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¿Por qué la "sola fe" es incompatible con la enseñanza católica?


La fe es ciertamente un elemento crucial en la vida de todo creyente, pero la enseñanza católica no puede sostener la idea de "sola fe". El apóstol Santiago nos dice en su carta: "¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe lo puede salvar?" (Santiago 2, 14).

Es decir, la fe por sí sola no es suficiente para salvarnos. La fe debe manifestarse en obras concretas de amor y servicio hacia los demás. De hecho, en el Evangelio de Mateo, Jesús nos dice que seremos juzgados según nuestras acciones: "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme" (Mateo 25, 35-36).

Además, la enseñanza católica sostiene que la fe no es solo una creencia intelectual, sino una relación personal con Dios que se vive en comunidad. Jesús instituyó una Iglesia y nos llamó a formar parte de ella, a recibir los sacramentos y a vivir en comunión con nuestros hermanos y hermanas en la fe. San Pablo nos dice en su carta a los Romanos: "Pues como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así también nosotros, aunque somos muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a los demás" (Romanos 12, 4-5).

En resumen, la enseñanza católica no puede sostener la idea de "sola fe" porque la fe debe manifestarse en obras concretas de amor y servicio, y porque la fe se vive en comunidad en la Iglesia que Jesús instituyó.

Además, la enseñanza católica también sostiene que la salvación no es solo una cuestión de fe personal, sino que implica la gracia de Dios y la cooperación humana. Como dice San Pablo en su carta a los Filipenses: "Trabajad en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es quien produce en vosotros el querer y el hacer, según su beneplácito" (Filipenses 2, 12-13).

Es decir, la salvación no es algo que podamos ganar por nuestra cuenta a través de nuestra fe personal, sino que es un don gratuito de Dios que debemos recibir con humildad y gratitud, y que implica nuestra colaboración activa en su obra de amor y redención. Como dice el Concilio de Trento, la salvación es "un don que se recibe a través de la fe, y que se aumenta mediante las obras" (Sesión VI, Capítulo VIII).

En conclusión, la enseñanza católica no puede aceptar la idea de "sola fe" porque la fe debe manifestarse en obras de amor y servicio, porque la fe se vive en comunidad en la Iglesia que Jesús instituyó, y porque la salvación es un don gratuito de Dios que implica nuestra colaboración activa en su obra de amor y redención. Como sacerdote católico, animo a todos los creyentes a profundizar en su fe y a expresarla en obras concretas de amor y servicio hacia los demás, y a buscar siempre la gracia y la colaboración divina en su camino hacia la salvación eterna.

Autor: Padre Ignacio Andrade

¿Está la Iglesia católica alemana al borde del cisma?


El interrogante tiene un impacto emotivo brutal: trae a la memoria irremediablemente el cisma originado por Martín Lutero en el siglo XVI, dividiendo en dos al Occidente cristiano entre protestantes y católicos

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¿Estallará un cisma en el seno de la Iglesia católica en Alemania? Esta es la pregunta que muchos se plantean al leer en las conclusiones que ha votado el Camino sinodal de ese país, un proceso que ha durado tres años y medio, y que ha concluido el pasado 11 de marzo, en Frankfurt.

El interrogante tiene un impacto emotivo brutal: trae a la memoria irremediablemente el cisma originado por Martín Lutero en el siglo XVI, dividiendo en dos al Occidente cristiano entre protestantes y católicos, con consecuencias no solo religiosas, sino también políticas y culturales decisivas para la historia de la Humanidad.

Concluido el Camino Sinodal alemán, ahora surgen mil preguntas. El Debate ha respondido a las más destacadas, entrevistando tanto a los organizadores de este proceso en Alemania como a representantes del Vaticano.

¿Cómo surge el Camino sinodal?

Las últimas décadas han estado caracterizadas por profundas divisiones de carácter teológico y pastoral entre las clásicas posiciones «progresistas» o «conservadoras» (perdone el lector la simplificación), dentro del episcopado alemán, así como entre las comunidades eclesiales.

En medio de ese debate, en septiembre de 2018, se hizo público el Estudio MHG (por las universidades que participaron en su elaboración: Mannheim, Heidelberg y Giessen), encargado por la Conferencia Episcopal Alemana; reveló que, entre 1946 y 2014, 3.677 menores habrían sido víctimas de abusos sexuales de diverso grado por parte de 1.670 clérigos.

La publicación del estudio supuso un auténtico shock. Como respuesta, la Conferencia Episcopal Alemana y el Comité Central de los Católicos Alemanes, unión de representantes de los consejos diocesanos y las asociaciones católicas, tomaron una decisión sin precedentes: convocar los estados generales del catolicismo alemán con la fórmula del «Camino sinodal».

¿Qué es el Camino sinodal y qué autoridad tiene?

No es un Sínodo de obispos, asamblea en la que no tienen voto los laicos y está claramente definida por el derecho canónico. Para dar voz a los laicos, se decidió crear el Camino sinodal, un nuevo formato que no está definido por el derecho canónico. De este modo, su dinámica podía ser inventada y sus conclusiones carecen de carácter vinculante. Dependen de la voluntad y autoridad de quien las quiera aplicar, en particular, del obispo de cada diócesis.

¿Quiénes participan en el Camino sinodal?

La Asamblea Sinodal es el órgano supremo del Camino sinodal, que toma las decisiones. En ella, participan los miembros de la Conferencia Episcopal Alemana, 69 miembros del Comité Central de los Católicos Alemanes, así como otros representantes de instituciones católicas. En total, la Asamblea Sinodal está formada por 230 personas.

¿Qué se ha votado en el Camino sinodal?

Estos son los textos que ha aprobado la Asamblea Sinodal con una clara mayoría, a menudo superior al 90 %.

El «Camino sinodal» pide al Papa que «reexamine» la cuestión del celibato sacerdotal y encontrar un nuevo marco para los sacerdotes que han abandonado el ministerio y ahora están casados.

  • Propone que los laicos (hombres y mujeres) prediquen la homilía en misa. La medida se puso en práctica en la misa de clausura de la asamblea. Se propone que laicos celebren bautismos, dispensen el sacramento de la Unción de los Enfermos, y reciban las promesas en el sacramento del Matrimonio. El texto inicial preveía que los laicos pudieran confesar, como parte de un proceso de orientación espiritual, pero los obispos bloquearon este punto.
  • Se propone la bendición de parejas del mismo sexo y divorciadas. Se plantea un periodo de prueba, de tres años, pero se pide comenzar a impartir estas bendiciones una vez que la Conferencia Episcopal Alemana haya establecido el texto oficial de la oración de bendición.
  • Abusos sexuales en la Iglesia: se pide a los obispos que elaboren un «código de disciplina» para sacerdotes. El documento crea la figura de una «persona de control», que debería asegurar el seguimiento de los sacerdotes «denunciados» o implicados, para verificar, por ejemplo, que siguen la terapia o que no cambien de diócesis. El texto prevé importantes inversiones en prevención.
  • Abusos de poder contra mujeres en la Iglesia. Pide que se tomen medidas para un mejor reconocimiento de los abusos espirituales y sexuales de los adultos, y en particular de las mujeres.
  • «Gestionar la diversidad sexual». Pide ser más inclusivos en la Iglesia con las personas transexuales e intersexuales y elegir la opción «diverso» como género en los registros de bautismo. También se propone permitir el cambio posterior de género en los mismos registros.
  • La asamblea pide al Papa permitir el diaconado femenino. Los obispos consiguieron convencer a los participantes para que modificaran la parte en la que se pedía también ordenar sacerdotes a mujeres.

¿Se aplicarán las propuestas del Camino sinodal?

Depende de los propios obispos alemanes. La mayoría ha afirmado que considera estos documentos como una «hoja de ruta» para los próximos años.

Algunos obispos de diócesis como Ratisbona, Passau o Colonia, han manifestado su oposición a conclusiones del Camino sinodal, motivo por el cual se piensa que no pretenden aplicarlas.

¿Qué hará el Vaticano?

Una carta enviada en enero por tres cardenales, representantes de la Santa Sede, aprobada por el Papa, establece que el Camino sinodal no puede imponer a un obispo medidas que no comparte, pues él es el único pastor de la diócesis (El Vaticano, contra el desafío que plantea la Iglesia alemana).

El Papa Francisco ha manifestado en varias ocasiones su oposición a algunas de las propuestas que promueve esa asamblea. Es conocido su comentario irónico: «Ya hay una muy buena Iglesia evangélica en Alemania. No necesitamos dos».

Tras la conclusión del Camino; el 13 de marzo, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Papa Francisco, ha constatado diplomáticamente: «El Camino sinodal toma decisiones que no corresponden exactamente con la doctrina actual de la Iglesia».

Para los promotores del Camino sinodal alemán, el futuro ahora depende del Sínodo mundial sobre el futuro de la Iglesia, que tiene sus dos grandes etapas en el Vaticano, en octubre de 2023 y 2024. Su impacto dependerá de la escucha que el Sínodo de los Obispos preste a estas reivindicaciones.

¿Habrá cisma?

Obviamente no se puede responder de manera categórica, pues en el futuro puede pasar de todo. El Camino sinodal no ha podido imponer medidas que rompan de manera abierta la comunión con Roma por falta de autoridad.

En general, todos los representantes del Camino sinodal consultados por El Debate han manifestado repetida y abiertamente la voluntad de evitar un cisma abierto con Roma.

Ahora bien, los observadores constatan desde hace años, en algunos sectores eclesiales de Alemania, un cisma implícito, no declarado, pues se han adoptado posiciones en materia litúrgica, teológica o moral en abierta oposición a Roma.

Autor: Jesús Colina.

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Fuente: https://www.eldebate.com/religion/iglesia/20230317/esta-iglesia-catolica-alemana-borde-cisma_101149.html

A imitación de Lutero: Feministas ‘católicas’ clavan 7 tesis en Catedral alemana para pedir reformas en la Iglesia.

 


Lo simbólico tiene un peso grande, que no siempre es comprendido, pero que normalmente causa su impacto propio.

Es por esto, que el grupo feminista que se afirma católico ‘María 2.0’, pegó ayer sus 7 tesis en catedrales católicas alemanas, a la manera de Lutero. No temer que las comparen con el heresiarca, revela mucho de qué es lo que quieren y para adónde van. Aunque muchos consideran un mito que Lutero haya clavado sus 95 tesis en la iglesia del palacio de Wittenberg, el hecho se considera como el inicio de la contestación del heresiarca a la Iglesia romana.

Las tesis de las feministas de María 2.0 son menos abundantes, son solo 7, pero más anti-católicas que las del monje apóstata agustino.

Piden una actitud apreciativa hacia la sexualidad autodeterminada, palabras más palabras menos la introducción de la ideología de género. Demandan la abolición del celibato obligatorio (¿por qué a las feministas les importa que un hombre voluntariamente se entregue totalmente al servicio de Cristo?), y una iglesia con justicia de género, en la que todas las personas tengan acceso a todos los cargos, traduciendo, sacerdocio femenino y de ahí por delante.

Exigen del episcopado alemán que comience a “abordar seriamente las reformas necesarias en la Iglesia católica y a dar testimonio de la voluntad de cambio con hechos”: es decir, rápido, están muy lentos.

Una comprensión no enteramente comprensible

Sorprende y no sorprende la reacción del portavoz de la Conferencia Episcopal alemana, Matthias Kopp, cuando expresó su comprensión a los pedidos de María 2.0: “Sabemos que se necesitan cambios. Por ello, la Conferencia Episcopal Alemana ha puesto en marcha el Camino Sinodal para seguir estas cuestiones”. ¿Cuáles cambios, los posibles, los necesarios o los imposibles?

Comprensión que también encontraron las feministas de María 2.0 en el obispo de Augsburgo, Mons. Bertram Meier, quien recibió con gusto las tesis feministas y se tomó una foto con ellas.

Y todo sigue caminando de esa manera en la Iglesia alemana bajo la tutela de su sínodo nacional, con eclesiásticos que dicen pero no dicen, que insinúan pero no declaman, pero donde todo parece apuntar a un rompimiento de una parte significativa de sus integrantes con el magisterio de la Iglesia.

¿Cómo murió Martín Lutero? La realidad supera a la ficción


¿CÓMO MURIÓ LUTERO?
Por Javier Olivera Ravasi

La versión oficial protestante narra que el mayor artífice de la ruptura cristiana falleció de muerte natural, el 15 de febrero de 1546, luego de un viaje a Eisleben y padeciendo una angina en el pecho; ¿fue realmente así?

Un estudioso alemán contemporáneo, Dietrich Emme, ofrece una versión muy diferente en una revisión de los hechos. En su “Martin Luther, Seine Jugend und Stu­dienzeit 1483-1505. Eine doku­mentarische Darstelleng”[1] (“Mar­tín Lutero: La juventud y los años de estudio desde 1483 al 1505. Bonn 1983”) señala que Lutero se suicidó; pero no es el único en señalarlo.

Asimismo, un psicoanalista freudiano, M. Roland Dalbiez, en su estudio sobre “La angustia de Lutero”[2],le atribuye «…una neurosis de angustia gravísima, tan grave que uno puede preguntarse si no ha sido debida a un estado-límite en la frontera entre la neurosis, por una parte, y el “raptus suicida”, por otra, un automatismo teleológico anti-suicida»[3].

Sí; Lutero tuvo tendencias suicidas, como puede corroborarse en sus mismas “Tischreden” (“Charlas de sobremesa”) donde se reporta, entre otras, una de sus conversaciones con el pastor Güben, Leonhard Beyer, ocurrida en el año 1551:

«Nos dijo que, cuando estaba prisionero, el diablo lo había malvadamente atormentado y que había reído de todo corazón cuando él (Lutero) tomó en su mano un cuchillo, diciéndole: “¡Ve adelante! ¡Suicídate!” (…). Esto me ha ocurrido muy a menudo, tanto como para ponerme en la mano un cuchillo… y que pensamientos malvados me venían a la mente de tal modo, de manera de no poder ya rezar»[4].

Algo análogo narra en 1606 el franciscano Heinrich Sedulius, en su “Preaescriptiones adversus haereses” al traer a colación el valioso testimonio de Ambrosio Kudtfeld, un testigo y hombre de confianza del “reformador” quien, lejos de narrar una muerte a causa de una angina, dice:

«Martín Lutero, la noche antes de su muerte, se dejó vencer por su habitual intemperancia y en tal exceso que fuimos obligados a llevarlo, completamente alcoholizado, y colocarlo en su lecho. Luego, nos retiramos a nuestra cámara, ¡sin presentir nada desagradable! A la mañana siguiente, volvimos junto a nuestro señor para ayudarlo a vestirse, como de costumbre. Entonces – ¡oh, qué dolor! – ¡vimos a nuestro señor Martín colgando del lecho y estrangulado miserablemente! Tenía la boca torcida, la parte derecha del rostro negra, el cuello rojo y deforme»[5].

Efectivamente en aquella época se usaban camas elevadas, sostenidas por columnas.

«Frente a este horrendo espectáculo, ¡fuimos presos de un gran temor! ¡Corrimos, sin retardo, a los príncipes, sus convidados de la víspera, a anunciarles el execrable fin de Lutero! Ellos, llenos de terror como nosotros, nos comprometieron en seguida, con mil promesas y los más solemnes juramentos, a observar, respecto de aquel suceso, un silencio eterno, y que nada trascendiera. Luego, nos ordenaron quitar del cabezal el horrible cadáver de Lutero, ponerlo sobre su lecho y divulgar, después, entre el pueblo, que el “maestro Lutero” ¡había abandonado de improviso esta vida»[6].

El mismo Maritain señala que el doctor De Coster, quien examinó a Lutero, explica que la boca del difunto se encontraba torcida con el rostro negro y con su cuello rojo y deforme[7].

También el sacerdote oratoriano Bozio, en su libro “De Signis Ecclesiae”, publicado en 1592[8], señala que un doméstico del reformador indicó que su señor fue encontrado ahorcado de las columnas de su lecho; lo mismo dice el Dr. Géorges Claudin[9].

Como bien señala el P. Villa, al parecer “Lutero, entonces, no murió de muerte natural, como se ha escrito falsamente en todos los libros de historia del protestantismo, sino que murió suicida, en su mismo lecho, después de una esplendorosa cena en la cual, como de costumbre, ¡había bebido desmesuradamente y se había saciado de comida fuera de todo límite!”[10].

Él, quien había despotricado contra la Iglesia, el Papado y la doctrina católica, paradójicamente ese 15 de febrero de 1546, fiesta de la Cátedra de San Pedro, abandonaba voluntariamente su vida mortal a las tres de la mañana, la anti–hora de la redención que nos trajo Nuestro Señor Jesucristo en el calvario.

Es triste: pero así acaban los que mal andan…

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi


[1] Vale la pena decir que los dos historiadores más competentes en Alemania acerca de la vida de Lutero, el Dr. Theobald Beer y el Prof. Remigius Baumer, han corroborado tanto el material, como los documentos citados por Emme.

[2] Roland Dalbiez, L’angoisse de Luther, Tequi, Paris 1974.

[3] Luigi Villa, Martín Lutero. Homicida y suicida, Civiltà, Brescia s/f, 5 (http://www.chiesaviva.com/lutero%20omicida%20e%20suicida/lutero%20homicida%20y%20suicida.pdf), 8.

[4] Luigi Villa, op. cit., 12-13.

[5] Ibídem, 16. El texto en latín puede verse en Heinrici Seduli ex Ordine Minorum, Praescriptiones adversus haereses, Officina Plantiniana, Amberes 1606, 257 pp. (online, aquí: http://bajarlibros.co/libro/f.-heinrici-seduli-ex-ordine-minorum-praescriptiones-adversus-haereses/bwjIJTfTtzjt2o2G/).

[6] Ibídem. Es interesante coincidencia, Maritain cuenta en su libro Tres reformadores, que muchos amigos, compañeros y primeros discípulos de Lutero también acabaron suicidándose.

[7] El dato que trae Maritain se encuentra en la edición francesa; no en la castellana.

[8] Tomás Bozio, De signis Ecclesiae Dei, Pedro Landry, Lyon 1593-1594, 3 vols.

[9] Géorges Claudin, La mort de Luther, Noisy-Le-Sec, Paris 1900, 99 (puede consultarse aquí: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k9323938.r=).

[10] Luigi Villa, op. cit., 17.

Fuente infocatolica.com


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¿Es cierto que Martín Lutero murió siendo católico?


¿ES CIERTO QUE MARTÍN LUTERO MURIÓ SIENDO CATÓLICO? 

Reproduzco aquí un extracto de la obra Ricardo García Villoslada, Martín Lutero, Tomo II, En Lucha contra Roma 

Por: José Miguel Arráiz | Fuente: ApologeticaCatolica.org

Es una pregunta que he escuchado en algunas ocasiones: ¿Se arrepintió Lutero al final de su vida de haberse apartado de la Iglesia Católica? ¿Expresó algún deseo de volver a su seno? La verdad no he encontrado ninguna bibliografía seria (ni católica ni protestante) que narre tal cosa, por el contrario, todo indica que lamentablemente murió -según sus propias palabras- lleno de odio hacia el Papa y a la Iglesia Católica. Dios haya tenido piedad de su alma. 

Reproduzco para los lectores un extracto de la obra Ricardo García Villoslada, Martín Lutero, Tomo II, En Lucha contra Roma, donde se narra lo ocurrido durante los últimos días de su vida. 

La víspera de la muerte de Martín Lutero 

Poseemos varios relatos de las últimas horas de Martín Lutero, redactados inmediatamente después de su muerte por testigos presenciales, de suerte que nos es muy fácil reconstruir la escena final. Tal vez exageraron tendenciosamente el espíritu de piedad y la continua oración, como si pintaran la muerte de uno de aquellos santos a quienes tan poca devoción tenía el Reformador; pero sustancialmente parecen objetivos y exactos. 

"Desde el día 29 de enero hasta el 17 de febrero inclusive -leemos en el relato de J. Jonas y M. Coelius-estuvo en Eisleben conferenciando (con los condes), y entre tanto predicó cuatro veces; una vez recibió públicamente la absolución de un sacerdote estando en el altar y dos veces comulgó. En la segunda de estas comuniones, o sea, el domingo 14, fiesta de San Valentín, ordenó y consagró dos sacerdotes según el uso de los apóstoles… Todos esos veintiún días, al anochecer, se levantaba de la mesa de la gran sala (en la planta baja) para subir a su cámara a eso de las ocho o antes. Y todas las noches pasaba un rato junto a la ventana, haciendo oración a Dios con tanta seriedad y diligencia, que nosotros, Dr. Joñas, M. Coelius, Ambrosio, su sirviente, y Juan Aurifaber Weimariense, que estábamos en silencio, le oíamos algunas palabras y nos admirábamos. Luego se volvía de la ventana alegremente como aliviado de un gran peso, y conversaba con nosotros la mitad de un cuarto de hora; y seguidamente se iba a la cama" (Bericht vom christlichen Abschied… D. Martini Lutheri: WA 54,488; STRIEDER, Authentische 25-26.). 

"Todo el tiempo que estuvimos en Eisleben en estos negocios de los condes y señores fue normalmente a comer y cenar, y en la mesa comió y bebió bastante bien, y alabó la comida y la bebida, que tanto le gustaba siendo de su tierra. También durmió y descansó bastante todas las noches. Su criado Ambrosio, yo el Dr. Jonas, sus dos hijos menores, Martín y Pablo, juntamente con uno o dos sirvientes, nos quedábamos con él en su aposento, y, al ir a la cama, todas las noches le calentábamos los almohadones, según su costumbre" (W. KAWERAU, Der Briefwechsel des J. Jonas II 177. Carta de Joñas a Juan Federico de Sajonia escrita el día 18 de febrero "umb vier Hor frue" (STRIEDER, 3)) 

Es de notar que el aposento era grande; medía, según Grisar, 8 X 2,58 metros. Según Paulus, 7,42 metros de longitud; de anchura, 2,45 metros en un extremo y 3,75 en el otro. En esta parte más ancha se abría otro aposentillo o alcoba, reservada a Lutero. El miércoles 17 de febrero ya no intervino en la pacificación de los condes, porque tanto estos señores como otros amigos, viéndolo muy fatigado, le rogaron que no viniese más a las reuniones, que se tenían en la planta baja, sino que se quedase en su habitación descansando. En efecto, ese día permaneció en su habitación, tendido en un sofá o camilla de cuero, quitados los calzones, o paseando y orando. Pero al mediodía y a la cena bajó a la sala grande y se sentó en su silla de siempre. "En la noche del mismo miércoles, antes de la cena, empezó a quejarse de una opresión en el pecho, no en el corazón, y pidió que le diéramos friegas con paños calientes, después de lo cual dijo: "La opresión disminuye un poco". Para la cena bajó a la gran sala inferior, porque decía: "El estar solo no causa alegría". En la cena comió bastante y estuvo de buen humor, contando chistes" (KAWERAU, Der Briefwechsel 177; STRIEDER, 4.). 

Se habló también de cosas serias, de la vida y de la muerte, y dijo Lutero que en la vida futura, eterna y bienaventurada, nos reconoceremos los que aquí fuimos amigos. A la pregunta cómo sería eso, respondió: "Como Adán, que, sin haber visto antes a Eva, la reconoció en seguida cuando el Señor se la presentó, pues no le interrogó: "¿Quién eres?, sino que dijo: Tú eres carne de mi carne" (Bericht vom christlichen Abschied: WA 54,489; STRIEDER, 26.). Terminada la cena, se levantó y subió a su aposentillo (inn sein Stüblin). 

"En tus manos encomiendo mi espíritu" 

Sigamos oyendo el relato más largo de los testigos presenciales. "Subieron tras él sus dos hijos, Martín y Pablo, y M. Coelius. Según su costumbre, se asomó a la ventana de su aposentillo, orando. Se fue Coelius y vino Juan Aurifaber Weimariense. Entonces dijo el Doctor: "Me viene un dolor y angustia, como antes, en torno al pecho". Observó Aurifaber: "Cuando yo era preceptor de los condesitos, vi que, si les dolía el pecho o sentían cualquier otro mal, la condesa les daba unicornio; si queréis, lo mandaré traer". "Sí" dijo el Doctor… 

"Cuando nosotros subimos, se quejaba de fuerte dolor al pecho. Inmediatamente empezamos a darle friegas con paños calientes, según acostumbraba a hacerlo en casa. Sintiendo alivio, dijo: "Estoy mejor". Vino corriendo el conde Alberto con el maestro Juan (Aurifaber), trayendo unicornio. Habló el conde: "¿Cómo está, querido señor Doctor?" Respondió el Doctor: "No es necesario, ilustre señor; ya comienzo a estar mejor". El mismo conde raspó el unicornio, y, cuando el Doctor sintió mejoría, se marchó, dejando a uno de sus consejeros, Conrado de Wolfframsdorff, con nosotros, Dr. Jonas, M. Celio, Juan y Ambrosio. Por deseo del Doctor, se le administró dos veces polvo de unicornio en una cuchara con vino. A eso de las nueve se puso en su camilla o sofá (Rugebetlin), diciendo: "Si pudiera dormir media horita, creo que todo iría mejor". Durmió hora y media suave y naturalmente hasta las diez… Cuando a las diez en punto se despertó, dijo: " ¡Cómo! ¿Estáis aquí todavía? ¿Por qué no os vais a la cama?" Respondímosle: "No, señor Doctor; ahora tenemos que velar y cuidaros". Entonces quiso levantarse y anduvo un poco por la estancia… Al echarse de nuevo en la camilla, que estaba bien preparada con tablas calientes y almohadones, nos dio a todos la mano y las buenas noches, diciendo: "Doctor Jonas y maestro Coelius y demás, orad por nuestro Señor y por su Evangelio para que le vaya bien, pues el concilio de Trento y el miserable papa se embravecen duramente contra él". Pasaron la noche a su lado en su aposento el Dr. Jonas, los dos hijos, Martín y Pablo; el criado Ambrosio y otros sirvientes… 

"Durmió bien con un resoplido natural, hasta que el reloj dio la una. Despertóse entonces y llamó a su criado Ambrosio, ordenándole que calentase el aposento… Preguntóle el Dr. Jonas si de nuevo sentía debilidad. Respondió: "¡Ay, Señor Dios, qué mal me siento! ¡Ah, querido Dr. Jonas! Pienso que yo, nacido y bautizado en Eisleben, aquí quedaré"… Entonces él, sin apoyo ni ayuda de nadie, dio unos pasos por el aposento hasta la camarilla, exclamando en el umbral: "In manus tuas commendo spiritum meum. Redemisti me, Domine, Deus veritatis" (Ibid., 489-90; 26-28.) 

Como la opresión del pecho no cesaba, se acostó en el sofá. Temiendo por su vida, se mandó aviso -no obstante lo avanzado de la hora- a algunos amigos. A toda prisa vinieron el secretario de la ciudad, Juan Albrecht, con su mujer y con dos médicos; poco después, el conde Alberto con su esposa, y el conde y la condesa de Schwarzburg. Esta última tuvo la precaución de traer ungüentos y otras medicinas, con las que pensaba poder aliviarlo y fortalecerlo. Jonas y Coelius, acercándose a la cabecera, le sugirieron: "Reverendo padre, invocad a vuestro amado Señor Jesucristo, nuestro sumo sacerdote y único mediador". Y como notaran que tenía la camisa empapada de sudor: "Mucho habéis sudado, lo cual es bueno; Dios os otorgará la gracia de recobrar la salud". El replicó: "Mi sudor es el sudor frío de la muerte". Y rezó esta plegaria, según la transmiten Jonas y Coelius, siempre de acuerdo en todo: 

"¡Oh Padre mío celestial, Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Dios de toda consolación! Yo te agradezco el haberme revelado a tu amado Hijo Jesucristo, en quien creo, a quien he predicado y confesado, a quien he amado y alabado, a quien deshonran, persiguen y blasfeman el miserable papa y todos los impíos. Te ruego, señor mío Jesucristo, que mi alma te sea encomendada. ¡Oh Padre celestial! Tengo que dejar ya este cuerpo y partir de esta vida, pero sé cierto que contigo permaneceré eternamente y nadie me arrebatará de tus manos" (Ibid., 491; 28-29.) 

Siguió recitando algunos versículos del Evangelio y de los Salmos. Luego repitió tres veces: Pater, in manus tuas commendo spiritum meum. Redemisti me, Deus veritatis. Y quedó tranquilo, inmóvil, silencioso. El descanso eterno ¿Conservaba aún el conocimiento? "Lo menearon un poco, lo frotaron, lo airearon, lo llamaron, pero él cerró los ojos sin responder. La esposa del conde Alberto y los médicos le frotaron el pulso con toda clase de aguas confortativas… Estando así tan quieto, le gritaron al oído el Dr. Joñas y el maestro Coelius: "Reverendo padre, ¿queréis morir constante en la doctrina y en el Cristo que habéis predicado?" Con voz claramente perceptible respondió: "Sí". Volvióse entonces hacia el lado derecho y empezó a dormir, casi un cuarto de hora, tanto que los presentes, excepto los médicos, esperaban una mejoría… 

"Entre tanto llegó el conde Juan Enrique de Schwartzenburg con su mujer.Pronto la cara del Doctor palideció completamente, la nariz y los pies se le pusieron fríos, y con una respiración profunda, pero suave, entregó su alma, con tanta paciencia y serenidad, que no movió un dedo ni meneó la pierna. Y nadie pudo notar -lo testificamos ante Dios y sobre nuestra conciencia- la menor inquietud, tortura del cuerpo o temor de la muerte, sino que se durmió pacífica y suavemente en el Señor, como cantó Simeón" (Ibid., 492; 29). 

Era el 18 de febrero de 1546, jueves, a las tres menos cuarto de una mañana frígidísima. Martín Lutero había muerto. Aquella mano que había esgrimido incansablemente la pluma como una espada invencible, caía ahora lánguidamente sobre su cuerpo yerto. Aquellos labios de elocuencia torrencial quedaban cerrados para siempre. Aquellos ojos centelleantes se habían apagado, cubiertos por los grandes párpados. Aquel corazón que tan encendidas hogueras de odio había alimentado, ya no volvería a latir. La cara -según el dibujo que poco después le sacó Fortenagel- quedó muy abotagada, con su carnosa sotabarba, mas no repulsiva . 

Afirma Ratzeberger que, terminada la cena del día 17, tomó Lutero en su mano un poco de tiza y escribió en la pared aquel conocido verso: "En vida fui tu peste; muerto seré tu muerte, ¡oh papa!" (Pestis eram vivus, mo riens ero mors tua, papa). Pero Ratzeberger no estaba presente, y ninguno de los testigos, que narran minuciosamente todo lo sucedido en aquellas últimas horas, refieren semejante hecho, aunque tanto Jonas como Coelius muestran conocer ese antiguo verso luterano. Por lo cual debemos pensar que Ratzeberger se equivocó de tiempo; Lutero no escribió ese verso en Eisleben poco antes de morir, sino en Altemburg en su viaje de regreso de Coburg, a principios de octubre de 1530. Verso que en su grave enfermedad de Esmalcalda (1537) dejó a sus amigos para que lo pusieran en su sepulcro como su mejor inscripción funeraria (M. RATZEBERGER, Die handschriftliche Geschichte 138). 

"Yo muero en odio del malvado (es decir, del papa), que se alzó por encima de Dios" ("Ego morior in odio des Boswichts, qui extulit se supra Deum" (Tischr. 3543b III 393).). 

Estas palabras las pronunció también en Esmalcalda, pero de igual modo las podía haber pronunciado en Eisleben a la hora de la muerte, porque no cabe duda que en su pecho alentó siempre toda la fuerza de su odio inveterado contra el "anticristo" de Roma.


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¿Creían los inventores del protestantismo: Lutero, Calvino y otros en la Virginidad perpetua de María?


¿CREÍAN LOS INVENTORES DEL PROTESTANTISMO: LUTERO, CALVINO Y OTROS EN LA VIRGINIDAD PERPETUA DE MARÍA?
Por Dave Armstrong

Todos los fundadores del protestantismo aceptaron como verdad la Perpetua Virginidad de María. ¿Cómo pudo ser esto, si es sólo una “tradición sin fundamento bíblico”? ¿Por qué para ellos esto no representó una supuesta violación a la Escritura, tal y como los protestantes de los últimos 150 años, aproximadamente desde el comienzo del liberalismo teológico, lo han sostenido y desechado la creencia de sus antecesores? Y aún así, es común escuchar hoy entre ellos que Jesús tuvo hermanos de sangre, quizás sólo porque es una creencia útil en cuanto a que se opone a la enseñanza católica, y contrario al consenso de los primeros protestantes.

Veamos qué es lo que los fundadores del Protestantismo pensaron acerca de ésta doctrina. Si los católicos están tan afianzados en algo que ha sido descrito como “tonto, “desesperado”, “falso” y “antibíblico”, entonces ¿Por qué tantas “luminarias” del protestantismo como Lutero, Calvino y Wesley lo estuvieron también? Sin embargo, extrañamente en la actualidad, los críticos protestantes del catolicismo raramente dirigen sus reproches hacia sus propios fundadores, pienso que, aunque para ellos sea el mismo “error”, será mayor o menor la flagrancia dependiendo de quién lo haya dicho o sostenido, algo así como el proverbio de George Orwell expresado en su novela “The Farm" (La Granja): “todas las personas son iguales, pero algunas son más iguales que otras”.

EN GENERAL

Cualquiera que sea la posición teológica que alguien tome hoy sobre el tema de la mariología, no es posible tomar como fundamento a la “tradición reformada”, a menos que se haga con total cuidado… la doctrina mariana de los Reformadores concuerda con la gran tradición de la Iglesia [católica] en lo esencial y con la de los Padres de los primeros siglos, en particular…

Respecto a la doctrina mariana en los Reformadores, hemos observado su unanimidad en cuanto a todo lo que concierne a la santidad de María y su perpetua virginidad…

{Max Thurian (Protestantante), Mary: Mother of all Christians, tr. Neville B. Cryer, NY: Herder & Herder, 1963 (orig. 1962), pp. 77, 197}

El título “siempre Virgen” (aeiparthenos, semper virgo) se manifestó muy pronto entre los primeros cristianos… Fue una frase muy común en la Edad Media y continuó su uso en los escritos confesionales de los protestantes (Luther, Calvin, Zwingli, Andrewes; Book of Concord [1580], Schmalkaldic Articles [1537])

{Raymond E. Brown et al, ed., Mary in the New Testament, Phil.: Fortress Press / NY: Paulist Press, 1978, p.65 (a joint Catholic-Protestant effort) }

María fue formalmente separada del culto protestante y de sus oraciones en el siglo XVI, en el siglo XX el divorcio fue absoluto. Incluso el cántico del “Magnificat” causó muchos escrúpulos entre los Puritanos, y si ellos desecharon el Credo de los Apóstoles, no fue sólo por su ofensivo adjetivo “credo católico”, sino también por su mención a la Virgen…

Calvino, como Lutero y Zuinglio, sostuvieron la perpetua virginidad de María. Incluso los primeros reformadores aplicaron a María, aunque con alguna reticencia, el título Theotokos… Calvino animó a sus seguidores a venerarla y considerarla como un modelo a seguir en la obediencia a los mandamientos de su Hijo.

{J.A. Ross MacKenzie (Protestantante), in Stacpoole, Alberic, ed., Mary’s Place in Christian Dialogue, Wilton, Conn.: Morehouse-Barlow, 1982, pp.35-6}

MARTÍN LUTERO

Cristo, nuestro Salvador, fue verdadero fruto natural del vientre virginal de María… Esto sucedió sin la cooperación de la mano del hombre, y ella permaneció virgen. {Luther’s Works, eds. Jaroslav Pelikan (vols. 1-30) & Helmut T. Lehmann (vols. 31-55), St. Louis: Concordia Pub. House (vols. 1-30); Philadelphia: Fortress Press (vols. 31-55), 1955, v.22:23 / Sermons on John, chaps. 1-4 (1539) }

Cristo… fue el único Hijo de María, y la Virgen María no tuvo otros hijos aparte de Él… estoy inclinado a coincidir con aquellos quienes declaran que “hermanos” realmente quiere decir “primos”, ya que la Santa Escritura y los judíos llaman hermanos a sus primos. {Pelikan, ibid., v.22:214-15 / Sermons on John, chaps. 1-4 (1539) }

Una nueva mentira sobre mi persona está circulando, donde yo supuestamente he predicado que María, la madre de Dios, no fue virgen ni antes ni después del nacimiento de Cristo… {Pelikan, ibid.,v.45:199 / That Jesus Christ was Born a Jew (1523) }

Las Escrituras no dicen que ella haya perdido su virginidad en un momento posterior…

Cuando Mateo (I,25) dice que José no conoció a María hasta el nacimiento de hijo, no se sigue que lo haya hecho en ocasión subsiguiente, al contrario, significa que jamás lo hizo… Esta murmuración… no tiene fundamento… ya que ni atiende ni pone atención en la Escritura, ni en una forma de expresión común en ésta.

{Pelikan, ibid.,v.45:206,212-3 / That Jesus Christ was Born a Jew (1523) }

El editor Jaroslav Pelikan (luterano), agrega:

Lutero… ni siquiera consideró la posibilidad de que María hubiera tenido otros hijos. Esto es consistente en la aceptación, de por vida, de la idea sobre la perpetua virginidad de María.

{Pelikan, ibid.,v.22:214-5}

JUAN CALVINO

Helvidius mostró demasiada ignorancia al concluir que María debió haber tenido muchos hijos, por la razón de que son mencionados algunas veces los “hermanos de Cristo” {Harmony of Matthew, Mark & Luke, sec. 39 (Geneva, 1562), vol. 2 / From Calvin’s Commentaries, tr. William Pringle, Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1949, p.215; on Matthew 13:55}

(Sobre Mateo I,25) La inferencia que Helvidius saca de aquí, que María permaneció virgen hasta el parto y que posteriormente tuvo otros hijos con su marido… no es posible sacar de estas palabras tal conclusión y que sea llamada justa y fundamentada… en lo que respecta a lo que sucedió después del nacimiento de Cristo. El es llamado el “primogénito” con la sola finalidad de informarnos que nació de una virgen… Lo que sucedió después, los historiadores no nos lo informan… ningún hombre se empecinaría en sostener tal argumento, excepto algún aficionado a las disputas.

{Pringle, ibid., vol. I, p. 107}

Bajo la palabra “hermanos” los judíos incluyen a todos los primos y a otros parentescos, cualquiera que sea el grado de consanguinidad.

{Pringle, ibid., vol. I, p. 283 / Commentary on John, (7:3) }

ULRICO ZUINGLIO

Zuinglio se volcó, en septiembre de 1522, hacia una elocuente defensa de la perpetua virginidad de la madre de Cristo… El negar que María permaneció “inmaculada” antes, durante y después del parto de su Hijo, significaría dudar de la omnipotencia de Dios… y era correcto y provechoso repetir el saludo angélico (aunque no como oración) ‘Ave María’… Dios estimó a María por sobre las demás criaturas, incluyendo a los santos y a los ángeles, por su pureza, inocencia y su fe invencible es que la humanidad debe imitarla. La oración, sin embargo, debe ser… sólo para Dios…

‘Fidei expositio’ fue el último panfelto que escribió… ahí hay una especial insistencia hacia la perpetua virginidad de María.

{G. R. Potter, Zwingli, London: Cambridge Univ. Press, 1976, pp.88-9,395 / The Perpetual Virginity of Mary . . ., Sep. 17, 1522}

Zuinglio publicó en 1524 uno de sus sermones que trató sobre “María, siempre virgen, madre de Dios”

{Thurian, ibid., p.76}

Nunca he pensado, ni mucho menos enseñado o declarado públicamente, nada concerniente al tema de la siempre Virgen María, Madre de nuestra salvación, que pudiera ser considerado deshonroso, impío, sin valor o malvado… Creo con todo mi corazón, de acuerdo con el santo evangelio, que su pureza virginal nos conduce hacia el Hijo de Dios y que ella permaneció, durante y después del parto, pura y sin mancha, virgen por la eternidad.

{Thurian, ibid., p.76 / same sermon (mismo sermón)}

HEINRICH BULLINGER

Bullinger… defendió la perpetua virginidad de María… y arremetió contra los falsos cristianos quienes la defraudaban en la forma en que debe ser tratada: “En María, todo es extraordinario y todo lo más glorioso ha, como brotado, del amor abrasador y la fidelidad de Dios”. Ella es el único miembro notable de la comunidad cristiana…

La Virgen María… completamente santificada por la gracia y la sangre de su único Hijo, abundantemente dotada del don del Espíritu Santo y distinguida entre todos… ahora vive felizmente con Cristo en el cielo, es llamada y permanece siempre Virgen y es la Madre de Dios.

{In Hilda Graef, Mary: A History of Doctrine and Devotion, combined ed. of vols. 1 & 2, London: Sheed & Ward, 1965, vol.2, pp.14-5}

JOHN WESLEY (fundador del metodismo)

Creo… que Jesucristo nació de la santísima Virgen, quien, al mismo tiempo que lo trajo a Él al mundo, continuó ella pura e inmaculada, virgen.

{“Letter to a Roman Catholic,” quoted in A. C. Coulter, John Wesley, New York: Oxford University Press, 1964, 495}


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Destruiremos la falsa historia de las 95 tesis de Lutero y la venta de indulgencias de la Iglesia



DESTRUIREMOS LA FALSA HISTORIA QUE APRENDISTE EN LA ESCUELA, SOBRE LAS 95 TESIS DE MARTÍN LUTERO Y LA VENTA DE INDULGENCIAS POR PARTE DE LA IGLESIA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA BASÍLICA DE SAN PEDRO

Por Jesús Mondragón 

La figura "heroica", "imponente" de Martín Lutero clavando sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Todos los Santos, rompiendo paradigmas impuestos por una Iglesia opresora y carente de toda moralidad, ha sido creída y sostenida como un hecho indiscutible por la casi generalidad de protestantes y un buen número de católicos ignorantes, reforzada por la parafernalia "made in" Hollywood. 

La realidad histórica, acallada por los sistemas educativos y el dejar hacer de los que sí saben, es la siguiente. 

1- Las 95 tesis no fueron difundidas públicamente por Lutero como un documento de protesta contra la doctrina de la Iglesia. 

2- Lutero envió sus tesis anexadas a una carta al arzobispo elector de Maguncia, Alberto de Brandeburgo, el 31 de octubre de 1517. 

3- Lutero jamás clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Todos los Santos en wittenberg. 

4- Lutero en ninguna de sus tesis critica la doctrina de las indulgencias, antes bien, la defiende. 

5- Lutero nunca acusa al Papa, en ninguna de sus 95 tesis por la venta de indulgencias, para terminar la construcción de la Basílica de San Pedro. 

6- La gran mayoría de los cristianos católicos y protestantes desconocen el contenido de las tesis de Lutero, si los protestantes las leyeran hoy en día, no las aceptarían. 

En el libro Was Luther wirklich sagte, Gottfried Fitzer, asegura lo siguiente: "nunca hubo la propalada exposición pública de las noventa y cinco tesis". 

Este hecho también es puesto en duda por otros historiadores como, Erwin Iserloh y Klemens Houselmann. 

Más aún, del relato realizado por Johannes Schneider, sirviente de Lutero, de quien se extrajo supuestamente la leyenda de la fijación de las tesis en la iglesia de Todos los Santos y otras parroquias de Wittenberg, no encontramos sin embargo, en su manuscrito, ninguna referencia a éste hecho y sólo menciona que: 

"En el año 1517, Lutero presentó en Wittenberg-sobre el Elba, según la antigua tradición de la universidad, ciertas sentencias para discusión, pero modestamente y sin haber deseado insultar u ofender a alguien." 

Ahí se ve que cómo, la deshonestidad protestante ha transformado un trabajo universitario realizado para el debate y la discusión, en un "poderoso documento contra la doctrina y abuso de la Iglesia". 

Hoy es bien sabido por los estudiosos, que esta leyenda de las tesis clavadas en la puerta de una iglesia, fue inventada, después de la muerte de Lutero, por el alemán Melanchthon, en 1546. Quien por cierto, ni siquiera se encontraba en Wittenberg en 1517, sino en la ciudad de Tünbigen. 

Aquí les presentamos algunas de las 95 tesis de Lutero, que en vez de atacar las doctrinas de la Iglesia y al Papa, los defiende y además nos muestran que la Iglesia no vendía indulgencias, sino, algunos de sus miembros. 

7. Dios no perdona el pecado a nadie sin hacerle someterse humildemente al sacerdote, que es su representante. 

9. Por eso, el Espíritu Santo nos beneficia a través del Papa cuando éste, en sus decretos, siempre excluye la circunstancia de la muerte y de la necesidad. 

38. Sin embargo, el perdón distribuido por el Papa no debe ser despreciado, pues -como dijo- es una declaración de la remisión divina. 

50. Se debe enseñar a los cristianos que, si el Papa supiera de las excusiones de los predicadores de indulgencias, preferiría reducir a cenizas la Basílica de San Pedro a edificarla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas. 

51. Se debe enseñar a los cristianos que el Papa estaría dispuesto -como es su deber- a dar de su dinero a aquellos muchos de quienes algunos predicadores de indulgencias extorsionan ardilosamente el dinero, aunque para ello fuese necesario vender la Basílica de San Pedro . 

53. Son enemigos de Cristo y del Papa aquellos que, a causa de la predicación de indulgencias, hacen callar por entero la palabra de Dios en las demás iglesias. 

70. Tienen, sin embargo, la obligación aún mayor de observar con los dos ojos y atentar con ambos oídos para que esos comisarios no prediquen sus propios sueños en lugar de lo que les fue encomendado por el Papa. 

71. Sea excomulgado y maldecido a quien hablar contra la verdad de las indulgencias apostólicas. 

73. Así como el Papa, con razón, fulmina a aquellos que, de todos modos, buscan defraudar el comercio de indulgencias, 

74. mucho más desea fulminar a aquellos que, con el pretexto de las indulgencias, procuran fraude la santa caridad y verdad. 

77. La afirmación de que ni siquiera San Pedro, si fuese el papa actualmente, podría conceder mayores gracias es blasfemia contra San Pedro y el Papa. 

78. Decimos que todo papa, incluso San Pedro, tiene mayores gracias que éstas, a saber, el Evangelio, las virtudes, las gracias de la administración (o de la curación), etc., como está escrito en I. Corintios XII. 

81. Esta predisposición de indulgencias indulgencias hace que no sea fácil ni para los hombres doctos defender la dignidad del Papa contra calumnias o cuestiones, sin duda argutas, de los laicos. 

91. Si, por lo tanto, las indulgencias fueran clavadas de acuerdo con el espíritu y la opinión del Papa, todas esas objeciones podrían ser fácilmente respondidas y ni siquiera habrían surgido. 

Basten estos sencillos ejemplos, para destruir la falsa historia de la venta de indulgencias que te han inventado los protestantes, apoyados por los gobiernos masónicos que han erigido en dogma ésta mentira y hoy es enseñada como un hecho histórico en todas las escuelas y universidades del mundo. 


Una máxima dice: "una mentira repetida 1000 veces, pronto se convierte en verdad"... Lutero no acusaba a la Iglesia por cuestiones de inmoralidad, como él mismo lo reconoce:

«Entre nosotros –confesaba abiertamente–, la vida es mala, como entre los papistas; pero no les acusamos de inmoralidad», sino de errores doctrinales. Efectivamente, «bellum est Luthero cum prava doctrina, cum impiis dogmatis» (Melanchton).

CONCLUSIÓN 

1- La Iglesia jamás se dedicó a la venta de indulgencias. 

2- Quienes vendían las indulgencias fueron algunos predicadores movidos por la personal ambición, como un monje llamado Tetzel y sus comisarios actuando en rebeldía. El cual fue castigado y murió dos años después. 

3- Lutero jamás acusó en sus tesis al Papa, por vender indulgencias para la construcción de la basílica de san Pedro. 

4- Lutero jamás clavó sus 95 tesis en puerta de ninguna Iglesia, éste es un hecho anti-histórico y sin pruebas que lo fundamenten 

5- La causa de que tales mentiras hayan terminado por convertirse en "verdad" conocida por todos, es que esos "todos", tanto cristianos católicos como protestantes, jamás han leído las 95 tesis de Lutero, pero creen en las leyendas sobre ellas, difundidas por la cinematografía hollywoodense y su propia ignorancia.


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