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Protestante pregunta: ¿Por qué los católicos creen que los santos y la Virgen salvan si solo Jesús salva? Esto le responde un sacerdote.


Querido hermano protestante,

En primer lugar, quiero agradecerte por tomarte el tiempo para dialogar conmigo sobre nuestra fe y nuestras creencias. Quiero aclarar que los católicos creemos firmemente que solo Jesucristo es el Salvador del mundo. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: "El nombre de Jesús significa que el Nombre mismo de Dios está presente en la persona de su Hijo, hecho hombre para la redención universal y definitiva de los pecados" (n. 432).

Entonces, ¿por qué veneramos a los santos y a la Virgen María? La respuesta se encuentra en el concepto de la comunión de los santos. La Iglesia Católica cree que la comunidad de los cristianos no se limita a aquellos que viven en la tierra, sino que incluye a todos los que han muerto en Cristo y están en el cielo. Esto significa que los santos, que están en comunión con Dios, pueden interceder por nosotros y ayudarnos en nuestra vida espiritual.

La veneración de los santos es una práctica que se remonta a los primeros días de la Iglesia. En el libro del Apocalipsis, San Juan ve una multitud de santos en el cielo, que adoran a Dios y oran por los habitantes de la tierra (Apocalipsis 7, 9-10). La Iglesia Católica cree que los santos pueden interceder por nosotros porque están cerca de Dios y tienen una comprensión profunda de su voluntad. En la misma línea, María, la madre de Jesús, es considerada como la primera y más perfecta de los santos y como nuestra madre espiritual.

Sin embargo, es importante aclarar que la intercesión de los santos no significa que creamos que ellos son salvadores independientes de Cristo. La salvación solo puede ser encontrada en Jesucristo, quien es el único camino, la verdad y la vida (Juan 14, 6). Los santos son modelos de vida cristiana y testigos del amor de Dios en el mundo, pero no son un sustituto de Cristo.

Además, es importante tener en cuenta que la Iglesia Católica no enseña que los santos y la Virgen María son obligatorios para la salvación. La salvación es un regalo gratuito de Dios, que se nos ofrece a través de la fe en Jesucristo y la gracia de Dios. La veneración de los santos y la Virgen María son prácticas que nos ayudan a crecer en nuestra relación con Dios y a acercarnos más a Cristo, pero no son una condición para la salvación.

En resumen, la Iglesia Católica cree que solo Jesucristo es el Salvador del mundo y que la salvación solo puede ser encontrada en él. Sin embargo, también creemos que los santos y la Virgen María, al estar en comunión con Dios, pueden interceder por nosotros y ayudarnos en nuestra vida espiritual. La veneración de los santos y la Virgen María son prácticas que nos ayudan a crecer en nuestra relación con Dios, pero no son un sustituto de Cristo ni una condición para la salvación.

Espero que esta explicación te haya sido útil y que podamos seguir dialogando juntos sobre nuestra fe. Que Dios te bendiga y te guíe en tu camino espiritual.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

Papa Francisco: “la Navidad no es el cuento de hadas del nacimiento de un rey, sino la venida del Salvador”



Con motivo de la celebración de san Esteban, día festivo en el calendario vaticano, el papa Francisco ha rezado la oración mariana del Ángelus desde la ventana de su despacho en el Palacio Apostólico. Una plegaria que ha compartido con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro y que ha sido una oportunidad para que el papa volviera a felicitar la Navidad y agradeciese el seguimiento de las celebraciones a través de los medios de comunicación. Además de agradecer los mensajes recibidos ha recordado el martirio y el sufrimiento que se vive en Ucrania a diario.

El testimonio de los mártires

En su reflexión, el pontífice ha destacado el ejemplo del mártir san Esteban que se recuerda en esta Octava de Navidad junto a testimonios como el de los Santos Inocentes. “La liturgia parece querer alejarnos del mundo de las luces, los almuerzos y los regalos en el que podemos estar algo entregados estos días”, ha señalado. Y es que para Francisco, “la Navidad no es el cuento de hadas del nacimiento de un rey, sino la venida del Salvador, que nos libra del mal tomando sobre sí nuestro mal: el egoísmo, el pecado, la muerte”.

Y es que pare el Papa “los mártires son los más parecidos a Él. De hecho, la palabra mártir significa testigo: los mártires son testigos, es decir, hermanos y hermanas que, con su vida, nos muestran a Jesús, que venció el mal con la misericordia. E incluso en nuestros días, los mártires son numerosos. Hoy rezamos por estos hermanos y hermanas perseguidos que dan testimonio de Cristo”.

Al servicio de la caridad

Algo que el pontífice ve en el ejemplo de san Esteban, uno de los primeros siete diáconos, es decir “que su primer testimonio no lo dio con palabras, sino a través del amor con que sirvió a los más necesitados”. Además, añadió el Papa, “Esteban no se limitó a esta labor asistencial. A los que encontraba les hablaba de Jesús: compartía su fe a la luz de la Palabra de Dios y de la enseñanza de los Apóstoles”; porque, destacó el Papa, el testimonio implica “acoger la Palabra y comunicar su belleza, contar cómo el encuentro con Jesús cambia la vida”. Algo, subrayó, “tan importante para Esteban que no se dejó intimidar ni siquiera por las amenazas de sus perseguidores, ni siquiera cuando vio que las cosas le iban mal”.

“Podemos mejorar nuestro testimonio mediante la caridad hacia los hermanos, la fidelidad a la Palabra de Dios y el perdón. Caridad, Palabra, perdón. Es el perdón el que dice si realmente practicamos la caridad hacia los demás y si vivimos la Palabra de Jesús”, propuso el pontífice. “Pensemos en nuestra capacidad de perdonar, en estos días en los que podemos encontrar, entre otras muchas, algunas personas con las que no nos hemos llevado bien, que nos han hecho daño, con las que nunca hemos arreglado las cosas”, apuntó Francisco. “Pidamos a Jesús recién nacido la novedad de un corazón capaz de perdonar: la fuerza para rezar por quienes nos han herido y para dar pasos de apertura y reconciliación”, concluyó.

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