Mostrando las entradas con la etiqueta murió. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta murió. Mostrar todas las entradas

Mi tía no murió al instante, se incorporó y dijo: “No estoy muerta del todo. ¡Viva Cristo Rey!”, y la remataron


MI TÍA NO MURIÓ AL INSTANTE, SE INCORPORÓ Y DIJO: "NO ESTOY MUERTA DEL TODO. ¡VIVA CRISTO REY!", Y LA REMATARON
Por José Calderero de Aldecoa
 
Manuel Gullón, sobrino de la mártir Pilar Gullón Yturriaga, promotor de su causa y presidente de la fundación Mártires de Astorga, rememora para Alfa y Omega el martirio de su tía en 1936. «Estaba dispuesta a hacer lo que fuera por los demás. Tenía una gran espíritu de sacrificio y de entrega»

Cuando los milicianos tomaron el hospital y apresaron a Pilar Gullón Yturriaga y a sus dos compañeras –Octavia Iglesias Blanco de la Cela y Olga Pérez-Monteserín Nuñez– les ofrecieron la libertad si renunciaba a su fe, pero se negaron en rotundo y, entonces, las fusilaron en un descampado anejo a la casa donde estaban retenidas en Pola de Somiedo (Asturias) el 28 de octubre de 1936.

«Mi tía no murió al instante, se incorporó y dijo: “No estoy muerta del todo. ¡Viva Cristo Rey!” y una miliciana se acercó y la remató», cuenta a Alfa y Omega Manuel Gullón, sobrino de Pilar, promotor de la causa de las tres mártires y presidente de la Fundación Mártires de Astorga –formado por Manuel, sus cinco hermanos y los sucesivos obispos de Astorga–.

El delito que cometieron las tres jóvenes –de 22 años, 23 y 41 años– fue el de ser miembro de la Hijas de María, de las Conferencias de San Vicente de Paúl, y de Acción Católica. Su visión católica les llevó a ofrecerse como voluntarias para atender a los heridos de un hospital colocado en el mismo frente de batalla durante la Guerra Civil. «Pilar fue la primera en ofrecerse. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera por los demás. Tenía una gran espíritu de sacrificio y de entrega», asegura Gullón.

Tras su ofrecimiento, hicieron un curso de la Cruz Roja y las mandaron al hospital, donde «se dedicaban a cuidar a los heridos». También «asistían a Misa todos los días. En una carta, Pilar decía que estaba cuidando a los heridos, que le daba pena, pero que estaban tocando las campanas y tenía que dejarles un rato para ir a Misa».

Homenaje a nuestro padre

El proceso de beatificación se inició en 2006 impulsado por los sobrinos Gullón, pero «el verdadero promotor fue nuestro padre [hermano pequeño de Pilar]. Toda nuestra vida nos habló muchísimo de ella, de lo alegre y extrovertida que era, de su profunda espiritualidad», explica Manuel.

Por eso, cuando el Papa Francisco firmó el decreto de martirio el pasado 11 de junio, los sobrinos de Pilar sintieron «una alegría inmensa» porque de algún modo «la Iglesia reconocía oficialmente todo lo que nuestro padre nos había contado de su hermana. Este proceso también es un homenaje a nuestro padre», asegura el presidente de la fundación.

Beatificación sin fecha

A pesar de que el Papa firmó el decreto hace casi tres meses, todavía no hay fecha prevista para la beatificación. «Hay que recordar que estamos sin nuncio en España y sin obispo en Astorga, lo que está retrasando un poco las cosas», explica el promotor de la causa, que próximamente viajará al Vaticano para reunirse con la Congregación para las Causas de las Santos.

Mientras tanto, el próximo 15 de septiembre se celebrará una Misa en la catedral de Astorga –donde están enterradas las tres mártires– como acción de gracias por la firma del decreto de martirio y el consiguiente anuncio de la beatificación.

De la beatificación, Manuel Gullón espera «que sirva de ejemplo principalmente a los jóvenes. Ellas eran tres enfermeras jóvenes que son modelo de esfuerzo, de sacrificio y de amor por los demás», concluye.

Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATÓLICO DEFIENDE TU FE.


¿Comó murió Judas? ¿A caso se contradice la biblia? ¿Se ahorcó o se lanzó a un precipicio?


¿CÓMO MURIÓ JUDAS? ¿A CASO SE CONTRADICE LA BIBLIA?

¿SE AHORCÓ O SE LANZÓ A UN PRECIPICIO?


¿CÓMO DICE LA BIBLIA QUE SE COMPRÓ UN CAMPO, SI DEVOLVIÓ EL DINERO Y SE SUICIDÓ?
Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso)

Estas preguntas me han sido formuladas en las páginas y grupos que administro y aunque ahí he dado las respuestas, creí oportuno escribir un post al respecto, pues también las he visto en multitud de ocasiones en otros foros.

Muchas personas creen equivocadamente que la Biblia se contradice en multitud de temas, uno de ellos es sobre Judas Iscariote, el Apóstol que traicionó a Jesús, preguntan ellos:

¿Cómo pudo Judas comprarse un campo como asegura Hechos 1,18 "Este, pues, compró un campo con el precio de su iniquidad", si en Mateo 27,5 dice que "Él tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó". No tenía ya el dinero y tampoco existe espacio de tiempo entre la devolución de éste y su suicidio como para que Judas se haya comprado un campo.

La segunda cuestión es que Mateo 27,5 dice que "Él tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó". En cambio Hechos 1,18 dice que "cayendo de cabeza, se reventó por medio y se derramaron todas sus entrañas". ¿Judas se ahorcó o se tiró de cabeza y se desparramaron sus entrañas?

Comencemos diciendo que estás interrogantes son perfectamente válidas y lógicas. Yo mismo me hice esas preguntas hace ya muchos años, cuando comencé a incursionar en la lectura de la Biblia. No me tomaría mucho tiempo encontrar las respuestas, mismas que deseo compartir con ustedes. Pero antes de ver si la Biblia se contradice o no, veamos primero...

¿QUÉ ES UNA CONTRADICCIÓN, CUÁL ES SU DEFINICIÓN?

Originada en el latín “contradictio”, contradicción es una palabra compuesta, formada por “contra” que indica oposición y por “dicere” con el significado de “decir”. Una contradicción es un dicho o acción que se opone a lo que la misma persona expresó o hizo, o que lo hizo otro. En una contradicción se excluyen, anulan o destruyen entre sí, dos proposiciones colocadas una frente a la otra.

Si nos centramos en la lógica, se llama contradicción a la incompatibilidad que existe entre distintas proposiciones. Las expresiones "Juan está vivo" y "Juan está muerto" son contradictorias, siempre que se refieran al mismo individuo: no es compatible afirmar "Juan está vivo y está muerto" ya que esta persona o está viva o está muerta, pero no viva y muerta de manera simultánea. Estas proposiciones se invalidan entre sí.

Una vez que tenemos claro lo que es una contradicción, pasemos a responder la primera pregunta:

¿JUDAS SE COMPRÓ UN CAMPO CON EL PRECIO DE SU TRAICIÓN?

La respuesta inmediata es NO, Judas no compró personalmente ningún campo, pues claramente la Biblia nos informa que fueron los sacerdotes judíos quienes lo compraron.

Mateo 27,5-10
El tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó.
Los sumos sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: «No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque son precio de sangre.»
Y después de deliberar, compraron con ellas el Campo del Alfarero como lugar de sepultura para los forasteros.
Por esta razón ese campo se llamó «Campo de Sangre», hasta hoy.
Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Y tomaron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue apreciado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el Campo del Alfarero, según lo que me ordenó el Señor.»


La pregunta lógica es: si los sacerdotes compraron el campo, ¿Por qué Hechos 1,18 dice que "Este (o sea Judas) pues, compró un campo con el precio de su iniquidad"?

Pues porque el dinero devuelto por Judas, era según la ley judía, dinero ilícito, "precio de sangre" y no podía ser ingresado al tesoro del templo, que era sagrado. Es por eso que deliberan entre ellos y deciden comprar un campo para sepultar a los extranjeros, es decir, los sacerdotes judíos deciden realizar una "obra" con el dinero, ninguno puede hacer el "donativo" de los fondos para tal obra a título personal porque es dinero sucio, manchado, el "donador" lógico es Judas. La ley judía y las leyes actuales, atribuyen al donador, la compra o realización de una obra, no a quienes la realizan personalmente. Es por eso que Hechos 1, 18 con toda propiedad puede decir que Judas se compró un campo. Ambas afirmaciones de la Biblia son verdaderas, son legítimas y lo más importante, una afirmación no excluye a la otra, no hay por tanto, contradicción alguna.

Dicho lo anterior, pasemos a analizar la segunda cuestión.

¿CÓMO MURIÓ JUDAS, AHORCADO O CAYÓ DE CABEZA REVENTÁNDOSE Y ESPARCIENDO SUS ENTRAÑAS?

Comencemos diciendo que Mateo y Lucas, autor del libro de los Hechos, coinciden en el punto más importante: JUDAS SE SUICIDÓ, de modo que ahí para empezar no existe ninguna contradicción. Ahora bien, ¿La afirmación de Mateo, excluye o cierra toda posibilidad a lo expuesto por Lucas? La respuesta es NO, no se excluyen entre sí ambas afirmaciones. Judas trepa a la rama de un árbol a la orilla de un barranco o despeñadero, ata la cuerda a la rama, se la pone al cuello, salta al vacío y se ahorca, la rama se rompe, ya sea al saltar Judas, o posteriormente al ser vencida por el peso, rompiéndose la cabeza y desparramando las entrañas. ¿Contradicción? No existe ninguna, ambas proposiciones de la Biblia son verdaderas y una no excluye a la otra.




CONCLUSIÓN

La Biblia es veraz, no existe contradicción en ella, simplemente lo que un autor nos dice, el otro lo complementa o nos proporciona mayor información que el anterior autor no nos dio.

PAX ET BONUM

Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.



¿De qué murió la Virgen María?


¿DE QUÉ MURIÓ LA VIRGEN MARÍA?
Por: Alegrate Reina del Cielo

¿La Virgen María murió? ¿Dónde? ¿Existe su sepulcro? ¿Debemos rendirle culto?

Royo Marín responde así a la pregunta: "No parece que muriera de enfermedad, ni de vejez muy avanzada, ni por accidente violento (martirio), ni por ninguna otra causa que por el amor ardentísimo que consumía su corazón."

No creamos que esta afirmación de que el amor a Dios haya sido la causa del fallecimiento (¿o desfallecimiento?) de María, es una ilusión poética, producto de una piedad ingenua y entusiasta para con la Santísima Virgen. No. Esta enseñanza se funda en testimonios de los Santos Padres, quienes dejaron traslucir con frecuencia su pensamiento sobre este particular.

El Padre Joaquín Cardoso, s.j. cita a San Alberto Magno: "Creemos que murió sin dolor y de amor». Nos asegura, además, que a San Alberto siguen otros como el Abad Guerrico, Ricardo de San Lorenzo, San Francisco de Sales, San Alfonso María de Ligorio y otros muchísimos."

Y veamos qué nos dice Juan Pablo II sobre las causas de la muerte de la Madre de Dios: "Más importante es investigar la actitud espiritual de la Virgen en el momento de dejar este mundo." Entonces se apoya en San Francisco de Sales, quien considera que la muerte de María se produjo como un ímpetu de amor. En el Tratado del Amor de Dios habla de una muerte "en el Amor, a causa del Amor y por Amor" (Tratado del Amor de Dios, Lib. 7, 12-14; JP II, 25-junio-99.)

Royo Marín cita a Alastruey, quien en su Tratado de la Virgen Santísima afirma: "La Santísima Virgen acabó su vida con muerte extática, en fuerza del divino amor y del vehemente deseo y contemplación intensísima de las cosas celestiales."

Es nuevamente Juan Pablo II quien aclara aún más este punto: "Cualquiera que haya sido el hecho orgánico y biológico que, desde el punto de vista físico, le haya producido la muerte, puede decirse que el tránsilo de esta vida a la otra fue para María una maduración de la gracia en la gloria, de modo que nunca mejor que en este caso la muerte pudo concebierse como una dormición."

Luego basándose en la tradición para tratar este tema, el Papa nos aclara aún más este maravilloso suceso:

"Algunos Padres de la Iglesia describen a Jesús mismo que va a recibir a su Madre en el momento de la muerte, para introducirla en la gloria celeste. Así, presentan la muerte de María como un acontecimiento de amor que la llevó a reunirse con su Hijo Divino, para compartir con El la vida inmortal. Al final de su existencia terrena habrá experimentado, como San Pablo -y más que él- el deseo de liberarse del cuerpo para estar con Cristo para siempre." (JP II, 25-junio-97)

Otro ilustre Mariólogo, Garriguet, también citado por Royo Marín, nos describe más detalles sobre la vida y la dormición de la Madre de Dios: "María murió sin dolor, porque vivió sin placer; sin temor, porque vivió sin pecado; sin sentimiento, porque vivió sin apego terrenal. Su muerte fue semejante al declinar de una hermosa tarde, como un sueño dulce y apacible; era menos el fin de una vida que la aurora de una existencia mejor. Para designarla la Iglesia encontró una palabra encantadora: la llama sueño o dormición de la Virgen."

Pero es el elocuentísmo predicador francés del Siglo XVI-XVII, Bossuet, Obispo de Meaux, quien en su Sermón Segundo sobre la Asunción de María nos describe con los más bellos detalles qué significa morir de amor y cómo fue este maravilloso pasaje de la vida de la Madre de Dios:

"El amor profano es quejumbroso y está diciendo siempre: languidezco y muero de amor. Pero no es sobre este fundamento en el que me baso para haceros ver que el amor puede dar la muerte. Quiero establecer esta verdad sobre una propiedad del Amor Divino.

Digo, pues, que el Amor Divino, trae consigo un despojamiento y una soledad inmensa, que la naturaleza no es capaz de sobrellevar; una tal destrucción del hombre entero y un aniquilamiento tan profundo en nosotros mismos, que todos los sentidos son suspendidos. Porque es necesario desnudarse de todo para ir a Dios, y que no haya nada que nos retenga. Y la raíz profunda de tal separación es esos tremendos celos de Dios, que quiere estar solo en un alma, y no puede sufrir a nadie más que a Sí mismo, en un corazón que quiere amor. (Amarás a Dios sobre todas las cosas. Si alguno ama a su padre o a su madre o a sus hermanos más que a Mí, no es digno de Mí)."

"Ya podemos comprender esta soledad inmensa que pide un Dios celoso. Quiere que se destruya, que se aniquile todo lo que no es El. Y, sin embargo, se oculta y no da a ninguno un punto de donde asirlo materialmente, de tal modo que el alma, desprendida por una parte de todo, y por otra, no encontrado aquí el medio de poseer a Dios efectivamente, cae en debilidades y desfallecimientos inconcebibles. Y cuando el amor llega a su perfección, el desfallecimiento llega hasta la muerte, y el rigor hasta perder la vida."

«Y he aquí lo que da el golpe mortal: es que el corazón despojado de todo amor superfluo, es atraído con fuerza al solo Bien necesario, con una fuerza increíble y, no encontrándolo, muere de congoja. `El hombre insensato´ -dice San Pablo- `no entiende estas cosas y el sensual no las concibe; pero nosotros hablamos de la sabiduría entre los perfectos y explicamos a los espirituales los misterios del espíritu´. Digo, pues, que el alma, desprendida de todo anhelo de lo superfluo, es impulsada y atraída hacia Dios con una fuerza infinita, y es esto lo que le da la muerte; porque , de un lado, se arranca de todos los objetos sensibles, y por otro, el objeto que busca es tan inaccesible aquí, que no puede alcanzarlo. No lo ve sino por la fe, es decir: no lo ve; no lo abraza, sino en medio de sombras y como a través de las nubes, es decir, que no tiene de dónde asirlo. Y el amor frustrado se vuelve contra sí mismo y se hace a sí mismo insoportable.»

«Yo he querido daros alguna idea del amor de la Santísima Virgen durante los días de su destierro y la cautividad de su vida mortal. No, no; los Serafines mismos no pueden entender, ni dignamente explicar, con qué fuerza era atraída María a su Bien Amado, ni con qué violencia sufría su corazón en esta separación. Si jamás hubo algún alma tan penetrada de la Cruz y de este espíritu de destrucción santa, fue la Virgen María. Ella estaba, pues, siempre muriendo, siempre llamando a su Bien Amado con un anhelo mortal».

«No busquéis, pues, almas santas, otra causa de la muerte de la Santa Virgen. Su amor era tan ardiente, tan fuerte, tan inflamado, que no lanzaba un suspiro que no debiera romper todas las ligaduras de esta vida mortal; no enviaba un deseo al Cielo que no hubiera debido arrastrar consigo su alma entera. Os he dicho antes, cristianos, que su muerte fue milagrosa, pero me veo obligado a cambiar de opinión: su muerte no fue el milagro, el milagro estuvo en la suspensión de esa muerte, en que pudiera vivir separada de su Bien Amado. Vivía, sin embargo, porque esa era la determinación de Dios, para que fuese conforme con Jesucristo su Hijo crucificado por el martirio insoportable de una larga vida, tan penosa para Ella, como necesaria para la Iglesia. Pero como el Divino Amor reinaba en su corazón sin ningún obstáculo, iba de día en día aumentándose sin cesar por el ejercicio, creciendo y desarrollándose por sí mismo, de modo que al fin llegó a tal perfección, que la tierra ya no era capaz de contenerla. Así, no fue otra causa de la muerte de María que la vivacidad de su amor».

«Y esta alma santa y bienaventurada atrae consigo a su cuerpo a una resurrección anticipada. Porque, aunque Dios ha señalado un término común a la resurrección de todos los muertos, hay razones particulares que le obligan a avanzar ese término en favor de la Virgen María». (Bossuet, citado por el Padre Joaquín Cardozo s.j. en La Asunción de María Santísima).

Si Jesús murió en la cruz, ¿Es correcto decir que Dios murió en esa cruz?


SI JESÚS MURIÓ EN LA CRUZ, ¿ES CORRECTO DECIR QUE DIOS MURIÓ EN ESA CRUZ?
Por: Corazones.org 

Este es un tema que hay que entender bien para no caer en el error de pensar que Dios dejó de existir o fue disminuido por la muerte.

Nunca debemos olvidar que en Jesús hay dos naturalezas, él es verdadero Dios y verdadero hombre.

DIOS
Él es adorado (Mt 2, 2; 2, 11; 14, 33; 28, 9)
A Él se le adora (Hch 7, 59; 1 Co 1, 1-2)
Él fue llamado Dios (Jn 20,28; Heb 1, 8)
Él fue llamado "Hijo de Dios" (Mc 1, 1)
Él no cometió pecado (1 Pe 2, 22; He 4:15)
Él sabía todas las cosas (Jn 21, 17)
Él da vida eterna (Jn 20, 28)
En Él habita la plenitud de Dios (Col. 2, 9)


HOMBRE

Él adoró al Padre (Jn 17)
Él le oró al Padre (Jn 17, 1)
Él fue llamado hombre (Mc 15, 39; Jn 19, 5)
Él fue llamado "Hijo del Hombre" (Jn 9, 35-37)
Él fue tentado (Mt 4, 1)
Él creció en sabiduría (Lc 2, 52)
Él murió (Rom 5, 8)
Él tiene un cuerpo de carne y huesos (Lc 24, 39)

Si reconocemos que Jesús murió en la cruz y que El es Dios, ¿podemos decir que Dios murió en la cruz?, si, es correcto decir que Dios murió en la cruz. Pero hay que entender bien para no caer en el error de pensar que Dios dejó de existir o fué disminuido.

La Iglesia enseña que "la naturaleza humana de Cristo pertenece propiamente a la persona divina del Hijo de Dios que la ha asumido. Todo lo que es y hace en ella pertenece a "uno de la Trinidad" -Catecismo #470:

470 Puesto que en la unión misteriosa de la Encarnación "la naturaleza humana ha sido asumida, no absorbida" (GS22, 2), la Iglesia ha llegado a confesar con el correr de los siglos, la plena realidad del alma humana, con sus operaciones de inteligencia y de voluntad, y del cuerpo humano de Cristo. Pero paralelamente, ha tenido que recordar en cada ocasión que la naturaleza humana de Cristo pertenece propiamente a la persona divina del Hijo de Dios que la ha asumido. Todo lo que es y hace en ella proviene de "uno de la Trinidad". El Hijo de Dios comunica, pues, a su humanidad su propio modo personal de existir en la Trinidad. Así, en su alma como en su cuerpo, Cristo expresa humanamente las costumbres divinas de la Trinidad (cf. Jn 14, 9-10):
«El Hijo de Dios [...] trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado» (GS 22, 2).

La segunda persona de la Trinidad asumió la naturaleza humana de manera que todo lo que le ocurre a Jesús (nacer, sufrir, morir, etc) se le atribuye a su persona que es divina. Hay una verdadera unión. Así lo enseña el Catecismo:

"... todo en la humanidad de Jesucristo debe ser atribuido a su persona divina como a su propio sujeto... no solamente los milagros sino también los sufrimientos y la misma muerte" Catecismo #468.
468 Después del Concilio de Calcedonia, algunos concibieron la naturaleza humana de Cristo como una especie de sujeto personal. Contra éstos, el quinto Concilio Ecuménico, en Constantinopla, el año 553 confesó a propósito de Cristo: "No hay más que una sola hipóstasis [o persona] [...] que es nuestro Señor Jesucristo,uno de la Trinidad" (Concilio de Constantinopla II: DS, 424). Por tanto, todo en la humanidad de Jesucristo debe ser atribuido a su persona divina como a su propio sujeto (cf. ya Concilio de Éfeso: DS, 255), no solamente los milagros sino también los sufrimientos (cf. Concilio de Constantinopla II: DS, 424) y la misma muerte: "El que ha sido crucificado en la carne, nuestro Señor Jesucristo, es verdadero Dios, Señor de la gloria y uno de la Santísima Trinidad" (ibíd., 432).

Tal vez nos sea más sencillo comprenderlo con un jemplo: Jesús nace de María, por lo tanto Dios nació de María. Por eso ella es Madre de Dios. Sabemos que Dios existe eternamente y no comienza a existir hace 2000 años. Pero si comienza a ser hombre hace 2000 años.

Igualmente la Iglesia enseña que Jesús murió en la cruz y como la persona de Jesús es divina, Dios murió en la cruz, sin con esto implicar que Dios dejó de existir, ya que sabemos que Dios no tiene principio ni fin. La naturaleza divina de Jesús no murió en la cruz, su naturaleza humana sí.

"Oh Cristo Dios, que por tu muerte has aplastado la muerte" (Tropario, citado en el Catecismo # 469)

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://www.es.catholic.net/op/articulos/61570/cat/10/si-jesus-muere-en-la-cruz-es-correcto-decir-que-dios-murio-en-esa-cruz.html

Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

Nota importante: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!

¿Cómo murió Martín Lutero? La realidad supera a la ficción


¿CÓMO MURIÓ LUTERO?
Por Javier Olivera Ravasi

La versión oficial protestante narra que el mayor artífice de la ruptura cristiana falleció de muerte natural, el 15 de febrero de 1546, luego de un viaje a Eisleben y padeciendo una angina en el pecho; ¿fue realmente así?

Un estudioso alemán contemporáneo, Dietrich Emme, ofrece una versión muy diferente en una revisión de los hechos. En su “Martin Luther, Seine Jugend und Stu­dienzeit 1483-1505. Eine doku­mentarische Darstelleng”[1] (“Mar­tín Lutero: La juventud y los años de estudio desde 1483 al 1505. Bonn 1983”) señala que Lutero se suicidó; pero no es el único en señalarlo.

Asimismo, un psicoanalista freudiano, M. Roland Dalbiez, en su estudio sobre “La angustia de Lutero”[2],le atribuye «…una neurosis de angustia gravísima, tan grave que uno puede preguntarse si no ha sido debida a un estado-límite en la frontera entre la neurosis, por una parte, y el “raptus suicida”, por otra, un automatismo teleológico anti-suicida»[3].

Sí; Lutero tuvo tendencias suicidas, como puede corroborarse en sus mismas “Tischreden” (“Charlas de sobremesa”) donde se reporta, entre otras, una de sus conversaciones con el pastor Güben, Leonhard Beyer, ocurrida en el año 1551:

«Nos dijo que, cuando estaba prisionero, el diablo lo había malvadamente atormentado y que había reído de todo corazón cuando él (Lutero) tomó en su mano un cuchillo, diciéndole: “¡Ve adelante! ¡Suicídate!” (…). Esto me ha ocurrido muy a menudo, tanto como para ponerme en la mano un cuchillo… y que pensamientos malvados me venían a la mente de tal modo, de manera de no poder ya rezar»[4].

Algo análogo narra en 1606 el franciscano Heinrich Sedulius, en su “Preaescriptiones adversus haereses” al traer a colación el valioso testimonio de Ambrosio Kudtfeld, un testigo y hombre de confianza del “reformador” quien, lejos de narrar una muerte a causa de una angina, dice:

«Martín Lutero, la noche antes de su muerte, se dejó vencer por su habitual intemperancia y en tal exceso que fuimos obligados a llevarlo, completamente alcoholizado, y colocarlo en su lecho. Luego, nos retiramos a nuestra cámara, ¡sin presentir nada desagradable! A la mañana siguiente, volvimos junto a nuestro señor para ayudarlo a vestirse, como de costumbre. Entonces – ¡oh, qué dolor! – ¡vimos a nuestro señor Martín colgando del lecho y estrangulado miserablemente! Tenía la boca torcida, la parte derecha del rostro negra, el cuello rojo y deforme»[5].

Efectivamente en aquella época se usaban camas elevadas, sostenidas por columnas.

«Frente a este horrendo espectáculo, ¡fuimos presos de un gran temor! ¡Corrimos, sin retardo, a los príncipes, sus convidados de la víspera, a anunciarles el execrable fin de Lutero! Ellos, llenos de terror como nosotros, nos comprometieron en seguida, con mil promesas y los más solemnes juramentos, a observar, respecto de aquel suceso, un silencio eterno, y que nada trascendiera. Luego, nos ordenaron quitar del cabezal el horrible cadáver de Lutero, ponerlo sobre su lecho y divulgar, después, entre el pueblo, que el “maestro Lutero” ¡había abandonado de improviso esta vida»[6].

El mismo Maritain señala que el doctor De Coster, quien examinó a Lutero, explica que la boca del difunto se encontraba torcida con el rostro negro y con su cuello rojo y deforme[7].

También el sacerdote oratoriano Bozio, en su libro “De Signis Ecclesiae”, publicado en 1592[8], señala que un doméstico del reformador indicó que su señor fue encontrado ahorcado de las columnas de su lecho; lo mismo dice el Dr. Géorges Claudin[9].

Como bien señala el P. Villa, al parecer “Lutero, entonces, no murió de muerte natural, como se ha escrito falsamente en todos los libros de historia del protestantismo, sino que murió suicida, en su mismo lecho, después de una esplendorosa cena en la cual, como de costumbre, ¡había bebido desmesuradamente y se había saciado de comida fuera de todo límite!”[10].

Él, quien había despotricado contra la Iglesia, el Papado y la doctrina católica, paradójicamente ese 15 de febrero de 1546, fiesta de la Cátedra de San Pedro, abandonaba voluntariamente su vida mortal a las tres de la mañana, la anti–hora de la redención que nos trajo Nuestro Señor Jesucristo en el calvario.

Es triste: pero así acaban los que mal andan…

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi


[1] Vale la pena decir que los dos historiadores más competentes en Alemania acerca de la vida de Lutero, el Dr. Theobald Beer y el Prof. Remigius Baumer, han corroborado tanto el material, como los documentos citados por Emme.

[2] Roland Dalbiez, L’angoisse de Luther, Tequi, Paris 1974.

[3] Luigi Villa, Martín Lutero. Homicida y suicida, Civiltà, Brescia s/f, 5 (http://www.chiesaviva.com/lutero%20omicida%20e%20suicida/lutero%20homicida%20y%20suicida.pdf), 8.

[4] Luigi Villa, op. cit., 12-13.

[5] Ibídem, 16. El texto en latín puede verse en Heinrici Seduli ex Ordine Minorum, Praescriptiones adversus haereses, Officina Plantiniana, Amberes 1606, 257 pp. (online, aquí: http://bajarlibros.co/libro/f.-heinrici-seduli-ex-ordine-minorum-praescriptiones-adversus-haereses/bwjIJTfTtzjt2o2G/).

[6] Ibídem. Es interesante coincidencia, Maritain cuenta en su libro Tres reformadores, que muchos amigos, compañeros y primeros discípulos de Lutero también acabaron suicidándose.

[7] El dato que trae Maritain se encuentra en la edición francesa; no en la castellana.

[8] Tomás Bozio, De signis Ecclesiae Dei, Pedro Landry, Lyon 1593-1594, 3 vols.

[9] Géorges Claudin, La mort de Luther, Noisy-Le-Sec, Paris 1900, 99 (puede consultarse aquí: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k9323938.r=).

[10] Luigi Villa, op. cit., 17.

Fuente infocatolica.com


Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

Nota importante: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!



¿Es cierto que Martín Lutero murió siendo católico?


¿ES CIERTO QUE MARTÍN LUTERO MURIÓ SIENDO CATÓLICO? 

Reproduzco aquí un extracto de la obra Ricardo García Villoslada, Martín Lutero, Tomo II, En Lucha contra Roma 

Por: José Miguel Arráiz | Fuente: ApologeticaCatolica.org

Es una pregunta que he escuchado en algunas ocasiones: ¿Se arrepintió Lutero al final de su vida de haberse apartado de la Iglesia Católica? ¿Expresó algún deseo de volver a su seno? La verdad no he encontrado ninguna bibliografía seria (ni católica ni protestante) que narre tal cosa, por el contrario, todo indica que lamentablemente murió -según sus propias palabras- lleno de odio hacia el Papa y a la Iglesia Católica. Dios haya tenido piedad de su alma. 

Reproduzco para los lectores un extracto de la obra Ricardo García Villoslada, Martín Lutero, Tomo II, En Lucha contra Roma, donde se narra lo ocurrido durante los últimos días de su vida. 

La víspera de la muerte de Martín Lutero 

Poseemos varios relatos de las últimas horas de Martín Lutero, redactados inmediatamente después de su muerte por testigos presenciales, de suerte que nos es muy fácil reconstruir la escena final. Tal vez exageraron tendenciosamente el espíritu de piedad y la continua oración, como si pintaran la muerte de uno de aquellos santos a quienes tan poca devoción tenía el Reformador; pero sustancialmente parecen objetivos y exactos. 

"Desde el día 29 de enero hasta el 17 de febrero inclusive -leemos en el relato de J. Jonas y M. Coelius-estuvo en Eisleben conferenciando (con los condes), y entre tanto predicó cuatro veces; una vez recibió públicamente la absolución de un sacerdote estando en el altar y dos veces comulgó. En la segunda de estas comuniones, o sea, el domingo 14, fiesta de San Valentín, ordenó y consagró dos sacerdotes según el uso de los apóstoles… Todos esos veintiún días, al anochecer, se levantaba de la mesa de la gran sala (en la planta baja) para subir a su cámara a eso de las ocho o antes. Y todas las noches pasaba un rato junto a la ventana, haciendo oración a Dios con tanta seriedad y diligencia, que nosotros, Dr. Joñas, M. Coelius, Ambrosio, su sirviente, y Juan Aurifaber Weimariense, que estábamos en silencio, le oíamos algunas palabras y nos admirábamos. Luego se volvía de la ventana alegremente como aliviado de un gran peso, y conversaba con nosotros la mitad de un cuarto de hora; y seguidamente se iba a la cama" (Bericht vom christlichen Abschied… D. Martini Lutheri: WA 54,488; STRIEDER, Authentische 25-26.). 

"Todo el tiempo que estuvimos en Eisleben en estos negocios de los condes y señores fue normalmente a comer y cenar, y en la mesa comió y bebió bastante bien, y alabó la comida y la bebida, que tanto le gustaba siendo de su tierra. También durmió y descansó bastante todas las noches. Su criado Ambrosio, yo el Dr. Jonas, sus dos hijos menores, Martín y Pablo, juntamente con uno o dos sirvientes, nos quedábamos con él en su aposento, y, al ir a la cama, todas las noches le calentábamos los almohadones, según su costumbre" (W. KAWERAU, Der Briefwechsel des J. Jonas II 177. Carta de Joñas a Juan Federico de Sajonia escrita el día 18 de febrero "umb vier Hor frue" (STRIEDER, 3)) 

Es de notar que el aposento era grande; medía, según Grisar, 8 X 2,58 metros. Según Paulus, 7,42 metros de longitud; de anchura, 2,45 metros en un extremo y 3,75 en el otro. En esta parte más ancha se abría otro aposentillo o alcoba, reservada a Lutero. El miércoles 17 de febrero ya no intervino en la pacificación de los condes, porque tanto estos señores como otros amigos, viéndolo muy fatigado, le rogaron que no viniese más a las reuniones, que se tenían en la planta baja, sino que se quedase en su habitación descansando. En efecto, ese día permaneció en su habitación, tendido en un sofá o camilla de cuero, quitados los calzones, o paseando y orando. Pero al mediodía y a la cena bajó a la sala grande y se sentó en su silla de siempre. "En la noche del mismo miércoles, antes de la cena, empezó a quejarse de una opresión en el pecho, no en el corazón, y pidió que le diéramos friegas con paños calientes, después de lo cual dijo: "La opresión disminuye un poco". Para la cena bajó a la gran sala inferior, porque decía: "El estar solo no causa alegría". En la cena comió bastante y estuvo de buen humor, contando chistes" (KAWERAU, Der Briefwechsel 177; STRIEDER, 4.). 

Se habló también de cosas serias, de la vida y de la muerte, y dijo Lutero que en la vida futura, eterna y bienaventurada, nos reconoceremos los que aquí fuimos amigos. A la pregunta cómo sería eso, respondió: "Como Adán, que, sin haber visto antes a Eva, la reconoció en seguida cuando el Señor se la presentó, pues no le interrogó: "¿Quién eres?, sino que dijo: Tú eres carne de mi carne" (Bericht vom christlichen Abschied: WA 54,489; STRIEDER, 26.). Terminada la cena, se levantó y subió a su aposentillo (inn sein Stüblin). 

"En tus manos encomiendo mi espíritu" 

Sigamos oyendo el relato más largo de los testigos presenciales. "Subieron tras él sus dos hijos, Martín y Pablo, y M. Coelius. Según su costumbre, se asomó a la ventana de su aposentillo, orando. Se fue Coelius y vino Juan Aurifaber Weimariense. Entonces dijo el Doctor: "Me viene un dolor y angustia, como antes, en torno al pecho". Observó Aurifaber: "Cuando yo era preceptor de los condesitos, vi que, si les dolía el pecho o sentían cualquier otro mal, la condesa les daba unicornio; si queréis, lo mandaré traer". "Sí" dijo el Doctor… 

"Cuando nosotros subimos, se quejaba de fuerte dolor al pecho. Inmediatamente empezamos a darle friegas con paños calientes, según acostumbraba a hacerlo en casa. Sintiendo alivio, dijo: "Estoy mejor". Vino corriendo el conde Alberto con el maestro Juan (Aurifaber), trayendo unicornio. Habló el conde: "¿Cómo está, querido señor Doctor?" Respondió el Doctor: "No es necesario, ilustre señor; ya comienzo a estar mejor". El mismo conde raspó el unicornio, y, cuando el Doctor sintió mejoría, se marchó, dejando a uno de sus consejeros, Conrado de Wolfframsdorff, con nosotros, Dr. Jonas, M. Celio, Juan y Ambrosio. Por deseo del Doctor, se le administró dos veces polvo de unicornio en una cuchara con vino. A eso de las nueve se puso en su camilla o sofá (Rugebetlin), diciendo: "Si pudiera dormir media horita, creo que todo iría mejor". Durmió hora y media suave y naturalmente hasta las diez… Cuando a las diez en punto se despertó, dijo: " ¡Cómo! ¿Estáis aquí todavía? ¿Por qué no os vais a la cama?" Respondímosle: "No, señor Doctor; ahora tenemos que velar y cuidaros". Entonces quiso levantarse y anduvo un poco por la estancia… Al echarse de nuevo en la camilla, que estaba bien preparada con tablas calientes y almohadones, nos dio a todos la mano y las buenas noches, diciendo: "Doctor Jonas y maestro Coelius y demás, orad por nuestro Señor y por su Evangelio para que le vaya bien, pues el concilio de Trento y el miserable papa se embravecen duramente contra él". Pasaron la noche a su lado en su aposento el Dr. Jonas, los dos hijos, Martín y Pablo; el criado Ambrosio y otros sirvientes… 

"Durmió bien con un resoplido natural, hasta que el reloj dio la una. Despertóse entonces y llamó a su criado Ambrosio, ordenándole que calentase el aposento… Preguntóle el Dr. Jonas si de nuevo sentía debilidad. Respondió: "¡Ay, Señor Dios, qué mal me siento! ¡Ah, querido Dr. Jonas! Pienso que yo, nacido y bautizado en Eisleben, aquí quedaré"… Entonces él, sin apoyo ni ayuda de nadie, dio unos pasos por el aposento hasta la camarilla, exclamando en el umbral: "In manus tuas commendo spiritum meum. Redemisti me, Domine, Deus veritatis" (Ibid., 489-90; 26-28.) 

Como la opresión del pecho no cesaba, se acostó en el sofá. Temiendo por su vida, se mandó aviso -no obstante lo avanzado de la hora- a algunos amigos. A toda prisa vinieron el secretario de la ciudad, Juan Albrecht, con su mujer y con dos médicos; poco después, el conde Alberto con su esposa, y el conde y la condesa de Schwarzburg. Esta última tuvo la precaución de traer ungüentos y otras medicinas, con las que pensaba poder aliviarlo y fortalecerlo. Jonas y Coelius, acercándose a la cabecera, le sugirieron: "Reverendo padre, invocad a vuestro amado Señor Jesucristo, nuestro sumo sacerdote y único mediador". Y como notaran que tenía la camisa empapada de sudor: "Mucho habéis sudado, lo cual es bueno; Dios os otorgará la gracia de recobrar la salud". El replicó: "Mi sudor es el sudor frío de la muerte". Y rezó esta plegaria, según la transmiten Jonas y Coelius, siempre de acuerdo en todo: 

"¡Oh Padre mío celestial, Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Dios de toda consolación! Yo te agradezco el haberme revelado a tu amado Hijo Jesucristo, en quien creo, a quien he predicado y confesado, a quien he amado y alabado, a quien deshonran, persiguen y blasfeman el miserable papa y todos los impíos. Te ruego, señor mío Jesucristo, que mi alma te sea encomendada. ¡Oh Padre celestial! Tengo que dejar ya este cuerpo y partir de esta vida, pero sé cierto que contigo permaneceré eternamente y nadie me arrebatará de tus manos" (Ibid., 491; 28-29.) 

Siguió recitando algunos versículos del Evangelio y de los Salmos. Luego repitió tres veces: Pater, in manus tuas commendo spiritum meum. Redemisti me, Deus veritatis. Y quedó tranquilo, inmóvil, silencioso. El descanso eterno ¿Conservaba aún el conocimiento? "Lo menearon un poco, lo frotaron, lo airearon, lo llamaron, pero él cerró los ojos sin responder. La esposa del conde Alberto y los médicos le frotaron el pulso con toda clase de aguas confortativas… Estando así tan quieto, le gritaron al oído el Dr. Joñas y el maestro Coelius: "Reverendo padre, ¿queréis morir constante en la doctrina y en el Cristo que habéis predicado?" Con voz claramente perceptible respondió: "Sí". Volvióse entonces hacia el lado derecho y empezó a dormir, casi un cuarto de hora, tanto que los presentes, excepto los médicos, esperaban una mejoría… 

"Entre tanto llegó el conde Juan Enrique de Schwartzenburg con su mujer.Pronto la cara del Doctor palideció completamente, la nariz y los pies se le pusieron fríos, y con una respiración profunda, pero suave, entregó su alma, con tanta paciencia y serenidad, que no movió un dedo ni meneó la pierna. Y nadie pudo notar -lo testificamos ante Dios y sobre nuestra conciencia- la menor inquietud, tortura del cuerpo o temor de la muerte, sino que se durmió pacífica y suavemente en el Señor, como cantó Simeón" (Ibid., 492; 29). 

Era el 18 de febrero de 1546, jueves, a las tres menos cuarto de una mañana frígidísima. Martín Lutero había muerto. Aquella mano que había esgrimido incansablemente la pluma como una espada invencible, caía ahora lánguidamente sobre su cuerpo yerto. Aquellos labios de elocuencia torrencial quedaban cerrados para siempre. Aquellos ojos centelleantes se habían apagado, cubiertos por los grandes párpados. Aquel corazón que tan encendidas hogueras de odio había alimentado, ya no volvería a latir. La cara -según el dibujo que poco después le sacó Fortenagel- quedó muy abotagada, con su carnosa sotabarba, mas no repulsiva . 

Afirma Ratzeberger que, terminada la cena del día 17, tomó Lutero en su mano un poco de tiza y escribió en la pared aquel conocido verso: "En vida fui tu peste; muerto seré tu muerte, ¡oh papa!" (Pestis eram vivus, mo riens ero mors tua, papa). Pero Ratzeberger no estaba presente, y ninguno de los testigos, que narran minuciosamente todo lo sucedido en aquellas últimas horas, refieren semejante hecho, aunque tanto Jonas como Coelius muestran conocer ese antiguo verso luterano. Por lo cual debemos pensar que Ratzeberger se equivocó de tiempo; Lutero no escribió ese verso en Eisleben poco antes de morir, sino en Altemburg en su viaje de regreso de Coburg, a principios de octubre de 1530. Verso que en su grave enfermedad de Esmalcalda (1537) dejó a sus amigos para que lo pusieran en su sepulcro como su mejor inscripción funeraria (M. RATZEBERGER, Die handschriftliche Geschichte 138). 

"Yo muero en odio del malvado (es decir, del papa), que se alzó por encima de Dios" ("Ego morior in odio des Boswichts, qui extulit se supra Deum" (Tischr. 3543b III 393).). 

Estas palabras las pronunció también en Esmalcalda, pero de igual modo las podía haber pronunciado en Eisleben a la hora de la muerte, porque no cabe duda que en su pecho alentó siempre toda la fuerza de su odio inveterado contra el "anticristo" de Roma.


Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook. 


Nota importante: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días. 

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!


Alexámenos, el graffiti que demuestra que Jesucristo murió en una cruz


UNA GRAN HISTORIA DE LOS PRIMEROS TIEMPOS DEL CRISTIANISMO

LA MÁS ANTIGUA REPRESENTACIÓN DE LA CRUZ DE CRISTO, “EL GRAFFITI DE ALEXÁMENOS”

Se considera la primera representación pictórica conocida de la crucifixión de Jesús. El grafiti fue descubierto en 1857, cuando el edificio denominado domus Gelotiana (una especie de internado para los pajes imperiales) fue desenterrado en el monte Palatino. Se data como fecha aproximada el año 85-95 d.C., bajo el emperador Domiciano, ya que posteriormente habría permanecido sellada la casa. Es el grafiti de Alexámenos.
Por Kenneth Pierce

“Alexámenos adorando a su Dios”

Pocas personas saben que una de las representaciones más antiguas que conocemos de la crucifixión de Cristo no es una hermosa imagen del Señor, ni siquiera un intento piadoso de los primeros cristianos por recordar a Jesús en su Pasión. Es, por el contrario, una burla: un crucificado con cabeza de asno. Se encuentra en Roma, y fue dibujada por algún desconocido para burlarse de Alexámenos –un joven cristiano– por su fe en Cristo. Debajo del dibujo aún se puede leer la siguiente inscripción en griego: “Alexámenos adorando a su Dios”.




Como sabemos, los primeros siglos del cristianismo serían una época de muchísimas persecuciones y ataques a los cristianos. Incluso antes de las grandes persecuciones fieles como Alexámenos debían sufrir la oposición y los ataques de conocidos y desconocidos.

Entre otras muchas lecciones que podemos extraer de esos tiempos se encuentra la siguiente: al cristiano nunca le faltarán tribulaciones. Estas pueden ser interiores o exteriores, pero ciertamente aparecerán en muchos momentos de nuestra vida.

Quien sigue a Cristo sabe que tarde o temprano, de un modo u otro, sobrevienen las tribulaciones. Es quizás humanamente comprensible querer que nuestra vida transcurra por las aguas tranquilas de un mar calmo. Las vidas de los grandes santos, sin embargo, nos enseñan que los obstáculos son parte de nuestro peregrinar terreno y que es iluso un cristianismo sin cruz.

“Alexámenos es fiel”


El cristiano debe acoger la gracia de Dios para crecer en esta gran virtud de la esperanza. Esto precisamente nos pedía San Pedro: una paciencia nutrida de esperanza. No es la actitud de quien se encoge sobre sí mismo para aguantar los golpes de la vida. La “hypomone”, la esperanza que nos pide el Apóstol, mira siempre al Señor, confiando en su amor y en sus promesas, que nunca –nunca– fallan. Es por eso una esperanza activa, no resignada sino tenaz, firmemente anclada en la fe.

La historia de Alexámenos no se queda en la burla. A pocos metros, en otra pared, fue grabada otra inscripción: “Alexámenos es fiel”. Quizás la escribió él mismo Alexámenos o alguien que lo conocía. Eso no lo podemos saber. Lo que sí podemos saber es que con toda seguridad, en medio de las dificultades, Alexámenos enfrentó la situación con fe firme y una tenaz esperanza. Es decir, con “hypomoné”.


Si deseas conocer más sobre tu fe católica visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/


Nota importante: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!


Publicaciones más leídas del mes

Donaciones:

BÚSCANOS EN FACEBOOK