Mostrando las entradas con la etiqueta ayudó. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ayudó. Mostrar todas las entradas

Cómo fue que San Juan Bautista ayudó a nombrar las notas musicales


CÓMO FUE QUE SAN JUAN BAUTISTA AYUDÓ A NOMBRAR LAS NOTAS MUSICALES

El Himno a San Juan Bautista dejó para la posteridad el nombre a las notas musicales.

El Himno a San Juan Bautista ayudó a nombrar las notas musicales.

POR CARLOS VILLA ROIZ

Un texto religioso del siglo VIII, el Himno a San Juan Bautista atribuido a Pablo el Diácono, fue usado en el siglo XI por el monje benedictino italiano Guido de Arezzo, quien utilizó la primera sílaba de cada verso, para dar nombre a las seis primeras notas musicales: ut, re, mi, fa, sol, la.

Siglos después, otro gran estudioso de la música, Anselmo de Flandes, dio nombre a la nota faltante, el Sí. Luego, en el siglo XVII, el musicólogo italiano Giovanni Battista Doni, cambió el nombre de la nota ut, por el do.

¿Qué dice el Himno a San Juan Bautista?

Ut queant laxis

Resonare fibris

Mira gestorum

Solve polluti

Labii reatum

Sancte Ioannes.

Esto se traduce:
Para que puedan exaltar a pleno pulmón las maravillas estos siervos tuyos perdona la falta de nuestros labios impuros San Juan.

Guido da Arezzo también mejoró la escritura musical de su tiempo en un tetragrama sobre líneas horizontales, aunque sin duda, es más conocido porque cambió la nominación de las notas, pues antes que él, durante la Edad Media, eran designados con letras del alfabeto: A, B, C, D, E, F y G.

Por todos es sabido que elimpulso que dio la Iglesia a la música, a través de grandes obras maestras de arte sacro, abarca nombre de grandes compositores de todos los tiempos: Bach, Hayden, Palestrina, Mozart, Beethoven, Schubert, Rachmaninoff, entre otros.

Hay obras que destacan por su belleza y profundidad, como son algunos himnos, misas o piezas como el Ave María, e incluso, hay algunas arias de ópera que tienen una fuerte carga religiosa, como es el caso de Wagner, y el gusto por la música sacra aún prevalece hasta nuestros días.

Fue, sin embargo, el Himno a San Juan Bautista, el que dejó para la posteridad el nombre a las notas musicales, que en el solfeo cotidiano de los cantantes, éstas presentes como una oculta plegaria en todo tipo de música.


Fuente, desdelafe.mx

Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATÓLICO DEFIENDE TU FE.



El día en que la madre Esperanza ayudó a salvar la vida de Juan Pablo II


EL DÍA EN QUE LA MADRE ESPERANZA AYUDÓ A SALVAR LA VIDA DE JUAN PABLO II
Por José María Zavala

Una religiosa española, que fue beatificada en 2014, sufrió una hemorragia mientras la vida del papa corría peligro y ambos sobrevivieron.

El pasado 2 de abril se cumplieron catorce años de la muerte de Juan Pablo II, cuyo pontificado ha sido uno de los más largos y fructíferos en la Historia de la Iglesia. Con motivo de esta efeméride no puedo pasar por alto un suceso tan extraordinario, como desconocido, en la biografía de Karol Wojtyla relacionado con la Madre Esperanza, una religiosa murciana fallecida en 1983 y beatificada por el Papa Franciscoel 31 de mayo de 2014.

Nadie, en el claustral silencio de la celda de esta monja considerada el alma gemela del Padre Pío y afincada en Collevalenza (Italia), a la cual he dedicado un libro («Madre Esperanza»), percibió los dos balazos invisibles que perforaron sin piedad las entrañas de la víctima inocente. Pero lo cierto es que ésta empezó a vomitar sangre a borbotones, revolcándose de dolor en el vientre, como si acabasen de reventarle los intestinos. El reloj marcaba las dos de la madrugada del 13 de mayo de 1981, el mismo día en que el turco Ali Agca se disponía a matar a Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro.

Poco después, el doctor Tommaso Baccarelli llegó a la zona residencial de Collevalenza, tras recibir el aviso urgente de una hermana de la Congregación de las Esclavas del Amor Misericordioso. Baccarelli cogió el ascensor en la Casa del Peregrino B para subir hasta la octava planta y no tardó en asomarse al umbral de la puerta de la celda, señalada con el número 134 en una plaquita de metacrilato. Comprobó horrorizado entonces el rostro pálido y extenuado de la Madre Esperanza que yacía en su catre.


Amontonadas en una silla, el médico observó las toallas empapadas en sangre. Enseguida vino a su cabeza una sola palabra: transfusión. Había que darse prisa para evitar que aquella mujer falleciese.

Baccarelli era un cardiólogo experimentado, nacido en Todi el 23 de enero de 1929, que había conocido ocasionalmente a la Madre Esperanza en 1951 y que desde 1975 se convirtió en su médico personal.

Úlcera sangrante

Sor Amada Pérez estaba allí y lo presenció todo. El cuerpo herido de la Madre Esperanza, de 87 años, permanecía exánime ante sus ojos inundados de lágrimas. La hermana Amada no se resignaba a estremecerse una vez más ante los terribles espasmos que acababan de sacudir, entre estertores, el maltrecho organismo de aquella maternal anciana a la que tanto amaba. La testigo prestó su valiosa declaración el 15 de marzo de 1989 durante el proceso diocesano de canonización de la Madre Esperanza.

El acceso a la casi inexplorada Positio me sirvió de privilegiado arsenal de documentos y testimonios para conocer de primera mano la gigantesca dimensión de nuestra protagonista, entre los cuales figura precisamente el de Amada Pérez, grabado a hierro y fuego en su memoria: «Desde hacía muchos años –declaraba ella–, la Madre sufría de úlcera de estómago, a menudo sangrante, sobre todo después de haber tomado alguna medicina fuerte o un antibiótico, o después de haber comido algún alimento difícil de digerir. La úlcera sangraba cuando tenía un sufrimiento particular, como sucedió el 13 de mayo de 1981... A propósito de la hemorragia con ocasión del atentado contra Juan Pablo II, me gustaría precisar que fue tan abundante, que empapó tres o cuatro toallas enteras. Aunque eran las dos de la madrugada [del 13 de mayo], avisamos al doctor Baccarelli, que acudió de inmediato y se espantó al ver tanta sangre y a la Madre en semejante estado de postración». Y prosigue sor Amada: «El doctor manifestó enseguida la necesidad perentoria de una transfusión. Por la mañana temprano ya había algunas hermanas preparadas para donar sangre. Pero al hacerle los pertinentes análisis a la Madre para determinar su grupo sanguíneo, antes de proceder a la transfusión, los técnicos del laboratorio comprobaron que los glóbulos rojos eran completamente normales y que por lo tanto no era necesaria ya aquella operación. Cuando tuvimos noticia ese mismo día del atentado contra el Papa, nos dimos cuenta del porqué de aquella terrible hemorragia».

El doctor que la atendió comprobó que las toallas apiladas sobre la silla habían moldeado, gota a gota, un pocito con su sangre en el pavimento; el camisón de la Madre, las sábanas y las fundas de la almohada y del colchón estaban igualmente impregnadas de sangre. «La enfermedad y las hemorragias de la Madre Esperanza cesaron solo cuando se supo que el Santo Padre estaba ya fuera de peligro», asegura el exorcista Giovanni Ferrotti, Hijo del Amor Misericordioso.

Fuente, La Razón

Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.


Cómo fue que Juan Pablo II me ayudó a reconciliarme con Dios


CÓMO FUE QUE JUAN PABLO II ME AYUDÓ A RECONCILIARME CON DIOS
Por Verónica Olvera Aguilar

Verónica estaba muy resentida con Dios luego de que un accidente la dejara en silla de ruedas, pero todo cambió cuando conoció al Papa Juan Pablo II.

Tenía 17 años de edad cuando un accidente automovilístico cambió mi vida para siempre. El 25 de julio de 1992, la camioneta en que viajaba rumbo a Michoacán se volteó, provocándome severas lesiones en la columna vertebral, por lo que tuve que ser intervenida de emergencia en Morelia.

Ya en la Ciudad de México, los doctores le informaron a mis familiares que las lesiones eran irreversibles y que no existía ninguna operación, terapia o tratamiento que me permitiera volver a caminar. Mi única forma de traslado sería por medio de camillas.

¡Dios me había cortado la vida por completo!

Permanecí sin moverme aproximadamente dos años; sinceramente, me quería morir. Estaba muy molesta con Dios. Poco a poco, a través de una terapia, empecé a obtener movimiento en mis brazos y cabeza hasta que logré sentarme y permanecer en una silla de ruedas. Tiempo después conocí el grupo de la Fraternidad Cristiana de Enfermos Limitados Físicos, mejor conocido como Frater, donde me impulsaron a seguir adelante.

En el año 1999 cuando el Papa Juan Pablo II visitó México por cuarta ocasión, la Comisión de Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de México obsequió a los miembros de Frater boletos para ver al Santo Padre en el Autódromo de los Hermanos Rodríguez. Ahí, durante su recorrido, pasó a escasos tres o cuatro metros de donde me encontraba; en ese momento, sentí algo muy grande dentro de mí que no sabría explicar.

Había también tres boletos para ver al Papa en el hospital Adolfo López Mateos ese mismo día por la tarde; sin embargo, y pese a lo que había sentido en mi interior en el Autódromo, no quería encontrarme con él una vez más, pues seguía enojada con Dios y no me animaba a ver de frente a su Vicario. No obstante, uno de los coordinadores de Frater insistió tanto que una vez más terminé accediendo.

Ya en el hospital, estaba sentada en mi silla de ruedas, junto a otras personas, cuando entró el Papa Juan Pablo II por una de las puertas principales. Caminó despacio mientras daba la bendición a cada uno de los presentes. Poco antes de llegar a mí, el Santo Padre cambió su rumbo para bendecir a un grupo de enfermos. Al ver que se alejaba, sentí una especie de alivio, pues no quería encontrármelo cara a cara, pero, por otro lado, mi corazón se llenaba de tristeza al ver que se alejaba la posibilidad de recibir su bendición. De pronto, regresó hacia donde me encontraba y, sin más, tocó mi frente y me dio su bendición. En ese momento no pude contener mi llanto y, bañada en lágrimas, le pedí perdón a Dios por tanto resentimiento que tenía contra Él.

Hoy, gracias a Dios, he aceptado mi condición. Quiero ser un testimonio de vida y fortaleza y poner en alto el nombre de Jesús.

Quisiera decirle al Papa Juan Pablo II que él fue el instrumento de Dios para que yo renovara mi fe y me acercara nuevamente al Padre.

Fuente, desdelafe.mx

Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.



¿Cómo la Virgen ayudó a mister gay Italia a dejar la homosexualidad y casarse?


¿CÓMO LA VIRGEN AYUDÓ A MISTER GAY ITALIA A DEJAR LA HOMOSEXUALIDAD Y CASARSE?

Sumido en una depresión rezó el rosario y consiguió una paz profunda, «era el amor de la Virgen que con los brazos abiertos me animaba a seguir adelante», buscó ayuda para personas gays y lo superó y pidió a la Virgen que le encontrara una mujer para formar una familia.

(ACI) Luca di Tolve ganó el Mister Gay en Italia en los años 90, pero experimentó un dramático cambio de vida con la ayuda de la Virgen María. Su historia la plasmó en el libro «Yo fui gay».

En entrevista concedida a ACI Prensa, Luca di Tolve recordó que tuvo una infancia muy dura.

«Mis padres siempre discutían y después de un tiempo se separaron. Mi madre me crió solo y cuando ella llegaba tarde del trabajo yo me quedaba con una familia vecina que todas eran niñas y que criticaban a mi padre porque se había desentendido de nosotros», precisa.

«Yo no tuve ese modelo masculino del que fijarme y de hecho crecí con odio hacia mi padre por la situación en la que nos encontrábamos mi madre y yo. No podía jugar al fútbol con mis compañeros porque no sabía cómo hacerlo», recuerda.

En la adolescencia comenzó a sentir una atracción por su compañero de clase.

«Él era el más alto, el más fuerte, el más atlético, el más inteligente… Y veía en él todo lo que yo quería ser y me empezó a gustar. Mi madre se preocupó porque por la noche yo decía su nombre y me llevó al psicólogo. Éste le dijo que yo era homosexual y que ella tenía que aprender a quererme así. Pero nadie me había preguntado por la razón de esa atracción, por qué tenía esa tendencia o dónde tenía el origen», cuenta Luca di Tolve.

A los 16 o 17 años, Luca se hizo amigo de un chico de una escuela cercana que también era gay y que le introdujo en las discotecas y ambientes para homosexuales.

«En ese ambiente intentaba recuperarme de todo el sufrimiento que había pasado en el colegio y me contrataron en la discoteca para bailar. Me pagaban unos 150 euros que para un chico tan joven era muchísimo dinero».

Después se presentó al primer certamen de Mister Gay Italia y lo ganó.

«Mi ambición era ser alguien famoso, conocido. Vivía en la calle más cara de Milán, iba a los desfiles y conocí a Dolce Gabanna, a Gianni Versace, a todos los diseñadores de moda. Yo iba de vacaciones a Cerdeña al barco de un amigo y al lado estaba Madonna y otros famosos».

Depresión y conversión

En una vida de desenfreno, uno de sus novios murió de sida.

«Entonces tenía 25 años y varios amigos murieron de sida, también mi novio. Antes de morir le regalé una pequeña imagen de la Virgen, quizás por tradición, y sus últimas palabras fueron: ¿por qué me tiene que pasar esto a mí? Después de su muerte me agarré a las cosas del mundo, iba al gimnasio, salía muchísimo de fiesta, pero comencé a entrar en una depresión porque no encontraba la paz», aseguró Luca.

Después de un viaje comenzó a sentirse mal y estuvo un mes en el hospital, ahí le diagnosticaron que era seropositivo, es decir, portador del VIH y que había que darse prisa con el tratamiento para no desarrollar la enfermedad.

«Ahí entendí que no hay nada en el mundo que te pueda ayudar a afrontar la muerte. Se me empezó a caer el pelo, la piel la tenía muy mal… y eso para un joven narcisista como yo era doblemente terrible».

Sumido en una profunda depresión, cuando peor estaba, Luca vio un Rosario y una imagen de la Virgen que tenía en casa como decoración.

«Ahí pensé que la Virgen existe de verdad y con esa consciencia recé el rosario y pasó algo inimaginable. Caí de rodillas y comencé a sentir una paz profunda como jamás había sentido, era el amor de la Virgen que con los brazos abiertos me animaba a seguir adelante. Lloré muchísimo y, desde entonces, solo escuchaba Radio María porque quería rezar todos los Rosarios que pudiera para volver a sentir esa paz», contó.

Encontró la fuerza para salir de casa e ir a confesarse a una iglesia cercana.

«En la confesión me di cuenta de que justificaba todo lo que había hecho, como ser prostituto, por el dolor que tenía dentro», recuerda.

Después de volver a la fe, Luca continuaba teniendo atracción hacia el mismo sexo, pero encontró al grupo internacional Living Waters que ayuda a personas en esa situación.

«Pensé que no perdía nada por intentarlo y la Virgen me había dicho que siguiera adelante», dijo.

Tras un camino que duró más de un año y medio, Luca un día descubrió que ya no sentía ninguna atracción hacia los hombres.

«Había ido a pasar el día a la playa con mis amigos del grupo, llevaba horas hablando con uno y con otro. Y en ese momento me di cuenta que en una situación que antes me habría excitado, ahora no sentía nada, ya no me atraían», narró.

Una familia

Luca viajó a Medjugorje con su parroquia y allí pidió a la Virgen que le encontrara una mujer para formar una familia. Tuvo una relación fallida con una compañera de trabajo y en un verano decidió volver a ese santuario mariano donde se celebraba un festival de jóvenes.

«Allí conocí a una chica que venía en el mismo grupo que yo, era preciosa, comenzamos a hablar y conectamos muchísimo. Empezamos a salir y le conté la verdad, todo lo que había sido mi vida porque quería ser sincero con ella. Me sorprendió muchísimo porque ella me contestó con muchísima dulzura: ̏No me importa lo que eras antes, sino lo que eres ahora. Si tú eres sincero y quieres vivir así, vayamos adelante˝».

Dos años después esa joven y Luca se casaron.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC)señalan que una «carga viral indetectable» de VIH «reduce la posibilidad de transmitir el virus» a una pareja sexual y «es bueno para la salud general de una persona VIH positiva». Esta baja carga viral se puede alcanzar tomando diariamente los medicamentos contra el VIH y siguiendo el tratamiento adecuado.

Tras años sin tener hijos, la esposa de Luca quedó embarazada y tuvo una niña. Según explica a ACI Prensa, su objetivo es «que quien quiera recibir ayuda en su atracción hacia el mismo sexo pueda hacerlo libremente. Yo lo hice y soy muy feliz, querría que quien estuviera en la misma situación pudiera elegir con libertad».

Luca y su esposa fundaron el grupo Lot Regina della Pace en el que se dedican a ayudar a otras personas que sufren heridas y dependencias a nivel emotivo, relacional, de identidad sexual, de abuso y violencia y que tienen dificultad para tener relaciones buenas y sanas con los demás.

Fuente, infocatolica.com

Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

Nota importante: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!


Publicaciones más leídas del mes

Donaciones:

BÚSCANOS EN FACEBOOK