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Rusia aprueba que Dios sea mencionado en la Constitución, así como definir el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer.


Aparte de allanar el camino para la posible permanencia de Vladimir Putin en el poder más allá de 2024, la nueva redacción de la Constitución rusa incluye una serie de enmiendas -206 en total- sobre cambios en la vida política y social del país.

Entre las modificaciones en la Carta Magna destacan la indexación anual de las pensiones de los rusos, la inclusión de Dios en la Constitución, algo que estaba expresamente prohibido desde la era soviética en una país de mayoría cristiana donde gran parte de su población forma parte de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú y de todas las Rusias. 


También se establecerá en la Constitución que el matrimonio es la unión exclusiva entre un hombre y una mujer.

El principal opositor del Kremlin Alexéi Navalni calificó esta votación de “enorme mentira”, y llamó a sus partidarios a movilizarse para las próximas elecciones regionales en septiembre.


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La reforma constitucional rusa, que permite al presidente Vladimir Putin optar por otros dos mandatos, obtuvo un apoyo del 77,92 % en el plebiscito del 1 de julio, según informó este jueves la Comisión Electoral.

Tras el escrutinio del 100 % de las papeletas, la Comisión Electoral Central de este país entregó los resultados definitivos: un 77,92 por ciento a favor y un 21,27 % en contra de los cambios en la Constitución.

En el plebiscito contó con un índice de participaron del 64,99 % de los 109 millones de ciudadanos con derecho a voto, precisó la CEC.

En un caso sin precedentes, más de la mitad de los electores ejercieron su derecho al voto por adelantado, aprovechando que las autoridades abrieron los colegios con una semana de antelación, el 25 de junio, para evitar aglomeraciones y un posible rebrote de COVID-19.

Según la CEC, más de 50 millones de rusos acudieron a las urnas en los primeros seis días y sólo unos cuantos millones en la jornada grande de ayer, mecanismo que, a juicio de la oposición, era propicio para el fraude.

El Ministerio del Interior informó tras la votación de un total de 839 denuncias de irregularidades, aunque agregó que ninguna tuvo entidad suficiente como para influir en los resultados electorales.

Los mormones y su falsa doctrina del matrimonio eterno


Cuando los misioneros mormones visitan tu casa o te entrevistan, uno de los temas de los que te suelen hablar es de los valores familiares, de que ellos en particular creen que las familias son eternas, concretamente que tu matrimonio no termina con la muerte. El famoso “hasta que la muerte nos separe” para ellos no tiene valor alguno. De esta forma, enseñan a que están sellados (unidos) eternamente y en el cielo un hombre podría tener varias esposas si se ha casado en la tierra varias veces, lo que se llamaría “poligamia celestial”.


Ahora bien, ¿a la luz de las Escrituras, esta doctrina es correcta? ¿Qué han dicho los santos padres sobre el matrimonio?


¿Cuáles son los argumentos que usan los mormones para creer en el sellamiento?

Para empezar, hemos de decir que es uno de los ritos que se realizan en el templo de manera secreta, con este rito quedan unidos inclusos después de muertos. La ceremonia (boda) es breve en ella se intercambian unos votos simples, es aquí donde se pronuncia la frase “por tiempo y por toda la eternidad”. El intercambio de anillos es opcional y no es parte de la ceremonia, tampoco hay música, ni flores ni se permiten tomar fotografías. Los mormones fundamentan su doctrina del “sellamiento eterno” en el texto de Mateo 16,19 ” lo que ates en la Tierra quedara atado en el Cielo”.

En la gloria celestial hay tres cielos o grados;

2 y para alcanzar el más alto, el hombre tiene que entrar en este orden del sacerdocio [es decir, el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio];

(Doctrina y convenios 131,1-2).

De esta manera enseñan que si un mormón quiere alcanzar el grado de gloria más elevado debe casarse en el templo y por toda la eternidad. Todos los que no se casen no alcanzaran este estado y serán por tanto considerados como inferiores a los demás.

¿Enseña realmente la Biblia todo esto?

Para comenzar, hemos de decir que la Escritura nunca habla literalmente de un matrimonio celestial o que sobrevive este sacramento a la muerte. El texto de Mateo 16,19 que ellos citan está sacado de contexto, ahí no se habla de un matrimonio sellado para siempre, simplemente lo que viene a entenderse es que lo que determine el sucesor de san Pedro, esto es el Papa, en la Tierra queda determinado para Dios, o dicho de otras palabras, cuando el Papa establece algo en la Tierra es porque goza del don de la infalibilidad, del Espíritu Santo y debe por tanto creído. Además lo que se perdona aquí en la Tierra ( los pecados) en el Cielo quedarán perdonados, ya que el sacerdote o el Papa es el representante de Cristo y por tanto puede perdonarlos en su nombre. Ahora bien, en el caso del matrimonio, cuando se realiza en la Tierra, sino hay presencia de la Iglesia (sacerdote, obispo) no es sacramentalmente válido, o sea, que para uno se case ante Dios es necesario este en el sacramento un Sacerdote. Esta es la manera en que siempre se ha entendido este pasaje, por ejemplo, San Ignacio de Antioquia cuando habla del matrimonio dice:

Respecto a los que se casan, esposos y esposas, conviene que celebren su enlace con conocimiento del obispo, a fin de que el casamiento sea conforme al Señor y no por solo deseo. Que todo se haga para honra de Dios.” (Ignacio de Antioquía, Carta a Policarpo 5,1-2).

El error de los mormones es ir más allá de lo que el texto dice y por tanto contradecir otros textos de la Escritura. Este pasaje no dice que lo que se ate quede atado eternamente, y lo que se desate quede desatado eternamente. Más que nada porque los sacramentos son “caminos” que nos llevan al cielo, que es nuestra meta, pero cuando ya estamos en el cielo ya no necesitamos esos caminos, ya no necesitamos ser bautizados en el cielo, ni ser confesados, ni tampoco estar casados. Por tanto, el texto lo único que dice, es que lo que se hace en la Tierra, en presencia del sacerdote u obispo, es conforme al Señor, sin indicar que dura eternamente.

Tenemos 3 pasajes en las Escrituras que contradicen claramente la doctrina mormona del sellamiento, son los siguientes:

¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?

2 Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Romanos 7,1-2

San Pablo nos enseña que el vínculo matrimonial cesa con la muerte de cualquiera de los dos conyugues y por tanto quedaría libre para casarse con otro, pues ese vínculo se ha roto, ha terminado.

La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. 1Cor 7,39

Aquí San Pablo vuelve a enseñar otra vez lo mismo, el convenio, contrato, matrimonial, es mientras uno vive, cuando uno de los dos fallece, ya no se está ligado a ese persona y puede casarse con otro, pero siempre en el Señor, o sea por la Iglesia y no por el mundo (civilmente).

Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos. Marcos 12,25

Nuestro Señor Jesucristo enseña que cuando resucitemos no habrá casamientos, sino que seremos como los ángeles. Los ángeles del cielo no están casados unos con otros, ni tampoco tienen hijos. El decir “ serán como ángeles” nos enseña la grandeza de la virginidad frente a la sexualidad, los “ángeles son seres espirituales no carnales” por tanto enseña la superioridad de lo espiritual a lo carnal. El fin del matrimonio es la procreación para que el hombre no desaparezca (Gén 1,26-29) pero cuando ya no existimos, ya no es necesario la reproducción y por tanto no es necesario exista el matrimonio. Si los mormones enseñan que seguimos casados en el cielo, es porque no valoran lo espiritual y para ellos lo carnal es más importante. Los ángeles tampoco tienen hijos, sin embargo, los mormones también creen que en el cielo tendremos hijos espirituales y formaremos familias eternas, algo que es totalmente opuesto al concepto de ángeles que conocemos por las Escrituras.

¿Los padres de la Iglesia que han enseñado sobre esto?

Una de las formas de ver si una doctrina es correcta o no es acudir a los santos Padres y ver que creían ellos y como interpretaban ciertos pasajes de las Escrituras, pondré algún texto muy claro que enseña que el matrimonio es “hasta que la muerte nos separe”( citas tomadas de la catena aurea de Santo Tomas de Aquino):

Teofilacto: "Porque cuando habrán resucitado de entre los muertos, dice, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos", etc. Es como si dijera: la restauración de la vida será divina y angélica, y no seremos entregados más a la corrupción, permaneciendo siempre los mismos. Por esto no habrá ya matrimonio, puesto que lo hay ahora por la corrupción para que, multiplicándose, no desaparezca el género humano. Seremos entonces como los ángeles, que, aunque sin sucesión nupcial, no desaparecen.

San Agustín, de civitate Dei, 22,17. Pero me parece más prudente que no debe dudarse que resucitará uno y otro sexo. Allí no habrá impureza, que es la causa de la confusión; porque antes que pecase la primera pareja, andaban desnudos. Por lo tanto la naturaleza se conservará, pero entonces no habrá unión carnal ni parto. Los miembros de la mujer no estarán acomodados al uso antiguo, sino que tendrán una nueva decencia, que no excitará la concupiscencia del que mire (la que estará anulada), pero se alabará la sabiduría y la clemencia de Dios, que hizo lo que no existía, y libró de la corrupción lo que hizo.

San Agustín, De quaest. evang. 2,49. Porque los casamientos se hacen para tener hijos; los hijos vienen por la sucesión, y la sucesión por la muerte; por tanto, donde no hay muerte no hay casamientos; y así dice: "Mas los que serán juzgados dignos", etc.

Crisostomo in Matthaeum, hom. 42. Debe advertirse que cuando hablaba de los ayunos y de las limosnas y de las demás virtudes espirituales, nunca hacía comparación con los ángeles; a no ser cuando hablaba de que no podrían cohabitar. Porque, así como todos los actos de la carne son propios de los animales, especialmente los actos carnales, así todas las virtudes son propias de seres espirituales, especialmente la castidad, en la que se manifiesta que la naturaleza es vencida por las virtudes.

Autores: Yasmín Oré (Ex mormona) & Jesús Urones (Apologista)

¿Por qué Dios permitía la poligamia en el antiguo testamento y en el nuevo no?


Es importante entender que la poligamia, o el matrimonio con múltiples personas, no es una práctica que Dios aprueba. Ciertamente como usted indica la poligamia aparece en algunas partes del Antiguo Testamento, pero esto no significa que Dios lo haya permitido o aprobado. La mayoría de las veces, los casos de poligamia en la Biblia se presentan como una descripción de lo que ocurrió en una sociedad específica en un momento determinado, y no como un modelo para seguir.

En Génesis 2,24, leemos que Dios creó al hombre y a la mujer y que "serán una sola carne". En este pasaje, vemos que Dios establece el modelo de matrimonio como una unión entre un hombre y una mujer, no entre un hombre y varias mujeres. Además, en el Nuevo Testamento, Jesús habla sobre el matrimonio en Mateo 19:4,6, diciendo: "¿No han leído que al principio el Creador los hizo hombre y mujer, y que dijo: 'Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne'? Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre". Jesús claramente indica que el matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer.

El Catecismo de la Iglesia Católica también enseña que el matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer: "La Iglesia enseña que el matrimonio es una institución divina, una unión indisoluble entre un hombre y una mujer, que ha sido elevada por Cristo a la dignidad de sacramento" (CIC 1601). Además, el Catecismo afirma que el matrimonio es una imagen del amor de Dios por su pueblo: "El amor humano refleja el amor divino y se eleva a su perfección" (CIC 1604).

Aunque la poligamia aparece en algunos pasajes del Antiguo Testamento, es importante recordar que Dios no la aprueba. Algunos de los personajes bíblicos que practicaron la poligamia, como Abraham y Jacob, sufrieron las consecuencias de sus decisiones. Por ejemplo, el conflicto entre Sara y Agar, las esposas de Abraham, causó problemas para toda la familia (Génesis 16). Del mismo modo, el matrimonio de Jacob con sus dos esposas, Raquel y Lía, causó tensiones y conflictos entre los miembros de la familia (Génesis 29-30).

En resumen, aunque algunos pasajes del Antiguo Testamento describen la poligamia, es importante recordar que el modelo de matrimonio establecido por Dios es una unión entre un hombre y una mujer. Dios "soportó" la acitud polígama de algunos de sus siervos, pero no porque Él lo aprobara, sino porque entendía el contexto cultural e histórico de esos personajes cuando los eligió para formarle un pueblo. Dios fue paciente con los israelitas, les educó paulatinamente, pero eso no significa que en su plan original la poligamia haya tenido cabida. 

La Iglesia Católica enseña que el matrimonio es una institución divina y que, a través de él, podemos entender mejor el amor de Dios por su pueblo. Como sacerdote, mi función es guiar a las personas en su comprensión de la fe y de la voluntad de Dios, y ayudarles a seguir el camino del amor y la verdad que se nos ha revelado en las Sagradas Escrituras y en la enseñanza de la Iglesia.

Autor: Pbro. Ignacio Andrade. 

Joven cristiana es atacada con ácido tras rechazar propuesta de matrimonio a musulmán


Una joven cristiana pakistaní de 19 años fue atacada con ácido por negarse a convertirse al Islam y casarse con un musulmán.

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Sunita Masih, de 19 años, negó los insistentes pedidos de matrimonio realizadas por su vecino, Kamran Allah Bux.

Kamran, musulmán, quería obligar a Sunita a convertirse al Islam para poder casarse. Como la joven rechazó sus solicitudes, Kamran arrojó ácido a Sunita.

Cerca del 20% del cuerpo de la joven paquistaní fue quemado. “Mis ojos, cara, brazos y piernas comenzaron a arder tan pronto como Kamran me arrojó el ácido. El dolor era tan insoportable que me desplomé en la calle”, explicó Sunita a la policía. Sunita, que vive con su hermana después de la muerte de sus padres, regresaba del trabajo cuando su vecino la atacó.

El tío de Sunita explicó que la actitud de Karam quedará marcada para siempre en la vida de la joven: “¿Podrá ella volver a llevar una vida normal? Sabemos cómo trata la sociedad a las víctimas de los ataques con ácido”, dijo, refiriéndose a las secuelas visibles del ataque.

Explicó además que el acoso de Karam ha estado ocurriendo durante mucho tiempo. Tras las quejas de la joven a sus hermanos, hablaron con los padres de Kamran, pero sin resultados. Luego, la familia acudió a la policía para denunciar el acoso, pero no se notó ninguna mejora en el comportamiento del victimario.

Después del ataque, Kamran fue detenido por la policía y se declaró culpable ante el tribunal. En su declaración dijo que se enamoró de Sunita y que la agredió luego de que le negara su propuesta de matrimonio.

Entre 2007 y 2022 se registraron en Pakistán 1.500 casos de mujeres agredidas con ácido. Las consecuencias para las víctimas son enormes ya que son marginadas y discriminadas debido a las deformidades que provoca la sustancia.

Autoridades religiosas, organizaciones y activistas luchan con las autoridades para garantizar una mayor seguridad a las mujeres paquistaníes, especialmente a las que forman parte de minorías religiosas (FM).

Hago de todo y mi relación matrimonial no mejora: ¿Qué puedo hacer?


El matrimonio, a pesar de su mala fama, puede convertirse en un estado de plenitud en todos los sentidos.  El problema es que muchas personas no sabemos cómo resolver los pequeños conflictos cotidianos, y se acumulan convirtiéndose en una montaña enorme y llena de espinas.

Las parejas entonces, se soportan con resignación, viven juntos pero separados afectivamente, o viven en un eterno y árido conflicto. Si tú también haces de todo, pero sientes que la relación matrimonial no mejora,  y/o quieres prepararte para los problemas, cuando lleguen, ¡enhorabuena! 

No estoy aquí para darte lecciones. Estoy aquí para ayudarte a considerar dos puntos fundamentales en tu lucha por vivir este matrimonio santo, sólido y luminoso que Dios y tu corazón anhelan. 

Ten cuidado con el por qué haces las cosas

Si, para que tu vida matrimonial mejore, te has dejado la piel, pero en tu arduo trabajo, tu finalidad es conseguir que el otro al fin escuche, o que vea y valore tus esfuerzos, en resumen, para que el otro cambie, ¡vas por mal camino!


Te confieso, he escuchado mil veces que esperar que el otro cambie es inútil, pero no había asimilado radicalmente esas palabras hasta que luego de mucha oración, lectura y consejos, comprendí que en mi vida, ni mis hijos, ni mi esposo, ni mis hermanos, padres o amigos están obligados a “ser como yo quiero”.  


Algunas veces, desde la superioridad moral que (según yo) me daba mi posición (de madre, de esposa, de adulta…), he tratado de imponer ciertos estándares a quienes están junto a mi.  Me he decepcionado cuando no han hecho “lo que deberían”, me he entristecido, y hasta me he atrevido a ser condescendiente: “pobrecitos ellos que no comprenden lo que yo veo con tanta claridad”. 


En un día de esos, me golpeó duramente la frase del Evangelio de Mateo: “Y ¿por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no miras la viga que está en el tuyo?” (Mt 7: 3).  Entendí también las palabras de Jesús que reclamaba con dolor que sus discípulos “viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden” (Mt 13, 13).

Imposición disfrazada de amor

Ahí estaba yo, discípula de Jesús, sin ver, pero viendo.  Recapacitaba doliéndome de lo que he hecho sufrir a los que “amo”, imponiéndoles mi punto de vista “porque así creo que debe ser”.  

Recordé entonces el amor incondicional, puro, sano e inmenso de Dios hacia mi, pues a pesar de mis muchos tropiezos, sigue presente, hablando y habitando mi obscuro corazón.  

Entonces,  me golpeó la realidad de mi error: la única que debe cambiar, que debe dejar el control, que debe procurar amar más y mejor, soy yo.  Y eso incluye dejar ir las expectativas y generar un amor no posesivo, que invite e inspire, pero no lo que yo deseo, sino lo que Dios murmura en el corazón de los míos. 

Confía, Dios habla siempre y a todos

En mi vida personal, me he hallado frecuentemente atrapada entre lo que sé que Dios me dice y la voluntad de otros de asumir ese llamado que percibo.

Lee por favor de nuevo mi oración anterior.  Nota conmigo el gran error (ahora me río, pero ¡ah, cómo me costó comprenderlo!).  Yo esperaba que otros asumieran “lo que Dios me dice”, sin considerar que Dios no solo me habla a mi.  Y que no siempre lo que yo intento escuchar de Sus palabras, está completo.

Me explico mejor:  yo deseaba que mis hijos se acercaran más a Jesús, e intenté poner cantos religiosos en casa, contar a la hora de la comida historias de la Biblia, orar con cada uno en distintos momentos.  Me sentía un poco frustrada, pues sentía que ellos huían de esos momentos, no los valoraban ni eran útiles, al menos como yo imaginaba su reacción ante mis esfuerzos.  


Tenía en el trabajo días especialmente difíciles, y dejé un poco libres a mis pequeños de mis esfuerzos por potenciar su vida espiritual, cuando me sorprendieron mis hermosos hijos de 10 y 8 años pidiéndome que los llevara a que el sacerdote les mostrara cómo ser monaguillos y ayudar en la celebración de la misa. ¡No podía creerlo!  

Yo había vislumbrado en mi corazón que Dios tenía sed del amor de mis pequeños, pero había “tomado acción” como yo creía mejor, olvidándome que Dios también hablaría con mis pequeños, y necesitaba que yo estuviera preparada y dispuesta para llevarlos, animarlos y acercarlos a esa iniciativa que ellos estaban teniendo.

No debe suceder “lo que tú anhelas”

Una oración preciosa que te invito a hacer a partir de ahora, es la oración de abandono.  Como la que hizo Jesús en el huerto de los Olivos: “no se haga mi voluntad, sino la Tuya”.  Tú y yo podríamos decirle a Dios:  “me abandono en Tus manos, quiero lo que quieres, porque Tú lo quieres, como Tú lo quieres, hasta que Tú lo quieras”.  

¿No sería absolutamente liberador? Entonces, tu vida matrimonial, la educación de tus hijos, tu participación en la Iglesia, tu influencia social, no sería “lo que tú quieres”, sino un escenario para que se cumpla la voluntad de Dios, que inspira tu corazón, pero cobrará realidad y acción siempre bajo el poder y designio del Todopoderoso y nuestra libertad personal que Dios respeta absolutamente.

¿Por qué esto ayudaría tu relación matrimonial?

Existe una hermosa imagen para mostrar una manera siempre efectiva de mejorar nuestra relación matrimonial.  Te la coloco acá debajo.

Como puedes ver, todo tiene qué ver con la cercanía tuya y de tu esposo (y tu familia) con Dios, y en cómo pones en práctica Su voz en tu corazón.

Muchas cosas en tu vida, en la vida de pareja lastiman.  Son dolores viejos que han dejado cicatriz, y punzan cuando vuelven a ser lastimados.  La vida matrimonial no es fácil, El panorama se ve a veces luminoso y a veces nublado o tormentoso.  Para esos momentos obscuros, no olvides, que tú eres responsable solo de ti.  Y con mejorar tú, haces mucho, muchísimo. 

La única persona que puede guardar silencio, dar consuelo, ser cariñosa, colocar dulzura donde hay amargura, perdonar donde hay resentimiento, eres tú.  No puedes forzar esto mismo en otro, porque no sería genuino, pero sí puedes trabajar en ser una persona que de amor desde el corazón así como Dios  nos lo da: libre, paciente, intenso, incondicional.

Esforzarnos en actuar en nosotros, y dejar a Dios el cambio en el corazón de los demás, nos quitará muchos dolores de cabeza y nos permitirá concentrarnos en esas vigas que tenemos en los ojos, que, confesemos, son más grandes de lo que deberían.

Dios nos guíe para hacer esto realidad ahora que lo hemos vislumbrado. 

Autora: Marilú Ochoa Mendez. 

Obispos: «El "matrimonio" de personas del mismo sexo desacraliza al matrimonio tradicional»



Horas después de que el presidente Biden firmara la Ley de Respeto al Matrimonio aprobada por el Senado, la Iglesia estadounidense advirtió que esa norma no protege la objeción de conciencia.

Por medio de un comunicado firmado por el obispo de Winona-Rochester y presidente del Comité de Laicos, Matrimonio, Familia y Juventud, monseñor Robert E. Barron, los obispos de los Estados Unidos manifestaron su desacuerdo con la Ley de Respeto al Matrimonio, aprobada por el Senado y firmada por el presidente norteamericano, que tiene como objetivo proteger las uniones homosexuales. Los prelados estadounidenses advierten que este proyecto de ley no protege la objeción de conciencia y “desacraliza la integridad del matrimonio”.

Joe Biden fue el encargado de firmar esa norma el pasado martes, 13 de diciembre, afirmando que con esta ley “estamos reafirmando una verdad fundamental: amor es amor, y los estadounidenses deben tener el derecho de casarse con la persona que aman”.

Horas más tarde, la Iglesia lamentó esta protección al "matrimonio" homosexual mediante el comunicado firmado por monseñor Barron, en el que se aseguró que este proyecto de ley no incluye protecciones claras, integrales y afirmativas para la objeción de conciencia de las organizaciones religiosas y las personas que defienden la santidad del matrimonio tradicional.

“Afirmamos nuestro respeto por la dignidad de todos los involucrados en este debate y reconocemos las diferentes perspectivas en nuestra sociedad civil, pero el impacto de este proyecto de ley solo contribuirá a la disminución de la sacralidad y la integridad del matrimonio en nuestra sociedad”, manifestó el obispo.

Monseñor Robert E. Barron hizo alusión a las palabras del papa Francisco en ocasiones anteriores, cuando puntualizaba que la unión matrimonial solo puede ser llamada así cuando el enlace es entre un hombre y una mujer, y lamentó que con el paso de los años hayan ido perdiendo el sentido la sexualidad, la maternidad y el matrimonio “en la conciencia pública”.

“El matrimonio, que es una unión permanente y exclusiva, un don completo y recíproco del marido y la mujer para su bien y para la procreación y educación de los hijos, es esencial al bien común”, agregó el prelado en el comunicado.

El obispo recordó también que, el pasado mes de julio, el arzobispo de San Francisco y ex presidente del Comité de Laicos, Matrimonio, Familia y Juventud, se había opuesto a la ley enviando cartas al Senado y a la Cámara de Representantes.

Mujer contrajo "matrimonio" con el diablo; sacerdote advierte que estas cosas no son un juego.




Ha dado vueltas por la red un video donde una mujer del Estado de Veracruz (México) decidió casarse con el mismísimo demonio.

Un brujo de Catemaco, conocido no sólo por sus brebajes y "curas diabólicas", sino porque hasta de chef la hizo en una competencia televisiva, fue quien ofició la blasfema “misa satánica” para "casar" a su clienta con Satanás.

Enrique Marthen, brujo que se hace llamar “El Ahijado” en Catemaco, publicó en sus redes sociales la boda: "Por primera vez se comparte una boda con Satanás", publicado con un video en la red social TikTok.

Una figura demoniaca es el cónyuge en la boda que se realizó en el museo de la brujería donde Marthen realiza sus conjuros y celebra el Día de Los Brujos cada primer viernes de marzo.

La mujer vestida de blanco se para frente a su “marido”, figura de más de dos metros de Satanás, Lucifer, Belcebú, Luzbel o el demonio, como se le conoce popularmente al diablo, quien tiene además un enorme falo, como símbolo de impureza, contrario a la pureza y castidad cristiana enseñada por la Iglesia católica.

En la ceremonia la mujer dice estar allí de manera voluntaria y que no le importa lo que diga la sociedad, amigos o familiares, pues ella estaba segura de que sería muy feliz entregándole su corazón a Satanás.

En redes sociales las burlas y críticas no se hicieron esperar.

Sacerdote advierte sobre el peligro de estas prácticas.

“El diablo no ama”


El P. López Ruiz subrayó que “el diablo no ama, sino que odia, destruye. Y cuando hace un pacto con una persona, lo hace no por amor sino porque le es útil este pacto, porque de esa manera esclaviza al alma”.

El demonio usa este tipo de pactos orquestados por brujos “para esclavizarlos más, encadenarlos más a su reino, a su dominio, y asegurarse de tener cautivas sus almas. Y después, instrumentalizar a estas mismas personas para sus fines de hacer caer a otros y dañar a otras personas”.

“Al demonio lo mueve el odio contra Dios y todo lo que le es útil para promover el odio contra Dios y el mal a las almas, pues él lo va a utilizar”, advirtió.

El sacerdote mexicano advirtió que “todo pacto con el demonio es un pecado gravísimo, (que) usualmente también incluye la apostasía, la renuncia total a la fe y un sometimiento libre de la voluntad al demonio”.

La persona queda así, indicó, “en un estado previo a la condenación”.

El exorcista mexicano precisó que quien se somete a este tipo de pacto “puede arrepentirse”, pues “no es algo definitivo, y hay muchos casos donde personas que han hecho pactos con el demonio se han arrepentido y han renunciado a sus pactos y seguido un camino de conversión”.

Quien participa en este tipo de rituales, advirtió, “aunque fuera por curiosidad, claro que también cometería un pecado y también podría ser víctima de la acción extraordinaria del demonio”.


¿Sabes cuál es la manzana podrida que puede matar tu matrimonio?



Montserrat está por casarse.  Ana, su madre, tiene sentimientos encontrados. Montse es la luz de sus ojos, y ella debe aceptar su partida.  Con la mejor de las intenciones, le da algunos consejos, entre ellos, le dice que “a los hombres, ni todo el amor, ni todo el dinero“.

Además, le sugiere que “no se deje“, y que “se dé siempre su lugar“. Ana no sabe que está plantando una semilla que causará mucho dolor a su hija, a su futuro yerno, y a sus nietos, la semilla de la soberbia.

Yo te doy, pero tú también dame

En el mundo de hoy, exigimos justicia en los intercambios.  Compro un libro, y espero que esté en excelente estado y sea legible. Esto tiene lógica, lo que no la tiene (en absoluto) es que traslademos a las relaciones humanas esta exigencia cerrada y esclavizante.

En esta perspectiva, al dar un paso, exigiremos que el otro avance también. Pero, ¿quién creemos que somos para asumir si el otro puede o no puede dar el paso exactamente igual que nosotros?

Este es el germen de la soberbia, el gran pecado de Adán y Eva, por el que fueron expulsados del paraíso, y ¡ten cuidado!, es también la manzana podrida que puede acabar con tu matrimonio.

“Seréis como dioses”

Piensa conmigo, ¿qué características tiene un dios? Es un personaje al que se rinde culto, al que se le dan cuentas. Es el poseedor del destino del hombre.

Tú y  yo en esta tierra somos solo habitantes, pero a veces, nos creemos medida de las cosas, como decía el griego Protágoras de Abdera.

Así, Montserrat asumió como un mandato el consejo de su madre: “ni todo el amor ni todo el dinero”, y en vez de entregarse amorosamente al hombre que había jurado amar en las buenas y en las malas, se convirtió en juez de la cantidad de amor y generosidad que daría a su esposo, “dependiendo” de cómo se comportara él.

¡Cuidado con que abusen de ti!

Conforme fue avanzando en su vida marital, esta joven esposa aprendió a medir, pesar y equilibrar -con sus criterios- el amor a su marido.  Eso generó en su esposo una actitud revanchista que estaba a punto de hacer naufragar su matrimonio.

Los amigos de ambos, cuando los veían frustrados, les aconsejaban en el mismo sentido: “no te dejes”, “pónlo en su lugar”. Y eso terminó de amargar la convivencia entre los esposos.

Llegó un consejo prudente, al fin

El esposo y la esposa estaban devastados, pero solos. En su carrera egoísta por no avanzar mas de lo que juzgaban que el otro avanzaba, estaban destruyendo la armonía de su vida en común.

Entonces, llegó un buen consejo, que abrió una grieta en este muro de revanchismos entre los dos.  Los jóvenes esposos cenaban con unos amigos, y se sorprendieron por el trato suave, tierno y cálido que ambos mantenían. Cuando estuvieron solas, Montserrat le preguntó a su amiga cuál era su secreto, y ella se lo contó:

“Busco amarlo y hacerlo feliz, y él hace lo mismo.  Tratamos de hacernos el uno al otro la vida agradable y ligera, olvidándonos de nuestras prioridades y objetivos para abrazar los de nuestro cónyuge. Así hemos logrado una relación maravillosa.”, le comentó ella. A Montse le pareció tan sencillo, que se puso a llorar, ¿cómo había podido equivocarse tanto?

El amor real

El amor -lo sabes- no es simplemente pasarla bien. Es saber que cuentas con alguien, a pesar de que le hiciste una mala cara, olvidó tus encargos, la comida no le quedó tan rica, etcétera.

El amor es saber que ese alguien te soporta, te ama, te perdona y te espera cada tarde y cada noche. A pesar de que lo has lastimado, y a pesar de que te ha lastimado.

El amor esponsal, el amor puro, el amor bueno para serlo, debe ser incondicional. Si no, es conveniencia, manipulación o algo más.

De otra manera, ¿cómo conseguiré que me amen si estoy llena de defectos, me equivoco constantemente y además, con el tiempo me hago menos atractiva? Entonces las parejas serían descartables, pero a veces, enmarañados en el medir y pesar de la actuación del otro, nos comportamos sin sentido.

El secreto: ser amable

Salir de esa trampa fue difícil para esta chica, pero aceptó un consejo mas de su amiga, ella le dijo que buscara ser siempre amable. Es decir, digna de amor.

En el trato que ella diera a su esposo, amante, cariñoso, tierno, servicial y desinteresado, mostraría cómo deseaba ser amada. Y no era seguro que recibiera lo mismo de su esposo, pero -le garantizaba su amiga- entregarse como había prometido le daría mucha mas paz y sentido de vida que vivir reclamando y contabilizando.

A partir de entonces, Montse se dedicó a reconstruir su relación desde el amor y el respeto.  No fue fácil, pero logró salir poco a poco de su papel soberbio y mirar a su esposo como era, abriéndose a descubrir la belleza de sus imperfecciones mutuas.

A continuación, te compartimos una serie mas de consejos que podrán ayudarte a evitar esta manzana podrida en tu relación de pareja.

Ora mucho

El profeta Jeremías oraba a Dios pidiéndole que le quitara el corazón de piedra y le diera uno de carne.  Si deseas cambiar en este sentido, la oración será la fuerza poderosa que te ayude a renovar tu relación

Procura escuchar de verdad

Escucha a tu pareja, no los consejos de nadie. Si él te pide cercanía, atención, cariño, deja de lado tus impresiones y juicios, y busca satisfacer las necesidades de tu cónyuge.

Haz un acto de amor cada día

Véncete cada día. Un acto amoroso a la vez que sorprenda y haga sentir tu amor a tu esposo.

Son consejos sencillos, pero estoy segura que te ayudarán a renovar tu relación y devolverán la paz a tu corazón.

7 citas bíblicas para amar a tu esposa como Dios manda



Cuando Dios vio a Adán solo en el paraíso dijo que no era buena esa situación, creó a la mujer y le dio a Eva como esposa. Desde entonces Dios quiere que el hombre responda a este regalo amando a su esposa de modo cada vez más perfecto.

Por eso, pensando en los esposos y novios que quieran hacer bien las cosas…

Compartimos 7 citas bíblicas para amar a tu mujer como Dios manda:

1) “Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella”. (Efesios 5, 25)

Este pasaje es interesante porque la Palabra de Dios pone a los maridos una meta bien alta. ¡Cristo nos amó al extremo! Nos amó tanto que fue capaz de sacrificar hasta la última gota de su sangre por el bien de su Iglesia. Ese es el amor que Cristo quiere que exista entre los esposos.

2) “Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo”. (Efesios 5, 28)

Para Dios es importante que aprendamos a amarnos a nosotros mismos. ¿Recuerdan cuando resumió los 10 mandamientos? Él dijo “Ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo“. Si Dios plantea esa mecánica para con el prójimo, es lógico que refuerce la misma idea dentro del matrimonio.

3) “Los maridos, a su vez, comprendan que deben compartir su vida con un ser más débil, como es la mujer: trátenla con el respeto debido a coherederas de la gracia que da la Vida. De esa manera, nada será obstáculo para la oración”. (1 Pedro 3, 7)

Esto es realmente importante pues sin respeto es imposible una sana convivencia entre esposos. El respeto fomenta un clima de paz entre esposos, con los hijos y clima agradable para trabajar por la salvación del alma de ambos.

4) “Maridos, amen a su mujer, y no le amarguen la vida”. (Colosenses 3, 19)

Eso suena a algo que probablemente diría el padre de la novia a su yerno el día de la boda. ¡Pero claro! Son palabras inspiradas por Dios, quien ama a sus hijas de manera perfecta.

5) “Hijo mío, ¿por qué te dejarás prendar por la mujer ajena y abrazarás los pechos de una extraña?”. (Proverbios 5, 20)

Dicho en buen cristiano: no saques los pies del plato. El sacramento del matrimonio es tan importante que es un absurdo que se manche con el pecado del adulterio.

6) “Respeten el matrimonio y no deshonren el lecho conyugal, porque Dios condenará a los lujuriosos y a los adúlteros”. (Hebreos 13, 4)

No valores la lujuria en ningún área de tu vida y niégale el acceso a tu corazón. Mantén tu matrimonio puro entrenando tu corazón y ojos para que le sean fieles a tu esposa. ¡Tu matrimonio cosechará grandes beneficios si lo haces!

7) “El que encontró una mujer encontró la felicidad y obtuvo el favor del Señor”. (Proverbios 18, 22)

Adán estuvo solo y no fue bueno para él, así que Dios le dio una esposa. Tienes una compañera para toda la vida, una amiga y una amante para todos los días de tu diva. ¡Qué bendición! Agradécele a Dios y ora por ella a diario. Ella es una tremenda recompensa de Dios.

Ya puedes amar a tu mujer como Dios manda.

¿Qué significa el amor?



El articulo de una revista argentina con este título – Qué significa el amor – publicaba en 1994, presentó 46 posibles definiciones que muchas parejas de enamorados daban de cómo conciben el amor. Es difícil intentar reproducirlas todas en este espacio. Nos limitaremos a glosar algunas de ellas, las que suenan más interesantes. Algunas de ellas son éstas:

–  Es dar sin calcular si amo más, si amo menos. Es perdonar. Es comprender. Es aceptarse a sí mismo para luego hacer con el otro tal cual. Es estar juntos en las buenas y en las malas, es esperar, tolerar, escuchar, callar, hablar…

–  Podríamos resumir el amor en una pequeña frase: ‘cuenta conmigo’, o ‘a mi me agradaría estar contigo’. El amor nos hace vivir un cierto éxtasis que no significa vivir en la fantasía, porque los dos  somos personas diferentes con distintos gustos, defectos y virtudes. Es allí donde el amor  nos hace aceptar, cambiar, perdonar y, ¿porqué no? hacer feliz al que está a  nuestro lado.

–  Nos resulta  muy difícil encontrar una definición del AMOR. No obstante, lo consideramos un sentimiento que crece cada día. No tiene límites, ni tiempo, ni espacio; es mucho más que un querer. Es algo que se da y se recibe.

–  Nos es muy difícil escribir sobre el AMOR. Sabemos que es un sentimiento que a los dos nos atrapa. Es una semillita que a medida que nos conocimos y nos tratamos fue creciendo y creemos que ya es una planta. Tal vez todo esto sea muy platónico, pero es una forma de decir lo que entendemos por nuestro AMOR.

Cada una de las 46 definiciones que han dado acerca de la naturaleza del amor son diferentes; apuntan a querer decir algo sublime, inexpresable con términos humanos. Tienen razón al no lograr aprisionar el concepto de amor en una definición porque el AMOR es un misterio. El Evangelista Juan, queriendo definir lo que es Dios, no halló otro vocablo mejor que decir que DIOS ES  AMOR.

De este Amor Divino participan a su manera el varón y la mujer porque fueron creados a imagen y semejanza de Dios. San Juan Pablo II,  en su primera carta encíclica – Redemptor hominis– escribió que “el ser humano no puede vivir sin amar; sería un ser incomprensible, su vida estaría privada de razón de ser si no encuentra el amor, si no participa de él vivamente, si no lo experimenta” (n. 10).

DIOS-AMOR, y al crear al varón y la mujer a su imagen y semejanza, los ha creado diferentes para que expresen en forma distinta lo que es el amor. De aquí que varón y mujer amen en forma diversa:

·         En él el amor tiene una dimensión carnal, en ella el amor tiene dimensión afectiva,   

·         En él el amor da importancia a la acción, en ella a las palabras.

·         En él el amor es dudoso, incierto, en ella es un amor subterráneo y progresivo.

·         En él el amor se manifiesta como admiración, en ella como una atracción.

·         En él el amor es un amor de conquista, en ella es un amor que pide protección.

Estas diferencias en el modo de amar hacen que varón y mujer  sean seres complementarios, es decir, que él necesita de ella y ella de él para llegar a ser una sola carne en la vida de pareja.  Esta complementación necesita del tiempo; con razón que el libro del Génesis, aludiendo a la complementación haya empleado tres verbos en futuro: “el varón dejará a su padre y a su madre, Se unirá a su mujer y se harán los dos una sola carne”.

 Esta reflexión sobre el AMOR nos lleva a concluir diciendo que amar es asemejarnos a Dios; de ahí que el amor sea algo divino.

Eran Matrimonio, hasta que Dios llamó a cada uno para la vida religiosa



La peculiar historia de un beato mexicano y su esposa muestra que no hay nada que se interponga al llamado de Dios.

La historia del beato mexicano Gabriel Escoto Ruiz (1878-1936) y de quien fue su esposa, Rosa Orozco, es singular, un caso extraño aun para la propia Iglesia.

Él nació el 10 de agosto de 1878 en el rancho de Agua Caliente, en Atotonilco El Alto, Jalisco, y dos días después fue bautizado. Era el séptimo de 12 hijos. Su padre falleció en  1900 y ese año se trasladó a la Ciudad de México.

Cuando estalló la Revolución tenía 32 años, y a los 48, en 1926, se casó con Rosa Orozco, una mujer piadosa. Tras ocho años de feliz matrimonio, Gabriel y Rosa decidieron iniciar la vida religiosa por separado, y viajaron a Roma para obtener un indulto apostólico del Papa, que fue otorgado en marzo de 1935 y que permitió que cada uno se uniera por separado a la vida religiosa.

Decidieron vivir en España, cada quien en su convento. Gabriel ingresó con los Carmelitas Descalzos con el nombre de José María. Y Rosa Orozco ingresó con las religiosas Salesas de Barcelona que son contemplativas.

Gabriel Escoto se volvió beato

El 14 de octubre de 1935, Gabriel Escoto vistió por primera vez el hábito de novicio y esperaba profesar sus votos un año después, pero la persecución religiosa en España lo impidió, pues acababa de iniciar la Guerra Civil el 17 de julio, por lo que tan solo 12 días después tuvo que abandonar el convento.

Fue apresado y fusilado el 29 de julio de 1936, a la edad de 58 años, junto con sus compañeros de comunidad en la localidad de Clot dels Aubins, Lérida, España.

Al comparar estas dos fechas se puede deducir que fue uno de los primeros mártires de esa guerra, en la que México se volvió refugio de entre 20 mil y 25 mil exiliados republicanos

Su Causa de beatificación fue registrada como “Ángel María Prat Hostench y 16 Compañeros de la Orden Carmelita de Barcelona”. Se le beatificó como parte de un grupo de 498 mártires de la Guerra Civil Española, el 28 de octubre de 2007.

El destino de Rosa Orozco

La esposa de Gabriel Escoto ingresó al convento de la Visitación, fundado por San Francisco de Sales en 1610, y que ha arrojado santas de la talla de Margarita María Alacoque, la vidente del Sagrado Corazón de Jesús, tiene presencia para el 2022 en 31 países y en España cuanta con 18 monasterios. Sin embargo, de Rosa Orozco ya no se supo más.

Es probable que haya conocido o al menos haya oído hablar en España a la Sierva de Dios mexicana María Angélica Álvarez Icaza, pues ella también pertenecía a la Orden de la Visitación cuyas integrantes tuvieron que emigrar a causa de la Revolución Mexicana.

Icaza volvió a México en 1948, después de haber permanecido en España 32 años.

9 momentos en que tu matrimonio podría desmoronarse ¡Cuidado!



De acuerdo con expertos, estos momentos en la vida matrimonial ponen en riesgo la estabilidad de las parejas. ¡Conócelos para evitarlos!

Algunos especialistas han identificado varios momentos que ponen en riesgo la estabilidad de la vida del matrimonio, pero si la pareja logra identificarlos y prevenirlos, pueden convertirse en puntos de fuerza para superar cualquier otra adversidad.

Un artículo publicado en Religión en Libertad, basado en contenido de la revista Hacer Familia, ubica por lo menos 9 momentos en que el matrimonio es particularmente vulnerable y requiere de una atención especial.

Los cuatro primeros ocurren en los primeros años de matrimonio.

1. Cuando la pareja descubre que cada uno es distinto

Esta crisis surge al iniciar la convivencia, incluso, en detalles mínimos que se van percibiendo en el día a día: la pasta de dientes abierta, la toalla mojada sobre la cama, los trastes sucios.

No son pocos los matrimonios que tienen que superar estas situaciones, pero esto sólo es posible cuando se comprende que cada uno tiene diferentes hábitos.

En esta etapa hay que trabajar en la empatía, poniéndose en los zapatos del otro y valorando si la otra persona realmente actúa con la intención de molestar. Casi en todos los casos no es así.

También es necesario dialogar mucho y comentar todos los detalles, por insignificantes que sean.

2. Cuando las familias políticas intervienen en todo

Con el esposo o la esposa llega también la familia política: los suegros, los cuñados, los sobrinos, etc. Esto es muy común en América Latina, donde la injerencia de la familia propia y la política en los asuntos que conciernen sólo al matrimonio puede provocar tensiones. En estos casos, el diálogo es el arma más eficaz para solventar los problemas.

Sin embargo, es muy importante que el diálogo no vaya enfocado a que la pareja entienda a la familia política, sino a que el matrimonio acuerde principios mínimos que no se podrán transgredir, por ejemplo, el tema de las vacaciones, el cuidado de hijos o las fiestas familiares.

Algo muy importante: no atacar nunca al cónyuge por los comportamientos de su familia.

3. Cuando el bebé no llega

Cada vez hay más parejas con problemas de fertilidad. Y conforme pasa el tiempo, el no concebir un hijo hace que los problemas crezcan mes tras mes.

Y cuando la tristeza se hace presente en la vida matrimonial, surge fácilmente la distancia para no provocar más dolor. Son comunes los reproches, que pueden derivar incluso en la ruptura.

Y si nunca llega el bebé, resulta fundamental entender el valor del matrimonio en sí mismo, pues a aunque los hijos son una riqueza para la pareja, el amor de los cónyuges no está supeditado a tener descendencia.

Con esta perspectiva en mente, el vínculo matrimonial no flaqueará a pesar de la ausencia de hijos. Se recomienda un buen asesor matrimonial.

4. Pero también cuando nacen los bebés

Si bien la llegada de un hijo genera mucha felicidad, también puede ser es un momento de crisis, pues todo cambia con los niños: ritmos, horas de sueño, planes posibles, tiempo disponible, gastos del hogar, prioridades.

Ante este problema son necesaria mucha comprensión por parte del padre y de la madre para que ambos vayan tomando posiciones en el nuevo escenario. Y aunque el pequeño reclame mucha atención, jamás el matrimonio debe descuidarse.

Es importante ser conscientes que con el paso de los meses los problemas se van resolviendo solos, las aguas se van asentando.

5. Cuando hay que decidir cómo educar a los niños

Como en la educación no existen recetas, cada uno planteará la forma de educar que considere más oportuna ante cada circunstancia a partir de su experiencia personal o familiar.

La comunicación en el seno del matrimonio será la clave para resolver estas crisis, siempre negociando y comprendiendo que las vías de solución no son ni buenas ni malas, solo diferentes, y que en todos los casos será por el bien de los niños.

6. Cuando falta el dinero

El dinero no da la felicidad, pero la falta de éste puede generar muchos dolores de cabeza.

Hay muchas parejas que se van a pique cuando los toca una crisis económica, pero muchas otras lograr unirse más, pues buscan juntos soluciones para sacar adelante el hogar. Es importante aquí no comparar los esfuerzos de unos y otros o culpar al otro de la falta de recursos.

Cuando el dinero falta, lo más importante es buscar modos de resolver una situación que puede ser coyuntural.

De entrada, es vital que los esposo busquen medidas a corto plazo que den un poco de oxígeno a las cuentas y tranquilidad a la familia, siempre con decisiones consensuadas para que ambas partes sientan que están aportando.

7. Cuando todo es rutina en el matrimonio

Muchos matrimonios viven inmersos en una vorágine en el que se comunican con meros mensaje funcionales y no pasan tiempo juntos. Con ello, si bien el engranaje funciona, los cónyuges viven en soledad, incluso aunque pasen buena parte del tiempo con los hijos, amigos o en el trabajo.

La pareja necesita tiempo para crecer y fortalecerse, tiempo de calidad que no tiene por qué implicar viajes caros o cenas románticas. Lo importante es reservarse tiempo para dedicar al otro, para que pueda desahogarse platicando aquello que les preocupa o lo que los hace felices.

8. Cuando aparece una tercera persona

Si el matrimonio vive en una cotidianidad marcada por los problemas, una tercera persona que no genera complicaciones, que no abruma con quejas y siempre pone buena cara, el escenario pinta para una infidelidad.

En este momento es muy conveniente hacer autocrítica del matrimonio, es decir, analizar qué parte del matrimonio nos corresponde y no estamos haciendo bien y qué parte no hace bien el otro, qué parte no podemos tolerar y qué parte tenemos que aprender a superar.

Solo si percibimos que existe un problema estaremos en condiciones de evitarlo.

Antes de buscar la salida “fácil”, vale la pena consultar a un experto. Lo más importante es no caer en el error de pensar que una atracción física por un tercero significa que el matrimonio esté acabado y que, por tanto, se puede dar rienda suelta al deseo.

La tentación es como la señal de alarma que salta en el coche y que nos indica que tiene que pasar por taller. Si se hacen bien las cosas, el matrimonio saldrá fortalecido.

9. Cuando llegan problemas serios

Una enfermedad de alguno de los miembros de la familia, el comportamiento inadecuado de alguno de los hijos, tenerse que hacer cargo de algún mayor, una discapacidad, son problemas muy fuertes.

Son situaciones en las que, aunque la pareja deba permanecer especialmente unida, es probable que los estados de ánimo se vean afectados por los acontecimientos.

Ante estas situaciones hace falta mirar el nuevo escenario desde la distancia, tomar en consideración cuáles son todas las circunstancias, determinar si el cambio de situación va a ser circunstancial o definitivo.

Los esposos tienen que pasar juntos los momentos propios del duelo que implica la aceptación de todo problema. Solo así serán capaces de salir juntos de esa crisis y afrontar la vida tal como viene dada.

Testimonio: Cómo salvamos nuestro matrimonio gracias a 7 enseñanzas de la fe católica.



Una página de nuestra historia

Mi esposo y yo estuvimos a punto de darnos por vencidos, casi se nos acaban las fuerzas y permitíamos que fallara el amor entre nosotros; ¡por poco nos separábamos! Hoy, a más de un año después de la tormenta, y a pesar de lo duro que fue rescatar nuestro amor y luchar por nuestro matrimonio y familia, podemos decir con gran alegría y firme certeza que ¡lo logramos y estamos más enamorados que siempre! Pero ¿Cómo lo hicimos? ¿Por qué razón no desistimos? ¿Por qué no nos dimos un tiempo de separación en nuestra relación como hacen tantas parejas en la actualidad? La verdad es que no fue una cosa específicamente lo que salvó nuestro matrimonio, sino más bien, una serie de importantes decisiones que tomamos conscientemente día con día durante el tiempo de crisis las que, con la gracia de Dios, nos ayudaron a no rendirnos.

Nuestro matrimonio no comenzó como idealmente y con sabiduría aconseja la Iglesia Católica de acuerdo con la Sagrada Escritura: “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne” (Gn 2,24). En cambio, nosotros nos embarazamos primero, años después comenzamos a vivir juntos, luego nos casamos por lo civil y años más tarde recibimos la bendición de Dios en nuestra ceremonia de boda católica. Durante esta línea de tiempo, la mayor parte lo vivimos en casa de mis padres. Al cuestionarnos, reflexionar y orar sobre la complejidad de la crisis matrimonial que atravesábamos – para así poder comenzar el proceso de sanación – descubrimos que las heridas profundas que ambos teníamos se debían en gran parte a que no comenzamos nuestra familia como un sano matrimonio: juntos y solos de la mano de Dios como lo habíamos prometido en el altar.

Por eso, cuándo ya la carga se hizo muy pesada, el dolor más profundo y la lucha más difícil, llegó la prueba de fuego como un incendio voraz que acechaba con devorar nuestro amor. Justamente fue durante la Cuaresma, experimentando así nuestro propio calvario. ¡Vaya que fue inolvidable! pues jamás habíamos vivido tan intensamente la Pasión de Cristo como el momento en el que nos dimos cuenta de que nuestro matrimonio se estaba desmoronando en mil pedazos.

No solo estábamos sufriendo nosotros dos, pero también nuestro hijo; y esto convertía nuestra realidad en una triste y muy delicada situación. Fue en ese momento cuando nos armamos de valor para luchar contra todo lo que amenazaba con destruir nuestro matrimonio y familia. Así, resolvimos vencer la batalla de rodillas, literalmente, y no renunciar a nuestro matrimonio: llevándolo en oración ante el Santísimo Sacramento, de la mano de María rezando el Santo Rosario, aprendiendo una nueva devoción a san José dormido y dejándonos guiar con ayuda de la dirección espiritual. Incluso, en algún momento, buscamos terapia psicológica/familiar.

Llegar a ser humildes para poder pedirnos perdón y perdonar nuestras faltas no fue tarea sencilla. Tuvimos que ampliar nuestra mirada para poder disponernos a un verdadero encuentro con el otro, es decir, estar dispuestos a vernos el uno al otro como Dios ve y ama a su hijo Jesús, y como nos ve y ama a nosotros mismos. Desnudar el alma para sanar el rencor que se añejaba en nuestro corazón. Despojarnos del resentimiento. Rechazar el pesimismo y alarde, apuntando severamente los errores y defectos del otro. Al contrario, sabiendo que ambos anhelábamos la fiel restauración de nuestro matrimonio, optamos por una actitud de servicio misericordioso, entrega total, y profunda compasión. Trabajamos inagotablemente en la paciencia, lo que nos exhortó a evitar “reaccionar bruscamente ante las debilidades o errores”[1] mutuos y así reavivar nuestra conciencia de la importancia del matrimonio como sacramento sellado por Dios.

Una y otra vez, y con mucha ilusión, nos contábamos anécdotas de cómo nos habíamos enamorado y cómo fue que nació nuestra historia de amor. Nos recordábamos mutuamente nuestros votos matrimoniales y promesas ante Dios. Reconociendo que en el matrimonio hacemos un regalo de nuestro propio ser a nuestro cónyuge y que es ahí, en nuestra vocación matrimonial, en dónde Dios se hace presente como fuente viva del amor eterno e incondicional. Es justo ahí, en medio de los dos, donde la enseñanza de Cristo sobre el matrimonio y su indisolubilidad se hace más visible y palpable. Es justamente ahí, en la promesa de nuestro amor, dónde Dios se revela como el más grande Amor de los amores. Y es precisamente ahí, en nuestra humanidad como marido y mujer, dónde la magnífica visión del plan eterno de Dios para los esposos se manifiesta. ¡Que belleza es el amor humano! y cuánto más lo experimentamos a plenitud, más comprendemos que vivir una vida en gracia con Dios – en camino a la santidad – no significa no equivocarnos como matrimonio, sino todo lo contrario: es abrazar nuestro “sí” para siempre con todo lo que implica pues “la medida del amor es amar sin medida” (San Agustín).

Después de algún tiempo de luchar sin cesar, sin abandonarnos y sin dejar de amarnos, nos abrazamos sabiendo que ya habíamos superado la crisis. Ahora nos encontrábamos con la misión de continuar trabajando en la mejor versión de nosotros mismos por amor al otro y a la familia que habíamos decidido formar y proteger hasta la eternidad.

Porque vale la pena luchar por el ser amado

El amor es lo más importante para Dios, pues Dios mismo es fuente de todo amor. Y de manera especial, el amor y entrega que existe entre los esposos en el sacramento del matrimonio es un símbolo magistral del amor de Dios a la humanidad. Pues en su unión de amor, los esposos experimentan la belleza del amor sacrificado, comprometido, fiel, paciente e incondicional, imitando así el amor de Cristo por su Iglesia. Hoy en día, la sociedad necesita más matrimonios valientes, enamorados de Cristo, deseosos de vivir en santidad y dispuestos a amar eternamente, “hasta que la muerte los separe”.

Claramente, el matrimonio no es siempre miel sobre hojuelas, pues todos los esposos pasan por dificultades que ponen a prueba su relación. No existen las parejas perfectas o historias de amor sin caminos pedregosos, todos estamos en pie de lucha. Sin embargo, los esposos que logran reconocer que “el amor que no puede sufrir no es digno de llevar ese nombre” (Santa Clara de Asís), sabrán que superar los obstáculos, con la gracia de Dios, los ayudará en el crecimiento del amor mutuo y hacia Dios. Así conocerán el gozo y la alegría de un amor inquebrantable, como el amor de Dios por su pueblo.

“En el matrimonio, nos entregamos por completo, sin cálculos ni reservas, compartiendo todo, los dones y las dificultades, confiando en la Providencia de Dios…Es una experiencia de fe en Dios y de confianza mutua, de profunda libertad y de santidad, porque la santidad supone entregarse con fidelidad y sacrificio todos los días de la vida” (Papa Francisco).[2]

Enseñanzas  

El Papa Francisco dio inicio al Año de la Familia (2021-2022) implorándonos apoyar a las familias defendiéndolas “de todo lo que comprometa su belleza…(y) a salvaguardar sus preciosos y delicados vínculos”[3]

Por lo tanto, con este ímpetu, mi esposo y yo quisimos compartir una página dolorosa de nuestro matrimonio, pero sobre todo la lección de vida que consolidó nuestro vínculo amoroso y familiar para crecer en amor, respeto y admiración. Deseamos que otras parejas logren identificarse con nuestro testimonio y puedan superar también cualquier dificultad que estén pasando en su matrimonio.

Siete enseñanzas que aprendimos de nuestra experiencia:

1. Disculparse y pedir perdón: “Todos sabemos que no existe la familia perfecta, ni el marido o la mujer perfectos. Existimos nosotros, los pecadores. Jesús, que nos conoce bien, nos enseña un secreto: que un día no termine nunca sin pedir perdón, sin que la paz vuelva a casa. Si aprendemos a pedir perdón y perdonar a los demás, el matrimonio durará, saldrá adelante” – Papa Francisco.

2. Fuimos hechos para el cielo, la plenitud del amor aquí y en la eternidad – tú eres el camino a la santidad de tu esposo/a. En el sacramento del matrimonio, la santidad de tu cónyuge es parte de tu responsabilidad.

3. El amor lo explica todo – san Juan Pablo II decía que “la persona que no decide amar para siempre, le será muy difícil amar siquiera un día”. Por eso, aun cuándo nos sentíamos ofendidos y defraudados, mi esposo y yo nunca dejamos de hacernos muestras de amor.

4. La dirección espiritual, el Santo Rosario y san José dormido fueron nuestras armas para la batalla – la oración nos fortaleció y la dirección espiritual nos acompañó.

5. Los amigos en la fe son un tesoro, verdaderos guerreros de oración – abrir el corazón a nuestros amigos más íntimos nos ayudó a saber que había alguien más orando por que pudiéramos superar exitosamente la amarga prueba. Jamás nos aconsejaron separarnos, ni divorciarnos.

6. Amor a pesar de todo – ¡Nunca abandonarse!, ¡nunca renunciar!, ¡nunca rendirse!, ¡nunca flaquear! “Una resistencia dinámica y constante, capaz de superar cualquier desafío…aun cuando todo el contexto invite a otra cosa”[4]

7. El amor vence siempre – estas palabras que san Juan Pablo II citó nos dieron ánimo cuándo más lo necesitábamos. El verdadero amor es eterno.

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[1] Papa Francisco, Exhortación Apostólica sobre el amor en la familia, Amoris Laetitia (19 de marzo de 2016) § 103, Sana Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html#_ftnref106

[2] Rossa, CMF, Alberto. A Year with Pope Francis on the Family. (New York: Paulist Press, 2015) 38.

[3] Papa Francisco. (19 marzo 2021). El Papa al inicio del Año de la Familia: defendamos la belleza de la familia. La Santa Sede: Vatican News. Recuperado de https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2021-03/papa-francisco-mensaje-webinar-amoris-laetitia-familia.html

[4] Papa Francisco, Exhortación Apostólica sobre el amor en la familia, Amoris Laetitia (19 de marzo de 2016) § 118, Sana Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html#Cap%C3%ADtulo_cuarto

Aprueban proyecto en EE.UU para «proteger» el "matrimonio" gay por temor a que sea anulado igual que el aborto



Un proyecto de ley fue aprobado por la Cámara de Representantes en EE.UU para proteger el matrimonio homosexual después de que la Corte Suprema haya anulado la legalidad del aborto en el país.

Este martes, dicho ente judicial aprobó la “Ley de Respeto al Matrimonio” y así poder proteger a las uniones gay dentro del país, ya que el hecho de que se haya anulado Roe vs Wade es un claro mensaje de que otras leyes que están acabando con la moral y los valores de la sociedad afectando a las familias y los niños también puede ser revocada.

Los medios locales informan que esta iniciativa se produjo ante el “temor” que están sufriendo estos colectivos y distintas políticos de que las leyes liberales que ahora rigen en EE.UU puedan ser eliminadas.

Con 267 votos a favor y 157 en contra, un grupo de 47 republicanos se unió para apoyar la decisión demócrata mientras que más de tres cuartas partes rechazaron rotundamente la moción.

Ahora, está previsto que la propuesta de ley pase al Senado y así puedan consagrar el matrimonio gay a nivel federal añadiendo una protección especial a nivel legal para todas las parejas que ya estén casadas con personas de su mismo sexo.

Desde 2015, EE.UU reconoce las uniones legales debido al caso “Obergefell”, el cual hizo que las personas homosexuales tuvieran el derecho a casarse con otros de su mismo sexo y no ser prohibido por las legislaciones estatales y así estos sean válidos en todo el país.

Ahora, el juez Clarence Thomas propuso revocar el fallo así como pasó con la derogación del derecho al aborto; esta autoridad propuso a otros jueces conservadores a los cargos de la Corte Suprema teniendo una mayoría de ellos como los principales de este máximo ente judicial.

Quienes apoyan la moción aseguran que esto “protegerá las familias y niños que dependen de los derechos y privilegios que respalda la garantía constitucional” y que con ello “se añadirá más estabilidad para todos”.

Claramente, es todo lo contrario debido a que las familias conformadas por personas del mismo sexo solo añaden confusión a las mentes de los niños ya que se estableció un modelo para ellos y al darse cuenta de lo distinto que es su entorno pueden estar propensos a una desviación de su verdadera identidad, lo que ahora ocurre con la ideología de género infantil.

Oremos por EE.UU y sus gobernantes así como la Corte Suprema, para que sea Dios dirigiendo a cada uno y así los valores cristianos por el cual se fundó su nación sean restablecidos haciendo que las personas vuelvan su corazón al Señor.

Sacerdote comparte mensaje de esperanza a esposos que no pueden tener hijos

 




El P. Eduardo Hayen Cuarón, director del semanario Presencia de la Diócesis de Ciudad Juárez (México), compartió un mensaje de esperanza para todos aquellos esposos que, por distintas razones, no pueden tener hijos.

“Hay matrimonios que no pueden tener hijos. Lo importante es que tengan intimidad y estén abiertos a lo que Dios quiera, poniendo el fruto de la intimidad en sus manos divinas”, escribió el sacerdote en su cuenta de Twitter el 22 de agosto.

“Si Dios no envía a los hijos, Él hará que el amor de esa pareja sea fecundo de otras maneras”, subrayó.

El numeral 2378 del Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que “el hijo no es un derecho sino un don” que “no puede ser considerado como un objeto de propiedad” y debe ser “respetado como persona desde el momento de su concepción”.

Sobre la esterilidad, el Catecismo indica en el numeral 2379 que “no es un mal absoluto. Los esposos que, tras haber agotado los recursos legítimos de la medicina, sufren por la esterilidad, deben asociarse a la Cruz del Señor, fuente de toda fecundidad espiritual. Pueden manifestar su generosidad adoptando niños abandonados o realizando servicios abnegados en beneficio del prójimo”.

En mayo de 2019, ante el personal del Hospital de los Inocentes de Florencia (Italia), el Papa Francisco reflexionó sobre la importancia de crear una cultura de la adopción a favor de los niños huérfanos y abandonados, que no se vea afectada por la burocracia ni por la corrupción.

“Muchas veces hay personas que quieren adoptar niños, pero hay una burocracia tan grande: cuando no está de por medio la corrupción, pagas y… Pero ayúdenme en esto: a sembrar conciencia de que tenemos la otra mitad de la medalla de ese niño”, dijo entonces el Papa.

La medalla a la que se refería era la que solían entregar en ese instituto a las madres que dejaban a sus hijos. Una mitad quedaba con ellas y la otra con los pequeños.

El Papa Francisco resaltó luego que hay “muchas, muchas familias que no tienen hijos y ciertamente tendrían el deseo de tener uno con la adopción: seguir adelante, crear una cultura de adopción porque los niños abandonados, solos, víctimas de la guerra, etc., son tantos”.

“Que la gente aprenda a mirar esa mitad y diga: ‘Yo también tengo otra’. Les pido que trabajen en esto”, alentó.

El papa Francisco pide a las parejas que no tengan relaciones antes del matrimonio



El papa señaló que la Iglesia debe acercarse a las personas divorciadas y a las parejas que viven en unión libre

El papa Francisco ha pedido a las parejas que se abstengan de tener relaciones sexuales antes del matrimonio. El llamado fue hecho en un documento dirigido a la preparación religiosa de quienes van a casarse.

El pasado 15 de junio, se publicó el Itinerario catecumenal para la vida matrimonial del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, un documento sobre el acompañamiento que reciben las parejas desde las iglesias.

En el prefacio a este documento, el papa Francisco hizo un llamado a que las parejas se abstengan de las relaciones prematrimoniales.

“A la Iglesia no le debe faltar nunca el valor de proponer la preciosa virtud de la castidad”, escribió.

El papa también señaló que, desde su perspectiva, la juventud actual está expuesta al hedonismo y al ejercicio de la sexualidad fuera del matrimonio.

“Los jóvenes están expuestos a dos peligros: por un lado, la difusión de una mentalidad hedonista y consumista que les priva de toda capacidad de comprender el bello y profundo significado de la sexualidad humana. Por otro, la separación entre la sexualidad y el ‘para siempre’ del matrimonio”.

Por lo mismo, este documento estaría encaminado a modificar la preparación y el acompañamiento pastoral que reciben las parejas, tanto antes como durante el matrimonio. Al respecto, el papa calificó como un desafío para el catolicismo la corta duración actual de los matrimonio y el bajo número de nuevas uniones que se celebra.

“El número cada vez menor de personas que se casan en general, pero también y sobre todo la corta duración de los matrimonios […], constituyen un desafío urgente, que pone en juego la realización y la felicidad de tantos fieles laicos en el mundo”.

Por último, el papa Francisco dijo que la Iglesia busca acercarse tanto a los divorciados como a las parejas que viven en unión libre.

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