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Soy católico pero no entiendo por qué hay tantas vírgenes si Jesús solo tuvo una madre. (Sacerdote responde).


Es una gran pregunta y una que muchas personas tienen. Como católico, es natural querer entender mejor nuestra fe y algunas de sus prácticas. Vamos a explorar esto juntos de manera amigable y amena, como si estuviéramos charlando en una tarde tranquila.

La Virgen María: La Madre de Jesús

Para empezar, afirmemos lo que ya sabes: Jesús tuvo una sola madre, María, y ella es la única Virgen María en el sentido histórico y biológico. María es la madre de Jesús, nuestro Salvador, y ella ocupa un lugar muy especial en la fe católica. Esto está fundamentado en varias partes de la Biblia. Por ejemplo, en el Evangelio de San Lucas, leemos:

"Y el ángel, entrando en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, llena de gracia! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres" (Lucas 1,28).

María es honrada y bendecida por su rol único y especial en la historia de la salvación.

¿Entonces, por qué tantas vírgenes?

Cuando decimos "tantas vírgenes", no nos referimos a que haya múltiples madres de Jesús, sino a los diferentes títulos y advocaciones de la misma Virgen María. Estos títulos reflejan distintos aspectos de su vida, sus apariciones, y la manera en que ha sido venerada en diversas culturas y momentos históricos.

Advocaciones de la Virgen María

Una "advocación" es una manera específica de invocar o referirse a María. Por ejemplo, en México, la Virgen de Guadalupe es una advocación muy querida. En Francia, está la Virgen de Lourdes. En Portugal, tenemos a la Virgen de Fátima. Cada una de estas advocaciones tiene su historia, sus milagros, y su particular manera de llegar al corazón de los fieles.

La Virgen de Guadalupe

La Virgen de Guadalupe es una de las advocaciones más conocidas y amadas en el mundo católico, especialmente en América Latina. La historia cuenta que en 1531, la Virgen María se apareció a un indígena llamado Juan Diego en el cerro del Tepeyac, cerca de la actual Ciudad de México. Ella le pidió que construyera una iglesia en ese lugar y dejó su imagen milagrosamente impresa en la tilma (manto) de Juan Diego.

Esta aparición tuvo un impacto profundo, no solo religioso sino también cultural y social, ayudando a la conversión de millones de indígenas al cristianismo. La Virgen de Guadalupe es llamada "Emperatriz de las Américas" y es un símbolo de fe, esperanza y amor para muchos.

La Virgen de Lourdes

La Virgen de Lourdes se apareció a una joven llamada Bernadette Soubirous en 1858 en Lourdes, Francia. Durante las apariciones, María se identificó como "la Inmaculada Concepción" y señaló un manantial de agua que ha sido fuente de curaciones milagrosas para muchos peregrinos.

Este título, "Inmaculada Concepción", se refiere a la creencia de que María, desde el primer momento de su concepción, fue preservada del pecado original. Esta doctrina está basada en las palabras del ángel en Lucas 1,28 y en la enseñanza constante de la Iglesia.

La Virgen de Fátima

En 1917, la Virgen María se apareció a tres pastorcitos en Fátima, Portugal. Durante estas apariciones, María hizo varios llamados a la oración, la penitencia y la conversión, y reveló tres secretos que incluían visiones del infierno, la Segunda Guerra Mundial, y el atentado contra el Papa Juan Pablo II.

La Virgen de Fátima es venerada por su mensaje de paz y su llamado a la devoción al Inmaculado Corazón de María.

¿Por qué diferentes títulos y advocaciones?

Estos títulos y advocaciones no crean nuevas "vírgenes", sino que expresan la riqueza de la presencia maternal de María en la vida de la Iglesia y los fieles. Cada advocación refleja cómo María se ha manifestado y ha ayudado a la gente en distintos momentos y lugares. Esto es un testimonio de su amor y cuidado constante por todos nosotros.

Además, cada cultura y comunidad ha encontrado en María una madre cercana y comprensiva, alguien que entiende sus problemas y los lleva a su Hijo Jesús. Esto también cumple una función catequética, es decir, ayuda a enseñar y recordar aspectos importantes de nuestra fe.

María en el Catecismo de la Iglesia Católica

El Catecismo de la Iglesia Católica habla extensamente sobre María. Aquí hay algunos puntos clave:

  1. María es la Madre de Dios (Theotokos):

    • "María es verdaderamente 'Madre de Dios' ya que es la madre del Hijo eterno de Dios hecho hombre, que es Dios mismo" (Catecismo de la Iglesia Católica, 509).
  2. María es la Madre de la Iglesia:

    • "A la Virgen María, que en la Anunciación recibió al Verbo de Dios en su corazón y en su cuerpo y dio la vida al mundo, se la reconoce y honra como la verdadera Madre de Dios y del Redentor. Ella es 'en verdad madre de los miembros de Cristo (cf. Jn 19, 27), habiendo cooperado con su amor para que nacieran en la Iglesia los fieles, miembros de aquella Cabeza'. 'María, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia'" (Catecismo de la Iglesia Católica, 963).
  3. María en la Comunión de los Santos:

    • "María, por su relación singular con Cristo y la Iglesia, es reconocida como Madre de la Iglesia y modelo de fe y caridad" (Catecismo de la Iglesia Católica, 967-970).

La importancia de María en nuestra vida espiritual

María es un ejemplo perfecto de fe y obediencia a Dios. Al decir "sí" a Dios, ella se convirtió en la primera y más perfecta discípula de Jesús. Su vida nos muestra cómo confiar en Dios plenamente, incluso en los momentos más difíciles.

En la vida diaria, los católicos pueden recurrir a María en busca de intercesión. La oración mariana más conocida, el Ave María, es una forma de pedirle que interceda por nosotros, como lo hizo en las bodas de Caná (Juan 2,1-11), cuando dijo a los sirvientes: "Hagan lo que él les diga" (Juan 2,5). Esta es una invitación para nosotros a seguir las enseñanzas de Jesús y confiar en su ayuda.

Conclusión

En resumen, aunque Jesús tuvo solo una madre, María, la Iglesia ha reconocido y honrado a María a través de muchas advocaciones y títulos que reflejan su amor y cuidado maternal hacia nosotros en diversos contextos culturales e históricos. Estas advocaciones no son más que diferentes maneras de expresar nuestra devoción a la misma Madre de Dios, que siempre nos lleva más cerca de su Hijo, Jesús.

Espero que esta explicación te haya ayudado a entender mejor por qué hay tantas "vírgenes" en la tradición católica. María, bajo cualquiera de sus advocaciones, es siempre nuestra Madre amorosa, intercesora y ejemplo de fe. ¡Qué bendición tener una Madre celestial que nos ama y cuida tanto!

Si tienes más preguntas o quieres profundizar en algún aspecto, no dudes en preguntar. Estoy aquí para ayudarte en tu camino de fe. ¡Que Dios te bendiga!

Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿Por qué se llaman "lauretanas" las letanías a la Virgen?


Vamos a explorar juntos este fascinante tema.

Primero que nada, ¿qué son las letanías? Bueno, son una serie de invocaciones o peticiones dirigidas a Dios, a Jesucristo, a la Virgen María o a los santos. Las letanías lauretanas son una forma especial de letanías dedicadas a la Virgen María, y su nombre proviene de un lugar muy especial: Loreto, en Italia.

¿Qué tiene de especial Loreto? Bueno, en Loreto se encuentra la Santa Casa de Nazaret, donde según la tradición cristiana, la casa en la que vivió la Sagrada Familia fue trasladada milagrosamente por los ángeles desde Nazaret hasta ese lugar. ¡Increíble! Y es dentro de esta Santa Casa donde se venera la imagen de la Virgen de Loreto, una devoción mariana muy querida por los católicos.

Ahora, ¿por qué se llaman "lauretanas"? La respuesta es simple y a la vez hermosa: porque estas letanías fueron compuestas y popularizadas en Loreto, específicamente en el Santuario de la Santa Casa. ¿Sabías que las letanías lauretanas son una de las formas más antiguas de devoción a la Virgen María? ¡Sí, así es! Se remontan a los primeros siglos del cristianismo.

Una de las cosas más hermosas de las letanías lauretanas es que nos permiten meditar en los diversos títulos y virtudes de la Virgen María. Cada invocación nos ayuda a contemplar diferentes aspectos de su papel como madre, intercesora y modelo de santidad para nosotros, los cristianos.

Por ejemplo, cuando decimos "Santa María, Madre de Dios", estamos reconociendo y celebrando el papel único de María como la madre de Jesús, quien es Dios hecho hombre. Esta es una verdad fundamental de nuestra fe, y al repetirla en las letanías, estamos reafirmando nuestra confianza en la intercesión poderosa de María.

Otra invocación que me encanta es "Espejo de justicia". ¿No te parece hermoso pensar en María como un espejo en el que podemos reflejarnos para buscar la justicia y la santidad en nuestras vidas? Nos recuerda que María es un modelo perfecto de virtud, y que podemos aprender mucho de su ejemplo de humildad, obediencia y amor a Dios.

Y así podríamos seguir, reflexionando sobre cada una de las invocaciones de las letanías lauretanas. Cada una nos invita a profundizar en nuestra relación con María y a confiar en su amor y su intercesión en nuestras vidas.

¿Sabías que recitar las letanías lauretanas es una práctica muy recomendada por la Iglesia? De hecho, el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que la invocación repetida del nombre de María nos une más estrechamente a su persona y nos ayuda a meditar sobre las grandes obras que Dios ha hecho en ella y a través de ella (cf. CIC 2679).

Así que la próxima vez que reces las letanías lauretanas, recuerda el hermoso significado detrás de su nombre. Recuerda que están llamadas así en honor a Loreto, el lugar donde se venera la Santa Casa de Nazaret y donde estas hermosas invocaciones a la Virgen María han sido rezadas durante siglos.

Y sobre todo, recuerda que María es nuestra madre amorosa en el cielo, siempre dispuesta a interceder por nosotros ante su Hijo Jesús. Que nuestras oraciones a ella nos ayuden a crecer en amor y devoción hacia Dios, siguiendo siempre el ejemplo de humildad y entrega de nuestra querida Madre del Cielo.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿Por qué a la Virgen se le llama "Torre de Marfil" en las letanías?



¿Por qué a la Virgen se le llama "Torre de Marfil" en las letanías?

Es un placer poder compartir contigo la belleza y el profundo significado detrás de este título tan especial dado a la Santísima Virgen María en las letanías!

Imagina una torre de marfil, majestuosa y sólida, que se alza en medio de un vasto paisaje. Esta imagen evoca una sensación de pureza, de belleza inmaculada y de fortaleza inquebrantable. Y así es como la Iglesia ha llegado a llamar a la Virgen María, "Torre de Marfil".

Este título, como tantos otros que se le atribuyen a María en las letanías, está lleno de significado simbólico y teológico. Permíteme adentrarme en ello contigo.

Primero, reflexionemos sobre la idea de la pureza. El marfil es un material blanco y resplandeciente, que históricamente ha sido asociado con la pureza y la nobleza. En la Edad Media, los reyes y reinas solían usar objetos de marfil como símbolo de su poder y prestigio. Así que al llamar a María "Torre de Marfil", estamos reconociendo su pureza sin mancha, su integridad moral y su dignidad como Madre de Dios.

Este concepto de pureza también está estrechamente relacionado con la idea de la inmaculada concepción de María. Como católicos, creemos que María fue concebida sin mancha de pecado original, preparada desde el primer instante de su existencia para ser la Madre de Jesús, nuestro Salvador. Esta gracia especial la hace aún más digna de ser llamada "Torre de Marfil", ya que su pureza es absoluta y perfecta.

Pero la pureza de María va más allá de la ausencia de pecado. También se refiere a su corazón lleno de amor y devoción a Dios. En el Evangelio, vemos cómo María acepta humildemente el plan de Dios para ella, incluso cuando no comprende completamente lo que implica. Su sí al Ángel Gabriel en la Anunciación es un ejemplo perfecto de su pureza de corazón y su disposición a hacer la voluntad de Dios en todo momento.

Ahora, hablemos de la idea de la fortaleza. Una torre es un símbolo de protección y seguridad. En tiempos antiguos, las ciudades solían estar rodeadas por altas murallas y torres para defenderse de los enemigos. Del mismo modo, María es nuestra defensora y protectora en la batalla espiritual contra el mal. En el libro del Cantar de los Cantares, se hace referencia a una "torre de marfil" como un símbolo de fortaleza y protección, lo que refuerza aún más esta imagen en nuestra devoción mariana.

María es nuestra intercesora ante Dios, una poderosa aliada en nuestra lucha contra el pecado y el mal. Como madre amorosa, ella está siempre dispuesta a ayudarnos y a guiarnos por el camino de la virtud. Su fortaleza proviene de su unión íntima con Dios y su total confianza en su providencia divina.

Pero, ¿por qué específicamente una "Torre de Marfil"? La elección de este término no es accidental. Además de sus connotaciones de pureza y fortaleza, el marfil también evoca la idea de algo precioso y valioso. María es, sin duda, una joya preciosa en el plan de Dios para la salvación de la humanidad. Su papel como Madre de Dios la coloca en un lugar único y elevado en la historia de la salvación que nos trajo Jesús.

En el Catecismo de la Iglesia Católica, encontramos un pasaje que habla de María como "la más excelente fruta de la redención". Esta imagen de María como una fruta preciosa, madura y perfecta en su belleza y santidad, es complementaria a la imagen de la "Torre de Marfil". Ambas nos recuerdan la grandeza y la importancia de María en el misterio de nuestra fe.

En resumen, llamar a María "Torre de Marfil" es reconocer su pureza sin mancha, su fortaleza en la lucha espiritual y su valor incomparable como madre y mediadora de gracia. Es invocar su intercesión poderosa y confiar en su protección maternal en todos los aspectos de nuestras vidas.

Que esta reflexión sobre el significado de este hermoso título nos ayude a profundizar nuestra devoción a la Santísima Virgen María y a confiar cada vez más en su amor y cuidado por nosotros, sus hijos.

¡Que Dios te bendiga abundantemente y que María, Torre de Marfil, te guarde bajo su manto protector en todo momento! 

Autor: Padre Ignacio Andrade

Una estatua de la Virgen María se convierte en la escultura de bronce más grande de Egipto


Las autoridades egipcias inauguraron una estatua de la Virgen María de nueve metros de altura, la escultura hecha de bronce más grande de Egipto, que fue erigida sobre la iglesia de Dronkaen, en la provincia sureña de Asiut.

Según la página de Facebook de la iglesia, la estatua fue levantada en el marco del desarrollo del Gobierno egipcio de la "Ruta de la Sagrada Familia", que engloba alrededor de una veintena de destinos, como cuevas, árboles o iglesias, situados en las provincias Norte del Sinaí (noreste), El Cairo y las meridionales de Minia y Asiut, entre otros.

 La inauguración de la gigantesca estatua, de tres metros de ancho y fundida en bronce, fue inspirada en la estatua de 8,5 metros de altura de "Nuestra Señora del Líbano", ubicada en la localidad libanesa de Harisa.

De acuerdo con la página de la iglesia, la imagen fue esculpida por el profesor de escultura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Minia, Gerges Said al Gawli, que empezó a trabajar en el proyecto hace un año y realizó varias maquetas con espuma antes de iniciar su obra definitiva.

"La estatua fue fundida en bronce y pesa diez toneladas, y es considerada la estatua de bronce más grande de Egipto", aseguró el escultor a los medios locales.

Su obra tuvo que ser construida por partes y luego ensamblada porque no cabía en ningún taller ni en ningún almacén de la zona, de acuerdo con Al Gawli.

Asimismo, indicó que está vacía por dentro para "ahorrar en materiales y para que su peso fuera ligero para facilitar su desmontaje, transporte e instalación".

Por su parte, la ex ministra de Inmigración de Egipto, Nabila Makram, que asistió a la inauguración, dijo en Facebook que la estatua fue cortada en más de 20 partes para ser transportada a una fundición perteneciente a una familia musulmana de El Cairo para su acabado.

Aunque no existen estadísticas oficiales, se calcula que los cristianos representan alrededor del 10 % de la población de todo Egipto, que supera los 109 millones de habitantes. 

Jesús le revela a un protestante la verdad sobre la Virgen María. Esta historia te va encantar.



- ¡Qué bueno estuvo el culto hoy Jorge!

- Cierto Eduardo, esa enseñanza del pastor sobre el rey David fue genial. ¡Qué gran hombre de Dios!


- Sabes Jorge, desde que dejé de ser católico me siento mejor: ya no fumo, no le pego a mi esposa, no trato mal a mis hijos. Definitivamente cuando era católico no sentía a Dios en mi corazón. Es más ni leía la Biblia.

- Es verdad Eduardo, esas misas aburridas, repitiendo lo mismo, y qué fastidio esa idolatría a María. Nada que ver con la María de la Biblia. Deberíamos mostrarle a los católicos que están errados.

- Ojalá Dios nos diera la oportunidad algún día de colocar a María como ella es realmente.

- Dios los bendiga hijos de Dios.

- Oh pero Eduardo, ¿que es esa luz tan fuerte?, ¡no puedo ver!

- No sé Jorge, parece un sol.

- Soy un ángel enviado por el Señor. Ha escuchado su oración y quiere darles la oportunidad de que puedan mostrar a la Virgen como ustedes creen que debe ser. Pero a cambio el Señor quiere que ustedes construyan un lugar de oración, donde ustedes quisieran orar y que Nuestro Señor Jesucristo se manifestara.

- Como no mi Señor. Para ti todo, claro lo haremos.

- Si Jorge, vamos a ponernos a trabajar por la obra.

- Bueno Eduardo, lo primero que debemos quitarle a la Virgen de los católicos es esa corona, ni que fuera reina. El único Rey de reyes es Cristo nuestro Señor.
- Cierto Jorge. Lo segundo que vamos a hacer es quitarle eso de Inmaculada. ¿Quien diría esa blasfemia? ¿Que tal estos católicos? hacer creer que María nació sin pecado como si Cristo no hubiera muerto por sus pecados.

- Eduardo, lo tercero sería quitarle ese título de Madre de Dios. ¿Acaso Dios tiene madre? ¿Acaso María es más que Dios?

- Y por último nada de estar orándole, fue una buena mujer pero está muerta esperando la resurrección final.

- Eduardo, ¡creo que ahora sí esta María es la de la Biblia!

- Muy bien Jorge, ahora vamos a construirle al Señor Jesús su lugar de culto. Debemos hacerlo lo mejor posible. Tú sabes que para Dios es lo mejor. Así como Salomón usó los mejores materiales para construir el Templo. Así debemos hacer nosotros.

- Exacto. Vamos a comprar los materiales más finos y de mejor calidad. Estoy seguro que el Señor nos va a premiar por querer darle lo mejor a Él.

Tiempo después...

- Dios les bendiga hijos de Dios.

- ¡Eduardo regresó el ángel!, mira
- Ya terminamos la obra que nos encomendó el Señor. Y también moldeamos a la Virgen como debe ser según la Biblia y no como esos paganos católicos.

- El Señor pide que se presenten ante él.

- Oh Jorge, qué momento más hermoso.

- Pero...¿Señor Jesús por qué lloras?

- ¿Hicimos mal lo que nos encomendaste?

- Queridos míos. Los amó como a nada en el mundo. 
Saben que no escatimé en hacerme hombre para poder salvarlos derramando mi sangre en la Cruz. Los he estado observando en todo lo que hacían, y me pone triste ver cómo despreciaban la obra de mi Padre y se gloriaban de su obra humana.

- Pero Señor...no entendemos.

- Miren lo que hicieron con mi madre. Mi Padre celestial escogió para mi venida a la Tierra a una mujer especial. La pensó desde antes de fundar el mundo, la preparó para esa misión que era recibirme y cuidarme, educarme y hasta el último instante de mi vida en la Tierra estuvo conmigo. Pero ustedes la cambiaron:


- Le quitaron la corona que mi mismo Padre le dio. ¿Acaso no saben que la Reina es la madre del Rey? ¿No han leído la Biblia que tanto dicen leer? Si ustedes proclaman en 2 Tim 2, 12 que reinarán conmigo ¿por qué se atreven a no dejarla reinar a ella también? Si ella no es Reina, no es mi madre porque la madre del Rey es la Reina. ¿Es esa la madre que quieren para mí?

- Le quitaron su inmaculada concepción. Y con eso también van en contra de la Palabra. ¿No saben que nada impuro entra en la presencia de Dios? Si ella estuviera contaminada de pecado, ¿cómo creen que yo hubiera estado en su vientre? ¿Cómo pueden pensar que mi Padre me hubiera enviado a un vientre pecador? Dios le aplicó a mi madre de manera preventiva los méritos de mi redención. ¿Si ella es una pecadora cómo pudo darme su carne? ¿Es esa la madre que quieren para mí?

- Le quitaron su maternidad divina. ¡Ay! eso sí que me duele. Cuantas veces ustedes en sus oraciones no me proclaman como su Dios y Salvador, y ahora vienen a decir que la mujer por la que vine al mundo no es la madre de Dios. ¿Acaso para ustedes ya dejé ser de Dios? ¿o ella ya dejó de ser mi madre? Si ella no es madre de Dios entonces que soy yo para ustedes? ¿Esa es la madre que quieren para mí?

- Le quitaron su intercesión y la declararon muerta. ¿Acaso no leen en la Palabra que Dios es un Dios de vivos no de muertos? ¿Se les olvida que mi primer milagro en Canaán lo hice porque ella me lo pidió como madre? Así como al pie de la cruz estuvo esperando recibirme en sus brazos, así está ella ahora orando ante mi por ustedes incluso.

- ¿Esa es la madre que quieren para mí? Si ustedes hubieran tenido que escogerme una madre, me hubieran escogido a una pecadora? a una que no daría a luz al Verbo Divino?, cuyo no sería Rey por ella no ser reina? Cómo me duele mis hijos que eso es lo que ustedes me darían como madre.

- Señor, de verdad que no lo habíamos visto así. De verdad que no entendíamos a la Virgen. Nos habíamos enceguecido por adorarte sólo a ti que no queríamos descubrir el papel de tu madre en el plan de Salvación .

- Sí Señor, yo también me siento muy mal. Verte llorar por lo que hicimos, y saber que es lo que hacen muchos hermanos nuestros que se dicen llamar cristianos y no valoramos a tu madre como sí hacen los católicos.

- Queridos míos, y más doloroso aun es ver que la construcción que ustedes hicieron fue con los mejores materiales; ahí no escatimaron gastos, buscaron lo mejor y más fino. Quisieron glorificarme dándome un lugar digno de mi, pero en cambio el lugar que mi Padre quiso para mí, ese vientre inmaculado les parecía absurdo y anti bíblico.

- Ay Señor. Ya por favor no sigas que sentimos un nudo en la garganta. Perdónanos, te prometo que de ahora en adelante le daré a tu madre el lugar que se merece, y eso sólo puedo hacerlo en una sola Iglesia. ¡Te amo Jesús!!

- Eduardo, despierta. Eduardo!!!! levántate, ya se acabó el culto. Te quedaste dormido.

- Ay Virgen Santa!!

- Oye Eduardo estás loco, deja de decir eso. ¿Acaso tuviste una pesadilla?

- No. Al contrario. Tuve la mejor revelación de mi vida: El llanto de Cristo.


Los que acusan a los católicos de adorar a María, ignoran estas 5 verdades.

 


Después de muchas acusaciones a católicos de adorar a María, nos ponemos de pie para defender a María. Son 5 mentiras con las que nos acusan de adorar a María.

5 datos que ignoran los que acusan a los católicos de adorar a María.

Amo a la Santísima Virgen María. Ahí está, lo dije y me alegro de haberlo hecho. Como católico soy muy afortunado de ser parte de la iglesia que verdaderamente honra y respeta a la Madre de mi Señor y Salvador. 

Pero este amor que sentimos por ella, muchos lo tergiversan y terminan por acusar a los católicos de adorar a Maria, cuando en realidad estamos ofreciendo, a través de ella, un verdadero acto de adoración al Señor, llamándola bienaventurada por todas las generaciones. 

Debo admitir que a pesar de que soy católico de nacimiento, no siempre me sentí de esta manera. De hecho, durante la mayor parte de mi vida yo no entendía el papel de María, ni me importaba mucho.
 ¡Qué error! Ahora, después de muchas acusaciones de "adorar a María" en mi página de Facebook, es el momento de ponerme de pie por mi mamá.

 Y a pesar de que amo a María y quiero defender su honor, no tengo ninguna intención de ser desagradable en mis respuestas. Más bien, prefiero presentarles cinco hechos sobre María. 

Antes de acusar a los católicos de "adorar a María", les pido que se tomen un tiempo para evaluar estos hechos, algunos tienen una manera de tapar los agujeros en la teoría de que ponemos demasiado énfasis en María.

5 cosas que deben saber los que acusan a católicos de adorar a María.

Así que si aun después quieres acusarnos de adorar a María, te sugiero que ignores estos hechos.

1. Dios envió a El Salvador a través de María.

Señalo esto de primero porque es muy difícil minimizar la importancia de María, al mismo tiempo que se reconoce que el Mesías, al que por tanto tiempo esperamos, vino a la tierra para nacer a través de una mujer… y esa mujer fue María. De todas las formas en las que Jesús pudo haber llegado a la tierra, ¿por qué eligió a María? Entonces, si María fue muy importante para Dios, ¿no debería ella significar algo para nosotros?.

2. Jesús realizó su primer milagro a petición de María.


Esta es otra buena razón. Oh lo sé, Jesús no necesitaba a María para convertir el agua en vino en Caná. Ella casualmente estaba allí. Bien, ¿por qué entonces San Juan cuando hizo la lista de los invitados a su boda puso a María de Primera? "Tres días más tarde se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí; También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos" (Juan 2,1-2) 

Si María no es importante en este capítulo, ¿por qué está en la lista ANTES que los Apóstoles y ANTES que Jesús? San Juan Evangelista no es conocido por insertar detalles extraños. María estaba primero porque Juan quería destacar su presencia en la boda

Pero ¿Qué hay de "el reproche"? Sabes, ese argumento que dice que Jesús le estaba diciendo a María que no se entrometiera cuando le dijo: 

"Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía". (Juan 2,4) 

Primero, déjame decirte que Jesús era un judío devoto y un seguidor obediente de los diez mandamientos. ¿Por qué Él deshonraría públicamente a su madre en violación al cuarto mandamiento? En segundo lugar, si se trataba de un "déjalo" de Jesús, ¿por qué siguió adelante y realizó el milagro de convertir agua en vino? Este no hubiera sido el final de esa solicitud. 

Por supuesto que no lo haría, a menos que Él no estuviera ignorando a María. Cuando su madre intercedió en nombre de la pareja, Nuestro Señor decidió que su tiempo había llegado. ¿No crees que Jesús esté tratando de decirnos algo?, ¿No crees que sea probable que Jesús esperara hasta el momento de la petición de María, con el fin de mostrarnos su poder de intercesión?, ¿No explica eso porque San Juan la mencionó primero en la lista de invitados?

3. Jesús le entregó a María a Juan en la cruz.

En el momento en que Jesús sufrió y murió en la cruz, Jesús hizo una declaración muy profunda: "Jesús, al ver a la Madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la Madre:

 «Mujer, ahí tienes a tu hijo»; Después dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre» Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa". (Juan 19,27-28)

 ¿Por qué mientras luchaba para hablar en la cruz, Jesús habría dicho esas palabras si no significaban nada?, ¿Pudo haber tenido Él solo una simple charla? Obviamente había una razón para que nuestro Señor hiciera lo que hizo. 

La Iglesia siempre ha creído que Juan representa cada miembro de la Iglesia, y que desde ese momento en adelante, María se convirtió en una Madre espiritual. Las Escrituras nos dicen que ese día Juan acepto el regalo de Jesús "y la llevó a su casa" (Juan 19,27). ¿No deberíamos hacer lo mismo?

4. Las primeras gracias de Jesús fueron dadas a través de María.

Este es un hecho que con frecuencia es pasado por alto por aquellos que desean minimizar la importancia de María y viene directamente de la Biblia. Después de aceptar el ofrecimiento del Ángel para ser la Madre de Dios Salvador, María viajó "con prontitud" a visitar a su pariente Isabel.

"Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo". (Lucas 1,41)

De acuerdo con este pasaje de la Biblia, incluso antes del nacimiento de Jesús, se utilizó la voz de María para entregar las gracias a Isabel. ¿Por qué?, ¿Por qué ella no es importante?, ¿No hay otra forma en que esas gracias se podrían haber repartido? ¿No te convence esto? Escucha lo que Isabel dijo (también directamente desde la Biblia):

"Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas" (Lucas 1,44)

Es muy difícil negar la importancia de la presencia y la voz de María, en la dispensación de estas gracias a Isabel. ¿Las gracias se originaron de María? No, obviamente vinieron de Jesús. Sin embargo, Él eligió tener a María y usar su voz para entregarlas. ¿Por qué? Porque Él quiere que nos demos cuenta de que ella es importante.

5. Jesucristo es el mediador único entre Dios y el hombre.

Ahora, esto no tiene sentido. ¿Cómo ayuda esto en apoyar la posición católica? Es por esto que nosotros los católicos "tenemos todo esto equivocado", ¿no es así? Lo siento si estoy reventando las burbujas de alguien, pero los católicos creemos absolutamente que Jesús es el único mediador entre Dios y el hombre.

Hay una gran diferencia entre mediador e intercesor que deberían conocer. El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) así lo establece claramente: "La intercesión es una oración de petición que nos lleva a orar como lo hizo Jesús. Él es el único intercesor ante el Padre en nombre de todos los hombres, especialmente los pecadores". (CIC 2634) Esta enseñanza católica es apoyada por los siguientes pasajes Bíblicos:

"Dios es único, y único también es el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre; Que en el tiempo fijado dio el testimonio: se entregó para rescatar a todos". (1 Timoteo 2,5-6)

Aunque Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, no evita que otros (incluyendo a María) puedan estar involucrados en una mediación subordinada o intercesión. San Pablo, quien hizo la declaración anterior, obviamente es consiente ese hecho, ya que él varias veces insta a sus lectores a orar los unos por otros (Romanos 1:9, 1 Tesalonicenses 5,25, 1 Timoteo 2,1).

El Catecismo se refiere a este tipo de intercesión como una "participación en la intercesión de Cristo" (CIC 2635) y se pone en práctica cada vez que oramos los unos por otros. Pedir a María que interceda por nosotros de ninguna manera quita el papel de Jesús como mediador de Dios y los hombres. Conclusión sobre esa mentira de adorar a María.

Aunque no soy tan ingenuo como para pensar que la inclusión de estos cinco hechos hará que me hará inmune a nuevas acusaciones de "adorar a María", creo que tendrán efecto si se miran con una mente abierta.

Las Sagradas Escrituras no contienen una gran cantidad de palabras sobre María, pero lo que está ahí tiene un gran alcance. Los teólogos han pasado 2000 mil años estudiando sus apariciones bíblicas y continuarán haciéndolo. ¿Adoramos a la Virgen María? Puedes disfrutar de este hermoso video que hemos realizado para transmitir este mensaje de forma sencilla.

Podemos aprender mucho al estudiar el papel de María como se documenta en las páginas de la Biblia. Si alguien quiere acusar a los católicos de adorar la Virgen María, le pido primero que mire estos cinco hechos. Si aún desea señalar con el dedo y acusar que los católicos adoramos a maría, tendrá que ignorar estas afirmaciones de hecho, porque aceptarlas socavará seriamente la credibilidad de los acusadores

Martín Lutero y La Virgen María. Lo que todo protestante debería de saber

 


MARTÍN LUTERO Y LA VIRGEN MARÍA. LO QUE TODO PROTESTANTE DEBERÍA DE SABER

Los protestantes piensan que Martín Lutero dejó de creer en las doctrina católicas después de abandonar la iglesia pero los sermones y textos dejados por él sobre la Virgen María muestran que no fue así. Lutero siempre dio muestra de un inmenso amor y devoción por la madre de Cristo, de tal manera que en su libro titulado “Los judíos y sus mentiras ” muestra una confrontación fuerte de Lutero contra los judíos a los cuales acusaba de ser hijos del diablo por los ataques insultantes hacia Cristo y su madre la virgen María.

Lutero nunca dejo de amar y procurar el dulce amor de la Bienaventurada Virgen María a la que llamaba “su madre”. Los siguientes textos son algunos de los pensamientos que Lutero dedicó a la Santa Virgen María:

La veneración de María está en las profundidades del corazón. (Sermón, 1 de septiembre de 1522)

Ella es la mujer más encumbrada y la joya más noble de la cristiandad después de Cristo...ella es la nobleza, sabiduría y santidad personificadas. Nunca podremos honrarla lo suficiente. Aún cuando ese honor y alabanza debe serle dado en un modo que no falte a Cristo ni a las Escrituras. (Sermón, Navidad 1531)

Ninguna mujer es como tú. Tú eres más que Eva o Sara, bendita sobre toda nobleza, sabiduría y santidad. (Sermón, Fiesta de la Visitación, 1537)

Cada uno tendría que honrar a María tal como ella misma lo expresó en el Magníficat. Ella alabó a Dios por sus obras. ¿Cómo podremos entonces nosotros alabarla? El verdadero homenaje de María es en honor de Dios, la alabanza de la Gracia de Dios...María nada es por su propio mérito, sino por el mérito de Cristo...María no desea que vayamos a ella sino a través de ella hacia Dios. (Explicación del Magníficat, 1521)

Es consuelo y sobreabundante bondad de Dios que el hombre pueda exultar en semejante tesoro: María es su verdadera Madre... (Sermón de Navidad, 1522)

María es la Madre de Jesús y Madre de todos nosotros aunque Cristo solamente fue quien reposó en su regazo...Si Él es nuestro, debiéramos estar en su lugar; ya que donde Él está debemos estar también nosotros y todo lo que Él tiene debe ser nuestro, y su madre es también nuestra madre. (Sermón de Navidad, 1529).

Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida por Dios; de modo que, desde el primer momento que ella comenzó a vivir fue libre de todo pecado. (Sermón: sobre el día de la Concepción de la Madre de Dios, 1527).

Ella es llena de gracia, proclamada ser enteramente sin pecado. Para que la gracia de Dios la llenara con todo bien e hiciera que ella libre de todo mal. (Libro de oración personal, 1522).

La humanidad ha resumido toda su gloria en una sola frase: la Madre Dios. Nadie puede decir algo más grande de ella aunque hablara tantas lenguas como hojas hay en los árboles. (Comentario al Magníficat.)

El editor luterano Jaroslav Pelikan agregó sobre Martín Lutero: ‘Lutero ni siquiera consideró la posibilidad de que María pudiera tener otros hijos además de Jesús. Esto es consistente con la aceptación durante toda su vida de la idea de la virginidad perpetua de María’. (Pelikan, v. 22:214-5)

¿Crees tú, que Martín Lutero te habría apoyado en tu rechazo sobre la Virgen María? Pues no. Si Lutero viviera seguramente te hubiera exhortado de manera enérgica con ese lindo y suave lenguaje que usaba contra sus adversarios o lo más probable es que te haya prendido fuego como una antorcha por atrevido.

El día que un demonio reveló que hubiese querido contar con la intercesión de la Virgen


Los exorcistas a menudo informan de sus experiencias con la posesión que solo el nombre de la Virgen María hace que Satanás se estremezca. Pero, ¿sabías que el diablo también siente algo más que miedo? La impresionante revelación la cuenta el P. José Tissot, misionero de San Francisco de Sales.

El día que el diablo reveló su mayor angustia sobre la Virgen María

En su libro “El arte de aprovecharse de los propios defectos”, el sacerdote relata el sorprendente caso de un exorcismo practicado en la tumba de San Francisco de Sales.

Cuenta que “incluso después de su muerte, como si quisiera continuar la guerra que había librado en vida contra la desesperación”, el santo “escribió del mismo diablo una confesión llena de incitación a las almas más criminales”.

Y explica: “Llevaron a la tumba del Santo Obispo de Ginebra, en el momento en que se instituía el proceso de su beatificación, a un joven que estaba poseído por un espíritu maligno desde hacía cinco años.

Tuvo que esperar muchos días para su curación, y mientras tanto, este desdichado fue sometido allí, junto a los restos mortales del Santo, a un largo y repetido interrogatorio, que llevaron a cabo el obispo Charles Auguste de Sales y la madre de Chaugy.

Una vez, mientras el diablo gritaba con más furia y confusión, diciendo: “¡¿Por qué debo salir?!”, la Madre Chaugy, con ese calor que le era propio, exclamó: “¡Oh Santa Madre de Dios, ruega por nosotros! ¡María! ¡Madre de Jesús, ayúdanos!”

Ante estas palabras, el espíritu infernal redobló sus gritos horrendos, gritando: “¡María! ¡María! ¡Oh! ¡No tengo a María!... No pronuncies este nombre; ¡me hace temblar! ¡Oh! Si tuviera a María para mí, como tú la tienes, ¡no sería lo que soy!... ¡Pero no tengo a María!

Todos estaban llorando. “¡Ay! continuó el demonio, si tuviera un solo momento de esos que desperdicias, sí, un momento y María, ¡no sería un demonio! Pues bien. Los que vivimos (Sal 113, 18) tenemos el momento presente para volver a Dios, y a María para obtenernos su gracia. ¿Quién, entonces, se desesperará?"

¡Nuestra Señora Terror de los Demonios, ruega por nosotros!

Autora: Victoria Arruda.

¿La Virgen María también es madre de los protestantes aunque ellos no la reconozcan como tal?


Me gustaría comenzar diciendo que la figura de la Virgen María es muy importante en la fe católica. La Iglesia Católica cree que María es la madre de Jesús, el Hijo de Dios, y que es un modelo para todos los cristianos por su ejemplo de humildad, obediencia y amor a Dios.

Ahora bien, ¿es la Virgen María también madre de los protestantes aunque ellos no la reconozcan como tal? Esta es una pregunta interesante que ha sido objeto de debate en la teología católica y protestante durante muchos años.

Desde la perspectiva católica, la respuesta es clara: sí, la Virgen María es madre de todos los cristianos, incluyendo a los protestantes, aunque estos no la reconozcan como tal. Esta afirmación se basa en varias creencias y enseñanzas de la Iglesia Católica, que ahora explicaré con más detalle.

En primer lugar, la Iglesia Católica cree que la Virgen María es la madre de Jesús, el Hijo de Dios. Según el Evangelio de Lucas, María fue visitada por el ángel Gabriel, quien le dijo que iba a concebir y dar a luz a un hijo, que sería llamado Jesús y sería el Hijo de Dios. María aceptó humildemente esta misión y dio a luz a Jesús en Belén.

La Iglesia Católica también enseña que María es la madre de la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo compuesto por todos los cristianos. Esta enseñanza se basa en varios pasajes bíblicos que se refieren a María como la madre de los discípulos de Jesús, como en el Evangelio de Juan, donde Jesús le dice a su discípulo amado: "Ahí está tu madre" (Juan 19,27). La Iglesia Católica interpreta esto como una indicación de que María es la madre espiritual de todos los discípulos de Jesús, incluyendo a los cristianos de hoy en día.

La maternidad espiritual de María trasciende las divisiones denominacionales y abarca a todos los cristianos, independientemente de su afiliación eclesiástica. María es vista como una madre amorosa que intercede por sus hijos ante su Hijo, Jesucristo. Su papel como madre espiritual es reconocido y valorado por los católicos, y ellos se acogen a su amorosa protección y oraciones, pero esto no significa que no sea también una madre amorosa para los cristianos protestantes. María quiere a todos sus hijos por igual, aun que ellos no le expresen ese mismo amor. 

Es importante señalar que aunque los protestantes pueden tener diferencias teológicas en relación con la figura de la Virgen María, existen algunas pocas corrientes y denominaciones protestantes que sí reconocen y honran a María como una figura importante en la historia de la salvación (algunos sectores del luteranismo, del anglicanismo e incluso de las iglesias reformadas o calvinistas). Algunos de estos grupos protestantes mantienen una devoción mariana y valoran su ejemplo de fe y entrega a Dios.

En resumen, desde la perspectiva católica, la Virgen María es considerada la madre de todos los cristianos, incluyendo a los protestantes, aunque estos no la reconozcan como tal. Su maternidad espiritual se basa en su papel como madre de Jesús y como madre de la Iglesia, el cuerpo de Cristo. Aunque existen diferencias teológicas en cuanto a la figura de María entre los católicos y los protestantes, su amor y protección se extienden a todos los que se acogen a ella como madre espiritual.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

10 hermosas enseñanzas de Santa Teresita de Lisieux sobre la Virgen María


En la vida de Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897) la presencia de la Virgen María es una constante, hasta el punto de atravesar todo su itinerario vital y su camino espiritual.

Los padres de Santa Teresita la educaron en esa tierna devoción a la Virgen. El milagro de su curación en 1883 a los 9 años ante una enfermedad de muerte sucedió por la sonrisa de la Virgen. Este momento marcará un hito definitivo en su identificación con María.

Ante esta misma representación es curada de sus “terribles escrúpulos”, en París, en 1887; también ante la imagen de la Virgen de la sonrisa hace su famosa consagración al Amor Misericordioso, en 1895; arrodillada ante la misma, toma la pluma para escribir su autobiografía, finalmente durante su larga y mortal enfermedad, esa imagen vela sus días y sus noches.

A este propósito le dice un día a su hermana Celina: “No puedo mirar a la Santísima Virgen sin llorar” y, según la Madre Inés, expiró “mientras miraba largamente la estatua de la Santísima Virgen”.

Cuando habla o escribe se refiere constantemente a la Virgen: encontramos doscientas treinta y nueve alusiones en su obra. De los cincuenta poemas que compuso, 8 están dedicados a María y 16 se refieren a ella en varias ocasiones.

A su hermana Celina, confesó: «Tengo que hacer una cosa antes de morir. Siempre he soñado con exponer en un canto a la Santísima Virgen todo lo que pienso sobre ella».

Cuatro meses antes de fallecer, escribió todo lo que pensaba de María en doscientos versos.

Recogemos 10 expresiones de Teresita que nos ayudarán a querer más a la Virgen:

1.- “La Virgen es más Madre que Reina”.

A Santa Teresita le hubiera gustado ser sacerdote para predicar sobre la Virgen y subrayar su vida real, sus virtudes imitables. La veía ante todo como una Madre cercana que cuida y acompaña a sus hijos en el camino de la vida.

2.- “No me cuesta creer que soy tu hija, cuando veo que mueres, cuando veo que sufres como yo”.

Así la percibe Teresa…siendo la Madre de Dios no quiso ahorrarse ningún sufrimiento, para estar siempre cercana de los hijos que peregrinamos en este “valle de lágrimas”.

3.- “Incomparable Madre, te gusta marchar por el camino común mostrando a los pequeños el Cielo”.

Teresita en su oración contempla a la Virgen que vivió una vida muy ordinaria como madre, esposa, mujer trabajadora en su hogar y así mostró que la santidad es posible en medio de una vida sencilla y ordinaria.

4.- “Viviste sin pretensiones en una extremada pobreza. Nada de raptos, éxtasis o milagros «.

La pobreza espiritual en la Virgen se tradujo en una vida de fe sin particulares gracias “extraordinarias”. Ella como nos dice Teresa nos ayuda a vivir así y a no centrar nuestra vida espiritual en lo singular, sino en vivir de fe tantas veces en medio de la sencillez y oscuridad.

5.- “Es la humildad de María/Que atrajo al Divino Rey/Es la humildad de tu vida /Que le hace abajarse a ti”.

María nos atrae por su humildad, como atrajo al Padre para elegirla como la Madre de su hijo. Constantemente Santa Teresita nos invita a entrar por el “caminito” de la humildad. Su mejor modelo: María.

6.- “Prefiero reconocer que el Todopoderoso ha hecho obras grandes en la hija de su divina Madre, y que la más grande de todas es haberle hecho ver su pequeñez”.

Mirando a María a aprendemos a amar nuestra pobreza y pequeñez y a superar todo complejo, glorificando al único que es Grande: el Señor

7.- “Tu hijo quiere que seas tú el ejemplo. Del alma que le busca en la noche de la fe”.

Estos versos referidos a la pérdida y hallazgo de Jesús en el Templo nos muestran a María abandonada ante las palabras de Jesús que no entiende. ‘¿No sabíais que tenía que estar en las cosas de mi padre?’ Mirando a la Virgen aprendemos a abandonarnos en Dios cuando no entendemos sus planes y caminos.

8.- “Eres tú mi dulce estrella. Que irradias a Jesús para que me una a Él”.

La Virgen para Teresita es todo “referencia a Dios”. Imitando a la Virgen salimos de todo repliegue de nosotros mismos y hacemos que lo que somos y hacemos sea para que los demás no nos miren a nosotros, sino que miren y se unan, como María, a Jesús

9.- “Mas para abrigarte siempre junto a Jesús con mi manto, tendrás que hacerte pequeña imitando sus virtudes”.

Tener a María como Madre exige por nuestra parte imitar sus “virtudes pequeñas”. Para Teresita esas virtudes consisten en no querer ser importantes para el mundo sino sólo agradables como la Virgen a los ojos de Dios.

10.- “Oh María, si yo fuera la Reina del Cielo y vos fuerais Teresa, yo querría ser Teresa y que vos fuerais la Reina del Cielo”.

Son las últimas palabras escritas por Teresa antes de morir. Ella nos enseña a querer a la Virgen hasta la locura, hasta el punto de no buscarla por lo que nos da, sino amarla por lo que es, nuestra Madre y Reina del Cielo.

Autor: Cari Filii

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Fuente: https://carifilii.es/

¿Por qué Satanás odia tanto a la Virgen María?



Debo decir que la pregunta de por qué Satanás odia tanto a la Virgen María es compleja y no tiene una respuesta única. Sin embargo, podemos encontrar algunas pistas en la Biblia y la enseñanza de la Iglesia.

Antes de profundizar en la cuestión de por qué Satanás odia a la Virgen María, debemos aclarar quién es Satanás. En la Biblia, Satanás es descrito como un ángel caído que se rebeló contra Dios y que es el enemigo de Dios y de la humanidad (Apocalipsis 12:9). La tradición cristiana ha identificado a Satanás como el diablo, el príncipe de este mundo y el tentador que busca alejar a los hombres de Dios y del camino de la salvación.

Ahora bien, ¿por qué Satanás odia tanto a la Virgen María? Una posible respuesta es que Satanás ve en la Virgen María un obstáculo en su lucha contra Dios y la humanidad. La Virgen María es la Madre de Jesús, quien es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo. En su papel como Madre de Jesús, la Virgen María es una figura central en la historia de la salvación y una aliada en la lucha contra el mal. Su humildad, pureza y obediencia a la voluntad de Dios la convierten en un ejemplo a seguir para todos los cristianos y un modelo de vida cristiana.

En el Evangelio de Lucas, encontramos un pasaje que puede ayudarnos a entender por qué Satanás odia a la Virgen María. Después de la Anunciación, cuando el ángel Gabriel le anuncia a María que será la Madre del Hijo de Dios, ella canta el Magníficat, un himno de alabanza a Dios. En este himno, María exalta la grandeza de Dios y su misericordia hacia los humildes y los pobres. María dice: "Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque ha puesto sus ojos en la humildad de su sierva" (Lucas 1:46-48). En este pasaje, María se presenta como una humilde sierva de Dios que reconoce la grandeza de Dios y su papel en la historia de la salvación.

Esta actitud de humildad y sumisión a la voluntad de Dios puede ser lo que Satanás odia de la Virgen María. Satanás es el ángel caído que se rebeló contra Dios y que buscó hacer su voluntad en lugar de la de Dios. La Virgen María, por el contrario, es un ejemplo de humildad y obediencia a la voluntad de Dios. En su papel como Madre de Jesús, ella acepta con humildad y obediencia el plan de Dios para la salvación de la humanidad. Su actitud de humildad y su fidelidad a Dios pueden ser vistas por Satanás como una afrenta a su propia rebeldía contra Dios.

Además, la Virgen María es un modelo de pureza y castidad. En la tradición cristiana, la Virgen María es considerada como la Inmaculada Concepción, es decir, concebida sin pecado original. Esto significa que desde el momento de su concepción, la Virgen María estuvo libre del pecado original y de sus consecuencias. Su pureza y castidad la hacen un ejemplo de vida cristiana, especialmente en un mundo en el que la sexualidad y la promiscuidad son tan valoradas. En su pureza, la Virgen María muestra que es posible vivir una vida plena y feliz sin caer en la tentación y en el pecado. Esta pureza y castidad son un rechazo a la cultura del hedonismo y del placer desmedido que promueve Satanás y sus aliados.

En la enseñanza de la Iglesia Católica, la Virgen María es también considerada como la Nueva Eva. La tradición cristiana enseña que Eva, la primera mujer creada por Dios, desobedeció a Dios y cayó en la tentación del diablo. La Virgen María, por el contrario, es una figura que representa la obediencia a Dios y la fidelidad al plan de salvación. En su papel como Madre de Jesús, ella es un modelo de obediencia y fidelidad a Dios, y su actitud es una respuesta al pecado y a la rebelión de Eva.

Por lo tanto, se puede decir que la Virgen María representa una amenaza a los planes de Satanás. En su humildad, obediencia, pureza y castidad, ella muestra que es posible vivir una vida plena y feliz en sintonía con la voluntad de Dios, algo que es contrario a los planes de Satanás y su cultura de pecado y rebelión. Además, como Madre de Jesús, la Virgen María es una aliada en la lucha contra el mal y el pecado, y su papel en la historia de la salvación es una prueba de que Dios siempre triunfa sobre el mal y la muerte.

Por otro lado, también podemos decir que el odio de Satanás hacia la Virgen María no es un odio personal, sino que es un odio hacia todo lo que representa. La Virgen María es un modelo de vida cristiana, una figura de la historia de la salvación y una aliada en la lucha contra el mal y el pecado. En su papel como Madre de Jesús, ella muestra que la humildad, la obediencia y la fidelidad a Dios son posibles, incluso en un mundo que promueve el pecado y la rebelión contra Dios. Por lo tanto, su odio hacia la Virgen María es un odio hacia todo lo que ella representa y hacia todo lo que se opone a sus planes y a su cultura de pecado y rebelión.

Autor: Padre Ignacio Andrade. 

Oración a la Virgen para el Sábado Santo


Si el Viernes Santo es la “Hora de Jesús” quien entregó su vida por amor para nuestra salvación, el Sábado Santo es la “Hora de la Madre”, el final de un largo recorrido en el que la Virgen María se une al sufrimiento de su Hijo acogiendo como hijos a todos los hombres redimidos por Él.

En este día, todos los cristianos encontramos en María un testimonio de dolor pero también de esperanza en la resurrección. Como explicó San Juan Pablo II en la Audiencia General del 3 de abril de 1996, en la “Hora de la Madre” está la fe de toda la Iglesia:

“El Sábado Santo la Iglesia, una vez más, se identifica con María: toda su fe se reúne en Ella, la primera creyente. En la oscuridad que envuelve la creación, sólo Ella permanece para mantener viva la llama de la fe, preparándose para acoger el anuncio gozoso y sorprendente de la resurrección”.

A continuación, el Santo Padre explicó: “La comunidad cristiana, recordando a la Madre del Señor en este día alitúrgico, está invitada a dedicarse al silencio y a la meditación, alimentando en la espera la dichosa esperanza del renovado encuentro con su Señor“.

En la esperanza de la Virgen el Sábado Santo, todos los cristianos estamos llamados a vivir nuestro camino hacia la Casa del Padre, con la certeza de que Cristo resucitó, venció a la muerte y nos dio la vida eterna.

Oración a la Virgen María para el Sábado Santo

Virgen y Madre María,

tú que, movida por el Espíritu,

acogiste al Verbo de la vida

en la profundidad de tu humilde fe,

totalmente entregada al Eterno,

ayúdanos a decir nuestro “sí”

ante la urgencia, más imperiosa que nunca,

de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.


Tú, llena de la presencia de Cristo,

llevaste la alegría a Juan el Bautista,

haciéndolo exultar en el seno de su madre.

Tú, estremecida de gozo,

cantaste las maravillas del Señor.

Tú, que estuviste plantada ante la cruz

con una fe inquebrantable

y recibiste el alegre consuelo de la resurrección,

recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu

para que naciera la Iglesia evangelizadora.


Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados

para llevar a todos el Evangelio de la vida

que vence a la muerte.

Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos

para que llegue a todos

el don de la belleza que no se apaga.


Tú, Virgen de la escucha y la contemplación,

madre del amor, esposa de las bodas eternas,

intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo,

para que ella nunca se encierre ni se detenga

en su pasión por instaurar el Reino.


Estrella de la nueva evangelización,

ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión,

del servicio, de la fe ardiente y generosa,

de la justicia y el amor a los pobres,

para que la alegría del Evangelio

llegue hasta los confines de la tierra

y ninguna periferia se prive de su luz.


Madre del Evangelio viviente,

manantial de alegría para los pequeños,

ruega por nosotros.

Amén. Aleluya.

La oración fue obtenida de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudim.

Protestante pregunta: ¿Por qué los católicos creen que los santos y la Virgen salvan si solo Jesús salva? Esto le responde un sacerdote.


Querido hermano protestante,

En primer lugar, quiero agradecerte por tomarte el tiempo para dialogar conmigo sobre nuestra fe y nuestras creencias. Quiero aclarar que los católicos creemos firmemente que solo Jesucristo es el Salvador del mundo. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: "El nombre de Jesús significa que el Nombre mismo de Dios está presente en la persona de su Hijo, hecho hombre para la redención universal y definitiva de los pecados" (n. 432).

Entonces, ¿por qué veneramos a los santos y a la Virgen María? La respuesta se encuentra en el concepto de la comunión de los santos. La Iglesia Católica cree que la comunidad de los cristianos no se limita a aquellos que viven en la tierra, sino que incluye a todos los que han muerto en Cristo y están en el cielo. Esto significa que los santos, que están en comunión con Dios, pueden interceder por nosotros y ayudarnos en nuestra vida espiritual.

La veneración de los santos es una práctica que se remonta a los primeros días de la Iglesia. En el libro del Apocalipsis, San Juan ve una multitud de santos en el cielo, que adoran a Dios y oran por los habitantes de la tierra (Apocalipsis 7, 9-10). La Iglesia Católica cree que los santos pueden interceder por nosotros porque están cerca de Dios y tienen una comprensión profunda de su voluntad. En la misma línea, María, la madre de Jesús, es considerada como la primera y más perfecta de los santos y como nuestra madre espiritual.

Sin embargo, es importante aclarar que la intercesión de los santos no significa que creamos que ellos son salvadores independientes de Cristo. La salvación solo puede ser encontrada en Jesucristo, quien es el único camino, la verdad y la vida (Juan 14, 6). Los santos son modelos de vida cristiana y testigos del amor de Dios en el mundo, pero no son un sustituto de Cristo.

Además, es importante tener en cuenta que la Iglesia Católica no enseña que los santos y la Virgen María son obligatorios para la salvación. La salvación es un regalo gratuito de Dios, que se nos ofrece a través de la fe en Jesucristo y la gracia de Dios. La veneración de los santos y la Virgen María son prácticas que nos ayudan a crecer en nuestra relación con Dios y a acercarnos más a Cristo, pero no son una condición para la salvación.

En resumen, la Iglesia Católica cree que solo Jesucristo es el Salvador del mundo y que la salvación solo puede ser encontrada en él. Sin embargo, también creemos que los santos y la Virgen María, al estar en comunión con Dios, pueden interceder por nosotros y ayudarnos en nuestra vida espiritual. La veneración de los santos y la Virgen María son prácticas que nos ayudan a crecer en nuestra relación con Dios, pero no son un sustituto de Cristo ni una condición para la salvación.

Espero que esta explicación te haya sido útil y que podamos seguir dialogando juntos sobre nuestra fe. Que Dios te bendiga y te guíe en tu camino espiritual.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

El Triunfo del Rosario: Cómo la Virgen María intervino en la batalla contra un demonio que atormentaba a una mujer.


Un sacerdote recién llegado a su nueva comunidad contaba a los fieles de la parroquia que ahora le había sido encomendada la historia de una una mujer devota y piadosa llamada Isabel que tenía una profunda devoción a la Virgen María y al rezo del rosario. El sacerdote no quería asustar a los fieles con esta historia, sino hacerles ver que nada puede vencer el poder del rosario, porque es una herramienta que Dios le dió a los cristianos a través de la Virgen para enfrentar al mal. 

El padre contó que cada día Isabel se dedicaba a rezar el rosario completo, los hasta entonces 15 misterios que existían (Juan Pablo II añadió cinco más) ofreciendo cada misterio por las necesidades de su familia, amigos y por todas las necesidades de la Iglesia.

Un día, mientras Isabel estaba rezando el rosario en su hogar, sintió una presencia oscura y aterradora a su alrededor. Se dio cuenta de que estaba siendo atacada por un demonio que se enfureció por su devoción a la Virgen María y al rezo del rosario.

El demonio comenzó a atormentarla, lanzando objetos a su alrededor, causando estruendos y arrojando sombras aterradoras. Pero Isabel no se dejó intimidar. Con su rosario en mano, empezó a orar con más fuerza, invocando la protección de la Virgen María y de San Miguel Arcángel.

En ese momento, algo milagroso ocurrió. La habitación se llenó de una luz celestial y la presencia del demonio desapareció de repente. Isabel supo en su corazón que la Virgen María había intervenido intercediendo ante Jesús para protegerla y liberarla del ataque del demonio.

Desde entonces, Isabel ha continuado rezando el rosario con aún más devoción y ha animado a otros a hacer lo mismo. La experiencia que tuvo la ha hecho más consciente de la importancia de la oración y de la protección de la Virgen María.

Esta historia nos recuerda que el diablo siempre está al acecho para atacar a los devotos y que la oración y la devoción a la Virgen María son armas poderosas contra sus ataques. Por eso, es importante mantener una vida de oración y seguir confiando en la protección de la Virgen María en todo momento.

Atrapado dos días durante el terremoto de Turquía, suplicó a María: «No me abandonó»


Luego del devastador terremoto de Turquía y Siria, las labores de rescate comienzan a concluirse y salen a la luz las catastróficas cifras: con más de 50.000 fallecidos en ambos países, Turquía se ha llevado la peor parte. Según el balance emitido el 11 de febrero, más de 20.000 personas perdieron la vida y más de 80.000 resultaron heridos.

No son pocos los rescates «in extremis» de los que se han hecho eco los medios, calificando algunos de «milagrosos«.

El caso de Bassel Habkouk, un joven católico libanés y padre de dos hijos, fue sin duda uno de estos últimos.

Para Habkouk, el 6 de febrero iba a ser el comienzo de una agradable visita junto a su amigo Elías Al-Haddad. Habían aterrizado hacía escasas horas cuando el terremoto de Turquía de magnitud 7,8 sacudió indiscriminadamente también a su país vecino sirio.

Entre la vida y la muerte

Atrapados entre los escombros, las siguientes 52 horas fueron una auténtica lucha entre la vida y la muerte de los dos amigos.

«Elías me habló y me pidió ayuda, pero yo no podía moverme ni hacer nada por él», relató Habkouk a ACI Mena. Pasadas seis horas, dejó de escuchar su voz.

Atrapado en un pequeño espacio de 2 metros de largo y unos 40 centímetros de ancho, con algo de comida encima y ante el frío del invierno, el libanés y padre de dos hijos se las ingenió para tratar de llamar la atención de los equipos de rescate.

«Encontré un tubo de plástico de aproximadamente un metro de largo y lo usé para golpear los escombros a mi alrededor para que los equipos supieran dónde estaba», relata.

La desesperación aumentó cuando, tras oírle, acudieron los equipos de emergencia pero en lugar de rescatarle a él, salvaron a otra víctima que se encontraba cerca del foco de ruido que logró hacer Habkouk.

Durante cinco horas, los equipos de emergencias estuvieron rescatando a otros heridos y atrapados que estaban cerca del libanés y se marcharon, sin ser conscientes de que seguía bajo los escombros: así empezó un nuevo espacio de tiempo de agonía y soledad para Habkouk. O eso creía.

«María no me abandonó»

En el momento en que los escombros cayeron sobre los dos amigos, el libanés no pudo evitar proferir un grito instintivo: «¡María!».

Durante los siguientes segundos, Habkouk repitió con insistencia su nombre y cuando cesó la sacudida comenzó a rezar insistentemente el rosario rodeado de piedras y hierro.

«Dios me protegió y la Virgen María no me abandonó«, dijo, convencido en que la oración le daría la fuerza para resistir la desesperación y fe en que sería rescatado.

Cincuenta y dos horas después -más de dos días completos-  Habkouk vio la luz cuando se aproximaron hacia él los equipos de seguridad turcos. Eran las 7 de la mañana del 8 de febrero.

Aquella no fue la primera vez que acudía a la intercesión de la Virgen.

Una infancia educado en la devoción a María

«Desde niño me criaron en las tradiciones y costumbres de mi pueblo, Magdouché. Allí me enseñaron la importancia de las fiestas católicas, creo en el Señor y he buscado la intercesión de Su madre, la Virgen María, a lo largo de mi vida«, explicó.

En Magdouché, a 50 kilómetros al sur de la capital de Líbano, no es raro ver a sus habitantes haciendo la señal de la cruz cada vez que salen de la localidad. Mientras pronuncian una jaculatoria, «en ti ponemos nuestra esperanza, oh Madre de Dios«.

«Y así continúan adelante, confiados en el Señor por la intercesión de la Virgen María y agradeciendo su cuidado, especialmente en los viajes más difíciles», explicó.

Pero fue su madre, sobre todo, la que se encargó con su ejemplo de fomentar en Habdouk la fe en Dios y la devoción por María y los santos. Cada mañana recuerda cómo iba al santuario de Nuestra Señora de Mantara a pedir la intercesión de la Virgen y la protección de sus hijos.

Sano y salvo gracias a la Virgen

«Cuando empezó el devastador terremoto de Turquía, ella le prometió a la Virgen María que si su hijo regresaba sano y salvo de Turquía, bajaría descalza desde el pueblo hasta el santuario de Nuestra Señora de Mantara y entraría conmigo en la cueva donde se erige el monumento.

«Al regresar a casa, ella cumplió su promesa», mencionó.

El joven libanés no puede describir con palabras la felicidad que le invadió al volver a su hogar, a salvo, junto a su familia, ante una recepción de multitudes y el atronador repique de campanas.

«La alegría de la gente de Magdouché era indescriptible. Estoy muy agradecido por el amor de todos los que me recibieron», concluye.

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