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¿En el cielo vamos a tener que trabajar o todo será gratis?


Antes de responder directamente, es fundamental comprender la visión de la Iglesia Católica sobre el cielo y su enseñanza sobre el trabajo.

La Iglesia Católica enseña que el cielo es la plenitud de la comunión con Dios, donde experimentaremos una felicidad eterna y completa. Es el estado final de la vida eterna en el que estaremos en presencia de Dios y participaremos en su amor y gloria de manera perfecta.

En cuanto al trabajo, la Iglesia Católica valora y promueve el trabajo como una parte esencial de la vida humana. El trabajo nos permite participar en la obra creadora de Dios y colaborar en la construcción del Reino de Dios aquí en la tierra. El Catecismo de la Iglesia Católica (CCC) nos enseña que el trabajo es una bendición y una vocación dada por Dios para el desarrollo humano, el bien común y la dignidad personal (CCC 2427).

Ahora, volviendo a la pregunta específica, ¿en el cielo vamos a tener que trabajar o todo será gratis? La respuesta no es tan simple como un sí o un no. En primer lugar, debemos entender que el cielo es un estado de plenitud y perfección, donde ya no habrá sufrimiento, dolor o fatiga. Por lo tanto, no podemos imaginar el trabajo en el cielo como lo conocemos en esta vida terrenal.

La Biblia nos da algunas indicaciones sobre el cielo y su relación con el trabajo. En el libro del Génesis, antes del pecado original, Adán y Eva fueron llamados a trabajar en el Jardín del Edén (Génesis 2,15). Sin embargo, después de la caída, el trabajo se volvió más difícil y lleno de fatiga (Génesis 3,17-19). En el cielo, restaurados en la plenitud de la comunión con Dios, es probable que experimentemos una forma de trabajo que esté en armonía con nuestra naturaleza glorificada y nos brinde alegría y realización.

El Apóstol San Pablo también nos da una visión interesante sobre el trabajo en el cielo. En su primera carta a los Corintios, él escribe: "Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano" (1 Corintios 15,58). Aquí, San Pablo nos anima a perseverar en la obra del Señor, lo cual implica un sentido de labor y servicio.

El Catecismo de la Iglesia Católica también nos proporciona una perspectiva sobre el cielo y el trabajo. Nos enseña que en el cielo "ya no habrá fatiga, ni sufrimiento, ni muerte" (CCC 1029). Además, afirma que "la vida eterna consiste en esta íntima unión con Dios, Trinidad Beatífica" (CCC 1024). Por lo tanto, podemos inferir que en el cielo nuestra relación con Dios será tan plena y perfecta que cualquier actividad que realicemos será una expresión de amor y gozo, y no una carga o un deber.

En cuanto a la gratuidad, debemos recordar que el cielo es un regalo de Dios, una gracia inmerecida que recibimos por su misericordia y amor. No podemos ganar nuestra entrada al cielo a través del trabajo o los méritos propios, sino que es un don gratuito de Dios. Como Jesús dijo a Nicodemo: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna" (San Juan 3, 16). Por lo tanto, el acceso al cielo no depende de nuestras obras o esfuerzos, sino de nuestra fe en Jesucristo y en su sacrificio redentor.

Sin embargo, esto no significa que no haya labores o actividades en el cielo. La Iglesia Católica enseña que en el cielo habrá una comunión perfecta entre todos los santos y ángeles, quienes participarán en la adoración y alabanza a Dios de manera plena y gozosa. Además, es posible que en el cielo se nos encomienden tareas o responsabilidades que estén en línea con nuestra vocación y dones particulares. Estas tareas no serían una carga, sino una fuente de alegría y cumplimiento, ya que estaríamos sirviendo a Dios y a los demás de manera perfecta.

En suma, aunque no podemos afirmar con certeza cómo será el trabajo en el cielo, podemos confiar en la enseñanza de la Iglesia Católica de que el cielo es un estado de plenitud y  perfección donde experimentaremos una felicidad eterna y completa. Si bien no se nos requiere ganar nuestro lugar en el cielo a través del trabajo, es posible que haya labores o actividades en el cielo que sean una fuente de alegría y realización. Lo más importante es que en el cielo estaremos en comunión perfecta con Dios y participaremos en su amor y gloria de manera perfecta.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿El purgatorio es un tercer destino final como el cielo y el infierno?


La pregunta planteada sobre el purgatorio es importante y nos invita a reflexionar sobre la realidad de este estado después de la muerte.

El purgatorio es un concepto que a menudo genera confusión y malentendidos. Para comprender mejor si el purgatorio es un tercer destino final como el cielo y el infierno, debemos acudir a las enseñanzas de la Sagrada Escritura y el Catecismo de la Iglesia Católica.

En primer lugar, es importante tener en cuenta que el purgatorio no es un lugar físico como el cielo o el infierno. Es más bien un estado o proceso de purificación que experimentan las almas que mueren en gracia pero que todavía tienen la necesidad de purificarse antes de entrar en la plena comunión con Dios en el cielo.

La base bíblica para la creencia en el purgatorio se encuentra en varios pasajes del Nuevo Testamento. Por ejemplo, en 1 Corintios 3,15, San Pablo habla de cómo algunas obras de los cristianos serán probadas por fuego en el día del juicio, y si sus obras son consumidas, ellos mismos serán salvados, aunque como a través del fuego. Esto sugiere que algunas almas necesitarán ser purificadas antes de entrar en la plena comunión con Dios.

Además, en Mateo 5,25-26, Jesús habla de cómo aquellos que tienen asuntos pendientes con su hermano deben reconciliarse antes de llegar ante el juez, para que no sean entregados al carcelero y no salgan de allí hasta que hayan pagado hasta el último céntimo. Esta imagen sugiere que puede hay una oportunidad de purificación después de la muerte (siempre y cuando nuestras "manchas" no sean pecados mortales).

El Catecismo de la Iglesia Católica también nos ofrece una enseñanza clara sobre el purgatorio. Se nos dice que "los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo" (CIC 1030).

El Catecismo también nos enseña que el purgatorio es un estado temporal de purificación y que las almas que están en el purgatorio pueden ser ayudadas por nuestras oraciones y sacrificios. Esta es una expresión del amor y la comunión que existe entre los miembros del Cuerpo de Cristo, tanto los vivos como los difuntos.

Es importante tener en cuenta que el purgatorio no es un destino final en sí mismo, sino más bien un estado transitorio en el camino hacia la plena comunión con Dios en el cielo. Aquellos que están en el purgatorio están seguros de su salvación eterna, pero todavía necesitan ser purificados antes de entrar en la plenitud de la vida eterna.

En cuanto a la duración del tiempo en el purgatorio, no podemos afirmar con certeza cuánto tiempo durará la purificación de cada alma. La Iglesia enseña que el tiempo en el purgatorio es diferente al tiempo terrenal y que está sujeto a la misericordia y la justicia de Dios. Nuestras oraciones y sacrificios pueden ayudar a acelerar la purificación de las almas en el purgatorio, pero en última instancia, confiamos en la sabiduría y el amor de Dios en este asunto.

Es importante recordar que el purgatorio es una expresión del amor y la misericordia de Dios. Es un lugar de esperanza y oportunidad para aquellos que mueren en gracia pero que aún necesitan ser purificados. A través de la purificación en el purgatorio, las almas son preparadas para entrar en la plena comunión con Dios en el cielo.

En resumen, el purgatorio no es un tercer destino final como el cielo y el infierno, sino más bien un estado o proceso de purificación después de la muerte. Es un lugar de esperanza y oportunidad para aquellos que mueren en gracia pero que aún necesitan ser purificados antes de entrar en la plena comunión con Dios. La base bíblica y la enseñanza de la Iglesia Católica nos indican que el purgatorio es una realidad que debemos tener en cuenta y que nuestras oraciones y sacrificios pueden ayudar a las almas en el purgatorio en su proceso de purificación. Como católicos, confiamos en la misericordia y el amor de Dios y esperamos la plenitud de la vida eterna junto a Él.

Autor: Padre Ignacio Andrade

Arnold Schwarzenegger dice que el cielo es ‘fantasía’ y que ‘no pasa nada’ cuando morimos



En un nuevo artículo de una entrevista publicado el martes, DeVito señaló la amenaza de la crisis del agua y le preguntó a Schwarzenegger: «¿Qué nos espera en el futuro?».

Eso llevó al ex “Terminator” a apuntar al más allá.

“Me recuerda la pregunta que me hizo Howard Stern: ‘Dígame, gobernador, ¿qué nos sucede cuando morimos?’ No dije nada. Estás 6 pies bajo tierra. Cualquiera que te diga algo más es un jodido mentiroso’”, dijo Schwarzenegger.

DeVito le recordó a su amigo que en realidad no podía saberlo.

“No sabemos qué pasa con el alma y todas estas cosas espirituales en las que no soy un experto, pero sé que el cuerpo como nos vemos ahora, nunca nos volveremos a ver así”.

“Nos deterioramos”, intervino DeVito.

“Excepto en alguna fantasía”, respondió Schwarzenegger. “Cuando la gente dice, ‘Los volveré a ver en el cielo’, suena muy bien, pero la realidad es que no nos volveremos a ver después de que nos hayamos ido. Esa es la parte triste. Sé que la gente se siente cómoda con la muerte, pero yo no”.

«Arnold», la docuserie de Netflix sobre él, comienza a transmitirse el miércoles.
También puedes leer: 

Una parte divulgada esta semana cubre la confesión de Schwarzenegger en terapia a su entonces esposa Maria Shriver de que el hijo del ama de llaves, Joseph Baena, también era suyo. La revelación llevó a la pareja a separarse en 2011.

Oremos por la conversión de Arnold.

¿Es la ansiedad un camino oculto hacia la santidad? Las luchas mentales pueden llevarnos al cielo


¿Puede la ansiedad llevarnos por un camino de santidad?

En un episodio convincente de The Catholic Gentleman, el presentador John Heinen explora una intrigante conexión entre la ansiedad y la espiritualidad.

En el episodio titulado "Adicciones, excelencia extrema y conversión total", el invitado de Heinen, el exitoso empresario y devoto católico David Kruse, comparte su viaje personal desde la adolescencia plagada de ansiedad hasta el renacimiento espiritual.

Cuando era un adolescente con problemas, Kruse buscó consuelo en la música y luchó contra el abuso de sustancias. Sin embargo, un encuentro notable en un festival de música transformó su camino.

“Fue como si el Señor dijera: 'David, ¿dónde estás?' ... Inmediatamente me sentí sobrio... Sabía que tenía que salir de allí", comparte Kruse.

Inspirado por esta profunda experiencia, Kruse se comprometió a la oración diaria, lo que marcó el comienzo de su viaje espiritual. Sin embargo, no fue un camino sencillo.

La ansiedad, a menudo vista como un problema de salud mental debilitante, era para Kruse una "adicción" del pasado. Esto lo llevó a la atención plena, a escribir un diario y a abrazar el momento presente.

"Si realmente puedo participar en lo que ahora llamaría 'el sacramento del momento presente'... desaparece, esa narrativa en realidad comienza a desaparecer".

La historia de Kruse brinda una perspectiva única sobre la salud mental dentro de la Iglesia y promueve un discurso sobre el papel de la fe en la recuperación de la salud mental.

“Oramos porque es una conversación con Cristo. Oramos porque Dios te está buscando. Así es como crecemos en santidad”.

Kruse nos deja un poderoso mensaje: “No pierdas ninguna oportunidad que tengas para crecer en santidad”.

¡Veamos nuestras dificultades no como barreras, sino como puentes para una relación más cercana con Dios!

“No se inquieten en absoluto, sino que en todo, por oración y ruego, con acción de gracias, den a conocer sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”. (Filipenses 6-7)


¿A dónde van los muertos según la Biblia católica?


Para los muertos que creyeron en Dios y pasaron por este mundo haciendo el bien, les espera la vida eterna al lado de su Padre del Cielo.

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¡Qué dolor se siente cuando perdemos a un ser amado! El corazón se parte y la vida también. No podemos hacernos a la idea de seguir viviendo sin esa persona que ha muerto y que formaba una parte tan importante de nuestro diario vivir. La ausencia duele. Además, queda la incertidumbre de a dónde van las almas de los muertos.

La soledad es un gran peso que nos deprime, una soledad irremediable que no puede vencerse porque no hay amor que sustituya a ese amor tan especial que se le tenía al ser amado.

Y todo eso sin hablar del desamparo económico que ocasiona en muchos casos la muerte de un ser querido, sobre todo ahora en esta época.

Todo nuestro mundo se nos derrumba. Sí; la muerte es mala. Causa daño y dolor.

¿Quién es el culpable de la muerte?

Nada raro que la muerte del ser amado nos haga “enojarnos” con Dios:

“¿Por qué a Él, por qué en ese momento, por qué así?”, se pregunta un hombre que ha perdido a un amigo. ¡y se enoja con Dios!

La muerte no es de Dios. Él la tolera y la permite, pero no la quiere. Dios es Dios de vida.

La muerte es algo muy natural. Es un acontecimiento siempre presente en todo ser vivo, más tarde o más temprano se presenta aunque luchemos admirablemente por retardarla.

A veces se presenta por accidente, nosotros pensamos que antes de tiempo. Tan natural y constante ¡y no acabamos a acostumbrarnos a ella!

Doctrinalmente, en nuestra fe cristiana, la muerte entra al mundo como consecuencia del pecado. Es el desorden del universo que espera un redentor.

Jesús mismo, ese Redentor, lucha contra su enemiga, la muerte, y será al último enemigo al que vencerá, cuando, al final de los tiempos, resucitemos todos a una nueva y definitiva vida. Eso creemos los cristianos.

¿Qué pasa con nuestros muertos?

Para un ateo, muerto el perro se acabó la rabia; no hay esperanza ¡y no hay consuelo!

Para los que creemos en Dios, en cualquier religión, después de la vida hay otra vida que corresponde a nuestros actos hechos mientras vivimos.

Los cristianos creemos en el Cielo. La casa paterna en la que nos espera Jesús que ha ido a prepararnos un lugar. El Cielo es nuestra plenitud: toda la bondad, la verdad y la belleza: Dios a quien, por fin, veremos cara a cara.

Ante la muerte hay, pues, dos sentimientos: temor a la muerte que es mala y deseo del Cielo que es bueno. Y, para los que creemos, todo eso en el contexto de un Dios que es Padre bondadoso que nos ama con tan grande amor que, según los criterios humanos, parece locura.

Del conocimiento de ese amor viene nuestra fe, que no es otra cosa que la confianza que le tenemos a nuestro Padre del Cielo ¡porque Él se la ha ganado!

Una estación de paso para los muertos

Los católicos, en particular, creemos en el Purgatorio, algo así como una estación de paso en la que nos ponemos limpios y guapos antes de llegar a la presencia de nuestro Padre amado que ya nos está esperando. En el Purgatorio, decimos popularmente, pagamos nuestras deudas.

Cuando oramos por nuestros difuntos lo hacemos con ese sentido de solidaridad que nos lleva a ayudarles a pagar sus deudas. A estar listos para presentarse ante Dios. Podemos decir que el Purgatorio ya es el Cielo porque los que están allí ¡ya la hicieron!: ya se salvaron.

Algo de lo que no nos gusta hablar

Ni modo, tenemos que hablar del infierno que, a pesar nuestro y a pesar de Dios mismo, existe. El Infierno es el lugar a donde van los tercos. Aquellos a quienes Dios les ruega, les insiste infinitamente, que vayan al cielo con Él ¡y ellos no quieren!

¿Qué puede hacer el “pobrecito” Dios ante unos hijos tan tercos? No los puede obligar a ir al Cielo, así que ellos se salen con la suya y se van al Infierno ¡porque ellos quieren!, a pesar de Dios.

El Infierno es eso: la ausencia de Dios, la ausencia de amor, verdad y belleza. Para siempre.

La elección entre el Cielo y el Infierno es nuestra forma de vivir con o sin Dios.

Una lucha contra la tristeza y el gozo

Cuando se nos muere un ser querido hay en nosotros una gran lucha entre la tristeza de la pérdida y el gozo de saber que ya llegó al Cielo. Una lucha entre el amor a nosotros mismos y la fe que nos dice que el ser amado ya goza en el Cielo.

Si no hay fe, o hay poquita fe, nos atormenta también el saber el destino de nuestros muertitos. Si creemos que la misericordia y clemencia de Dios son grandes, eso nos consuela un poco.

¿Cómo vencer ese dolor por la muerte de un ser querido?

¿Has probado hacer oración? Una oración como la de Jesús, allá en el Huerto de los Olivos: “Señor, si es posible, líbrame de este cáliz, pero que no se haga lo que yo quiero, sino tu voluntad.”

Una oración confiada como diciéndole al Padre Dios: “Tú sabes lo que haces, te tengo confianza, aquí está, pongo mi pena en tus manos.”

¿Has probado comulgar?, recibiendo a Jesús en la Eucaristía recibimos esa gracia que sana nuestro corazón de la tristeza y del dolor. También nos unimos, comulgamos, con la Iglesia toda, ¡también con nuestros seres queridos que han muerto!

¿Has probado darle calidad a tu vida?, no se trata de seguir viviendo y viviendo a medias. Eso es estar medio muerto.

“Cuando murió mi amigo así, en ese momento, me di cuenta de que también yo tengo que prepararme para la otra vida”. Así me dijo aquel hombre del que hablé antes. Y se acercó más a Dios. No por miedo, sino porque comprendía que, a final de cuentas, esta vida tan sólo es una preparación para la otra, la definitiva y eterna.

Dale calidad cristiana a tu vida. Vívela plenamente.

Autor: Padre Sergio G. Román. 


"Oiga Padre, ¿Cómo puedo saber si mi familiar ya está en el cielo?"



Tengo la impresión de que los mexicanos no creemos en el infierno y quizás esto de deba a que creemos firmemente que Dios es un Padre amoroso, tan amoroso que se convierte en cómplice de nuestras faltas.

Me ha tocado asistir al velorio de algún delincuente muerto en plena actividad delictiva y sus afligidos deudos juran y perjuran que era el hombre más bueno del mundo, a pesar de sus robos y de sus asesinatos.

Dice el dicho: “Cásate y sabrán tus defectos, muérete y sabrán tus virtudes”. Pareciera que la muerte todo lo perdona y todo lo olvida.

¿Cómo podemos saber si nuestro ser querido muerto está o no está con Dios? Simplemente, no lo sabemos. Lo sabremos cuando nuestra propia muerte recorra ese velo que nos oculta el más allá y entonces, seguramente, recibiremos muchas sorpresas. Ya Jesús decía que los publicanos y las prostitutas se nos han adelantado en el camino al reino de los cielos.

Al cielo van los santos; así, simplemente, santos que ya van muy avanzados en ese camino angosto hacia el cielo o santos de última hora que en sus últimos momentos han amado mucho más que nosotros en toda nuestra vida. Esos son los santos sorpresa, los obreros de la última hora, los Dimas arrepentidos.

Por eso es tan difícil poder estar seguros de quién ya está con Dios.

Salvarse no es sólo asunto de Dios. Podemos estar seguros de que él pone todo de su parte para salvarnos; pero es a nosotros a quien toca la decisión final que no es un sí sacado a fuerzas por el temor al infierno, sino un sí que es una actitud de vida. Yo digo sí a Dios si he aprendido a amar y si amo como Jesús me enseña.

Si nuestro ser querido muerto supo amar, tenemos una pista que nos indica que ya se ganó el cielo. Eso se llama “morir en olor de santidad”. Es decir, todo nos indica que vivió santamente y que, siempre posiblemente, ya está con Dios.

Hay dos casos en que podemos estar seguros que está en el Cielo

Podemos estar seguros en dos casos. Uno, cuando muere un niño. Muy sabiamente nuestro pueblo mexicano celebra a los niños difuntos en el Día de Todos los Santos. Los niños son santos por su inocencia.

Dos, cuando después de muchos estudios y pruebas la Iglesia se atreve a beatificar a uno de esos cristianos que mueren en olor de santidad.

De ahí en más, no sabemos ni si alguien se salva o se condena porque, como creemos los mexicanos, siempre estará de por medio el gran amor que Dios nos tiene como Padre. Creemos, sí, en el infierno; pero también creemos en la misericordia divina.

Autor: Presbítero Sergio G. Román.

Fue declarado muerto, pero volvió a la vida, afirma que Dios le mostró cómo es el cielo.



Hay experiencias que cambian la vida de las personas por completo. Scott Drummond, un señor que ahora tiene más de sesenta minutos, ha contado como tras dislocarse el pulgar, "murió" durante veinte minutos.

El señor tenía 28 años cuando sufrió un accidente de esquí y tuvo que someterse a una operación rutinaria para reparar la lesión. Durante la intervención, una de las enfermeras del quirófano hizo un torniquete quirúrgico erróneo. Drummond recuerda que la sanitaria gritó "¡Lo he matado!", mientras salía corriendo de la habitación.

En declaraciones a Prioritise Your Life, el hombre dijo que lo siguiente que recordaba era una sensación en el brazo, y que de repente estaba flotando por encima de su cuerpo mirando hacia la mesa de operaciones. "Observé cada uno de los puntos de sutura que me pusieron en el pulgar", comentó.

También recuerda haber sentido una presencia a su lado, convencido de que la persona que estaba allí con él era Dios: "Recuerdo que no podía mirar hacia atrás y lo siguiente que presencié es que estaba de pie en un campo de flores donde la persona que estaba conmigo estaba justo a mi lado, pero no podía verla".

"A continuación, la persona que me había acompañado hasta allí ya no estaba allí", prosigue con su historia, a lo que añade que tras llegar a una nube, un brazo le atravesó y le dijo que aún no era su hora, ya que todavía le quedaban cosas en la vida por hacer.

Cuando el brazo salió de él, Drummond fue arrastrado de vuelta a su propio cuerpo tumbado en una mesa de operaciones. Desde entonces, asegura que la percepción de la vida ha cambiado por completo para él y que esto fue el indicio para darse cuenta de que tenía que cambiar sus hábitos y hacer algo mejor.

Dios estuvo cerca y lo llevó al paraíso

Durante la conversación, Drummond recordó haber sentido una compañía, convencido de que aquella presencia que estaba junto a él era Dios.

“Recuerdo tan vívidamente que no podía mirar hacia atrás. Y en un abrir y cerrar de ojos estaba parado en un campo de flores. Y la persona que estaba conmigo estaba justo a mi lado, pero no podía verla”, aseguró.

Drummond agregó que mientras se encontraba en aquel lugar pudo ver algunos árboles grandes y altos. “Noté que eran los árboles de aspecto más inusual, tenían un tronco largo con hojas en la parte superior, y había muchos de ellos”.

Finalmente, recordó que luego de que una nube llegara, un brazo lo atravesó y una voz le dijo que no era su hora de partir, por lo que dicho brazo lo jaló a su cuerpo, el cual seguía acostado sobre la mesa de operaciones.

La experiencia lo hizo un hombre de familia

Luego de lo sucedido, Scott le contó a su esposa y a varios amigos cercanos sobre esta experiencia que, según él, cambió su vida para siempre, ya que en el pasado era una persona enfocada en ganar dinero como fuera, pero gracias a este hecho cambió su enfoque y se convirtió en un hombre más familiar.

Wesly Lapioli, del canal de YouTube ’Prioritize Your Life’, agradeció a Drummond por compartir su historia.

“Su historia de ser declarado muerto durante 20 minutos ha brindado consuelo, esperanza y dirección para reevaluar la vida de millones de personas en el mundo”, concluyó.

¿Puede un ateo llegar al Cielo?



El Cielo es alcanzar la divinización, la plenitud de la imagen y semejanza con el Creador; un sacerdote responde si esta gracia la puede alcanzar quien no cree en Dios.

¿Un ateo puede entrar al Cielo? Según la Doctrina Católica, cuando la persona muere va a la presencia de Dios y conoce cuál será su destino eterno. El simple hecho de presenciar el ámbito divino es ya una bienaventuranza, pero no es el Cielo, porque aún no se goza de la Resurrección ni se participa de la Gloria de Dios, lo cual sería entrar al Cielo en plenitud.

Antes, ¿qué concepciones se tienen del Cielo?

Si entendemos por Cielo el ámbito de la presencia de Dios, la morada eterna preparada por Cristo para todos aquellos que fueron incorporados como hijos para ser santos como el Padre es Santo, entonces podemos afirmar que el Cielo es el sitio destinado para quienes, creyendo en el Creador, acogieron su Palabra, se perfeccionaron mediante las virtudes sobrenaturales y le amaron en una constante relación filial.

Pero quien niega la existencia del ser divino, la eficacia de la fe salvadora, más aún, quien no reconoce la acción providencial y misericordiosa de Dios en esta vida y después de ella, automáticamente se exime de la posibilidad de tener participación en aquel espacio divino donde, por consecuencia, sería imposible obtener el gozo eterno con el Ser supremo a quien se rechazó, como lo confirma Jesús: “Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres yo le negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mt 10,33), y no como una sentencia condenatoria sino como elemental coherencia de libertad, porque incluso en materia de salvación, Dios respeta la decisión humana.

Sin embargo, hay personas que sin aceptar la existencia y la relación interpersonal con la divinidad admiten una cierta trascendencia entendida como la inmortalidad del alma, cuyo movimiento en el más allá se limita a la simple integración en la energía universal, donde se fusiona el ser personal perdiendo su identidad propia, esa puede ser también la idea de un cielo abstracto. Esta es una postura filosófica que concibe el cielo como el retorno al mundo ideal de donde surgieron las almas, pero que consecuentemente caen por la falta de méritos quedando atrapadas en la existencia carnal donde permanecen sujetas a la fatalidad del destino, y en cuya suerte no existe un estado de felicidad eterna, ni de participación con la divinidad.

Otra forma de concebir un cielo sin Dios acude al principio que considera la inmortalidad del alma como un estado de conciencia personal que se mantiene en la quietud sin límites fuera de las realidades terrenas, es una especie de vivencia en la nada absoluta. Algunas doctrinas y prácticas orientales agregan a esta postura algunas variantes que premian el alma subsistente después de esta vida con la iluminación, la ataraxia o la total salida de sí, o con el nirvana, en una especie de cielo personal sin relación con los otros, salvo con el propio ser autosuficiente.

El Cielo bíblico y cristiano tiene figuras definidas por la predicación de Jesús en el Evangelio, sobre todo cuando se promete el Reino de los cielos y su ingreso a él después de un juicio escatológico, definiendo la recompensa eterna a quienes hicieron el bien y para quienes omitieron hacerlo.

Porque también hay otro tipo de ateísmo con aquellos que dicen creer en Dios pero que no siguen sus enseñanzas, que no cumplen sus mandamientos y tampoco practican el amor a su prójimo. A esos Jesús les aclara: “No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: «Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?». Y entonces les declararé: «Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad»” (Mt 7,21-23).

El ateo rechaza el Cielo

El cielo es la identificación con el estado de santidad y bondad supremos, por tanto, quien desea ir al cielo debe percibir la presencia de Cristo en los hermanos más necesitados ofreciéndoles el amor de Dios. En cambio, cuando “Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Sal 14,1), la insensatez más grande es negar todo lo que es de Dios, por tanto, rechaza la posibilidad de ir al cielo, eligiendo una finalidad opuesta a la voluntad salvífica divina. Por eso Jesús afirma: “Los que hicieron el bien resucitarán para la vida; y los que hicieron el mal resucitarán para la condenación” (Jn 5,29).

Jesús no condena, el ateo elige una especie de trascendencia donde el alma no muere ni es castigada, sino que ingresa a la absoluta ausencia de Dios para la eternidad, elige la privación de todo bien, de toda relación con la gloria divina, es la auto condenación del impío que nunca tuvo amor por Dios, se sumerge entonces en el vacío angustiante del cual no podrá escapar aunque desee desaparecer, es así que el ateo le apuesta a un más allá terrible donde el único sufrimiento es la soledad infinita.

El cielo que promete la fe cristiana es justicia, paz y gozo en el Espíritu, es la promesa de la participación en la gloria de Dios. En la tradición espiritual antigua de los Padres de la Iglesia, el cielo es alcanzar la divinización, la plenitud de la imagen y semejanza con el que nos creó por medio de su gracia.

Pero el ateo puede llegar al Cielo si Dios lo decide

El ateo puede entrar al cielo si se arrepiente de su irreligiosidad y acepta a Dios en su vida; quien no conoció a Dios, pero practicó una vida de bondad, puede llegar al lugar de la bienaventuranza eterna según el juicio misericordioso de Dios. Sin embargo, creyentes y no creyentes, si no se preparan espiritualmente mediante las enseñanzas del Evangelio, no tendrán parte de la alegría del Señor.

Jesús es el guía que nos conduce a la morada del Padre, quien nos da acceso al cielo enseñándonos el amor del Padre del Cielo para que vivamos en un cielo de misericordia desde esta vida, a través del amor a los hermanos, y sí, finalmente, poder participar de su gloria en la vida eterna.

P. Alberto Hernández Ibáñez, Director de la Lic. en Teología de la Universidad Intercontinental (UIC), sacerdote de la Arquidiócesis de México.

Carta a una madre que ha perdido un bebé (San Charles de Foucald)

 




El beato Charles de Foucauld, al enterarse de la muerte de un hijito de su hermana Mimí, llamado Regis, le escribe a ella desde Nazareth dos cartas, fechadas una el 12 de febrero de 1900 y la otra el 14 de febrero de 1901.

Estas dos cartas nos presentan con sencillez y claridad sobrenaturales el misterio de la muerte de los pequeños inocentes. De modo eminente se cumplen en ellos las palabras de nuestro Señor: a ellos les pertenece el Reino de los Cielos (Lc 18,16).


Nazarteh (Tierra Santa) 12 de febrero 1900

Mi querida Mimí:

Termino de recibir el telegrama que me enviaron ayer. Has debido tener una gran pena por la muerte de este niño y al saber lo mucho que sufres yo también estoy muy apenado. Pero, te confieso que me siento embriagado de gozo y agradecimiento al pensar que tú, mi pequeña, pobre viajante y peregrina de este mundo, eres ya la madre de un santo... tu hijo, ese ser a quien has dado la vida está ya en ese cielo al que todos aspiramos y por el cual suspiramos. He aquí que, en un instante se ha convertido en el mayor de sus hermanos, mayor que sus mismos padres, mayor que todos los hombres mortales.

¡Oh, cuánto más sabio es que los mismos sabios! Todo lo que para nosotros es un enigma, para él es claridad, todo lo que perseguimos al precio de una vida de lucha e incesantes combates, él lo ha conseguido. Todas esas maravillas que el ojo del hombre no puede ver ni sus oídos escuchar, ni su entendimiento comprender, él las ve, las escucha y goza de ellas. Disfruta por toda la eternidad de una felicidad que no tiene fin, y bebe en la copa de las divinas delicias. Contempla a Dios en la plenitud del amor y de la gloria entre los santos y los ángeles, en el coro de las vírgenes que acompañan al Cordero y del cual forma parte.

Él, pequeño ángel, protector de tu familia, ha llegado a la Patria es un rápido vuelo y sin penas ni incertidumbres; por la libertad de Nuestro Señor Jesucristo, goza por toda la eternidad de la vista de Dios, de Jesús, de la Santísima Virgen, de San José y la dicha infinita de los elegidos...

¡Cuánto debe amarlos! Lo mismo que tú, toda la familia cuenta ya con un tierno protector.

¡Qué felicidad y qué honor tan grande ser la madre de un habitante del Cielo, tener un santo en la familia! Te lo repito, al pensar en esto me siento arrebatado de admiración.

Se consideraba bienaventurada a la madre de San Francisco de Asís porque asistió a la canonización de su hijo. ¡Mil veces más dichosa eres tú! Sabes, igual que ella, que tu hijo es un santo en el cielo, y esto lo sabes desde los primeros días de ese hijo bendito, sin verlo atravesar, por decirlo así, toda una vida de dolor.¡Cuán reconocido te está! Al dar la vida a tus otros hijos, les has dado al mismo tiempo que la esperanza de la felicidad celestial, el tener que someterse a muchos sufrimientos para poder alcanzarla; a éste, desde el primer instante le has dado la realidad de la felicidad celestial y está sin incertidumbre, sin espera, sin mezcla de pena alguna. Cuán feliz es y cuán bueno es Jesús de recompensar a este inocente con una corona imperecedera de gloria inefable, sin haber tenido que librar ningún combate. Éste es el premio del Santo Bautismo.

Él sufrió y combatió mucho para poder salvar a los suyos sin que tengan ningún mérito de su parte. Él tiene suficientes méritos para introducir en el Reino de su Padre a todos aquellos que Él quiera y a la hora que disponga.

Querida mía, no estés triste, antes bien repite con la Santísima Virgen: “El Señor ha hecho en mí cosas grandes; las generaciones me llamarán bienaventurada”. Bienaventurada, sí, porque aquel que has llevado en tu seno está en este momento resplandeciente de gloria eterna; porque eres la madre de un santo y porque a la semejanza de la madre de San Francisco has conocido en vida la felicidad inmensa de pensar en tu hijo como en un santo sentado por toda la eternidad a los pies de Jesús, reclinado eternamente sobre su corazón, en el amor y la luz de los ángeles y bienaventurados.

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Nazareth (Tierra Santa) 14 de febrero de 1901

Que el pequeño Regis esté siempre presente en la conversación familiar; piensen en él. Que no sea olvidado ni su nombre pasado en silencio por sus hermanitos; hablen siempre de él como de un ser viviente. Está más vivo que nosotros los que habitamos esta tierra. De todos sus hermanos él es el único que está realmente vivo, pues él tiene la vida eterna, que, desgraciadamente nosotros podemos perder como la han perdido tantos otros, y que nuestro querido Regis nos ayudará a obtener. Me encomiendo a él a menudo y con fruto, le pido me enseñe a rezar. Pídeselo tu también y enséñale a tus hijos a invocarlo en sus necesidades. ¡Él los quiere mucho a todos y es tan poderoso!

Aparece una imagen de «Jesucristo» sobre el cielo de Italia



APARECE UNA IMAGEN DE «JESUCRISTO» SOBRE EL CIELO DE ITALIA

La imagen ha despertado el interés de muchos usuarios de las redes sociales, que discuten el origen de la misma.

El viernes pasado en el cielo de Agrapoli, una ciudad costera de Italia, se formó una imagen con una forma similar a la silueta de Jesucristo. Alfredo Lo Brutto tomó una foto de la figura, formada entre las nubes y los rayos del sol, mientras se encontraba en su casa. Luego la publicó en su cuenta de Facebook.

La imagen ha generado muchos comentarios en Internet. Algunos usuarios de los redes sociales ven muchas similitudes entre esta figura y la famosa estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro y lo consideran un milagro, mientras que otros afirman que es solamente un fenómeno meteorológico.




Fuente, RT

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¿Cuando estemos en el cielo, nos reconoceremos unos a otros?


¿CUANDO ESTEMOS EN EL CIELO,
NOS RECONOCEREMOS UNOS A OTROS?

Nacemos con cero conocimientos.

Siendo el cerebro humano una maravilla de la creación de Dios, cuando nacemos, salvo algunas sensaciones experimentadas en la gestación, no conocemos nada de nada. No hay ninguna idea dentro de la cabecita del bebé, tan sólo millones de neuronas ávidas de empezar a trabajar. Poco a poco, por medio de los sentidos, conocemos por experiencia, el mundo que nos rodea. Vamos almacenando en la memoria caras, sonidos, sabores y lenguaje, palabra por palabra. A mayor experiencia y estudio, mayor conocimiento.

Pero en el Cielo las cosas son distintas

San Pablo tuvo una probadita de la Gloria en un éxtasis y nos dice que:

"Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, es lo que Dios preparó para los que lo aman" 1a Cor 2,9

Nacidos en el tiempo y en un espacio muy limitado y con cero conocimientos, no podemos ni imaginar lo que conoceremos estando ya en presencia de Dios, que es lo que llamamos "Visión Beatifica" o sea, lo que ven o conocen los Bienaventurados, los Santos y Ángeles.

La verdad total

En un instante, en la presencia de Dios, conoceremos todas las verdades en una sola verdad, todos los interrogantes, todos los misterios: "en su Luz, veremos toda Luz", No más aprendizaje, no más penoso esfuerzo. Conoceremos todo de todo. Y nos reconoceremos, por supuesto, en la Luz de Dios.

San Cipriano, en su sermón sobre la muerte nos escribe:

"Allí está el coro celestial de los Apóstoles, la multitud de los Profetas, la innumerable muchedumbre de los Mártires, allí las Vírgenes, allí los que han obtenido el premio de su misericordia, los que practican el bien...."

"Nos encontramos con la Virgen Santísima, con nuestros Santos Patronos, nuestros Ángeles de la Guarda y aquellos que desde la tierra admiramos por sus virtudes: padres y madres de familia, jóvenes rectos y piadosos, trabajadores honestos, niños llevados al Cielo en su inocencia, etc."

No lo dudemos: en el Coro Celestial, nos abrazaremos gozosos con nuestros seres queridos, padres, abuelos, hijos y amigos.

¡Que alegría, que consuelo! ¡Todos en compañía de Jesús nuestro Salvador!

San Cipriano añade:

"Cuál no será tu gloria y tu dicha! Ser admitido a ver a Dios, tener el honor de participar de las alegrías de la salvación, de la Luz Eterna en compañía de Cristo el Señor tu Dios....gozar en el Reino de los Cielos en compañía de los justos y los amigos de Dios, las alegrías de la inmortalidad alcanzada!"

No nos perdamos de la felicidad eterna! Vivamos esta vida con la mira bien puesta en lo que nos aguarda si vivimos permanentemente en la Gracia de Dios!

Fuente, E.V.C.

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¿Qué debo hacer para ganarme el cielo?


¿Qué debo hacer para ganarme el Cielo?
Por: Xavier Villalta A.
Jesús nos invita a ser santos, a alcanzar el Cielo, pero ¿Qué debemos hacer para lograrlo?

Sería fantástico que todos le hiciéramos al Señor aquella pregunta que un día un joven le planteara: "Maestro bueno, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?" (Mc. 10, 17; Mt. 19, 16) ¿Cómo me puedo ganar mi entrada al Cielo?

Dejemos que sean las Escrituras las que nos muestren lo que debemos hacer.

1.- CUMPLIR LOS MANDAMIENTOS

A aquel joven Nuestro Señor Jesucristo le respondió así: "Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre" (Mc. 10, 19; Mt. 19, 18)... porque "El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre" (Jn. 14, 21)

San Pablo nos recuerda el camino a seguir:

"Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.

En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley.

Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias" (Gal. 5, 19-24)

Y lo acentúa:

"El que siembre en su carne, de la carne cosechará corrupción; el que siembre en el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna" (Gal. 6, 8)

2.- CREER, PERSEVERAR HASTA EL FINAL Y OBRAR EN CONCORDANCIA A LA FE

Ante esto surge una escusa en mi mente: las tentaciones son muchas, y soy débil, ¿Cómo podré lograr semejante hazaña?, ¿acaso no está escrito que "el adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar" (1 Pe. 5, 8)?... sí, eso es verdad, pero también está escrito que no sufriremos "tentación superior a la medida humana. Y fiel es Dios que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará modo de poderla resistir con éxito (1 Cor. 10, 13)" y aunque parezca que el león nos va a devorar, si acudimos a Él buscando su auxilio, saldremos victoriosos porque

"Si Dios está por nosotros ¿Quién contra nosotros?" (Rom. 8, 31)

Pero, entonces, ¿no vasta con creer?, ¿no dijo Nuestro Señor a Nicodemo "el que cree en el Hijo tiene vida eterna" (Jn. 3, 36)?, sí, es verdad, lo dijo, y esto no contradice lo anterior, porque quien cree en alguien sigue todo lo que él ha enseñado, por lo tanto quien cree en Cristo Jesús sigue fielmente todas sus enseñanzas (aunque no seamos capaces de entenderlas completamente), no tan sólo las que nos sean más cómodas y fáciles, sino principalmente aquellas que nos cuesta más por nuestra propia debilidad, porque es en esa batalla, "la buena batalla", la que nos permitirá decir al final "he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe" (2 Tim. 4, 7), no me he "cansado de hacer el bien" (2 Tes. 3, 13), tendiendo siempre presente que sólo

"Aquel que persevere hasta el final se salvará" (Mt. 10, 22).

Parte de los frutos de esa batalla son nuestras obras, obras que si son realizadas por amor a Dios no serán olvidadas por Él (Heb. 6, 10), y nos dará como recompensa la deseada vida eterna (Rom. 2, 6-7) y en el día del juicio nos dirá:

"Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver" (Mt. 25, 34)

Probaron vuestra fe gracias a vuestras obras (Sant. 2, 18).

3.- LA EUCARISTÍA

Finalmente, no me puedo olvidar de mencionar otro requisito para lograr el cielo, último en este escrito, pero no el menos importante, veamos que nos dice el Señor:


"En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.

Discutían entre sí los judíos y decían: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.

Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre". (Jn. 6, 47-58)

Jesús mismo nos indica, en la noche que fue entregado, como podemos comer su carne y beber su sangre, dones que nos darán la vida eterna, ya que

"Tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío. Asimismo tomó también la copa después de cenar diciendo: Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre" (1 Cor. 11, 23-25; Mc. 14. 22-25; Lc. 22. 19-20; Mt. 26, 26-27)

Eso sí, no podemos olvidar que el comer el cuerpo y beber la sangre de Nuestro Señor es algo muy serio, y que si lo hacemos inadecuadamente, sin el debido discernimiento (1 Cor. 11, 27-29) estaríamos negándonos la posibilidad de recibir aquella vida eterna prometida y en su lugar recibiríamos el más temido de los castigos.

Estos pasos no son los únicos, pero si los principales, iniciemos con ellos, y en nuestro peregrinar hacia el cielo anhelado Dios nos irá permitiendo descubrir aquello que aquí falte, pero sin olvidar nunca que las puertas del Cielo están abiertas gracias al infinito amor de Jesús por cada uno de nosotros, amor que nos probó en la cruz (Rom. 5, 8), sin esa entrega total y amorosa ninguno de nuestros actos lograrían los méritos necesarios para ingresar al cielo.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://es.catholic.net/op/articulos/30992/cat/12/que-debo-hacer-para-ganarme-el-cielo.html

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¿Dónde están Elías y Enoc, los hombres que no murieron y fueron arrebatados al cielo?



EL MISTERIOSO CASO DE LOS PROFETAS BÍBLICOS ELÍAS Y ENOC QUE NO MURIERON Y FUERON LLEVADOS AL CIELO

¿Los Profetas bíblicos Elías y Enoc fueron Preservados para la Lucha futura contra el Anticristo?
Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso)

La Biblia menciona que dos hombres, Elías y Enoc, no murieron y fueron llevados al cielo. Pero cuando Jesucristo vino al mundo, Él aseguró que ningún hombre había subido al cielo.

Juan 3,13
Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

¿Es ésta una contradicción de la Biblia? Si nadie antes de Cristo había subido al cielo, ¿Dónde fueron llevados Elías y Enoc?

No existe definición oficial de la Iglesia Católica sobre este tema, la siguiente exposición es una opinión teológica basada en la Biblia, Santo Tomás de Aquino y los Padres de la Iglesia. No pretendemos dar una explicación a rajatabla, es solamente una posible explicación a una cuestión muy difícil de responder y que siempre ha intrigado a las personas estudiosas de la Biblia.

La Escritura menciona a dos hombres que no murieron, Enoc y Elías, que están preservados en algún lugar, y que según la opinión de muchos, vendrán cuando el reino del terror del anticristo se apodere de la tierra. Esa es al menos, una de las posibles respuestas que por ahora tenemos. ¿O existe otra?

Los cristianos católicos sabemos también que la Santísima Virgen María, fue llevada en cuerpo y alma al cielo. ¿Experimentó la muerte antes de su Asunción gloriosa? Hay discrepancias al respecto porque algunos teólogos hablan de dormición. En todo caso, no existe definición dogmática por parte de la Iglesia a este respecto.

EL CASO DE ENOC

La Biblia habla muy poco de él. Enoc vivió antes de la gran inundación del diluvio universal. Leemos lo siguiente acerca de él:

Génesis 5,22-24
Henoc anduvo con Dios; vivió, después de engendrar a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. El total de los días de Henoc fue de 365 años. Henoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó.

El famoso libro apócrifo de Enoc, pretende dar más información sobre la vida de este misterioso personaje y se atribuye a Enoc su autoría, pero en realidad fue escrito muchos siglos después de que él existió, hacia el siglo III antes de Cristo y es muy apreciado entre los amantes de las conspiraciones de los "antiguos astronautas", "alienígenas ancestrales" y otras teorías altamente fantasiosas.

EL CASO DE ELÍAS

Elías vivió en el siglo IX antes de Cristo. Su influencia fue muy grande sobre el pensamiento hebreo. Sus comunicaciones con Dios amplificaron la aplicación de los Diez Mandamientos en su tiempo. En su ancianidad, Elías escogió a Eliseo como sucesor, según podemos ver en el Segundo libro de los Reyes 2,9-15. Su traslado al cielo nos es narrado así.

II Reyes 2,9-11
Cuando hubieron pasado, dijo Elías a Eliseo: «Pídeme lo que quieras que haga por ti antes de ser arrebatado de tu lado.» Dijo Eliseo: «Que tenga dos partes de tu espíritu.»
Le dijo: «Pides una cosa difícil; si alcanzas a verme cuando sea llevado de tu lado, lo tendrás; si no, no lo tendrás.»
Iban caminando mientras hablaban, cuando un carro de fuego con caballos de fuego se interpuso entre ellos; y Elías subió al cielo en el torbellino.

Como se cree que no murió, una antigua tradición judía dice que algún día regresaría a restaurar la gloria de Israel. Es por eso que muchos pensaban que Jesús era Elías.

Mateo 16,13-14
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?»
Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.»

En el famoso episodio de la Transfiguración de Jesús, Moisés y Elías aparecieron conversando con El Señor.

Mateo 17,1-3
Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto.
Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él.

LA OPINIÓN DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

Según Santo Tomás, ellos son preservados en el cielo atmosférico (que se identifica con el paraíso terrenal), pero no en el cielo empíreo (el Cielo propiamente). Ver Summa Theologiae III, q. 49, a. 5.

Santo Tomás, en acuerdo con los padres de la Iglesia explica que Enoc y Elías están esperando ahí fuera en el espacio exterior. Santo Tomás escribe que estos dos hombres volverán al final de los tiempos para la batalla con el anticristo.

RESPONDIENDO UN ASUNTO VITAL: ¿QUÉ ES EL CIELO ATMOSFÉRICO?

LA BIBLIA HABLA DE TRES CIELOS

No hay consenso unánime entre los Padres Apostólicos y los teólogos sobre la identidad de "cielo atmosférico". Santo Tomás de Aquino lo ve como sinónimo de "paraíso terrenal".

Este podría ser una ubicación en el “espacio exterior”.

Podría ser un lugar escondido en la tierra.

O tal vez es el Jardín del Edén trasladado a otro lugar.

Tal vez sea un paraíso natural sin la visión beatífica.

Lo que sí sabemos, es que la Biblia habla explícitamente de tres cielos:

II Corintios 12,2
Sé de un hombre en Cristo, el cual hace catorce años - si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe - fue arrebatado hasta el tercer cielo.

El primer cielo se cree, sería donde la atmósfera y las nubes se localizan, de desde dónde viene la lluvia.

Génesis 7,11
El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, el día diecisiete del mes, en ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo se abrieron.

El segundo cielo sería el espacio exterior, hogar de los planetas y las estrellas:

Salmos 8,4
Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas, que fijaste tú.

Y el tercer Cielo está donde está ubicado el trono de Dios, éste es el cielo propiamente dicho, donde fue trasladado el Apostol San Pablo.

Salmos 11,4
Yahveh en su Templo santo, Yahveh, su trono está en los cielos; ven sus ojos el mundo, sus párpados exploran a los hijos de Adán.

LA MISIÓN DE ENOC Y ELÍAS AL FINAL DE LOS TIEMPOS, SU LUCHA CONTRA EL ANTICRISTO

Enoc evangelizará y organizará a los Judíos que buscarán el bautismo y la conversión a la fe católica durante el reinado del anticristo. Elías evangelizará y organizará la última ola de gentiles que se convierten a Cristo durante el reinado de terror del anticristo.

Ambos profetas serán muertos, resucitarán y ascenderán al cielo como se explica en Apocalipsis capítulo 11:

Apocalipsis 11,3-13
Pero haré que mis dos testigos profeticen durante 1260 días, cubiertos de sayal».
Ellos son los dos olivos y los dos candeleros que están en pie delante del Señor de la tierra.
Si alguien pretendiera hacerles mal, saldría fuego de su boca y devoraría a sus enemigos; si alguien pretendería hacerles mal, así tendría que morir.
Estos tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva los días en que profeticen; tienen también poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y poder de herir la tierra con toda clase de plagas, todas las veces que quieran.
Pero cuando hayan terminado de dar testimonio, la Bestia que surja del Abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará.
Y sus cadáveres, en la plaza de la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado.
Y gentes de los pueblos, razas, lenguas y naciones, contemplarán sus cadáveres tres días y medio: no está permitido sepultar sus cadáveres.
Los habitantes de la tierra se alegran y se regocijan por causa de ellos, y se intercambian regalos, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra.
Pero, pasados los tres días y medio, un aliento de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusireon de pie, y un gran espanto se apoderó de quienes los contemplaban.
Oí entonces una fuerte voz que les decía desde el cielo: «Subid acá.» Y subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.
En aquella hora se produjo un violento terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y con el terremoto perecieron 7.000 personas. Los supervivientes, presa de espanto, dieron gloria al Dios del cielo.

El libro apócrifo "Apocalipsis de Elías" coincide con Apocalipsis de la Biblia y muestra a Elías al lado de Enoc combatiendo contra el hijo de la iniquidad que los mata, luego de lo cual ellos resucitan, en forma similar a lo que ocurre con los dos testigos de Apocalipsis 11 en su enfrentamiento con la bestia y que acabamos de leer.

El pasaje del Apocalipsis dice que vendrán “vestidos con ropa de penitencia, para que proclamen mi palabra durante mil doscientos sesenta días”, que serán muertos por el anticristo y que la gente se alegrará de eso, lo que implica que su muerte se producirá en una fase muy avanzada de la apostasía.

¿EXISTE OTRA EXPLICACIÓN?

Tal vez, simplemente podríamos pensar, y ésta es sólo mi opinión, que el primer cielo no es el cielo atmosférico, pues resulta difícil pensar que Elías y Enoc están en las nubes o algo así, ni el espacio exterior es el segundo cielo, pues resulta improbable, aunque no imposible, que Elías y Enoc estén en otro planeta y digo que no es imposible simplemente porque nosotros no conocemos todos los secretos del universo. Otra posible explicación, es que el Cielo propiamente dicho, se divide en tres partes, y es en el tercer cielo donde se "encuentra Dios", el "lugar" de su trono.

De modo que Elías y Enoc, siempre estuvieron en el cielo, en alguno de los dos primeros niveles, pero sin gozar de la visión beatífica de Dios, es decir, sin estar ante la presencia de Dios en el tercer cielo.

El tercer cielo finalmente fue abierto cuando Jesús descendió a los infiernos, a rescatar a los santos del Antiguo Testamento y éstos junto con Enoc y Elías finalmente pudieron acceder ante la presencia de Dios. Sólo así se podría entender la afirmación de Jesucristo cuando dijo:

Juan 3,13
Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

La Biblia no se contradice, ni Cristo mintió. Sólo que las cosas abstractas como el infinito, la eternidad, el cielo, son tan inmensas e incapaces de ser comprendidas plenamente por un cerebro humano finito, limitado. Jesucristo lo explicó así a Nicodemo antes de decirle que nadie había subido al cielo:

Juan 3,10-12
Jesús le respondió: «Tú eres maestro en Israel y ¿no sabes estas cosas? «En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio.
Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo?


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7 argumentos bíblicos a favor de la Asunción de la Virgen María al cielo



7 ARGUMENTOS BÍBLICOS A FAVOR DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA A LOS CIELOS
Por Jesús Urones 

1.-INTRODUCCION: 

En el año 1950 el Papa Pio XII declara el dogma de la Asunción de Maria a los cielos en su encíclica MUNIFICENTISSIMUS DEUS. En esta constitución del Papa sobre este dogma nos dice: 

"Desde el siglo II, María Virgen es presentada por los Santos Padres como nueva Eva, estrechamente unida al nuevo Adán, si bien subordinada a El, en aquella lucha contra el enemigo infernal, que, como fué preanunciado en el Protoevangelio (Gen. 3, 15), habría terminado con la plenísima victoria sobre el pecado y sobre la muerte, siempre unidos en los escritos del Apóstol de las Gentes (cf. Rom., ce. 5 y 6; 1 Cor. 15, 21-26; 54-57). Por lo cual, como la gloriosa resurrección de Cristo fué parte esencial y signo final de esta victoria, así también para María la común lucha debía concluir con la glorificación de su cuerpo virginal, porque, como dice el mismo Apóstol: Cuando... este cuerpo mortal sea revestido de inmortalidad, entonces sucederá lo que está escrito: la muerte fué absorbida en la victoria: (1 Cor. 15, 54) " 

Hoy en día, muchos cristianos protestantes critican este dogma afirmando no viene en las Escrituras y es un invento de la Iglesia por lo tanto no debemos creer en él. Lo cierto es que este dogma es consecuencia directa de los 3 anteriores y además es consecuencia directa de otras doctrinas marianas, era por lo tanto ineludible no llegar a este dogma una vez habiendo formulado los otros tres. 

Una vez explicado esto, pasaremos a dar los argumentos bíblicos que permiten contemplar este dogma al menos de manera implícita en las escrituras. Son textos usados por la Iglesia en estos 2000 años que han sido aplicados a María y que tras un breve análisis de los mismos observaremos la lógica y los motivos por los cuales la Iglesia los aplicó a Nuestra Madre. 

Estos argumentos están basados en las siguientes doctrinas: Corredención, Inmaculada Concepción, Arca de la Alianza, Maternidad Divina, Reina Madre, Virginidad de María, Amor de Dios. 

2.- LOS PRINCIPALES ARGUMENTOS BÍBLICOS A FAVOR DE LA ASUNCIÓN DE MARIA 

1) CORREDENTORA CON CRISTO 

Génesis (3,15): Enemistades pondré entre ti y la mujer y entre tu linaje y su linaje: ella quebrantará tu cabeza... 

a) Las enemistades establecidas por Dios entre la mujer y el demonio, entre el linaje de la mujer y el linaje del demonio, se ordenan a que la mujer con su linaje, ella con El y por El, quebrante la cabeza del demonio y obtenga sobre él un triunfo completo. Este triunfo que Cristo consiguió de Satanás, la serpiente antigua (Ap. 12, 9), y en el que María se presenta íntima e indisolublemente unida a su Hijo, es el triunfo no sólo del pecado y de la concupiscencia, sino también de la muerte (1 Cor. 15, 26; Hebr. 2, 14), que entró en el mundo por la envidia del diablo (Sap. 2, 21). Luego así como Cristo resucitando triunfa plenamente de la muerte, así a María, íntimamente asociada a Cristo, le corresponde la misma victoria sobre la muerte por su exención de la corrupción del sepulcro y asunción al cielo. 

b) Las consecuencias de ese pecado fueron estas: 

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. Génesis 3:19 

La consecuencia es la muerte y la corrupción del cuerpo hasta volver a ser polvo. 

Esto mismo enseña San Pablo en la carta a los Romanos: 

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Romanos 5:12 

La muerte vino del pecado, por eso todos mueren, pero quien es enemiga del Demonio, no puede ser amiga del pecado, y esa enemistad con el pecado la hace no volver al polvo. Cristo venció en la Cruz a Satanas, hiriéndole en la cabeza, en esta victoria también participa Maria? 

Claro que si, pasaremos a demostrarlo: 

En Génesis 3:15 se nos dice que se derrotará a la Serpiente. Esta derrota de Satanas, será luego en el Apocalipsis 12 descrita con profundidad. 

Sentemos las bases: Quien vence a la serpiente hiriéndole en la cabeza? 

Cristo: 

19:17 Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; 19:18 y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. Juan 19:17-18 

El enemigo supremo-Satanas- es vencido por medio del símbolo de herir su cabeza: el madero de la Cruz plantada en la "calavera".Esa Cruz que redimió al mundo, venció a la muerte y nos dio la Vida eterna. Esa Cruz fue plantada CURIOSAMENTE en un lugar llamado: CALAVERA.(κρανίον= kranion). 

María: 

Efectivamente ,La Mujer también derrota a la Serpiente, si una serpiente venció a la primera mujer: 

3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 3:5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Génesis 3_4-6 

La aparente victoria de la serpiente frente a la primera mujer, EVA, no sería definitva, Dios se encargaría de restaurar las cosas, a través de una NUEVA EVA, CAUSA DE SALVACIÓN para el género humano, la MUJER de cuyo vientre nacería la simiente que se clavaría en el Arbol de la Cruz, y derrotaría a la Serpiente, como por un árbol entro la muerte: Gen3:3, por otro entrará la vida Juan 19:17. 

Pero dice la Escritura que la mujer venció a la serpiente en algún sitio?....Es cierto, directamente no lo dice, pero la Escritura se hizo para estudiarla, para profundizar en ella, no para quedarse en lo literal y superfluo.... 

La Escritura enseña algo: 

5:24 Bendita sea entre las mujeres Jael, Mujer de Heber ceneo; Sobre las mujeres bendita sea en la tienda. Jueces 5:24 

Jael es llamada Bendita entre las mujeres 

18 Ozías, por su parte, dijo a Judit: «Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra, que te ha guiado para cortar la cabeza del jefe de nuestros enemigos.Judit 13:18 

Judit es llamada también "Bendita entre las mujeres" 

Porque a Jael y a Judit se las llama Bendita entre las mujeres? 

La respuesta de nuevo la dan las Sagradas Escrituras: 

5:25 El pidió agua, y ella le dio leche; En tazón de nobles le presentó crema. 5:26 Tendió su mano a la estaca, Y su diestra al mazo de trabajadores, Y golpeó a Sísara; hirió su cabeza, Y le horadó, y atravesó sus sienes. Jueces 5:25-26 

Es llamada Bendita por vencer a Sísara, hiriendo su cabeza, atravesando sus sienes. 

18 Ozías, por su parte, dijo a Judit: «Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra, que te ha guiado para cortar la cabeza del jefe de nuestros enemigos. 

Judit es Bendita por cortar la cabeza del jefe de los enemigos. 

Entonces, En la escritura "Bendita entre las mujeres" se relaciona con golpear, herir, cortar la cabeza del enemigo. 

Según esto, quién fue llamada Bendita entre las mujeres en el NT? 

1:42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. Lucas 1:42 

María fue llamada BENDITA ENTRE LAS MUJERES....pero con una diferencia con respecto a Judit y Jael....quién la llama BENDITA ES EL MISMO DEL GÉNESIS 3:15->DIOS: 

1:41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, Lucas 1:41 

No cualquiera la llamó Bendita, fue el MISMO ESPIRITU SANTO!!! 

Esto da aún más fuerza al argumento de que esa Bendita entre las mujeres, es aquella en la que en el Génesis se dijo sería enemiga del pecado, o sea, de Satanas. 

Como venció Maria a la serpiente, pues de dos formas: 

a) Dando a Luz a Cristo 

b) No cayendo en pecado ( Argumento 2) 

Dando a luz a Cristo: 

MARIA VENCIO A LA SERPIENTE AL DAR A LUZ A CRISTO: 

-Ciertamente la maternidad divina de María fue la gran victoria sobre Satanas y el pecado, tanto es así que en el evangelio se nos presenta ya desde el inicio a Cristo como el SALVADOR, el MESIAS esperado: 

2:8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 2:9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 2:10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 2:11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 2:12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Lucas 2:8-12 

El ángel presenta al niño como EL SALVADOR, EL CRISTO, EL SEÑOR. 

Por otro lado les dice que les da noticias de "Gran Gozo" es decir una noticia muy buena para ellos, la mejor noticia a un ser humano se le podia dar en aquel tiempo!!! en nacimiento del Mesias tan esperado. ¿Porque su nacimiento produciria gran gozo si solo con su muerte se hubiera derrotado a la serpiente? 

La respuesta es clara: Su nacimiento también sirvio para derrotar a la serpiente, pues al mandar Dios al mundo a su unigénito que naciera en la más grande humildad, y como un niño indefenso, de una mujer , y que Satanas no pudiera haber evitado esto, demuestra claramente la Victoria de Maria y Cristo sobre Satanas. 

Poco después vienen los Reyes, por los arenales, y le traen regalos al niño.... 

2:1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, 2:2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Mateo 2:1-2 

Si bien es cierto aca no le llaman Salvador, los magos si dicen que ha nacido el REY DE LOS JUDIOS, y ese nacimiento les causa alegria, tanto que emprenden un largo viaje desde oriente para adorarle. Otra prueba más de como el nacimiento de Cristo fue un acontecimiento de suma importancia para la humanidad. 

Pero cuidado, hasta ahora solo hablamos de Cristo, pero y Maria, como derrotó a la Serpiente? pues es bien facil, la derroto en unidad con su Hijo, porque ese nacimiento se produjo habiendo sido antes consultada su Madre, a lo que ella contestó: 

1:38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.Lucas 1:38 

En ese Hágase!!! fue derrotado Satanas, en esa obediencia de María, fue aplastada la desobediencia de Eva, donde Eva pecó, ahí Maria triunfó, obedeciendo al Señor. 

Esa obediencia a Dios, para que en ella se hiciera su voluntad, y de ella naciera el Salvador, le hizo vencer a la serpiente. 

Por todo esto, como coopero en la victoria contra la serpiente, y se hizo enemiga del Diablo y del pecado,no podía ver corrupción ni volver al polvo Genesis 3:19, Romanos 5:12, lo cual nos lleva a tener que concluir tuvo que irse con su Hijo al cielo. 

2.- MARIA INMACULADA- 

Lucas (1, 28): El ángel Gabriel saluda así a María: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres... 

a) María es saludada llena de gracia; mas la plenitud de la gracia es el cúmulo y afluencia de todas las gracias, desde la gracia inicial o concepción inmaculada hasta la gracia final o glorificación total en el cielo; por esto el Papa Alejandro III dice: "María concibió sin ofensa del pudor, dio a luz sin dolor y salió de aquí sin corrupción, según la palabra del ángel o, mejor, de Dios por el ángel, para que se demostrara llena, no semiplena, de gracia" 192 Ep. ad soldanurn. Iconii; MANSI, Conc. Collectio, t. xxi, c 8S8 

Maria es llamada KEJARITOMENE, que significa llena, colmanda, plena de la Gracia de Dios. Que atributos tiene la gracia? 

Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús Romanos 3:24 

Entendemos entonces que la gracia justifica. Por tanto aquel que este lleno de gracia es justificado por la gracia. 

También la Biblia nos enseña que la gracia es un estado: 

Creced, pues, en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. A él la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. 2Pe 3:18 

14 Pues el pecado no dominará ya sobre vosotros, ya que no estáis bajo la ley sino bajo la gracia. Romanos 6:14 

Este versículo es muy interesante, pues nos demuestra como el pecado y la gracia son incompatibles. El pecado no dominará si se esta bajo la gracia. Es decir a través de la gracia logramos ser sin pecado. Es más rápidamente San Pablo lo afirma: 

Pues ¿qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! Romanos 6:15 

De nuevo repite la idea, el estar bajo la gracia implica no pecar de ningún modo. Asi Pablo enseña que gracia y pecado son excluyentes. 

También nos dicen las Escrituras que la gracia nos salva: 

Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios; Efesios 2:8 

Y que a través de la gracia seremos santos: 

que nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia determinación y por su gracia que nos dio desde toda la eternidad en Cristo Jesús, 2Tim 1:9 

Por lo tanto podemos resumir todo esto en que: 

1)La gracia nos Salva. 

2)La gracia nos hace ser santos , justos y sin pecado. 

Es decir una persona llena de gracia, es de vocación Santa, para cumplir con 2Tim 1:9 es sin pecado pues esta bajo la gracia para cumplir Romanos 6:14-15 y es Salvada a través de esta gracia para cumplir Efesios 2:8. 

Recordemos que María fue llamada “La llena de Gracia”, por tanto siendo fieles a la palabra de Dios hemos de decir que entonces: 

1.-)La biblia enseña somos Salvados por la Gracia de Dios. María era llena de Gracia ayer, hoy y siempre. María fue Salvada por esta gracia. 

2.-)La gracia es un estado. María siempre estubo “llena de gracia” 

3.-)La Biblia enseña que es necesaría la gracia de Dios para tener una vida, Santa y sin pecado. María tenia esta gracia, por tanto la vida de María fue una vida Santa y sin pecado. 

4.-)La biblia enseña que la gracia y el pecado son incompatibles. Maria fue saciada totalmente de la Gracia divina, por lo que el pecado no habitó en ella. 

5.-) La biblia enseña que sino hay pecado no hay corrupción ni muerte Romanos 5:12 y Genesis 3:19, por tanto al no haberse corrompido su cuerpo, tuvo que volverse en cuerpo glorioso y ser elevada directamente al cielo ( recordemos la gracia ya la había salvado y había hecho Santa). 

3.-MADRE DE DIOS- 

Analicemos ahora dos textos bíblicos importantes para entender este argumento: 

Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. Salmo 16:10 

viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. Hechos 2:31 

Estas citas nos indican que el cuerpo de Cristo, su “carne”. La palabra griega usada para carne es σάρξ que se traduce como materia humana, cuerpo humano, naturaleza humana. Esto es entonces el cuerpo, carne , huesos, sangre de Cristo, no vería corrupción, su alma tampoco quedaría en el Hades. Pero ese cuerpo humano de Cristo de quien lo heredo? 

La biblia nos responde: 

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley. Galatas 4:4 

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre. Lucas 1:30-32 

y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. Lucas 1:42 

María dio a Cristo su carne y su sangre, el cuerpo de Cristo es el cuerpo de Maria, ya que nació sin la simiente de varon (Juan 1:13) de María y de Dios, por tanto el cuerpo σάρξ que no verá corrupción es el de Jesús, que a su vez es igual al de Maria, en conclusión: Si el cuerpo de Cristo no vio corrupción tampoco el de Maria, porque Cristo heredó de Maria el cuerpo y la Sangre. 

Si bien es cierto María dio a luz a una persona divina, Cristo, la cual tiene naturaleza humana y naturaleza divina, la divina es de Dios y la humana de Maria, ambas juntas e indivisibles en una sola persona divina, el Señor y Salvador, Jesucristo. Esto significa que la naturaleza humana de María debía ser incorruptible para que Jesús la pudiera Heredar. 

Por otro lado debemos hacer notar una ultima cosa, el Salmo 16:10 es ligeramente distinto a Hechos 2:31 porque dice “tu santo vea corrupción”. Si nos vamos al hebreo observamos la palabra usada para Santo es חֲסִידָ֑י que se traduce como Santo o Santos, vemos su uso en plural en el Salmo 50:5 por ejemplo, eso que significa, pues que se podría traducir: no dejes tus santos vean corrupción. Entonces esto daría un enfoque más fuerte y literal a la idea de que María este ahí incluida. 

4.-MARIA ARCA DE LA ALIANZA 

Salmo 131, 8: Levántate, Señor, a tu reposo, tú y el arca de tu santificación: 

"Estas palabras, dice San Alberto Magno, ciertamente se cree fueron dichas figuradamente de María, cuyo cuerpo fué arca de Cristo; pero el cielo no posee una figura, sino sólo la realidad" 

Quien es el arca de la santificación? En el NT el arca es María Santisima, muchas citas bíblicas lo demuestran: 

2Samuel 6!4 vs Lucas 1:41 

2Samuel 6:2vs Lucas 1:39 

2Samuel 6:9 vs Lucas 1:43 

Éxodo 40:34 vs Lucas 1:35 

Hebreos 9:4 vs Hebreos 3:1, Juan 6:51 

Pero además de todas estas tenemos la del Apocalipsis de San Juan: 

"Entonces fue abierto el Templo de Dios, el que está en el cielo, y fue vista en su Templo el Arca de Su Alianza; y hubo relámpagos y voces y truenos y terremoto y pedrisco grande". Apocalipsis 11:9 

Por todo ello entendemos que María es el arca de la Alianza, y como tal es el arca que se levanta del reposo con su Señor. Esto claramente indica la Ascensión de Maria a los cielos. Si lo unimos al texto del apocalipsis, vemos como claramente el Arca esta en el cielo, con Dios, ese arca que llevo el pan de vida, al Sumo Sacerdote, que fue llena de la gloria de Dios, es María y ella esta en el cielo con su Amado Hijo. 

5.-MARIA REINA 

Hijas de reyes hay entre tus escogidas, a tu derecha está la reina entre oro de Ofir. Salmo 45:10 

En el antiguo testamento la madre del Rey era a quien se conocía como Reina Madre o Gebirah: 

Betsabé entró en la casa de Salomón para transmitirle el pedido de Adonías. El rey salió a recibirla, se inclinó delante de ella y luego se sentó en su trono. Pusieron un trono para la madre del rey, la que se sentó a su derecha. 1Reyes 2:19 

Di al Rey y a la Reina Madre: Siéntense en el suelo, porque ha caído de sus cabezas su corona gloriosa. Jeremias 13:18 

Este título se usa también en Jeremias 29:2 para referirse a madre de Jeconias como reina y en 2Reyes 10:13 para designar a la reina madre de Ocozías. 

Si las madres de los reyes del AT fueron Reinas porque María no puede serlo? Evidentemente ella con más motivo aún es la Reina, por ser madre del Rey de Reyes y Señor y de Señores. Ahora bien, el Salmo 45, es un Salmo mesiánico, se aplica a Cristo, veamos algunos versículos : 

Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino. Salmo 45:6 

Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos; Desde palacios de marfil te recrean. Salmo 45:8 

Si este salmo se le aplica a Cristo ( versículos 45:6 y 7) entonces la reina evidentemente es su madre y esta a la diestra de Cristo. Como Cristo esta en el cielo, el trono de la Virgen debe estar en el cielo, a la diestra de su Hijo, teniendo una posición privilegiada con respecto al resto de la mies “ o los que son de Cristo” . Nuevamente queda demostrado como María forma parte de las primicias de la resurrección, para que así el reino mesiánico tenga un Rey, Jesucristo, Rey de Reyes y Señor de Señores, y una reina madre, gebirah, María Santisima. 

Algunas consideraciones importantes a tener en cuenta: 

Cuando dice “oro de Ofir” se debe ver como vestiduras relucientes, recordemos en las Escrituras el Oro de Ofir era muy apreciado (Isaias 13:12, Job 28:16) Esto si se junta con : 

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 1Corintios 15:53 

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Apocalipsis 12:1 

¿Quién es ésta que se muestra como el alba, Hermosa como la luna, Esclarecida como el sol, Imponente como ejércitos en orden? Cantares 6:10 

Vestida de sol, vestida de oro de ofir, vestida de inmortalidad, tres expresiones parecidas, que se identifican si usamos la lógica: el oro es incorruptible y brilla como el sol. Todo eso nos situa a María como Reina, al lado del Rey en el cielo y nos prueba que este Salmo es perfectamente aplicable a Maria Santisima. 

6.- SUBIDA DEL DESIERTO-AMOR DE DIOS 

¿Quién es ésta que sube del desierto, Recostada sobre su amado? Cantares 8:5 

Una mujer sube del desierto con su amado, nos dice el libro de los Cantares. Pero la pregunta es, podríamos aplicar esto a María Santisima? 

Que nos dice los santos: dice San Pedro Damiano, aquella reina a quien viendo las hijas de Sión llamaron dichosísima. Mas sube hoy del desierto, esto es, del mundo, elevada a la grandeza del trono regio" 

San Pedro Damiano entiende el mundo como el desierto, esto es cierto a la luz de la biblia por ejemplo: Elias huye al desierto en 1 Reyes 19:4-16 que para el es un lugar de protección y refugio en el mundo. También lo vemos como lugar de encuentro con Dios en Mateo 4:1-11. En apocalipsis 12:6 vemos como la mujer huye al desierto donde tiene un lugar preparado por Dios, de encuentro y protección. En apoc 12:14 vemos como Dios da “alas “ a la mujer para que huya del demonio al Desierto. Si la mujer quedo en el desierto, y luego El libro de Cantares nos dice sube recostada en su amado, es evidente sube del mundo a la Gloria de Dios. 

En Cantares 8:5 se usa la palabra hebrea עָלָה que se traduce como ascender, misma palabra usada en 2Reyes 2:11 para las ascensión de Elias a los cielos. Por lo tanto este es un precedente bíblico más para ver en Cantares 8:5 a María como asunta al cielo. 

7.- VIRGINIDAD DE MARIA-SIERVA DE DIOS 

La virginidad de Maria, el voto que hizo, la convierte en exclusiva para Dios , elegida por él, esto nos la muestra como su sierva. En el mismo evangelio de San Lucas se repite esta idea varias veces: 

Aquí está la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Lucas 1:38 

porque ha mirado la bajeza de su sierva, pues desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Lucas 1:48 

Asi que María es sierva de Dios. Según esto si lo unimos con el evangelio de Juan: 

Si alguno me sirve, sígame; y donde yo esté, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará. Juan 12:26 

Jesús promete, que donde él estará, también estará su servidor, y María era servidorá de él , desde el momento que se consagro y se unió a Dios en voto virginal, por tanto tiene que estar al lado de Jesús para cumplir las Escrituras. 

Asi lo vio San Juan Damasceno: "Si, pues, donde yo estoy, allí estará mi ministro, dice la Vida y la Verdad, Cristo, ¿cómo no estará más aún con El su Madre?" 

Assumpta est Maria in clum, gaudent angeli.


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