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¿Por qué a la Virgen se le llama "Torre de Marfil" en las letanías?



¿Por qué a la Virgen se le llama "Torre de Marfil" en las letanías?

Es un placer poder compartir contigo la belleza y el profundo significado detrás de este título tan especial dado a la Santísima Virgen María en las letanías!

Imagina una torre de marfil, majestuosa y sólida, que se alza en medio de un vasto paisaje. Esta imagen evoca una sensación de pureza, de belleza inmaculada y de fortaleza inquebrantable. Y así es como la Iglesia ha llegado a llamar a la Virgen María, "Torre de Marfil".

Este título, como tantos otros que se le atribuyen a María en las letanías, está lleno de significado simbólico y teológico. Permíteme adentrarme en ello contigo.

Primero, reflexionemos sobre la idea de la pureza. El marfil es un material blanco y resplandeciente, que históricamente ha sido asociado con la pureza y la nobleza. En la Edad Media, los reyes y reinas solían usar objetos de marfil como símbolo de su poder y prestigio. Así que al llamar a María "Torre de Marfil", estamos reconociendo su pureza sin mancha, su integridad moral y su dignidad como Madre de Dios.

Este concepto de pureza también está estrechamente relacionado con la idea de la inmaculada concepción de María. Como católicos, creemos que María fue concebida sin mancha de pecado original, preparada desde el primer instante de su existencia para ser la Madre de Jesús, nuestro Salvador. Esta gracia especial la hace aún más digna de ser llamada "Torre de Marfil", ya que su pureza es absoluta y perfecta.

Pero la pureza de María va más allá de la ausencia de pecado. También se refiere a su corazón lleno de amor y devoción a Dios. En el Evangelio, vemos cómo María acepta humildemente el plan de Dios para ella, incluso cuando no comprende completamente lo que implica. Su sí al Ángel Gabriel en la Anunciación es un ejemplo perfecto de su pureza de corazón y su disposición a hacer la voluntad de Dios en todo momento.

Ahora, hablemos de la idea de la fortaleza. Una torre es un símbolo de protección y seguridad. En tiempos antiguos, las ciudades solían estar rodeadas por altas murallas y torres para defenderse de los enemigos. Del mismo modo, María es nuestra defensora y protectora en la batalla espiritual contra el mal. En el libro del Cantar de los Cantares, se hace referencia a una "torre de marfil" como un símbolo de fortaleza y protección, lo que refuerza aún más esta imagen en nuestra devoción mariana.

María es nuestra intercesora ante Dios, una poderosa aliada en nuestra lucha contra el pecado y el mal. Como madre amorosa, ella está siempre dispuesta a ayudarnos y a guiarnos por el camino de la virtud. Su fortaleza proviene de su unión íntima con Dios y su total confianza en su providencia divina.

Pero, ¿por qué específicamente una "Torre de Marfil"? La elección de este término no es accidental. Además de sus connotaciones de pureza y fortaleza, el marfil también evoca la idea de algo precioso y valioso. María es, sin duda, una joya preciosa en el plan de Dios para la salvación de la humanidad. Su papel como Madre de Dios la coloca en un lugar único y elevado en la historia de la salvación que nos trajo Jesús.

En el Catecismo de la Iglesia Católica, encontramos un pasaje que habla de María como "la más excelente fruta de la redención". Esta imagen de María como una fruta preciosa, madura y perfecta en su belleza y santidad, es complementaria a la imagen de la "Torre de Marfil". Ambas nos recuerdan la grandeza y la importancia de María en el misterio de nuestra fe.

En resumen, llamar a María "Torre de Marfil" es reconocer su pureza sin mancha, su fortaleza en la lucha espiritual y su valor incomparable como madre y mediadora de gracia. Es invocar su intercesión poderosa y confiar en su protección maternal en todos los aspectos de nuestras vidas.

Que esta reflexión sobre el significado de este hermoso título nos ayude a profundizar nuestra devoción a la Santísima Virgen María y a confiar cada vez más en su amor y cuidado por nosotros, sus hijos.

¡Que Dios te bendiga abundantemente y que María, Torre de Marfil, te guarde bajo su manto protector en todo momento! 

Autor: Padre Ignacio Andrade

El Papa Francisco añadió tres letanías al Rosario, conócelas.

 


El Papa Francisco le ha dado a la Virgen María tres nuevos títulos, anunció el Vaticano este sábado. Los tres títulos marianos se agregarán a la tradicional "Letanía de María" de la Iglesia Católica, incluido uno que refleja una preocupación distintiva de este Papa.

Los nuevos títulos son "Madre de la Misericordia", "Madre de la Esperanza" y "Consuelo de los migrantes".

En una carta fechada el 20 de junio, el cardenal guineano Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano, anunció que los títulos se agregarían a las Letanías de María, llamadas "Letanías de Loreto" o "Letanías Lauretanas", que generalmente se recitan al final del Rosario o en las principales fiestas católicas.

Dirigida a los presidentes de todas las conferencias de obispos en todo el mundo, la carta dice que la medida se produce por deseo expreso del Papa Francisco.
El primer título nuevo se colocará después de "Madre de la Iglesia", el segundo después de "Madre de la Divina Gracia", mientras que el tercero irá después de la designación de María como "Refugio de los pecadores".

En la carta, Sarah dijo que "la Iglesia que camina por los caminos de la historia como peregrina hacia la Jerusalén celestial y disfruta de una comunión inseparable con Cristo, su Cónyuge y Salvador, se confía a ella quien creyó en la palabra del Señor".

"Sabemos por el Evangelio que los discípulos de Jesús, de hecho, habían aprendido desde el principio a venerarla como 'bendecida entre las mujeres' y a contar con su intercesión materna", dijo, insistiendo en que los numerosos títulos dados a María a lo largo de la historia son un "camino privilegiado y seguro para un encuentro con Cristo".

El Papa Francisco a menudo ha enfatizado el tema de la misericordia en la Iglesia, principalmente a través de su Jubileo de la Misericordia 2015-2016, y su propio lema episcopal, Miserando atque eligendo, o "elegir con misericordia".

También ha sido un defensor de los migrantes y refugiados desde su elección en 2013, haciendo frecuentes llamamientos en su nombre en su público, y en sus reuniones con diplomáticos y jefes de estado. Su primer viaje fuera de Roma como papa fue para visitar la isla italiana de Lampedusa en 2013, donde conoció a inmigrantes detenidos en un gran campamento que había huido de la pobreza y la guerra en el Medio Oriente y África.

En septiembre de 2019, agregó una escultura que representa un bote lleno de migrantes a la Plaza de San Pedro. Marcando la primera escultura nueva instalada en la plaza en más de 400 años, se llama "Ángeles inconscientes", y representa a 140 migrantes y refugiados de diferentes culturas y períodos de la historia, incluidos los pueblos indígenas, los judíos que escapan de la Alemania nazi y los refugiados sirios y africanos que huyen guerra y hambruna en los tiempos modernos.

Para el Papa, el tema de la migración siempre ha sido un tema de primer orden, incluso en su momento hizo una crítica a la propuesta del presidente norteamericano Donald Trump de construir un muro en la frontera con México, argumentando que el mundo necesita que se construyan puentes que nos unan y no muros que nos dividan. 

Letanías del Dulcísimo Nombre de Jesús.

 


Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad y misericordia de nosotros.

Jesús, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Jesús, resplandor del Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, pureza de la luz eterna, ten piedad de nosotros.
Jesús, Rey de la Gloria, ten piedad de nosotros.
Jesús, Sol de justicia, ten piedad de nosotros.
Jesús, Hijo de la Virgen María, ten piedad de nosotros.
Jesús amable, ten piedad de nosotros.
Jesús admirable, ten piedad de nosotros.
Jesús, Dios fuerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, Padre del siglo futuro, ten piedad de nosotros.
Jesús, Ángel del gran consejo, ten piedad de nosotros.
Jesús, Todopoderoso, ten piedad de nosotros.
Jesús, pacientísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús, obedientísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, ten piedad de nosotros.
Jesús, amante de la castidad, ten piedad de nosotros.
Jesús, amador nuestro, ten piedad de nosotros.
Jesús, Dios de paz, ten piedad de nosotros.
Jesús, Autor de la vida, ten piedad de nosotros.
Jesús, Ejemplar de las virtudes, ten piedad de nosotros.
Jesús, celador de nuestras almas, ten piedad de nosotros.
Jesús, nuestro Dios, ten piedad de nosotros.
Jesús, nuestro Refugio, ten piedad de nosotros. 
Jesús, Padre de los pobres, ten piedad de nosotros. 
Jesús, tesoro de los fieles, ten piedad de nosotros. 
Jesús, buen Pastor, ten piedad de nosotros. 
Jesús, verdadera luz, ten piedad de nosotros. 
Jesús, sabiduría eterna, ten piedad de nosotros. 
Jesús, bondad infinita, ten piedad de nosotros. 
Jesús, camino y vida nuestra, ten piedad de nosotros. 
Jesús, alegría de los Ángeles, ten piedad de nosotros. 
Jesús, Rey de los Patriarcas, ten piedad de nosotros. 
Jesús, Maestro de los Apóstoles, ten piedad de nosotros. 
Jesús, Doctor de los Evangelistas, ten piedad de nosotros. 
Jesús, Fortaleza de los Mártires, ten piedad de nosotros. 
Jesús, Luz de los Confesores, ten piedad de nosotros. 
Jesús, Pureza de las Vírgenes, ten piedad de nosotros. 
Jesús, Corona de todos los Santos, ten piedad de nosotros. 


Sé propicio, perdónanos, Jesús.
Sé propicio, escúchanos, Jesús.

De todo mal, líbranos, Jesús.
De todo pecado, líbranos, Jesús. 
De tu ira, líbranos, Jesús. 
De las tentaciones del demonio, líbranos, Jesús. 
Del espíritu de fornicación, líbranos, Jesús. 
De la muerte eterna, líbranos, Jesús. 
Del menosprecio de tus divinas inspiraciones, líbranos, Jesús. 
Por el Misterio de su santa Encarnación, líbranos, Jesús. 
Por tu Natividad, líbranos, Jesús. 
Por tu Infancia, líbranos, Jesús. 
Por tu Divinísima Vida, líbranos, Jesús. 
Por tus trabajos, líbranos, Jesús. 
Por tu Agonía y Pasión, líbranos, Jesús. 
Por tu Cruz y Desamparo, líbranos, Jesús. 
Por tus últimas Congojas, líbranos, Jesús. 
Por tu Muerte y Sepultura, líbranos, Jesús. 
Por tu Resurrección, líbranos, Jesús. 
Por tu Ascensión, líbranos, Jesús. 
Por tu institución de la Santa Eucaristía, líbranos, Jesús. 
Por tus gozos, líbranos, Jesús. 
Por tu Gloria, líbranos, Jesús.

Las 24 hermosas Súplicas a Nuestro Señor Jesucristo de San Juan Crisóstomo.

 

San Juan Crisóstomo es uno de los llamados 'Santos Padres de la Iglesia Primitiva', es uno de los Cuatro Grandes Padres de Oriente. 

Los Padres de la Iglesia llevan ese título porque debido a sus aportes doctrinales y espirituales pusieron la semilla y sentaron en los primeros siglos del Cristianismo las bases teológicas, doctrinales, litúrgicas y morales de la Fe de la Iglesia Cristiana. 

Hasta nuestros días las Iglesias católicas de ritos orientales siguen celebrando la Misa cuyo marco litúrgico se atribuye a San Juan Crisóstomo en el siglo IV. 

Estas 24 súplicas al Señor son atribuidas a este gran santo y muchos cristianos en oriente las recitan diariamente.

La tradición oriental afirma que son 24 en alusión a las 24 horas del día, en el sentido de que debemos rogar al Señor a toda hora, aunque claro está que se pueden hacer todas de una sola vez, por ejemplo, al inicio del día.

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Los 24 'Oh Señor' de San Juan Crisóstomo.

1. Oh Señor, no me prives de Tu Bendición Celestial.

2. Oh Señor, líbrame del tormento eterno.

3. Oh Señor, si yo pequé por pensamientos, palabras o acciones, perdóname.

4. Oh Señor, líbrame de toda ignorancia, de la mezquindad del alma y de la dureza del corazón.

5. Oh Señor, líbrame de toda tentación.

6. Oh Señor, ilumina mi corazón oscurecido por los deseos del maligno.

7. Oh Señor, siendo yo un ser humano, soy pecador. Siendo el Señor Dios, perdóname en Tu Amor, pues Tú sabes que mi alma es débil.

8. Oh Señor, envía tu Gracia en mi auxilio, para que yo pueda glorificar Tu Santo Nombre.

9. Oh Señor Jesucristo, inscribe a Tu siervo en el Libro de la Vida y concédeme un fin bendecido.

10. Oh Señor mi Dios, aunque no haya hecho el bien para Ti, sin embargo concédeme, de acuerdo con Tu Gracia, que pueda comenzar a hacerlo.

11. Oh Señor, rocía mi corazón con Tu Gracia.

12. Oh Señor del Cielo y de la tierra, acuérdate de mi, Tu siervo pecador, impuro y frío de corazón, en Tu Reino.

13. Oh Señor, acepta mi arrepentimiento.

14. Oh Señor, no me abandones.

15. Oh Señor, sálvame de la tentación.

16. Oh Señor, concédeme pensamientos puros.

17. Oh Señor, concédeme las lágrimas del arrepentimiento, el recuerdo de la muerte y el sentido de la paz.

18. Oh Señor, concédeme la humildad, la caridad y la obediencia.

19. Oh Señor, concédeme la confesión de los pecados.

20. Oh Señor, concédeme la tolerancia, la magnanimidad y la dulzura.

21. Oh Señor, sitúa en mí la fuente de todas las bendiciones: el temor de Ti en mi corazón.

22. Oh Señor, concede que pueda amarte con todo mi corazón y toda mi alma, y que pueda obedecer siempre tu voluntad.

23. Oh Señor, defiéndeme de las personas y también de los demonios, de las pasiones, de todos los errores.

24. Oh Señor, que creó al todo y que sobre el todo ejerces Tu Voluntad, haz que Tu Voluntad también me tome, yo pecador, por Tu Eterna Bendición. Amén.

Letanías de la sotana, la oración del sacerdote para permanecer fiel



AYUDEMOS A NUESTROS SACERDOTES A PERSEVERAR EN SU MINISTERIO

COMPARTE LAS LETANÍAS DE LA SOTANA CON TU SACERDOTE, PARA QUE REALICE ESTA ORACIÓN Y LE AYUDE A SER FIEL A SU SACERDOCIO

LETANÍAS DE LA SOTANA

Señor misericordioso que, sin mérito alguno por mi parte, me has escogido entre tantos millones de hombres para que sea tu Sacerdote: consérvame la santa sotana.

Para que yo recuerde siempre tu elección singular sobre mí: consérvame la santa sotana.

Para que ante el mundo predique el Evangelio aun sin hablar: consérvame la santa sotana.

Para encender una luz de vida eterna en medio de los hijos de la muerte: consérvame la santa sotana.

Para que todos puedan acudir más fácilmente a la fuente de aguas vivas: consérvame la santa sotana.

Para que me comprometa públicamente a ser luz y no tinieblas: consérvame la santa sotana.

Para recordar a los que me vean que soy faro de luz de vida y mediador entre Dios y los hombres: consérvame la santa sotana.

Para que no sea yo luz bajo el celemín, sino en el candelero, para que alumbre a todos los de la casa: consérvame la santa sotana.

Para que puedan hallar mejor a tu ministro los que con ansia o en agonía lo precisan: consérvame la santa sotana.

Para mejor recordar a los señalados de la tribu de Leví: consérvame la santa sotana.

Para que, expuesto a la vista de todos los pueblos, sea luz que ilumine a los gentiles y la gloria de tu pueblo: consérvame la santa sotana.

Para que sea bandera discutida y resurrección y ruina de muchos en Israel: consérvame la santa sotana.

Para estar más cerca del supremo testimonio de amor a Cristo: consérvame la santa sotana.

Para reparación pública por los pecados y crímenes públicos: consérvame la santa sotana.

Para que mi luz brille no sólo ante Ti sino también más fácilmente ante los hombres, a fin de que glorifiquen al Padre que está en los Cielos: consérvame la santa sotana.

Para dar testimonio como sacerdote que soy, y no como seglar que no soy: consérvame la santa sotana.

Para que el Rosario por mí rezado, en el metro, en el autobús o por la calle, aparezca como Rosario rezado por un sacerdote: consérvame la santa sotana.

Para mostrar lo que se es y no lo que no se es, en este tiempo de autenticidad: consérvame la santa sotana.

Para ayudar a los hermanos con la imagen externa en el siglo de la imagen: consérvame la santa sotana.

Para proporcionar antídoto sacralizador ante los movimientos secularizadores: consérvame la santa sotana.

Para ser ante los hombres signo visible de la Iglesia visible: consérvame la santa sotana.

Para dar a mi sacerdocio un ángel de la guarda más: consérvame la santa sotana.

Para alegría de los niños: consérvame la santa sotana.

Para consuelo de ancianos y moribundos: consérvame la santa sotana.

Para comunicar fortaleza a los jóvenes: consérvame la santa sotana.

Para que mejor te confiese delante de los hombres: consérvame la santa sotana.

Para que todos sepan que estoy en el mundo pero que no soy del mundo: consérvame la santa sotana.

Para que Tú me confieses delante de tu Padre que está en los Cielos: consérvame la santa sotana.

Para mejor repartir tu paz: consérvame la santa sotana.

Para mejor reconciliar a los enemistados: consérvame la santa sotana.

Para que todos sepan que estoy muerto al mundo para vivir para Dios y los hermanos: consérvame la santa sotana.

Para la siembra de vocaciones en los pequeñuelos y en los jóvenes: consérvame la santa sotana.

Para recordar mejor la gran gracia de la mediadora de todas ellas, que es mi sacerdocio: consérvame la santa sotana.

Para que al romper el alba y al llegar la noche, al fin de una apostólica jornada, pueda besarla como a mi bandera: consérvame la santa sotana.

Para que al terminar mi vida en la tierra, sea mi santa mortaja y mi compañía en la tumba: consérvame la santa sotana.

Para que, pues Tú me has adornado con ella, sólo se cambie un día ante el Trono y delante del Cordero, por el albo ropaje blanqueado con la sangre divina, pasada la gran tribulación: consérvame la santa sotana.

Para que no me pueda esconder de los pobres: consérvame la santa sotana.

Para que no me tiente nunca a compartir con la respetable secularidad del médico o del boticario del pueblo, del albañil o del sepulturero…, y así todos puedan verme como un enviado de Dios ante los hombres: consérvame la santa sotana.

Para cautela de flirteos y para que sepa el público, particularmente el femenino, el terreno que pisa: consérvame la santa sotana.

Por afán de austeridad, para que no me confundan con el marido de la señora Pepa o el padre de la Rigoberta: consérvame la santa sotana.

Para no dar gato por liebre en este tiempo de autenticidad: consérvame la santa sotana.

Oración.

¡Oh Jesús, eterno Sacerdote!, por el Inmaculado Corazón de María, Reina del Clero, ten piedad de tus pequeños hermanos y líbranos de los engaños de Satanás; haznos notar la influencia de lo externo en lo interno, para que en todo nos mostremos como dignos Ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios. Amén.

Letanías lauretanas, ¿Cuál es su origen?


LETANÍAS LAURETANAS, ¿CUÁL ES SU ORIGEN?

Las letanías lauretanas, son las letanías más difundidas como forma de alabanza y de súplica a María, madre de Jesucristo. Etimológicamente la palabra letanía proviene del vocablo griego litanéia que significa súplica, rogativa u oración de súplica.

Las letanías a los santos se originaron en el siglo VII, y las relativas a María se multiplicaron progresivamente en distintas Iglesias cristianas. El decreto Quoniam multi (1601) del papa Clemente VIII, aprobó específicamente las letanías lauretanas, ya testimoniadas por un manuscrito del siglo XII, y que deben su nombre a la advocación de la Virgen de Loreto, cuyo santuario constituyó el ámbito en que se desarrollaron.

HISTORIA

Los orígenes de las letanías se remontan a los primeros siglos de la cristiandad. Las letanías eran súplicas dialogadas entre los sacerdotes y los fieles, y se rezaban sobre todo en las procesiones. Aunque al principio eran dirigidas sólo a Dios (en súplicas) se añadieron con el tiempo invocaciones a santos y sobre todo a la Virgen María (en intercesiones) usadas a partir del siglo VII.

En la liturgia oriental se usaron desde el siglo III. La composición de letanías marianas siguió la línea de las generales y de las de los santos. En éstas se invocaba a María de tres modos: Sancta María, Sancta Dei Genetrix y Sancta Virgo Virginum. A lo cual siguió una serie de reflexiones y elogios de los santos padres orientales que constituyen el germen de las futuras letanías marianas.

El germen halló ambiente en la popularidad del Oficio de la Virgen Santísima que se cantaba en algunos monasterios. Este "Oficio" no era fijo y tenía variaciones según la orden religiosa que lo cantaba; éstas variaciones fueron abolidas por Pío V cuando estableció el "Oficio Parvo de la Virgen" reformado. Lo cierto es que entre las variantes que existían había ciertas letanías que se parecían a las futuras Lauretanas.

Las más antiguas letanías a María propiamente dichas se encuentran en un códice de Maguncia del siglo XII titulado: «Letania de Domina Nostra Dei genenetrice Virgine Maria. Ora valde bona, cotidie pro quacumque tribulatione dicenda est», con alabanzas largas y en cada verso repitiendo el «Sancta Maria».

Las letanías marianas empezaron a multiplicarse en el siglo XV y XVI. Por el año 1500 fueron creadas una serie de letanías en el santuario de Loreto, Italia. Hacia 1575surgen unas nuevas letanías lauretanas conocidas como "modernas" con alabanzas puramente bíblicas, que se hicieron tan populares que las primeras versiones fueron pasadas a segundo plano. Sixto V las aprobó en 1587 e incluso les dio indulgencias. Hacia el siglo XVII la situación se hizo exagerada, en Loreto se tenía una letanía para cada día de la semana y no era el único caso. En 1601, con el decreto Quoniuam multi del 6 de septiembre, el papa Clemente VIII prohibió todas las letanías que existían con excepción de las incluidas en el Misal y el Breviario y también las del santuario de Loreto, aquellas letanías ya eran llamadas como lauretanas. Paulo V, en 1503, ordenó que se cantasen en la basílica romana de Santa María la Mayor en festividades de la Virgen María. Los dominicos, en 1615 ordenaron que se recitasen en todos sus conventos después de sus oraciones de los sábados.

Con el tiempo se han ido añadiendo más títulos a ellas, como:

Auxilio de los cristianos, incluida por Pío V por la intercesión de la Virgen en la Batalla de Lepanto, en 1587 el papa Sixto V lo aprobó con un decreto papal.

Madre inmaculada, incluida por Clemente XIII a petición de Carlos III de España, para los dominios hispánicos el 12 de septiembre de 1767. Fue también concedida por el papa Pío IX al obispo de Malinas en 1846; tras la definición dogmática de 1854, Pío IX lo hizo extensivo a toda la Iglesia.

Reina concebida sin pecado original, incluida por Pío IX en 1854, tras la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción.

Reina del Santo Rosario, incluida por León XIII en recuerdo de la Virgen del Rosario en 1883.

Madre del Buen Consejo, incluida por León XIII en homenaje al santuario de Genazzano en 1903.

Reina de la paz, incluida por Benedicto XV durante la I Guerra Mundial.

Reina asunta al cielo, incluida por Pío XII en 1951.

Madre de la Iglesia, incluida por Pablo VI en 1965 a la conclusión del Concilio Vaticano II.

Madre de la Misericordia, incluida por Juan Pablo II.

Reina de la Familia, entendiendo la familia como institución, incluida en 1995 por Juan Pablo II.

LETANÍAS LAURETANAS EN LA IGLESIA CATÓLICA

En el "Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Principios y orientaciones" elaborado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede en el año 2002 se define las letanías así:

Entre las formas de oración a la Virgen, recomendadas por el Magisterio, están las letanías. Consisten en una prolongada serie de invocaciones dirigidas a la Virgen, que, al sucederse una a otra de manera uniforme, crean un flujo de oración caracterizado por una insistente alabanza-súplica. (...)

En los libros litúrgicos del Rito Romano hay dos formularios de letanías: Las letanías lauretanas, por las que los Romanos Pontífices han mostrado siempre su estima; las letanías para el rito de coronación de una imagen de la Virgen María, que en algunas ocasiones pueden constituir una alternativa válida al formulario lauretano.

RECOMENDANDO UN USO MODERADO

No sería útil, desde el punto de vista pastoral, una proliferación de formularios de letanías; por otra parte, una limitación excesiva no tendría suficientemente en cuenta las riquezas de algunas Iglesias locales o familias religiosas. Por ello, la Congregación para el Culto Divino ha exhortado a "tomar en consideración otros formularios antiguos o nuevos en uso en las Iglesias locales o Institutos religiosos, que resulten notables por su solidez estructural y la belleza de sus invocaciones".

León XIII recomendó concluir durante el mes de octubre (mes del Rosario) la recitación del Rosario con el canto de las letanías lauretanas, con ello se pensó que las letanías eran parte del rezo del Rosario, cuando en realidad son un acto de culto por sí mismas y pueden ser usadas para rendir un homenaje a la Virgen sea en una procesión (como en su uso primitivo) o como parte de la misa.

LAS LETANÍAS Y EL CONCILIO VATICANO II

En la Iglesia católica, después del Concilio Vaticano II surgieron letanías que reflexionaban en torno a los documentos sobre María como la Lumen Gentium o la Marialis Cultus. Un claro ejemplo es el libro publicado en 1981 llamado: "Rito de Coronación de las imágenes de la Virgen María" que propone letanías donde los términos "Señora" y "Reina" abundan, dada la liturgia de tono glorioso donde se recitan. El formato propuesto por la Santa Sede es el siguiente:

LETANÍAS DE LA VIRGEN

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,

Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN.
Te rogamos nos concedas,
Señor Dios nuestro,
gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión
de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente
y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

OTRA ORACIÓN:

Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz, seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.


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