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San Juan María Vianney fue un gran exorcista temido por el demonio.


Una de las anécdotas más famosas sobre el Santo Cura de Ars se refiere a su enfrentamiento con el demonio. Se dice que un día, mientras se encontraba en la iglesia confesando a los fieles, un hombre poseído por un espíritu maligno entró en el templo. El hombre comenzó a gritar y a blasfemar, interrumpiendo el proceso de confesión y causando temor entre los presentes.

San Juan María Vianney, conocido por su valentía y su lucha contra el mal, decidió enfrentarse al demonio. Se acercó al hombre poseído y comenzó a rezar fervientemente, invocando el poder de Dios para expulsar al espíritu maligno. Durante varios minutos, el santo y el hombre poseído lucharon espiritualmente, mientras los fieles observaban con asombro y temor.

Finalmente, después de una intensa batalla espiritual, el hombre cayó al suelo en un estado de agotamiento. El demonio había sido expulsado y el hombre volvía a estar en su sano juicio. Los fieles, testigos de este milagroso acontecimiento, quedaron impresionados por la valentía y el poder espiritual de San Juan María Vianney.

Esta anécdota es solo una muestra del impacto que tuvo el Santo Cura de Ars en la lucha contra el mal y en la conversión de las almas. A lo largo de su ministerio, se le atribuyen numerosos casos de expulsión de demonios y liberación espiritual. Su dedicación pastoral y su profundo amor por Dios y por los demás le permitieron enfrentarse a las fuerzas del mal con valentía y confianza en la protección divina.

San Juan María Vianney también fue conocido por su don de discernimiento, la capacidad de conocer los corazones y las intenciones de las personas. Muchos fieles acudían a él en busca de consejo y orientación espiritual, confiando en su sabiduría y en su conexión especial con Dios. A través de sus palabras y acciones, el Santo Cura de Ars guió a innumerables personas hacia la reconciliación con Dios y hacia una vida de santidad.

La vida y el legado de San Juan María Vianney continúan inspirando a muchas personas hoy en día. Su ejemplo de entrega total a Dios y de lucha incansable contra el mal nos recuerda la importancia de vivir una vida centrada en Cristo y de estar dispuestos a enfrentar los desafíos espirituales que puedan surgir en nuestro camino.

El exorcismo en el que Satanás reconoció la Inmaculada Concepción



- Se cuenta que sucedió en Italia, en 1823, durante un exorcismo.

Según lo indica la tradición Católica, el 8 de diciembre del año 1854 el papa Pío IX promulgó el dogma de la Inmaculada Concepción de María.

Sin embargo, otra historia refuerza la importancia de la Inmaculada Concepción y habría sucedido 30 años antes de dicha promulgación.

Según el portal especializado ‘Aleteia’, un joven de 12 años fue víctima de una posesión diabólica en el año de 1823 en Italia. Fue por eso que dos sacerdotes dominicos que se encontraban en la zona – en la actual provincia de Avellino- procedieron con un exorcismo, durante el cual le hicieron reconocer al diablo el dogma.

Durante el ritual, le preguntaron al demonio por la Inmaculada Concepción de María, a lo que este explicó que “nunca la tuvo en su poder, porque había sido concebida llena de gracia”, por lo que era una mujer llena de santidad y enteramente de Dios, según contó el portal ‘Church pop’.

Ante la respuesta, los sacerdotes exorcistas le obligaron a reverenciar a la Virgen y su Concepción Inmaculada, recitando versos en italiano. El demonio fue forzado a repetir un soneto, considerado como “perfecto en construcción y en teología”, que dice así en español:

Soy verdadera madre de un Dios que es Hijo,

y soy su hija, aun al ser su madre;

Él desde la eternidad existe y es mi Hijo,

y yo nací en el tiempo y soy su madre.


Él es mi Creador y es mi Hijo,

y yo soy su criatura y su madre;

fue divino prodigio ser mi Hijo

un Dios eterno y tenerme a mí por madre.


El ser de la madre es casi el ser del Hijo,

visto que el Hijo dio el ser a la madre

y fue la madre la que dio el ser al Hijo;


Si, pues, del Hijo tuvo el ser la madre,

o hay que decir que está manchado el Hijo

o hay que decir Inmaculada a la madre.

Obispo no cree en las posesiones demoniacas y no nombrará a ningún exorcista en su diócesis.



No habrá un nuevo exorcista en la diócesis suiza de Chur. A pesar de que, hasta hace unos años, era una práctica plenamente integrada en la misma. Pero, desde el fallecimiento en 2020 del último de los sacerdotes que la llevaban a cabo, el nuevo obispo, Joseph Maria Bonnemain, no quiere que nadie más ocupe este puesto, convencido de que son problemas que pueden solucionarse “por vías normales”.

“Todos somos personas que tenemos dentro de nosotros fortalezas y debilidades”, explicó el obispo al canal de radio y televisión suizo Regionaljournal Graubünden. “Cualquier persona que se enfrente a situaciones sociales, profesionales o de salud difíciles puede ser tratada”, continuó. “Hay soluciones normales para esto: médicas, psicológicas, psicoterapéuticas”, añadió.

El dorado de los exorcismos

El obispo de Chur, que es médico de profesión y que ha trabajado como capellán de hospitales durante muchos años, está convencido, por todo ello, de que “no es necesario querer encontrar causas secretas” a estos males.

Esta decisión del obispo es llamativa en una diócesis que, durante años, atrajo a cientos de personas de países vecinos, ya que era uno de los pocos lugares de la región que los llevaba a cabo, hasta tal punto que ha llegado a ser considerado “el dorado” de los exorcismos en el mundo de habla alemana, tal como lo tildó el religioso suizo Georg Schmid.

Jesús le arrebata almas al demonio cuando rezamos el Rosario, esto fue lo que confesó el demonio durante un exorcismo.




Al norte de Italia, más precisamente en el pueblo de Lecco, aconteció un suceso que dejó pasmado al párroco de la localidad, al seminarista y a los laicos (hombres y mujeres) que asistieron al sacerdote durante una sesión de exorcismo.

La madre de un joven de 24 años (de quien se omite el nombre por cuestiones de privacidad) acudió a ver a su párroco para contarle que su hijo, a su entender, sufría de una posesión demoniaca, pues durante la noche le había escuchado blasfemar con una voz deformada, algo ronca, distinta a la voz natural de su hijo.

La madre, que dormía en la habitación contigua, se despertó al escuchar gritos y palabras extrañas sobre cosas que desconocía, pero pudo reconocer las evidentes blasfemias que su hijo (o más bien el demonio a través de su hijo) profería. 

La madre entró a la habitación y despertó a su hijo, quien al despertar no recordaba absolutamente nada y negaba estar diciendo todas aquellas cosas contra Jesús y su Madre Santísima. 

En un inicio el sacerdote dudó de la historia, y decidió entrevistarse con el joven y justamente mientras hablaba con él, el demonio se apoderó del muchacho y le dijo “no ha sido el chico el que dijo todo eso, fui yo, maldito sacerdote”. 

Inmediatamente el presbítero corrió hacia su oficina, donde guardaba algunos manuales de exorcismo que jamás creyó tener que utilizar. Llamó a un seminarista que se encontraba sirviendo por aquellos días en la parroquia y a un par de laicos de su confianza. 

Entraron todos al salón donde el sacerdote había estado entrevistando al joven poseído y el demonio comenzó a burlarse, diciendo que no podrían con él. El sacerdote comenzó con las oraciones del manual, pero el demonio solo reía, aunque se alteraba un poco cuando le lanzaban agua bendita.

Pero lo que definitivamente hizo enfurecer a aquel demonio fue cuando le mostraron un Rosario y lo pusieron en el cuello del poseso. El seminarista y los dos laicos tuvieron que sujetar al joven, pues el demonio se revolvía del terror y el odio que sentía por el Rosario y se puso mil veces peores cuando comenzaron a rezar propiamente el Santo Rosario.

Si bien los demonios siempre mienten, están obligados por Dios a decir la verdad cuando un sacerdote  les conjura en el nombre de Jesús a hablar sin engaños. Dios permite esto para que su pueblo conozca mejor el actuar de los demonios y los fieles puedan estar mejor preparados en la batalla espiritual. 

El sacerdote le preguntó por qué se ponía así cuando se rezaba el Rosario y demonio contestó tajante:

“Porque con ese rezo ella (la Virgen María) logra que Dios me arranque muchas almas; me ha arrebatado muchas que ya eran mías”.

El sacerdote le cuestionó si le hacía daño la camándula (el objeto con el que rezamos el Rosario, compuesto por la cruz y las cuentas) o el rezo de los Padrenuestros y las decenas de Avemarías y el demonio replicó:

“Ese maldito objeto me causa repulsión, pero aun así, con algo de esfuerzo extra, puedo tentar a quien lo porta, aunque esté bendecido, pero si lo rezan me destruyen, porque cuando ustedes rezan el Rosario la mujer (de nuevo refiriéndose a la Virgen) pone todas esas rosas espirituales en el altar del cielo y Dios le concede muchas gracias para todos sus hijos”

“¿Y cómo te arrebata las almas?” – preguntó el sacerdote.

“Cuando los católicos rezan el Rosario por la conversión de un ateo, de un satánico, de un protestante o de quien sea que esté lejos de Dios, la intercesión de la mujer es muy poderosa y su Hijo me arrebata a las almas y se las da a ella”.

Luego de esto, la sesión continuó, el sacerdote mandó llamar a un grupo de adoradoras Eucarísticas para que, turnándose, rezaran el Rosario frente al Santo Sacramento intensamente, y luego de alrededor de unas 14 horas, por fin el demonio salió del cuerpo del joven.

Recemos a diario el Rosario, arranquémosle almas a Satanás y llevémoslas a los pies de Cristo y de María. 

Estos son algunos de los objetos que los endemoniados vomitaban durante los exorcismos del Padre Amorth



El P. Gabriele Amorth fue un famoso exorcista de la diócesis de Roma que falleció hace 6 años, un 16 de septiembre de 2016, y que expulsó demonios de muchas personas poseídas, quienes le arrojaban objetos extraños.

“La causa más frecuente por la cual una persona se ve atacada por el demonio es porque ha sido víctima de un maleficio”, señaló el P. Amorth durante unas declaraciones brindadas en vida a Goya Producciones.

Al respecto, el exorcista señaló que hay gente con odio, sed de venganza u otros motivos que solicitan este daño, por medio del diablo, a un satanista, mago o bruja.

“A veces las personas que lanzan maleficios usan objetos que, por vía maléfica, introducen dentro de la persona o dentro de la casa”, detalló.

El P. Amorth dio como ejemplo el de una persona que no logra dormir y cree haber “recibido algo malo”. Al revisar la almohada encuentra objetos extraños como mechones de pelo y cuerdas atadas. 

En su experiencia, incluso se dio con el caso en el que se encontró un sapo vivo.

“¿Cómo consiguió entrar dentro? Por vía maléfica, por vía mágica, mediante un maleficio. O sea, a través de la acción del diablo”, precisó.

En este sentido, explicó que las víctimas para liberarse deben deshacerse de los objetos que les han metido en el estómago de “modo invisible” y vomitan objetos muy extraños.

Dentro de las cosas que el P. Amorth vio salir de los poseídos por el diablo había una cadena de metal gruesa y larga, un abre latas, pilas, figuras de plástico, clavos, llaves, entre otros.

“Yo me he dado cuenta que estos objetos se materializan en el instante en que salen de la boca. Si uno hubiese hecho una radiografía del estómago de aquella persona antes del exorcismo, no habría visto nada”, enfatizó el sacerdote.

¿Cómo defenderse de los maleficios?

En otro momento, el P. Gabriel Amorth señala que “la defensa principal es vivir en gracia de Dios”.

“Cuando uno se acerca con frecuencia a los sacramentos, aunque le hayan lanzado un maleficio, puede que rebote como el boomerang. O sea que el maleficio recaiga sobre la persona que lo lanza y no sobre la persona contra quien se dirige, que está acorazada por la gracia de Dios”.

Asimismo, el exorcista puntualiza que sería un error gravísimo tener miedo al demonio porque la Biblia nos enseña que “le resistamos con fuerte fe”. “Con la fe se vence al demonio”, concluyó el exorcista.

La Inmaculada aplasta la cabeza a la serpiente… y el padre Betancourt lo vivió en un exorcismo



En la fiesta de la Inmaculada Concepción, la Iglesia recuerda la lectura de Génesis 3,15 en que Dios maldice a la serpiente y le dice: «Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza y tú le herirás en el talón».

Para la Iglesia esta profecía es un símbolo del poder de la Virgen María Inmaculada, inmune al pecado original que sí afecta a todos los demás hombres. Pero esa experiencia la tienen a veces los exorcistas cuando invocan el nombre de María.

Un caso que involucra a María, el demonio y la serpiente lo contó el sacerdote colombiano de la diócesis de Brooklyn Darío Betancourt, uno de los más famosos predicadores de la Renovación Carismática, fallecido a los 82 años el pasado viernes 3 de diciembre de 2021 en Estados Unidos, a causa del coronavirus.

Darío Betancourt fue predicador itinerante durante unos 50 años, predicó en más de cien países en español, inglés, francés, italiano y portugués. Nació en Medellín, Colombia, en 1939 y pasó allí su infancia. Su familia, muy religiosa, se mudó a Estados Unidos y estudió en Nueva York, Psicología en la Universidad de Fordham de los jesuitas, filosofía y teología en la Universidad Gregoriana de Roma y Teología Moral en la Pontificia Academia Alfonsiana de Roma.

En 1967 conoció la Renovación Carismática y la efusión del Espíritu a través de un grupo de puertorriqueños en Nueva York a los que había tratado con desdén pero que oraron por él. Como predicador carismático, su obispo le dio permiso para dedicarse a un apostolado viajero e itinerante. Era popular sobre todo por su ministerio de oración de sanación corporal o interior, y a veces de liberación, pero no solía realizar exorcismos.

Cuando en una entrevista en TeleAntioquía (Colombia) le preguntaron por el caso espiritual más difícil que había abordado contó la historia que vamos a relatar.

Un joven endemoniado

«A un joven casado una mujer le hizo un maleficio. Le dio a beber algo y pidió que le entrara el diablo. Él lo tomó y sintió como su fuera licor, se le puso la cara caliente, caliente. Sintió en ese momento atracción por esa mujer y eso dañaba a su matrimonio. También le afectaba al trabajo, a su empresa. Era un muchacho creyente y buscó un sacerdote», explica Betancourt en esa entrevista.

«El caso es que el cardenal de Nueva York me mandó al joven y me dijo: ‘hágale un exorcismo’. Es la única vez en mi vida que hice un exorcismo. No se pueden hacer sin autorización del obispo. Empecé a hacerle la oración. Estuve con eso una semana. Ya el sábado, cansado, a las 7 de la noche, dije: ‘ay, Virgen María, madrecita, ayúdanos en esto, que yo ya no sé qué rezar», recuerda el sacerdote.

Apenas dijo eso, el endemoniado empezó a proferir blasfemias:

– A esa hija de… ni la mencione, porque la odio – decía el poseído, o el demonio dentro de él.

– Ah, ¿y por qué es eso? – preguntó el sacerdote.

– Porque me quebró la cabeza. A todos los he podido engañar. Ella solo es humana, no ningún dios, pero a ella no la he podido tocar. Yo estoy encima de ella, yo soy ángel, ella sólo es humana. Pero no la pude engañar. Me siento fallido, me siento humillado por ella.

– Ah, así que te quebró la cabeza y te humilló… -comentó el padre Betancourt. Y entonces empezó de nuevo las oraciones pero esta vez invocaba también a la Virgen.

– ¡Llagas y sangre de Jesús, hijo de María, ayudadnos! -rezó el sacerdote.

«Y ahí sí el joven pegó una carrera hasta el baño y en el baño dijo: ¡¡padre Darío, corra, corra! Mira lo que salió’. Y en el baño, dando vueltas en la taza había una culebra verde tan gruesa como este dedo. Le vi que tenía los ojitos negros. Y le dije: ‘¡la Virgen María te vuelve a aplastar la cabeza con las llagas y la sangre de su hijo Jesús’. Y cuando dije eso le estallaron los ojitos negros y se volvió la taza negra. Tuve que buscar un machete para partirla y que se fuera», explica el sacerdote.

Betancourt recomendaba invocar el poder de las llagas, de la sangre, del nombre de Jesús («porque Él dijo: ‘en mi nombre curarán enfermos y expulsarán demonios’, y su nombre es Jesús; Cristo o Señor son títulos, Él pide usar su nombre, Jesús») e invocarlo como ‘hijo de María’ «porque el demonio a la Virgen María le tiene pánico, como acabo de decir».

¿Los exorcismos son como en las películas? Un exorcista responde



¿Alguna vez te has preguntado si las películas de exorcismos se apegan a la realidad?

Las novelas escritas, el teatro, las películas y las actuales series de las plataformas digitales son grandes vías por las que transita nuestra imaginación y nuestra fantasía. Son, sin duda alguna, instrumentos buenos en sí mismos para recrear historias fantásticas que nos hacen soñar y que nos atrapan con sus tramas y sus secuencias narrativas. 

Durante los siglos en que sólo había los libros, las ilustraciones hechas por grandes maestros, lograba poner forma y color a lo descrito por las letras; ahora con las nuevas tecnologías, sobre todo a partir de la invención del cine y los “efectos especiales”, esto ha crecido con gran éxito.  No hay nada que quitar al gran mérito que tiene la industria del entretenimiento en este sentido, al contrario, su evolución en el tiempo nos maravilla.

Sin embargo, como estos medios tienen un lenguaje propio capaz de atraer y mantener la atención de sus espectadores, muchas veces necesita usar de la imaginación para armar una narración que sea entretenida. 

Películas ¿basadas en hechos reales?

Por ejemplo, los guionistas de una película que recrea un acontecimiento histórico, no tienen todos los diálogos coloquiales y cotidianos que pudieron verificarse en la realidad, por lo que, partiendo de los hechos con que se cuenta, deben “inventar” dichos diálogos y algunos otro elementos que ayuden a lograr una secuencia narrativa coherente que permita un libreto dinámico y lógico.  

Otro elemento que no podemos ignorar es el del dinero.  La producción de una película, telenovela o teleserie, aunque sea de bajo presupuesto, no deja de ser costosa, y más si se piensa que todo esto es una industria que debe ser sustentable y fuente de legítimas ganancias; por lo tanto, si una película o teleserie, “no está buena”, simplemente no vende y se convierte en pérdidas difíciles de recuperación.  

En esto hay un abanico de matices, desde quien sólo mira esto como un negocio (quienes muchas veces logran grandes producciones con todos los efectos especiales) hasta quien lo hace con un fin meramente educativo pero que debe alcanzar un estándar de calidad para hacer apetitosa su obra.

Todo lo dicho hasta ahora debe de ser nuestro punto de partida al leer una novela o ver una película o serie: debemos partir de que son obras de la imaginación y que, incluso las que se presentan como históricas, biográficas o basadas en hechos reales, no están exentas de las libertades que se toman los escritores, los guionistas o los adaptadores: si no tenemos esto en cuenta, corremos el riesgo de quedarnos con una idea distorsionada de la historia, o terminamos creyendo fantasías fruto de la genialidad de la imaginación, pero lejanas de la realidad.

Las películas de exorcismos no muestran la realidad

Las películas de exorcismos no están exentas de esto, y más cuando la fenomenología del rito litúrgico del exorcismo está llena de elementos que no fácilmente podemos comprender. 

Las nuevas tecnologías de la industria del entretenimiento logran recrear buena parte de lo que se dice de los exorcistas y los exorcismos, cierto que algo sí sucede como se describe, pero no todo corresponde con la realidad.

Para empezar hay que decir que los exorcismos son siempre una buena noticia, es decir, es el remedio dado por Cristo a su Iglesia para sanar a los que están influenciados por la acción extraordinaria del maligno. 

En las películas, series y demás, los exorcismos pertenecen al género de “terror”, muy lejos del fin de los exorcismos que es la liberación del poseso, estas recreaciones infunden terror y miedo.

Las películas de exorcismos tienden a fomentar el morbo.  Las personas que tienen una posesión demoniaca sufren mucho, y estas películas, en su mayoría, no respetan esta faceta del dolor humano. Es cierto que retratan una realidad, pero no lo hacen con el respeto debido.  

¿Cómo es un exorcista? 

La figura de los posesos es, tristemente, caricaturizada y hasta denigrada. La figura del sacerdote exorcista también. Salvo honrosas excepciones, en la mayoría de presentaciones de este tipo, el personaje del exorcista se presenta como una persona rara, apartada de la realidad, extremadamente seria, casi fuera de la realidad, rígida. 

Un sacerdote exorcista es portador de la buena noticia, es cierto que se enfrenta a algo difícil de comprender para muchos, pero lleva salvación, vida, libertad.  Es un hombre caritativo, que acoge a quien vive confundido, temeroso, inseguro.  

La personalidad del exorcista es bien definida: es preparado, no cree en fantasías ni supersticiones, menos promueve ideas mágicas o pseudo milagrosas; al contrario, promueve una auténtica fe y propone con humildad el camino liberador de Jesucristo, es un hombre de profunda vida de oración y con mucha prudencia en su proceder, y, sobre todo, es alegre y optimista.

El rito litúrgico del exorcismo no se presenta como tal en las películas

También hacen parecer que la eficacia del exorcismo depende de condicionamientos humanos, sin mostrar que, en realidad, depende de la bondad y de la misericordia de Dios.

El rito litúrgico del exorcismo no es presentado como tal en ninguna película, se centran sólo en la parte más fantástica y morbosa, sin siquiera dejar asomar un mínimo de lo que la Iglesia hace para liberar a un poseído por el maligno.  

Las posesiones demoníacas deben ser determinadas por un sacerdote exorcista.

Presentan el rito como si fuera un acto mágico que depende de hacer esto o aquello con “cierta fe” que más bien en las películas es superstición, casi parangonando el sagrado rito con un acto similar a la brujería o dando a los objetos sagrados poderes que no tienen.

Mi profesor de Derecho Canónico en el Seminario nos decía que “la realidad supera a la imaginación”. Con esto quiero terminar diciendo que, aquellas cosas que podemos llamar “horrorosas” en un verdadero exorcismo, no son recreadas por las películas, gracias a Dios.  

El Señor da la gracia al exorcista y a su equipo de auxiliares, de ser testigos de cosas que es mejor no describir y son sostenidos por su poder y su gracia, para que puedan enfrentarlas y vencer en nombre de Cristo a Satanás y a sus ángeles caídos.  

El sagrado ministerio del exorcista descansa sobre los hombros de sacerdotes prudentes, sabios y de gran vida interior, que no transmiten a cineasta alguno, guionista o realizador, lo que pasa en la realidad de los exorcismos. 

Más bien, con Jesús, se canta desde lo más profundo del corazón: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla, gracias, Padre, porque así te ha parecido bien”. Amén.

*El padre Alberto Medel es asesor del Colegio de Exorcistas de la Arquidiócesis Primada de México. 

3 películas sobre la existencia del demonio (especial para los incrédulos)



Dicen que una de las mejores estrategias del diablo es hacerle creer al mundo que no existe… y pareciera que le está yendo bastante bien. Me ha pasado encontrarme con gente que me dice: «Yo no creo en el infierno, para mí el diablo no existe. Dios no es tan malo como para crear un lugar así».

Hay que recuperar la conciencia de que el ángel caído sí existe y de que actúa todo el tiempo buscando que nos condenemos. Estas son algunas películas que ilustran (de manera un tanto violenta para menores) casos de la vida real sobre la existencia del demonio y de que el puede tomar posesión de la personas si lo dejas.

1. El Exorcista

Este film de William Friedkin está basado en una historia real ocurrida en 1949. En la película, la poseída es una niña de 12 años, mientras que en el caso de la vida real, fue un chico de 14, a quién la Iglesia le dio el nombre de Roland Doe para proteger su identidad. Las actividades paranormales comenzaron en la casa de Roland en enero de 1949 cuando, en el dormitorio de su abuela, un cuadro en el que estaba representado Jesús, apareció torcido y se movía como si alguien golpeara la pared tras él. Cuando el cuadro fue enderezado se siguió escuchando el chirrido de unos arañazos tras la pared, «como si una garra rascara la madera» durante 11 días. Estos ruidos se detuvieron casualmente el día en que murió Harriet, una tía espiritista de Roland, que le había enseñado a manejar la Ouija. Cuando la mujer falleció, el adolescente habría intentado contactarla a través de la famosa y esotérica tabla. A partir de ese momento los problemas comenzaron a subir de tono.

El film nos ayuda a entender que las cosas que parecen una estupidez (como el juego de la Ouija) no son tonterías con las que se puede jugar con amigos en una juntada a la noche o algo por el estilo. El diablo atiende a los llamados que se le hacen, así como Dios atiende a la oración.

2. El Rito

Esta impactante película estelarizada por Anthony Hopkins y Colin O’Donoghue está basada en la historia de uno de los pocos exorcistas autorizados por la Iglesia en Estados Unidos: El Padre Gary Thomas. El P. Gary fue entrevistado por el periodista Matt Baglio y en base al libro que él escribió después de ese encuentro, se hizo la película.

En la cinta, Michel Kovak es un joven seminarista sin fe a quien su superior envía a un curso de exorcismo en Roma. Allí Kovak conoce al Padre Lucas y descubre que el diablo es real y que supera completamente a la ficción.

En una entrevista al Padre Gary Thomas afirma: «Mucha gente curiosea en lo oculto, o se involucra en prácticas (que) el catolicismo clásico considera al menos como idólatras como son la brujería, la adivinación, el espiritismo, o pueden aprender cómo comunicarse con espíritus». El periodista le dice que mucha gente piensa que está jugando, y él responde: «Correcto. Absolutamente. Y no es así», indicando que aquéllos que se separan de la Iglesia y de otras formas de fe tienen más posibilidades de ser atraídos. «Los demonios siempre están buscando seres humanos que tengan relaciones rotas», contesta El P. Thomas.

3. El Conjuro

La película dice estar basada en hechos reales, así que califica para estar en la lista. La familia Perron vivió en esa granja y los Warren sí son investigadores paranormales que fueron a hacer un trabajo a esa propiedad durante la década de los 70s. Así que, básicamente, lo que más miedo da de este film, es que realmente pasó.


En 1971, Roger y Carolyn Perron se mudaron a una granja colonial en Harrisville con sus cinco hijas, e inmediatamente empezaron a vivir experiencias sobrenaturales. Invitaron a los Warren a investigar, dando pie a lo que se desarrolla durante la película. La familia vivió durante 9 años en esa casa, Andrea la mayor de las hijas escribió el libro: «House of Darkness, House of Light» en el cual se narra la historia de todo lo que ellos vivieron. Según la leyenda local, Bathsheba (la aparición más poderosa de la casa), era sospechosa de ser una bruja en vida y fue acusada de sacrificar a un niño como una ofrenda al diablo. Más de dos docenas de muertes misteriosas ocurrieron en la propiedad mientras ella vivía ahí. Bathsheba vivió una vida miserable y murió de anciana en 1885.

A pesar del intento de Ed y Lorraine Warren de disipar los malos espíritus ellos, a diferencia de en la película, nuca tuvieron éxito e liberar la casa de su horror y terminaron haciendo más daño. La familia se quedó en la propiedad durante diez años más, siendo luego exorcizados y finalmente liberados de la terrible experiencia. Ellos todavía viven y pueden dar testimonio de que lo que vivieron fue real, además, asistieron al estreno de la película.

Esta última historia (la original, no su versión con final feliz de Hollywood) enseña que no cualquiera es capaz de liberar a la gente de malos espíritus. Exorcizar no es algo que los curas hacen porque les divierte. Expulsar espíritus malignos es algo que solo un sacerdote, con la debida preparación, puede hacer.

Hay más películas basadas en historias reales, como la segunda entrega de «El Conjuro» o «El Exorcismo de Emily Rose». El diablo puede pretender hacernos creer que no existe, pero, por otra parte, sus actividades pueden ser vistas claramente. Una persona llega al estado de posesión solo cuando lo consiente.  Juegos como el «Charlie Charlie» o convocar espíritus para hablar con el más allá, puede sonar a una tontería, pero no lo es, el diablo no desperdicia una incitación para hacerse presente. Por la gracia de los sacramentos y una profunda devoción al Ángel de la Guarda, Dios siempre estará de nuestro lado: «En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33).

¿Te sientes inexplicablemente cansado? Exorcista advierte sobre los “demonios de la fatiga”



¿Demonios de la fatiga? El cansancio tiene en la mayoría abrumadora de las veces orígenes fisiológicos o psicológicos pero, para ciertas ocasiones, un sacerdote advierte sobre su posible origen espiritual.

El célebre exorcista Monseñor Stephen Rossetti nos comparte en una de sus crónicas habituales del blog Exorcist Diary, lo que él reconoce como “demonios de la fatiga”.

Como suelen decir los grandes exorcistas, nada tiene su causa en el demonio salvo que se demuestre lo contrario. Por eso, el padre Rossetti nos previene sobre que “la mayoría de los episodios de agotamiento tienen raíces fisiológicas y/o psicológicas, pero a veces tienen un origen demoníaco”.

“Cuando comenzamos la sesión, me sentía bien. Sin embargo, a la mitad del exorcismo, sentí como si todas mis fuerzas se hubieran ido. Apenas podía moverme o hablar. Tuve que obligarme a decir las oraciones. Entonces la persona poseída también dijo: ‘Me siento muy, muy cansado’. ‘Esto es extraño’, pensé, ‘¿Qué está pasando?'”, narra el sacerdote.

“De pronto se me ocurrió… es demoníaco. Entonces, ordené a los ‘demonios de la fatiga’ que se fueran. Lo dije una y otra vez: ‘Demonios de la fatiga, en el Santo Nombre de Jesús les ordeno que se vayan‘. Finalmente, la fatiga se disipó y ambos volvimos a la tarea que teníamos entre manos”.

Este cansancio repentino, súbito e inexplicable también puede suceder antes de participar en actividades sagradas.

“No hace mucho, un laico se quejó conmigo de que cada vez que intenta trabajar en su ministerio, se siente abrumado por un cansancio inusual”, cuenta el padre Rossetti.

“El cansancio solo se apodera de esta persona enérgica cuando comienza su ministerio. Sospeché una causa demoníaca y se lo dije. Le sugerí que usara abundante agua bendita sobre sí mismo y su lugar de trabajo, y también comenzara su ministerio con oraciones diarias de liberación“.

¿Demonios de la fatiga?

“Esta artimaña en particular es sutil. Nunca pensarías que los demonios pueden hacerte sentir tan cansado que no puedes moverte”, comenta y agrega: “Sospecho más cuando ocurre en medio de un exorcismo o cuando ocurre inesperadamente cuando una persona comienza una tarea sagrada. Cuando los demonios desesperadamente no quieren que suceda algo, este es uno de sus trucos sutiles”.

¿Qué piensas?

Asistente de exorcista revela cómo proteger una familia de ataques espirituales



En una entrevista realizada por Patti Maguire Armstrong para National Catholic Register, una asistente de exorcistas comenta cómo un católico puede proteger a su familia de ataques espirituales.

Kathleen Beckman colabora, junto a otros laicos, asistiendo a sacerdotes exorcistas en su ministerio. “Nuestro equipo de laicos y laicas sirve a ambos sacerdotes y está presente en todos los ritos mayores y menores de exorcismo. Somos intercesores respondiendo a las oraciones del sacerdote ya las letanías del rito; también organizamos la logística del lugar y asistimos a la persona que recibe el ministerio”, comenta.

Además, recientemente publicó su cuarto libro, Una guía familiar para la guerra espiritual. Estos son sus consejos para protegerte a ti y a tu familia de los ataques espirituales de los demonios.

Kathleen Beckman comenta que los ataques espirituales toman diferente forma. El demonio entra en las vidas de las personas de diferente manera.

“1) Para los católicos, muchas veces han cesado los sacramentos y la oración; 2) sincretismo religioso, trayendo al catolicismo rituales paganos y supersticiones culturales, como si pudieran coexistir; 3) matrimonios irregulares (cohabitación); cónyuges o hijos adictos a las drogas, alcohol, pornografía; juegos ocultos, música, literatura y medios; 4) heridas no cicatrizadas por pecados sin arrepentimiento, abortos en serie, infidelidad conyugal en serie, prácticas ocultas, abuso físico y emocional en el hogar o en el lugar de trabajo”.

Pero, ¿cómo puede una persona protegerse de estos ataques espirituales? Según su experiencia, la asistente de exorcistas explica que “las personas pueden protegerse viviendo una vida sacramental: recibiendo el Santísimo Sacramento con la mayor frecuencia posible y confesándose regularmente. Estos sacramentos son mucho más poderosos que el Rito del Exorcismo, que es un sacramental, no un sacramento. El Rosario es un arma poderosa contra el diablo. Somos testigos de gritos demoníacos (“¡Detengan esas cuentas! ¡Nos atormentan!”) durante los exorcismos”.

Además, Kathleen Beckman comenta su secreto para que su familia esté protegida contra los ataques espirituales y cualquier acción demoníaca.

“Amo al Señor Jesucristo y soy comulgante diaria desde hace más de 30 años, y adoradora diaria del Santísimo Sacramento desde hace más de 30 años. Rezo el Rosario a menudo durante el día porque me encanta reflexionar sobre los misterios”, explica.

“Tengo un santo sacerdote director espiritual que me asiste regularmente, y un confesor, para que pueda recibir ese sacramento con frecuencia. Sigo las reglas de San Ignacio para el discernimiento de espíritus y el examen de la noche . Es importante que no se hagan para marcar casillas, sino por amor a Dios ya las almas”, agrega.

“En cuanto a la familia, creo que reciben muchas más bendiciones que ataques espirituales. Discutimos la batalla espiritual según sea necesario y podemos saber cuándo un miembro de la familia está sufriendo alguna opresión, y oramos unos por otros. Los niños pequeños pueden ser vulnerables a las represalias demoníacas, por lo que algunos exorcistas prefieren que los miembros de su equipo sean de edad madura”, concluye.

“El demonio existe. Yo he estado poseída y gracias a Dios y la Iglesia me liberé”




La madrileña Silvia Ramírez plasmó en un libro su dramática experiencia, digna de una película de terror, pero al tiempo llena de esperanza: “Cuando peor estaba, experimenté una misericordia grande”

No es habitual encontrarse con el testimonio de una persona poseída. En unos casos por vergüenza; en otros por el dolor del trauma vivido; quizás también por el miedo a ser juzgados, a ser objeto de burla o desprecio social, en un mundo que cada vez cree menos en el diablo, lo cierto es que los casos existentes suelen optar por el silencio.

Por eso es relevante el testimonio de Silvia Ramírez, que ella misma plasmó en el libro ‘Arrojad los demonios. Testimonio de una persona que estuvo endemoniada’ autoeditado en el año 2017 y que tiene una versión digital gratuita desde el año pasado (descargable en su blog personal Arrojad a los demonios).

Hace ya varios años que Silvia Ramírez vive una vida normal, integrada de nuevo en la Iglesia. En este tiempo no ha dejado nunca de contar su experiencia allí donde ha sido reclamada. Uno de los últimos lugares fue el Círculo de Espiritualidad de Valladolid, dependiente del Arzobispado, donde Aleteia pudo hablar con ella

“Yo he tenido la experiencia de que sí existe el demonio; he estado poseída y Dios me ha ayudado a liberarme”, asegura. Porque el suyo es, sobre todo, un testimonio de esperanza. “En medio de todo lo que me estaba pasando, experimenté una misericordia de Dios muy grande”.

A menudo los episodios de influencia demoníaca o de posesión son relacionados con enfermedades o problemas psicológicos. Suele ser el principal argumento que se esgrime para negar, o tapar, aquellos fenómenos que escapan a nuestra comprensión.

Pero no es el caso de Silvia Ramírez. “En cuanto empecé a sentir cosas extrañas fui al médico. A lo largo de estos años he tenido tres diagnósticos psiquiátricos y sólo me han detectado déficit de atención”, un problema sin relación alguna con lo que le sucedió.

“Pueden creer lo que quieran, pero hay realidades que existen, aunque no las veamos a primera vista. Las infecciones y posesiones diabólicas siguen unos patrones observables, hay una fenomenología que permite identificarlas”, explica Silvia Ramírez. “Es un fenómeno real que la Iglesia interpreta como la acción extraordinaria del demonio”.

Y aunque suele ser una realidad opaca, algunos exorcistas han llevado al público sus conocimientos, como el veterano José Antonio Fortea en su ‘Summa Daemoniaca. Tratado de demonología y manual de exorcistas’.

Una realidad que sólo en parte se parece a la que muestran las películas de terror, que, además, concentran episodios que se dilatan en el tiempo. “Las películas sobre demonios distorsionan el problema. Acumulan y concentran los rasgos de la posesión y los exageran para dar miedo. Pero cuando presencias una posesión lo que ves es una persona real que sufre de verdad”.

Silvia ha experimentado algunos de los rasgos con los que el cine ha caracterizado a los poseídos: “Que se te pongan los ojos en blanco, escupir, blasfemar, chillar… Todas esas cosas son reales, pero las películas han creado un tabú en torno a esto. Han convertido al exorcista en un personaje extraño y raro”.

Añadamos, además, que Silvia, en medio de una oración, llegó a tener una experiencia de levitación, en posición de arco voltaico. Esto significa que el cuerpo se arquea de forma anormal hacia atrás, sostenido únicamente sobre los talones.

“Lo que me ha curado”, añade, “no sólo ha sido que me hayan rezado; ha sido todo un camino de conversión”. Un camino en el que han intervenido 15 sacerdotes, de los cuales tan sólo 3 eran exorcistas. “He recibido 300 exorcismos con el ritual de la Iglesia católica y, aparte, 300 oraciones de liberación”, que puede impartir cualquier sacerdote.

Su experiencia personal refleja también la dificultad que tuvo, a lo largo del proceso, para encontrar a profesionales adecuados. Por eso su testimonio quieren recalcar también la necesidad de que la Iglesia forme exorcistas.

“La Iglesia tiene mucho miedo a los exorcismos. Y actúa con dejadez. No forma exorcistas suficientes, aunque tengo que reconocer que, de dos años para acá, hay más sensibilidad”.
Quizás porque “los sacerdotes cada vez detectan más casos que necesitan oraciones de sanación”, explica Silvia.

En su libro ‘¿Qué diablos vemos? El demonio en el cine’, el investigador Pedro Delgado Cavilla incluye esta reflexión: “pese a que en la Iglesia Católica ahora se hable del diablo en voz baja (al contrario que entre los protestantes, quienes reconocen abiertamente su existencia) su posible presencia da que pensar. En algunos casos, allá donde la medicina no logra nada, un exorcismo puede obtener resultados”, asegura.

Pero ¿cómo empezó todo? ¿Cómo se llega a estar poseído por el diablo? Silvia Ramírez ha reflexionado mucho sobre ello e identifica varias fases en su proceso de caída. Todo comenzó hace doce años con una crisis espiritual paradójicamente causada por su convicción de que tenía vocación religiosa.

“Buscaba mi vocación y sentí que Dios me rechazaba, lo que me produjo una crisis muy fuerte, hasta el extremo de llegar a odiarlo. Y decidí pasarme al otro lado”, recuerda.

A raíz de esa frustración personal busca en internet sectas satánicas con la intención de ingresar en alguna, pero no llegó a hacerlo. “Una luz roja interior me advierte de que no dé ese paso. Abandono la idea y dejo de escuchar música satánica”.

“Pero en mi corazón he abierto una puerta”, admite, y, en consecuencia, “empiezo a tener síntomas de una experiencia demoníaca muy fuerte”.

No estamos todavía en la fase de la posesión sino en la previa, la de influencia demoníaca. De hecho, un sacerdote le reza una oración de liberación y recupera la paz.

Tiempo después entra en lo que ella denomina una “crisis tonta”, aunque quizás no lo sea tanto. “Me canso de intentar ser buena. Siento que el cristianismo es un peso muy grande, que es muy costoso luchar en un mundo tan difícil. Decido que el pecado no existe y que voy a ser una más del mundo”.

Progresivamente Silvia va “apostatando de facto” y abandonando la Iglesia. “Empiezo a tener conciencia laxa y a probar todo tipo de experiencias espirituales”. Desde la Cienciología a orantes cósmicos, o movimientos de la nueva era. “Yo lo probaba todo, pero enseguida lo dejaba, porque todos imponían nuevas obligaciones, que es justo de lo que huía”.

Durante una práctica laboral en un tanatorio que, al parecer, había sido utilizado para sesiones de espiritismo con ouija, ella y sus compañeros sienten una presencia que les estremece y que les ‘acompaña’ hasta el interior del coche.

“A los tres días empiezo a tener pesadillas tremendas con presencias que se me subían en la cama, encima de mí. Y, al mismo tiempo, empiezo a hablar sola, entro en trance, rompo rosarios… Todo sale a la luz cuando, al acompañar a una amiga de un grupo carismático, en la misa me desmayo y empiezo a manifestar presencias malignas; me retuerzo y doy alaridos”.

Estos episodios se repiten en tres ocasiones distintas. En uno de los casos, un sacerdote presencia los hechos y le invita a ver a un exorcista que le diagnostica “posesión demoníaca de varios demonios”. La caída personal en el lado oscuro es ya plena.

A partir de aquí se inicia un proceso de liberación de cinco años de duración en el que Silvia tiene claro que desprenderse de los demonios y volver a la Iglesia son dos caras de la misma moneda.

“Cuando soy consciente de los tormentos que padezco, mi vida estaba perdida. No aguantaba dentro de los templos, porque empezaba a bufar, sentía que algo me arañaba por dentro, y entraba en trance. No podía ni rezar un Padrenuestro. Y las imágenes religiosas me producían un gran rechazo. Pero poco a poco voy haciendo pequeños avances”, recuerda.
Es justamente en este momento cuando experimenta “una misericordia de Dios muy grande”.

“Dios pone en mi camino a personas que no conocía de nada, que me ayudan a la oración, que me sostienen cuando entro en trance. Un matrimonio joven me acompaña. Y encuentro sacerdotes que me ayudan. Dios me va poniendo personas que me sostienen”.

Sin embargo, el proceso estuvo agravado por las dificultades, justamente a causa de la escasez de exorcistas. “Fue muy duro porque el exorcista que me estaba tratando cesó y hasta que tuvo un relevo pasaron muchos meses”. Incluso viajó a Brasil en busca de soluciones para su posesión maligna.

En medio de este proceso, sin embargo, “he podido sentir a la Iglesia como protectora, he percibido la fuerza de la comunidad a través del rezo del rosario, y he podido recuperar la belleza y la fuerza de los elementos sacramentales y de ciertas oraciones. LA oración tiene su efecto y finalmente he sido liberada”.

A lo largo del camino ha descubierto realidades que antes desconocía o minusvaloraba, como la fuerza de la Inmaculada Concepción, o la ayuda de los ángeles. “Son cosas que he ido redescubriendo”.

“Cualquier advocación a la Virgen es buena, explica, pero especialmente la Inmaculada Concepción, que es la que pisó la serpiente”.

Arzobispo pide hacer el exorcismo de León XIII por crecimiento del satanismo




Monseñor Orlando Roa Barbosa, Arzobispo de Ibagué (Colombia), pidió a los párrocos que realicen el exorcismo de León XIII durante la Hora Santa. ¿La razón? El aumento de prácticas satanistas en la diócesis y en el resto del país.

El arzobispo Roa Barbosa realizó este pedido durante la celebración eucarística del sábado 14 de mayo en el marco de la Asamblea Sinodal Arquidiocesana.

Según relató el prelado antes de dar la bendición final, la noche anterior se había reunido con algunos sacerdotes, quienes le comentaron que “han visto en la ciudad y en Colombia en estos días muchas prácticas satánicas. Eso me impactó y me dejó preocupado”.

Cuando el arzobispo les preguntó qué podrían hacer, ellos sugirieron realizar el exorcismo de León XIII. Por eso el arzobispo extendió la invitación, ya que, según los cánones litúrgicos, “cuando se pide que se haga el exorcismo de León XIII, debe ser el arzobispo el que lo sugiera”.

“Entonces lo sugiero, que lo hagan en las parroquias otra vez o en Hora Santa estos tres domingos que quedan de mayo. Hacerlo mañana, dentro de ocho días, dentro de quince días en su parroquia; ojalá con Hora Santa. El exorcismo de León XIII”, agregó.

“Es una manera también de espiritualizar un poco más nuestra vida y pedir protección ante las acechanzas del maligno que no descansa”, explicó Monseñor Roa Barbosa.

El sacerdote Félix María García, párroco de la Catedral Metropolitana de Ibagué, comentó a un medio local que el exorcismo necesitaba esa autorización “porque es muy fuerte”.

“Esa oración se debe hacer cuando se expone el Santísimo Sacramento en el templo y luego se hace la adoración durante una hora. Al final, antes de dar la bendición, se hace la oración que la debe hacer únicamente el párroco”, explicó.


¿Qué se necesita para ser exorcista y combatir al demonio?

 Actualmente, sobre el Ministerio de los Exorcismos pesa una apreciación inexacta por parte de amplios sectores de la Iglesia y de la población en general, debido a la ignorancia o la indiferencia respecto al tema; además, no hay una idea clara por parte de los pastores.

Así lo considera el P. José Alberto Medel, miembro del Colegio de Exorcistas de la Arquidiócesis Primada de México, quien añade que muchas veces este ministerio del exorcista es susceptible a interpretaciones inadecuadas, que muchas veces rayan en la fantasía o en lo mítico, lo que le ha restado seriedad y le ha atraído toda clase de descalificaciones.



El amarillismo en torno a los exorcistas

En entrevista sobre la importancia de reivindicar este ministerio e integrarlo a la pastoral ordinaria de la Iglesia, el padre Medel refirió que, incluso, el manejo del tema en medios de comunicación suele ser de tintes amarillistas.

“Como muestra basta un botón: recientemente apareció en Desde la fe una nota de advertencia sobre un libro en materia de exorcismos, de cuyo análisis se desprendieron errores doctrinales; enseguida, un diario de circulación nacional publicó una nota con un encabezado que decía: ‘El libro que la Iglesia no quiere que leas’. Es decir, ese título refleja la mentalidad con que nos ven; se dan a entender cosas que no son, pareciera que la Iglesia está escondiendo algo, cuando en realidad es la Iglesia la que quiere que se conozca el tema, que se dé información correcta, y se pueda llevar a cabo este ministerio en orden a la salvación de las almas”.

Sin embargo, aseguró que pese a esa apreciación inexacta respecto al Ministerio de los Exorcismos –que se tiene a nivel mundial–, se ha ido avanzando poco a poco en la materia, y hoy se cuenta con una mejor organización, además de que el servicio de los padres exorcistas se ha venido posicionando.

“Es decir, se está caminando hacia una revalorización del ministerio, hacia una organización que toca un punto muy importante: el trabajo en equipo. Desde hace años el ministerio cuenta con el soporte de la Asociación Internacional de Exorcistas”.

Externó que entre los avances en la materia que se han logrado a nivel Arquidiócesis, está la publicación del Directorio para la Pastoral de Exorcismos y Oraciones de Liberación y Sanación, que fue promulgado por el Card. Norberto Rivera, cuando aún era Arzobispo Primado, con el objetivo de que la pastoral ordinaria abrace el tema, y coadyuve en la misión sin deformar la fe con supersticiones o malas interpretaciones.

Todos los párrocos pueden colaborar

Sobre este tema, el coordinador del Colegio de Exorcistas de la Arquidiócesis de México, el P. Guillermo Barba, explicó que el “Directorio busca que se prevenga realmente a los fieles sobre las acechanzas ordinarias y extraordinarias del ‘enemigo’, además de que se dé un uso correcto a los objetos de devoción y a los actos de la piedad cristiana”.

Dijo que es importante que los párrocos sepan cómo atender los casos que se presentan, ya que cuando llegan personas que dicen tener una posesión, sin más las mandan con alguno de los padres exorcistas, quienes están saturados de trabajo.

“Es necesario que sepan qué hacer ante estos casos; cuáles pueden atender y cuáles sí deben turnar. Resulta imprescindible tener en cuenta que la Doctrina de la Iglesia afirma que la existencia y acción del demonio pertenece a los datos de la Revelación, cuyos influjos no podemos ignorar; la Iglesia tiene el deber de enseñarlo como siempre lo ha creído, en su justa dimensión; tomar acciones pastorales de prevención, y motivar al respecto una reflexión teológica, científica y multidisciplinar”.

Exorcismos, un tema actual

El exorcista señaló que para muchas personas podría tratarse de un tema medieval, cuando la realidad es que el tema del demonio y de los exorcismos es una cuestión de todos los tiempos, que se ha agudizado en nuestros días, por lo cual existe la necesidad de que los fieles reciban atención.

“Que la Iglesia, como madre, les tienda la mano, pues cuando una persona siente una vejación o influjo del demonio, y un sacerdote por su incredulidad personal no la atiende, ésta, en su necesidad, busca que se resuelva, y tal vez acuda a asociaciones pseudo-religiosas, espiritistas, e incluso de brujería o satánicas, donde se les ofrece sanar su malestar.”

Trabajo conjunto de los exorcistas

El P. Medel hizo hincapié en que la Arquidiócesis de México, por su estructura interna, goza actualmente de varios sacerdotes exorcistas, quienes, con el fin de llevar a cabo un trabajo diocesano en la materia, determinaron trabajar en conjunto, lo cual no sólo ha dado como resultado la unificación de criterios o la retroalimentación a partir de experiencias, sino que también ha dado luces a nivel doctrinal y pastoral.

“Hace tiempo se le pidió al entonces Arzobispo de México, Card. Norberto Rivera, que el equipo pudiera subir a rango de colegio, y fue así como surgió el Colegio de Exorcistas de la Arquidiócesis México, que se ha convertido en un espacio de crecimiento espiritual, de fortaleza en la fe y de protección común para quienes ejercen este ministerio. Y ya se ha prestado apoyo a otras diócesis. Un caso muy concreto es el del sacerdote exorcista de Ecatepec, quien participa con regularidad en las reuniones de los exorcistas de esta arquidiócesis”.

Señaló que para ser exorcista, se pide, como lo señala el Derecho Canónico, que la persona goce de la gracia del sacerdocio, que sea un presbítero prudente, discreto y con una profunda vida de oración.

“Además, no hay que olvidar que el exorcista nato es el obispo de cada diócesis, y es la única autoridad que puede nombrar a un sacerdote para esta misión; de manera que ningún sacerdote, sin la autorización del obispo, puede realizar exorcismos”.

Ha hecho un solo exorcismo, pero la historia daría para un libro



Su nombre es Martin Gächter y es obispo emérito de Basilea, una diócesis ubicada junto al río Rin en el noroeste de Suiza, cerca de la frontera del país con Francia y Alemania.

Monseñor Gächter es uno de los exorcistas más famosos de Europa, al que durante 30 años, personas de todo el mundo han acudido para atenderse de alguna posible influencia demoniaca.

Pese a ello, a él no le gusta que le digan “exorcista”, pues asegura que no se dedica a “perseguir al diablo”, sino que simplemente desempeña el ministerio de liberación.

Un solo exorcismo en 30 años

En una reciente entrevista concedida a la reportera Jacqueline Straub, del portal de noticias Kath.ch, y traducida al español por Religión en Libertad, el obispo emérito aseguró que durante tres décadas ha recibido a cientos de personas con posibles posesiones o influencias demoníacas.

Sin embargo -dijo- la mayoría de ellas no están poseídas, sino que sólo requieren una oración de liberación; de hecho, durante este tiempo sólo ha realizado un exorcismo mayor, aunque solo esa historia daría para un libro, pues –explica- fue muy parecido a la película El exorcista.

Un caso extraordinario

Para el obispo Gächter, aquel día comenzó como cualquier otro, ofreciendo consultas a gente con posibles afectaciones demoniacas. Entre las personas había una mujer que le explico que cada noche era tirada de la cama y le presentó grabaciones realizadas mediante una cámara infrarroja.

Cuenta el obispo que mientras hablaban, la mujer se comenzó a molestar porque en la habitación había fotografías de los obispos de la diócesis con sus cruces pectorales.

Se trasladaron entonces a otra sala donde ya no había cruces, pero sí un cuadro de la Virgen María, lo que empeoró el malestar de la mujer y les obligó a cambiarse nuevamente de lugar, esta vez al jardín. Para entonces, el obispo ya pensaba en una posesión.

Solo después de confirmar con dos psiquiatras que estuvieron presentes que ninguna enfermedad mental perturbaba el comportamiento de la señora, Gächter determinó que se trataba de una posesión, e informó al obispo Kurt Koch, quien le ordenó comenzar el ritual mayor.

Como de película

Durante el rito -narra el obispo- “tan pronto comenzamos a rezar, la mujer, antes amable, se tiró al suelo y se enfurecía hasta que deteníamos la oración de exorcismo. Luego volvía a ser normal y agradable. No se da un cambio tan rápido en la enfermedad mental”, asevera Gächter sobre lo sucedido, lo cual también fue presenciado por el obispo Koch.

Y añade: “Se tiraba al suelo, enfurecida e insultándonos. Su cuerpo se retorcía como en la película El Exorcista y su rostro dibujaba horribles muecas. Estaba irreconocible. Su voz era completamente diferente, profunda, diabólica y rugiente (…) Era como si el diablo estuviera hablando a través de ella".

“Probé a rociarle con agua bendita. El demonio gritó: ¡Quema!. Luego usé agua del grifo normal y no hubo ninguna reacción. Entonces me di cuenta de que el agua bendita es más que un recordatorio del Bautismo. Hace algo. Ahora entiendo la afirmación de que el diablo teme al agua bendita”.

Aquel exorcismo -hubo 15 sesiones más- concluyó una hora después.

La mujer “estaba tirada en el suelo, furiosa, pero de repente abrió los ojos y nos preguntó que qué íbamos a hacer. `Rezamos por ti´”, le respondió el obispo. Acto seguido, cogió la cruz, la abrazó y la besó, y “supimos que estaba libre”. La mujer, ahora tranquila, no recordaba nada y los feroces gritos los percibió tan solo como lejanas voces. Tras 15 sesiones, la mujer quedó totalmente liberada.

Una ministerio fundamental en la iglesia

El famoso exorcista asegura que muchas personas están agobiadas, atribuladas o con miedos, y muchos han ido al psiquiatra, pues es más fácil creer que están poseídos por el diablo que admitir que tienen una enfermedad mental, pero las personas afligidas buscan alivio en todas partes, y la Iglesia debe atenderlas.

Ahora bien -explica– “muchos piensan que acudirán a un sacerdote, recibirán el exorcismo y todo volverá a estar bien rápidamente, pero no funciona así. Deben darse cuenta de que padecen trastornos que deben sanar. Si tienes una enfermedad mental y tomas medicamentos, no dejes de tomarlos, pero la oración, la confianza en Dios y la paciencia también ayudan”.

El obispo concluyó la entrevista con un llamado a los fieles a “permanecer vigilantes y rezar con gran devoción cada día el Padrenuestro”, especialmente el “líbranos del mal” y a pedir a los sacerdotes oraciones de liberación.

“No siempre se trata de expulsar al diablo, sino de volver a poner lo que está mal en el buen camino. Una oración siempre es buena, así que rezo todos los días por las personas agobiadas, que hay muchas”.

Exorcista explica por qué el bautismo es la mejor protección para los hijos contra el demonio



El bautismo es el sacramento con el que todos los católicos iniciamos nuestra vida cristiana. En muchos casos, se toma esta práctica como una simple tradición, pero es el primero y quizás más importante de los sacramentos.

Con el bautismo, la persona vuelve a nacer como hija de Dios, se convierte en templo del Espíritu Santo y miembro de la Iglesia.

Ahora bien, hay un aspecto que muchas veces se ignora y es que, a través de este sacramento, "la persona es rescatada de las garras de Satanás". Así nos lo recuerda Monseñor Stephen Rossetti.

En un artículo escrito en el blog Exorcist Diar y, el célebre exorcista nos vuelve a recordar la importancia del bautismo.

El sacerdote comenta que, todo exorcismo, es “una batalla por la propiedad. ¿A quién pertenece esta persona, a Jesús o a Satanás? Satanás se aferra al control; Jesús nos da libre albedrío para elegirlo”.

De hecho, para recordar la importancia del bautismo, recuerda que “durante un exorcismo, invitamos a la persona afligida a renovar sus votos bautismales: ‘¿Rechazas a Satanás? ¿Y todas sus obras? ¿Y todo su espectáculo vacío?’ La persona sigue con una afirmación de fe. Entonces suelo levantar un crucifijo y decir, como en un bautismo: ‘Te reclamo por Cristo nuestro salvador por la señal de su cruz'”.

Y sin embargo, muchas personas ignoran la importancia del bautismo para sus hijos. Monseñor Rossetti expresa que está “alarmado por el creciente número de personas que ni siquiera están bautizadas”.

"Es en este sacramento fundamental que la persona es rescatada de las garras de Satanás– expresa el sacerdote. Le recuerdo esto al Maligno en nuestras sesiones: ‘Esta persona es de Jesús. Te ha rechazado. Ha sido bautizada’. ¿La respuesta de los demonios? Silencio".

¡El bautismo es la primera protección contra el demonio!

Síntomas de una posesión demoniaca, ¿cuáles son y qué hacer?

Los síntomas de una posesión demoniaca son varios, pero es necesario que sea un sacerdote experto quien los determine, pues muchas veces se pueden confundir con alguna enfermedad mental.

Veamos la siguiente historia:

En la Ciudad de México, una joven mujer, con aparente buena salud física y mental, comenzó a ver sombras que la acosaban, escuchaba voces que blasfemaban y tenía una gran dificultad para orar, además de sufrir crisis de ansiedad y episodios depresivos. 

En medio de una crisis, la familia la internó en un psiquiátrico. Pero después de 30 días, los síntomas no disminuyeron, sino que se agravaron. 

La familia pidió permiso al hospital para llevarla con un exorcista quien, después de realizar el procedimiento de discernimiento, pidió autorización a la familia para hacerle un exorcismo.

Las reacciones de los demonios fueron violentas, pero hubo muchos signos de liberación. La chica pasó 10 días más en el psiquiátrico y después volvió a la iglesia donde se le repitió el ritual varias veces. Finalmente quedó liberada.

¿Cómo saber si una persona está poseída?

El padre Andrés López, exorcista de la Arquidiócesis de México quien atendió a esta mujer, asegura que si bien los casos de posesión parecen pocos considerando las dimensiones de la gran Ciudad de México, cuando se toma en cuenta el número de personas del resto del país acuden a la capital para atenderse, la cifra aumenta. 

Determinar que una persona está o no poseída, implica un estricto procedimiento, que incluye descartar enfermedades físicas y/o mentales, así como observar los síntomas de la posesión demoniaca, que se obtienen en las entrevistas, en las oraciones de discernimiento y en el acompañamiento espiritual en general. 

“La mayoría de las personas poseídas –detalla el padre López– gozan de salud mental suficiente y claramente reconocible, y sus síntomas ni son habituales ni se manifiesta la mayor parte del tiempo, sino en los momentos de oración casi con exclusividad, lo que les permite llevar una vida relativamente normal”.  

Síntomas de una posesión demoniaca

Sin embargo, hay signos más visibles de la presencia del maligno, estos son los más comunes:

1. Aversión vehemente a Dios, a Jesucristo, a la Virgen María, a los santos, a la Iglesia y a los objetos sagrados.

2. Hablar lenguas desconocidas o entender al que las habla.

3. Movilizar cosas distantes u ocultas.

4. Manifestar fuerzas sobrenaturales, entre otros.

Sin embargo, tener uno sólo de estos síntomas, puede no significar nada. Es el conjunto de datos lo que integra un discernimiento. 

En cualquier caso –advierte el exorcista– se debe recurrir al párroco y manifestarle la situación para recibir acompañamiento espiritual.

“De ninguna manera se debe consultar a brujos, chamanes, adivinos, espiritistas, espiritualistas, sanadores, liberadores o santeros, pues la situación podría agravarse”, advierte.

Los 10 pasos para identificar y liberar a una persona poseída

1. La persona afectada acude a pedir ayuda a la iglesia. 

2. Se le remite con algún exorcista para ser atendida.

3. Comienza un discernimiento a partir de una entrevista. 

4. Profesionales médicos descartan alguna enfermedad mental.

5. El exorcista analiza la vida espiritual de la persona y de su familia.

6. Se les invita  a todos a hacer una profunda conversión de vida.

7. Se ofrece catequesis a los afectados para iluminarlos y consolarlos.

8. Infestación, vejación y obsesión requieren sólo de una oración de liberación. 

9. Si hay posesión demoniaca, se procede a realizar un exorcismo.

10. Una vez liberada la persona, se le invita a seguir creciendo en la fe cristiana.


Era adivino y curandero, y necesitó exorcismos 2 años; Dios lo rescató, ahora es católico.




«Si dejas la puerta abierta, el diablo entra. Dios puede sanarnos. Si lo buscamos, Él siempre está ahí»

Jacques Boisgard es una persona nueva. Tras muchos años de prácticas ocultas donde se había convertido en un hipnotizador y curandero que vivía de ello se dio cuenta de que se había convertido en un instrumento del diablo. Ha podido volver al catolicismo aunque ha necesitado de exorcismos para poder sanar su alma, que aún así ha quedado con cicatrices, como él mismo confiesa.

Este francés asegura que lo mejor que ha podido hacer en su vida ha sido cambiar su péndulo por el rosario. Sin embargo, durante 35 años no fue así sino que ganó dinero con estas prácticas ocultas. Durante años supuestamente curó enfermos y encontraba a personas desaparecidas, leía el futuro en las cartas y se comunicaba con los muertos. 

“Me gané la vida con eso, incluso podía ayudar a la gente a distancia”, cuenta a Famille Chretienne arrepentido tras haber abierto de par en par su alma al demonio durante todo el tiempo y haber sido instrumento suyo para llegar a otras personas.

Sin embargo, reconoce que nunca vio venir en sus adivinaciones que su propia conversión llegaría, y que lo haría con tal potencia.

Boisgard relata que nació en una familia nominalmente católica y practicante pero con una tradición de “siete generaciones de curanderos”.

Cuando tenía 10 años su padre le designó como sucesor en esta familia de “curanderos”. “Me dijo: ‘tienes el don’. En ese momento vino una paloma, la tomé en mis manos y mi padre me dijo: ‘está bien’”, añade.

Desde ese momento fue iniciado en las prácticas ocultas adquiriendo rápidamente numerosos conocimientos. Los resultados aparentemente le avalaban, el boca a boca funcionaba y los clientes acudían en masa.

Jacques afirma que políticos, empresarios, particulares de cualquier tipo e incluso policías que buscaban a delincuentes huidos iban a él. “Antes de que abrieran la boca, yo sabía los motivos de su consulta. No tenía tarifas, la gente me daba lo que quería. Me ganaba muy bien la vida, me reconocían y me invitaban a lugares magníficos. Mi trabajo me fascinaba, me estaba yendo bien”, afirma el exzahorí.

Pero fue cuando tenía 45 años cuando comenzó a hacerse preguntas, pues hay que recordar que provenía de una familia católica. “Me di cuenta de que algo andaba mal sin saber por qué”, reconoce.

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión se produjo durante la primera sesión del cursillo prematrimonial con el nuevo párroco de su parroquia en Amboise. Jacques le dijo cuál era su profesión y entonces el sacerdote hizo una mueca.

“Me hizo darme cuenta de que no estaba en el camino correcto y esto me sacudió”, asegura Jacques. Mientras tanto, su futura esposa le dijo que no hiciera caso al sacerdote, pues estaba demasiado cerrado para entenderlo.

Pero fue Jacques el que no pudo dejar de pensar en lo que le dijo el sacerdote, pues algo en su interior se removió. Cuando regresó a su casa pidió al cielo que lo iluminase y abrió la Biblia al azar.

La abrió por el libro del Deuteronomio y salió lo siguiente: «No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivinación, astrología, hechicería o magia, ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahveh tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja Yahveh tu Dios a esas naciones delante de ti. Has de ser íntegro con Yahveh tu Dios” (Dt. 18, 10-13).

Ante esta lectura de la Biblia –asegura Jacques Boisgard- «mi alma estaba destrozada por un dolor indescriptible. Estaba devastado por haber permanecido tanto tiempo en estas falsas creencias. ¿Cómo pude haberle hecho esto al Señor?”.

Este francés volvió a la iglesia en busca de ayuda y para rezar con este sacerdote. Siguiendo su consejo Jacques fue a un retiro con una comunidad religiosa en Mayenne en presencia además del exorcista de la diócesis.

Pero no fue suficiente, pues acababa de dar un paso que no gustaba a alguien que hasta ahora se mostraba oculto en su interior. Se trataba del demonio. “No quería soltarme. Pensamientos suicidas, agresividad, ataques físicos violentos…”, fueron los síntomas que le daban cuando quería optar por Dios.

“Si dejas una puerta abierta al diablo él entra, aunque la abertura sea muy pequeña, y utiliza nuestras debilidades”, afirma desde su propia experiencia.

Tuvieron que transcurrir dos años, a través de oraciones, exorcismos, confesiones y comuniones para que finalmente pudiera ser liberado.

«Mi alma todavía tiene cicatrices, pero soy un hombre nuevo. Dios puede sanarnos de cualquier cosa. Si lo buscamos, Él siempre está ahí, si lo recibimos. Nos decimos: ‘Ya tuve derecho a ello una vez’, y Él vuelve a darnos”, asegura.

Su teléfono sigue sonado para antiguos encargos. Pero a todos ellos les dice que lo ha dejado todo por amor a Cristo y que “no hay magia blanca, la magia siempre es mala”.


Exorcista: “El diablo me reveló por qué odia a la Virgen de Guadalupe”


Sante Babolin es un exorcista de la Diócesis de Padua, Italia, y desde hace años utiliza la imagen de la Virgen de Guadalupe contra las asechanzas del diablo. ¿Por qué lo hace? Porque ella -dice- es la gran liberadora.

Su prestigio como filósofo y su carrera de investigador y docente la ha realizado en todas las universidades de renombre en Roma y en México (Gregoriana, La Sapienza, Saint Sulpice, Urbaniana y la Pontificia de México). Su legado magisterial son innumerables cursos, libros en varios idiomas y textos para revistas especializadas.

Por ello, siendo un sacerdote intelectual dedicado a la cátedra, le sorprendió mucho cuando en 2006, al quererse jubilar, su obispo el encomendó el ministerio de los exorcismos en su diócesis.

Y si bien no entendía por qué se le asignaba tal tarea, la aceptó con obediencia y se dedicó a estudiar para llevar a cabo correctamente su misión. Hoy es uno de los exorcistas más famosos del mundo.

La Virgen de Guadalupe en el exorcismo

Sante Babolin comenzó a realizar exorcismos en el Santuario de la Beata Virgen de la Gracia en Villafranca, Padua, y según relata, allí se encontró de frente con el demonio, cuando un joven italiano fue conducido hasta él para que le practicara el rito para el exorcismo.

El exorcista narra que comenzó el ritual tradicional para la expulsión del demonio; sin embargo, por su devoción a Santa María de Guadalupe, debido a los años que pasó en México, utilizó en las oraciones invocativas a la Virgen María, la advocación mexicana:

—Por la Santísima Virgen María, Guadalupe Tonantzin…

A lo que el joven italiano respondió violentamente y con furia en los ojos:

—Tonantzin no: Coatlicue…

(Coatlicue era una diosa azteca sedienta de sacrificios humanos)

Mons. Sante, asombrado de la reacción del diablo ante la invocación a Guadalupe, continuó el exorcismo depositando su confianza en la Virgen María y repitió la orden de expulsión con la Guadalupana hasta que la voz en el poseído pronunció con iracunda rabia:

— Prima di Lei, tutto era mio lí. (Antes de ella, todo esto era mío allá, refiriéndose a México) .

Al final del rito del exorcismo, Mons. Babolin le preguntó al joven si conocía México o algo de su historia, le pidió que pronunciara Coatlicue, y en ambos casos fue evidente que el joven no tenía la más mínima idea del país y mucho menos de sus orígenes y cultura prehispánicos.

El diablo no soporta ni a la Guadalupana ni a los sacerdotes ni a la Iglesia

En un artículo publicado también por Mons. Sante Babolin en Desde la fe titulado La Virgen María y su presencia en los exorcismos, el exorcista explica que el ritual de los exorcismos establece que de ser posible, se realice en un oratorio o en otro lugar oportuno, alejado de la multitud, donde esté presente, de manera relevante, la imagen del Crucificado y la imagen de la Santísima Virgen María, y él suele usar la advocación de Guadalupe.

También narra que en un exorcismo, el diablo, molesto más de lo usual, le dijo: “¡A la que está allí (mirando la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, que tengo en la capilla) ya no puedo soportarla más; y también a ti, prete (expresión italiana de desprecio en lugar de sacerdote), no te aguanto más!”

Reaccioné diciendo: “Tienes que vértelas con Él (señalando el Sagrario); yo hago lo que Jesús me pide”. Y el demonio reaccionó diciéndome: “tú, prete, no entiendes nada; a ti no te soporto, porque tú eres la Iglesia!”.

Siguió un lamento del diablo: “prete, tarde o temprano llega la Iglesia y yo no puedo nada contra la Iglesia”.

Por ello, en algunos casos el sacerdote comienza el exorcismo leyendo las palabras que le dijo Nuestra Señora de Guadalupe a san Juan Diego:

“¿Acaso no estoy yo aquí, yo que tengo el honor de ser tu madre? ¿Acaso no estás bajo mi sombra, bajo mi amparo? ¿Acaso no soy yo la fuente de tu alegría? ¿Qué no estás en mi regazo, en el cruce de mis brazos? ¿Por ventura aún tienes necesidad de cosa otra alguna? Por favor, que ya ninguna otra cosa te angustie, te perturbe”.

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