Mostrando las entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas

La Advocación de la Virgen que Liberó a los Cristianos Esclavizados: La Historia de la Devoción a Nuestra Señora de la Merced


El mes de septiembre está cargado de celebraciones marianas que son especialmente queridas por los fieles católicos de todo el mundo. Entre ellas, figuran fiestas como la Natividad de la Virgen María el 8 de septiembre, el Santísimo Nombre de María el 12 de septiembre, Nuestra Señora de los Dolores el 15 de septiembre y Nuestra Señora de La Salette el 19 de septiembre. Pero hay una festividad que, aunque menos conocida en América del Norte, tiene una profunda importancia en el mundo hispano: la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, celebrada cada 24 de septiembre.

El Origen de una Devoción que Cambió el Destino de los Cautivos

La festividad de Nuestra Señora de la Merced fue añadida oficialmente al calendario litúrgico en 1960, pero su origen se remonta muchos siglos atrás, en la turbulenta España del siglo XIII. En aquella época, los sarracenos, también conocidos como moros, habían capturado gran parte del territorio español y reducido a muchos cristianos a la esclavitud. Fue en este contexto donde la historia de Nuestra Señora de la Merced comenzó a forjarse, revelando un mensaje de esperanza y liberación que cambiaría la vida de miles de cautivos.

En 1218, la Virgen María se apareció simultáneamente a tres hombres: San Pedro Nolasco, San Raimundo de Peñafort y el Rey Jaime de Aragón. Lo sorprendente de este acontecimiento es que los tres experimentaron la visión de forma separada, cada uno en un lugar diferente. En esta aparición, la Virgen les expresó un mensaje claro y urgente, un llamado que resonaría a lo largo de los siglos: les dijo que “complacería a su Hijo si se estableciera una orden para rescatar a los cristianos de su cautiverio.”

La Fundación de la Orden de Nuestra Señora de la Merced

A raíz de esta aparición, y motivados por el llamado de la Virgen, San Pedro Nolasco, junto con su confesor San Raimundo de Peñafort y el Rey Jaime de Aragón, fundaron la Orden real, militar y religiosa de Nuestra Señora de la Merced en la ciudad de Barcelona. Esta orden, más tarde conocida simplemente como los Mercedarios, fue creada con un propósito muy específico: liberar a los cristianos que habían sido capturados y esclavizados por los sarracenos. La misión de la nueva orden fue, en todos los sentidos, un reflejo del mensaje de amor y misericordia que Nuestra Señora de la Merced había transmitido.

La labor de los Mercedarios era tan intensa y comprometida que, además de recoger limosnas para rescatar a los cautivos, sus miembros se comprometieron a un voto adicional, un cuarto voto que marcaba la diferencia con otras órdenes religiosas de la época. Este voto, que sigue siendo exigido a los miembros hoy en día, consistía en "prometer morir si era necesario para salvar a aquellos en peligro de perder su fe." En otras palabras, los mercedarios estaban dispuestos a entregar su propia vida a cambio de la libertad y la fe de los cautivos, reflejando así el sacrificio y la entrega absoluta que María había pedido en su aparición.

Una Devoción que Inspiró Sacrificio y Esperanza

La historia de los mercedarios está llena de ejemplos heroicos de hombres que, fieles a su cuarto voto, se ofrecieron como esclavos a cambio de la libertad de sus compañeros cristianos cuando no había suficientes limosnas para pagar el rescate. Estos actos de valentía y sacrificio eran la manifestación viva del amor y la devoción hacia Nuestra Señora de la Merced, quien no solo se convirtió en un símbolo de esperanza para los cautivos, sino también en la madre que los guiaba hacia la libertad, tanto física como espiritual.

“Nuestra Señora de la Merced deseaba ayudar a sus hijos hace tantos siglos a ser liberados del cautiverio físico y espiritual.” Esta frase encapsula perfectamente el propósito de esta advocación mariana. Su misión no se limitaba a la liberación de los cristianos cautivos en tiempos de guerra, sino que también representaba la lucha contra las cadenas invisibles que atan a las personas y que las alejan de la verdadera libertad que se encuentra en el amor de Dios.

Una Patrona que Sigue Liberando a los Cautivos del Siglo XXI

Si bien la devoción a Nuestra Señora de la Merced tiene sus raíces en un contexto histórico muy particular, su mensaje sigue siendo relevante hoy en día. En una época donde muchas personas se sienten atrapadas por "el cautiverio de las ideologías que nos alejan de Dios y que atan tanto nuestras almas y nuestros cuerpos en cadenas demoníacas", la figura de Nuestra Señora de la Merced cobra un significado especial. Ella no solo representa el amor y la misericordia de Dios hacia los cautivos de siglos pasados, sino que también es la madre que sigue trabajando para liberarnos de las cadenas del pecado, la desesperanza y la falta de fe.

La devoción a Nuestra Señora de la Merced se mantiene viva, especialmente en España y América Latina, donde es considerada la patrona de Barcelona y de muchas comunidades que la han acogido como protectora y madre. En su papel de liberadora, sigue inspirando a aquellos que buscan la libertad que solo se encuentra en la verdadera fe y en el amor a Dios.

Un Llamado a la Libertad y la Misericordia

La historia de Nuestra Señora de la Merced es un testimonio de cómo el amor y la fe pueden transformar vidas y liberar a los cautivos, no solo de las cadenas físicas, sino también de las espirituales. Por eso, hoy más que nunca, es necesario recordar su mensaje y pedirle que interceda por nosotros para liberarnos de aquello que nos impide vivir plenamente como hijos de Dios. “Pidamos a Nuestra Señora de la Merced que restaure nuestras vidas a la libertad de los hijos de Dios. De esta manera, podremos ayudar a liberar a otros y servir al Rey de la Misericordia.”

Así, la devoción a Nuestra Señora de la Merced se convierte en un recordatorio de que, incluso en medio de la oscuridad y el sufrimiento, la misericordia de Dios es más poderosa que cualquier cadena que nos ate. Y es a través de la intercesión de la Virgen que podemos encontrar la fuerza y la esperanza para romper las ataduras que nos alejan de la verdadera libertad y del amor eterno de Dios.

Conclusión

Nuestra Señora de la Merced nos invita a vivir una vida llena de misericordia, amor y sacrificio, tal como lo hicieron los mercedarios en el siglo XIII. Su mensaje de libertad y esperanza es un faro de luz en tiempos de dificultad, y su intercesión sigue siendo una fuente de consuelo para todos aquellos que buscan ser liberados de sus propias cadenas. Es un llamado a recordar que, así como la Virgen rescató a los cautivos de la esclavitud hace siglos, sigue ayudando a sus hijos a encontrar la verdadera libertad que se encuentra en la fe y en el amor de Dios.

La historia de la familia de Nico Williams, el anotador en la final de la Eurocopa: Llegaron como inmigrantes a España y fueron acogidos por la organización Católica Cáritas un Misionero Claretiano


El gol de Nico Williams en el minuto 47 de la final contra Inglaterra, que aseguró la cuarta Eurocopa para la Selección Española, es un momento que muchos recordarán con emoción. Uno de los más felices en esa noche del 14 de julio fue Iñaki Mardones Aja, director de la Pastoral de la Salud de la Diócesis de Santander, quien conoce de cerca la historia de la familia Williams.

En 1994, la familia Williams llegó a Bilbao desde Ghana, acogida por Cáritas Bilbao. Comfort, la madre, estaba embarazada de ocho meses de su hijo mayor, Iñaki (a quien nombraron así en honor al misionero católico que les ayudó a su llegada). Iñaki Mardones, entonces misionero claretiano y sacerdote en la Diócesis de Bilbao, fue parte del grupo de voluntarios que recibieron a la familia. “Formaba parte del grupo de voluntarios de Cáritas Diocesana que tenía como finalidad acoger y acompañar a inmigrantes”, recuerda Mardones.

Un comienzo difícil

La llegada a Bilbao fue solo el inicio de una serie de desafíos para la familia Williams. Mardones recuerda cómo fueron a recibirlos a la estación de tren de Abando: “Ahí fue cuando conocí a Félix y Comfort, que hoy se llama María y que entonces venía embarazada de ocho meses”. A pesar del aval del gobierno, la familia enfrentó numerosas dificultades, como la falta de tarjeta sanitaria, lo que complicó el seguimiento del embarazo de Comfort. Sin embargo, gracias a la dedicación de los voluntarios y profesionales sanitarios, lograron superar estos obstáculos.

El nacimiento de Iñaki

El 15 de junio de 1994, las primeras contracciones llevaron a Comfort al Hospital de Basurto, donde nació Iñaki. Agradecidos por la ayuda recibida, los padres decidieron nombrar a su hijo en honor a Mardones. “Junto a los regalos de la vida y de la fe, es el regalo más grande que me han hecho”, afirma emocionado.

Una familia unida

Meses después, celebraron el bautizo de Iñaki en la parroquia del Corazón de María, un día de gran alegría para todos. Mardones ha seguido de cerca la carrera de Iñaki Williams, quien se convirtió en uno de los delanteros estrella del Athletic de Bilbao y finalmente internacional con Ghana.

El nacimiento de Nico

En julio de 2002, nació Nico Williams en Pamplona. Mardones recuerda haber visitado a la familia días antes del nacimiento: “Iñaki estaba vestido de San Fermín y, con un balón en el pie, acompañaba cariñoso a su madre”. Este gesto simbolizaba la responsabilidad y el cariño que Iñaki sentía por su hermano menor.

Una relación especial

La relación entre los hermanos Williams es algo que Mardones destaca con admiración. “Meses atrás, en la boda de Iñaki, Nico le expresó lo mucho que le debía, señalando que era un referente y un guía para él”, comenta. La reacción de Nico ante un insulto racista en el Metropolitano, donde optó por el diálogo, es un testimonio de su carácter: “Me admira su apuesta por el diálogo y no olvidar el difícil camino que han tenido que hacer sus padres para darles una vida digna”.

Amistad y futuro

La amistad de Nico con Lamine Yamal, otro jugador con una historia similar, refuerza el mensaje de una España plural y mestiza. “Espero que Nico Williams siga regateando a la injusticia, el racismo y la desigualdad”, dice Mardones con esperanza, celebrando no solo su habilidad en el campo, sino también su integridad como persona.

Nico Williams, con su talento y carácter, no solo ha dejado su huella en el fútbol, sino que también se ha convertido en un símbolo de lucha y superación para muchos. Que su historia inspire a otros a seguir regateando las adversidades y marcar goles hacia un futuro mejor.

La difícil niñez que llevó a Santa Elizabeth Ann Seton a abrazar la fe católica gracias a la Virgen María


Santa Elizabeth Ann Seton fue una esposa, madre y maestra estadounidense, cuya historia de conversión ocupa un lugar especial en los corazones de muchos. Las pruebas que atravesó, la llevaron a abrazar la fe católica y la devoción a la Virgen María. La Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa Elizabeth el 4 de enero.

El Santuario de Seton compartió un video donde explica la hermosa historia de conversión de la santa, que encontró a la Virgen María durante su viaje de fe y la decidió acoger en su vida.

Aunque cada persona tiene una historia de conversión única, algo en el viaje de Santa Elizabeth Ann Seton es especialmente cercano.

“La infancia de la Madre Seton estuvo llena de relaciones difíciles que la dejaron herida. Sin embargo, Dios le trajo más adelante una relación en la vida que la ayudó a sanar", comienza el narrador.

La Hermana Regina Bechtle, Hermana de la Caridad, revela que el primer recuerdo registrado de Elizabeth Seton es la muerte de su madre y hermana menor, ambas llamadas Catherine. Este evento traumático ocurrió cuando la futura santa tenía apenas tres años.

La ausencia de su madre pesó mucho en Elizabeth, especialmente cuando experimentó complicaciones con el segundo matrimonio de su padre. A menudo luchaba por dirigir la distante relación entre ella y su nueva madrastra.

Sintió una soledad con la que muchos de nosotros podemos relacionarnos, ya que ocurriera en nuestra infancia o nos acompañe actualmente.

Además, Elizabeth, siendo madre de cinco hijos pequeños, quedó viuda a una edad temprana.

No fue hasta su tiempo en Italia junto a la familia Feliki que conoció a la Virgen. En este punto de su vida, había sido criada como protestante, pero sintió algo más profundo al aprender sobre los diferentes aspectos de la fe católica.

Cuando regresó a Nueva York, había decidido ingresar a la Iglesia Católica, pues descubrir la naturaleza materna de la Virgen María la impactó.

De este recuerdo, Santa Elizabeth Ann Seton señaló:

"En todos los juegos de la infancia y en la locura de la juventud he buscado hasta en las nubes a mi madre, y en ese momento, parecía que la hubiera encontrado a ella". El Director Ejecutivo del Santuario de Seton, Rob Judge, agregó:

“El papel de la Santa Madre siempre fue señalar a su hijo y llevar a las personas a Jesús, y ese es su papel hoy desde el cielo... y desempeñó ese mismo papel en la vida de Elizabeth Seton”.

Qué testimonio tan increíble del poder de la intercesión de Nuestra Madre.

Danielle Bean del Santuario de Seton explicó:

"Elizabeth recurrió a la Santísima Virgen María en busca de orientación en su viaje de fe, especialmente cuando estaba discerniendo su conversión de la Iglesia Episcopal a la Católica, pero también para el apoyo diario en las pruebas y tristezas de cuidar a los demás".

La majestuosa belleza de la Capilla Sixtina cumple 540 años


Este tesoro nunca se habría podido realizar sin la intuición de Sixto IV. No es casualidad que el nombre de la Capilla sea «Sixtina» como homenaje a este Papa

_________________

Una joya del arte única en el mundo cumple 540 años, un lugar de belleza indescriptible que ha acogido a millones de asombrados visitantes durante siglos. Se trata de la Capilla Sixtina, la joya de la corona de los Museos Vaticanos. Fue inaugurada el 15 de agosto de 1483 por el Papa Sixto IV y dedicada a Nuestra Señora de la Asunción. En su interior se puede admirar la obra artística más importante del Vaticano: el 'Juicio Final' de Miguel Ángel Buonarroti.

La intuición del Papa

Este tesoro nunca se habría podido realizar sin la intuición del Papa Sixto IV. No es casualidad que el nombre de la Capilla sea «Sixtina» porque está dedicada a él. Sixto fue elegido en 1471, pero desde el principio no se «contentó» con ser «sólo» el jefe de la Iglesia mundial. Le apasionaba el urbanismo y planeó varias intervenciones en la Ciudad Eterna. Por eso pienso también en la remodelación de la Capilla Magna del Vaticano, llamada así porque en el pasado había albergado imponentes ceremonias organizadas por la Iglesia. La hizo derribar en 1477 y sobre sus restos, utilizando sus cimientos y la base de algunos muros, construyó la futura Capilla Sixtina. Quería que fuera aún más majestuosa y solemne que la anterior, para manifestar la grandeza del poder papal a los participantes admitidos a las ceremonias que tendrían lugar en su interior. Las obras fueron dirigidas por el arquitecto Giovannino de' Dolci, mientras que las decoraciones se confiaron a algunos de los más grandes artistas del Renacimiento italiano, como Botticelli, Perugino, Pinturicchio, Ghirlandaio y Signorelli.

El programa general de la decoración, que abarcaba 1.100 metros cuadrados, estaba repartido en tres paredes: 'Las historias de Moisés' corría a lo largo de la pared sur, 'Nacimiento y hallazgo de Moisés' de Perugino en la pared oeste (más tarde cubierta por el «Juicio» de Miguel Ángel). Por último, las 'Historias de Cristo' (bautismo, tentaciones, milagros) recorrían la pared norte.

Las obras se terminaron en 1483 y la primera misa se celebró el 15 de agosto de ese año, en la fiesta de la Asunción de la Virgen, durante la cual la capilla fue consagrada y dedicada a María por el Papa Sixto IV.

A principios del siglo XVI, la Capilla Sixtina sufrió importantes daños debidos probablemente a las obras de construcción de la nueva basílica de San Pedro, que se concentraron principalmente en una grieta de la bóveda. Bramante, arquitecto del Palacio Apostólico, trabajó para repararla, pero el cielo estrellado de Piermatteo d'Amelia sufrió daños irreparables.

Fue entonces, tras la muerte de Sixto IV y la instalación del Papa Julio II, cuando Miguel Ángel Buonarroti recibió el encargo de decorar la bóveda y los lunetos del edificio.

Hay muchos datos curiosos sobre Miguel Ángel y la Capilla Sixtina. El artista estaba en la cima de su popularidad: había esculpido el 'David' de Florencia y la 'Piedad' de la basílica de San Pedro. En 1505, Julio II le quiso en Roma para realizar su tumba, un proyecto que entusiasmó al artista. Sin embargo, se produjo una clamorosa ruptura entre ambos. El Papa ya no quería construirla porque Miguel Ángel le había pedido demasiado dinero y sólo lo había utilizado en parte para comprar materiales para la tumba. El resto lo había gastado en inversiones inmobiliarias. Miguel Ángel, molesto, abandonó Roma. Pero Julio II le encargó otra obra unos años más tarde y le llamó de nuevo a Roma para que arreglara definitivamente las cosas.

En 1508, la Roma de Julio II era una obra extraordinaria. El arquitecto Bramante estaba ocupado reconstruyendo la basílica de San Pedro y trabajando en el Palacio Vaticano. El pintor Rafael pintaba al fresco las habitaciones del Papa. Y para la Capilla Sixtina, el Papa quería a Miguel Ángel a toda costa, pero él era escultor. Tenía poca experiencia con la pintura mural. En sus cartas a su familia, Miguel Ángel expresaba su «gran fatiga», pero también su desánimo ante la dificultad del trabajo. Pero no renunciaría al reto que le absorbería durante cuatro años y medio.

Los desnudos

Pidió más dinero y más libertad para pintar al fresco la Capilla Sixtina, ya que el contrato inicial era, en su opinión, reductor en términos económicos, y preveía una sola obra, 'Los doce Apóstoles en los lunetos', con algunas otras decoraciones ornamentales. El Papa le dio la razón. Luego se peleó con sus colaboradores porque estaba muy nervioso y tenía poco control sobre el fresco, y decidió hacerlo todo él mismo.

Finalmente tuvo un violento enfrentamiento con el propio Papa, quien, ante su lentitud para terminar la obra, le amenazó y, según el biógrafo de Miguel Ángel, llegó a golpearle. La agonía artística de Miguel Ángel llegó a su fin en 1512, cuando terminó la obra, que fue inaugurada el 31 de octubre de ese año.

Miguel Ángel volvió a la Capilla Sixtina veinte años después. El Papa Clemente VII, para quien ya había trabajado en Florencia, le encargó el fresco del 'Juicio Final'. Este encargo fue confirmado por el nuevo Papa Pablo III, elegido en 1534, y el fresco se terminó entre 1536 y 1541. Los cuerpos representados estaban conmovidos, sacudidos y, sobre todo, desnudos. Dios estaba representado con una barba blanca y un cuerpo musculoso. En el centro del fresco estaba Cristo, el Juez, con una mirada muy seria.

Miguel Ángel acabó siendo acusado principalmente por las figuras desnudas. El cardenal Gian Pietro Carafa le acusó de inmoralidad y promovió una campaña de censura para cubrir los cuadros con hojas de higuera. Fueron años duros para el artista, que murió el 18 de febrero de 1564, poco después de recibir otra bofetada de la Iglesia.

El 21 de enero, el Papa Pío IV decidió aplicar al 'Juicio Final' el decreto sobre las imágenes promulgado en la última sesión del Concilio de Trento: los desnudos debían ser censurados. La tarea fue confiada a uno de los colaboradores de Miguel Ángel, Daniele da Volterra: a él, que había estado junto a la cama de Buonarroti en el momento de su muerte, se le encomendó la tarea de cubrir algunos de los desnudos de los personajes representados.

"La desconocida historia del manto de San José"

 


LA DESCONOCIDA HISTORIA DEL MANTO DE SAN JOSÉ

Cuentan las antiguas tradiciones conservadas en los primeros monasterios de vida contemplativa y transmitidas hasta nuestros días, que San José es solícito en mediar ante Dios para que en su misericordia conceda las gracias necesarias a quienes acuden orantes a él. Conocida entre sus devotos es la Novena llamada “Santo Manto de San José” que está inspirada en una historia hecha leyenda, conservada por la tradición oral de la Iglesia desde siglos.

EL MANTO DE SAN JOSÉ

San José debía ir a las montañas de Hebrón, donde tenía ajustada una partida de madera, y lo había ido dilatando día tras día hasta ver si podía reunir todo el dinero; pero fue en vano. Las cosas de los pobres, se hacen sus cuentas y casi nunca les salen como lo pensaron, José no tenía reunido más que la mitad del dinero y el caso es que no podía esperar más tiempo; era necesario servir a los parroquianos y por tanto partir a por la madera.

—Si te parece bien –le dijo la Santísima Virgen María-, lo pediré a los parientes.
—Yo iré -contestó José.
—No, esposo mío -suplicó María-; has de hacer un largo viaje y no te debes cansar -y cubriendo su cabeza según la costumbre, salió de casa. Al regresar le dijo:

—No hay dinero. Lo he pedido en varias casas, y todas se han excusado; indudablemente es que no tienen, porque si hubieran tenido ¿Cómo se habrían de negar a darlo? Pero he pensado una cosa, -continuó María, procurando ocultar tras una dulce sonrisa el sentimiento que su corazón sentía-;… he pensado que dejes el manto en prenda y con eso el dueño de la madera se dará por satisfecho.

—No has pensado mal -dijo San José, bajando sus ojos, porque su esposa no los viera arrasados en lágrimas.
—Adiós, esposo mío -dijo María al despedirle-. El Dios de Abraham te acompañe y su ángel te dirija.
—Adiós esposa mía; procuraré volver pronto.

Y marchó el santo con la mitad del dinero y el manto nuevo que María le había regalado en el día de su boda.

—Dios te guarde, Ismael, -dijo el Santo padre de Jesús cortésmente al llegar a la presencia del dueño de los troncos contratados.
—¿Vienes ya por la madera? -fue la contestación al saludo de José-; bien podías haber venido antes; en poco ha estado que te quedes sin ninguna.

Ismael tenía mal genio, era un avaro sin entrañas, en su casa no había visto nunca la paz, su pasión era el dinero y todo esto lo conocía José desde que le estaba tratando, por lo cual podemos presumir la poca confianza y el miedo que había de tener por declarar el estado de su bolsillo. Escogió los maderos, apartándolos a un lado, y cuando ya iba a partir para Nazaret, llegado el momento supremo, llamó aparte a Ismael, y le habló de esta manera:

—¡Dispénsame que no traigo más que la mitad del dinero; tú sabes que siempre te he pagado al contado. Espérame y ten paciencia y te pagaré hasta el último cuadrante; quédate con esta capa en prenda.

Ismael quiso que se llevara la mitad de los troncos, protestó y volvió a protestar, de tal manera, que estuvo a punto de desbaratarse el contrato, pero al cabo cedió aunque no de muy buen grado, quedándose con el manto de boda de San José.

El avaro Ismael tenía enfermos los ojos hacía tiempo con úlceras, y a pesar de invertir en médicos y medicinas no había logrado la salud; casi había perdido la esperanza de sanar; por lo cual se llenó de sorpresa a la mañana siguiente cuando se encontró que sus ojos estaban sanos como si nunca hubiese padecido.

—¿Qué es esto? -se decía-. ¡Ayer enfermos con úlceras incurables, según opinión de los médicos, y hoy sanos sin medicina alguna!

No dio Ismael con la causa y al llegar a su casa contó a su esposa el prodigio. Eva, que así se llamaba ésta, era un verdadero basilisco, tenía un genio de fiera, y desde que se había casado con Ismael jamás había tenido paz, ni dicha, ni tranquilidad, ni gusto en el matrimonio; pero aquella noche estaba hecha una cordera. ¡Qué dulzura en sus palabras! ¡Qué mansedumbre! ¡Qué alegría en su rostro antes sombrío y arrugado por la ira: "¿Qué es esto? ¿Qué variación es esta? ¿Quién habrá traído este cambio?" se preguntaba a sí mismo el esposo.

—Toma este manto y guárdalo por ahí -le dijo a Eva-. Es de José, el carpintero de Nazaret, y ha de venir a llevárselo; este manto debe ser el que ha traído la paz y la tranquilidad de esta casa -dijo casi pensarlo el esposo-. Desde que lo puse sobre mis hombros para traerlo, siento en mí tal mudanza, tales afectos y tales deseos, que no puede ser otra la causa. Oyeron entonces ruido en el establo y, cortando la conversación, se tiró del lecho Ismael y acudió a ver lo que era.

Una vaca, la mejor, la más gruesa, se retorcía en el suelo presa de un dolor horrible. ¡Pobre animal! A pesar de los remedios que ambos esposos le prodigaron no se mejoraba; al contrario, parecía que iba a expirar. Se acordó Ismael del Manto de José y comunicó a Eva su pensamiento; nada perdían. Pero si la vaca sanaba, sabrían que el Manto era la causa de su dicha y del bienestar que disfrutaban.

Fue nada más ponerle la capa y el animal se levantó del suelo donde antes se retorcía por la fuerza del dolor. La vaca se puso a comer como si nada hubiese pasado.

—¿Lo ves? -dijo Ismael-, este manto es un tesoro. Desde que él está en nuestra compañía, somos felices. Conservemos esta prenda de los cielos; no nos desprendamos de ella ni aunque nos dieran todo el oro del mundo.
—¿Ni al mismo dueño se la devolveremos?-dijo Eva inquieta.
—Ni al mismo dueño -contestó resueltamente Ismael.
—Entonces -dijo Eva- le compraremos otra mejor que ésta, en el mercado de Jerusalén, y si te parece bien iremos los dos a llevársela.
—Sí -contestó el marido-. Yo le perdono la deuda y además estoy dispuesto a darle de aquí en adelante toda la madera que necesite.

—¿No has dicho que tiene un hijo llamado Jesús? -preguntó Eva-. Le llevaré de regalo un par de corderos blancos y un par de palomas como la nieve, y a María aceite y miel. ¿Te parece bien, esposo mío?
—Todo me parece bien –contestó-. Mañana iremos a Jerusalén y desde allí a Nazaret.

Cuando estaban los camellos preparados para el viaje, llegó jadeante el hermano menor de Ismael, diciendo que la casa de su padre estaba ardiendo y había que llevar el Manto del Carpintero, con el fin de apagar el incendio. No había tiempo que perder. Los dos hermanos corrieron precipitadamente a la casa del padre y al llegar, cortaron un pedazo del milagroso manto y lo arrojaron al fuego. No hubo necesidad de derramar una sola gota de agua; aquello fue bastante para atajar el incendio y apagarlo. Las gentes se admiraron al ver el prodigio y bendijeron al Señor.

—Qué fue -preguntó Eva al verlos llegar- ¿se ha apagado el fuego?
—Sí -contestó el esposo lleno de satisfacción-; un pedazo del manto ha bastado para realizar el milagro.

Días después se bajaron de sus camellos a la puerta del Carpintero de Nazaret. Ismael, el antiguo usurero y Eva su esposa, venían llenos de humildad a postrarse a los pies de José y María y a hacerles varios regalos. Al verlos San José y la Santísima Virgen María creyeron que vendrían reclamando la deuda y se llenaron de tristeza porque aún no tenían el dinero reunido. Pero el entrar en la casa donde José, María y el Niño Jesús estaban, se pusieron ambos de rodillas, y tomando la palabra Ismael, dijo:

—Venimos mi esposa y yo a darte las gracias por los inmensos bienes que hemos recibido del cielo desde que me dejaste el manto en prenda; y no nos levantaremos de aquí sin obtener tu consentimiento de quedarnos con él para que siga protegiendo mi casa, mi matrimonio, mis intereses y mis hijos.
—Levantaos -dijo José, tendiéndoles las manos para ayudarles.
—iOh, santo Profeta! -respondió Ismael en un arrobo espiritual-; permite hablar a tu siervo de rodillas y escucha estas palabras: Yo estaba enfermo de los ojos y por medio de tu manto se han curado; era usurero, altivo, rencoroso y hombre sin entrañas y me he convertido a Dios; mi esposa estaba dominada por la ira y ahora es un ángel de paz; me debían grandes cantidades y las he cobrado todas sin costarme trabajo alguno; estaba enferma la mejor de mis vacas y ha sanado de repente; se incendió, en fin, la casa de mi padre y se apagó el fuego instantáneamente al arrojar en medio de las llamas un pedazo de tu manto

—¡Loado sea Dios por todo! -dijo bajando los ojos el santo Carpintero-. Levantaos, que no está bien que estéis de rodillas delante de un hombre tan miserable como yo.

—Aún no he terminado -respondió Ismael-. Tú no eres un hombre como los demás, sino un Santo, un Profeta, un ángel en la tierra. Te traigo un manto nuevo, de los mejores que se tejen en Sidón; a María tu esposa, le traemos aceite y miel, y a Jesús, tu hijo, le regala mi esposa un par de corderos blancos y un par de palomas más blancas que la nieve del Líbano. Aceptad estos pobres obsequios, disponed de mi casa, de mis ganados de mis bosques, de mis riquezas, de todo lo que poseemos, y... ¡no me pidáis vuestro manto!

— Quedaos con él, ¡en buena hora! -dijo el Santo Carpintero-; y gracias, muchas gracias por vuestros ofrecimientos y regalos.

Y mientras se levantaban del suelo y acercaban los presentes, les dijo María:

—Sabed, buenos esposos, que Dios ha determinado bendecir todas aquellas familias que se pongan bajo el Manto protector de mi santo esposo. No os extrañen pues los prodigios obrados; otros mayores veréis; amad a José, servidle, guardad el Manto, divididlo entre vuestros hijos, y sea ésta la mejor herencia que les dejéis en el mundo.

…Y es sabido que los esposos guardaron fielmente los consejos de la Santísima Virgen María y fueron siempre felices, lo mismo que sus hijos y los hijos de sus hijos."

NOTA: Las reliquias no son objetos mágicos que nos resuelven la vida. Esta historia no debe entenderse en el sentido material, sino espiritual y teológico. El "Manto de San José" representa su intercesión por nosotros ante Dios y no como un objeto que por arte de magia resuelve todos nuestros problemas. El Señor los bendiga por siempre.

Fuente Portaluz

San Antonio de Padua, Doctor de la Iglesia y conocido como uno de los santos más milagrosos.


Cada 13 de junio, la Iglesia Católica celebra la fiesta de San Antonio de Padua, uno de los santos más reconocidos y ampliamente venerados en todo el mundo. A pesar de haber vivido solo 36 años, logró convertirse en una figura universalmente querida y fue considerado por el papa León XII como "el santo del mundo entero". Pío XII lo nombró Doctor de la Iglesia y le otorgó el título de "Doctor Evangélico". La devoción hacia él es universal y se le considera el santo más milagroso, ya que se le atribuyen numerosas gracias y prodigios tanto durante su vida como en la actualidad.

San Antonio de Padua, cuyo nombre de nacimiento era Fernando, nació en Lisboa en 1195. Aunque es ampliamente conocido por la ciudad de Padua, donde descansan sus restos y cuya basílica se ha convertido en un centro de peregrinación internacional, es considerado el santo portugués más universal. Estudió en la escuela catedralicia de Lisboa y luego ingresó al monasterio de canónigos regulares de San Agustín de San Vicente de Fora alrededor de 1210. Allí permaneció durante dos años antes de trasladarse a Coímbra, donde profundizó en su formación religiosa y en otros campos del conocimiento durante ocho años.

En 1220, Fernando tuvo su primer encuentro con los franciscanos cuando las reliquias de cinco misioneros franciscanos martirizados en Marruecos fueron llevadas a Coímbra. Este encuentro fue fundamental en su camino de fe, ya que en septiembre de ese mismo año decidió unirse a la orden de los frailes menores fundada por San Francisco de Asís.

Desarrolló una fuerte vocación misionera y martirial, por lo que decidió partir hacia Marruecos. Sin embargo, cayó gravemente enfermo en África y tuvo que regresar a su tierra natal. Debido a los vientos, el barco naufragó en Sicilia y desde allí se dirigió a Asís, donde San Francisco había convocado a los frailes. Fue entonces cuando se le invitó a dirigirse al eremitorio de Montepaolo, en la región de Romaña.

Durante los años siguientes, se descubrió el tremendo carisma de San Antonio como predicador, lo que le llevó a ser enviado a diversas localidades del norte de Italia y el sur de Francia. Allí tuvo que luchar contra las herejías de su tiempo, especialmente la de los albigenses. Durante dos años, también enseñó Teología en Bolonia, convirtiéndose en uno de los primeros franciscanos en dedicarse a esta tarea.

Entre 1227 y 1230, se cree que fue nombrado ministro provincial del norte de Italia, lo que le llevó a visitar numerosos conventos de la zona. Durante este tiempo, Padua se convirtió en un lugar especial para él. Se cree que fue en esta ciudad donde San Antonio escribió sus Sermones para los domingos, una de las grandes obras que ha dejado a la Iglesia.

Después de su ministerio en Padua, San Antonio regresó a Italia y se estableció en la ciudad de Padua, donde predicó y enseñó en la Universidad de Bolonia. Durante este período, también se dedicó a la redacción de sermones y escritos teológicos, dejando un legado significativo para la Iglesia.

San Antonio de Padua es conocido por su profunda devoción a Dios, su amor por los pobres y su habilidad para realizar milagros. Se le atribuyen numerosos prodigios, como la curación de enfermos, la multiplicación de alimentos y la resurrección de personas. También es venerado como el santo patrono de los objetos perdidos, ya que se dice que ayuda a las personas a encontrar lo que han extraviado.

El 13 de junio, día de su fallecimiento en 1231, se celebra su fiesta en todo el mundo. Durante esta fecha, los devotos asisten a misas y se llevan a cabo procesiones en honor a San Antonio. Muchos fieles también acuden a la Basílica de San Antonio en Padua para venerar sus reliquias y buscar su intercesión.

San Antonio de Padua es recordado como un gran predicador, teólogo y taumaturgo. Su influencia y devoción continúan siendo fuertes en la actualidad, y es considerado uno de los santos más populares y queridos de la Iglesia Católica.

Breve historia y significado del Sagrado Corazón de Jesús.


El Sagrado Corazón es una devoción popular en la Iglesia Católica que se centra en el amor incondicional de Jesús por la humanidad.La imagen del Sagrado Corazón muestra el corazón de Jesús rodeado de espinas y con una llama ardiente en su interior. Esta imagen simboliza el sufrimiento y el amor de Jesús por la humanidad.

 El corazón representa el amor de Jesús por nosotros, mientras que las espinas simbolizan el dolor que sufrió por nosotros en la cruz. La llama ardiente representa el amor divino y la pasión de Jesús por nuestra salvación.

La devoción al Sagrado Corazón se originó en Francia en el siglo XVII. Santa Margarita María Alacoque fue una monja que recibió visiones de Jesús en las que le mostró su corazón y le pidió que promoviera esta devoción en la Iglesia. Desde entonces, la devoción al Sagrado Corazón se ha extendido por todo el mundo y es una de las devociones más populares en la Iglesia Católica.

La devoción al Sagrado Corazón nos invita a contemplar el amor de Jesús por nosotros y a responder a ese amor con nuestro propio amor y devoción. Nos recuerda que Jesús nos ama incondicionalmente y que debemos amarlo a él y a nuestros hermanos y hermanas en Cristo de la misma manera.

En la devoción al Sagrado Corazón, también se destaca la importancia de la reparación. Debido a nuestros pecados y la falta de amor que mostramos a Jesús, debemos hacer reparación por nuestras acciones. 

La devoción al Sagrado Corazón nos invita a ofrecer nuestros sufrimientos y sacrificios como reparación por nuestros pecados y por el amor de Jesús. En conclusión, la devoción al Sagrado Corazón es una hermosa expresión del amor de Jesús por la humanidad y nuestra respuesta a ese amor. Nos invita a contemplar el amor de Jesús y a responder con nuestro propio amor y devoción. Que el Sagrado Corazón de Jesús sea siempre una fuente de consuelo y esperanza para todos nosotros.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

La Beata Ana María Taigi y su globo dorado en que vio la historia de los hombres


Alma sencilla y dócil a los planes divinos, sin dejar de ser una mera ama de casa, fue consejera de nobles y eclesiásticos. Acompañó y profetizó hechos vistos a la luz misma de Dios.

___________________

Nacida el 29 de mayo de 1769, al día siguiente recibió el nombre de Anna Maria Antonia Gesualda Giannetti, en la pila bautismal de la iglesia de San Juan Bautista, en Siena.

Hija única de la joven pareja, Luigi Giannetti y Maria Santa Masi, la encantadora niña creció recibiendo sus primeras enseñanzas cristianas de su buena madre.

Luigi había heredado de su padre una farmacia de renombre, considerada una de las mejores boticarias de toda la Toscana.

Beata Anna Maria Taigi, esposa y madre de siete hijos

Durante seis años, Anna jugará despreocupada entre los viñedos, cipreses y olivares de esas arenosas llanuras toscanas.

Sin embargo, los años de alegría duraron poco, ya que Luigi, con un espíritu imprevisor y extravagante, pronto tuvo que venderlo todo para poder pagar sus deudas y abandonar la ciudad, rumbo a la Ciudad Eterna.

Primeros años en Roma

La vida en Roma supuso un cambio radical en los hábitos de la familia, que pasó a vivir en una casa pobre y pequeña del barrio de Monti.

Los padres de Anna se vieron obligados a trabajar como sirvientes en casas familiares, ganando solo lo necesario para asegurar una comida escasa.

Durante este período, la pequeña Anna estaba matriculada en la escuela gratuita de Via Graziosa, a cargo del Instituto Maestre Pie Filippine. Allí aprendió lecciones de religión, lectura, cálculo y tareas domésticas, pero en el arte de escribir solo sabía deletrear su propio nombre, ya que se vio obligada a interrumpir sus estudios a causa de una epidemia de viruela.

Ya no asistiendo a las bancas escolares, se encontró en la contingencia de trabajar para poder ayudar con los gastos familiares. Tomó un trabajo en un pequeño taller, donde cardaba seda y cosía.

Al regresar del trabajo, se dedicaba a las tareas del hogar. A diferencia de sus padres, aún en la adversidad, la joven mantuvo una sonrisa constante.

Vida de vanidades mundanas

Con los años, Anna se convirtió en una niña hermosa y vanidosa, que sueña con construir un hogar feliz y próspero. Estaba muy interesada en la literatura romántica de la época y asistía regularmente a fiestas y bailes.

En 1787, abandonó su trabajo en el taller para trabajar como empleada doméstica en el Palacio Maccarani, donde trabajaba su padre. La señora doña Maria Serra Marini, satisfecha con la nueva empleada, también le ofreció trabajo a su madre, así como algunas habitaciones en el palacio, y allí se mudó la familia Giannetti.

Doña Maria Serra Marini, encantada con la joven, no dejaba de elogiarla haciéndola cada vez más vanidosa. Ella le regalaba los vestidos que ya no quería usar y Anna los aceptaba con gusto.

En 1790, se casó con Domenico Taigi, un servidor del cercano Palacio del Príncipe Chigi. Se instalaron en un pequeño apartamento en el ala de servicio del Palacio Chigi, un regalo del generoso Príncipe a los nuevos cónyuges.

Domenico estaba orgulloso de su hermosa esposa, que se adornaba con elegancia, haciéndola admirar por todos en bailes, teatros de marionetas y paseos.

Tomó muy en serio la fidelidad conyugal, cumpliendo con todos sus deberes de esposa y tomando a su marido como su señor, teniendo hacia él una sumisión afectuosa, suavizando poco a poco su carácter difícil. A los veintiún años nació su primer hijo.

Una conversión total y completa

Hasta entonces, nada insinuaba la llamada especial a la que la había predestinado la Providencia.

Pero entonces, sin explicación aparente, la angustia y la inquietud comenzaron a apoderarse del corazón de la joven madre, mostrándole el vacío de la vida que llevaba.

Un domingo, paseando con su marido por la columnata de Bernini, en la plaza de San Pedro, se encontró con un religioso Siervo de María, el padre Angelo Verardi, al que nunca había visto.

Los dos se miraron y el sacerdote escuchó una voz sobrenatural que le advertía: “Presta atención a esta mujer, un día te será encomendada y trabajarás por su conversión. Ella se santificará, porque yo la elegí para ser santa”.

Anna notó esa mirada mirándola profundamente, pero no lo entendió. Pero desde entonces empezó a perder el gusto por las cosas del mundo.

Trató de calmar su ansiedad hablando con su confesor, pero él se limitó al consejo habitual de las mujeres casadas: sé fiel y obediente a tu marido…

Luego buscó otros confesores. Sin embargo, ninguno logró devolverle la paz de alma.

Finalmente, decidió visitar la Iglesia de San Marcelo, donde se había casado, y encontró un sacerdote en el confesionario. ¡Era el padre Angelo Verardi!

Cuando Anna se arrodilló para confesarse, el sacerdote volvió a escuchar la misma voz: “Mírala… la llamo a la santidad”. Lleno de alegría y satisfacción, le dijo: “Por fin has venido, hija mía. El Señor os llama a la perfección y no podéis negaros a su llamada”. Luego le contó el mensaje recibido en la Plaza de San Pedro.

A partir de entonces, renunció a todas las vanidades del mundo y ya no participó en las diversiones fútiles, encontrando el mayor consuelo en la comunicación con Dios, buscándolo en la oración y en la contemplación.

Comienzo de una nueva vida

Comenzó pues una vida de oración y austeridad para esta mujer. Visiones, revelaciones, sufrimientos, curaciones y milagros serán ahora tu vida cotidiana, sin dejar nunca de cumplir con sus deberes de esposa y madre.

Siete niños bendijeron ese hogar, tres niños y cuatro niñas. Sin embargo, la Providencia quiso llevarse a tres de ellos cuando aún eran pequeños.

Como madre afectuosa, velaba por la educación de los pequeños, convirtiendo la casa en un verdadero santuario. El orden reinaba en cada rincón. En las paredes, símbolos religiosos dispuestos con gusto y piedad.

En honor de María Santísima se mantenía encendida permanentemente una lámpara y nunca se secaba la fuente de agua bendita, que se reponía todos los días para ahuyentar a los demonios.

La rutina del hogar seguía una disciplina casi monástica, con momentos de oración, comida, conversación y ocio, siempre en la armonía y paz propias de una familia católica.

Nunca discutió con su marido, logrando mediar en las dificultades entre todos, y nunca dejó de corregir a los niños, velando por su inocencia y la salvación de sus almas.

Con el consentimiento de Domenico, después de su conversión, había decidido ingresar en la Tercera Orden Trinitaria, considerando una gloria llevar su escapulario blanco con la cruz azul y roja como insignia.

Sin embargo, tuvo que esperar varios años para recibir el santo hábito trinitario, lo que recién sucedió en 1808.

En este día tan esperado, escuchó la voz del Salvador que le decía:

“Os destiné a convertir las almas pecadoras, a consolar a las personas de todas las condiciones: sacerdotes, prelados y hasta mi Vicario. A todo el que escuche tus palabras derramaré gracias especiales… Sin embargo, también encontrarás innumerables almas falsas y pérfidas, y serás motivo de burla, desprecio y calumnias. Pero lo soportarás todo por mi amor”.

Anna respondió algo asustada: “Dios mío, ¿a quién elegiste para este trabajo? Soy una criatura indigna”. La misma voz respondió: “Yo lo quiero así. Soy yo quien os conducirá de la mano, como un cordero llevado por su pastor al altar del sacrificio”.

Gracias místicas extraordinarias

Las gracias concedidas a ella fueron únicas y muy especiales. Tiempo después de haber sido llamada al camino de la perfección, comenzó a ver a su lado un globo de luz sobrenatural, un “sol místico”, como ella lo llamaba, en el que mantenía largas conversaciones con el Divino Creador, veía acontecimientos presentes y previó futuros, escudriñaba el secreto de las almas y los corazones, como se ve en una película o se lee en un libro.

Este fenómeno la acompañó hasta el final de su vida.

En sus primeras apariciones, la luz de este “sol” era del color de la llama, y ​​el disco era como el oro. Sin embargo, a medida que la bienaventurada progresó en la virtud, se hizo más brillante y se vistió de una luz más intensa que siete soles juntos.

Tal resplandor estaba ante ella a una distancia de un metro y a unos veinte centímetros por encima de su cabeza. Había una corona de espinas que rodeaba horizontalmente todo el diámetro del globo, y de esta corona descendían dos largas espinas, una a la derecha, otra a la izquierda del círculo, cruzándose entre sí con sus puntas arqueadas hacia abajo.

En el centro de la esfera estaba sentada una mujer, majestuosa y con la frente levantada hacia el Cielo, contemplativa, resplandeciendo con la luz más viva.

Sobre este fenómeno sobrenatural, el cardenal Pedicini, que vivió con Anna y fue su confidente durante 30 años, testificó:

“Durante 47 años, día y noche, en su casa, en la iglesia o en la calle, vio, en su ‘sol’ siempre brillante, todas las cosas físicas y morales de esta Tierra; ella penetraba en los abismos y se elevaba Cielo […]. Vio los lugares, las personas que negociaban, sus vias políticas, la sinceridad o duplicidad de los ministros, toda la política clandestina de nuestra época, así como los decretos de Dios para confundir a los grandes personajes. […] Además, ella ejercía un apostolado sin límites, conquistando almas en todos los puntos del globo, preparando el terreno para los misioneros; el mundo entero fue el teatro de sus obras”.

Veía también, en su globo de luz, las almas que se salvaban o se perdían para siempre. Si alguien se acercaba a ella en estado de gracia, la luz se hacía más intensa y sentía el perfume de la virtud. Si, por el contrario, fuera un alma pervertida, el globo estaría en tinieblas y ella sentía el mal olor del pecado.

Fue buscada por el pueblo llano, nobles, diplomáticos y eclesiásticos, quienes le pedían consejo en los más variados campos de la espiritualidad y de la vida humana.

Todos la respetaban y temían, porque su propio físico reflejaba la nobleza de su alma: una simple doncella con porte de reina.

Dones especiales: sanidades y milagros, visiones y predicciones

Arrebatada en éxtasis en cualquier momento o lugar, también padecía todo tipo de dolencias.

Innumerables fueron también los hechos de la vida cotidiana común que atestiguan sus dones especiales, especialmente los de curación y milagros.

Un día, por ejemplo, su nieta se metió un hueso de ciruela en el ojo y prácticamente perdió la vista. La Beata, haciendo la señal de la cruz sobre el ojo de la niña, con el aceite de la lámpara que tenía encendida en casa, la curó a tal punto que al día siguiente pudo ir a la escuela.

Su esposo también fue objeto de su acción milagrosa, cuando en una mañana de invierno tuvo un ataque de apoplejía, estando en la Iglesia de San Marcelo. Con sus oraciones, Anna obtuvo su prodigiosa e instantánea curación.

En su misterioso “sol”, predijo varios hechos, entre ellos la elección de muchos Papas después de Pío VII, y predijo de antemano los acontecimientos que tendrían lugar bajo sus pontificados.

Uno de ellos, digno de mención, fue cuando, rezando en la Basílica de San Paulo Extramuros, presa del éxtasis, vio allí presente al cardenal Cappellari, como futuro Papa con el nombre de Gregorio XVI. Y así se cumplió.

Del mismo modo, anunció la elección del padre Mastai-Ferretti, como Pío IX, en un rápido cónclave de apenas 48 horas, y previó todas las tribulaciones de ese pontificado, cuando este sacerdote aún se encontraba en la nunciatura de Chile.

A pesar de su poca educación, habló de los misterios de nuestra Religión con la profundidad de un teólogo. Dejaba sorprendidos a los más eruditos, dando respuestas precisas y con corrección teológica.

Porque no sabía escribir, era Mons. Raffaeli Natali —principal postulador de su causa de beatificación y que convivía con la familia Taigi— quien anotaba las alocuciones y mensajes divinos recibidos por la Beata.

Víctima del amor a la Iglesia hasta el final

La Beata fue “la víctima de la Iglesia y de Roma”. Su amor por la Iglesia la consumía. Y muchas veces la Providencia le pidió que sufriera por el Cuerpo Místico de Cristo sin revelarle exactamente sus fines.

En su última enfermedad, Nuestro Señor quiso compartirle su dolor en las últimas horas de la Cruz, sufriendo un abandono total.

Habiendo recibido el Santo Viático un miércoles y la Extremaunción al día siguiente, sintió los dolores de la muerte. Sin embargo, todos pensaron que aún no había llegado el final, dejándola tranquila y sola.

En la madrugada del viernes 9 de junio de 1837, Mons. Natali tuvo el presentimiento de su paso a la eternidad y fue a casa de la enferma encontrándola sola, en sus últimos momentos.

Recitó las oraciones de la Iglesia para esta hora extrema, le dio la última absolución y partió la santísima para la Mansión Celestial.

Su cuerpo permanece incorrupto en la Iglesia de San Crisógono, de los trinitarios de Roma, como dando fe de la victoria de la Iglesia.

(Texto basado en artículo de la Revista Arautos do Evangelho, junio de 2011.)

El demonio apareció en la habitación de este Sacerdote, pero dijo esta palabra y desapareció


El padre Donald Calloway hoy es un conocido sacerdote estadounidense y promotor de la devoción a San José. Pero hace varias décadas, antes de ser párroco -e incluso antes de ser católico- llevaba una vida desordenada que lo llevó a las drogas.

En determinado momento, tras leer un libro de apariciones marianas, comenzó su lento proceso de conversión que lo llevó, primero al catolicismo, y luego al sacerdocio.

Pero el demonio no estaba dispuesto a dejarlo ir tan rápido. Esto es lo que le ocurrió cuando se acercó a Jesús y empezó a abandonar su antigua vida.

En una entrevista realizada por el programa Pints of Aquinas, el sacerdote relató cómo el demonio quiso evitar que se convirtiera al catolicismo y lo que hizo para vencerlo.

El demonio apareció en su habitación, pero dijo esta palabra y desapareció

El sacerdote cuenta que en su proceso de conversión comenzó a abandonar sus antiguas prácticas y lo primero que hizo fue poner una imagen de Jesús en la habitación.

“Me puse de rodilla y dije ‘te necesito, creo que eres real y te quiero’. Lo que pasó después solo puedo llamarlo como una desintoxicación divina y romance. Dios inundó mi alma con tanta misericordia [que] empecé a llorar“.

Así permaneció en la habitación todo el día. “Cuando finalmente recuperé todos mis sentidos, por así decirlo, – porque fue una experiencia totalmente mística-, me levanté y me acosté en un sofá”.

Entonces, narra el sacerdote, sucedió algo que lo dejó aterrado, a tal punto que hoy -20 años después- reza para que no le vuelva a ocurrir. “El diablo vino“, dijo.

“Una criatura apareció en la habitación y se manifestó como si hubiera tomado una forma física. Estaba tan asustado que no pude ni siquiera moverme, como una parálisis nocturna. [Era] una criatura viviente que me reclamaba para sí”

“Estaba tan aterrorizado que tuve que cerrar los ojos y no pude hacer nada -cuenta el sacerdote y agrega- creo que el diablo pensaba que yo le pertenecía. ¿Qué iba a hacer, pegarle? Eso no funcionaría y aun así no habría podido: estaba petrificado”.

Según cuenta, hizo la única cosa que tenía que hacer. “Desde mi alma, grité, no de forma audible, en mi alma: ‘¡María!’ ¿Y sabes lo que pasó? Aniquilado. El demonio fue completamente borrado. Y yo experimenté la más increíble paz que no volví a experimentar hasta el presente”.

Pero su experiencia mística no terminó allí. De pronto escuchó una voz en su alma, “la más purísima voz materna me habló y me dijo: ‘Donnie, estoy tan feliz'”, relató el sacerdote.

“Nadie excepto mi madre me llama Donnie. La madre de Jesucristo me estaba diciendo que también era mi madre… El diablo no podía tocarme, porque estaba en brazos de María".

¿Quién es María Auxiliadora y cuál es su vínculo con Don Bosco?


El origen de la advocación de María "Auxilio de los Cristianos" se remonta a los primeros siglos del cristianismo, aunque alcanzó su mayor expansión en los siglos XIX y XX gracias a San Juan Bosco y a los salesianos. Esta advocación mariana era conocida por las comunidades cristianas desde los primeros siglos y también fue mencionada por los Padres de la Iglesia.

En los territorios de influencia griega, se encontraron numerosas inscripciones cristianas que hacían referencia a dos títulos para la Virgen María: Teotokos, que significa Madre de Dios, y Boeteia, que significa Auxiliadora.

Varios Padres de la Iglesia, como Juan Crisóstomo en el siglo IV, Proclo en el siglo V y Sebas de Cesárea en el siglo VI, se refirieron a María como auxiliadora. Posteriormente, en el siglo VIII, Juan Damasceno y Germán de Constantinopla también utilizaron este título. Tanto católicos como ortodoxos comparten esta advocación y recuerdan la defensa de Ucrania ante una invasión en el año 1030, atribuyendo el éxito al auxilio de la Virgen María, relacionándola con la mujer del Apocalipsis que vence al dragón.

Durante siglos, María "Auxilio de los Cristianos" fue percibida como una advocación ligada al aspecto militar y a la supervivencia de la fe cristiana frente a los ataques. Era considerada la defensora y auxiliadora de los cristianos.

La batalla de Lepanto contra los otomanos musulmanes fue un evento destacado en relación con María Auxiliadora. En esta batalla, la cristiandad obtuvo la victoria en 1571, cambiando el rumbo de la historia en Europa. El Papa Pío V solicitó la intercesión de la Virgen y promovió la oración del Rosario para enfrentar al enemigo que amenazaba con destruir la fe cristiana. Después de la victoria, el Papa ordenó que en las letanías del rosario se incluyera el título "Auxilio de los Cristianos". A partir de entonces, los ejércitos cristianos rezaban a la Virgen María bajo esta advocación antes de los combates.

María Auxiliadora también estuvo presente en otros conflictos, como las guerras de religión en Alemania, donde los católicos invocaban su intercesión ante los intentos de los protestantes de acabar con el catolicismo. Además, durante el sitio de Viena por los turcos, un ejército cristiano comandado por Juan Sobieski, rey de Polonia, logró vencer al invasor musulmán después de encomendarse a María Auxiliadora.

En el siglo XIX, gracias a San Juan Bosco y a los salesianos, la devoción a María Auxiliadora se extendió por todo el mundo. Don Bosco tuvo una relación profunda con María Auxiliadora desde su infancia, en la que la Virgen le transmitió su vocación y le pidió que se le honrara con el título de "Auxiliadora". Don Bosco construyó la basílica de María Auxiliadora en Turín siguiendo las instrucciones que recibió en un sueño, y esta basílica se convirtió en un importante centro de devoción mariana y un símbolo de la obra de Don Bosco y los salesianos. La Basílica de María Auxiliadora fue consagrada el 9 de junio de 1868 y se convirtió en un lugar de peregrinación para católicos de todo el mundo.

Don Bosco promovió la devoción a María Auxiliadora entre los jóvenes y consideraba a la Virgen como su madre y protectora. Él enseñaba a los jóvenes a confiar en la intercesión de María Auxiliadora y a buscar su ayuda en momentos de dificultad. La devoción a María Auxiliadora se extendió rápidamente entre los salesianos y se convirtió en un elemento central de su espiritualidad.

Además de la construcción de la basílica, Don Bosco fomentó la devoción a María Auxiliadora a través de la promoción de la novena de María Auxiliadora, la celebración de la fiesta de María Auxiliadora el 24 de mayo y la difusión de estampas y medallas de la Virgen. Los salesianos, siguiendo el ejemplo de su fundador, han llevado la devoción a María Auxiliadora a diferentes partes del mundo donde se han establecido.

La devoción a María Auxiliadora se ha extendido más allá de los salesianos y ha ganado popularidad en la Iglesia católica. Muchas parroquias y comunidades religiosas tienen imágenes de María Auxiliadora en sus iglesias, y se celebran festividades en su honor en diferentes países. La Virgen María bajo esta advocación es considerada como una madre amorosa y auxiliadora en todas las necesidades de la vida espiritual y material.

En resumen, la devoción a María Auxiliadora tiene sus raíces en los primeros siglos del cristianismo, pero fue promovida y difundida ampliamente por San Juan Bosco y los salesianos en el siglo XIX. La construcción de la Basílica de María Auxiliadora en Turín y las enseñanzas de Don Bosco contribuyeron a su popularización y la convirtieron en una advocación mariana ampliamente venerada en la Iglesia católica. María Auxiliadora es considerada como una madre y protectora que intercede por sus devotos en todas las necesidades de la vida.

¿Cuál es la historia de la Procesión del Silencio en Viernes Santo?


La procesión del silencio en Viernes Santo es una tradición católica muy antigua que se lleva a cabo en muchas partes del mundo. Su origen se remonta a la Edad Media, cuando se comenzó a realizar una procesión en la que se portaba una imagen de Cristo muerto en la cruz, que se conocía como el "Santo Entierro".

Esta procesión tenía como objetivo recordar la muerte de Jesús en la cruz y la tristeza que se siente en ese momento, así como expresar la solidaridad con el dolor de la Virgen María. Se realizaba en silencio para reflejar el luto que se siente por la muerte de Cristo, y era acompañada por cantos y oraciones.

Con el tiempo, la procesión del Santo Entierro se fue transformando y enriqueciendo con nuevos elementos. En algunos lugares, se comenzaron a incorporar otras imágenes religiosas, como la Virgen de la Soledad, que simbolizaba el dolor y la tristeza de la madre de Jesús al ver a su hijo muerto en la cruz.

En México, la procesión del silencio se lleva a cabo principalmente en las ciudades de San Luis Potosí, Aguascalientes, Zamora y Taxco. En San Luis Potosí, se tiene registro de que esta tradición se lleva a cabo desde el siglo XVIII, y ha ido evolucionando con el tiempo.

En esta procesión, se portan imágenes religiosas de Jesús y la Virgen María, y se recorren las calles de la ciudad en silencio, iluminados únicamente por velas y antorchas. La gente se reúne en las calles para presenciar esta impresionante manifestación de fe, que culmina en la Catedral de San Luis Potosí con una ceremonia religiosa.

La procesión del silencio en Viernes Santo es una de las tradiciones religiosas más importantes y emotivas del calendario católico, que nos recuerda la importancia de la muerte de Jesús en la cruz y nos invita a reflexionar sobre nuestra propia fe y nuestra relación con Dios. Es un momento para la oración, el recogimiento y la reflexión, y para unirnos en solidaridad con el dolor de la Virgen María y de todos los que sufren en el mundo.

La historia del pequeño pueblo que se convirtió en "la capital de las almas del purgatorio".



Esta es la historia de cómo un pequeño pueblo en Francia se convirtió en la "capital" de las almas del purgatorio y donde vivían personas humildes y trabajadoras. La iglesia del pueblo en Barfleur, Francia, era un lugar muy importante para ellos, ya que era el lugar donde encontraban paz y consuelo en los momentos difíciles.

Un día, por el año de 1458, un grupo de personas comenzó a escuchar extraños susurros y lamentos que provenían del cementerio del pueblo. Al principio, pensaron que era solo su imaginación, pero con el tiempo se dieron cuenta de que eran las almas del purgatorio pidiendo por Misas para poder ser liberadas y llegar al cielo.

Preocupados por las almas en pena, los habitantes del pueblo decidieron tomar medidas. Se reunieron con el sacerdote y le explicaron lo que estaba sucediendo. El sacerdote, compadecido por las almas en pena, comenzó a celebrar más Misas y a orar por ellas.

Poco a poco, los lamentos y susurros en el cementerio comenzaron a disminuir, y finalmente desaparecieron por completo. Las almas del purgatorio habían encontrado la paz y el descanso que tanto anhelaban.

Desde entonces, los habitantes del pueblo comenzaron a celebrar más misas en honor a las almas del purgatorio, para asegurarse de que nunca más tendrían que escuchar sus lamentos. Y aunque no pudieron verlas, sabían que las almas estaban allí, agradecidas por su ayuda y oraciones.

A medida que pasaba el tiempo, la historia de las almas en pena que pedían por misas en el cementerio del pueblo se difundió por la región. Muchos creyentes y peregrinos comenzaron a visitar el lugar para rezar por las almas del purgatorio y pedir por su descanso eterno, al punto que al lugar se le conoció como "la capital de las almas del purgatorio".

La iglesia del pueblo, que antes era un lugar tranquilo y poco concurrido, ahora se llenaba de fieles que venían a honrar a las almas en pena. El sacerdote se esforzaba por ofrecer más misas y oraciones para que las almas del purgatorio encontraran la paz y el consuelo que tanto necesitaban.

Con el tiempo, la historia de las almas en pena se convirtió en una leyenda popular que se transmitió de generación en generación. Se decía que las almas del purgatorio seguían pidiendo por misas en el cementerio del pueblo, y que aquellos que las ofrecían recibían bendiciones y protección divina.

Los habitantes del pueblo nunca olvidaron la lección que les enseñaron las almas del purgatorio. Aprendieron la importancia de la oración, la compasión y la caridad hacia aquellos que ya no estaban con ellos. Y aunque las almas en pena nunca volvieron a susurrar y a gemir en el cementerio del pueblo, su historia permaneció en la memoria de la gente como un recordatorio de la vida después de la muerte y la importancia de la fe y la devoción.

La madre monja, el hijo sacerdote. Conoce esta hermosa historia.

 



Con regularidad se puede pensar que los padres son los encargados de guiar a los hijos en un camino específico de la vida; sin embargo, en esta historia fue Jonas, un sacerdote brasileño, el que también logró mostrarle nuevos horizontes a su madre, quien encontró su vocación en la religión gracias a su hijo.

En una entrevista, Jonas Magno de Oliveira aseguró que desde los ocho años él tuvo clara su vocación religiosa, esto motivado por crecer en un hogar católico y por la labor de un sacerdote diocesano que lo inspiró. Sin embargo, considera que su familia, a excepción de su madre, vio su interés como algo pasajero, aunque no era así.

“Ella se inspiraba mucho en Nuestra Señora, que siempre fue silenciosa, dejaba que Cristo hiciera lo que tenía que hacer”, recuerda el sacerdote Jonas.

A los 13 años, mientras su madre estaba en un “retiro de silencio” y él se quedó en el seminario del Instituto del Verbo Encarnado, fue cuando pudo aclarar lo que quería para su futuro y confirmar su vocación.

Con su decisión tomada, lo único que le preocupaba a Jonas era el dejar a su madre sola, pues él es hijo único. Sin embargo, el camino religioso también le abrió las puertas a su madre.


“Mi mamá es enfermera, entonces las religiosas (de la familia del Verbo Encarnado) la invitaron a vivir con ellas porque necesitaban a una en el hogar donde cuidan a personas con deficiencias mentales. Mi mamá encontró maravillosa la idea”, aseguró el sacerdote.

Tras trabajar con el grupo religioso como enfermera, la madre de Jonas “descubrió su verdadera de vocación y entró al convento realizando su noviciado”, recuerda el hijo, quien detalló que su madre se inclinó por ser monja contemplativa.

La formación monástica de la madre del sacerdote comenzó en Brasil y continuó en la región de la Toscana en Italia, donde vive actualmente y lugar al que su hijo la fue alcanzar.

Tras ser ordenado sacerdote en mayo de 2020, Jonas cambió su residencia a Roma, muy cerca de su madre, lo cual él agradece a “por estar tan cerca de mi mamá”.

“… ahora estamos siguiendo a Cristo en el mismo camino, en la misma vocación y con el mismo carisma, lo que es algo bastante especial y para dar gracias a Dios”, mencionó el sacerdote.

La hermosa leyenda del 'Cuarto Rey Mago': lo que Dios espera de nosotros

 

Hay una leyenda que sin ser parte de la Revelación, nos enseña lo que Dios espera de nosotros.

Se cuenta que había un cuarto Rey Mago, que también vio brillar la estrella sobre Belén y decidió seguirla. Como regalo pensaba ofrecerle al Niño un cofre lleno de perlas preciosas. Sin embargo, en su camino se fue encontrando con diversas personas que iban solicitando de su ayuda.

Este Rey Mago las atendía con alegría y diligencia, e iba dejándoles una perla a cada uno. Pero eso fue retrasando su llegada y vaciando su cofre. Encontró muchos pobres, enfermos, encarcelados y miserables, y no podía dejarlos desatendidos. Se quedaba con ellos el tiempo necesario para aliviarles sus penas y luego procedía su marcha, que nuevamente era interrumpida por otro desvalido.

Sucedió que cuando por fin llegó a Belén, ya no estaban los otros Magos y el Niño había huido con sus padres hacia Egipto, pues el Rey Herodes quería matarlo. El Rey Mago siguió buscándolo, ya sin la estrella que antes lo guiaba.

Buscó y buscó y buscó... y dicen que estuvo más de treinta años recorriendo la tierra, buscando al Niño y ayudando a los necesitados. Hasta que un día llegó a Jerusalén justo en el momento que la multitud enfurecida pedía la muerte de un pobre hombre. Mirándolo, reconoció en sus ojos algo familiar. Entre el dolor, la sangre y el sufrimiento, podía ver en sus ojos el brillo de aquella estrella. Aquel miserable que estaba siendo ajusticiado era el Niño que por tanto tiempo había buscado.

La tristeza llenó su corazón, ya viejo y cansado por el tiempo. Aunque aún guardaba una perla en su bolsa, ya era demasiado tarde para ofrecérsela al Niño que ahora, convertido en hombre, colgaba de una Cruz. Había fallado en su misión. Y sin tener a dónde más ir, se quedó en Jerusalén para esperar que llegara su muerte.

Apenas habían pasado tres días cuando una luz aún más brillante que mil estrellas llenó su habitación. ¡Era el Resucitado que venía a su encuentro! El Rey Mago, cayendo de rodillas ante Él, tomó la perla que le quedaba y extendió su mano mientras hacía una reverencia. Jesús le tomó tiernamente y le dijo:

“Tú no fracasaste. Al contrario, me encontraste durante toda tu vida. Yo estaba desnudo, y me vestiste. Yo tuve hambre, y me diste de comer. Tuve sed y me diste de beber. Estuve preso, y me visitaste. Pues yo estaba en todos los pobres que atendiste en tu camino. ¡Muchas gracias por tantos regalos de amor! Ahora estarás conmigo para siempre, pues el Cielo es tu recompensa".

¿Desde cuándo celebra la Iglesia Católica la Navidad? Desde Siempre.

 


Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso)

El Papa Telésforo, cuyo pontificado se data en los años 125 al 137 después de Cristo, instituyó lo que hoy conocemos  como Misa de Gallo, en la medianoche de la Navidad. Asimismo, la composición del canto "Gloria in excelsis Deo" que introdujo en la Misa de Navidad, Misa de media noche del 25 de Diciembre, era utilizado también por las Iglesias orientales.

Para que te des una idea querido lector, el Apóstol San Juan fue el último Apóstol en morir, aproximadamente en el año 100 después de Cristo. De modo que, unos 25 a 37 años después de su muerte, la Iglesia Católica ya celebraba la Misa de Gallo o Navidad, el 25 de diciembre.

Unos cuántos años después, Teófilo, obispo de Cesarea que vivió entre los años 115 al 181 escribió:

“Debemos celebrar el día del nacimiento de nuestro Señor en qué día debe pasar el 25 de diciembre." Magdeburgenses, Cent. 2. c. 6. Hospicio, de orign Festorum Chirstianorum

Otra de las fuentes escritas más antiguas de que disponemos y que habla de que la Iglesia Católica celebraba la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo el 25 de diciembre, data de 104 años después de la muerte del Apóstol Juan y es de Hipólito de Roma, que en el 204 hacía referencia a la fiesta celebrada por los cristianos. No significa que a partir de ese año, el 204, se comenzó a celebrar, sino que Hipólito menciona algo que ya era una costumbre.

La tradición romana es atestiguada por escrito como ya hemos dicho, desde el año 204 en el Comentario a Daniel de Hipólito Romano, en el que afirma que:

«la primera venida de nuestro Señor, la que tuvo lugar en la carne, según la cual Él nació en Belen, tuvo lugar ocho días antes de las calendas de Enero (1 de Enero), el miércoles, el año 42 del reino de Augusto». (Commentario su Daniele IV,23,3). Es decir, el 25 de Diciembre.

Y esta fecha coincide con la que atestigua el padre de la cronología cristiana, Sexto Julio Africano, 17 años después de Hipólito, en el año 221, de que el 25 de Marzo se celebraba la Anunciación del ángel Gabriel a María (como es evidente la Anunciación es el momento de la concepción del Niño y debe ser 9 meses antes del nacimiento). Así que, como puedes ver, fiestas como la Navidad, la Anunciación de María, han sido celebradas desde siempre.

¿ES LA NAVIDAD UNA ADAPTACIÓN DE IGLESIA DE LA FIESTA PAGANA DEL NACIMIENTO DEL SOL INVICTO?

La respuesta es NO.

Es en el año 274 después de Cristo, cuando el Emperador Aureliano la estableció para honrar su propio nombre que viene de "Aurora" o "salida del sol", por eso se hacía llamar "Pontífice Solis". Antes de ese año, el 274, no existe registro alguno de que la fiesta del Nacimiento del Sol Invicto o "Natalis Solis invictus" fuera conocida o celebrada en ningún lugar del Imperio Romano, como lo aseguran los detractores de la Navidad.

Más aún, la celebración de dicha fiesta fue prácticamente olvidada después de la muerte de Aureliano, hasta que Juliano el Apostata, el emperador Cristiano que renegó del Cristianismo y regreso al Paganismo, resucitó la fiesta del Sol Invicto en el año 350, justamente para oponerse a la fiesta Cristiana de la Navidad. Fue hasta entonces que la celebración del Sol Invicto se popularizó en todo el imperio.

De modo que, la Iglesia Católica ha celebrado la Navidad desde los mismos orígenes del Cristianismo.

Por otro lado, no fue la Iglesia Católica la que tomó una fiesta pagana para celebrar el nacimiento de Cristo, sino que fueron los paganos, quienes se inventaron una fiesta para boicotear y oponerse a la fiesta Cristiana Católica de la Navidad que para esa época ya era muy antigua.

Con todo, aunque la Iglesia Católica no cristianizó la fiesta del Sol Invicto, si lo hubiera hecho nada de malo habría en ello, pues así como el sol alumbra nuestro mundo, la misma Biblia nos dice que la verdadera luz del mundo es Jesucristo:

Mateo 4,13-16
Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles!
El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte UNA LUZ LES HA AMANECIDO.

Juan 8,12
Jesús les habló otra vez diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.»

Juan 9,5
Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.

La Escritura nos dice también, que en el esplendor de toda su gloria, el rostro de Jesús brilla como el sol.

Mateo 17,2
Y se transfiguró delante de ellos: SU ROSTRO SE PUSO BRILLANTE COMO EL SOL y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Apocalipsis 1,16
Tenía en su mano derecha siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos; y SU ROSTRO, COMO EL SOL cuando brilla con toda su fuerza.

Al profetizar la llegada del Mesías al mundo, la Biblia llama a Cristo, la «Luz de lo alto», el «Sol de Justicia».

Lucas 1,78-79
por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de la altura, a fin de iluminar a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Malaquías 3,20
Pero para vosotros, los que teméis mi Nombre, brillará el SOL DE JUSTICIA con la salud en sus rayos, y saldréis brincando como becerros bien cebados fuera del establo.

Para el fin del mundo, en los nuevos cielos y nueva tierra, no se necesitará más del sol, porque...

Isaías 60,20
NO SE PONDRÁ JAMÁS TU SOL, ni tu luna menguará, pues YAHVEH SERÁ PARA TI LUZ ETERNA, y se habrán acabado los días de tu luto.

Apocalipsis 21,23
La ciudad no necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero.

DOMINGO, EL DÍA DEL SOL

El primer día de la semana, el domingo, en inglés sunday, día del sol, era el día que los paganos dedicaban al "dios sol", de ahí su nombre. Pues bien, ese es justamente el día que Jesucristo eligió para resucitar.

Marcos 16,9
Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios.

Juan 20,19
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.»

Juan 20,26
Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.»

Hechos 20,7
El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para la fracción del pan, Pablo, que debía marchar al día siguiente, conversaba con ellos y alargó la charla hasta la media noche.

I Corintios 16,2
Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros reserve en su casa lo que haya podido ahorrar, de modo que no se hagan las colectas cuando llegue yo.

Apocalipsis 1,10
Caí en éxtasis el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz, como de trompeta, que decía:

¿CELEBRARON LOS APÓSTOLES LA NAVIDAD?

No lo sabemos a ciencia cierta. La Biblia no lo menciona, pero tampoco menciona la muerte de casi ninguno de los Apóstoles a excepción de Santiago el hermano del Apóstol San Juan y de Judas Iscariote. De Pedro sólo dice cómo iba a morir.

Entonces, si la Biblia no menciona la muerte de los Apóstoles, ¿significa que no murieron? La Biblia sólo menciona casi exclusivamente algunos lugares donde predicaron Pedro y Pablo, pero de todos los demás, es decir, de los 11 Apóstoles restantes (Pablo era Apóstol, pero no era de los 12), el Nuevo Testamento no menciona dónde predicaron, ¿significa que el resto de los Apóstoles desobedeció el mandato de Cristo de ir por todo el mundo y predicar el Evangelio? No, no significa eso. Sabemos no por la Biblia, sino por los escritos de los primeros Cristianos, muchos de ellos, discípulos de los Apóstoles, en qué países predicaron y en dónde y cómo murieron. De hecho, sus restos están sepultados en Basílicas y templos Católicos.

La Biblia misma nos dice que no todo quedó escrito, sino al contrario, sólo se escribió muy poco y la gran mayoría de los hechos no están en la Biblia.

Juan 20,30-31
Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Juan 21,25
Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran.

¿Existe alguna evidencia bíblica que nos permita asegurar que Jesucristo nació el 25 de Diciembre?

La respuesta es SÍ. 

La tipología bíblica se refiere al estudio de diversos temas, sucesos, personas u objetos del Antiguo Testamento, que son considerados como "figura"; "sombra"; o "símbolo profético", que  se hace realidad en el Nuevo Testamento. Es decir, el Antiguo Testamento es el TIPO (figura) y el Nuevo Testamento es el ANTITIPO  (realidad).

Así nos explica el Apóstol San Pablo que Adán es el Tipo (figura) y Jesucristo el Antitipo (realidad).

Romanos 5:14
con todo, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una transgresión semejante a la de Adán, EL CUAL ES FIGURA DEL QUE HABÍA DE VENIR...

De modo que lo que sucedió en el Antiguo Testamento es Tipo (figura) y el Nuevo Testamento es el Antitipo (realidad).

I Corintios 10:6
Estas cosas SUCEDIERON EN FIGURA para nosotros para que no codiciemos lo malo como ellos lo codiciaron.

Asimismo, la fiesta del Nacimiento de Cristo o Navidad, tiene su Tipo o figura en el Antiguo Testamento.

Así como nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo:

I Corintios 3:16
¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?

El Cuerpo de Cristo es el verdadero templo de Dios:

Juan 2:19-21
Jesús les respondió: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré.»
Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo.

LA FIESTA DE LA DEDICACIÓN DEL TEMPLO O HANUKKAH, TIPO O FIGURA DE LA NAVIDAD, ANTITIPO 

La fiesta de la Dedicación del Templo, mejor conocida como fiesta de las luces o fiesta de las luminarias, Hanukkah, es el equivalente judío de la Navidad en el Antiguo Testamento. Y es celebrada nada más y nada menos que el día 25 del mes judío de Kislev o Kisléu, que ¡corresponde al 25 de Diciembre!

I Macabeos 4:56-59
Durante ocho días celebraron la dedicación del altar y ofrecieron con alegría holocaustos y el sacrificio de comunión y acción de gracias.
Adornaron la fachada del Templo con coronas de oro y pequeños escudos, restauraron las entradas y las salas y les pusieron puertas.
Hubo grandísima alegría en el pueblo, y el ultraje inferido por los gentiles quedó borrado.
Judas, de acuerdo con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel, decidió que cada año, a su debido tiempo y durante ocho días a contar del veinticinco del mes de Kisléu, se celebrara con alborozo y regocijo el aniversario de la dedicación del altar.

Y sí, Jesucristo mismo celebró esta fiesta.

Juan 10:22-23
Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno.
Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón.

De modo que, la fiesta Cristiana Católica de la Navidad tiene según la tipología bíblica su correspondiente Tipo en el Antiguo Testamento y su Antitipo en el Nuevo, que apunta hacia el 25 de Diciembre como la fecha del nacimiento de Cristo. 

Por otra parte, si los Apóstoles celebraron o no la Navidad es algo que tal vez jamás sepamos con seguridad, pero después de las pruebas antes vistas, podemos creer con un alto grado de certeza, que tal vez SÍ la celebraron.

PAX ET BONUM

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO

Publicaciones más leídas del mes

Donaciones:

BÚSCANOS EN FACEBOOK