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¿El cirio pascual defiende contra el demonio?


Es un placer charlar contigo sobre temas tan profundos y significativos como la fe y los símbolos que la acompañan. Hablemos sobre el cirio pascual y su papel en nuestra vida espiritual.

Para empezar, el cirio pascual es uno de los símbolos más importantes y poderosos en la liturgia de la Iglesia Católica. Se enciende en la Vigilia Pascual, el Sábado Santo, y representa a Cristo resucitado, la luz del mundo que vence las tinieblas del pecado y la muerte. La imagen del cirio encendido es profundamente significativa: no solo recuerda la resurrección de Jesús, sino que también simboliza su presencia viva entre nosotros.

Ahora, para abordar la pregunta directamente: ¿el cirio pascual defiende contra el demonio? La respuesta no es simple, pero explorémosla juntos.

Primero, debemos entender que los objetos litúrgicos, como el cirio pascual, tienen un valor simbólico y sacramental. Esto significa que nos conectan con realidades espirituales más profundas. El cirio pascual, al representar a Cristo, nos recuerda que Jesús es la luz que vence toda oscuridad, incluido el mal representado por el demonio.

La Biblia tiene numerosas referencias a Jesús como luz. Por ejemplo, en el Evangelio de Juan, Jesús dice: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8, 12). Esta luz que Jesús ofrece es mucho más poderosa que cualquier oscuridad o mal que pueda existir. 

Entonces, al encender el cirio pascual, proclamamos nuestra fe en esta verdad: Cristo ha resucitado, y su luz está con nosotros. Pero, ¿esto significa que el cirio en sí mismo tiene poder contra el demonio? No exactamente.

El poder no reside en el objeto material, sino en lo que representa y en la fe que depositamos en Cristo. Es Jesús quien tiene el poder de vencer al demonio. El cirio pascual nos ayuda a recordar y a hacer presente esa verdad. La luz del cirio nos recuerda que estamos llamados a vivir en la luz de Cristo, alejándonos de las obras de las tinieblas y del mal.

La Iglesia también nos enseña que, como cristianos, estamos llamados a usar otros medios para protegernos y alejarnos del mal. Por ejemplo, los sacramentos son una fuente importante de gracia y fortaleza espiritual. El bautismo nos limpia del pecado original y nos marca como hijos de Dios. La confesión nos permite reconciliarnos con Dios y recibir su perdón y gracia para resistir las tentaciones. La Eucaristía, que es la presencia real de Cristo, nos alimenta y fortalece en nuestra vida espiritual.

Además, el Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda la importancia de la oración. En el número 2851, se nos enseña a pedir en el Padrenuestro: "Líbranos del mal". Esta oración es un reconocimiento de nuestra necesidad de la protección divina y una expresión de nuestra confianza en el poder de Dios sobre el mal.

Ahora bien, ¿cómo podemos aplicar todo esto en nuestra vida diaria? Aquí hay algunas sugerencias prácticas:

1. Vivir en la Luz de Cristo: Esto significa esforzarnos por seguir sus enseñanzas y vivir de acuerdo con el Evangelio. Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos es la base de este estilo de vida. Cuando nos esforzamos por vivir en la luz, alejamos naturalmente las influencias del mal.

2. Participar en los Sacramentos: La confesión y la Eucaristía son fuentes de gracia y fortaleza. A través de estos sacramentos, recibimos la ayuda necesaria para resistir las tentaciones y vivir una vida santa.

3. Orar Diariamente: La oración es nuestra comunicación con Dios. Nos fortalece y nos recuerda nuestra dependencia de su gracia. Pedir la protección de Dios contra el mal es una práctica valiosa y poderosa.

4. Usar Símbolos Sagrados con Fe: Tener un cirio pascual en casa, una cruz, o imágenes sagradas puede ser un recordatorio constante de la presencia de Dios y su poder sobre el mal. Pero, nuevamente, el poder no está en los objetos en sí, sino en la fe y devoción con que los usamos.

5. Confiar en la Protección de Dios: Recordemos que Dios es nuestro refugio y fortaleza. En momentos de dificultad o tentación, podemos invocar su protección y confiar en su poder sobre cualquier mal.

En resumen, el cirio pascual es un símbolo poderoso y hermoso de la luz de Cristo que vence el mal. Sin embargo, es nuestra fe en Cristo, y no el objeto en sí, lo que nos protege del demonio. Al vivir en la luz de Cristo, participar en los sacramentos, orar regularmente y usar símbolos sagrados con devoción, podemos confiar en la protección de Dios sobre nuestras vidas.

Espero que esta charla haya sido útil y que te haya brindado una mayor comprensión y  apreciación del cirio pascual y su significado en nuestra fe. Que Dios te bendiga y te mantenga siempre en su luz.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿El demonio puede tomar forma de mujer para tentar a los hombres al pecado de lujuria?


En cuanto a la posibilidad de que el demonio tome forma humana, incluyendo la forma de mujer, la enseñanza de la Iglesia nos lleva a considerar varios aspectos.

En primer lugar, es importante recordar que el demonio es un ser espiritual, un ángel caído, y como tal no tiene un cuerpo físico propio. Sin embargo, la tradición y la enseñanza de la Iglesia nos indican que los demonios tienen la capacidad de influir en el mundo material, incluyendo la capacidad de influir en nuestras percepciones y emociones.

La Biblia nos ofrece ejemplos de manifestaciones demoníacas que podrían interpretarse como la toma de formas humanas. Por ejemplo, en el Evangelio según San Marcos, Jesús exorciza a un hombre poseído por una legión de demonios, quienes luego poseen una piara de cerdos (Marcos 5,1-20). Aunque este relato no implica específicamente una toma de forma humana por parte de los demonios, sugiere que tienen la capacidad de interactuar con el mundo material de diversas maneras.

En la tradición cristiana, también encontramos relatos de personas que afirmaron haber experimentado encuentros con demonios que tomaban formas humanas para tentarlas o engañarlas. Estas experiencias, aunque no son doctrinales, han influido en la creencia popular sobre la capacidad del demonio para tomar formas humanas.

Sin embargo, es importante ser cautelosos al interpretar tales experiencias y relatos. La Iglesia nos enseña que el demonio es un mentiroso y engañador, y puede utilizar cualquier medio para desviarnos del camino de la verdad y el bien. Por lo tanto, es posible que algunas experiencias de encuentros con demonios en formas humanas sean ilusiones o engaños del demonio mismo.

Cuando consideramos la posibilidad de que el demonio tome forma humana para tentarnos, es crucial recordar el llamado a la castidad como una defensa contra las tentaciones del mal. La lujuria, en particular, es una tentación poderosa que puede distorsionar nuestra percepción del amor y la sexualidad, llevándonos a buscar la satisfacción egoísta de nuestros deseos en lugar del verdadero amor que busca el bien del otro.

San Pablo nos exhorta en su primera carta a los Tesalonicenses: "Pues esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; que os apartéis de la fornicación; que cada uno de vosotros sepa poseer su cuerpo en santidad y honor" (1 Tesalonicenses 4,3-4). Aquí vemos claramente el llamado a vivir una vida de castidad y pureza, honrando nuestros cuerpos como templos del Espíritu Santo y evitando cualquier forma de inmoralidad sexual.

En un mundo donde la sexualidad se ha trivializado y se ha reducido a un mero acto físico, la castidad se convierte en un testimonio poderoso de nuestro compromiso con el amor auténtico y el respeto mutuo. La castidad nos ayuda a cultivar relaciones basadas en el verdadero amor y la verdadera intimidad, en lugar de la mera satisfacción de nuestros deseos pasajeros.

Por lo tanto, al enfrentarnos a la posibilidad de ser tentados por el demonio en cualquier forma, ya sea humana o de otra manera, recordemos la importancia de vivir una vida de castidad y pureza. La castidad no solo nos protege de las tentaciones del mal, sino que también nos permite vivir en comunión con Dios y con los demás de una manera auténtica y plena.

En última instancia, la mejor defensa contra las influencias del demonio, ya sea en forma humana u otra, es una vida de fe, oración y virtud. La oración nos conecta con Dios y nos fortalece en la lucha espiritual. La fe nos ayuda a discernir la verdad y a resistir las tentaciones del demonio. Y la práctica de la virtud, especialmente la virtud de la castidad y la pureza, nos ayuda a vivir de acuerdo con el plan de Dios para nuestras vidas y a resistir las tentaciones del pecado.

Por lo tanto, si alguna vez te encuentras en una situación en la que crees estar enfrentando la influencia de un demonio, recuerda recurrir a la oración, buscar el consejo de un sacerdote o un guía espiritual, y confiar en la protección y la gracia de Dios para ayudarte a resistir el mal. Con la ayuda de Dios y la fortaleza de tu fe, puedes vencer cualquier tentación y vivir una vida de santidad y pureza.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿Es cierto que el demonio odia el latín?


La idea de que el demonio odia el latín es una creencia popular en algunos círculos católicos. Se dice que el latín es un lenguaje sagrado y que su uso en la liturgia y la oración tiene un poder especial para protegernos del mal y resistir las tentaciones del demonio.

Si bien no hay una enseñanza explícita en la Biblia, el Catecismo o la Patrística que afirme directamente que el demonio odia el latín, podemos encontrar algunas referencias y principios que nos ayudan a entender esta creencia.

En primer lugar, es importante recordar que el demonio es un ser espiritual malévolo que busca alejarnos de Dios y llevarnos al pecado y la perdición. Su objetivo principal es separarnos de la verdad y la vida eterna que Dios nos ofrece.

La Iglesia Católica nos enseña que el demonio es astuto y utiliza diversas tácticas para engañarnos y alejarnos de Dios. Una de sus estrategias es la manipulación del lenguaje y la distorsión de la verdad. El demonio es un mentiroso y busca confundirnos y desviar nuestra atención de lo que es verdadero y bueno.

En este sentido, algunos católicos creen que el uso del latín en la liturgia y la oración puede ser una forma de protegernos de las artimañas del demonio. El latín es un lenguaje antiguo y sagrado que ha sido utilizado durante siglos en la Iglesia Católica. Su uso en la liturgia y la oración nos conecta con la tradición y la historia de nuestra fe, y nos ayuda a centrarnos en lo que es verdadero y eterno.

Además, el latín es un lenguaje preciso y rico en significado. Su uso en la liturgia nos permite expresar con mayor claridad y profundidad las verdades de nuestra fe. Nos ayuda a comprender mejor los misterios de nuestra salvación y a entrar en comunión con Dios y con la comunidad de creyentes.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que "la liturgia es el culmen hacia el cual tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza" (CIC 1074). La liturgia es el lugar privilegiado donde encontramos a Dios y nos encontramos con los demás miembros de la Iglesia. Es un encuentro sagrado que nos invita a la adoración, la alabanza y la acción de gracias.

El uso del latín en la liturgia puede ayudarnos a vivir este encuentro de manera más plena y consciente. Nos permite participar activamente en los ritos y oraciones de la Iglesia, y nos ayuda a sumergirnos en el misterio de nuestra fe.

Es importante destacar que el uso del latín en la liturgia no es obligatorio ni excluyente. La Iglesia Católica reconoce la diversidad de culturas y lenguajes en su seno y valora la riqueza que aportan a la vida de la comunidad.

El Concilio Vaticano II nos enseña que "las liturgias particulares, en cuanto expresiones de la vida católica de las Iglesias locales, deben ser mantenidas y fomentadas con el máximo cuidado" (Sacrosanctum Concilium 37). Esto significa que cada comunidad tiene la libertad de celebrar la liturgia en su propio idioma y de acuerdo a sus propias tradiciones.

Sin embargo, el latín sigue siendo considerado un lenguaje privilegiado en la liturgia católica. El Papa Benedicto XVI, en su carta apostólica "Summorum Pontificum", afirmó que "el uso del latín se debe conservar en la forma ordinaria de la celebración de la misa" (SP 41).

El Papa Francisco también ha hablado sobre el valor del latín en la liturgia. En su exhortación apostólica "Evangelii Gaudium", afirma que "es necesario prestar atención a la formación litúrgica y a la calidad de las celebraciones" (EG 47). Esto implica una atención cuidadosa a los textos y ritos utilizados en la liturgia, así como una participación activa y consciente de los fieles.

En última instancia, es importante recordar que el poder de resistir al demonio y vivir una vida santa no depende del uso de un lenguaje en particular, sino de nuestra relación personal con Dios y nuestra adhesión a su voluntad.

La Biblia nos enseña que debemos resistir al demonio y permanecer firmes en la fe. En Santiago 4,7-8, se nos exhorta a "resistir al diablo y él huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros" (Sant 4,7-8).

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que "la vida cristiana es una lucha permanente contra el demonio" (CIC 409). Nos recuerda que debemos estar vigilantes y fortalecernos en la fe para resistir las tentaciones del demonio y vivir una vida en conformidad con la voluntad de Dios.

En conclusión, si bien no hay una enseñanza explícita en la Biblia, el Catecismo o la Patrística que afirme directamente que el demonio odia el latín, podemos entender esta creencia como una expresión de la importancia y el valor del latín en la liturgia y la oración católica.

El latín nos conecta con la tradición y la historia de nuestra fe, nos ayuda a comprender mejor los misterios de nuestra salvación y nos invita a vivir la liturgia de manera plena y consciente. Sin embargo, es importante recordar que el poder de resistir al demonio y vivir una vida santa no depende del uso de un lenguaje en particular, sino de nuestra relación personal con Dios y nuestra adhesión a su voluntad.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

San Juan María Vianney fue un gran exorcista temido por el demonio.


Una de las anécdotas más famosas sobre el Santo Cura de Ars se refiere a su enfrentamiento con el demonio. Se dice que un día, mientras se encontraba en la iglesia confesando a los fieles, un hombre poseído por un espíritu maligno entró en el templo. El hombre comenzó a gritar y a blasfemar, interrumpiendo el proceso de confesión y causando temor entre los presentes.

San Juan María Vianney, conocido por su valentía y su lucha contra el mal, decidió enfrentarse al demonio. Se acercó al hombre poseído y comenzó a rezar fervientemente, invocando el poder de Dios para expulsar al espíritu maligno. Durante varios minutos, el santo y el hombre poseído lucharon espiritualmente, mientras los fieles observaban con asombro y temor.

Finalmente, después de una intensa batalla espiritual, el hombre cayó al suelo en un estado de agotamiento. El demonio había sido expulsado y el hombre volvía a estar en su sano juicio. Los fieles, testigos de este milagroso acontecimiento, quedaron impresionados por la valentía y el poder espiritual de San Juan María Vianney.

Esta anécdota es solo una muestra del impacto que tuvo el Santo Cura de Ars en la lucha contra el mal y en la conversión de las almas. A lo largo de su ministerio, se le atribuyen numerosos casos de expulsión de demonios y liberación espiritual. Su dedicación pastoral y su profundo amor por Dios y por los demás le permitieron enfrentarse a las fuerzas del mal con valentía y confianza en la protección divina.

San Juan María Vianney también fue conocido por su don de discernimiento, la capacidad de conocer los corazones y las intenciones de las personas. Muchos fieles acudían a él en busca de consejo y orientación espiritual, confiando en su sabiduría y en su conexión especial con Dios. A través de sus palabras y acciones, el Santo Cura de Ars guió a innumerables personas hacia la reconciliación con Dios y hacia una vida de santidad.

La vida y el legado de San Juan María Vianney continúan inspirando a muchas personas hoy en día. Su ejemplo de entrega total a Dios y de lucha incansable contra el mal nos recuerda la importancia de vivir una vida centrada en Cristo y de estar dispuestos a enfrentar los desafíos espirituales que puedan surgir en nuestro camino.

Papa Francisco advierte: “El demonio siempre entra por el bolsillo”


El Papa ha recibido en audiencia a los Canónigos Regulares Lateranenses

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El papa Francisco retomaba con normalidad su agenda este lunes después de su estancia en el hospital debido a la operación a la que se sometía el pasado 7 de junio. Y, entre sus audiencias de hoy, el Papa ha recibido a los Canónigos Regulares Lateranenses, quienes están celebrando el segundo centenario de su fundación.

Los Canónigos Regulares Lateranenses, como ha recordado Francisco, pertenecen “a una tradición secular, inspirada en la primitiva comunidad cristiana y centrada en la oración, la comunión de vida y el uso comunitario de los bienes”.

La “oración” como “oxígeno” del alma y como ayuda para no caer en el egoísmo y la autorreferencialidad. La “comunidad”, para ser “hermanos” y superar la “peste” de las habladurías. El “uso común de los bienes”, una “cosa sabia” para estar en guardia contra el demonio que “siempre entra por los bolsillos”. 

Construir vínculos

Así, el Papa ha señalado, además, que este carisma “requiere que seáis contemplativos y activos al mismo tiempo, dedicados a la oración y al estudio tanto como al ministerio, dispuestos a responder a las necesidades de los tiempos cambiantes”.

“Sé que algunos de vosotros, jóvenes sacerdotes de diversas partes del mundo, estáis viviendo en los últimos meses una experiencia que, a través de encuentros, celebraciones y visitas significativas, pretende ayudaros a construir proyectos y vínculos, así como ampliar vuestros conocimientos”, ha afirmado el Papa, y les ha invitado a “vivir esta ocasión como un don, escuchándoos unos a otros, reconociendo en cada uno un tesoro para los demás. Decirse y escucharse, con sinceridad y apertura de corazón, no permaneciendo cada uno en sus propias convicciones, sino moviéndose con el corazón”.

Autor: Elena Magariños

Fuente: https://www.vidanuevadigital.com/

El demonio apareció en la habitación de este Sacerdote, pero dijo esta palabra y desapareció


El padre Donald Calloway hoy es un conocido sacerdote estadounidense y promotor de la devoción a San José. Pero hace varias décadas, antes de ser párroco -e incluso antes de ser católico- llevaba una vida desordenada que lo llevó a las drogas.

En determinado momento, tras leer un libro de apariciones marianas, comenzó su lento proceso de conversión que lo llevó, primero al catolicismo, y luego al sacerdocio.

Pero el demonio no estaba dispuesto a dejarlo ir tan rápido. Esto es lo que le ocurrió cuando se acercó a Jesús y empezó a abandonar su antigua vida.

En una entrevista realizada por el programa Pints of Aquinas, el sacerdote relató cómo el demonio quiso evitar que se convirtiera al catolicismo y lo que hizo para vencerlo.

El demonio apareció en su habitación, pero dijo esta palabra y desapareció

El sacerdote cuenta que en su proceso de conversión comenzó a abandonar sus antiguas prácticas y lo primero que hizo fue poner una imagen de Jesús en la habitación.

“Me puse de rodilla y dije ‘te necesito, creo que eres real y te quiero’. Lo que pasó después solo puedo llamarlo como una desintoxicación divina y romance. Dios inundó mi alma con tanta misericordia [que] empecé a llorar“.

Así permaneció en la habitación todo el día. “Cuando finalmente recuperé todos mis sentidos, por así decirlo, – porque fue una experiencia totalmente mística-, me levanté y me acosté en un sofá”.

Entonces, narra el sacerdote, sucedió algo que lo dejó aterrado, a tal punto que hoy -20 años después- reza para que no le vuelva a ocurrir. “El diablo vino“, dijo.

“Una criatura apareció en la habitación y se manifestó como si hubiera tomado una forma física. Estaba tan asustado que no pude ni siquiera moverme, como una parálisis nocturna. [Era] una criatura viviente que me reclamaba para sí”

“Estaba tan aterrorizado que tuve que cerrar los ojos y no pude hacer nada -cuenta el sacerdote y agrega- creo que el diablo pensaba que yo le pertenecía. ¿Qué iba a hacer, pegarle? Eso no funcionaría y aun así no habría podido: estaba petrificado”.

Según cuenta, hizo la única cosa que tenía que hacer. “Desde mi alma, grité, no de forma audible, en mi alma: ‘¡María!’ ¿Y sabes lo que pasó? Aniquilado. El demonio fue completamente borrado. Y yo experimenté la más increíble paz que no volví a experimentar hasta el presente”.

Pero su experiencia mística no terminó allí. De pronto escuchó una voz en su alma, “la más purísima voz materna me habló y me dijo: ‘Donnie, estoy tan feliz'”, relató el sacerdote.

“Nadie excepto mi madre me llama Donnie. La madre de Jesucristo me estaba diciendo que también era mi madre… El diablo no podía tocarme, porque estaba en brazos de María".

Cómo San Miguel Arcángel salvó a dos monjas benedictinas de un ataque del demonio.




Mi nombre es María, y soy una monja benedictina. Desde mi juventud, he servido a la Iglesia Católica con devoción, dedicando mi vida a la oración y al servicio a los necesitados. Durante mi tiempo en el convento, he sido testigo de muchos milagros, pero el más notable de todos fue la intervención de San Miguel Arcángel en la lucha contra el demonio.

Todo comenzó en una tarde de primavera, cuando me encontraba en la capilla del convento, rezando el rosario. De repente, sentí una presencia maligna en el aire, como si el diablo mismo estuviera presente. No pude ver nada, pero sentí una opresión en el pecho y un miedo indescriptible se apoderó de mí. Empecé a temblar y a rezar con más fervor, pidiendo la protección de Dios y la intercesión de San Miguel Arcángel.

De repente, escuché una voz en mi mente, clara y fuerte, que me dijo: "No temas, María, yo estoy contigo". Reconocí esa voz como la de San Miguel, el protector de la Iglesia y el guerrero contra el mal. Me sentí más tranquila y segura, sabiendo que el poder de San Miguel me protegía.

Pero la presencia maligna persistía, y empecé a escuchar gritos y gemidos que venían de la capilla contigua. Era la hermana Sofía, una de nuestras monjas más jóvenes, que estaba siendo atacada por el demonio. Corrí hacia la capilla, donde encontré a Sofía tirada en el suelo, retorciéndose de dolor y gritando incoherencias.

"¡Sofía, hermana Sofía, despierta!" -grité, tratando de sacudirla-. "¡En el nombre de Dios, te ordeno que salgas de ella, demonio!"

Pero el demonio no cedía, y Sofía seguía sufriendo. Entonces, recordé las palabras de San Miguel y pedí su ayuda:

"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.".

Y entonces ocurrió el milagro. De repente, un viento fuerte sacudió la capilla, y un rayo de luz brillante iluminó la habitación. Sentí una presencia divina que me envolvía y que me llenaba de una fuerza inexplicable. Y vi a San Miguel Arcángel, en toda su gloria, con su espada y su armadura, listo para luchar contra el demonio.

"¡Sal de aquí, demonio, en el nombre de Jesús y por la fuerza de San Miguel Arcángel!" -grité, y el demonio empezó a retroceder, como si fuera empujado por una fuerza invisible-. "¡San Miguel, defiéndenos, protege a las siervas de Dios, ayúdanos en esta lucha!"

Y San Miguel respondió a mi llamado. Con su espada, cortó las cadenas invisibles que ataban a Sofía y liberó su alma del demonio. La habitación se llenó de un brillo divino, y el demonio desapareció en un torbellino de oscuridad.

Sofía se levantó lentamente, como si despertara de un sueño profundo. Miró a su alrededor, confundida, y luego me miró a mí. Sus ojos estaban llenos de gratitud y asombro.

"¿Qué ha pasado?" -preguntó, todavía temblando-. "¿Dónde está el demonio?"

"Se ha ido, hermana" -le respondí, tratando de sonar calmada-. "Gracias a San Miguel Arcángel, hemos sido liberadas de su influencia maligna".

Sofía se arrodilló en el suelo y empezó a llorar, agradeciendo a Dios y a San Miguel por su protección. Yo me uní a ella en la oración, agradeciendo por el milagro que habíamos presenciado.

Desde ese día, Sofía y yo hemos sido testigos de muchos más milagros, todos ellos gracias a la intercesión de San Miguel Arcángel. Hemos visto cómo personas poseídas por el demonio han sido liberadas, cómo enfermedades han sido curadas y cómo los corazones más oscuros se han iluminado con la luz divina. Y siempre, siempre, pedimos la ayuda de San Miguel, el protector de la Iglesia y el defensor de los hijos de Dios.

"San Miguel, intercede por nosotros, para que podamos vivir en paz y seguridad" -rezamos, cada vez que sentimos la presencia del mal-. "Líbranos de todo peligro, y defiéndenos contra las asechanzas del demonio".

Y San Miguel siempre nos responde, con su poder divino y su amor incondicional. Gracias a él, hemos sido protegidas de todo mal, y seguimos sirviendo a la Iglesia y a los necesitados, con la confianza de que nunca estamos solas en esta lucha contra el mal.

Autor: Hermana María Margarita Cuellar.

El día que increíblemente un demonio le "devolvió" la fe en la Eucaristía a un Sacerdote


El Padre Joel (su apellido será omitido a petición suya, sin embargo todo lo que se relata es absolutamente real) es un sacerdote joven y devoto, pero hace no mucho tiempo estuvo atravesando una fuerte crisis de fe. Debido a su inquietud intelectual, el Padre Joel leía mucho, y entre sus lecturas había mucho material cientificista, naturalista y materialista, pues le gustaba conocer de todo. Influido por sus lecturas había llegado a un punto en el que no podía entender cómo Jesucristo podía estar realmente presente en la Eucaristía, parecía ilógico que una persona pudiera contener su cuerpo en un simple pedazo de pan. Debido a sus dudas decidió pasar largas horas en la iglesia frente al Santísimo, tratando de encontrar respuestas, que Jesús le dijera algo.

Una noche, mientras estaba rezando, el Padre Joel sintió una presencia extraña a su alrededor. Entonces, escuchó una voz siniestra que parecía venir del mismo infierno.

"Joel, ¿por qué tienes dudas sobre la presencia de Jesucristo en la Eucaristía?"

El Padre Joel se sorprendió y se asustó al mismo tiempo. No podía ver a nadie en la iglesia, pero la voz parecía real.

"¿Quién eres tú?", preguntó el Padre Joel

"Soy un mensajero del infierno", respondió la voz. "He venido a decirte que Jesucristo está realmente presente en la Eucaristía, aunque mi señor, Satanás, quiere que los hombres pierdan la fe. He sido enviado a tentarte, a sembrar en ti la duda para que pierdas la fe y abandones el sacerdocio, pero hoy  él está aquí, Jesús me está obligando a decirte la verdad. Yo soy el que he estado logrando que cuestiones la Eucaristía, soy yo el que hago que leas contenido que pone en duda tu fe cristiana, pero no puedo hacer nada contra Él. Jesús no va a permitir que te pierdas, así que me obliga a decirte la verdad".

El Padre Joel se quedó desconcertado.

"¿Qué verdad?", preguntó.

"La verdad sobre mí", dijo la voz. "Estoy trabajando para que pierdas la fe en Jesucristo, pero él me está obligando a decirte la verdad sobre la Eucaristía. Jesucristo está realmente presente en ella".

El Padre Joel no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Cómo podía ser cierto? ¿Cómo podía un mensajero del infierno saber algo así?

"¿Por qué me estás diciendo esto?", preguntó Padre Francisco.

"Porque Jesucristo quiere que sepas la verdad. Quiere que tengas fe en él y que compartas la Eucaristía con los demás", respondió la voz. "Mi señor sabe que nunca podrá vencer a la verdad, y la verdad es que la Eucaristía es el mayor regalo que Dios ha dado a la humanidad".

El Padre Joel reflexionó sobre las palabras del mensajero del infierno. ¿Podría ser que realmente hubiera una presencia divina en la Eucaristía?

"Gracias por tus palabras", dijo Padre Francisco. "Has revelado la verdad sobre la Eucaristía. Ahora te ordeno en el nombre de Jesucristo que te vayas de aquí y nunca regreses".

El sacerdote cerró los ojos y rezó en silencio. Cuando abrió los ojos de nuevo, la extraña presencia había desaparecido. Padre Francisco se sintió renovado y con una fe más fuerte que nunca antes. Sabía que la Eucaristía era realmente un regalo divino y que debía compartirla con su comunidad de una manera más profunda y significativa.

El Padre Joel había leído muchos libros y artículos científicos que cuestionaban la existencia de Dios y la veracidad de la religión. Había llegado a cuestionar si la fe y la razón podrían coexistir. A menudo, se encontraba luchando para reconciliar sus creencias religiosas con las teorías científicas que había estudiado.

Sin embargo, después de su experiencia con ese demonio, el Padre Joel comenzó a darse cuenta de que su fe y la ciencia no eran mutuamente excluyentes. Comprendió que había muchos aspectos de la vida y del universo que la ciencia no podía explicar, pero que su fe podría proporcionar una explicación más profunda y significativa.

La experiencia del Padre Joel le enseñó que no todo se puede explicar por medio de la ciencia y que la fe puede ser un camino para llegar a la verdad de una manera diferente. Aprendió que la fe y la razón son complementarias y que ambas son necesarias para comprender el mundo y la existencia humana.

Con su fe renovada, el Padre Joel se dedicó a compartir su experiencia con otros, especialmente con aquellos que también luchan con la reconciliación de la fe y la ciencia. Se dio cuenta de que su experiencia no solo había cambiado su propia vida, sino que también podría ser un catalizador para el cambio en la vida de los demás.

En su sermón del domingo siguiente, el Padre Joel habló sobre su experiencia y cómo había encontrado la verdad en la Eucaristía. A partir de ese día, se convirtió en un defensor aún más ferviente de la Eucaristía y de su papel en la vida de los cristianos.

Los fieles comenzaron a notar un cambio en la forma en que el Padre Joel oficiaba las misas. Se convirtió en un líder más devoto y comprometido con su comunidad, y su fe y entusiasmo se reflejaron en las celebraciones religiosas.

Esta experiencia no solo cambió su propia vida, sino que también se convirtió en un catalizador para el cambio en la vida de los demás.

El papa Francisco propone el arma infalible para luchar contra el demonio


- El Pontífice ha respondido a las preguntas del periodista Fabio Marchese, quien acaba de publicar el libro ‘Exorcistas contra Satanás’

- “Cuando era arzobispo de Buenos Aires, tuve varios casos de personas que venían a mí diciendo que estaban endemoniadas”, asegura

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“El demonio busca siempre el fracaso del hombre, pero no tiene esperanza si hay oración”. Así responde el papa Francisco al periodista Fabio Marchese en una entrevista inédita –y adelantada por Vatican News– que contiene en su nuevo libro, ‘Exorcistas contra Satanás’ (Piemme), que ve la luz en las librerías hoy, 11 de abril.

En el libro, Marchese pregunta al Papa acerca del testimonio de una monja poseída, quien, refiriéndose al propio Francisco, habría dicho: “Lo odio, siempre habla mal de mí. ¿Has visto cuántos problemas le creo?”. “No conozco el caso personalmente y, por tanto, no puedo dar una valoración”, responde el Papa. “Pero, es realmente posible que yo moleste al diablo porque intento seguir al Señor y hacer lo que dice el Evangelio. Y eso le molesta. Al mismo tiempo se alegra ciertamente cuando cometo algún pecado”, añade.

Francisco asegura, a su vez, que él nunca ha practicado ningún exorcismo, pero sí que, cuando era arzobispo de Buenos Aires, tuvo “varios casos de personas que venían a mí diciendo que estaban endemoniadas”. “Los mandé a consultar a dos buenos sacerdotes especialistas: no son curanderos, sino exorcistas”, explica, quienes “me contaron después que de esas personas, sólo dos o tres eran realmente víctimas de posesión diabólica. Los demás sufrían de obsesión diabólica, que es una cosa muy distinta porque no tenían el diablo en el cuerpo. Hay que precisar esto”.

“Hace falta discernimiento”

En cuanto a si hay que temer al diablo, el Papa señala que “hay demonios muy peligrosos, y hablo de los demonios ‘educados’. Jesús también habla de ellos, lo leemos en el Evangelio de Lucas: dice que cuando el mal espíritu es expulsado, vaga por el desierto buscando alivio. Pero llega un momento en que se aburre y vuelve a “casa”, de donde había sido expulsado, y ve que la casa está arreglada, es hermosa, tal como era cuando él estaba dentro”.

En ese momento, “va a buscar a otros demonios más malos que él, los trae, entran en la casa, educadamente, tocan el timbre, toman posesión educadamente. El alma, por no cuidarse de hacer examen de conciencia, no repara en ellos. O por tibieza espiritual los deja entrar. Estos son terribles porque te matan. Es la posesión más fea”.

“La mundanidad espiritual cubre todas estas cosas”, insiste el Papa. “No hay escapatoria: el demonio o destruye de forma directa con guerras e injusticias o lo hace educadamente, de forma muy diplomática, como dice Jesús. Hace falta discernimiento”.

Autor: Vida Nueva

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Fuente: https://www.vidanuevadigital.com/2023/04/11/el-papa-francisco-propone-el-arma-infalible-para-luchar-contra-el-demonio/

El Triunfo del Rosario: Cómo la Virgen María intervino en la batalla contra un demonio que atormentaba a una mujer.


Un sacerdote recién llegado a su nueva comunidad contaba a los fieles de la parroquia que ahora le había sido encomendada la historia de una una mujer devota y piadosa llamada Isabel que tenía una profunda devoción a la Virgen María y al rezo del rosario. El sacerdote no quería asustar a los fieles con esta historia, sino hacerles ver que nada puede vencer el poder del rosario, porque es una herramienta que Dios le dió a los cristianos a través de la Virgen para enfrentar al mal. 

El padre contó que cada día Isabel se dedicaba a rezar el rosario completo, los hasta entonces 15 misterios que existían (Juan Pablo II añadió cinco más) ofreciendo cada misterio por las necesidades de su familia, amigos y por todas las necesidades de la Iglesia.

Un día, mientras Isabel estaba rezando el rosario en su hogar, sintió una presencia oscura y aterradora a su alrededor. Se dio cuenta de que estaba siendo atacada por un demonio que se enfureció por su devoción a la Virgen María y al rezo del rosario.

El demonio comenzó a atormentarla, lanzando objetos a su alrededor, causando estruendos y arrojando sombras aterradoras. Pero Isabel no se dejó intimidar. Con su rosario en mano, empezó a orar con más fuerza, invocando la protección de la Virgen María y de San Miguel Arcángel.

En ese momento, algo milagroso ocurrió. La habitación se llenó de una luz celestial y la presencia del demonio desapareció de repente. Isabel supo en su corazón que la Virgen María había intervenido intercediendo ante Jesús para protegerla y liberarla del ataque del demonio.

Desde entonces, Isabel ha continuado rezando el rosario con aún más devoción y ha animado a otros a hacer lo mismo. La experiencia que tuvo la ha hecho más consciente de la importancia de la oración y de la protección de la Virgen María.

Esta historia nos recuerda que el diablo siempre está al acecho para atacar a los devotos y que la oración y la devoción a la Virgen María son armas poderosas contra sus ataques. Por eso, es importante mantener una vida de oración y seguir confiando en la protección de la Virgen María en todo momento.

Cómo detectar cuando el Demonio te está atacando (y cómo construir tu defensa)


La mayoría no se da cuenta cuando el demonio lo está atacando, pero sus ataques son fáciles de detectar.

El demonio está atacando como nunca antes en la historia.

Y muchas veces no nos damos cuenta cuando lo hace, hasta que es demasiado tarde y el mal ya fue hecho.

Y otras veces nunca nos damos cuenta, porque las cosas malas que suceden no las relacionamos con un ataque del maligno.

Estamos hablando tanto de ataques personales como de ataques para cambiar el mundo y así afianzar su reinado.

Muchos cristianos están desprotegidos porque se habla poco de esto.

Pero aquí hablaremos sobre las formas en que los demonios nos atacan ellos mismos personalmente y cómo utilizan a otros seres humanos para hacerlo.

La humanidad está bajo un ataque demoníaco concentrado como nunca antes.

Y la dificultad para repelerlo es que ni siquiera los propios cristianos son capaces de detectarlo.

Siempre debemos recordar que satanás se presenta como ángel de luz, como dice San Pablo en 2 Corintios 11.

O sea que se aprovecha de nuestro amor por la luz con el fin de engañarnos. 

El demonio quiere hacernos creer que él es bueno, sincero, amoroso y poderoso.

Y ofrece una salida cuando estamos en un atasco, una alternativa cuando el camino de Cristo parece difícil.

Alternativas que parecen razonables a primera vista, porque aparentan sensatez.

Pero invariablemente el camino que ofrecen es el del compromiso con el mundo y con el pecado, y el alejamiento del mensaje de Dios.?

El relato de las tentaciones de Jesús en el Desierto, en Mateo 4, Marcos 1 y Lucas 4 nos permite detectar algunas de sus maniobras.

Se presenta como calumniador, que confunde las cosas, y conduce a acusaciones falsas. 

Y con ello trae desorden y división, y también se presenta como tentador.

Todas estas cosas son signos de su presencia.

Donde encuentra unidad y armonía, crea desunión y desarmonía. 

En su primera aparición en la Biblia introduce la división de la duda.

Cuando le ofrece a Eva que desobedezca a Dios, le susurra, ¿Dios realmente te dijo que no lo hicieras?, refiriéndose a la orden de Dios que no comiera del árbol prohibido. ¿Se puede confiar en Dios? 

Esa división inicial es el sistema operativo para todos los demás. 

Los que dudan se apartan de Dios y pronto se encuentran también alejados de los demás.

La división conduce a murmuraciones, chismes, insultos, lujuria, envidia y violencia, como vemos en el relato del Génesis.

También el relato de las tentaciones de Jesús presenta al diablo como el tentador, y tentar es otra forma de crear división. 

Significa alejar a alguien del bien. 

Así como una vez tentó a Eva para que dejara su confianza en Dios, ahora busca alejar a Jesús de su filiación divina, “Si eres Hijo de Dios”, haz tal cosa, poniendo a prueba la filiación divina de Jesús.

Y con cada tentación, sugiere a Jesús que acepte algún plan distinto al del Padre, que confíe en algo que no sea el Padre.

Es lo que el tentador nos hace también a nosotros. Él nos susurra ¿es Dios realmente tu Padre? ¿Él realmente desea tu bien? 

Cada tentación que experimentamos es una prueba de nuestra confianza en el Padre. 

El tentador sugiere que confiemos en algo que nos de placer, riqueza, poder, y que no es el Padre. 

Y proyecta sombras sobre la bondad del Padre, para sugerir que no está de nuestro lado sino en competencia, y que en realidad no somos hijos sino súbditos.

Pero también se presenta como acusador. ¿Y de qué nos acusa? 

Puede ser de un pecado que hayamos cometido o algún vicio obstinado que nos aqueja. 

Tal vez no sea algo que hicimos, sino algo que nos hicieron y nos duele aún. 

Sea como fuere, el acusador siempre busca agravar nuestra vergüenza. 

Vemos esto con Adán y Eva. 

Las grandes promesas que hizo de que se convertirían en dioses si desobedecían a Dios, se convierten rápidamente en acusaciones. 

Porque su vergüenza los impulsa a esconderse de Dios. 

Y a nosotros nos acusa con la clase de vergüenza que nos hace escondernos de Dios. 

“No vales su amor” susurra. “Tus pecados son demasiado grandes, tus heridas demasiado profundas. Si los demás supieran te rechazarían. No vales nada”.

Pretende establecer una nueva narrativa, hacernos olvidar que fuimos creados por amor y que Jesús perdona nuestros pecados y sana nuestras heridas.

Al acusador le gusta recordarnos los momentos en que preferimos el mundo caído a las cosas del cielo, y nos hicimos esclavos del pecado.?

Ahora, todas estas formas de ataque son complementadas por seres humanos que son los encargados de invertir los mandamientos de Dios en el mundo.

Podríamos llamarlos satanistas en sentido amplio, porque en sentido estricto, el satanismo es la adoración del personaje llamado satanás en la Biblia, por parte de gente que cree que existe.

Pero el satanismo en el sentido más amplio, es más bien la exaltación y promoción de los valores que impulsa satanás por personas que no creen que exista.

Utilizan su prédica como símbolo de la aversión y el odio hacia el cristianismo, la Iglesia Católica, el orden social natural y cristiano.

De modo que por un lado están los satanistas teístas que creen que satanás es realmente un ser, capaz de tener algún control o influencia sobre los seres humanos.

Y lo adoran y se alinean con él. Este tipo de satanistas no es el más común.

Por otro lado hay un segundo grupo que es el satanismo ateo, que no reconoce la existencia ni de Dios ni de satanás. 

Pero se identifican con satanás como adversario simbólico de la religión y la moralidad tradicional. 

No invocan a satanás como un ser sobrenatural, sino como un símbolo del ego autogratificante del hombre, que es lo que realmente adoran. 

La Iglesia de Satanás lo explica diciendo: “Nuestra posición es ser egocéntricos, siendo nosotros mismos la persona más importante, el ‘dios’ de nuestro universo subjetivo, por lo que a veces se dice que nos adoramos a nosotros mismos”.

Dentro de este grupo está el artista de circo Anton Lavey, quien creó la Iglesia de Satán en 1966.

Decía que satanás representa la indulgencia en lugar de la abstinencia.

La venganza en lugar de poner la otra mejilla.

Y representa todos los llamados pecados, porque todos conducen a la gratificación física, mental o emocional.

Y finalmente hay un tercer grupo que podríamos llamar satanismo reactivo.

Ellos no se consideran satanistas, pero adoptan al satanás retratado en el cristianismo para invertir sus valores presentes en la sociedad.

Siguen los valores del satanismo como un acto de rebelión contra los padres, la sociedad o Dios. 

Es probable que este tipo sea el grupo más grande dentro del satanismo moderno.

Y es el signo de los movimientos feministas y quienes promueven la ideología de género.

Movimientos que han nacido de una relectura invertida de las historias bíblicas de la revuelta de lucifer y la tentación de Eva, diciendo que Dios estaba equivocado y que el diablo, presentado como un rebelde heroico, tenía razón.?

El objetivo de esta gente es invertir lo que hace el cristianismo, los valores y la moral cristiana. 

Y es satanismo con pleno derecho, porque la inversión que usan es el mismo signo que se ve en las misas negras.

Los celebrantes de las misas negras usan vestiduras negras, invirtiendo las blancas de los celebrantes católicos.

Hay una cruz en el altar, pero invertida.

En lugar de invocar el nombre de Dios se invoca el de satanás.

Se invocan nombres de diversos demonios en lugar de santos.

Se recita el Padre Nuestro en sentido contrario y negativo: padre nuestro que estás en el infierno.

Se lanzan invectivas contra Jesucristo y la Virgen María en vez de venerarlos.

Y la Hostia consagrada que usan es profanada de varias maneras en lugar de adorarla.?

Satanás se burla de Jesús a cada paso, invirtiendo signos y verdades sagradas.

Por ejemplo, Jesús murió en la cruz a las 3 de la tarde, la llamó, «Mi hora» y es conocida como la Hora de la Misericordia.

Y el Exorcista Stephen Rossetti ha contado que satanás reclama las 3 de la madrugada como su hora, y por eso se la suele llamar la hora demoníaca.

Ha encontrado que algunos de los ataques satánicos más intensos contra los poseídos ocurren en ese momento. 

Por lo que es probable que a las 3 de la madrugada, su poder esté en su punto más fuerte.

¿Y entonces qué hicieron los exorcistas para combatirlo?

Decidieron orar con el poseído a las 2:30 de la madrugada.

Esas oraciones aminoraron el ataque, y entonces los demonios concentraron su ataque a la 1 de la mañana.

Y la respuesta de los exorcistas fue orar con el poseso a las 0:30, con lo cual terminaron sacando a los demonios de su hora de mayor poder y se debilitaron.

Las señales de la inversión satánica están por todos lados en nuestro mundo hoy, especialmente en el pensamiento de la gente, aunque a menudo no se reconoce.

Los satanistas afirman promover la dignidad humana y la realización humana, pero satanás es el destructor de la humanidad.

Por lo que Monseñor Rossetti llama a estar en guardia contra las inversiones satánicas. 

Y cada vez que percibas una inversión, él recomienda una oración sencilla, «Que la luz del Espíritu Santo venga sobre todos nosotros y revele a Aquel que es la Verdad».

Bueno, hasta aquí lo que queríamos hablar sobre cómo el demonio está actuando para llevar al mundo fuera de los mandamientos de Dios y tratando de pervertirnos, asustarnos, angustiarnos, y uno de sus signos básicos es la inversión de las cosas.

Y me gustaría preguntarte si has notado que cada vez hay más inversión de la verdad o no.

Alemania: sólo 15% de los alemanes creen en el Demonio


El 60% de los bautizados no cree en la existencia del Diablo. Sólo el 15% de católicos creen que el demonio existe.

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Una encuesta realizada por INSA Consultant para Die Tagespost revela que sólo el 15% de los alemanes creen en la existencia del Demonio. De hecho, la investigación muestra que el 64% refiere no creer en él, mientras que un 15% no tiene una respuesta y el 6% no quiso contestar.

Restringiendo al ámbito católico, el 60% de los bautizados no cree en la existencia del Diablo. Sólo el 15% de católicos creen que el demonio existe.

En ámbito protestante las respuestas no son muy diferentes, aunque sí ligeramente superiores en cuanto a creer en la existencia del Demonio. Un 17% de protestantes sí creen que el Demonio existe.

En diferentes ocasiones el Papa Francisco ha hablado de la existencia del Demonio. Una de las más claras y contundentes fue cuando el 30 de octubre de 2014 aseveró: «a esta generación y a muchas otras se les ha hecho creer que el diablo era un mito, una figura, una idea, la idea del mal», pero recordó que San Pablo nos enseña en el Evangelio que «¡pero el diablo existe y nosotros debemos combatir contra él!».

Mujer contrajo "matrimonio" con el diablo; sacerdote advierte que estas cosas no son un juego.




Ha dado vueltas por la red un video donde una mujer del Estado de Veracruz (México) decidió casarse con el mismísimo demonio.

Un brujo de Catemaco, conocido no sólo por sus brebajes y "curas diabólicas", sino porque hasta de chef la hizo en una competencia televisiva, fue quien ofició la blasfema “misa satánica” para "casar" a su clienta con Satanás.

Enrique Marthen, brujo que se hace llamar “El Ahijado” en Catemaco, publicó en sus redes sociales la boda: "Por primera vez se comparte una boda con Satanás", publicado con un video en la red social TikTok.

Una figura demoniaca es el cónyuge en la boda que se realizó en el museo de la brujería donde Marthen realiza sus conjuros y celebra el Día de Los Brujos cada primer viernes de marzo.

La mujer vestida de blanco se para frente a su “marido”, figura de más de dos metros de Satanás, Lucifer, Belcebú, Luzbel o el demonio, como se le conoce popularmente al diablo, quien tiene además un enorme falo, como símbolo de impureza, contrario a la pureza y castidad cristiana enseñada por la Iglesia católica.

En la ceremonia la mujer dice estar allí de manera voluntaria y que no le importa lo que diga la sociedad, amigos o familiares, pues ella estaba segura de que sería muy feliz entregándole su corazón a Satanás.

En redes sociales las burlas y críticas no se hicieron esperar.

Sacerdote advierte sobre el peligro de estas prácticas.

“El diablo no ama”


El P. López Ruiz subrayó que “el diablo no ama, sino que odia, destruye. Y cuando hace un pacto con una persona, lo hace no por amor sino porque le es útil este pacto, porque de esa manera esclaviza al alma”.

El demonio usa este tipo de pactos orquestados por brujos “para esclavizarlos más, encadenarlos más a su reino, a su dominio, y asegurarse de tener cautivas sus almas. Y después, instrumentalizar a estas mismas personas para sus fines de hacer caer a otros y dañar a otras personas”.

“Al demonio lo mueve el odio contra Dios y todo lo que le es útil para promover el odio contra Dios y el mal a las almas, pues él lo va a utilizar”, advirtió.

El sacerdote mexicano advirtió que “todo pacto con el demonio es un pecado gravísimo, (que) usualmente también incluye la apostasía, la renuncia total a la fe y un sometimiento libre de la voluntad al demonio”.

La persona queda así, indicó, “en un estado previo a la condenación”.

El exorcista mexicano precisó que quien se somete a este tipo de pacto “puede arrepentirse”, pues “no es algo definitivo, y hay muchos casos donde personas que han hecho pactos con el demonio se han arrepentido y han renunciado a sus pactos y seguido un camino de conversión”.

Quien participa en este tipo de rituales, advirtió, “aunque fuera por curiosidad, claro que también cometería un pecado y también podría ser víctima de la acción extraordinaria del demonio”.


Jesús le arrebata almas al demonio cuando rezamos el Rosario, esto fue lo que confesó el demonio durante un exorcismo.




Al norte de Italia, más precisamente en el pueblo de Lecco, aconteció un suceso que dejó pasmado al párroco de la localidad, al seminarista y a los laicos (hombres y mujeres) que asistieron al sacerdote durante una sesión de exorcismo.

La madre de un joven de 24 años (de quien se omite el nombre por cuestiones de privacidad) acudió a ver a su párroco para contarle que su hijo, a su entender, sufría de una posesión demoniaca, pues durante la noche le había escuchado blasfemar con una voz deformada, algo ronca, distinta a la voz natural de su hijo.

La madre, que dormía en la habitación contigua, se despertó al escuchar gritos y palabras extrañas sobre cosas que desconocía, pero pudo reconocer las evidentes blasfemias que su hijo (o más bien el demonio a través de su hijo) profería. 

La madre entró a la habitación y despertó a su hijo, quien al despertar no recordaba absolutamente nada y negaba estar diciendo todas aquellas cosas contra Jesús y su Madre Santísima. 

En un inicio el sacerdote dudó de la historia, y decidió entrevistarse con el joven y justamente mientras hablaba con él, el demonio se apoderó del muchacho y le dijo “no ha sido el chico el que dijo todo eso, fui yo, maldito sacerdote”. 

Inmediatamente el presbítero corrió hacia su oficina, donde guardaba algunos manuales de exorcismo que jamás creyó tener que utilizar. Llamó a un seminarista que se encontraba sirviendo por aquellos días en la parroquia y a un par de laicos de su confianza. 

Entraron todos al salón donde el sacerdote había estado entrevistando al joven poseído y el demonio comenzó a burlarse, diciendo que no podrían con él. El sacerdote comenzó con las oraciones del manual, pero el demonio solo reía, aunque se alteraba un poco cuando le lanzaban agua bendita.

Pero lo que definitivamente hizo enfurecer a aquel demonio fue cuando le mostraron un Rosario y lo pusieron en el cuello del poseso. El seminarista y los dos laicos tuvieron que sujetar al joven, pues el demonio se revolvía del terror y el odio que sentía por el Rosario y se puso mil veces peores cuando comenzaron a rezar propiamente el Santo Rosario.

Si bien los demonios siempre mienten, están obligados por Dios a decir la verdad cuando un sacerdote  les conjura en el nombre de Jesús a hablar sin engaños. Dios permite esto para que su pueblo conozca mejor el actuar de los demonios y los fieles puedan estar mejor preparados en la batalla espiritual. 

El sacerdote le preguntó por qué se ponía así cuando se rezaba el Rosario y demonio contestó tajante:

“Porque con ese rezo ella (la Virgen María) logra que Dios me arranque muchas almas; me ha arrebatado muchas que ya eran mías”.

El sacerdote le cuestionó si le hacía daño la camándula (el objeto con el que rezamos el Rosario, compuesto por la cruz y las cuentas) o el rezo de los Padrenuestros y las decenas de Avemarías y el demonio replicó:

“Ese maldito objeto me causa repulsión, pero aun así, con algo de esfuerzo extra, puedo tentar a quien lo porta, aunque esté bendecido, pero si lo rezan me destruyen, porque cuando ustedes rezan el Rosario la mujer (de nuevo refiriéndose a la Virgen) pone todas esas rosas espirituales en el altar del cielo y Dios le concede muchas gracias para todos sus hijos”

“¿Y cómo te arrebata las almas?” – preguntó el sacerdote.

“Cuando los católicos rezan el Rosario por la conversión de un ateo, de un satánico, de un protestante o de quien sea que esté lejos de Dios, la intercesión de la mujer es muy poderosa y su Hijo me arrebata a las almas y se las da a ella”.

Luego de esto, la sesión continuó, el sacerdote mandó llamar a un grupo de adoradoras Eucarísticas para que, turnándose, rezaran el Rosario frente al Santo Sacramento intensamente, y luego de alrededor de unas 14 horas, por fin el demonio salió del cuerpo del joven.

Recemos a diario el Rosario, arranquémosle almas a Satanás y llevémoslas a los pies de Cristo y de María. 

Ni como broma debe "rezarse" la "oración de amarre" de Belinda, podría invocar al diablo, advierte sacerdote.



La conocida cantante Belinda difundió recientemente en un concierto en Guadalajara (México) una oración de “amarre”, en la que se proclamaba “Santa Belinda de los Amores” y "reina de los amarres".

La oración, que habría sido creada por fans de la cantante española-mexicana, fue proyectada y leída durante el concierto de Belinda, mientras ella bailaba sensualmente.

El texto parecía aludir también a la relación que tuvo Belinda hasta hace algunos meses con el cantante mexicano Christian Nodal, quien se tatuó su nombre.

Los "amarres" son rituales por los que se busca algún tipo de control con hechizos o brujería sobre la persona amada.

En diálogo con la prensa, el sacerdote mexicano Hugo Valdemar lamentó que se usen actos cristianos como la oración a manera de juego y burla.

“Cuando se carece de talento y creatividad se cae en la vulgaridad o, peor aún, en la irreverencia y la impiedad”.

“Es el caso de esta pobre mujer que al hacer uso de estos recursos muestra su mediocridad y su bajeza”, señaló.

El P. Valdemar, sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México, donde durante 15 años fue director de Comunicación, explicó que para los católicos “la oración tiene como fin el encuentro personal o comunitario con Dios, es unirnos a él mediante la acción de gracias, la alabanza y la petición”.

“Usarla para otros fines no solo es desconocer su finalidad sino banalizarla e incluso profanarla, como es el caso del que estamos hablando”, señaló.

El sacerdote mexicano advirtió además que “no se puede tomar al demonio como algo banal, puesto que él sí toma las cosas en serio”.

“Y este tipo de oraciones vulgares y aparentemente inofensivas pueden abrir las puertas al maligno y traer consecuencias insospechadas, tanto espirituales como físicas, a quienes las realizan”, dijo.

“Este tipo de expresiones no es ni una broma ni un juego, generalmente acarrean graves consecuencias”, remarcó.

Se incendia casa de un sacerdote: “El demonio no está contento conmigo”



El sábado 1 de octubre, la casa de un sacerdote argentino se incendió. Las pericias criminalísticas no pudieron concluir el origen del fuego, pero el sacerdote encuentra otra explicación: “El demonio no está contento conmigo“.

El padre Rómulo Cámpora es sacerdote en la localidad de Los Berros, un pueblo en la provincia de San Juan. El sábado pasado cuando estaba misionando con jóvenes volvió a su casa parroquial, abrió la puerta y observó una bocanada de humo. Su hogar estaba ardiendo.

El incendio afectó gran parte de la propiedad y según contó el párroco al medio Radio La Cumbre, “te quemó toda mi ropa, todos mis hábitos, las capas que usaba en Semana Santa, en Santo Domingo. Todas mis sotanas, en la pared terminó carbonizado”.

Lo más extraño para el sacerdote es que las pericias no pudieron concluir porqué se había producido el incendio. “La pericia policial de criminalística no pudo determinar el origen porque la verdad que esto es muy extraño, no hubo cortocircuito, no hubo velas, no hubo un atentado y no hubo tampoco ningún elemento que haya podido dar pie a este siniestro”, dijo el sacerdote a Canal 13 de San Juan.

Pero para él, existe quizás otra explicación para lo sucedido: “Mi enemigo de abajo se molesta cuando uno trabaja, eso se lo digo a todo el mundo, cuando uno va haciendo el bien, pone ánimo, pone fuerza siempre hay algo que quiere contrarrestar”.

En declaraciones a Radio La Cumbre, el sacerdote expresó: “El demonio no está contento conmigo, porque obviamente uno está trabajando mucho”, dijo Cámpora. “Hay mucha envidia, mucha maldad, mucha gente que visita personas que curan, que hacen maleficios”, acusó.

Sin embargo, en medio del dolor por la pérdida de su hogar, el sacerdote encontró un alivio en el amor de la comunidad. Esto ha generado también una solidaridad en todo el pueblo que ha sido tremenda… se ha movilizado el corazón de la gente, y eso también es bonito“, concluyó el sacerdote.

Aquí puedes escuchar su testimonio

Las tres veces que el demonio se le presentó al Padre Pío y cómo lo enfrentó.



Durante toda su vida, el padre Pío sufrió los ataques espirituales y físicos del demonio. Un día, se le apareció en el confesionario.

Uno de los aspectos más conocidos de la vida del padre Pío de Pieltrelcina fue la lucha constante frente al demonio, quien se ensañó especialmente con él, a grado tal que no sólo lo atacaba espiritualmente, sino también de forma física. En este artículo te presentamos 3 encuentros del padre Pío con el demonio.

En una visita a Pietrelcina, el lugar de nacimiento del santo capuchino, el Papa Francisco resaltó especialmente esta situación:

“El padre Pío -dijo entonces el Santo Padre- tenía miedo de que el demonio lo asaltara, lo empujase al pecado”.

“En aquellos momentos terribles, el padre Pío obtuvo linfa vital de la oración constante y de la confianza que supo depositar en el Señor:

‘Todos los malos fantasmas —así decía— que el demonio me va metiendo en la mente desaparecen cuando me abandono confiado en los brazos de Jesús’.

A continuación, te contamos 3 ocasiones en las que Pío de Pietrelcina tuvo que luchar contra el demonio:

1. El confesionario

Es bien sabido que, tras celebrar la Santa Misa, el padre Pío se sentaba durante largas horas en el confesionario para confesar a los fieles que podían esperar hasta cuatro días para recibir de él el Sacramento de la Reconciliación.

En una ocasión -lo narra en sus escritos- un hombre se arrodilló para confesarse. Era alto, guapo, vestido con refinamiento, amable y educado. Pero todos sus pecados era abominables y, uno a uno, los fue justificando con astucia.

“Las respuestas que me dio con tan hábil sutileza y malicia me sorprendieron. Yo me preguntaba: ¿quién es él?, ¿de qué mundo viene?, y traté de mirarlo para leer algo en su rostro. Al mismo tiempo, me concentré en cada palabra que decía, tratando de descubrir alguna pista sobre su identidad. Pero de repente; a través de una luz vívida, radiante e interna, claramente reconocí quién era.

“Con un sonido y el tono imperial, le dije: ‘¡Larga vida a Jesús, larga vida a María!’. Tan pronto como pronuncié estos dulces nombres y potentes, Satanás desapareció al instante en un reguero de fuego, dejando tras de sí un hedor insoportable”.

2. Un hombre muy grande

Cuando apenas era un niño, en Pietrelcina, su pueblo natal, el padre Pío tuvo una de sus primeras visiones del demonio.

Entrevistado por Gaudium Press, el periodista Marco Tosatti, autor del libro ‘Padre Pío contra Satanás’, trae a la luz una de las primeras asechanzas del maligno contra este santo.

“Veo una lucha épica del padre Pío contra el demonio, que incluso desde fuera de la fe se ve que tiene un valor literario muy grande. Ya se ve de niño, cuando tiene una visión de un hombre muy grande, un hombre perverso, que es el demonio, que quería combatir con él”.

3. Lucha física

En una de sus innumerables cartas a sacerdotes confidentes y directores espirituales, el padre Pío relató otro de sus encuentros con el demonio, que pasó de los ataques espirituales a las vejaciones.

“Estos demonios no se detienen, incluso me golpean y me hacen caer de la cama, arrancan mi camisa. Pero ahora no me asustan más. Jesús me ama, a menudo me levanta y me pone de nuevo en la cama. De hecho, si estamos cerca del Señor, no debemos tener ningún miedo de los demonios.”

El demonio odia que reces el Rosario, ¿le estás dando el gusto?



No es casual que una de las características que identifican a los santos sea la recomendación de rezar el Rosario. De hecho, cuando la Iglesia estudia una Causa de canonización analiza la devoción mariana del futuro santo, y tiene en la recomendación de rezar el Rosario una prueba no oficial de que esa persona vivió santamente. Algo que contrasta -y esto tampoco es casual- con las mil y una excusas que ponemos para no desgranar sus cuentas: Estoy cansado; Me da pereza, no sé rezarlo; Es de viejos; Es absurdo repetir tantas veces lo mismo; Yo prefiero hablar directamente con Dios…

La fuente de la que manan buena parte de estas excusas queda al descubierto en las palabras del teólogo Fancis James, que el periodista Vittorio Messori recoge en Hipótesis sobre María: «La aversión diabólica, denunciada por los místicos, hacia el Rosario nace de esto: para realizar un acto tan fácil y típico de niños y de viejos como es desgranar el rosario, hay que vencer completamente el respeto humano y el orgullo, hijos de Satanás. Quien alimenta tanto odio hacia una devoción semejante es porque ve en ella un abismo de humildad y el arma de los pobres de espíritu según el Evangelio». Así que, si al Maligno no le gusta, será que es bueno.

Tan bueno, que no le faltan avales de altura. Por ejemplo, el de sor Lucía, una de las tres videntes de la Virgen de Fátima, que se presentó ante los tres pastorcillos con un rosario en las manos. En 1957, sor Lucía explicó que «no hay problema, por más difícil que sea, temporal y, sobre todo, espiritual; se refiera a la vida personal de cada uno o a la vida de nuestras familias o comunidades religiosas, o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario». Y añadió: «Si nos dieran un programa más difícil de salvación, muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron realizarlo. Pero el programa es brevísimo y fácil: rezar el Rosario. Con él, practicamos los santos mandamientos, aprovechamos la frecuencia de los sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros».

También san Luis María Grignion de Montfort, a quien Juan Pablo II citó como testigo de esta oración en su Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, aseguró: «No encuentro otro medio más poderoso para atraer sobre nosotros el reino de Dios que unir a la oración vocal la oración mental, rezando el Santo Rosario y meditando sus misterios». El mismo Juan Pablo II confesó, al poco de ser elegido Papa, que «el Rosario es mi oración predilecta. Con el trasfondo de las Avemarías, pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesucristo. El Rosario nos pone en comunión vital con Jesucristo, a través del corazón de su Madre. Al mismo tiempo, nuestro corazón puede incluir en el Rosario todos los hechos que entraman la vida del individuo, la familia, la nación, la Iglesia y la Humanidad. Experiencias personales o del prójimo, sobre todo de las personas más cercanas o que llevamos más en el corazón. De este modo, la sencilla plegaria del Rosario sintoniza con el ritmo de la vida humana».

Desde luego, algo tendrá esta oración cuando todos los Papas de los últimos tiempos lo han recomendado con insistencia. León XIII, en 1883, estableció el mes de octubre como mes dedicado al Rosario, y su antecesor, el Beato Pío IX, lo recomendó en su lecho de muerte: «El Rosario es un Evangelio compendiado y dará a quienes lo rezan los ríos de paz de que nos habla la Escritura; es la devoción más hermosa, más rica en gracia y gratísima al corazón de María. Sea éste, hijos míos, mi testamento», dijo a quienes le asistían. También san Pío de Pietrelcina, a quien se ha definido como Un hombre hecho Rosario, por la cantidad de veces que lo rezaba -hasta 15 al día-, dijo ante de morir: «¡Amen a la Virgen y háganla amar. Recen siempre el Rosario!» Años antes, el padre Pío rubricó una pregunta que hoy se nos presenta a cada uno, para que encontremos las razones por las que sí rezar la Corona de María: «Si la Virgen lo ha recomendado siempre calurosamente, dondequiera que ha aparecido, ¿no nos parece que debe ser por un motivo especial?».

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