se convirtió en un apasionado defensor de la fe. Su amor por la Virgen María lo llevó a consagrarse a Ella y a confiar plenamente en su maternal intercesión. Esta profunda devoción lo guió y protegió en su viaje hacia la verdadera luz de Cristo.

La transformación en la vida de Javier fue evidente para todos los que lo conocían. Su rostro, una vez marcado por la oscuridad, ahora irradiaba una paz y alegría inexplicables. Se convirtió en un testigo viviente de la gracia redentora de Dios, inspirando a otros con su historia de conversión y esperanza.

Que esta historia nos recuerde a todos nosotros el poder de la misericordia divina y el amor incondicional de la Virgen María. Su intercesión maternal puede romper las cadenas del pecado y guiar incluso a las almas más perdidas de regreso al abrazo de Dios.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿Jesús Adrián Romero se volvió Católico?



En los últimos días, han circulado rumores y especulaciones que afirman que Jesús Adrián Romero se volvió al católico. Sin embargo, es importante aclarar que hasta el momento no hay declaraciones oficiales de parte del cantante que confirmen este hecho. No hay indicios en sus redes sociales ni en los medios de comunicación que respalden estas afirmaciones.

Lo que sí es cierto es que Jesús Adrián Romero ha demostrado ser muy respetuoso con el catolicismo y ha mostrado aprecio por la riqueza de la fe católica en diversas ocasiones. Ha defendido a los católicos de los ataques de algunos grupos protestantes que critican la veneración de imágenes y otros aspectos de la liturgia católica. En lugar de avivar las llamas de la discordia entre diferentes tradiciones cristianas, Jesús Adrián ha abogado por la unidad y el respeto mutuo entre los creyentes, reconociendo que, a pesar de nuestras diferencias doctrinales, compartimos una fe común en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador.

Este enfoque de respeto y apertura hacia el catolicismo no es sorprendente si consideramos el mensaje central del Evangelio: el amor y la unidad. Jesús nos llamó a amarnos los unos a los otros, independientemente de nuestras diferencias denominacionales. En Juan 17, 21, Jesús oró a Dios Padre por la unidad de todos los creyentes: "Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste". Estas palabras de Jesús nos instan a buscar la unidad en el cuerpo de Cristo y a respetar la diversidad de tradiciones cristianas que existen en el mundo.

En cuanto a las discusiones sobre la veneración de imágenes, es esencial entender que en la Iglesia católica, las imágenes no son objetos de adoración, sino herramientas para la devoción y la contemplación. Representan a santos, eventos bíblicos y, sobre todo, a nuestro Señor Jesucristo. Los católicos no adoran a las imágenes, sino que las utilizan como ayuda para centrar su atención en Dios y para recordar la presencia viva y real de los santos en la comunión de los creyentes.

En este contexto, Jesús Adrián Romero ha mostrado una comprensión respetuosa de estas prácticas y ha defendido la libertad de los católicos para expresar su fe de acuerdo con su tradición. Esta actitud de apertura y tolerancia es un testimonio del amor cristiano y de la aceptación de la diversidad dentro del cuerpo de Cristo.

En cuanto a este hermano en la fe, es fundamental recordar la importancia de la oración por la conversión y la unidad de todos los cristianos. La oración es una poderosa herramienta que nos permite acercarnos a Dios y presentar nuestras peticiones delante de él. Podemos orar para que Jesús Adrián Romero continúe creciendo en su relación con Dios y que, si es la voluntad del Señor, este hermano encuentre la plenitud de la verdad en la Iglesia católica. También podemos orar por la unidad de todos los cristianos, para que podamos testimoniar al mundo el amor de Cristo a través de nuestra unidad y hermandad en la fe.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

Quisiera que todos mis amigos protestantes conocieran la belleza de la fe católica ¿Qué puedo hacer para que se conviertan?


¡Qué emocionante es tu deseo de compartir la belleza de la fe católica con tus amigos protestantes! ¡Vamos a sumergirnos en esta aventura espiritual juntos y hacerlo de una manera amena y emocionante!

Antes que nada, recuerda que la conversión es un proceso íntimo y personal. Nuestra tarea no es forzar a nadie a convertirse, sino presentarles el amor y la verdad de la fe católica de una manera respetuosa y atractiva. La Biblia nos dice en 1 Pedro 3,15: "Estad siempre preparados para dar una respuesta a todo aquel que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros".

Entonces, ¿por dónde empezar? ¡Con amor y amistad! La amistad genuina es un puente poderoso para comunicar la fe. Comparte tu amor por Dios y cómo la fe católica ha impactado tu vida de manera positiva. Habla con pasión y entusiasmo, ¡que tus ojos brillen cuando hables de tu relación con Cristo! Recuerda, San Francisco de Asís dijo: "Predica el Evangelio en todo momento, y si es necesario, usa palabras".

La enseñanza de la Iglesia también es crucial. Conoce tu fe, no solo en la superficie, sino en su profundidad y riqueza. Lee el Catecismo de la Iglesia Católica para entender mejor los fundamentos de la fe y cómo se basa en las Escrituras y la Tradición. Esto te ayudará a responder preguntas y a explicar las creencias católicas de manera clara y convincente.

También puedes organizar encuentros amigables para dialogar sobre la fe. En lugar de debates acalorados, crea un ambiente de escucha mutua y respeto. Comparte los puntos en común que tenemos con los protestantes, como la creencia en la Biblia y en Jesucristo como nuestro Salvador. La Patrística puede sernos útil aquí, ya que los primeros padres de la Iglesia pueden ofrecer un entendimiento más profundo de las raíces de nuestra fe.

No subestimes el poder de la oración. ¡Ora fervientemente por tus amigos! Pide al Espíritu Santo que toque sus corazones y les muestre la belleza y la verdad de la fe católica. Como dice en Filipenses 4,6, "Por nada estéis afanosos; sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias".

Invítales a la Misa, pero no solo como un acto religioso, sino como un encuentro con Cristo. Anímales a abrir sus corazones a la presencia de Jesús en la Eucaristía. Puedes compartir el Evangelio de Juan, capítulo 6, donde Jesús habla sobre ser el "pan de vida" y cómo debemos comer su carne y beber su sangre para tener vida eterna.

Explora las conexiones históricas entre la Iglesia católica y el cristianismo temprano. Mostrar cómo los primeros cristianos adoraban, celebraban la Eucaristía y tenían estructuras episcopales similares a las de la Iglesia católica actual puede ayudar a tus amigos a ver la continuidad de la Tradición.

No olvides la importancia del testimonio. Vive tu fe con alegría y autenticidad. Tu vida es tu mejor argumento. Cuando vean cómo la fe católica te ha transformado y te llena de paz y amor, pueden sentirse atraídos a explorar más.

Recuerda que la paciencia es clave. La conversión es un proceso gradual y el Espíritu Santo trabaja en los corazones de maneras misteriosas. No te desanimes si no ves resultados inmediatos. Como el apóstol Pablo nos recuerda en 1 Corintios 3,6, "Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento".

En resumen, querido amigo, compartir la belleza de la fe católica con tus amigos protestantes es una tarea emocionante y noble. Hazlo con amor, autenticidad y conocimiento. Recuerda que el objetivo no es ganar un argumento, sino ganar corazones para Cristo y su Iglesia. Con amistad, oración y una actitud respetuosa, puedes ser un instrumento del Espíritu Santo en el camino de conversión de tus amigos.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

Estaba hundido en las drogas, ahora afirma: "La unión completa con Jesús en la Eucaristía es lo que ha sanado mi alma"


Caleb, un joven estadounidense de 29 años, contó su testimonio durante el Vía Crucis en la JMJ Lisboa 2023, un poderoso mensaje sobre la misericordia de Dios y la importancia de la Eucaristía para el alma.

Caleb tuvo un pasado problemático: una relación rota con su papá, el divorcio de sus padres y su lucha contra la adicción a las drogas, la depresión y la tendencia a autolesionarse.

El joven mencionó que fue la relación con la que sería su esposa la que lo ayudó a buscar la plenitud en Dios.

“El Señor escuchó mis llantos y me envió el regalo más hermoso. Una persona que eventualmente se convertiría en mi esposa”, agregó.

Caleb y su esposa comenzaron a frecuentar nuevamente la iglesia, donde él enseñó sobre la fe , una actividad que poco a poco lo llevó a realizar su propia investigación sobre la iglesia primitiva.

Este conocimiento le permitió darse cuenta de la verdadera presencia de Jesús en la Eucaristía, una realidad que lo llevó totalmente a Dios.

“En resumen, fue el mensaje de Juan 6, Jesús en la Eucaristía, quién me llevó a casa en plena comunión con la Iglesia Católica”, agregó.

Este es su testimonio completo:

“Hay momentos en que pienso en los días que era más joven y siento un dolor profundo y, al mismo tiempo, una gran alegría. La realidad de mi vida es que soy una de las ovejas perdidas que Jesús vino a buscar. Crecí en una familia rota, con un padre que no se daba cuenta de su propio valor y su identidad en Cristo, y que estaba gravemente roto.

Como resultado de sus sufrimientos, hirió a los demás, y una de mis fugas de la vida doméstica fue la iglesia. Siempre me pareció que era mi hogar lejos de casa.

He crecido según diversas tradiciones cristianas, pero siempre he tenido el deseo en mi alma de algo más. Quería ese encuentro con Jesús que todos a mi alrededor, pero aún no había experimentado, no entendía que todo ese tiempo Él estaba ahí a mi lado.

Cerca de la graduación de la escuela secundaria, mis padres vivieron un divorcio horrible y mi mundo salió de control. Me hundí en la depresión, luché contra la autolesión, me hice adicto a las drogas y decidí terminar con mi vida. Dejé que el dolor me llevara a abrazar todos los deseos egoístas que estaban dentro de mí.

Todo lo que había conocido se había ido. No tenía sentido de dirección, mi mente estaba en un lugar tan oscuro debido a todo el dolor, y buscaba una razón para vivir.

El Señor escuchó mis llantos y me envió el regalo más hermoso. Una persona que eventualmente se convertiría en mi esposa.

Una vez que conocí a mi esposa, encontré una razón para vivir y el deseo de crecer en mi fe. Quería la pasión que ella tenía por Jesús, pero luchando con los fantasmas de mi pasado, siempre me parecía inalcanzable.

Después de salir un poco, nos separamos por un tiempo, y me enfrenté a una elección: podía dejar que Jesús tomara el control total de mi vida, o volver a caer en mis viejos hábitos.

Por Su gracia, perseveré, y siendo aprendiz en una tienda de tatuajes, conocí el dolor de los olvidados de la sociedad y ahí vi a Jesús en ellos y quién era realmente.

Después de una larga recuperación, mi esposa y yo volvimos a estar juntos y finalmente nos casamos.

Nos involucramos mucho en nuestra iglesia y se me encomendó transmitir la fe a nuestros estudiantes, pero me di cuenta rápidamente de que realmente no sabía lo que era la fe.

Comencé a investigar sobre la Iglesia Primitiva tanto en recursos bíblicos como históricos.

En resumen, fue el mensaje de Juan 6, Jesús en la Eucaristía, quién me llevó a casa en plena comunión con la Iglesia Católica.

Reflexionando comprendí que la herida paterna que tuve me causó una crisis de identidad, pero después de abrazar la identidad que mi Padre Celestial me dio, las heridas finalmente comenzaron a sanar.

La unión completa con Jesús en la Eucaristía es lo que ha sanado mi alma. Después de probar todo lo que este mundo tiene para ofrecer, Jesús es verdaderamente el único que me ha satisfecho”.

Era atea, escribía sobre sexo y poemas blasfemos, ¡HOY ES UNA CATÓLICA FASCINADA CON LA PUREZA DE LA VIRGEN!


La escritora y poeta Sally Read tiene una hija en la adolescencia que se hace preguntas sobre la fe. Sally no puede recurrir a su propio pasado para responder porque ella se formó en una familia atea.

“Fui educada como atea, el credo de la no-creencia estaba en mi sangre, el cristianismo era un síntoma de debilidad mental y de intolerancia”, escribía en The Tablet a principios de 2012. “Mi bisabuelo era un orangeman en Irlanda del Norte, vengo de generaciones de protestantes de línea dura convertidos en ateos”.

Era atea, enfermera psiquiátrica, descreída, partidaria -por inercia, no por entusiasmo- de una sexualidad desinhibida… Pero durante la primavera del año 2010, mientras escribía un libro sobre sexualidad femenina, habló por primera vez en serio con un cura. Así empezó un viaje espiritual que incluiría intuir “la posibilidad de Dios”, de un “autor último”, y luego una experiencia mística y un cambio total de vida. En apenas dos años pasó a ser una católica devota.

Ahora, pasados 10 años desde que empezó ese viaje, como madre de familia católica se plantea cómo responder a las preguntas de su hija, que en parte son también las suyas propias, y las de nuestra época acelerada y ruidosa.

Eso le llevó a escribir el libro Annunciation, y a reflexionar más sobre María. De eso ha hablado con CariFilii.es.

– ¿Qué pensaba acerca de la Virgen María cuando usted era atea?

 Es extraño, pero cuando era atea sentía fascinación por imágenes de la Virgen María. Mi abuela tenía en la pared una ilustración de la Virgen con el Niño Jesús y dos angelitos, de Fray Filippo Lippi. Me atraía mucho mucho el rostro de María. Tanto, que cuando mis abuelos murieron pedí quedarme con el dibujo. Desde entonces, siempre tuve una imagen de la Virgen en la pared de mi habitación.

Supongo que me atraía el arte renacentista. Pero también la noción pagana de una diosa, y tenía la idea de que María era una figura de divinidad femenina que había sido usurpada y suprimida por la Iglesia Católica. Pensaba que ella era una mujer silenciada, mantenida bajo cristal. Y ya entonces sentía también curiosidad por la Anunciación, y en mis dos primeros libros de poemas había un poema (blasfemo) sobre el tema.

– Para una poeta, ¿qué sugiere María cuando proclama el Magníficat?

 Lo que el Magníficat me dice es que María tenía una profunda comprensión de la Escritura y la fe y estaba incrustada en ella de tal forma ¡que la hacía cantar! La idea de magnificar al Señor es tan hermosa, tan correcta y tan paradójica… María es muy pequeña, pero al mismo tiempo es muy poderosa. Ella captura y reconduce sin esfuerzo la naturaleza de Dios y la esperanza que nosotros ponemos en Él.

Lo mejor de todo es que es realmente una canción, en el mejor sentido de la tradición bíblica. Lo es en su ritmo, su métrica… y creo que ella debió prácticamente cantarla cuando expresó esas palabras a Isabel. Desde que me convertí, ha habido momentos en que he necesitado cantar para expresar mi gozo en Su amor. Rápidamente tuve que aprender algunas canciones de fe para poder hacerlo.

– Al hacerse católica, ¿qué pensó de las doctrinas católicas sobre la Virgen?

 Quizá es extraño, pero ninguna de las doctrinas marianas me pareció extraña. La Inmaculada Concepción me pareció muy lógica, y si la aceptamos, la Asunción emana de ella. De hecho, quizá la Inmaculada Concepción y la Asunción son mis partes preferidas de la doctrina mariana. La Inmaculada Concepción es infinitamente interesante, porque nos hace preguntarnos cómo sería el comportamiento de alguien sin pecado. Esto es algo de lo que mi hija y yo hablamos mucho.

En Cerdeña, donde viven mis suegros, la fiesta de la Asunción es muy grande. Llevan una estatua de María en su lecho por el pueblo, con gaitas y disparos de cañón y caballos que montan sin silla. He descubierto que estos aspectos de la vida de la Virgen son inspiradores, y también para mi hija, porque apuntan a la realidad del Cielo.

– Su nuevo libro, Anunciación, surge a raíz de las inquietudes y preguntas de fe de su hija adolescente…

– Cuando mi hija era pequeña se relacionaba con María mucho más fácilmente que con la Trinidad. Le encantaba la historia de Santa Bernadette y Lourdes y siempre quería una estatua o dibujo de María en su habitación. Yo solía ver la fe como una cadena: los padres van por delante guiando a los niños, los entregamos a María, que a su vez los entrega a su Hijo. María es alguien que viene a buscarnos donde estamos: eso lo vemos en sus apariciones, en el campo… Creo que el hecho de que se haya aparecido a tantos niños es muy significativo. En Annunciation cuento un sueño que tuvo mi hija acerca de María cuando tenía 6 años y el impacto que tuvo en ella. A medida que mi hija entra en la adolescencia, creo que el papel de María seguirá desarrollándose. Nuestra Madre será la mejor para enseñar modestia, prudencia y sabiduría en todo.

– ¿Por qué la Anunciación le ha inspirado?

 La Anunciación es un punto crucial, de cambio, un encuentro denso entre un ángel y una mujer del que depende todo: nuestra relación con Dios, nuestra esperanza, nuestro futuro, nuestro presente y nuestro pasado. Cuando era atea, mi cuadro preferido en la National Gallery de Londres era la Anunciación de Fray Filippo Lippi. Me encantaba el arco que acogía a sus cabezas dobladas y el detalle exquisito, y la calma suave. Y la sensación de que era un acontecimiento.

Hoy todos los eventos tratan de acción, de audiencias. Pero la Anunciación de Lippi muestra que los momentos más tranquilos pueden ser épicos. Y el acontecimiento de la Anunciación es lo más épico. Y, si nos fijamos, no tenía público, no había aplausos el día que vino el ángel. Su grandeza está en la relación con Dios y sus planes. Es algo que deberíamos recordar en cada acontecimiento.

La fiesta de la Anunciación a veces es infravalorada, pero, como digo, es crucial. Es el momento en que la carne de Dios tocó por primera vez nuestra carne. También es presagio de la Eucaristía: María fue la primera en tener dentro de ella al Cristo físico. A través de ella, también nosotros podemos recibir al Cristo físico en la forma de la Eucaristía.

– ¿Descubrió algo escribiendo sobre la Anunciación?

 A medida que escribía este libro, me di cuenta de que estaba escribiendo una “anunciación” para mi hija, que le estaba pidiendo su fiat. Y a medida que escribía, entendía que nuestro fiat se nos pide en cada momento de la vida, cuando nos levantamos, cuando descubres que estás embarazada, etc… Espero vivir una espiritualidad de fiat, de decir siempre sí.

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Era protestante, acudió a «Mamá María» y llegó en el momento preciso: ella «lo cambió todo»


Desde que nació, la venezolana Yolimar Reyes vivió una «cuna de oro» en lo relativo a la fe, iba a colegios católicos, respetaba a su familia, recibía una buena formación y rezaba a la Virgen, a la que llama «Mamá María». Aunque admite que nunca profundizó demasiado, «el Señor y la Virgen siempre estuvieron» en su vida. Sin embargo, esta se empezó a truncar con el divorcio de sus padres y, especialmente, cuando se fue a vivir a Estados Unidos a los 22 años.

«Me ofreció un mundo de libertinaje y al tener independencia, me desaté«, explica al canal de El rosario de las 11.  Especialmente en lo material, hasta el punto en que fue olvidando su fe y cambiándola «por el dios dinero».

Llegó a tener tres trabajos, una buena casa, su propio negocio… en lo material, «había triunfado», pero vivir «entregada al yo, a la soberbia y al ego» hizo que «el enemigo empezase a pasar facturas».

A la euforia del éxito pronto le siguió «una sensación de vacío, de tristeza» que la quebró… y trató de llenarla junto a su pareja, a quien le propuso involucrar a Dios en su vida, plagad de bonitos recuerdos junto a la Virgen y su formación cristiana.

En el protestantismo para «involucrar a Dios»

«El me dijo que no iríamos a la Iglesia católica, pero yo con tal de involucrar a Dios no me importaba como, así que accedí a ir con él a la iglesia protestante«, comenta.

Yolimar recuerda que desde entonces asistió al «comienzo de la deformación» de su fe. Se sentía cómoda con sus nuevas amistades protestantes y el pastor «hablaba muy bien», pero los santos y María ya no estaban y no podía evitar pensar en que estaba traicionando a su familia.

Su relación no prosperó. Tras la ruptura, sola y sin saber dónde ir o qué hacer, el sentimiento de vacío aumentó y se aferró a la iglesia protestante como el único consuelo y «alimento del alma».

Con perspectiva, hoy sabe que la Virgen y Dios siempre estuvieron llamándola a través de invitaciones frecuentes de amigas católicas para asistir a grupos de oración. «Pero yo me sentía cómoda, hacía amigos, celebraba Halloween, hasta era amiga del pastor», pensaba.

El «quiebre» de Yolimar llegó con la mudanza de su madre a Estados Unidos: «Tras 10 años viviendo sola, empezamos a chocar. Ya era independiente y fue como si se invirtieran los papeles, ahora me tocaba a mí cuidar de ella. Todo fueron peleas, disturbios e ira».

Hasta el punto de que prefería estar en cualquier sitio menos en su casa. Por eso cuando recibió una nueva invitación de una amiga para ir a un grupo católico de oración hace 4 años, no dudó en aceptar.

«Mamá María», entre los mejores recuerdos de su niñez

Cuando entró a la iglesia, se sintió como en casa. «Lo primero que vi fue a la Virgen, el tabernáculo, el vía crucis… me trajo los mejores recuerdos de mi infancia, cuando mi abuela escuchaba misa y me hablaba de la Virgen, tantos recuerdos en tan pocos segundos que colapsé de amor. No podía parar de llorar ni controlar lo que me estaba sucediendo», relata.

Cuando empezó el grupo de oración, poco antes de Cuaresma, el sacerdote, Osvaldo, propuso a los presentes diversas formas de vivir el sacrificio e imitar a Cristo y la Virgen durante los próximos 40 días.

«En mi soberbia de hacer las cosas como yo considerase, dije que no leería el Evangelio [que propuso el sacerdote]», explica. En su lugar, «me quité el chocolate y el café con leche y me propuse ir todos los martes al grupo de oración como tiempo de lectura y cuaresma para el Señor».

Un antes y un después: «O católica o protestante»

Yolimar empezó el ayuno y a asistir con regularidad a la misma iglesia cuando llegó «un antes y un después» a su vida a través de un libro, los 36 volúmenes del Libro del Cielo de Luisa Picarreta y la consagración a María que incluía esta mística de la «Divina Voluntad». «No podía parar de leer. Empecé la consagración y `Mamá María´ tocó mi corazón», admite.

Pero Yolimar seguía en la iglesia protestante, a la que iba cada domingo antes de ir a la católica, de la que siempre admiraba la belleza de la Virgen y los «golpes de amor» que sentía al verla.

Incluso hacía apostolado con otras amigas a las que invitaba al grupo de oración de la iglesia católica. Lo más curioso de todo, dice, es que el último día de la consagración a la Virgen del mes de mayo, una de esas amigas a las que había invitado le dijo: «Me gusta mucho el grupo, pero tú te tienes que decidir. O eres católica o eres protestante«.

Tenía mucho que perder si abandonaba los cultos dominicales protestantes. Especialmente los amigos, la comodidad y el apoyo que encontraba.

Indecisa, acudió a su recién reparada relación con la Virgen María.

María llegó en el momento preciso para cambiarlo todo

«`Tengo miedo, pena, vergüenza, pero no quiero dejarme llevar más por el mundo. Tú eres un ejemplo a seguir y yo soy católica, no protestante´. Le pedí ser fuerte y dar la cara, porque sentía que iba a herir a mucha gente, pero cuando sentí que Mamá María me daba el valor, asumí la responsabilidad y dejé de ir a la iglesia protestante«, relata.

Tras tomar la decisión, su vida dio un giro total. Sus antiguas amistades le retiraron la palabra, pero ella decidió «seguir el ejemplo de Jesús y perdonarles«.

Mientras, se involucró por completo en la cultura y la fe católica, peregrinó a Tierra Santa, hizo ayunos y se empapó de enseñanzas y lecturas, completando la transformación «de la mano de la Virgen», que le suscitaba recuerdos de su pasado para comprender «que ella siempre estuvo» a su lado.

Hoy, sabe más que nunca que «ser católico no es fácil, es ser un guerrero«, pero que también «Dios da las herramientas» a través de los sacramentos, los mandamientos y la gracia para vivir y mantener la fe.

Entre las muchas gracias y regalos que ha recibido de Dios, destaca el rescate de su familia. «La relación con mi madre es ahora mucho mejor. Mi abuela falleció y estuve con ella haciendo la unción de enfermos y novenas. Mamá María llegó en el momento preciso para llevar también a mi familia a convertirse y al Señor y a cambiar mi vida«, concluye.

Oración por la conversión de los médicos que practican abortos.


Dios nuestro, creador de la vida y fuente de todo bien, te pedimos en este momento que ilumines a los médicos que practican abortos para que, a través de tu gracia, puedan encontrar el camino de la conversión y el arrepentimiento.

Te pedimos que toques sus corazones con el poder del Espíritu Santo para que comprendan la importancia y el valor sagrado de la vida humana desde su concepción hasta su fin natural. Que puedan ver en cada ser humano una imagen de Ti mismo, un ser digno de amor, respeto y protección.

Sabemos que muchos de estos médicos se ven atrapados en situaciones difíciles y complejas, y que pueden sentir que no tienen otra opción que practicar abortos. Pero te pedimos, Señor, que les des la sabiduría y la fortaleza para encontrar alternativas éticas y morales, para que puedan ayudar a las mujeres en dificultades sin comprometer la vida de sus hijos.

Te pedimos que, a través de la intercesión de María, madre de la vida y protectora de los no nacidos, puedan encontrar la gracia para arrepentirse de sus acciones y buscar la reconciliación con sus hermanos y con Dios. Que puedan encontrar la fuerza para pedir perdón a aquellos a quienes han lastimado y para reparar el daño causado.

Te pedimos que los acompañes en este proceso de conversión y que les des la gracia para transformar sus vidas y dedicar su profesión al servicio de la vida y la dignidad humana. Que puedan ser testigos valientes y coherentes de su fe, y que puedan inspirar a otros a seguir el camino de la vida y el amor.

Te pedimos todo esto en el nombre de Jesús, que vino a dar vida en plenitud, y que nos llama a amar y servir a nuestros hermanos más vulnerables. Amén.

Autor: Padre Ignacio Andrade

Cinco obispos abandonan la Iglesia anglicana y se pasan a la católica


¿Qué está pasando en la Iglesia anglicana para que, en los cuatro últimos años, cinco de sus obispos decidan abandonarla para pasar a la Iglesia católica?

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Decisiones como la ordenación de mujeres sacerdotes, la ordenación sacerdotal de personas que llevan una vida de convivencia homosexual, o la bendición de parejas del mismo sexo, explican un fenómeno histórico sin precedentes.

¿Qué está pasando en la Iglesia anglicana para que, en los cuatro últimos años, cinco de sus obispos decidan abandonarla para pasar a la Iglesia católica?

Uno de ellos es John Goddard, antiguo obispo anglicano de Burnley, en la provincia inglesa de York, a quien el Papa Francisco acaba de conceder el título de «capellán de Su Santidad».

De obispo anglicano a sacerdote católico casado

El ahora «monseñor» (apelativo propio de este nombramiento) recibe esta distinción del pontífice casi un año después de haber sido ordenado sacerdote en el seno de la Iglesia católica y de incardinarse en la archidiócesis católica de Liverpool.

El antiguo obispo anglicano, de 75 años, casado con Vivienne, con quien tiene dos hijos, es ahora sacerdote católico, en virtud de la constitución apostólica, firmada por Benedicto XVI en 2019, por la que se permite oficialmente la ordenación sacerdotal de antiguos pastores anglicanos, aunque estén casados.

Los sacerdotes u obispos anglicanos casados, sin embargo, no pueden ser ordenados obispos en la Iglesia católica.

Motivos detrás de la decisión

Monseñor Goddard considera que la distinción que le ha concedido el Papa implica un reconocimiento de su periplo existencial en los últimos cincuenta años, «un camino constante», que como él mismo dice, «ha culminado en la Iglesia católica».

En la reunión de noviembre de 2012 del Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra, Goddard fue uno de los tres miembros de la Cámara de los Obispos (las otras dos cámaras son las de los clérigos y laicos) que votó contra la ordenación de mujeres obispos.

Él mismo reconoce que aquella decisión anglicana tuvo un papel decisivo en su alejamiento y consecuente acercamiento a la Iglesia católica.

En su opinión, la Iglesia de Inglaterra se ha orientado en las últimas décadas hacia una concepción más protestante, separada de los tres pilares que caracterizan al cristianismo: la razón, la Escritura y la tradición.

«El camino a seguir hoy parece ser una especie de relativismo que, en mi opinión, no sigue la tradición católica», declaró tras madurar su decisión de pedir la acogida a la Iglesia católica.

«Discerní que estaba llamado a un camino distinto del de la Iglesia de Inglaterra, en la que había servido durante tanto tiempo, pero en la que me sentía cada vez más incómodo. No podía, con integridad, continuar dentro de la Iglesia de Inglaterra. En el pasado podía decir que era cristiano, católico y miembro de la Iglesia de Inglaterra, y consideraba que estas tres afirmaciones eran coherentes. Esto ya no podía hacerlo».

Cinco obispos

Monseñor Goddard es uno de los cinco obispos anglicanos que han abrazado el catolicismo en los últimos cuatro años. En general, esos representantes anglicanos proceden de sensibilidades diferentes, pero los motivos que les han llevado a tomar esta decisión son parecidos: divergencias en las decisiones tomadas por la mayoría anglicana.

Los otros cuatro líderes anglicanos que han sido acogidos recientemente en el seno de la Iglesia católica son Jonathan Goodall, antiguo obispo de Ebbsfleet; Michael Nazir-Ali, quien fue obispo de Rochester; Peter Forster, obispo retirado de Chester; y Gavin Ashenden, antiguo capellán de la Reina y obispo anglicano tradicionalista.

En general, estos obispos, como por ejemplo monseñor Michael Nazir-Ali, se han manifestado contra la bendición de parejas homosexuales (adoptada ahora por la Comunión Anglicana, provocando un cisma) y contra la ordenación de sacerdotes que mantienen una convivencia homosexual.

Más de tres mil fieles anglicanos

En 2009, el Papa Benedicto XVI promulgó la constitución apostólica «Anglicanorum Coetibus» que facilita la acogida de grupos de cristianos de tradición anglicana que quieren entrar en plena comunión con la Iglesia católica.

Aquel documento estableció la creación de «diócesis», como sucede con la diócesis castrense (Ordinariato militar), dedicadas específicamente a la acogida en el seno de la Iglesia católica de grupos o parroquias anglicanos que piden la comunión plena.

Hoy hay tres «ordinariatos» para católicos de origen anglicano en el mundo: el de Inglaterra y Gales (con 3.500 fieles, 91 sacerdotes, 9 religiosas, distribuidos en 35 parroquias), el de Estados Unidos y Canadá (con 8.000 fieles, 87 sacerdotes, distribuidos en 38 parroquias), y el de Australia (con 1.200 fieles, 21 sacerdotes y 14 parroquias).

El primado de la Comunión Anglicana mundial, el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, ha comentado en varias ocasiones este éxodo de obispos, sacerdotes y fieles anglicanos al catolicismo, asegurando que desde su punto de vista no se trata de un problema: lo importante, según él, es que sean «fieles discípulos de Cristo».

El bautismo en la Iglesia anglicana es considerado como válido por la Iglesia católica, motivo por el cual los fieles de esa confesión que piden ser acogidos en el catolicismo no necesitan bautizarse de nuevo.

Ahora bien, la Iglesia católica no reconoce la validez de la ordenación sacerdotal en el seno de la Iglesia anglicana. En 1896, el Papa León XIII emitió la bula Apostolicae Curae, en la que declaró que las ordenaciones anglicanas son «nulas e inválidas», por considerar que los cambios realizados en el rito de ordenación, durante la Reforma Anglicana, invalidaron el sacramento del Orden sagrado. Por este motivo, los pastores anglicanos acogidos en la Iglesia católica necesitan recibir la ordenación sacerdotal de manos del obispo católico.

Autor: Jesús Colina.

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Fuente: https://www.eldebate.com/religion/iglesia/20230324/cinco-obispos-abandonan-iglesia-anglicana-pasarse-catolica_103000.html

Era adicto a las drogas, a la pornografía y al satanismo: «Entregué mi pecado a Jesús y Él me curó. Estando cerca de Dios tengo paz en el corazón y soy feliz»


Michał Markiewicz es de Mławy (Polonia). Creció en un hogar donde se esforzaban por vivir los valores y las tradiciones cristianas. Sus padres trabajaban como educadores y también pertenecían a la Acción Católica. De niño, Michał asistía a la iglesia, servía en misa y participaba en los oficios religiosos. Sin embargo, estas prácticas no se trasladaban a su vida cotidiana. Se sentía cada vez más solo. Pasaba su tiempo libre delante de una pantalla, con sus videojuegos favoritos.

“No admitía derrota. En un ataque de ira destruía los joysticks de Pegasus. Luego los pegaba, los soldaba para hacerlos funcionar y volver a jugar», explica en Aleteia en polaco. A esto se sumaba su fascinación por las películas de terror. Él, su hermana y la amiga de ésta conjuraban espíritus. También le gustaba la pornografía.

Obligado a ir a la iglesia, apasionado del satanismo y pensamientos suicidas

En la escuela secundaria, Michał se apasionó por el satanismo, las cartas del tarot y la quiromancia. Escuchaba música dura y era fan de grupos satánicos. «Mis padres me obligaban a ir a la iglesia… yo tenía por entonces 17 años. Me amenazaron con echarme de casa si me negaba. No quería acabar en la calle. Así que cogía mis auriculares e iba a la iglesia. En misa escuchaba música rock y metal», recuerda Michał.

El joven cambiaba cada vez más. Faltaba a clase y cuando iba al colegio, lo hacía bajo los efectos del alcohol. Se sentaba en el último banco aislándose de sus compañeros. «Durante este tiempo me enamoré de una amiga, pero ella no correspondió a mis sentimientos. Me rechazó y sufrí una gran decepción amorosa. Me sentí decepcionado por su comportamiento», explica Michał.

Michał entonces hizo un pacto con el diablo y quiso suicidarse. Sin embargo, una voz interior le aconsejó que no lo hiciera. «Oí que alguien me decía que no era una buena solución. Tengo padres que me quieren. Ahora sé que fue un ángel de la guarda  el que me protegió de tomar esa decisión», afirma.

La oración de mamá

«Mi madre rezaba constantemente por mí, lloraba y rezaba el rosario», subraya Michał y reconoce que los profesores llamaban a menudo a su casa informando a sus padres que se comportaba de forma extraña y seguía faltando a clases. «No podía concentrarme en nada, apenas pasaba de una clase a otra», dice.

Fue cuando Michał vio las lágrimas en los ojos de su madre, que prometió mejorar. Se separó de la música satánica. Sin embargo, seguía esclavizado por la pornografía y la masturbación, los juegos de ordenador y el tarot.

Tras aprobar el bachillerato, comenzó estudios en la Universidad de Olsztyn y allí llegó a sus manos un casete con canciones de Grzegorz Turnau que incluía canciones de alabanza a Dios. El joven experimentó la presencia del Espíritu Santo. Cantaba y empezaba a rezar.

Michał Markiewicz se encontró al entrar en su casa con la imagen de Jesús Misericordioso

Por desgracia, al cabo de un tiempo volvieron las adicciones. «La pornografía actúa como una droga, que me hacía autosuficiente», recuerda. Entonces, Michał conoció a otra chica que era adepta al yoga. Le habló al chico de la espiritualidad del Lejano Oriente y sin cuestionarlo, Michał se abrió a la meditación hindú, al chamanismo y comenzó a ingerir drogas duras. «Había abierto las puertas de mi alma a un espíritu maligno y él lo aprovechaba perfectamente. Hice mucho daño a esta chica a nivel sexual, la herí mental y espiritualmente», asume.

Acabó con esa relación, regresó a la casa familiar y al entrar Michał contempló la imagen de Jesús Misericordioso que estaba en el recibidor. Asegura que en ese instante alguna fuerza le obligó a renunciar a Jesús y él obedeció. «Renuncié al Salvador. Caí en una oscuridad cada vez mayor, me acompañaban grandes temores, atrapado en un estado mental y físico muy precario. Durante los trances, mi cuerpo se retorcía y también mis globos oculares. No podía mirar a Jesús Sacramentado ni pronunciar las palabras Él es mi Señor», relata.

El encuentro con Jesús

El joven acudió a un exorcista y comenzó así su conversión. Fue en una iglesia de la Universidad de Olsztyn donde cayó de rodillas y confió su vida a Jesús. “Escuché una voz que decía: ‘En esta cruz he dado mi vida por ti’ y en ese instante recibí la fuerza para perdonarme a mí mismo, a cualquiera a quien hubiera hecho daño, pero también a los que me habían hecho daño. Me confesé, recibí la Sagrada Comunión, sentí un fuego en el corazón. Lloré. Experimenté una limpieza espiritual. Dios me mostró cuánto me ama y que nunca me ha abandonado, pues siempre ha luchado por mí», relata Michał.

Luego, comenzó su formación espiritual, primero en la comunidad «Agua de Vida», luego en «Alianza de la Misericordia». Ayudaba a los demás y participaba activamente en el voluntariado. Realizó viajes de evangelización por Europa y durante uno de ellos, en Medjugorie, conoció a su futura esposa.

«Soy un hombre feliz y libre»      

“Yo no tengo coche y hacía autostop, por lo que evangelizaba en los traslados. Si alguien trata de confiar en Dios, entonces es realmente feliz y libre”, dice. Actualmente su vida está centrada en Cristo, compartiendo su fe y experiencia de Dios con otras personas. Él y su mujer dirigen el canal evangelístico «Na koniec świata» en YouTube, donde hablan de cómo Jesús cambió sus vidas y comparten experiencias de viajes alrededor del mundo.

Michał dice que fue el Salvador quien le curó y que a través de Él empezó a vivir una vida de gracia. También pertenece a la Orden Franciscana Seglar como terciario franciscano. Tiene su propia granja de pesca, le interesa la naturaleza, cría animales. Le encanta el buceo, el surf y el montañismo. Al finalizar destaca que “el hombre necesita limpieza espiritual y puede encontrarla a través de los sacramentos. Estando cerca de Dios tengo paz en el corazón y soy feliz. Entregué mi pecado a Jesús y Él me curó».

Entregado al ocultismo y al ateísmo militante, fue a un retiro para «retar a Dios»: «Vi a la Santísima Virgen»


William tenía solo dos años cuando recibió el impacto de un arma de fuego a dos centímetros de su corazón. Aquel suceso determinó su vida por completo. Criado en una familia «católica light» de Colombia, su fe poco arraigada no pudo hacer frente las secuelas que, directa o indirectamente, tendría toda su vida. Tras abandonar la fe, el ateísmo militante primero y el ocultismo después ocuparon su vida por completo hasta que un día decidió retar formalmente a Dios. Entonces, María entró en escena.

Desde su más tierna infancia, la expresión «como una bala perdida» fueron metáfora y realidad de la vida de William David Toro.

Tras el accidente, desde sus primeros años en el colegio, William fue víctima de continuos abusos y bulling. Bautizado y criado en una familia católica, aunque «light» y poco practicante, según sus propias palabras, William no tuvo en la fe una roca a la que agarrarse: incluso al hacer la comunión no tenía ninguna conciencia de estar recibiendo a Cristo. Tan solo lo veía como «una galleta» que le permitiría imitar a los adultos.

Como ha contado recientemente en el canal del sacerdote Byron Cadmen, al cambiarse de colegio y barrio se prometió que nunca más sería víctima de abusos en la escuela. Mantuvo su gusto por el estudio, pero comenzó a entrenar en unas artes marciales que le permitieron «vivir de pelea en pelea» y ser imbatible en la escuela. Pero el capoeira fue solo el paso su introducción a otras prácticas esotéricas y New Age a través de su maestro de artes marciales.

Fundador de la Comunidad Ateísta de Medellín

Pronto entraron en juego nuevas amenazas que el solo contemplaba como fortalezas para paliar una profunda inseguridad.

La primera fue lo que consideró un fortalecimiento intelectual. Lleno de preguntas respecto a la fe, William comenzó a sufrir los estragos de la pésima formación recibida en clases de religión cuando un profesor «completamente ateo» le ofreció respuestas a todas sus preguntas a través del pensamiento de Marx o Nietzsche. «Las personas más cercanas a mí que tenían fe no tenían ninguna respuesta«, lamenta.

William comenzó así un proceso profundamente intelectual en torno a los grandes autores materialistas y ateos que combinó con sus primeros pasos como hacker y músico consagrado en el metal, género musical que difundió con su propio grupo durante diez años.

Concluida su adolescencia, el ateísmo de William dejó de ser una simple y posible explicación de la realidad y pasó a ser su modo de vida durante 16 años.

«En esa época fundé la Comunidad Ateísta de Medellín y enseñé a muchos ateos a refutar a los cristianos», admite.

Los vacíos del ateísmo: «Hay cosas no naturales que funcionan»

Pero William buscaba respuestas y no tardó en comprobar que el ateísmo solo le ofrecía una negación, que aunque asumió profundamente, tenía profundos vacíos.

«Empecé a ver que sí había argumentos, pero no desde el cristianismo, sino desde la parte ocultista y la brujería. Veía que había cosas que uno podría llamar no naturales que realmente funcionaban. Pensaba que era posible que Dios existiese… o que hubiese otras fuerzas», relata.

De hecho, la brujería «funcionó» en su vida. Con aquella bala perdida persiguiéndole desde hacía años, la gran cicatriz que dejaron las operaciones en su pecho provocaron en él una fuerte inseguridad.

Como ateo militante, «negaba que hubiese sido un milagro» y atribuía su salvación por entero al cirujano que le trató. Pero como ocultista, buscó sanar su herida con «rituales de magia y brujería de modificación física para que desapareciese».

Fue precisamente la brujería la que terminó de alejarle de la negación total, ya que como ateo solo «pedía evidencias físicas» y cuando desapareció la mitad de la cicatriz empezó a ver «que funcionaba».

Atacando la fe de los cristianos sin formación

Como ocultista, hizo uso de los conocimientos que le proporcionaron sus años de ateo militante para dedicarse por entero a atacar la fe cristiana.

«Lo sustenté en el problema del mal en el sufrimiento [y difundí que] si existía, era malo. Leí la Biblia tres veces para debatir con los cristianos, hice una lista con las supuestas `barbaridades´ cometidas por Dios sobre todo en el Antiguo Testamento y llegaba a cualquier cristiano con su propia Biblia a mostrarle que si Dios existía, era malo y el demonio, bueno«, admite.

Algo común en el neosatanismo es profesar públicamente una cosmovisión de liberación, racionalismo y hedonismo que no tiene por qué estar ligada a una práctica de adoración a Satanás. Algo de lo que hacen gala asociaciones como Satanic Temple o Satanistas España. Y es a lo que se dedicó William.

Ocultismo nihilista y ritos «ligados a la magia negra»

«En el ocultismo que yo manejaba, no me basaba en prácticas religiosas de preceptos, sino en la filosofía del hedonismo y del yo, en la que si yo estoy bien, mis seres queridos también lo estarán. No pensaba en el bien de los demás, sino en que el mío generaría el de los demás«, explica.

Pero eso no excluía los rituales «de todo tipo de magias», «brujerías» que «casi siempre van ligados a la magia negra» o incluso la práctica de la «nueva era», donde se reza «a supuestos ángeles para obtener beneficios«.

El de la cicatriz no fue el único que «funcionó». Menciona también el ritual de modificación del color de los ojos, pero destaca un peligro de todos ellos.

«Hay rituales que no funcionan… otros sí. El tema es que uno no piensa que si uno funciona, debe haber un ente espiritual que logra que ese tipo de rituales funcione. Uno no piensa eso. Es como cuando alguien se toma una pastilla, se le va el dolor y no piensa en que se haya ido porque alguien haya hecho la pastilla. Si una persona hace algo sin saber su origen no quita el hecho de que sí haya un ente espiritual causando este tipo de efectos. Y eso no es causado por Dios, dentro de las prácticas que se hacen».

El amor, la quiebra del ateísmo y el ocultismo

Pero para William, el «hedonismo» que impregnaba su vida y que caracteriza las prácticas satánicas o esotéricas modernas cambió al conocer, indirectamente, «el atributo más importante de Dios». Concretamente, al saber que iba a ser padre.

«Conocí a la que sería mi esposa. Empezamos a vivir un noviazgo fuera del camino de Dios, se quedó embarazada y por su mentalidad no quería que el niño tuviese ese ejemplo de sus padres», explica. Lo que no sabía era que su novia, también satanista, «comenzó a volver al camino de Dios» sin decirle nada.

Para William, todo cambió a principios de octubre de 2014. Hacía tiempo que su familia política rezaba el rosario por su conversión y que su suegra le recomendaba ir a un retiro espiritual. Durante un año trató de convencerle sin éxito, hasta que fue su mujer la que «dio con la tecla» y argumentos necesarios para convencer a un ateo de ir a un retiro.

«Lo que a uno le haga mejor persona, bienvenido sea. No importa el ateísmo que profeses, si quieres ser buena persona, no hay nada en contra. No tienes que dejar de ser ateo por ir, solo extraer lo que te haga mejor«, le dijo.

William detestaba la posibilidad de ir a un retiro católico y no poder debilitar la fe de los presentes, como había hecho durante años. Sin embargo, ser consciente de que «podía ser mejor esposo» le llevó a aceptar.

Retando a Dios «con un atisbo de humildad»

Una vez allí, William se topó con una máxima de La Trinidad de San Agustín que le impactó por completo: «Es posible haya alguien que ame conocer lo que ignora, pero nadie ama lo desconocido». En un primer momento, pensó que los cristianos no amaban lo que él creía porque no lo conocían, pero decidió plantearlo a la inversa… e hizo mella en él. ¿Y sí no amaba la fe precisamente por la falta de formación que le persiguió desde la infancia?, se preguntó.

Pero lo que más le llamó la atención fue la particular posibilidad de retar a Dios presentada por el sacerdote que dirigía los ejercicios, máxime cuando llevaba 16 años haciéndolo.

«Reten a Dios… pero con humildad», les dijo.

«Entonces traté de retar a Dios con el único atisbo de humildad que podía tener, por una gracia y dije: `Vale, aquí estoy… ya di un primer paso. Si existes,  haz el resto´», recuerda.

Lo que sucedió a continuación le hizo pensar que todo había terminado.

«Pensé que estaba muerto: vi a la Virgen»

«Entonces la vi a ella, enfrente mío, estaba Ella, la Santísima Virgen. Frente a mí salió una niebla del suelo que lo cubrió todo, me asusté y empecé a temblar. Tenía la mano fría pero sudando y la tenía a ella en frente diciéndome: `Hijo mío, te estábamos esperando´», recuerda.

Más tarde, William supo por una imagen que la aparición había sido de la Milagrosa y comenzó así un retiro con un fuerte proceso de liberación, tomando conciencia de la «pelea espiritual que libraba» y de que «tenía que escoger un bando».

Lo hizo horas después: «Al día siguiente, empecé a preguntarle cosas al Señor y escuché las respuestas de Dios a las preguntas que los creyentes nunca supieron responderme. Al día siguiente todos decían ¿quién como Dios? y yo era el primero que respondía gritando [con la misma frase]», concluye.

Junto con su conversión, William Toro también relata  en su conversación con el sacerdote multitud de advertencias relativas al ocultismo y consejos sobre cómo las familias pueden traer de vuelta a los miembros que se encuentran alejados. Hoy, William Toro nutre un creciente grupo de apologistas originarios de Hispanoamérica que, junto con Dante Urbina, Allan Gómez o José Plasencia, entre otros, dedican su día a día a la apologética y la defensa intelectual de la fe cristiana.


"Dios no va conmigo". Del ateísmo a los brazos amorosos de Jesús y de María.


Los caminos de conversión son siempre singulares. La profesora Ordway describe su vía hacia la fe como un atractivo combate de esgrima en el que la razón académica se rinde finalmente ante la Cruz amorosa de Jesús y los brazos maternales de María.

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El libro Dios no va conmigo es la historia de Holly Ordway -una académica atea, profesora de Lengua y Literatura inglesa en Estados Unidos- contada en primera persona con franqueza y honestidad. Es el relato de una luchadora de esgrima competitiva, discutidora, racionalista, que busca con tenacidad la verdad, sin cansancio ni descanso, en definitiva, una valiente investigadora de la verdad por la vía racional. 

“Dispuesta a escuchar los argumentos sobre la veracidad del cristianismo”, tuvo el regalo de cruzarse con cristianos que supieron ayudarla en sus reflexiones, entre ellos, su maestro de esgrima. Su testimonio es “un relato de la obra de Dios, la historia de la gracia que actúa en y a través de los seres humanos”.

Como escribe el traductor Julio Hermoso en el prólogo a la edición española, “Lewis y Tolkien, entre otros, desempeñan un papel protagonista […]: son las herramientas que más a mano tiene una profesora de Literatura inglesa que ha crecido leyéndolos, y no duda en auparse a sus sólidos y anchos hombros”. 

Su búsqueda de la verdad no parte de dudas, sino de dos creencias y de un deseo profundo que Ordway expresa así: “Aunque mi credo sostuviese que no había un sentido último, me obcecaba en la creencia de que existía algo como la verdad y valoraba la verdad como un bien absoluto. […] Deseaba conocer la verdad y vivir conforme a ella, fuera cual fuese”. Ordway narra su doble conversión, primero al cristianismo y más tarde al catolicismo.

Del ateísmo al cristianismo

Como académica, a Ordway le resultaba “emocionante aprender más sobre teología y sobre doctrina”. Poco a poco fue adentrándose en la fe cristiana que hasta entonces había considerado como una creencia de personas “incultas y supersticiosas”. De modo paulatino Ordway fue avanzando “hacia una conversación sobre la fe”. Comenzó a estar a gusto con cristianos que daban respuesta a sus preguntas, algo que no cuadraba con lo que ella esperaba. Ordway descubrió que la fe “podía basarse en la razón”, es decir, que la fe admitía debate e investigación.

La profesora Ordway buscaba respuestas a cuestiones como el origen de la moralidad, la existencia de la conciencia, la eternidad de la verdad, la vida después de la muerte, justicia o misericordia perfectas, y sobre una cuestión básica: la primera causa del universo. Observó esta cuestión desde diversos puntos de vista, le dio muchas vueltas y finalmente decidió que no había una buena razón para rechazarla; por lo tanto, “parecía que sí había un creador del universo”. Una primera causa que “tenía intencionalidad […] al que podíamos llamar Dios: el origen de toda moralidad”.

Ordway dejó atrás la coraza del ateísmo. Aceptó a Dios como una persona, lo que suponía unas implicaciones serias en su vida. Admitió racionalmente que Dios era uno, el Creador, origen de toda bondad. Ahondó en la historicidad de la resurrección y depuso “las armas”: decidió hacerse cristiana. Recibió el bautismo. Su atención siguió atraída hacia la cruz, no le bastaba saber sobre Jesús, sino que quería conocerle.

En ese camino hacia el cristianismo —cuenta Ordway— la parte más difícil y la más transformadora fue la de encontrarse por primera vez al pie de la cruz. “En mi viaje a la fe cristiana, me había centrado en la resurrección; pero, tras mi bautismo, esa entrada sacramental en la muerte y la resurrección de Cristo, empecé a descubrir que la cruz es el manantial de la gracia sanadora y transformadora: no es una simple parte de los sucesos históricos de la pasión y la muerte de Jesús, sino el lugar donde el Dios encarnado cargó con todo el oscuro peso de la miseria humana”.

Del cristianismo al catolicismo

Ordway emprendió después su viaje hacia la Iglesia católica. Leyó, estudió, reflexionó y concluyó que la doctrina católica tenía mucho sentido, aunque seguía sintiéndose cómoda en el anglicanismo. 

Los dogmas marianos y la devoción a la Virgen María se le presentaban como un obstáculo. Sin embargo, no podía dejar de reconocer la verdad de la enseñanza de la Iglesia: “Si Jesús es totalmente humano y también totalmente divino, entonces su madre, María, es la madre de la segunda persona de la Santísima Trinidad; ella es la Madre de Dios, quien llevó a Dios en su seno”. Finalmente, decidió salir de su fortaleza interior y fue recibida en la Iglesia católica.

Conclusión

Dios no va conmigoes un testimonio profundamente esperanzador de una conversión del ateísmo al catolicismo. Muestra que es posible llegar a creer en la existencia de Dios por la vía del estudio, la reflexión y la escucha. 

Tras un trabajo intelectual intenso y muchas conversaciones, Ordway comprueba personalmente que el cristianismo se basa en sucesos históricos y atestiguados de la muerte y la resurrección de Cristo, y a su vez constata que la teología y la filosofía ofrecen respuestas serias y complejas que no apelan de forma simplista a una fe ciega. Si Ordway había desconocido o ignorado esas realidades, durante tantos años de su vida, ella lo atribuye sencilla y honestamente al hecho de no haberse informado. 

En la búsqueda de la verdad Dios va por delante. Él es quien pone en el alma de la persona la semilla del deseo de no sucumbir a la oscuridad, es decir, el deseo de buscar hasta encontrar la luz. Dios premia la búsqueda de la verdad y regala su gracia a quien emprende ese camino para llegar a la meta ansiada.

Ex pastor protestante y su esposa abrazan la verdad de la Iglesia Católica



¿Qué impulsaría a un ministro protestante a abandonar su ministerio, a deambular en la oscuridad espiritual por un tiempo y eventualmente seguir el llamado de Dios en una nueva dirección?

Para Steve Dow, fueron las verdades de la fe católica las que, a pesar de sus mejores esfuerzos, finalmente no pudo ignorar.

Eventualmente, dando un paso de fe y confianza en el Señor, respondió al llamado de Dios y finalmente fue bienvenido a la Iglesia Católica durante la Vigilia Pascual, el 16 de abril en la Iglesia St. Patrick en O'Neill, Nebraska.

“Al igual que cualquier no católico, especialmente un pastor, es un salto a lo desconocido”, dijo el padre Ross Burkhalter, sacerdote adjunto principal de St. Patrick, quien ayudó a dirigir las clases del Rito de Iniciación Cristiana para Adultos (RCIA) a las que asistió Dow.

Pero Dow estaba dispuesto a alejarse del camino en el que estaba y explorar con franqueza lo que la Iglesia realmente enseña, dijo el padre Burkhalter, quien también sirve a las parroquias de Nebraska St. Joseph en Amelia, Sacred Heart en el condado de Boyd, St. Boniface en Stuart y San José en Atkinson.

Como ministro de la Iglesia Wesleyana, que tiene vínculos históricos con la Iglesia Metodista, el camino de Dow hacia la fe católica comenzó hace varios años cuando comenzó a ver programas en EWTN (Eternal Word Television Network, una cadena de televisión católica), principalmente por curiosidad. , él dijo.

“Empecé a darme cuenta de que muchas de las cosas que había escuchado y que pensaba que eran una locura (sobre la fe católica), en realidad hay buenas razones para algunas de las cosas que estos católicos creen y practican, y me sentí atraído hacia eso. .

“Al mismo tiempo, pienso: ‘Soy un ministro protestante. Si sigo esta dirección, pierdo mi ministerio. Pierdo mi fuente de ingresos. ¿Cómo mantendré a mi familia?’”.

Por lo tanto, tuvo que cerrar esas influencias y, al hacerlo, dijo: “Me estaba separando de Dios y de la dirección en la que me estaba guiando”.

“Me encontré cuestionando todo, cuestionando mi fe, cuestionando la existencia de Dios. Me volví más ateo, así que por el bien de la integridad, tuve que dejar el ministerio”, dijo.

OSCURIDAD ESPIRITUAL

Eso fue en 2013, y durante los siguientes ocho años, aunque a veces incursionaba en las enseñanzas de varias denominaciones y asistía a sus servicios, Dow vivió mayormente en un estado de oscuridad espiritual.

“Empecé a sentirme espiritualmente muerto por dentro”, dijo Dow.

Después de dejar el ministerio, Dow trabajó durante un tiempo con su padre en la granja familiar cerca de Orchard, Nebraska, y se unió a NorthStar Services en O'Neill, una agencia que brinda servicios de apoyo a personas con discapacidades del desarrollo.

Pero su esposa, Amanda, ella misma ex católica, encontró difícil la transición.

La pareja, que se conoció y se casó durante la universidad bíblica, pasó directamente al ministerio después de graduarse, dijo Dow.

“Así que eso era todo lo que sabíamos”, dijo. “Fue muy duro para ella, muy duro para nuestro matrimonio. Ella siguió creyendo y siguió yendo a la iglesia un poco, pero como yo no iba ni la apoyaba, era difícil para ella”.

Mientras tanto, algo seguía royendo el corazón de Dow. “Sentía que tenía que haber más en la vida que esto”, dijo.

Un día, mientras veía la película “The Shack”, una película cristiana con temas de redención y apertura a la invitación de Dios, Dow llegó a un punto de inflexión.

“Recuerdo que me rompí a llorar y me di cuenta de que hay mucho más en la vida”, dijo. “Comenzó a despertarme a la fe de nuevo”.

Con eso, comenzó a orar y leer, “devorando literatura católica”, dijo Dow. Comenzó a usar la aplicación católica de oración y meditación “Hallow”, que lo animó a rezar el Rosario.

Dow también comenzó a ver las Misas de la Parroquia de St. Patrick en línea y se enteró de las próximas clases de RICA (Rito de Iniciación Cristiana para Adultos).

Entonces, el pasado mes de septiembre dio el paso.

'TOTALMENTE CONVENCIDO'

“Cuando me inscribí para tomar la formación de iniciación católica, estaba completamente convencido”, dijo. “Fue una buena confirmación de lo que ya estaba empezando a creer”.

El diácono M.J. Kersenbrock, quien dirigió las clases de RICA en St. Patrick, destacó el conocimiento de Dow y su apertura a la comprensión católica de las Escrituras, y su receptividad a las enseñanzas de la Iglesia.

“Había una cierta determinación en su corazón. Sabía adónde quería ir... y cuando había preguntas sobre el dogma católico, su corazón estaba abierto para recibir la verdad de la Iglesia Católica”.

Una cosa que Dow encontró confirmatoria fue la fidelidad de la Iglesia a las Escrituras.

“Siempre pensé que los protestantes eran los que se tomaban la Biblia más en serio o más literalmente, y me sorprendió darme cuenta de que eso no es realmente cierto”, dijo Dow.

“Cuando se trata de cosas como la presencia real en la Eucaristía, cuando Jesús dice 'este es mi cuerpo y esta es mi sangre'... Los católicos son los que toman esto de manera más literal y directa, y no tratan de explicarlo todo simbólicamente"

Los protestantes lo ven más simbólicamente, dijo, “nos estamos alimentando de él por la fe en nuestros corazones… solo estamos recordando lo que hizo”.

“Viniendo con una mente abierta y un corazón abierto, es asombroso cómo se abrieron las Escrituras”, dijo Dow. “Es como, ¿cómo no vi eso antes en todos estos años?”

Y fue la Eucaristía lo que más lo atrajo a hacerse católico.

“Puedo ir a Misa, puedo escuchar, puedo mirar, pero no pude participar plenamente y recibir la Eucaristía”, dijo.

Todo eso cambió en la Vigilia Pascual.

“Fue muy significativo, especialmente después de recibir la Eucaristía por primera vez”, dijo. “Regresé a mi lugar y me arrodillé. Me encontré orando gracias, gracias, gracias, una y otra vez, eso es todo lo que podía orar. Fue realmente abrumador y muy emotivo”.

JUNTOS EN LA FE

Y la esposa de Dow, que había sido criada como católica y recibió los sacramentos cuando era joven pero había dejado la Iglesia junto con su familia durante su adolescencia, regresó a la Iglesia.

Habiendo asistido a las clases de RICA con su esposo, decidió durante la Semana Santa volver a unirse a la Iglesia yendo a confesarse, luego recibió la Comunión durante la Vigilia.

“Eso también lo hizo muy agradable, para nosotros poder hacer eso juntos”, dijo Dow.

Y después de la Vigilia, su matrimonio también fue bendecido sacramentalmente por el Padre Bernard Starman, párroco.

“Fue casi como una sobrecarga sacramental”, dijo Dow.

El viaje de fe de Dow también puede haber plantado algunas semillas adicionales.

Su hijo de 22 años, que había comenzado a asistir a misa con la pareja, ha expresado interés en el catolicismo. Los Dow también están considerando bautizar a sus dos hijos menores, de 8 y 11 años, quienes, de acuerdo con la práctica protestante común, pasaron por una ceremonia de dedicación cuando eran bebés pero aún no habían sido bautizados.

La pareja ahora reza y lee la Biblia juntos como lo habían hecho en el pasado, y ahora pueden participar plenamente en el Santo Sacrificio de la Misa.

“Una de las cosas que encontré más significativas es cuán rica y profunda es la misa”, dijo Dow. “Todo significa algo… y todo está respaldado por las Escrituras. Todo tiene una razón y un propósito”.

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