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Mi esposa me engañó con un compañero del grupo parroquial, ¿Debo dejar esa parroquia?


Hola, amigo. Me duele profundamente escuchar lo que estás pasando. La traición y el dolor que sientes ahora deben ser abrumadores, y quiero que sepas que estoy aquí para ti, dispuesto a escucharte y caminar contigo en este momento difícil.

Primero, quiero recordarte que como católicos, creemos firmemente en la dignidad y el valor de cada persona, y que Dios nos ama a todos con un amor incondicional. También entendemos que la vida está llena de pruebas y tribulaciones, pero siempre hay esperanza en Cristo.

La situación que describes es sumamente dolorosa. La infidelidad en el matrimonio es una herida profunda que afecta no solo a la relación de pareja, sino también a la confianza, la autoestima y la estabilidad emocional. Quisiera abordar tu pregunta sobre si debes dejar tu parroquia desde varias perspectivas.

Reflexión Espiritual y Personal

Antes de tomar cualquier decisión, es esencial que te tomes un tiempo para ti mismo, para orar y reflexionar. Jesús nos invita a llevar nuestras cargas a Él: "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso" (Mateo 11, 28). Dedica tiempo a estar en presencia de Dios, a escuchar Su voz y buscar Su consuelo. 

Consejería y Apoyo

Considera buscar la ayuda de un consejero matrimonial o un sacerdote en quien confíes. A veces, hablar con alguien que puede ofrecer una perspectiva objetiva y espiritual puede ser inmensamente útil. La Iglesia tiene muchos recursos para ayudar a las parejas en crisis, y tu sacerdote puede guiarte hacia la ayuda que necesitas.

Perdón y Reconciliación

El perdón es un tema central en nuestra fe. Jesús nos enseñó a perdonar "setenta veces siete" (Mateo 18, 22), lo que simboliza un perdón sin límites. Sin embargo, el perdón no significa olvidar o ignorar lo sucedido. Significa liberar el rencor y buscar la paz interior. Puede que no estés listo para perdonar ahora, y está bien. El perdón es un proceso que toma tiempo y gracia. Pide a Dios que te ayude a caminar ese camino.

Impacto en la Comunidad Parroquial

Entiendo que ver a la persona con quien tu esposa te fue infiel en tu grupo parroquial puede ser muy doloroso. Puede despertar sentimientos de ira, traición y tristeza cada vez que los veas. Sin embargo, antes de decidir dejar tu parroquia, reflexiona sobre algunos puntos importantes:

1. Tu Relación con Dios y la Comunidad: La parroquia es tu hogar espiritual. Es el lugar donde te alimentas espiritualmente, donde recibes los sacramentos y donde te conectas con Dios y con otros fieles. No dejes que las acciones de otros te alejen de tu comunidad de fe y de tu relación con Dios.

2. Resolución de Conflictos: Considera la posibilidad de confrontar la situación de manera constructiva. Puede ser útil tener una conversación mediada con tu esposa y el otro individuo involucrado, con la ayuda de tu sacerdote o un consejero. A veces, enfrentar el problema de frente, en un ambiente seguro y guiado, puede llevar a la sanación y a la restauración.

3. Buscar Nuevas Conexiones: Si decides que necesitas un cambio de ambiente para tu propia paz mental y emocional, busca otra parroquia cercana donde puedas continuar tu camino espiritual. Es importante que te sientas cómodo y apoyado en tu comunidad de fe.

La Importancia del Matrimonio

El Catecismo de la Iglesia Católica habla del matrimonio como una unión sagrada y refleja el amor de Cristo por su Iglesia (CIC 1601). La fidelidad en el matrimonio es un reflejo de esa relación fiel y amorosa. Aunque tu esposa haya fallado en esta área, es importante recordar que todos somos humanos y fallamos. La infidelidad no define el valor de una persona ni su capacidad de redención.

Sanación y Futuro

La sanación lleva tiempo y esfuerzo. Aquí hay algunos pasos que podrías considerar para avanzar:

1. Oración y Sacramentos: La oración es una herramienta poderosa para la sanación. Participa en la Eucaristía, el sacramento de la Reconciliación y pasa tiempo en adoración eucarística. Estos momentos con Cristo pueden brindarte paz y claridad.

2. Comunicación Abierta: Habla con tu esposa de manera abierta y honesta sobre cómo te sientes. Es crucial que ambos expresen sus sentimientos y trabajen juntos para entender las causas subyacentes de la infidelidad y cómo pueden reconstruir su relación.

3. Apoyo Comunitario: Involúcrate en grupos de apoyo dentro de la Iglesia. Muchos parroquias ofrecen grupos para matrimonios en crisis o personas que han experimentado infidelidad. Hablar con otros que han pasado por situaciones similares puede ser muy reconfortante.

4. Cuidado Personal: Cuida de ti mismo física, emocional y espiritualmente. Haz ejercicio, come bien, mantén tus pasatiempos y actividades que disfrutas. Tu bienestar integral es crucial durante este tiempo.

Reflexión Final

La vida está llena de desafíos, y el dolor que sientes ahora es inmenso. Pero recuerda que no estás solo. Dios está contigo en cada paso del camino. La comunidad de la Iglesia está aquí para apoyarte. Y yo, como tu amigo y sacerdote, estoy aquí para escucharte, orar contigo y caminar a tu lado.

Considera estas palabras de San Pablo: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4, 13). En medio de este dolor, hay esperanza. En medio de la traición, hay posibilidad de redención y sanación. Confía en el proceso y en el amor de Dios, que nunca te abandona.

Si decides quedarte en tu parroquia o buscar una nueva comunidad, hazlo con la certeza de que Dios te guiará y te sostendrá. No dudes en buscar ayuda, en hablar y en dejarte sostener por aquellos que te aman y desean tu bien.

Voy a orar por ti, por tu esposa y por la sanación de tu matrimonio. Que el Espíritu Santo te conceda la paz, la sabiduría y la fuerza que necesitas en este tiempo. Y recuerda, siempre estoy aquí para ti. Dios te bendiga y te acompañe en este difícil camino hacia la sanación y la renovación.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

Soy católico casado por la Iglesia, pero me siento muy atraído por mi cuñada, ¿Cómo puedo vencer la tentación?


Comprendo que los seres humanos enfrentamos diversas tentaciones y luchas internas a lo largo de nuestra vida. Es importante recordar que la atracción hacia alguien que no es tu cónyuge es una tentación que debe ser tratada con seriedad y sabiduría. En estos momentos difíciles, es fundamental buscar orientación en la fe y apoyarse en los recursos espirituales que ofrece la Iglesia Católica.

En primer lugar, debemos recordar el valor sagrado del matrimonio. La institución del matrimonio fue diseñada por Dios como una unión entre un hombre y una mujer, y está destinada a ser una relación exclusiva y comprometida. La fidelidad matrimonial es un componente esencial para mantener un matrimonio sólido y estable. La atracción hacia otra persona, incluso si es tu cuñada, puede representar una amenaza para la integridad de tu matrimonio y el bienestar de tu familia.

Para abordar esta situación, te sugiero que reflexiones sobre los siguientes principios y enseñanzas presentes en la Biblia y el Catecismo de nuestra Iglesia Católica:

1. Compromiso matrimonial: Recuerda tus votos matrimoniales y la promesa que hiciste ante Dios y la comunidad. Tu compromiso de fidelidad y amor hacia tu esposa es primordial. El matrimonio es una vocación sagrada y debes esforzarte por cultivar y fortalecer esa relación.

"Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne" (Génesis 2,24).

2. Rechazo de la tentación: Reconoce que la atracción hacia tu cuñada es una tentación y no una invitación a actuar sobre esos sentimientos. Jesús nos enseña a rechazar las tentaciones y nos da el ejemplo en el desierto cuando fue tentado por el diablo (Mateo 4,1-11). Busca la fortaleza interior para resistir a estas tentaciones y confía en la gracia de Dios para superarlas.

"Resistid al diablo, y huirá de vosotros" (Santiago 4,7).

3. Oración y sacramentos: Acude a la oración y participa regularmente en los sacramentos de la Iglesia, especialmente la Eucaristía y la Confesión. La oración fortalecerá tu relación con Dios y te ayudará a encontrar consuelo y orientación en momentos de tentación. La Eucaristía nutrirá tu fe y la Confesión te permitirá recibir el perdón y la gracia de Dios para superar tus debilidades.

"Velad y orad para que no caigáis en tentación" (Mateo 26,41).

4. Control de los pensamientos: Aprende a controlar tus pensamientos y redirecciona tu atención hacia aspectos positivos de tu matrimonio. En lugar de enfocarte en la atracción hacia tu cuñada, cultiva el amor, la intimidad y la comunicación con tu esposa. Valora las virtudes y cualidades que te llevaron a casarte con ella y recuerda por qué decidiste formar una familia juntos.

"Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Filipenses 4,8).

5. Apoyo y consejo: Busca el apoyo de un confesor, un sacerdote o un consejero matrimonial. Compartir tus luchas y preocupaciones con alguien de confianza puede brindarte perspectivas valiosas y orientación espiritual en tu camino hacia la superación de la tentación. No tengas miedo o vergüenza de pedir ayuda, ya que todos somos vulnerables y necesitamos apoyo en momentos difíciles.

"Mejor es ir dos que uno solo, porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante" (Eclesiastés 4,9-10).

Recuerda que superar una tentación requiere tiempo, esfuerzo y perseverancia. No te desanimes si experimentas retrocesos en el camino, ya que la vida cristiana es un proceso continuo de conversión y crecimiento espiritual. Confía en la gracia de Dios y en su amor incondicional que siempre está dispuesto a perdonar y sanar nuestros corazones.

Finalmente, te insto a buscar ayuda y apoyo no solo en la dimensión espiritual, sino también en la dimensión humana. Considera compartir tus sentimientos con tu esposa, siempre desde una perspectiva de honestidad y respeto, para fortalecer la comunicación y la comprensión mutua en tu matrimonio. También podrías buscar asesoramiento matrimonial profesional para ayudarte a trabajar en los desafíos que enfrentas.

Recuerda que todos somos llamados a vivir la virtud de la castidad, que implica la recta integración de la sexualidad dentro de la vocación matrimonial. La castidad es un camino de autodominio y entrega total a tu cónyuge, y te ayudará a vivir en armonía con los mandamientos de Dios y a construir un matrimonio sólido y lleno de amor.

Confía en la guía de Dios y en su gracia para superar esta tentación y cultivar un matrimonio santo y fiel. Que la paz de Cristo esté contigo en este desafío y que puedas encontrar el camino hacia la libertad y la plenitud en tu vida matrimonial.

Autor: Padre Ignacio Andrade

9 formas de infidelidad más comunes y cómo proteger tu matrimonio.

  


La infidelidad destruye matrimonios. Si quieres proteger tu matrimonio, te aconsejo que evites estos comportamientos.

Cómo proteger tu matrimonio de estas 9 formas de infidelidad.

Las relaciones hoy en día se encuentra en peligro. Quiero mostrarte cómo proteger tu matrimonio de estas 9 formas de infidelidad que son muy comunes en la actualidad. Recientemente hablé con un viejo amigo cuyo matrimonio se encuentra en crisis. Su esposa ha estado teniendo una aventura con su entrenador personal en el gimnasio. El resultado de esta aventura amorosa está causando que su familia se separe. Lo que ella asumió, de manera ingenua, como una "aventura inofensiva" está sumando una gran cantidad de consecuencias negativas a su matrimonio y a sus hijos. La infidelidad destruye matrimonios. Lo veo todos los días.

Normalmente, cuando hablamos de infidelidad, nos referimos solo al ámbito sexual. Mientras que las aventuras sexuales pueden ser la forma más destructiva de infidelidad, hay muchas otras maneras en las cuales las personas pueden ser infieles en el matrimonio. Los actos más pequeños de infidelidad usualmente conducen a aventuras sexuales. Debemos proteger nuestros matrimonios de TODAS las formas de infidelidad existentes. Cómo perdonar la infidelidad del cónyuge Perdonar la infidelidad del cónyuge incluye un proceso de sanación que puede ser largo o corto, dependiendo del tamaño de su corazón La definición de infidelidad es literalmente el quebrantamiento de confianza o de la lealtad.

Si quieres proteger tu matrimonio de la infidelidad en todas sus presentaciones, se aconseja que por favor evites los siguientes comportamientos.

9 formas de infidelidad más comunes.

La prevención de los siguientes 9 actos de quebrantamientos de lealtad y la confianza en el matrimonio son pasos vitales para preservar tu matrimonio. Aquí tienes entonces las 9 formas más comunes de cometer una infidelidad son (sin orden específico)

1. La lealtad primordial es hacia tu cónyuge. Entregar tu lealtad primordial a alguien o a algo más que a tu cónyuge es un peligro para tu matrimonio. Esto es una forma de infidelidad. Si estás entregando tu lealtad primordial a tus padres por delante de tu pareja, básicamente estás cometiendo un acto de infidelidad. Si estás más interesado o preocupado por tus amigos que por tu pareja, le estás engañando. Si estás pensando entregar toda tu lealtad al campo laboral, estás siendo infiel. Si simplemente pudiésemos comprender la responsabilidad que tenemos de entregar nuestra más pura, fuerte y primordial lealtad a nuestros matrimonios, estos mismos podrían mejorar de manera inmediata y dramática.

2. Guardarle secretos al cónyuge. En el matrimonio, los secretos son casi tan dañinos como las mentiras. El matrimonio debe construirse sobre una base de total transparencia y confianza. Debes darle prioridad a la confianza y la transparencia en el matrimonio, incluso por encima de tu privacidad personal. A menos que estés planeando una fiesta sorpresa o escondiendo un regalo para una fecha especial, no hay lugar para secretos en el matrimonio. Esto es una de las principales causas de discusión que traen problemas serios a la relación. Una forma de infidelidad muy común que puede pasar desapercibido. Cada vez que estés entablando una conversación, haciendo una compra, enviando un mensaje de texto, realizando una búsqueda vía Internet o haciendo cualquier cosa con la intención de que tu pareja nunca se entere, tu secreto es en realidad un acto de infidelidad.

3. Amenazar con el divorcio. El divorcio se ha convertido en un acto demasiado informal en nuestra sociedad. Suponemos que el momento en que el matrimonio se torna difícil, significa que nos hemos casado con la persona equivocada y que debemos empezar desde cero con una persona completamente nueva. Cuando amenazamos con el divorcio, estamos rompiendo la confianza sagrada que hace que un matrimonio funcione. Estamos dando a entender que nuestros votos matrimoniales no importan y que nuestro compromiso está condicionado a nuestros sentimientos. Veamos los problemas de nuestros matrimonios como una oportunidad para trabajar juntos, en equipo; y no como una oportunidad para renunciar.

4. Aventuras emocionales. Las aventuras de carácter emocional pueden rápidamente conducir a aventuras sexuales, pero también son un acto de infidelidad. Se llevan a cabo en secreto cuando comenzamos a buscar afecto y atención de alguien que no es nuestra pareja. Usualmente, una aventura emocional comienza de manera inocente con una conexión natural que se comparte con alguien en el trabajo (o donde sea), pero las líneas se pueden cruzar rápidamente. De entre las 9 formas de infidelidad más comunes, esta suele ser bastante peligrosa.

5. Negarse a admitir la culpa o pedir disculpas de manera sincera. Cuando te niegas a admitir la culpa, buscas excusas para sus acciones, culpas a tu pareja en lugar de asumir la responsabilidad o dejas de pedir disculpas sinceramente, estás cometiendo un acto de infidelidad. Perdonar y pedir perdón son actos valientes en toda relación. Algunas de las palabras más poderosas en la sanación de un matrimonio son: "Yo estaba equivocado", "De verdad lo siento", "Por favor, perdóname", y "Dame la oportunidad de reconstruir la confianza que he roto".

6. No estar cuando tu cónyuge te necesita. Tu pareja no debería tener que hacer frente a ninguna situación sin tu presencia, tu colaboración y tu apoyo. Cuando ambos dijeron acepto, hicieron un voto para estar allí el uno para el otro. Retener tu ayuda o elegir selectivamente tu participación basado/a en tu conveniencia, es comunicar deslealtad a tu pareja, quiere decir que, es cometer un acto de infidelidad. Demostremos nuestro amor apoyando y estando allí para nuestras parejas.

7. Tratar de ganar una discusión con tu cónyuge. Este puede haberte tomado por sorpresa. Todos queremos ganar un argumento, ¿verdad? ¿Qué podría estar mal con eso? Pues, en el matrimonio, no puedes tomar los desacuerdos como algo que una persona gana y otra pierde. Intentar ganar a expensas de tu pareja es en realidad una forma de quebrantamiento de confianza y lealtad, ya que ustedes dos están en el mismo equipo. Tanto como para ganar juntos o para perder juntos. Tener una mentalidad de ganar o perder en el matrimonio es dar a entender que están en diferentes equipos. Que son adversarios en lugar de socios. Esa es una mentalidad de divorcio; no una manera de pensar en matrimonio.

8. Aventuras sexuales. Las aventuras de carácter sexual destruyen matrimonios. Esto es probablemente lo primero que viene a tu mente cuando escuchas la palabra "infidelidad", ya que se reconoce como el acto de quebrantamiento de confianza y lealtad más fuerte que puede cometerse. Si vas a adentrarte en este camino e iniciar el tóxico proceso de justificar una aventura sexual, ¡detente ahora mismo! El dolor que causarás va más allá de lo que en realidad te puedes imaginar.

9. Renunciar a la relación. Cualquier problema que estén enfrentando, pueden superarlo si se mantienen unidos. No pierdan las esperanzas, no renuncien a ustedes mismos. Renunciar a la relación es una traición directa a las promesas que usted hizo en el matrimonio. Si renuncia a algo tan importante para la felicidad de toda su vida ¿cree que va a tener éxito en todo lo demás que se plantee? El matrimonio es lo más valioso que pueden tenerse los cónyuges. Cultiven y cuiden su relación cada día. Tenga en cuenta estas 9 formas de infidelidad que pueden ocurrir en su matrimonio y protéjanse de ellas. Cuiden su relación y siempre traten de dar lo mejor el uno por el otro.

"Pastora" fue descubierta por su esposo siéndole infiel en motel: "Fui víctima de satanás".



Una pastora fue sorprendida con su amante en un motel en la ciudad de Mato Grosso do Sul, en Brasil. El marido traicionado, también pastor, comprobó el engaño con un video y dejó en evidencia que el tercero en discordia también dirigía un culto cristiano. El escándalo desató una amplia polémica en el país carioca, luego de que la mujer se excusara de los hechos, asegurando que había sido víctima de la tentación del diablo.

El caso fue revelado en redes sociales , donde el video del momento en que la pareja fue sorprendida se hizo viral. Posteriormente, el Correio Braziliense corroboró los hechos e identificó a los protagonistas. “Arruinaste mi vida, pastora del diablo. Destruiste a mi familia, hombre, ¿por qué hiciste eso?”, se escucha gritar al ofendido en la grabación.

Sin embargo, el escándalo cobró más fuerza luego de que se conocieran las controvertidas declaraciones de la mujer, quien culpó "al diablo" de su pecado y exigió no ser juzgada por el "tribunal de internet" puesto que, según ella, nadie puede señalarla ni criticarla.

"Fueron errores, pero no es nuestra culpa . Nosotros (la mujer y el amante) fuimos víctimas de satanás para escandalizar y embarrar nuetros nombres. Fuimos instrumentalizados por el diablo", aseguró la mujer en reclaraciones recogidas por el medio Lado B.

La pastora infiel aseguró que a pesar de su error no deberían juzgarla y aseguró que esolo solo podría hacerlo quien "no se haya equivocado"; además, resaltó que su esposo la perdonó.

"Ya pasó, no puedo volver atrás. El que nunca se haya equivocado que tire la primera piedra. Mi esposo ya me perdonó , su esposa (la del pastor infiel) ya también lo perdonó. Mientras juzgamos, estamos siendo juzgados”, dijo la mujer.

¿Se puede anular un Matrimonio por infidelidad?

 



¿Se puede anular un Matrimonio por infidelidad? La deslealtad en la relación es una de las principales razones por las que muchas parejas fracasan; sin embargo, en el caso del Sacramento del Matrimonio, no necesariamente es causa de nulidad matrimonial

En entrevista con Desde la fe, Karla Rivera Cancino, juez instructor del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis Primada de México, explicó que si la infidelidad viene desde el noviazgo, podría considerarse como una causal para declarar nulo el Sacramento; en cambio, si no hay ningún antecedente, no existiría dicha causal. En los siguientes párrafos te lo explicamos con más detalle:

¿Cuándo sí?

Para entrar en materia, la juez Rivera Cancino recuerda que el Matrimonio tiene cuatro propiedades principales: la fidelidad, la indisolubilidad, la procreación y la educación de los hijos.

Si uno de los contrayentes nunca tuvo la intención de cumplir con una de estas cuatro propiedades, en este caso la fidelidad, eso puede ser causal de nulidad matrimonial, es decir, uno o ambos cónyuges podría iniciar una demanda ante un Tribunal Eclesial para disolver el Matrimonio por la Iglesia

“La infidelidad debe de configurarse desde antes del Matrimonio; esta debe tener un antecedente, durante el consentimiento matrimonial y durante el matrimonio. Debe ser consistente y no necesariamente tiene que ser con la misma persona”, explicó la juez.

“Hay gente que dice: yo sí quiero casarme y quiero estar con mi esposa para toda la vida, quiero tener hijos y los quiero educar, pero ella va a ser la ‘catedral’ y otras van a ser ‘las capillitas’. Entonces está excluyendo esa propiedad principal, que es la fidelidad”.

“Puede ser que uno de ellos no haya sabido sobre alguna infidelidad antes del matrimonio y se esté estudiando la nulidad por otra causal, pero hay veces que viene aquí la parte demandada y ellos dicen abiertamente que no querían cumplir con esa parte de la fidelidad, que no querían atarse a una sola persona”.

Sin embargo, la única forma de que el Tribunal Eclesiástico tenga plena seguridad de esta causal, es que la parte demandada reconozca que efectivamente fue infiel desde antes del Matrimonio.

¿Cuándo no?

En cambio, agrega la juez, si ocurre una infidelidad en un Matrimonio sin tener antecedente alguno, es decir, ya dentro del tiempo en que existe el Sacramento esta infidelidad podría no ser una causa para anular el Matrimonio, sino tal vez sea sólo un motivo para terminar la convivencia conyugal.

En este supuesto, agrega, no se trataría de un matrimonio nulo, sino de un matrimonio fracasado.

“Pero –acota Rivera Cancino – el hecho de que la infidelidad después del Matrimonio no sea causa de nulidad, no quiere decir que no se pueda estudiar cada caso, porque pueden existir otras causales”.

¿Cómo saber si puedes iniciar un proceso de nulidad matrimonial?

En tu parroquia, o las oficinas de la Arquidiócesis o Diócesis a la que perteneces puedes solicitar orientación sobre cómo iniciar una demanda de nulidad matrimonial.

¿La indulgencia plenaria borra mi infidelidad?



Para conocer los alcances de una indulgencia plenaria es necesario recordar qué es la ‘pena eterna’ y la ‘pena temporal’. Aquí te lo explicamos.

Hace tiempo una mujer, cuyo nombre nos reservamos por obvias razones, nos escribió para comentarnos que le había sido infiel a su esposo y que estaba arrepentida. También nos preguntaba si con la indulgencia plenaria queda borrada su infidelidad ante Dios.

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Lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

“Para entender esta doctrina y esta práctica de la Iglesia es preciso recordar que el pecado tiene una doble consecuencia. El pecado grave nos priva de la comunión con Dios” (CIC 1472), y por lo tanto, nos priva de pasar la eternidad con Él. A esto se le conoce como la ‘pena eterna del pecado’. Así que cuando cometemos un pecado grave, nos arrepentimos y confesamos, se nos perdona esta ‘pena eterna’.

Sin embargo, todo pecado -incluso si son veniales- implica que se tiene un apego desordenado: algo que es necesario purificar. A esto se le conoce como ‘pena temporal del pecado’. “La indulgencia es el indulto otorgado por Dios de esa ‘pena temporal por los pecados’ ya perdonados en la Confesión” (CIC 1471).

Pongamos un ejemplo: un niño rompe una ventana de su casa. Lo lamenta y su papá lo perdona, pero todavía queda el vidrio roto, como consecuencia de lo que hizo. Entonces tiene que sacar dinero de su alcancía para pagar ese vidrio. Su pequeña contribución muestra que tiene buena voluntad para reparar el daño, pero es demasiado poco y no le alcanza. Así que su mamá toma parte del dinero que le da su marido para el gasto y ayuda al hijo a saldar su deuda.

Así sucede con el pecado: cometes un pecado, te arrepientes y pides perdón a Dios en la Confesión. Él te perdona, pero queda en ti una consecuencia de ese pecado, que necesitas purificar. De manera que la Iglesia, como Madre, te ayuda a lograrlo mediante la indulgencia.

En resumen: la Confesión borra la ‘pena eterna del pecado’, pero no la ‘temporal’. Con la indulgencia plenaria, Dios nos absuelve de esa ‘pena temporal’ y quedamos libres de esa mancha de pecado.

¿Cómo ganar la indulgencia plenaria?

“Las indulgencias se obtienen por la Iglesia que, en virtud del poder de atar y desatar que le fue concedido por Cristo Jesús, interviene en favor de un cristiano y le abre el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos para obtener del Padre de la misericordia la remisión de las penas temporales debidas por sus pecados.” (CIC 1478).
 
A lo largo del año la Iglesia católica da a conocer las indulgencias plenarias que concede. Por ejemplo, en la Ciudad de México, en este momento hay por lo menos una vigente, que se puede obtener hasta el 20 noviembre del presente año, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

Fue el 14 de noviembre del 2021 cuando el cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, bendijo y abrió la Puerta Santa de la Basílica de Guadalupe concediendo la indulgencia plenaria a los fieles que crucen por ella, esto con motivo de los 100 años del atentado dinamitero que sufrió la imagen de la Virgen de Guadalupe el 14 de noviembre de 1921, en el que milagrosamente, la tilma de San Juan Diego no sufrió ningún daño.

Además de cruzar por la puerta del santuario mariano, los fieles deben cumplir las condiciones que establece el Derecho Canónico para obtener la indulgencia plenaria:

- Orar por las intenciones del Santo Padre.

- Estar en gracia de Dios habiéndose confesado.

- Asistir a Misa completa.

- Comulgar

¿La infidelidad es pecado grave?, ¿qué tan grave?

 

¿La infidelidad es pecado? Debemos comenzar por reflexionar que para el hombre moderno, la sinceridad ha dejado de ser una cualidad fundamental de la sana convivencia.

Así es. Hoy nos cuesta llamar a las cosas por su nombre, y por eso mejor optamos por darle vueltas a los conceptos y definiciones, sin importar que esto nos prive de la verdad.

Hoy privilegiamos nuestros derechos y dejamos en segundo lugar las obligaciones que estos derechos nos imponen. De esta manera, si en la lectura de nuestros derechos se omiten sus respectivas obligaciones, no nos esforzamos en buscar cuáles son éstas.

Así, queriendo encontrar la libertad, nos olvidamos de formar comunidades de vida y de que somos miembros de una sociedad.

La infidelidad y su laxitud en la actualidad

Hasta el año 2011, el Código Penal Federal contemplaba la pena de prisión hasta de 2 años y privación de sus derechos civiles al hombre o mujer que fuera hallado por su pareja en consumación de una relación sexual, siempre que ésta se produjera en el domicilio conyugal o con escándalo. No obstante, las consecuencias legales para los infieles quedaban anuladas con el perdón de su pareja.

Sin embargo, para el Estado moderno, la infidelidad es un tema que poco o nada corresponde a la esfera pública, sino a la privada. Si la institución de la familia se debilita o se rompe, su tarea se enfoca en tramitar divorcios y gestionar asuntos relacionados con este tema.

Y si bien el deber del Estado hoy debe circunscribirse al orden público, no se puede decir que abunden las políticas en favor de la familia, menos aún de la unión matrimonial.

¿Qué es la infidelidad?

Por otra parte, me di a la tarea de buscar en las fuentes más usadas de internet la definición de “infidelidad” y la mayoría sólo dan descripciones como las siguientes: “El que no es fiel” o “Falta de fidelidad” o incluso “Falta de fe católica”.

Para la Iglesia -que no sólo está al tanto de que las sociedades se desarrollen convenientemente, sino que también pugna por el bien de cada ser humano- resulta indispensable llamar a las cosas por su nombre, así que llama a la infidelidad “adulterio”.

El Catecismo de la Iglesia Católica, en el n. 1644, establece que el amor de los esposos exige, por su naturaleza, la unidad y la indisolubilidad de la comunidad de personas que abarca la vida entera de los esposos: “De manera que ya no son dos, sino una sola carne” (Mt 19,6; cf Gn 2,24). “(Los esposos) están llamados a crecer continuamente en su comunión a través de la fidelidad cotidiana a la promesa matrimonial de la recíproca donación total”.

También el Catecismo señala, en el n. 1646: “El amor conyugal exige de los esposos, por su misma naturaleza, una fidelidad inviolable. Esto es consecuencia del don de sí mismos que se hacen mutuamente los esposos. El auténtico amor tiende por sí mismo a ser algo definitivo, no algo pasajero”.

Y “Esta íntima unión, en cuanto donación mutua de dos personas, así como el bien de los hijos, exige la fidelidad de los cónyuges y urge su indisoluble unidad” (GS 48,1).

¿En qué consiste la gravedad de la infidelidad?

En el mundo moderno, todo suele girar en torno al “yo”, perdiendo la esencia de lo que significa ser Persona.

Ser Persona sólo se puede lograr en relación con los otros, pues sólo con los otros es posible formar una sociedad, la cual es necesaria para la plena realización de cada uno.

Todos nos necesitamos personal, social, laboral y espiritualmente; es decir, que somos seres en continua relación, por lo que se hace indispensable el amor y el respeto a nosotros mismos y a los demás.

Debemos tener en cuenta que los mandatos y prohibiciones que Dios nos hace son para nuestra felicidad y salvación.

Así, la gravedad de la infidelidad en el matrimonio consiste en que es ofensa al plan de Dios, y por lo tanto a Dios mismo, al prójimo y a uno mismo.

Penoso es que, por comodidad, optemos por lo descartable, que nos neguemos a madurar como Personas, pues luchar por alcanzar la estabilidad lleva a un auténtico compromiso personal, emocional, social y religioso.

Por último, quiero decir que la fidelidad es una cualidad que aplica también para nosotros los sacerdotes, a fin de poder desempeñar a plenitud nuestras responsabilidades sociales y laborales.

Si actualmente la infidelidad se ha vuelto algo común, el hecho de que esté de moda y todo mundo lo haga, no significa que sea buena y, por ello, sea justificable.

7 Malos hábitos que conducen a una infidelidad o adulterio


7 MALOS HÁBITOS QUE CONDUCEN A UNA INFIDELIDAD O ADULTERIO

Hace poco me senté con un joven esposo en mi oficina y él comenzó a contarme una historia sobre cómo había sido capturado infraganti por su esposa después de haber tenido algunos intercambios de mensajes de texto muy inapropiados, y sexualmente explícitos, con una mujer en su lugar de trabajo, y esto, amigos míos, es una infidelidad, conduce al adulterio.

Su esposa había tenido la sensación de que algo estaba sucediendo, porque inconscientemente, su esposo se estaba alejando emocional y físicamente de ella mientras pensaba más y más en esta otra mujer.

En este caso particular, no se cruzaron líneas físicas / sexuales antes de que el asunto emocional saliera a la luz, pero aún así, esta forma de adulterio ta había hecho un gran daño al matrimonio.

Al igual que muchas parejas, ellos se han encontrado en un lugar donde nunca esperaron estar y ahora están comenzando el proceso de reconstrucción de la confianza y tratando de restablecer su relación.

Mi conversación con él me hizo pensar en los errores que la gente suele cometer y que a menudo pueden llevar al adulterio.

A continuación, voy a enumerar 7 señales de advertencia que he visto a menudo. Estos no están específicamente relacionados con una relación inapropiada con alguien que podría conducir al adulterio, PERO estas acciones parecen crear una mentalidad en su matrimonio donde es mucho más probable que ocurra el adulterio.

7 malos hábitos que conducen a una infidelidad o adulterio

Sin ningún orden en particular

1. Criticar a su cónyuge en público, privado u on-line.

El tono de tus palabras dará forma al tono de tu matrimonio. Las críticas, las quejas o la “corrección” constante de su cónyuge pueden hacer que tanto usted como su cónyuge sean más vulnerables a un asunto.

Cuando miras a tu cónyuge con una mirada crítica negativa, es más probable que tengas los ojos abiertos ante otra persona y es más probable que alguien que los felicite en lugar de criticarlos atraiga a tu cónyuge.

Si hay un clima de crítica en su matrimonio, tome medidas inmediatas para cambiarlo. Sea el mayor animados de su cónyuge; ¡No su mayor crítico!

2. Falta de afecto físico.

Si usted y su cónyuge no se están abrazando, besando, tomándose de las manos, etc., eso es una gran señal de advertencia.

La intimidad sexual frecuente también es obviamente importante, pero estos pequeños actos de contacto físico cotidiano son tan importantes para la conexión física y emocional que mantienen a un esposo y una esposa unidos.

Si su matrimonio carece de esta área, comience a iniciar el contacto físico. Si su cónyuge no recibe sus avances con calidez, comience las conversaciones sobre las razones por las cuales hay una desconexión.

Un matrimonio privado de sexo y otras formas de afecto físico se encuentra en un lugar peligroso y vulnerable, esto puede conducir a una infidelidad.

3. Rodearse de amigos que no conocen, o no les gusta tu cónyuge.

Estoy convencido de que uno de los factores más importantes que llevan a las personas a otros “asuntos” son los amigos que eligen para quedarse. Esto puede sonar sorprendente, pero lo he visto repetirse una y otra vez.

En la mayoría (no en todos) los casos de adulterio, el cónyuge que tuvo la aventura también estuvo pasando tiempo con amigos o compañeros de trabajo que no fomentan la fidelidad conyugal.

Rodéate de amigos que fortalecen tu carácter y líbrate de aquellos que intentan comprometerlo.

4. Orgullo testarudo

Creer que tu camino es siempre el camino correcto o el único. Si comienzas a faltarle el respeto a tu cónyuge al menospreciar sus puntos de vista, estás abriendo la puerta a la infidelidad.

El orgullo es ese pequeño y siniestro susurro en tu oído que te hace sentirte con derecho a hacer todo a tu manera y en el momento que prefieras.

Este orgullo testarudo destruye las relaciones que cualquier otra cosa. Mostrar respeto mutuo en todo momento.

El respeto y la consideración no son solo buenas herramientas para prevenir el adulterio; Son vitales para la salud en cada parte de tu matrimonio.

El hecho de que su cónyuge haga las cosas de manera diferente a la suya no significa necesariamente que su camino sea mejor (o peor). Celebra las diferencias de los demás.

5. Guardar secretos a su cónyuge.

El secreto es el enemigo de la intimidad. En el momento en que comienza a eliminar mensajes de texto, a ocultar cosas o a hacer algo que espera que su cónyuge no descubra, ¡ya está fuera de lugar!, esto le puede llevar a una infidelidad

Si desea que su matrimonio prospere y esté protegido contra el adulterio, haga la “Garantía de Secreto”. Nunca guarde secretos y nunca diga mentiras a su cónyuge.

La honestidad total y transparente es la única forma en que un matrimonio puede funcionar.

6. Amenazar con el divorcio.

La “palabra-D” en el matrimonio puede destruir la base de la confianza sobre la cual se debe construir cada matrimonio.

Cada vez que comenzamos a crear estrategias de salida o amenazamos con irnos, crea una atmósfera donde la infidelidad pueden suceder más fácilmente.

Los matrimonios más fuertes eliminan todas las estrategias de salida y eliminan la palabra “Divorcio” de sus vocabularios.

7. Piloto automático.

El piloto automático es cuando dejas de hacer esfuerzos para fortalecer tu matrimonio

Todos hemos estado alrededor de parejas donde uno o ambos cónyuges se han “desprotegido” de la relación. Todavía viven en la misma casa y, técnicamente están casados, pero sus pensamientos y corazones podrían estar a mil millas de distancia.

Esposos así se han adormecido y en silencio se han dado por vencidos incluso tratando de mejorar las cosas.

Si esto está sucediendo en su matrimonio, no pierda la esperanza y no caiga en la tentación tóxica de tener una aventura amorosa, una infidelidad, un adulterio.

Hay ayuda y esperanza disponible para su matrimonio en su parroquia cercana. Asista a una consejería espiritual, consiga asesoramiento y ayuda. No te rindas

Si este artículo te ayudó, por favor, comparte, podemos ayudar a otros también.

Adaptado y traducido por: Qriswell J. Quero. Publicado originalmente en:Dave Willis’s Blog

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¿Es posible perdonar la infidelidad de mi esposa (o)?


¿Es posible perdonar la infidelidad de mi esposa (o)?
Por: P. Miguel A. Fuentes, IVE

Perdonar a la esposa o al esposo adúlteros no significa tolerar el estado de infidelidad (o sea, que mantenga una doble vida), sino recibirlo con un perdón sincero cuando se ha arrepentido de su pecado; y esto por un bien mayor natural (el bien de la familia) y sobrenatural (la imitación de Cristo que nos ha perdonado nuestras propias infidelidades).

PREGUNTA:

Hoy me toca vivir una experiencia muy dolorosa en mi matrimonio, como es la infidelidad de mi esposa. Ella llegó incluso a irse un tiempo de nuestra casa para vivir con otro hombre, dejándome solo con mis hijos. Mi esposa me ha pedido que la reciba nuevamente en nuestro hogar, pero a decir verdad, siento que hay demasiadas cosas que se han quebrado entre nosotros. Me cuesta confiar en ella; pero también tengo presente que mi compromiso ante Dios es de por vida y creo que si no le doy una oportunidad estaré fallando a Dios. He estudiado en un colegio de Don Bosco y trato a veces de inspirarme en los consejos de este gran santo, pero no sé qué me diría sobre mi problema. Espero que usted pueda aconsejarme bien.

RESPUESTA:

ESTIMADO:
He leído atentamente su carta y comprendo la dolorosa situación por la que pasa. Mi respuesta (que vale tanto para su caso, como para los casos en que el cónyuge adúltero es el esposo) tiene dos planos:

1. En cuanto a los principios canónicos sobre su situación

Como usted mismo me lo recuerda, su matrimonio ante Dios es para siempre; suceda lo que suceda.

A pesar de eso, la Iglesia contempla que en algunas situaciones muy graves, como por ejemplo el caso del adulterio de uno de los cónyuges, el cónyuge inocente decida lícitamente separarse y no continuar la vida común. Sin embargo, aún en estos casos, la Iglesia recomienda intentar la reconciliación (“Existen… situaciones en que la convivencia matrimonial se hace prácticamente imposible por razones muy diversas. En tales casos, la Iglesia admite la separación física de los esposos y el fin de la cohabitación. Los esposos no cesan de ser marido y mujer delante de Dios; ni son libres para contraer una nueva unión. En esta situación difícil, la mejor solución sería, si es posible, la reconciliación. La comunidad cristiana está llamada a ayudar a estas personas a vivir cristianamente su situación en la fidelidad al vínculo de su matrimonio que permanece indisoluble” 1).

Por tanto, si bien la separación (sin intención de unirse a otra persona) sería lícita en caso de adulterio, es, sin embargo, una “razón extrema”, cuando no hay alternativas de salvar el matrimonio.

2. ¿Hasta dónde debe esforzarse usted en intentar solucionar su situación?
No se puede dar un principio universal. Debe usted examinar su corazón y ver cuánta generosidad le pide Dios. Yo le aconsejaría que no se desaliente y que ponga todos los medios para salvar su matrimonio. Está en juego, como usted mismo lo hace notar, muchas cosas:

a) Su felicidad (pues, de permanecer separado, quedaría obligado a vivir solo el resto de su vida, ya que no puede usted volver a casarse con otra persona).

b) La de su esposa; ella ha pecado, es cierto, pero si se ha arrepentido, hay que tener esperanza de que reforme su vida. En cambio, si queda sola, la expone a que vuelva a vivir mal. ¿Acaso no asumió usted el compromiso de hacer lo posible por “redimirla” al jurarle amor para siempre? Recuerde que el amor del esposo es como el de Cristo por su Iglesia; y Cristo Nuestro Señor se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola (Ef 5,25-26).

c) La felicidad de sus hijos que necesitan la referencia materna y paterna para su educación y para alcanzar la madurez espiritual y psicológica.

Comprendo que no son, éstas, cosas fáciles, sobre todo teniendo en cuenta que han quedado heridos sentimientos muy delicados. Pero Jesucristo no nos ha rechazado a nosotros, ni nos trata con lejanía a pesar de que ninguno de nosotros somos “confiables” (¿Quién garantiza que no volveremos a pecar contra Dios?); y sin embargo, Dios nos vuelve a recibir. Ciertamente no está Usted obligado a hacer esto por justicia, pero la justicia sin misericordia es crueldad…

Si el pecado de su esposa ha sido muy grave, no debe olvidar que cualquiera de los pecados graves que usted haya cometido en su vida (si ha cometido alguno) establece con Dios una deuda impagable para nosotros, tanto como la infidelidad de su esposa; pero Dios a Usted se la saldó. No debe ser, pues, imposible que Usted haga lo mismo con los demás.

Evidentemente, lo que he dicho más arriba se refiere al caso en que la persona que ha sido infiel a su cónyuge tiene la sincera intención de cambiar de vida y reparar el mal hecho. Perdonar a la esposa o al esposo adúlteros no significa tolerar el estado de infidelidad (o sea, que mantenga una doble vida), sino recibirlo con un perdón sincero cuando se ha arrepentido de su pecado; y esto por un bien mayor natural (el bien de la familia) y sobrenatural (la imitación de Cristo que nos ha perdonado nuestras propias infidelidades, ya que la Sagrada Escritura describe todo pecado como una especie de adulterio del hombre respecto de Dios).

¿Qué le aconsejaría Don Bosco? En sus Memorias Biográficas se leen estos consejos: “Cuando un alumno se muestra arrepentido de una falta, perdonadle en seguida y perdonad de corazón: echadlo todo al olvido. Y después que nadie diga jamás a un muchacho o a otro que ha desobedecido, que ha dicho una palabra insolente, o faltado de otra manera al respeto: ¡Ya me las pagarás! Porque este lenguaje no es cristiano” 2. ¡Perdonar en seguida y de corazón! Aunque haya mucha diferencia entre ambas situaciones, ¿no vale la pena intentarlo?

Que María Auxiliadora (la que perdonó a todos los asesinos de su Hijo, estando Ella al pie de la cruz) le ayude a cicatrizar para siempre las heridas de su alma.

A la santísima Magdalena

LXVIII

Buscaba Madalena pecadora
un hombre, y Dios halló sus pies, y en ellos
perdón, que más la fe que los cabellos
ata sus pies, sus ojos enamora.

De su muerte a su vida se mejora,
efecto en Cristo de sus ojos bellos,
sigue su luz, y al occidente dellos
canta en los cielos y en peñascos llora.

«Si amabas, dijo Cristo, soy tan blando
que con amor a quien amó conquisto,
si amabas, Madalena, vive amando».

Discreta amante, que el peligro visto
súbitamente trasladó llorando
los amores del mundo a los [de] Cristo.

(Lope Félix de Vega y Carpio)

P. Miguel A. Fuentes, IVE

1 Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1649.
2 Memorias Biográficas, vol. 6, p. 298.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://es.catholic.net/op/articulos/59758/es-posible-perdonar-la-infidelidad-de-mi-esposa-o.html



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¿Dónde está Cristo en tu sexualidad?


¿DÓNDE ESTÁ CRISTO EN TU SEXUALIDAD?
Por Álvaro Molina 

Muchos católicos ponen a San Antonio de cabeza para que les busque pareja. Pero esa superstición, que más bien degrada grandemente la vida consagrada de San Antonio, no lleva a ningún lado y no acerca a Cristo a sus vidas. 

Quedaste embarazada de tu novio y no sabes qué hacer, porque él no quiere responsabilizarse. Te casaste no hace mucho pero dentro de poco estarán divorciados, porque descubrieron que son compatibles solamente en lo sexual, y no siempre. Las prácticas homosexuales ya no te satisfacen y quieres abandonarlas pero no sabes cómo hacerlo. La pornografía te tiene en sus redes y no sabes cómo escapar. Le eres infiel a tu cónyuge. Te contagiaste de una enfermedad incurable debido a tu promiscuidad. 

A todo lo anterior, y a muchas otras situaciones más, relacionadas con la sexualidad, le cabe una pregunta: ¿Dónde dejaron a Cristo? Si reconocen a Cristo como el Señor, ¿Alguna vez lo invitaron a ser el Señor de sus vidas sexuales? 

Muchos puritanos se sonrojarán y clamarán por más respeto para Cristo. Pero recordemos que Cristo es el Señor, el que se supone debemos dejar que gobierne nuestras vidas, por completo, incluyendo lo sexual. De otro modo, Cristo no sería el Señor, sino que sería solo un mayordomo con poderes limitados, dejándonos a nosotros como nuestros propios señores. 

Cuando pasan catástrofes en lo sexual, es porque decidimos dejar a Cristo fuera de nuestra sexualidad. Le decimos el Señor, pero en lo sexual no le dejamos mandar, sino que mandamos solamente nosotros. Ahí es cuando nos volvemos dioses de nosotros mismos en nuestra sexualidad, y por eso nos ocurren tantas desgracias relacionadas con lo sexual. 

¿Dejaría de haber divorcios o enfermedades venéreas si dejáramos entrar a Cristo en nuestra sexualidad? Claro que sí. O por lo menos las cosas andarían mucho mejor de lo que hoy andan. No podemos olvidar que la obediencia no es precisamente nuestro común denominador, lo cual hará que siempre haya uno que otro que se salga del buen camino, pero serían casos en mucha menor cuantía. 

Nuestra actual sociedad híper sexualizada ha caído en la trampa de que lo sexual es la máxima expresión de la relación de pareja. También nos quiere hacer caer en la trampa de que las sensaciones son lo más importante, que sentirnos bien es lo fundamental. Además esa misma sociedad ha promovido que los valores morales son cosa del medievo, que la castidad y la fidelidad son aburridas, que una vida llena de picantes relaciones furtivas, que colmen nuestros sentidos, es la mejor forma de disfrutar la vida. De ahí que hoy tengamos tantas adolescentes embarazadas, muchísimas de ellas de apenas 16 o 15 años de edad. 

¿Tu salvación vale hacerte un aborto? ¿Tu salvación vale unos momentos de placer con esa otra persona que no es tu cónyuge? ¿Tener sexo libre es mejor que alcanzar la vida eterna? ¿Tu matrimonio se basa solo en lo sexual? ¿Crees que sólo los heterosexuales solteros están llamados a la castidad? ¿Crees que la pornografía es inofensiva y que no te afecta? Jesús, en San Mateo 10,15 confirmó que los pecados de índole sexual son castigados. De manera que al no invitar a Cristo a nuestra vida sexual, estamos jugando con nuestra salvación. Los pecados sexuales son pecados mortales, por ende pueden ser causa de que perdamos nuestra salvación. 

Si decimos que Cristo es el Señor, pues tiene que serlo, pero de toda nuestra vida. Tenemos que invitar a Cristo a nuestra sexualidad. Tenemos que dejarlo ser el Señor de nuestra vida íntima y afectiva para que Él sea quien la gobierne. Solo así podremos vivir una sexualidad sana, sin riesgos, saludable y fuerte, como Dios quiere. Solo así las relaciones de pareja contarán con su bendición. Solo así los noviazgos serán castos y cumplirán con su legítima finalidad: la de preparar bases sólidas para el matrimonio. Solo con Cristo, gobernando nuestra sexualidad, dejará de haber tanta adolescente embarazada. Solo con Cristo en nuestra vida íntima dejarán de ser necesarios los métodos anticonceptivos y entrarán los métodos naturales de planificación familiar. Solo con Cristo como Señor de toda nuestra vida, dejarán de haber tantos abortos. 

Cristo quiere que tengas una vida plena, pero eso solo será posible lejos del pecado y del desorden sexual. Si eres soltero, abraza la castidad. Si eres casado, abraza tu matrimonio. Tu salvación no vale unos momentos de placer, ni un aborto, ni una infidelidad. Ábrele la puerta de toda tu vida a Cristo, hazlo hoy.


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