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Quiero orar pero no me salen las palabras, ¿Cómo puedo hablarle a Dios?

 

¡Qué alegría que te acerques a mí con esta inquietud! Hablar con Dios, tener ese deseo en tu corazón, ya es un gran paso, ¡así que no te desanimes! A veces, pensamos que la oración tiene que ser perfecta, llena de palabras elocuentes o frases rebuscadas, pero te aseguro que no es así. La oración es como una conversación con un amigo, con alguien que te ama incondicionalmente y te comprende en lo más profundo de tu ser.

El primer paso: Reconoce que Dios está contigo

Lo primero que debes recordar es que Dios siempre está contigo. No necesitas hacer grandes preparativos o buscar un lugar especial para comenzar a hablarle. Él está allí, en cada momento de tu vida, esperándote con los brazos abiertos. La Biblia nos dice en el Salmo 139,1-4: "Señor, tú me examinas y conoces, sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. Aún no está en mi lengua la palabra, cuando ya, Señor, tú la conoces toda."

Dios ya sabe lo que hay en tu corazón antes de que pronuncies una sola palabra. Así que, aunque te cueste expresarlo, aunque no te salgan las palabras, Él entiende lo que sientes, lo que piensas, y lo que necesitas.

¿Cómo empezar?

Cuando sientas que no sabes qué decir, puedes empezar simplemente reconociendo que estás en la presencia de Dios. Algo tan sencillo como "Señor, aquí estoy. No sé qué decirte, pero quiero hablar contigo" ya es una oración poderosa. A veces, el silencio es la mejor oración porque en él Dios habla al corazón.

San Pablo nos recuerda en su carta a los Romanos que “el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras” (Romanos 8,26). Esto significa que incluso cuando no encontramos las palabras correctas, el Espíritu Santo está allí para ayudarnos, para poner en nuestro corazón y en nuestra mente aquello que necesitamos decir.

La importancia de la sinceridad

Cuando te acerques a Dios, no te preocupes por encontrar las palabras correctas o sonar de una manera particular. Lo importante es ser sincero. Si estás feliz, comparte tu alegría con Él. Si estás triste, háblale de tu dolor. Si tienes dudas, exprésalas. Dios quiere que le hables desde lo más profundo de tu ser, con total transparencia.

Recuerda cómo Jesús, en el Evangelio, nos enseñó a orar con el Padre Nuestro (Mateo 6,9-13). Es una oración sencilla, directa y que abarca todo lo que necesitamos: la santificación de su nombre, la venida de su Reino, el pan nuestro de cada día, el perdón de nuestros pecados y la protección contra el mal. No es una oración rebuscada, sino un modelo de cómo podemos hablar con Dios: con humildad, sencillez y confianza.

Utiliza la Escritura como guía

Si te cuesta encontrar palabras para orar, una excelente manera de comenzar es utilizando las oraciones que encontramos en la Biblia. Los Salmos, por ejemplo, son un tesoro de oraciones que expresan todo tipo de sentimientos: alegría, gratitud, arrepentimiento, angustia, esperanza. Puedes leer un Salmo y meditar en él, dejando que las palabras inspiradas por el Espíritu Santo resuenen en tu corazón.

El Salmo 23, por ejemplo, es una oración bellísima de confianza en Dios: "El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes pastos me hace descansar, me conduce a aguas tranquilas." Al recitarlo, puedes dejar que estas palabras te lleven a un diálogo con Dios, agradeciéndole por su cuidado, pidiéndole que te guíe y te proteja.

La oración no siempre tiene que ser con palabras

A veces, podemos sentirnos tan abrumados que las palabras simplemente no salen. En esos momentos, recuerda que la oración no siempre tiene que ser verbal. Puedes orar a través de tus acciones, de tus pensamientos, de tu contemplación. Puedes ofrecerle a Dios tu trabajo, tu esfuerzo diario, tus alegrías y sufrimientos. Como decía San Juan de la Cruz: “El lenguaje de Dios es el silencio”.

Un paseo por la naturaleza, admirando la creación de Dios, también puede ser una forma de oración. El simple hecho de contemplar su grandeza, de sentir su presencia en la brisa, en el canto de los pájaros, es una manera de conectarte con Él.

La oración comunitaria y los sacramentos

Otra manera de orar cuando no te salen las palabras es unirte a la oración comunitaria, como el rezo del Rosario o participar en la Santa Misa. En la comunidad de fe, no solo te unes a la oración de otros, sino que también te dejas llevar por el ritmo de la liturgia, permitiendo que las palabras de la Iglesia te guíen.

La Eucaristía, en particular, es la oración más poderosa que tenemos. Aunque a veces puede parecer repetitiva, cada palabra de la Misa tiene un significado profundo. Participar plenamente en la Misa, escuchando las lecturas, respondiendo con el corazón, recibiendo a Jesús en la Comunión, es una manera de hablar con Dios de una forma muy especial.

Además, no olvides el sacramento de la Confesión. Aunque pueda dar un poco de miedo al principio, es un momento de gracia en el que puedes abrir tu corazón a Dios, expresar tus faltas y recibir su misericordia. Después de confesarte, sentirás una paz interior que te ayudará a orar con más libertad y confianza.

Deja que el amor sea tu guía

Finalmente, recuerda que la oración es, ante todo, una expresión de amor. No te preocupes tanto por las palabras, sino por el amor que pones en tu oración. Jesús mismo nos enseñó que el mayor mandamiento es amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente (Mateo 22,37). Si te acercas a la oración con este amor, Dios se encargará del resto.

Puedes imaginar que estás hablando con un amigo muy querido, alguien que te entiende perfectamente, que no necesita explicaciones complicadas ni palabras elaboradas. Puedes decirle simplemente: "Señor, te amo. Quiero estar cerca de ti, pero no sé cómo expresarlo." Y eso ya es una oración poderosa.

Un consejo final

Si sigues teniendo dificultades para orar, no te desanimes. La vida de oración es como un músculo que se fortalece con la práctica. Empieza con pequeños momentos de oración cada día, tal vez al despertar o antes de acostarte. Poco a poco, descubrirás que hablar con Dios se vuelve algo natural, algo que llena tu vida de paz y alegría.

Recuerda siempre las palabras de Jesús en Mateo 7,7: "Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá." Dios nunca se cansa de escucharte, así que sigue buscando, sigue llamando, y verás cómo tu relación con Él se profundiza cada día más.

Así que, adelante, mi amigo, habla con Dios como te salga del corazón, porque Él siempre te escucha y te comprende mejor que nadie.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

"Me cuesta mucho rezar o ir a Misa". 10 consejos para vencer la pereza espiritual.


La pereza espiritual es algo que todos enfrentamos en algún momento de nuestras vidas, así que permíteme ofrecerte algunos consejos que quizás te ayuden a superar este obstáculo y a fortalecer tu relación con Dios.

1. Primero y ante todo, no te sientas culpable. La pereza espiritual es una lucha común y no eres el único que la enfrenta. Incluso los santos más grandes han experimentado momentos de sequedad espiritual. La gracia de Dios es más grande que cualquier debilidad que podamos tener.

2. Establece un horario regular para la oración. Al igual que programamos reuniones y citas importantes en nuestra vida diaria, es vital hacer lo mismo con nuestra relación con Dios. Establecer un tiempo específico para la oración, ya sea por la mañana, al mediodía o por la noche, puede ayudarte a crear un hábito y a superar la pereza.

3. Comienza con pequeños pasos. A veces, la pereza espiritual puede ser abrumadora si tratamos de hacer demasiado demasiado pronto. Comienza con breves momentos de oración y aumenta gradualmente el tiempo a medida que te sientas más cómodo. La consistencia es clave. Puedes comenzar haciendo diariamente un Padre Nuestro, tres Avemarías y un Gloria y dirigirle a Dios unas breves palabras, puede ser un simple "Te amo, Señor, gracias por todo lo que me das".

4. Utiliza la Palabra de Dios. La Biblia es una fuente inagotable de inspiración y consuelo. Escoge un pasaje que te hable personalmente y reflexiona sobre él. La lectura diaria de la Escritura puede ayudarte a conectar con Dios de una manera nueva y significativa.

5. Recurre a la comunidad. No estás solo en tu viaje espiritual. La comunidad parroquial puede ofrecerte apoyo y aliento. Participa en grupos de oración, retiros o actividades de servicio. La interacción con otros creyentes puede revitalizar tu fe y ayudarte a superar la pereza espiritual.

6. Explora diferentes formas de oración. La oración no se limita a las palabras habladas. Experimenta con formas de oración como la meditación, el rosario, la adoración eucarística o la oración contemplativa. Encuentra la que resuene contigo y te ayude a conectarte más profundamente con Dios.

7. Encuentra un director espiritual. Un director espiritual experimentado puede ser una guía valiosa en tu camino espiritual. Pueden proporcionarte orientación y sugerencias personalizadas para superar la pereza espiritual basándose en tu situación única.

8. Agradece y alaba a Dios. A veces, enfocarnos en nuestras bendiciones y agradecer a Dios por lo que tenemos puede abrir nuestros corazones a Su gracia. La gratitud nos ayuda a apreciar la presencia constante de Dios en nuestras vidas.

9. Mantén un diario espiritual. Escribir sobre tus pensamientos, sentimientos y experiencias en tu relación con Dios puede ser terapéutico y revelador. Además, puede ayudarte a identificar patrones y desafíos en tu vida espiritual.

10. Perdónate a ti mismo. A veces, la pereza espiritual puede llevarnos a sentirnos culpables y distantes de Dios. Recuerda que Dios es amoroso y misericordioso. Acepta que todos tenemos altibajos en nuestra vida espiritual y permítete recibir la gracia de Dios para comenzar de nuevo.

Recuerda, mi amigo, que Dios te ama incondicionalmente y está siempre dispuesto a caminar contigo en tu viaje espiritual. La pereza espiritual puede ser desafiante, pero con la gracia de Dios y el apoyo de la comunidad, puedes superarla. Estoy aquí para ti en este viaje y estaré orando por ti. Que la paz y la alegría del Señor llenen tu corazón y te den fuerza para superar cualquier obstáculo en tu camino espiritual. ¡Dios te bendiga!

Autor: Padre Ignacio Andrade.

El Papa pide rezar por los gobernantes en lugar de insultarlos

 


En la primera Misa concelebrada con los cardenales después del confinamiento, el Papa ha invitado a sustituir los insultos y las quejas contra los políticos por «una profecía verdadera», hecha de «testimonios de que el Evangelio es posible».

El Papa Francisco ha exhortado este lunes a los cristianos a rezar por los gobernantes, incluso si no nos gustan o no piensan igual que nosotros, durante la homilía en la Misa por la festividad de san Pedro y san Pablo. Ha sido la primera Eucaristía concelebrada con los cardenales desde el período de cierre debido a la pandemia del coronavirus.


«¿Rezamos unos por otros?”. ¿Qué pasaría si rezáramos más y murmuráramos menos, con la lengua un poco más contenida?», se cuestionó el Papa en su homilia.

«San Pablo exhortó a los cristianos a orar por todos y, en primer lugar, por los que gobiernan. Es una tarea que el Señor nos confía. ¿Lo estamos haciendo? ¿O hablamos, insultamos y se acabó? Dios espera que cuando oremos también recordemos a aquellos que no piensan como nosotros, a los que nos han dado con la puerta en las narices, a los que nos cuesta perdonar», expresó Francisco en la basílica de San Pedro.


«...los epítetos son muchos; no los mencionaré, porque este no es el momento ni el lugar para para indicar los calificativos que se oyen contra los gobernantes. Que los juzgue Dios, nosotros recemos por los gobernantes: necesitan oraciones», mencionó con cierta tristeza el Papa al hablar de todo lo que escucha decir a los cristianos sobre los gobernantes.


Con aire de decepción, ha lamentado que «estamos tan acostumbrados a insultar a los responsables...». Una actitud que contrasta con los primeros cristianos, que «en situaciones dramáticas» como las persecuciones «no se quejaban». En vez de culpar a los demás, «oraban. ¿Qué pasaría si rezáramos más y murmuráramos menos?», se ha preguntado.

Quejas no, «necesitamos la profecía»

«Es inútil e incluso molesto que los cristianos pierdan el tiempo quejándose del mundo, de la sociedad, de lo que está mal. Las quejas no cambian nada», ha recordado el Santo Padre.

En cambio, hoy sí «necesitamos la profecía, una profecía verdadera: no de discursos vacíos que prometen lo imposible, sino de testimonios de que el Evangelio es posible». No necesariamente mediante «manifestaciones milagrosas», sino con vidas que «manifiesten el milagro del amor de Dios; no el poder, sino la coherencia... No necesitamos ser ricos, sino amar a los pobres». En este sentido, ha recordado la entrega de los apóstoles Pedro y Pablo.

¿No tienes tiempo para rezar? El Papa Francisco comparte un secreto que puede ayudarte


Muchas veces las responsabilidades laborales, los estudios u otras preocupaciones cotidianas nos quitan la posibilidad de detenernos aunque sea unos minutos a rezar. Recién por la noche, cuando estamos por ir descansar,  dedicamos un tiempo de oración para acercarnos a Dios.

Si te pasa esto, el Papa Francisco tiene un secreto que puede ayudarte a estar en presencia de Dios durante todo el día: las jaculatorias.

“Si no tienes mucho tiempo para rezar, puede ayudarte una sabia práctica espiritual, la de las jaculatorias, oraciones muy breves que podemos repetir a menudo durante el día para permanecer ‘sintonizados” con el Señor”, dijo el Santo Padre a través de la cuenta de Twitter @Pontifex_es.

En su obra Introducción a la Vida Devota, San Francisco de Sales aconseja una forma sencilla de hacer las jaculatorias.

“Muchos han reunido varias aspiraciones vocales, que, verdaderamente, son muy útiles; pero, si quieres creerme, no te sujetes a ninguna clase de palabras, sino pronuncia, con el corazón o con los labios, las que el amor te dicte, ya que él te inspirará todas cuantas quieras” (Cap. XIII).

Este santo ofrece algunos principios o disposiciones que pueden ayudarte a preparar el corazón para estar en presencia de Dios durante todo el día.

“Levanta, pues, con frecuencia el corazón a Dios (…) con breves pero ardientes suspiros de tu alma. Admira su belleza, invoca su auxilio, arrójate, en espíritu, al pie de la cruz, adora su bondad, pregúntale, con frecuencia, sobre tu salvación, ofrécele, mil veces al día, tu alma, fija tus ojos interiores en su dulzura, alárgale la mano, como un niño pequeño a su padre, para que te conduzca, ponlo sobre tu corazón, como un ramo delicioso, plántalo en tu alma, como una bandera, y mueve de mil diversas maneras tu corazón, para entrar en el amor de Dios y excitar en ti una apasionada y tierna estimación a este divino esposo” (Cap. XIII).

A continuación compartimos algunas jaculatorias que te servirán para rezar durante el día.

¡Señor mío y Dios mío!

¡Bendito sea Dios!

¡Bendito sea Su Santo Nombre!

¡Jesús mío, ten misericordia!

¡Señor, sé todo para mí, en el tiempo y en la eternidad!

¡Que tu rostro brille sobre nosotros, oh Señor!

¡Escúchame cuando clamo, oh Dios de justicia!

¡Alabado sea el Señor, alma mía, y todo lo que hay en mí bendiga Su Santo Nombre!

¡Señor, líbrame del mal!

¡Señor, límpiame de mis pecados!

¡Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, ten piedad de mí, pecador!

¡Señor, envía tu luz y tu verdad!

¡Señor, guía mis pies por tus caminos!

¡Abre mis labios, oh Señor, y publicará mi boca tu alabanza!

¡Oh Señor, Tú tienes palabras de vida eterna!


¿Qué jaculatoria agregarías a esta lista?

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Fuente: https://es.churchpop.com/2023/05/05/no-tienes-tiempo-para-rezar-el-papa-francisco-comparte-un-secreto-que-puede-ayudarte/

Así es como un Tiktoker de Monterrey se hizo viral rezando en redes sociales.


Todos las noches Baruc Chapa reza el rosario para sus seguidores de TikTok en vivo

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Baruc Chapa, un joven tiktoker originario de Monterrey, Nuevo León, se ha vuelto viral en redes sociales luego de generar diversos contenidos religiosos que no solo ilustran sus conocimientos sobre el catolicismo, sino que sirven para que más de 196 mil seguidores resuelva sus dudas y se acerque a la fe.

De acuerdo con una entrevista para Bien y de Buenas de N+, a raíz de la pandemia de covid en el 2020 descubrió que la creación de contenidos en redes le podían ofrecer una plataforma para mostrar "cómo un joven podía vivir su espiritualidad", por lo que comenzó a grabarse haciendo videos que rápidamente capturaron la atención de diversas audiencias.

Después, consciente de que la humanidad enfrentó un momento en el que "o las personas hacían crecer su fe o la perdían por completo", aumentó la cantidad de videos, imágenes y publicaciones realizadas en TikTok e Instagram, hasta lograr convertirse en todo un influencer .

Pese a que en algunas de sus transmisiones —como la que realiza diariamente para dar lectura rosario católico a las 10:30 p.m.— reciben comentarios negativos, críticas y burlas, las publicaciones de Baruc suelen llegar a más de rondar los mil "me gusta" en Instagram, mientras que en TikTok alcanzan más de 42 mil 800 reproducciones, dependiendo el contenido. 

Puedes seguir a Baruc en la cuenta: https://www.tiktok.com/@baruc.chapa?lang=es

Activista detenida por rezar frente a clínicas abortistas: «El daño que el aborto inflige a las mujeres debería bastar para hacernos pro-vida»


Isabel Vaughan-Spruce, la mujer que fue detenida en Birmingham por "rezar en su mente" ante una clínica abortista ha hablado con Omnes de este momento y de la tarea en favor de las mujeres y la vida que desarrolla desde hace años en Reino Unido.

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Como si de una película de ciencia ficción se tratara, Isabel Vaughan-Spruce sufrió, el pasado diciembre, un arresto por «un pensamiento».

El 6 de diciembre, Isabel, Codirectora de la Marcha por la Vida en el Reino Unido y conocida por su trabajo en favor de las mujeres que deciden seguir adelante con su embarazo, se encontraba en actitud recogida frente a una clínica abortista de Birmingham. Pocos minutos más tarde era detenida bajo «sospecha» que la mujer se encontraba «rezando mentalmente».

Dos meses más tarde, la justicia retiró los cargos contra Isabel Vaughan-Spruce que, en esta entrevista que ha concedido a Omnes, califica de surrealista el momento vivido.

Vaughan-Spruce, ha visto «el terrible daño que hace el aborto en hombres y mujeres» y reclama el derecho de las mujeres a conocer «alternativas al aborto» y, de todos, a un ejercicio de libertades básicas como el derecho a orar.

¿Cómo vivió su arresto y el proceso hasta que se retiraron los cargos?

– Comparo esta experiencia de ser detenida por rezar en silencio cerca del centro abortista, con mi primera experiencia fuera de un centro abortista. Recuerdo que hace unos 20 años asistí por primera vez a una vigilia ante un centro abortista en Birmingham. El centro abortista ante el que recé en aquella ocasión practicaba unos 10.000 abortos al año.

Fue una experiencia surrealista contemplar aquel gran edificio situado en una hermosa calle, al lado de casas privadas increíblemente caras, y saber que cada año se ponía fin intencionadamente a la vida de 10.000 niños en aquel edificio. Sin embargo, a pesar del horror de la realidad, sentí una sensación de paz, claramente, no ante la situación, sino en mi interior, de que estaba donde debía estar.

Del mismo modo, cuando me detuvieron, me sentí surrealista: no había llevado carteles ni ofrecido folletos, no había abierto la boca para hablar con nadie, el centro abortista ni siquiera estaba abierto, y cuando la policía me preguntó si estaba rezando, yo sólo había dicho «puede que esté rezando en silencio» y, sin embargo, me estaban deteniendo por lo que «puede» que estuviera pensando.

Mientras me registraban en la vía pública, sabiendo que me llevaban para interrogarme, me pareció totalmente surrealista, pero tengo que admitir que me sentí en paz sabiendo que era allí donde debía estar.

¿Hemos llegado a un sistema de coacción de las libertades personales que intenta criminalizar hasta «un pensamiento»?

– Por mis oraciones silenciosas me acusaron de «participar en un acto intimidatorio para los usuarios del servicio». El centro abortista estaba cerrado cuando estuve allí, por lo que no había usuarios de los servicios. Sin embargo, me detuvieron, me registraron, me encerraron en una celda policial, me interrogaron, me pusieron en libertad bajo fianza y posteriormente me acusaron de cuatro cargos.

¿Cómo es posible que mis pensamientos privados, que no se manifestaban de ninguna manera -por ejemplo, no llevaba rosarios ni una biblia, etc.-, pudieran intimidar a nadie, y menos aún a un grupo de personas que ni siquiera estaban allí?

Nuestras libertades básicas están siendo calificadas de delitos. Esto debería preocupar a todo el mundo, sea cual sea su posición en el debate sobre el aborto.

¿Qué diría a quienes «venden» el aborto como un «derecho de la mujer»?

– El daño que el aborto inflige a las mujeres debería bastar por sí solo para hacernos pro-vida. Muchos partidarios del aborto piensan erróneamente que quienes se oponen al aborto lo hacen únicamente porque se preocupan por los derechos del niño antes de nacer.

Está claro que nos importan, y mucho, los derechos del niño antes de nacer, pero ¿cómo puede ser una solución a las dificultades o angustias de una mujer durante el embarazo ayudarla a acabar con la vida de su hijo? Esto nunca puede ser una solución. El aborto no resuelve los problemas, los crea.

Trabajo muy estrechamente con la organización post-aborto Rachel’s Vineyard, que realiza una labor increíble ayudando a cualquier persona herida por el aborto, directa o indirectamente, a encontrar la curación.

He visto el terrible daño que el aborto causa a las mujeres -y a los hombres-: física, mental, emocional, psicológica y espiritualmente. Las mujeres tienen derecho a saberlo. Si queremos hablar de los derechos de las mujeres, ¿qué ocurre con su derecho a que se les presenten alternativas al aborto y su derecho a saber cómo puede afectarles realmente el aborto a largo plazo?

En España, por ejemplo, se acaba de aprobar una ley en la que no se informa a las mujeres de las ayudas para tener un hijo y se elimina el «periodo de decisión». ¿Realmente quienes acuden al aborto no tienen nada que pensar?

– Es un error común pensar que quienes entran en los centros abortistas ya han tomado una decisión.

He conocido a muchas mujeres que estaban claramente indecisas sobre lo que debían hacer. Muchas me han dicho que, hasta el último momento, estaban «buscando una señal» para decidir si se quedaban con su hijo o no.

Las que han «tomado una decisión» lo han hecho, a menudo, basándose en las limitadas opciones que se les presentaban.

Suelo decir a las mujeres que hay una razón por la que el embarazo dura 9 meses: lleva mucho tiempo hacerse a la idea de lo que está ocurriendo, incluso con un embarazo planificado y muy deseado.

Todos necesitamos tiempo para asimilar situaciones que nos cambian la vida, como el embarazo, y sin embargo las mujeres a menudo toman una decisión que les cambia la vida, el aborto, en un arrebato de pánico. Esto no está a favor de la mujer.

Hay quién piensa que «la batalla está perdida», pero ¿piensa que no podemos hacer nada?

– Creo que quienes piensan así son, a veces, los que no están implicados en el trabajo provida. Es tentador contemplar un problema desde fuera y limitarse a ver la magnitud de las dificultades. Una vez que te involucras en el trabajo provida te das cuenta de que incluso los esfuerzos más pequeños pueden tener un gran impacto, como cuando una mujer salió de un centro abortista y le dijo a la persona que estaba fuera, que ni siquiera había hablado con ella: «He decidido quedarme con mi bebé porque he sentido que rezabas por mí», o la joven pareja que iba a abortar y se detuvo cuando vio a alguien fuera, o la chica que nos contó que sus padres se dirigían al centro abortista para abortar a su hermano, pero vieron a alguien rezando fuera, lo que les llevó a tener una última conversación en la que decidieron que podían tener otro hijo, así que dieron la vuelta al coche y se marcharon.

Una vez salió del centro una trabajadora del aborto y se burló de lo que yo hacía, despreciando a los que habían cambiado de opinión y hablándome de cuántas personas no habían aceptado mi ayuda. Le recordé que para mí no se trata de números, sino de individuos. Si ayudamos a una mujer a reconocer el valor de su hijo y le proporcionamos el apoyo que necesita para seguir adelante con su embarazo (y más allá), el efecto dominó es incalculable.

La batalla no está perdida, de hecho, ya está ganada. Sólo tenemos que decidir de qué lado estamos, ¿de la vida o de la muerte?

¿Tenemos el reto de educar a los jóvenes en la dignidad fundamental de la vida?

– Es una tarea ingente, pero debemos asumirla. Los padres deben recordar que son los primeros educadores de sus hijos y ser conscientes de lo que se les puede estar enseñando en otros lugares, fuera de casa o incluso en casa, a través de la televisión, las redes sociales, etc.

No podemos ser ingenuos, debemos estar alerta.

Un niño naturalmente rechaza el aborto, la posición por defecto es estar a favor de la vida – el aborto tiene que ser enseñado pero los que apoyan el aborto han hecho un «buen» trabajo enseñándolo.

Los que se oponen al aborto han dicho que no es un asunto de hombres y han silenciado a los hombres y necesitamos hombres fuertes que estén dispuestos a enfrentarse al ridículo o a la ira de otros y aun así hablar con la verdad y la caridad.

Otros han dicho que no es algo de lo que la Iglesia deba hablar y demasiados en la Iglesia han permanecido en silencio por miedo a ser objeto de burla. Cristo mismo fue objeto de burla y no deberíamos tener miedo de seguir sus pasos. Necesitamos una Iglesia que reconozca su papel en la educación sobre esta cuestión fundamental.

¿Qué podemos hacer para ayudar a las mujeres «antes» de que lleguen a la clínica abortista?

– La mayoría de nosotros estamos familiarizados con el mandamiento bíblico: ama a tu prójimo como a ti mismo. Es la segunda parte la que quiero analizar: «como a ti mismo».

El problema que veo hoy en día es mucha gente que realmente no se ama a sí misma. ¿Cómo podemos esperar que las mujeres amen al niño que llevan dentro si ni siquiera se aman a sí mismas? Si ellas aman a su prójimo como a sí mismas, será un amor muy débil y condicional, porque ése es el valor que dan a su propia existencia.

Si una mujer sólo se siente amada, sólo se siente valiosa, por su novio, y ese novio la amenaza con marcharse si se queda con el bebé, ¿adivina qué elegirá? Si una joven se siente valiosa, únicamente por su carrera y su bebé puede poner en peligro esa carrera, ¿adivina qué elegirá?

Hay muchas personas que nunca han experimentado el amor de verdad (no me refiero a algo necesariamente romántico, sino a un amor desinteresado que no intenta obtener algo a cambio, sino que se preocupa de verdad y reconoce el valor de alguien).

Aproximadamente una de cada cuatro mujeres de mi país ha abortado y muchísimas más se lo han planteado, algunas se lo están planteando ahora mismo. Lo más probable es que en algún momento te hayas sentado al lado de una de ellas en el autobús, te haya atendido una de ellas en una tienda, hayas comentado una de sus publicaciones en las redes sociales o tal vez sea un miembro de tu propia familia. Intenta asegurarte de que esa interacción las deja sabiendo algo de su verdadero valor.

A los hombres les digo que no tengan miedo de hacer cumplidos a las mujeres. Sus palabras tienen poder si se usan de la manera correcta, así que no me refiero a coquetear inapropiadamente con las mujeres y actuar de manera espeluznante, sino a palabras genuinas de afirmación a las mujeres – ya sea su amiga, hermana o compañera de trabajo. Hazle saber que sabe escuchar, que tiene un corazón generoso, que da buenos consejos o que es una gran compañía. Y la mujer que realmente necesita oír eso no lo va a llevar escrito en la frente.

Reflexión: ¿Rezar cambia las cosas?

Dicen que rezar cambia las cosas, pero ¿es realmente cierto que cambia algo?

¿Rezar cambia tu situación presente o tus circunstancias? No, no siempre, pero cambia el modo en el que ves esos acontecimientos.

¿Rezar cambia tu futuro económico ? No, no siempre, pero cambia el modo en que buscas atender tus necesidades diarias.

¿Rezar cambia corazones o el cuerpo dolorido? No, no siempre, pero cambia tu energía interior.

¿Rezar cambia tu querer y tus deseos? No, no siempre, pero cambiará tu querer por el querer de Dios.

¿Rezar cambia como el mundo? No, no siempre, pero cambiará los ojos con los que ves el mundo.

¿Rezar cambia tus culpas del pasado? No, no siempre, pero cambiará tu esperanza en el futuro.

¿Rezar cambia a la gente a tu alrededor? No, no siempre, pero te cambiará a ti, pues el problema no está siempre en los otros.

¿Rezar cambia tu vida de un modo que no puedes explicar? Ah, sí, siempre. Y esto te cambiará totalmente.

Entonces, ¿rezar realmente cambia algo? Sí, realmente lo cambia TODO.


El Papa explicó por qué algunos piensan que es comunista



“El que solamente ayuda y no reza es un ateo bueno; el que adora y no ayuda es un cínico, un mentiroso. Las dos cosas van juntas”. Así de claro se expresó el papa Francisco en una audiencia privada con los miembros del Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer, que tuvo lugar el pasado viernes 2 de diciembre. Sin embargo, la Oficina de Prensa del Vaticano no ha distribuido las palabras del Pontífice hasta hoy.

Durante la conversación, Jorge Mario Bergoglio les explicó por qué lo llaman comunista: “Cuando uno habla de justicia, algo que los profetas continuamente repiten, te dicen que sos comunista. Y mirá, a mí me lo dicen: ‘Este Papa, en vez de hablar de Dios, está hablando de cosas sociales’. Y la realidad es que ambas van juntas: la justicia, la justicia del corazón, en toda la Biblia, es siempre con Dios y con el prójimo. Van juntas. O sea, rezar y servir, rezar y ayudar”.

El rabino Ariel Stofenmacher, rector del Seminario, entregó al Papa un proyecto de cambio social, mediante el que el Seminario y la Santa Sede buscarán unirse para renovar la formación educativa en América Latina desde una perspectiva espiritual común, convirtiendo a los líderes laicos y religiosos en agentes de cambio social a través de los centros educativos, de espiritualidad y de los movimientos juveniles, según han explicado desde el Seminario.

III Guerra Mundial

“Francisco es un referente imprescindible. Por eso vinimos a proponer combinar su espíritu ignaciano con nuestro espíritu hescheliano de modo de encender las almas de miles de personas en nuestra región, transformándolos en agentes de cambio para combatir los dramas de nuestra era como la indiferencia, la disolución de la patria o de la familia, la creciente conflictividad, el desencanto con la democracia o la anti política, la angustia o la desesperanza de tantos”, indicó Stofenmacher.

En la conversación, Francisco volvió a poner sobre la mesa una de sus mayores preocupaciones actuales: la guerra de Ucrania, a la que no dudó en calificar como la III Guerra Mundial. “A mí me molesta esto de la guerra, me hace sufrir. Hermanos contra hermanos, pero no solo esta. Pensar que en un siglo hubo tres guerras mundiales: 14-18, 39-45 y esta”, sentenció.

En el mismo sentido, continuó: “Pensar que, si no se hicieran armas durante un año, se acabaría el hambre en el mundo… pensar que una guerra se hace cuando un imperio se siente débil, entonces mata para sentirse fuerte y para usar las armas que tiene que vender o dar para hacerlas nuevas… Me hace sufrir ver probar esos drones que estaban dando vueltas por Ucrania. Que son armas nuevas que están probando, a costa de gente que muere”.

Si Dios siempre hace su voluntad, ¿por qué hay que rezar?



Alguien me ha dicho: «Usted habla demasiado sobre la oración. No es necesario». Sí, es necesario. Porque si nosotros no rezamos, no tendremos la fuerza para ir adelante en la vida. La oración es como el oxígeno de la vida.

La oración debe ser sobre todo tenaz: como el personaje de la parábola que, teniendo que acoger un huésped que llega de improviso, en mitad de la noche va a llamar a un amigo y le pide pan. El amigo responde: «¡No!», porque ya está en la cama, pero él insiste e insiste hasta que no le obliga a alzarse y a darle el pan (cfr. Lc 11,5-8). Una petición tenaz.

Pero Dios es más paciente que nosotros, y quien llama con fe y perseverancia a la puerta de su corazón no queda decepcionado. Dios siempre responde. Siempre. Nuestro Padre sabe bien qué necesitamos; la insistencia no sirve para informarle o convencerle, sino para alimentar en nosotros el deseo y la espera.

Se debe rezar siempre, también cuando todo parece vano, cuando Dios parece sordo y mudo y nos parece que perdemos el tiempo. Incluso si el cielo se ofusca, el cristiano no deja de rezar. Su oración va a la par que la fe. Y la fe, en muchos días de nuestra vida, puede parecer una ilusión, un cansancio estéril.

Hay momentos oscuros, en nuestra vida y en esos momentos la fe parece una ilusión. Pero practicar la oración significa también aceptar este cansancio. «Padre, yo voy a rezar y no siento nada… me siento así, con el corazón seco, con el corazón árido». Pero tenemos que ir adelante, con este cansancio de los momentos malos, de los momentos que no sentimos nada. Muchos santos y santas han experimentado la noche de la fe y el silencio de Dios –cuando nosotros llamamos y Dios no responde– y estos santos han sido perseverantes.

En estas noches de la fe, quien reza nunca está solo. Jesús de hecho no es solo testigo y maestro de oración, es más. Él nos acoge en su oración, para que nosotros podamos rezar en Él y a través de Él. Y esto es obra del Espíritu Santo. Es por esta razón que el Evangelio nos invita a rezar al Padre en el nombre de Jesús. San Juan escribe estas palabras del Señor: «Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo» (14,13). Y el Catecismo explica que «la certeza de ser escuchados en nuestras peticiones se funda en la oración de Jesús» (n. 2614). Esta dona las alas que la oración del hombre siempre ha deseado poseer.

Sin Jesús, nuestras oraciones correrían el riesgo de reducirse a los esfuerzos humanos, destinados la mayor parte de las veces al fracaso. Pero Él ha tomado sobre sí cada grito, cada lamento, cada júbilo, cada súplica… cada oración humana. Y no olvidemos el Espíritu Santo que reza en nosotros; es Aquel que nos lleva a rezar, nos lleva a Jesús.

Cristo es todo para nosotros, también en nuestra vida de oración. Lo decía San Agustín con una expresión luminosa, que encontramos también en el Catecismo: Jesús «ora por nosotros como sacerdote nuestro; ora en nosotros como cabeza nuestra; a Él se dirige nuestra oración como a Dios nuestro. Reconozcamos, por tanto, en Él nuestras voces; y la voz de Él, en nosotros» (n. 2616). Es por esto que el cristiano que reza no teme nada, se encomienda al Espíritu Santo, que se nos ha dado como don y que reza en nosotros, suscitando la oración.

Autor: Padre Ricardo Franco.

Cuáles son las señales de que se acerca tu muerte [y cómo prepararte]



Cómo nos podemos preparar para tener una buena muerte.

Nadie se salva de la muerte, todos moriremos, aunque a la mayoría no le guste siquiera pensar en esto, y huyan de esta posibilidad haciendo como si fueran inmortales.

Pero pensar de antemano que algún día morirás y que debes prepararte para tener una buena muerte, es la mejor manera de llevar una vida inteligente, para no lamentarlo cuando ya no puedes hacer nada.

De esta forma te prepararás para tener una muerte con menos dolores y para llegar lo antes posible al Cielo, para vivir la vida eterna junto a Dios.

Hay muchas pequeñas cosas que deberías hacer para prepararte para una buena muerte.

Pero también deberías conocer cuales son las señales de que tu momento se acerca, aunque aparentemente todo parezca normal.

Aquí hablaremos sobre cuáles son las cosas que deberías hacer para tener una buena muerte y las señales que podrían indicar que tu hora se acerca.

Hoy hay una conspiración cultural gigantesca para sacarnos de la mente que vamos a morir.

El plan consiste en enfocarse en sobrevivir mediante la adopción de las vitaminas adecuadas, cuidar que no comamos alimentos cancerígenos, ver los mejores médicos y hacerse chequeos permanentes.

Y sin embargo, a pesar de todo ese esfuerzo, toda la gente muere.

Estamos en un curso de colisión con la muerte, cuando en realidad debiera tomarse como algo natural, para lo cual hay que prepararse.

No nos podemos escapar de la muerte porque es la pena del pecado original.

Es el castigo por el que pasa la humanidad por su desobediencia, porque la muerte no estaba en el plan primigenio de Dios para los seres humanos.

Con la muerte se disuelve la unidad entre alma y cuerpo.

El alma se separa de la materia cuando el cuerpo ya no da más, y vive su vida en la eternidad.

Mientras que el cuerpo se convierte en polvo.

Y la unidad de cuerpo y alma que tuvimos en la Tierra desaparece para la memoria de todos los vivientes.

Aunque el cuerpo y alma volverán a unirse en el final de la historia, antes del juicio final y cuando la resurrección de los muertos. 

Por lo tanto el momento de la muerte es especialmente importante.

Santa Catalina de Siena decía que «los dos momentos más importantes de nuestra vida son: ahora y la hora de nuestra muerte».

Por lo que deberíamos hacer todo a nuestro alcance para lograr la gracia de una muerte santa y feliz.

La que determinará nuestro destino por toda la eternidad.

En Eclesiastés 7: 4 dice que alguien que está pensando siempre en la felicidad es un tonto, porque una persona sabia piensa en la muerte. 

Y Thomas Kempis decía, «Feliz es el hombre que siempre tiene presente la hora de la muerte y se prepara diariamente para ello».

Por lo tanto hay dos gracias que deberíamos pedir sabiamente.

Primero, tener una muerte sin mayores sufrimientos, o sea la gracia para soportar con alegría los inconvenientes y dolores del final de la vida.

Y segundo, morir en paz, sabiendo que no estamos en pecado mortal y por lo tanto que no perdimos la oportunidad de vivir la eternidad en el Cielo.

La muerte es una parte importante de la fe del cristiano porque es la puerta por la que debemos pasar para vivir la felicidad eterna junto a Dios.

¿Y entonces cómo deberían tomar la muerte los cristianos?

San Felipe Neri dijo que «la mejor manera de prepararse para la muerte es pasar cada día de la vida como si fueran tus últimos».

Deberíamos reconciliarnos con Dios y vivir en estado de gracia.

Y reconciliarnos con los prójimos que estamos alejados

Pero la forma más eficiente de prepararse para tener una muerte genuinamente feliz, es no pensar en la muerte sino en la vida que vendrá.

Y ser precavidos y luchar contra 3 cosas que nos impiden tener una relación inteligente con la muerte, el apego al mundo, el remordimiento por los pecados y la incertidumbre de la salvación.

Hay muchas pequeñas cosas que podemos hacer, que nos pueden llevar a una buena muerte.

Vive tu vida como si Dios te fuera a llamar hoy, porque la vida en la tierra es incierta y precaria.

Y comprende claramente que el enemigo realmente mortal es el pecado mortal, que nos puede conducir a vivir la eternidad lejos de Dios.

Si cometes un pecado mortal, arrepiéntete y corre al confesionario para recomponer la amistad con Dios.

Cuidate de los ídolos modernos y la distracción, hoy hay innumerables ídolos: drogas, sexo, porno, dinero, poder, vanidad, placer, el dios de sí mismo, y muchos más.

Es muy fácil desviarse, engañarse, esclavizarse por el mundo y todas sus promesas vacías.

Vive permanentemente en la presencia de Dios, Santa Teresa de Ávila decía que pecamos cuando nos olvidamos de la presencia de Dios.

Y piensa a menudo en el Cielo, que no transcurra un día en el que no hayas podido pensar en su gloria, su grandeza y alegría eterna.

Reflexiona sobre la eternidad, San Agustín decía que «nuestra vida es un simple parpadeo de ojos, en comparación con la eternidad».

Vive una vida de amor y de dar, porque estamos llamados a no centrarnos en nosotros mismos, sino en Dios y servir a Dios en nuestros hermanos.

Ora permanentemente, San Alfonso María de Ligorio decía, «el que reza mucho, será salvo, el que no reza, será condenado y el que ora poco pone en peligro su salvación».

Frecuenta la eucaristía porque Jesús dijo, «el que come mi Cuerpo y bebe mi Sangre tendrá vida eterna y yo lo resucitaré en el último día».

Desea morir en los brazos de Nuestra Señora, se consciente que cuando rezamos avemarías decimos, «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».

En realidad nadie sabe exactamente cuándo morirá, porque la muerte vendrá como un ladrón en la noche, pero las personas racionales se irán preparando para este evento.

Sin embargo parece que Dios actúa de forma más o menos oculta dándonos las gracias para que nos perdamos. 

Hay quienes, al parecer, prevén el momento de su propia muerte.

Y de acuerdo a estudios y testimonios es probable que haya muchos.

La literatura católica parece manejar que a los santos que se le comunica el momento de su muerte reciben una gracia.

Es conocido que la Virgen de Fátima dijo que los dos hermanos Marto morirían pronto y que Lucía se quedaría para una misión en la Tierra.

Y esto ocurrió cuando los hermanitos Jacinta y Francisco murieron 2 años después.

A Santa Margarita María, la vidente del Sagrado Corazón, también se le dijo la fecha exacta de su muerte.

Don Bosco podía profetizar la fecha de la muerte de los niños del Oratorio, pero no lo decía porque no convenía.

Pero hizo excepciones y llegó a dejar por escrito, en un sobre cerrado, a petición de sus allegados, la fecha de la muerte del próximo estudiante, lo cual se verificó.

Hay muchos casos de místicos que murieron el día que ellos habían pronosticado de antemano, por lo tanto ese conocimiento viene de Dios.

También están las premoniciones del momento de la muerte, que son mociones que no se sabe cómo llegaron a la cabeza del que después va a morir, y que suceden a personas que no tenían una relación de fuerte amistad con Dios.

Y además 3 médicos estadounidenses William Green, Stefan Goldstein y Alex Moss, estudiaron el fenómeno de la muerte, investigando miles de historias detrás de los pacientes que murieron repentinamente.

Sus resultados muestran que la mayoría de la gente había anticipado su propia muerte. 

Según el estudio, poco antes de la muerte muchas de estas personas experimentaron un estado de depresión que podía durar de una semana a medio año. 

Y los médicos asumieron que esta extraña melancolía es causada por cambios hormonales en el organismo.

La característica psicológica de este desaliento aparentemente infundado, sería preparar el sistema nervioso central para la separación inevitable de la vida.

Este criterio es compartido por muchos investigadores, que sostienen que la muerte es simplemente la transición de un mundo a otro.

Y obviamente está en línea con el pensamiento católico.

Sin embargo, ¿por qué el organismo necesita esta preparación psicológica?

Quizás no sea se limite sólo una preparación psicológica, sino que también es la oportunidad que da Dios para que la persona salga de los pecados mortales.  

Es posible que Dios comunique a todos que se acerca el momento de la muerte, pero que sólo algunos pocos tomen conciencia de esa comunicación.

Tal vez ahí esté la gracia que debemos pedir, darnos cuenta cuando se acerca el momento de nuestra muerte.

También están los casos de gente que flota entre la vida y la muerte desde hace tiempo.

Y en este caso hay señales clínicas claras que indican cuando la persona se está preparando para la muerte, aunque sea inconscientemente.

Y por otro lado la Iglesia Católica tiene el Sacramento de la Unción de los Enfermos, que antes se llamaba la Extrema Unción.

Que hoy se ha generalizado para todos los enfermos y para las personas mayores de 60 años.

Requiere que quién la administre sea una persona ordenada en las sagradas órdenes, o sea un sacerdote o un diácono.

Y es una forma de ir preparándose para una Buena Muerte.

Bueno hasta aquí lo que queríamos hablar sobre cómo prepararse para una buena muerte, que gracias hay que pedir a Dios y cómo debemos estar atentos sobre las cosas que suceden en nosotros, que nos podrían indicar la cercanía del momento de nuestra muerte. 

Y me gustaría preguntarte si tú has conocido personas que han profetizado el momento de su muerte y cómo se prepararon.

¿Podemos rezar por los demonios y condenados? Un sacerdote responde





Estimado Padre: Desde hace un par de años me hago la siguiente pregunta: Jesús nos enseña a amar a nuestros enemigos; ¿esto es válido aplicarlo con los ángeles caídos?; ¿Sufre Dios por sus ángeles caídos?; ¿Se aplica a ellos la parábola del hijo prodigo, en el sentido que puedan ser ellos hijos pródigos alejados de la voluntad del padre? ¿Por otro lado es válido rezar por quienes se han portado tan mal que la historia humana ya los ha condenado?; Por ejemplo, yo incluyo a Judas el Iscariote (Hitler y Nerón, entre otros) porque siento compasión y además porque ¿no tenemos todos algo de Judas? Gracias!!! Desde Maracay, Venezuela.

Respuesta:

Santo Tomás estudia este tema en su tratado de la Caridad (Suma Teológica, II-II, cuestión 25). Allí, después de preguntarse por el amor a Dios, al prójimo y a sí mismo, también se pregunta si se puede amar a los pecadores y a los enemigos. Le resumo sus enseñanzas:

1) La caridad respecto de los pecadores

Si bien la caridad es debida a los hombres, hay algunos que parecen excluidos de la amistad caritativa como enemigos de Dios, que son los pecadores, y otros, además, como enemigos nuestros.

Sin embargo, Santo Tomás recuerda el razonamiento de San Agustín diciendo: "Dice San Agustín que "amarás a tu prójimo", vale lo mismo que "a todo hombre hay que tener por prójimo". Los pecadores no dejan de ser hombres, porque el pecado no destruye la naturaleza. Por tanto, han de ser amados por caridad".

¿Cómo puede y debe ser amado caritativamente el pecador, a pesar de su pecado? Explica Santo Tomás que en el hombre pecador hay que distinguir la naturaleza, por la que es capaz de Bienaventuranza, y la culpa, que le impide conseguirlo. Por eso, todo pecador como tal debe ser odiado, pero como hombre ha de ser amado: "debemos odiar en los pecadores su condición de tales, y amar su condición de hombres capaces de Bienaventuranza".

Se debe amar a los pecadores con caridad "no porque queremos lo que ellos quieren o nos gocemos en lo que ellos se gozan, sino para hacerlos querer lo que queremos y que se gocen en lo que nosotros nos gozamos". Por eso recuerda aquello de Jeremías 15,19: "Se convertirán ellos a ti, y tú no te convertirás a ellos".

2) Caridad a los enemigos.

Hay que entender por "enemigos" aquellas personas que nos odian pecaminosamente. En tal sentido, es una especie del amor a los pecadores.

El amor a los enemigos es preceptuados por la Sagrada Escritura y allí se nos pone como ejemplar el amor de Dios a nosotros cuando éramos enemigos; se puede leer: Mt 5,44-48; Rom 5,8-10; Ef 2,1-7.

Lo mismo nos recuerda el Magisterio: "Cristo murió por amor a nosotros "cuando éramos todavía enemigos" (Rom 5,10). El Señor nos pide que amemos como Él hasta a nuestros enemigos…" (Catecismo, 1825).

Podemos resumir la doctrina de ambos artículos en los puntos siguientes:

-Al enemigo, como tal, es decir, en cuanto posee la cualidad pecadora que lo constituye en enemigo y perseguidor, sería perverso amarle.

-Al enemigo, como hombre y capaz de Bienaventuranza divina, se le debe amar bajo pena de condenación, con el amor caritativo que se tiene a todos en general. Y, por tanto, se le debe conceder los signos y beneficios caritativos que se otorgan en general al prójimo.

-No es necesario amar al enemigo con el amor especial que se reserva para los más queridos, ni, por tanto, hacerle objeto de las atenciones y beneficios correspondientes a ese amor.

-Sin embargo, es necesario estar dispuesto a tener y ejercitar esa caridad especial con el enemigo en caso de necesidad.

-No es obligación, sino perfección de la caridad, tenerla y ejercitarla especialmente con los enemigos no necesitados.

3) La caridad hacia los condenados y los demonios


Santo Tomás habla directamente sobre los ángeles condenados, y lo que dice podemos también aplicarlo a los hombres condenados.

Los demonios no pueden ser objeto de la caridad, porque ésta se extiende a las creaturas que poseen o pueden poseer la divina Bienaventuranza. Y los demonios están definitivamente imposibilitados para ello por justicia divina, que debemos amar.

Únicamente en cuanto la caridad puede amar lo que es un bien para otro, puede quererse caritativamente la conservación de los demonios en el ser, para gloria de Dios.

¿Oración, caridad y ayuno, por qué hacerlas? El Papa Francisco lo explica



La oración, la caridad y el ayuno son las armas del espíritu y, con ellas, es posible incluso cambiar la historia, aseguró el Papa Francisco en su homilía del Miércoles de Ceniza, en la que los cristianos del mundo se unen en oración por la Paz en Ucrania.

Debido a complicaciones de salud, el Santo Padre no pudo presidir la Santa Misa, pero el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, leyó su mensaje.

En su homilía, el Papa explicó que la Cuaresma es “un camino de curación, no para cambiar todo de la noche a la mañana, sino para vivir cada día con un espíritu nuevo”.

“Este es el propósito de la oración, la caridad y el ayuno. Purificados por la ceniza cuaresmal, purificados de la hipocresía de las apariencias, recobran toda su fuerza y regeneran una relación viva con Dios, con los hermanos y consigo mismos”.

¿Pero cuál es el significado de la oración, la caridad y el ayuno en Cuaresma? El Papa Francisco lo explicó de la siguiente manera:

Oración

“La oración humilde, hecha ‘en lo secreto’ (Mt 6,6), en el recogimiento de la propia habitación, se convierte en el secreto para hacer que la vida florezca hacia afuera. Es un cálido diálogo de afecto y confianza, que reconforta y abre el corazón”.

“Especialmente en este período de Cuaresma, oremos mirando el Crucifijo: dejémonos invadir por la conmovedora ternura de Dios y pongamos en sus llagas nuestras heridas y las del mundo. No nos dejemos llevar por la prisa, estemos en silencio ante Él”.

Caridad

“Si la oración es verdadera, sólo puede traducirse en caridad. Y la caridad nos libera de la peor esclavitud, la de nosotros mismos. La caridad cuaresmal, purificada por la ceniza, nos devuelve a lo esencial, a la íntima alegría de dar”.

“La limosna, hecha sin llamar la atención de los demás, da paz y esperanza al corazón. Nos revela la belleza del dar que se convierte en un recibir y así nos permite descubrir un valioso secreto: La felicidad está más en dar que en recibir”.

Ayuno

“No es una dieta, sino que más bien nos libera de la autorreferencialidad de la búsqueda obsesiva de bienestar físico, para ayudarnos a mantener en forma no el cuerpo sino el espíritu”. El ayuno nos reconduce a darle a las cosas su valor correcto. En concreto, nos recuerda que la vida no debe estar sujeta a la escena pasajera de este mundo”.

“El ayuno no debe limitarse sólo a la comida; en Cuaresma debemos ayunar, sobre todo, de lo que nos hace dependientes; que cada uno reflexione sobre esto, para hacer un ayuno que realmente tenga un impacto en la vida concreta de cada uno”.

¿Es válido orar a Dios para que gane mi equipo de fútbol?



¿Es válido pedirle a Dios que gane mi equipo de fútbol? Ésta es una pregunta muy interesante, que parte del hecho de que solemos pedirle a Dios de todo y por todo, pues confiamos y sabemos que Él escucha nuestras súplicas y atiende nuestras necesidades; que nunca nos abandona y quiere siempre lo mejor para nosotros.

Dios escucha a los dos rivales

A mí me gusta el fútbol y le voy a las Chivas del Guadalajara -perdón a los americanistas, nuestros “enemigos”-, pero prefiero no pedirle eso a Dios, pues soy consciente de que el resultado de un partido depende de los futbolistas, de su esfuerzo y entrega; depende también del trabajo en equipo, de las capacidades del cuerpo técnico, del estado anímico del club; en fin, de muchos factores.

Pero además, en este tema hay otro gran conflicto humano, muy humano y realista: los que pedimos por nuestro equipo somos católicos y confiamos en Dios, al igual que los aficionados de los otros equipos. Si gana mi equipo, me alegro; si pierde, me enojo y me pongo triste. ¿Acaso fue que Dios no escuchó mis súplicas o las de quienes no ganaron la competencia?

Todo equipo formado por personas busca competir y ganar, pero todos preferimos al nuestro. Sin embargo, en una competencia sólo pocos llegan a obtener el trofeo, un solo equipo.

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Los dichos nos ilustran

Hoy seré dicharachero: “Dios no cumple antojos ni endereza jorobados“.  Y es que Dios quiere el bien para todos, pero hay cosas y circunstancias que dependen de la respuesta libre del hombre y de sus esfuerzos; al aficionado le toca apoyar y no agredir al rival ni a los aficionados del otro equipo.

Siempre, en una competencia justa y deportiva, uno gana y otro pierde, no todos pueden ganar, sólo el que se esfuerza más y compite lealmente. El deporte es para convivir, no para dividir. Y aquí aplica otro dicho: “A Dios rogando y con el mazo dando“.

El deporte es para crecer, para distraer y para unir; en la competencia se crece, aunque sea con la derrota.

Ahora, debemos entender la diferencia entre el deporte de convivio y relajación y el deporte profesional; sólo así podremos competir sabiendo que lo importante es divertirnos y seguir el fútbol profesional como un medio para ser mejores y superarnos, nunca para angustiarnos y generar choques y conflictos.

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¿Qué dice la Biblia?

San Pablo, en una de sus cartas, nos invita a ver el camino del hombre en la fe como una carrera, una competencia, todos compiten y se esfuerzan y sólo uno gana la corona, pero todos compiten y se reconoce no sólo al ganador, sino a todos que compiten: todos debemos llegar a la meta.

Incluso en el ámbito deportivo se insiste mucho en la importancia de competir y llegar a la meta, no en ser el primero llegar.

El Apóstol Santiago en su carta nos habla de descubrir la voluntad de Dios en cada día, sobre todo en el presente: “Por el contrario deben decir: Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o lo otro. Pero no se enorgullezcan de sus insolencias, sin darse cuenta de que tal actitud es reprochable”. (Sant 4, 15-16).

Nuestros mayores decían y dicen: “Si Dios quiere”… “Si Dios lo permite”… “Que se haga la voluntad de Dios”… Lo mismo que Jesús dijo en el Huerto de los Olivos al dirigirse al Padre: “que no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

No nos enojemos ni peleemos: que gane el mejor o el que tuvo más suerte. Y menos nos enojemos con Dios si nuestro equipo hace mucho tiempo que no es campeón. Cuidado con el fanatismo inútil y violento. Unos y otros somos personas, todos somos hermanos.

La fe y la súplica a Dios es algo más sublime; Dios va a lo necesario y no se pierde ni nos pierde en lo superfluo.

Por qué el Rosario y la Coronilla son poderosas armas para los católicos



Si en una película de acción, el personaje bueno recibiera un arma poderosísima, especialmente diseñada para vencer a todos sus adversarios, por imponentes que fueran, sería una enorme tontería, una verdadera locura que la guardara sin usar, y se dejara aplastar, ¿no crees?

Los espectadores, sentados al borde de las butacas y con la boca llena de palomitas, se pondrían a gritar, como si los oyera:  ‘¡¡¡saca el arma!,¡tonto, no te dejes derrotar!!’

Pero eso no sucede en las películas, pues los héroes nunca cometen el error de desaprovechar el arma que los puede salvar.

No ocurre en el cine, pero lamentablemente sí en la vida real.

Como católicos, tenemos a nuestra disposición dos armas muy poderosas, que recibimos nada menos que de María y de Jesús.

Me refiero al Santo Rosario y a la Coronilla de la Divina Misericordia, dos armas de oración que pueden ayudarnos eficazmente en nuestro diario combate espiritual, porque nos mueven a conversión, nos animan a edificar en nuestro mundo el Reino de Dios, a interceder por otros, a vencer toda tentación.

Dos armas que desgraciadamente mucha gente desperdicia miserablemente, alegando que le falta tiempo, que nunca se acuerda, que le da flojera, que no las sabe rezar.

En el fondo son pretextos que muestran que no se tiene conciencia de la importancia de darse tiempo (el Rosario puede tomar veinte minutos, la Coronilla cinco, ¿de veras no se tiene media hora en todo el día?), y por eso vale la pena mencionar algunas razones para hacer un hueco en nuestro horario para rezar la Coronilla y el Rosario:

El Santo Rosario fue dado por la Virgen María, a santo Domingo de Guzmán, en el año 1200. Con su rezo se han terminado sequías, pestes, guerras (de hecho, la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Santo Rosario el 7 de octubre, conmemorando que, por rezarlo, se obtuvo la victoria en la batalla de Lepanto).

Por su rezo se han reconciliado enemigos, se han transformado situaciones que parecían irremediables. Los exorcistas aseguran que Satanás odia el Rosario porque le arrebata almas que iban a condenarse. San Juan Pablo II decía que el Rosario era su oración favorita. Lo llamaba ‘compendio del Evangelio’, porque al rezarlo meditamos en la vida de Jesús y de María. Conviene saber también que la Virgen hizo quince extraordinarias promesas para quienes recen el Rosario, entre ellas, que obtendrán su especial protección y grandes gracias; que los pecadores se convertirán, que los justos crecerán en virtud y no morirán sin el auxilio sacramental; y que sacará pronto del Purgatorio y hará gozar de gran gloria en el Cielo a las almas devotas del Rosario

Por su parte, la Coronilla de la Divina Misericordia fue dictada a santa Faustina Kowalska (a quien la Iglesia celebra este 5 de octubre), por Jesús, que prometió que al rezarla se conseguirá la paz; que quien la rece, aunque sea una sola vez en la vida, obtendrá grandes gracias y su alma no perecerá, sino gozará de Su misericordia en la hora final. Y que si se reza junto a un moribundo, recibirá su alma no como Justo Juez, sino como Salvador Misericordioso.

Desde que se difundió el Santo Rosario en el siglo XIII, todos los Papas y santos (incluidos muchos Papas santos), han amado rezarlo. Y desde que se difundió la Coronilla, también se ha extendido su devoción por todas partes.

¿Te preocupa que en el mundo las cosas anden muy mal? ¿Que haya terrorismo, violencia, desunión familiar, pobreza, confusión de valores, sufrimientos sin aparente final? ¿Quisieras que ya se terminara la pandemia? ¿Y qué estás haciendo al respecto? No pongas de pretexto que hay tanto que hacer que no puedes hacer nada. ¡Puedes hacer mucho y diario! Tienes la Coronilla y el Rosario, dos armas prodigiosas que pueden transformar las cosas, que pueden tocar corazones, hacer palanca para mover al mundo, cambiar las situaciones. ¿Vas a aprovecharlas?, ¿o, por alguna banal razón, vas a dejarlas arrumbadas en un cajón?

Niños mexicanos se unen a la campaña “Un millón de niños rezando el rosario”



Durante 15 años esta campaña ha reunido a cientos de miles de pequeños en torno al rezo de la oración mariana por excelencia

La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) en México, informó que este país se sumará una vez más a su campaña titulada “Un millón de niños rezando el rosario”, que tendrá lugar el próximo lunes 18 de octubre, a las 9:00 horas, para lo cual se ha convocado a todas las diócesis a través de una carta invitación a los obispos, así como a escuelas, catequistas y comunidades de laicos en general.

El objetivo de esta iniciativa, que comenzó hace 16 años, es pedir a Dios, a través de la Virgen María, que conceda el don de la paz y la unidad en todo el mundo, así como su ayuda y sostén en estos tiempos difíciles.

Y es que, aunque se esperaba que el 2021 supusiera el fin de las restricciones provocadas por el coronavirus, las consecuencias siguen siendo graves en muchos sitios.

“Además –señala ACN- la crisis de salud no es la única amenaza al mundo. El hambre, la pobreza, la corrupción, las guerras y el terror, la profanación de la vida humana y la destrucción de la creación afectan a innumerables personas por eso la importancia de la oración y, en particular, la de los niños que interceden por la salvación de Dios para el mundo”.

De la mano de san José

El año pasado “Un millón de niños rezando el rosario” batió récord de participación al unirse a la oración niños de 136 países, entre ellos México, Siria, Irak, Armenia, Papúa Guinea, Nigeria o la República Democrática del Congo. Sólo a través de la página web se registraron más de 1300 personas en México y más de 509.000 pequeños a nivel mundial.

Este año el material del Santo Rosario, que se puede descargar aquí, busca resaltar la figura de san José, cuyo jubileo celebra la Iglesia católica este año a petición del papa Francisco. De esta manera, la campaña anima a los niños a rezar de la mano de María y bajo el amparo de san José.

El material que proporciona ACN es para rezar en parroquias, colegios, grupos de niños o familias. El paquete disponible contiene, como cada año, instrucciones sobre cómo rezar el rosario, reflexiones para niños sobre los misterios del rosario y una consagración de los niños a la Madre de Dios.

La iniciativa “Un millón de niños rezando el rosario” remonta sus orígenes al año 2005, cuando un grupo de niños rezaban el rosario en una ermita de la capital venezolana de Caracas y varios de los presentes recordaron las palabras del padre Pío: “Cuando un millón de niños recen el rosario, el mundo cambiará”. La campaña se ha extendido rápidamente por todo el mundo

¿Son vanas repeticiones los rezos de los Católicos?


¿SON VANAS REPETICIONES LOS REZOS DE LOS CATÓLICOS?
Por José Miguel Arráiz 

Introducción 

En muchas ocasiones cuando participo en grupos católicos ecuménicos algunos hermanos de otras Iglesias cristianas hacen cuestionamientos sobre oraciones como el rosario porque son oraciones prefabricadas o porque consisten en repetición. Utilizan el siguiente pasaje para fundamentar su objeción: 

"Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo." Mateo 6,7-8 

El último cuestionamiento que recibí a este respecto decía exactamente: 

"No entiendo porque el Señor dice en su palabra en Mateo 6:7 en adelante algo acerca de la oración y que no seamos hipócritas y que no usemos vanas repeticiones, podría usted explicarme entonces que quiso decir el Señor con esto según su gran conocimiento, gracias" 

Para contestar esta pregunta he querido hacer este breve estudio 

¿A que no se refiere Jesús con esto? 

1) No se refiere a las oraciones prefabricadas: 

Ante todo Jesús no está cuestionando aquí las oraciones prefabricadas. Sería incoherente pensar eso porque los mismos Salmos son una bella colección de oraciones prefabricadas que Jesús mismo utilizaba. Eso no quiere decir que en nuestras oraciones no jueguen un papel indispensable las oraciones espontáneas pero sin duda las oraciones prefabricadas son un bello instrumento o auxilio a la hora de dar alabanza al Señor (Salmo 145), a la hora de pedirle perdón (Salmo 51), a la hora de pedir la protección del altísimo (Salmo 23, Salmo 91), etc. 

El mismo Jesús luego nos enseñó una oración que sería repetida miles de veces por los cristianos y constancia histórica hay ya en la Didaché datada aproximadamente en los años 65-80 d.C. de que la Iglesia primitiva enseñaba la oración del padre nuestro a los catecúmenos. 

2) No se refiere a las repeticiones 

Tampoco se refiere a las oraciones que se basan en repeticiones, ya que el mismo Jesús oró repitiendo las mismas palabras cuando estaba en el huerto de Getsemaní: 

"Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras." Mateo 25,43-44 

Ahora, el hecho de que Jesús repitiera las mismas palabras tres veces ¿Hace su oración vana? 

Los mismos ángeles en el cielo repiten día y noche las mismas palabras de alabanza a Dios, y nadie puede acusarles de que su repetición es "vana" o "inútil" 

"Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban, Y se gritaban el uno al otro: «Santo, santo, santo, Yahveh Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.»." Isaías 6,2-3 

"Los cuatro Vivientes tienen = cada uno seis alas, = están = llenos de ojos todo alrededor = y por dentro, y repiten sin descanso día y noche: = «Santo, Santo, Santo, Señor, Dios Todopoderoso, = "Aquel que era, que es y que va a venir".» " Apocalipsis 4,8 

Basta imaginar a uno de estos hermanos al llegar al cielo interrumpir la alabanza alegando que están repitiendo... 

En el mismo capítulo de Daniel 3,5-90 vemos el famoso Cántico de los tres niños, el cual está lleno de repeticiones, lo mismo el Salmo 136 tiene 25 versículos y en cada uno hay una oración que dice: "Por qué es eterna su misericordia" 

El mismo Salmo 150 que tiene solamente 5 versículos tenemos "Alabad al Señor" o "Alabadle" repitiendose 11 veces. 

¿No era suficiente en los casos anteriores decirlo una sola vez?, pues al Espíritu Santo le pareció que no, lo mismo a los ángeles en los cielos no les basta con decir una sola vez "Santo, Santo, Santo", sino que por el contrario, alaban al Señor con repeticiones. 

¿A que SI se refiere Jesús con esto? 

Pues Jesús se refiere a las repeticiones "vanas", como las de los "gentiles" por eso hace la aclaración. 

Según la Real Academia Española el significado de vano es: 

VANO (del lat. vanus): 

1. Falto de realidad, sustancia o entidad. 

2. Huevo, vacío o falto de solidez. 

3. Dícese de algunos frutos de cáscara cuando su semilla o sustancia interior está seca o podrida. 

4. Inútil, infructuoso, sin efecto. 

5. Arrogante, presuntuoso, envanecido. 

6. Irreverentemente, por ejemplo, tomo el nombre del Señor en vano. 

Las oraciones católicas bajo este significado no pueden ser catalogadas de vanas ya que están completamente basadas en la Palabra de Dios. Llamarlas vanas sería igual a llamar vano a la palabra de Dios. 

Cuando Jesús se refiere a los gentiles se refiere a: 

GENTILES-PAGANOS: 

1. Uno que se adhiere a la religión de personas o nación que no reconoce al DIOS del Judaísmo, Cristiandad, o Islam. 

2. Los no convertidos. 

3. Uno que se le considera no religioso, no civilizado, o sin iluminación. 

Conclusión 

Jesús no criticaba aquí a los judíos que también oraban con repeticiones, sino a los paganos, porque no sentían lo que decían, no oraban con el corazón. Jesús pone de manifiesto la necesidad de orar con el corazón, orar sin desanimarse si, pero viviendo cada palabra, viviendo lo que decimos y no simplemente repetir por repetir. 

Espero que con esto quede aclarada tu duda, cualquier otra interrogante puedes hacérmela llegar. 

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