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Obispo John P. Dolan: Sus tres hermanos se suicidaron, ahora él impulsa la pastoral de la salud mental


“Al tener que afrontar estas pérdidas cuando aún era muy joven, la Iglesia fue el único lugar de consuelo para mí, pero había un desfase entre la ayuda que me podían brindar como líderes espirituales y el acompañamiento más profundo que necesitaba”, afirma el prelado norteamericano

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“Soy un obispo, pero antes que nada, soy un ser humano que comprende el alto costo de las enfermedades mentales, especialmente cuando no se tratan. Como sobreviviente de una pérdida por suicidio, he experimentado de primera mano los dolores de la enfermedad mental en mi propia familia. Después de haber perdido a mi hermano, Tom, mis hermanas, Mary y Therese, y mi cuñado, Joe, todo por suicidio, entiendo la importancia de encontrar algo de consuelo en nuestra iglesia y el regalo que brinda a tantas personas dentro de nuestro parroquias y familias”.

Con estas duras palabras comienza John P. Dolan, obispo de Phoenix, un artículo en America Magazine en el que explica los motivos que le han llevado a impulsar la institución de un apostolado por la salud mental en la diócesis. Y es que, tal como escribe Dolan, al tener que afrontar algunas de estas pérdidas cuando aún era muy joven, “la iglesia fue el único lugar de consuelo para mí”.

Sin embargo, reconoce que había “un desfase entre la ayuda que me podían brindar como líderes espirituales y el acompañamiento más profundo que necesitaba”, por lo que, como obispo, esta experiencia le llevó a instaurar esta iniciativa en la diócesis “con un enfoque en la educación y el acompañamiento, el ministerio tiene como objetivo llenar los vacíos en nuestro cuidado pastoral y abordar de manera integral la salud mental”.

Acompañar desde la fragilidad

La Oficina diocesana del Ministerio de Salud Mental no diagnostica, receta ni trata enfermedades mentales, pero se asegura de que los consejeros y psicólogos que atienden a las personas que llegan buscando ayuda tengan licencia estatal para derivarlas a un profesional que pueda ofrecerles orientación y, en el caso de necesitarlo, un tratamiento. La oficina también brinda capacitación a los miembros del clero, religiosos, diáconos, ministros parroquiales, líderes escolares y laicos sobre la comprensión más actual de las enfermedades mentales, “preparándonos como iglesia para acompañar a quienes padecen enfermedades mentales con confianza, comprensión y cuidado pastoral”, explica Dolan.

“Imagine a una madre de tres niños luchando contra la depresión y sintiéndose culpable de no poder hacer más por sus hijos. El método de acompañamiento de nuestro ministerio de salud mental implicaría invitar a esta madre a una reunión parroquial facilitada por un voluntario capacitado”, ha explicado el prelado acerca del funcionamiento de la iniciativa. “La madre no solo tendría un lugar para expresar sus luchas y recibir una derivación a un profesional, sino que, dependiendo de la parroquia, también podría encontrar acompañamiento en forma de servicios integrales: miembros de la parroquia llevándole comidas, ayuda con la tarea para sus hijos y apoyo comunitario adicional para ayudar a aligerar su carga de manera práctica. Este ministerio se trata de que el cuerpo de Cristo se reúna para apoyar a cada uno de sus amados miembros”.

“Dios eligió hacerse uno con nosotros en nuestra fragilidad. Y a través de su propia fragilidad humana es como Jesucristo, nos acompaña. Compartiendo la misión divina de Jesús, acompañamos a los demás sabiendo que somos apartados pero nunca superiores, porque todos somos frágiles”, ha aseverado el obispo.

Autor: VIDA NUEVA

Fuente: https://www.vidanuevadigital.com/

Francisco: “Los jóvenes buscan en el suicidio una vía de salvación”


No se pudo contener. Francisco reflexionaba esta mañana en la habitual catequesis de los miércoles sobre cómo sanar las heridas del corazón y brotó de él una denuncia sobre una de las lacras ocultas de la sociedad: el suicidio. “Pienso en tantos jóvenes que no toleran las propias heridas y buscan en el suicidio una vía de salvación. Está pasando hoy en nuestras ciudades”, relató el pontífice que expuso a continuación que “hay tantos jóvenes que no ven la salida, que no tienen esperanza y prefieren ir más allá con el olvido y con las heridas”.

Es la alerta que lanzó de forma espontánea durante el transcurso de una audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro y que contó con menos fieles de los habituales. Con la voz algo más recuperada, por con algo de tos, tras la bronquitis que le llevó ser ingresado tres días, el Papa se detuvo en las últimas palabras del Domingo de Ramos -“Sellaron la piedra”- para desarrollar su meditación sobre la esperanza.

¡Cuánta gente triste!

El pontífice argentino desarrolló una reflexión que estuvo plagada de intervenciones fuera del guión. “Antes cuando podía salir por la calle a caminar -ahora no me dejan-, me gustaba ver el rostro de la gente. ¡Cuánta gente triste! ¡Cuánta gente hablando por el móvil, gritando y sin paz! Necesitamos esperanza para ser sanados de tanta tristeza”, expuso para defender la necesidad de encontrarse con Cristo para verdaderamente descubrir la verdadera esperanza.

“Y tú, ¿tienes la esperanza viva o está guardada en un cajón? ¿Tu esperanza te invita a caminar o es un recuerdo romántico, como si fuera una cosa que no existiera? ¿Dónde está tu esperanza hoy?”, se dirigió de forma directa a los peregrinos presentes en la plaza. “Que Jesús regenere en nosotros la esperanza”. Con este deseo, resumiría después Francisco esta mañana su meditación.

Las cicatrices pasadas

Y no fue esta su única interpelación: “¿Quién no está herido en la vida? ¿Quién no lleva las cicatrices de las elecciones pasadas, de los malentendidos, de los dolores que quedan dentro y son difíciles de superar?”, preguntó a los fieles, a quienes les explicó que “Dios no oculta a nuestros ojos las heridas que han traspasado su cuerpo y su alma”.

Sin embargo, sí les hizo ver que “en Pascua se puede abrir un nuevo paso: hacer agujeros de luz en las propias herida”. De hecho, planteó que “Jesús que en la cruz no recrimina, sino que ama, ama y perdona a los que le hacen daño”. “Así convierte el mal en bien, así transforma el dolor en amor”, añadió.

Por eso, expuso que hay dos opciones para afrontar las heridas: “Que se infecten de rencor y tristeza o puedo unirlas con las de Jesús, para que hasta mis heridas se vuelvan luminosas”. A la par, lamentó que “nos vestimos de exterioridad que buscamos y cuidamos, con máscaras para disfrazarnos y mostrarnos mejor de lo que somos. Después, el maquillaje se va y ese es el rostro con el que te presentas a Dios”. “Estamos tan acostumbrados a convivir con las falsedades, que acabamos conviviendo con la falsedad como si fuera verdad y acabamos envenenados”, añadió.

Autor: José Beltrán.

La actriz y cantante Selena Gómez afirma haber querido suicidarse en repetidas ocasiones. Un sacerdote nos explica cómo ayudar a personas con depresión.



La famosa actriz y cantante Selena Gómez relata en una entrevista que hace algunos años sufrió depresión, psicosis y fue diagnosticada como bipolar, problemas que la llevaron a pensar en el suicidio durante varios años y en repetidas ocasiones.

“Voy a ser muy abierta con todos en esto: he estado en cuatro centros de tratamiento”, dijo Gómez, de 30 años, en entrevista con la revista estadounidense Rolling Stone, en ocasión del estreno del documental “Selena Gómez: My Mind & Me" (Mi mente y yo) en Apple TV.

“Creo que cuando llegué a los 20 años todo comenzó a ponerse muy oscuro, cuando comencé a sentir que no tenía control sobre lo que sentía, ya fuera bueno o malo”.

Gómez, dijo que “todo comenzó con la depresión y pasó luego al aislamiento. Luego no me podía mover de mi cama, no quería hablar con nadie. Mis amigos me llevaban comida porque me querían, pero ninguno de nosotros sabía qué era”.

El entrevistador de Rolling Stone indica luego que Selena Gómez nunca intentó suicidarse, pero consideró la idea durante algunos años.

“Pensaba que el mundo estaría mejor sin mí”, aseguró la joven, quien dijo que pensaba que estaría casada a los 25 años, que no se sentía a gusto entre las jóvenes celebridades y que su “única amiga en la industria es Taylor” Swift.

“Sentía a todos a mi alrededor viviendo vidas plenas. Tenía esta posición y era realmente feliz, ¿pero en realidad lo era? ¿Estas cosas materiales me hacían feliz?”.

Fue diagnosticada como bipolar, padeció de psicosis y uno de los tratamientos que recibió no fue adecuado según relata. Tuvo que “desintoxicarse de las medicinas que tomaba”.

“Me costó mucho aceptar que era bipolar, pero aprendí a lidiar con eso”, aseguró Selena Gómez, que también colaboró en la producción de la serie 13 Reasons Why, que cuenta la historia de una adolescente de 17 años que se suicida y que señala a un grupo personas como las 13 “razones” por las que decidió acabar con su vida.

Las claves para afrontar las ideas suicidas y el suicidio

El P. Antonio María Domenech, de la diócesis española de Cuenca, explicó recientemente a EWTN Noticias que “Dios nos da tres virtudes: la fe, la esperanza y la caridad. Aquellos que se quitan la vida pueden tener fe pero han perdido la esperanza. No confían en que el sufrimiento de sus vidas puede llegar a ser un camino para el encuentro con Dios. Eso es la esperanza”.

El sacerdote indicó luego que a quienes piensan en el suicidio hay que ayudarlos a vivir la esperanza ante el hecho que el amor o “la caridad la practican poco, porque creen que su amor no le sirve a nadie y se han hundido internamente”.

El P. Domenech dijo que una forma concreta de disuadir a una persona que quiere suicidarse es decirle “‘Dios te ama’. Y a partir de ello empezar a hablar de Dios y su amor para luego intentar sacarlos de las ideas que los llevan a pensar en sí mismos”.

Toca entonces “sacar ese corazón de esa angustia personal y poder hacerlo pensar en personas, situaciones o momentos en que pueden ayudar a alguien, hacerlos saber que alguien los espera en algún sitio”.

De ese modo, precisó el sacerdote español, “si alguien nos espera o conseguimos que alguien reciba de la persona un bien, pues se les puede salvar la vida”.

¿Qué se puede hacer después de disuadir a alguien del suicidio?

El sacerdote dijo que en su experiencia, una vez que logra derribar las ideas suicidas, “intento mantener el contacto”.

“Me gustaría que cuando intentamos ayudar a alguien que está mal seamos capaces de vivir lo que dice el Evangelio: ‘al que te pide que le acompañes una milla, ve con él durante dos’, es decir darle el doble de lo que necesita”.

El P. Domenech dijo también a EWTN Noticias que a estas personas que se logró disuadir del suicidio “hay que llevarlos a Cristo e intentar caminar a su lado durante un tiempo, sin ser invasivo. Es bueno ponerse al lado, estar disponible aunque sea solo para hablar”.

“A veces hablando o escuchando se hace mucho porque esas personas no suelen ser escuchadas”, resaltó el sacerdote.

“Cada uno según su estado y circunstancias puede hacer algo, suscitando la confianza. Si tú abres el corazón, ellos también lo abrirán”, concluyó.


Decidida a quitarse la vida, pidió a Dios una señal para no hacerlo y esto fue lo que recibió



Nueve años hace que Rosa María empezó a mostrar los primeros signos de una enfermedad que prontamente cambió su vida: en muy poco tiempo quedó postrada en cama por el dolor, la inflamación y la rigidez a causa de una artritis reumatoide que afectó severamente sus articulaciones.

Para entonces, Rosa María contaba con la ayuda de su esposo, José Desiderio, y de su hija Sandra, quien se encargaba de la mayor parte de sus cuidados: la levantaba de la cama para llevarla al baño, la aseaba, le cambiaba la ropa y todo lo que requería en su enfermedad.

Sin embargo, dos años después de que iniciara con la artritis reumatoide, su esposo falleció, y ella cayó en una profunda depresión. Toda la responsabilidad de sus cuidados y del hogar, quedó en manos de su hija, quien tenía que hacer enormes esfuerzos para poder sacarla adelante.

Para Rosa María aquello ya no era vida, y en lo único que pensaba era en suicidarse. Así lo tenía decidido. De manera que comenzó a pedir a Dios una señal para no hacerlo: algo que la hiciera reaccionar, deshacerse de esa idea.

Una señal poderosa


Cuenta Rosa María que por aquel entonces, decidida totalmente a quitarse la vida, logró llegar por ella misma al baño, y justo cuando iba a proceder, entró su hija y le dijo: “¡Estoy embarazada!”.

Aquella noticia tan repentina definitivamente representó para Rosa María una poderosa señal del amor de Dios, un signo claro de que la amaba y de que quería que siguiera con vida.

“Esa ocasión levanté la cara y le dije a Dios: ‘Esa debe ser tu señal, Señor. Y no quiero nada más. Sólo, si tú así lo deseas, concédeme poder moverme para ir al baño. No te pido más”.

Don José Desiderio había fallecido un 20 de diciembre, y el 25 de diciembre del siguiente año nació el pequeño Andrés. Pero aquel signo del amor de Dios no vino sólo: Rosa María comenzó a recobrar la movilidad; paulatinamente pudo hacerse cargo de sus propios cuidados, y retomar después sus actividades en el hogar.

Su vida hoy

Rosa María desde hace un tiempo es beneficiaria de un programa de despensas de la Cáritas Parroquial en la Preciosa Sangre de Cristo (colonia Gómez Farías). Su hogar es modesto, pero sumamente cálido. Y ahora, entre ella, su hija Sandra y el pequeño Andrés atienden felizmente un puestecito de botanas a la salida de su casa.

Así, ordinariamente Rosa María se va muy temprano a Cáritas para ser la primera en la fila, y corre rumbo a casa para poner el puesto y poder vender sus botanas, sobre todo a los barrenderos que a esas horas de la mañana andan muy activos por la colonia. “Si vendo 20 pesos, con eso está bien; no necesitamos mucho para estar contentos”.

Como consecuencia de aquella artritis reumatoide, a veces Rosa María se siente adolorida y sin fuerzas para levantarse de la cama, pero el pequeño Andrés la consuela: “Mamá -me dice-, no estés triste. Hazme un lugarcito. Yo te voy a llenar de amor”.

La más reciente bendición

Durante siete años, Rosa María no ha parado de ver señales del amor de Dios, quien se manifiesta en su vida de una u otra manera.

“Hoy Dios me ha mandado una nueva bendición -señala-: el Cardenal Carlos Aguiar vino a mi casa, que es un hogar muy humilde y pequeñito, y nos ha dado la bendición. Ha sido algo muy emocionante recibirlo a él y al Obispo. El Señor me llena de bendiciones, siempre se acuerda de mí”.

El horror del bullying: Padres despidieron a su hijo de 12 años que se quitó la vida por no soportar el bullying


Drayke, era un hermoso niño de 12 años proveniente de Utah, EE.UU, que soñaba con jugar en la NBA, de buenos valores, amoroso y carismático para toda su familia y conocidos, pero callaba una horrible situación que le llevó a tomar su propia vida como forma de alivio al dolor que sentía: se suicidó.

Constantemente, el pequeño sufría de repetidos abusos y maltratos por parte de un compañero del colegio, al cual la institución suspendió en una ocasión pero eso no fue suficiente para que éste pudiera detenerse de seguir molestando a su víctima; incluso, hubo golpes además del ataque verbal.

Un día el niño llegó a casa con un golpe en uno de sus ojos, pero decidió ocultarle a sus padres lo que realmente le sucedió y mentir para que ellos no se preocuparan, un grave error.

Por un año entero Drayke soportó el bullying y decidió tomar una vía errónea para solucionar este problema y ya no sufrir más, el 9 de este mes sus hermanas mayores lo hallaron inconsciente en el suelo de su habitación; por más que intentaron revivirlo no hubo nada que hacer.

Consecuencias irreparables

Fue llevado hasta emergencias y aunque las enfermeras le aseguraron que iban a hacer todo lo posible para salvarlo, el resultado fue el peor.

“La enfermera me dijo ‘si lo vamos a salvar, este es el momento’ y mi instinto fue gritar ‘salva a mi bebé!'», contó Samie Hardman, madre de Drayke.

“Cada vez que cierro los ojos por la noche, escucho ese grito ‘Drayke! Drayke!’”, contó su padre, Andrew Hardman.

El niño falleció al día siguiente luego de batallar con los estragos del atentado contra su vida; sus padres aún con todo el dolor de esta gran pérdida decidieron hacer público este suceso a fin de que otros no sufran lo mismo que su pequeño.

«¿Qué puede hacer que un niño de 12 años pierda tanta esperanza en su corazón como para atarse la capucha al cuello para quitarse la vida? Una palabra: BULLYING», escribió Andrew a través de una publicación en Instagram que en cuestión de minutos se volvió viral.

«Esta mañana me levanté más enojado que nunca en mi vida. ¿Me culpo a mí mismo? ¿Culpo a mi dulce chico? ¡Culpo al sistema! Culpo al hecho de que estos acosadores existan. ¿Cómo es que hay tanto odio en nuestro mundo que permitimos que los niños hagan daño a otros niños? Es sencillo… nos lo hacemos entre nosotros y ellos aprenden que está bien alimentar su falta de confianza. Creen que eso les hace ser cool», añadió.

Drayke formaba parte del equipo de basketball de su colegio, pero el día de su muerte decidió quedarse en casa porque “estaba cansado”, algo que le pareció normal a sus padres, sin saber que este chico había soportado demasiado y callado mucho más por temor a causarle a ellos una preocupación muy grande y otros problemas.

Por ello, tanto Andy como Samie iniciaron una campaña en redes sociales para crear conciencia sobre el acoso escolar y el impacto que éste tiene sobre los niños, usando la etiqueta #DoItForDrayke (#HazloPorDrayke) sus padres invitan a los usuarios a que estén al pendiente de sus hijos y tengan como prioridad la siembra de valores para con sus semejantes sin importar el entorno o la situación.

¿Qué enseñanzas están recibiendo sus hijos?

Usted que lee esto y tiene hijos, primos, sobrinos, vecinos o allegados que son acosados constantemente en su colegio o en cualquier otra parte, sepa lo importante que es prestar atención a cada una de las actitudes y señales que involuntariamente los pequeños envían sin decir palabras por temor a más problemas, además de que el acoso en ninguno de los casos es divertido y mucho menos sano atacar a otros por cosas como su ropa, su manera de ser, de donde viene o las cosas que le gustan.

Asimismo, es de suma importancia recalcar que el suicidio no es una salida a los problemas, el tomar tu propia vida atenta contra el propósito de Dios para la humanidad y prácticamente se desprecia el regalo que Cristo dio a todos al morir en la cruz.

El suicido no es la salida a los problemas

Hay miles de formas de solucionar problemas como éste y es trascendental que los padres hagan todo tipo de esfuerzos para proteger la salud mental, física, espiritual además de los valores de sus hijos, tanto en el trato hacia otros así como el tomar decisiones y las consecuencias de éstas.

Que sea Dios enviando consuelo a esta familia y con su amor les pueda ayudar a sobrellevar la pérdida irreparable de su pequeño; instamos a que puedan orar por el corazón de los niños y la humanidad entera a fin de que puedan ser guardados de todos los engaños y ataques del enemigo.

Pedófilos, drogadictos, locos y con tendencia al suicidio: Así eran los ideólogos de género

Cuatro de los principales ideólogos de género: Wilhelm Reich, Margaret Sanger, Michel Focault y Margaret Mead
PEDÓFILOS, DROGADICTOS, LOCOS Y CON TENDENCIA AL SUICIDIO: ASÍ ERAN LOS IDEÓLOGOS DE GÉNERO

Atormentados por traumas infantiles, prácticas sexuales degeneradas y odios obsesivos a la figura del padre, lo más increíble es que las doctrinas de los ideólogos de género han logrado colarse hoy en las aulas de universidades y colegios.

Por Javier Torres

Es como si alguien hubiera abierto las puertas del manicomio y las teorías de sus locos más célebres se convirtieran en doctrina mundial.

Ya no hay nada objetivo -ni siquiera la diferenciación biológica XX ó XY, ¡oh cromosomas fascistas!- que determine si somos hombre o mujer. Cada uno, y sólo cada uno, decide lo que es.

Así lo dictaron los ideólogos de género y los profetas del pansexualismo, unos tipos cuyos postulados fueron difundidos antes de probar la camisa de fuerza, la pedofilia, la zoofilia, la drogadicción más salvaje y, en muchos casos, el suicidio final.

La excepción, y no parece casualidad, es la de quienes lograron llevar una vida plácida.


Atormentados por traumas infantiles, prácticas sexuales degeneradas y odios obsesivos a la figura del padre -al varón en general- las doctrinas de los ideólogos de género han logrado colarse hoy en las aulas de universidades y colegios de un occidente que desde hace décadas navega a la deriva.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche
No sólo es la rebelión contra la familia, ni la imposición del relativismo y la corrección política, es sobre todo la guerra sin cuartel contra la naturaleza, contra la realidad más evidente. El triunfo de la voluntad, del yo.

Todo se puede negar porque no hay nada fuera de nosotros que sea objetivo, decía Fiedrich Nietzsche, el filósofo del que parten todos los entusiastas de género.

Terapias sexuales

Dios ha muerto, sostiene el pensador alemán, y si Dios ha muerto también ha muerto la naturaleza creada por él. Así que nada define lo que soy, sólo yo puedo hacerlo. Nietzsche, por cierto, acabó en un manicomio los últimos años de su vida.

Y hasta en eso le siguieron muchos de los ideólogos de género que, además de partir de la filosofía nietzscheana, desarrollaron verdaderas patologías y acabaron sus días en un psiquiátrico. Es el caso del médico alemán Wilhelm Reich.

El médico Wilhelm Reich, marxista y gran precursor de la revolución sexual, fue un gran masturbador compulsivo desde los 6 ó 7 años, practicó la zoofilia y desarrolló un fuerte odio a la figura del padre

Marxista y gran precursor de la revolución sexual, fue un gran masturbador compulsivo desde los 6 ó 7 años. Más tarde practicaría la zoofilia. Algo le marcaría para siempre: el suicidio de su madre tras descubrirse que mantenía relaciones sexuales con un nino de 13 años. Reich culparía de lo ocurrido a su padre, de ahí su posterior odio al patriarcado.

Años más tarde este psiquiatra utilizaría sus clínicas para abusar de las mujeres que participaban en sus “terapias sexuales”. Reich moriría en la cárcel en 1957 tras haber sido diagnosticado de paranoia y esquizofrenia progresiva.

Ortodoxia comunista

Una vida parecida llevó el filósofo francés Michel Focault, considerado uno de los mayores referentes de la ideología de género.

Homosexual, militante del Partido Comunista, tuvo una juventud un tanto convulsa durante la cual fue iniciado en el sadomasoquismo homosexual y el consumo de drogas de todo tipo durante su etapa en EEUU. Intentó suicidarse en varias ocasiones y murió a causa del sida en 1984.

El filósofo comunista francés Louis Althusser
Otro filósofo comunista francés, Louis Althusser, no acabó muy bien que digamos. En 1980 estranguló a su esposa Hélène, lo que motivó su internamiento en un hospital psiquiátrico.

La fundadora de Planned Parenthood abandonó a sus hijos debido a su ninfomanía, fue gran entusiasta del control de la poblacion entre los más pobres y coqueteó con el Ku Klux Klan

Hoy todos hablan de Planned Parenthood, la gran multinacional estadounidense que promueve el aborto en todo el mundo.

Su fundadora, Margaret Sanger, abandonó a sus hijos debido a su ninfomanía. Gran entusiasta de la eugenesia y el control de la poblacion -especialmente entre la poblacion inmigrante y las clases sociales más bajas-, llegó a coquetear con el racista Ku Klux Klan. Murió en 1966 cuando ya era una alcohólica irrefrenable.

La feminista radical Shulamith Firestone
Para Shulamith Firestone, otra gran referente del feminismo radical y la ideología de género, la maternidad era “la opresión radical que sufre la mujer”. Pasó varios años en una clínica psiquiátrica -sufría esquizofrenia-y en 2012 fue encontrada muerta en su casa.

Cuatro amigas, tres se suicidaron

Desde luego, la aportación de las feministas a la ideología de género ha sido muy activa. Otra que destacó por su radicalismo fue Kate Millet, de ideas maoístas, que se convirtió al lesbianismo no por impulso sexual, sino por odio a los varones.

Gran defensora del totalitarismo, llegó a decir que “lo privado también es político”. Al final de su vida fue internada en un psiquiátrico y pidió vigilancia las 24 horas porque ella misma era consciente de su impulso incontrolable al suicidio.

Muy cercana a Millet fue Elizabeth Fisher, que sí logró suicidarse y que ha pasado a la historia como la pionera en fundar un periódico feminista en los Estados Unidos, Aphra. Este grupo de amigas feministas lo completan la cubana María del Drago y Ellen Frankfurt, ambas también se quitarían la vida.

Margaret Mead afirmaba que los roles sexuales eran construcciones culturales a partir de su experiencia en Samoa: luego se demostró que la isla no era representativa respecto al conjunto de la humanidad

Otra mujer y no menos importante que las anteriores fue la filósofa feminista Simone de Beauvoir. La compañera sentimental del existencialista Sartre defendía que la mujer no nace, sino que se hace, siendo en realidad “una construcción social”. La muerte por causas naturales de la pensadora francesa fue una excepción entre la multitud de suicidios de otros autores.

La filósofa feminista, Simone de Beauvoir
Tampoco se quitó la vida la antropóloga Margaret Mead. Su gran aportación al progresismo y el marxismo cultural fue el concepto de género como construcción social que sería introducido en la psicología y la sexología de los años 50.

Un paraíso del progresismo más represivo

Para Mead los roles sexuales variaban según las culturas, es decir, eran construcciones culturales. Por eso daba a entender que no había propiamente hombres ni mujeres, algo que justificó en el polémico libro “Adolescencia, sexo y cultura en Samoa”, publicado en 1928.

Como sucedería con otros ideólogos de género el paso del tiempo destapó su fraude. En los años 80 se demostró que lo que había escrito no tenía validez alguna, ya que el paraíso samoano era en realidad una sociedad muy represiva desde el criterio progresista.

Kinsey, pedófilo y promotor del sadomasoquismo, aseguraba que el 37% de los hombres había experimentado un orgasmo homosexual; luego se descubrió el fraude: hizo la encuesta sólo entre la población reclusa

El rigor tampoco era el fuerte del sexólogo de la Universidad de Indiana, Alfred Kinsey, que causó un enorme revuelo cuando dio a conocer el resultado de uno de sus estudios: el 37% de los hombres ha experimentado alguna vez un orgasmo homosexual a partir de la adolescencia. A esta conclusión llegó tras realizar 5.300 entrevistas personales.

El gran fraude de Kinsey, como luego se descubrió, fue que las entrevistas las llevó a cabo sólo entre la población reclusa. Más tarde también se supo que practicó la pedofilia y promovió el sadomasoquismo en la Universidad de Indiana.

El antropólogo francés Georges Bataille
Igual de perturbado estaba el antropólogo francés Georges Bataille. Aunque al principio estudió para sacerdote, muy pronto abandonó ese camino para acabar afirmando que sus verdaderas iglesias eran los burdeles de París.

Fue un partidario del satanismo orgiástico y fundó una sociedad secreta para practicar decapitaciones -no se llevaron a cabo aunque no faltaron voluntarios- y sexo ritual.

Afortunadamente no todos se suicidaron. Germaine Greer, autora de “El Eunuco femenino” en 1970, acabó participando en la edición británica de ‘El Gran Hermano’ antes de renegar del feminismo. Aún vive.

Fuente Actuall

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¿Los que se quitan la vida van al cielo?


¿LOS QUE SE QUITAN LA VIDA VAN AL CIELO?

ALGUNAS CUESTIONES SOBRE EL SUICIDIO
Por Daniel Alberto Robles Macías

El último momento de la vida de alguien es trascendental, pues allí decidiremos si aceptamos el amor y la misericordia de Dios o simplemente lo rechazamos

Hace unos días veía en las noticias el caso de una chica de 18 años que se había quitado la vida en su casa. Según afirman sus padres, sufría una terrible depresión, consecuencia de una ruptura amorosa. Inmediatamente después, llegó a mi mente la pregunta ¿Qué pasará con su alma? ¿se salvará o se condenará por suicidarse? Esto fue lo que encontré.

Hay que recordar las palabras de San Pablo, quien nos dice que, Dios: “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1Tm 2, 4). El Señor quiere que, todos y cada uno de nosotros, gocemos de su presencia y su compañía en la vida eterna. Pero también hay que dejar claro que Dios siempre respetará nuestra libertad para rechazar ese deseo.

El último momento de la vida de alguien es trascendental, pues es allí donde podremos arrepentirnos de nuestras faltas y decidiremos si aceptamos el amor y la misericordia de Dios o simplemente lo rechazamos. El Catecismo de la Iglesia Católica claramente nos dice cómo es que un alma puede perderse: “Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra “infierno”. (CEC 1033) Dios nos extiende su mano también hasta en el último momento de nuestra vida, pero somos libres de aceptarlo o no.

La vida es un don de Dios y cada uno es el responsable de aprovecharla adecuadamente a los ojos del Creador. Nadie es dueño de su propia vida, sólo es administrador, de modo que habremos de cuidarla y dar cuenta de ello. Por lo tanto, el suicidio contradice el fin de este regalo divino. Es un acto egoísta que va en contra del amor infinito de Dios. En consecuencia, queda claro que quitarse la vida es un acto grave.

Ahora bien, cuando alguien se suicida, nadie en esta tierra puede afirmar si esa persona se fue cielo o al infierno. La Iglesia nos explica: “No se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por caminos que Él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador” (CEC 2283).

Si bien, como ya dijimos, el suicido es un acto de gravedad, nadie debe concluir por sí mismo los motivos que llevaron a esa persona a cometer tal hecho. Pues hay que saber que quien decide acabar con su vida, ordinariamente no tiene un dominio completo de su voluntad. Nadie que se encuentre en un sano equilibrio emocional, psicológico y espiritual, atentaría en total libertad (con todo el sentido de lo que implica) con su vida; por ende, quien se quita la vida, lo está buscando, desesperadamente, como una salida fácil.

De tal modo que, su grado de culpabilidad, es menor y posiblemente Dios no la juzgará como si lo hubiera realizado plenamente consciente y de manera libre. Ya sea por: “trastornos psíquicos graves, la angustia, o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida” (CEC 2282).

La Misericordia de Dios es grande y nunca se acaba, bien lo sabemos. Por eso, guardamos la esperanza de que todos aquellos que tristemente han decidido terminar con su vida, puedan gozar también de la vida eterna. Nadie puede afirmar su condenación ni su salvación, esto sólo le toca a Dios juzgarlo.

Recordemos que Dios mira siempre el interior de nuestro corazón y nos dará siempre, hasta el último momento de nuestra vida, oportunidades para estar con Él. De tal modo que no dejemos de pedir por su eterno descanso.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://es.catholic.net/op/articulos/71488/cat/13/los-que-se-quitan-la-vida-van-al-cielo.html

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¿Cómo murió Martín Lutero? La realidad supera a la ficción


¿CÓMO MURIÓ LUTERO?
Por Javier Olivera Ravasi

La versión oficial protestante narra que el mayor artífice de la ruptura cristiana falleció de muerte natural, el 15 de febrero de 1546, luego de un viaje a Eisleben y padeciendo una angina en el pecho; ¿fue realmente así?

Un estudioso alemán contemporáneo, Dietrich Emme, ofrece una versión muy diferente en una revisión de los hechos. En su “Martin Luther, Seine Jugend und Stu­dienzeit 1483-1505. Eine doku­mentarische Darstelleng”[1] (“Mar­tín Lutero: La juventud y los años de estudio desde 1483 al 1505. Bonn 1983”) señala que Lutero se suicidó; pero no es el único en señalarlo.

Asimismo, un psicoanalista freudiano, M. Roland Dalbiez, en su estudio sobre “La angustia de Lutero”[2],le atribuye «…una neurosis de angustia gravísima, tan grave que uno puede preguntarse si no ha sido debida a un estado-límite en la frontera entre la neurosis, por una parte, y el “raptus suicida”, por otra, un automatismo teleológico anti-suicida»[3].

Sí; Lutero tuvo tendencias suicidas, como puede corroborarse en sus mismas “Tischreden” (“Charlas de sobremesa”) donde se reporta, entre otras, una de sus conversaciones con el pastor Güben, Leonhard Beyer, ocurrida en el año 1551:

«Nos dijo que, cuando estaba prisionero, el diablo lo había malvadamente atormentado y que había reído de todo corazón cuando él (Lutero) tomó en su mano un cuchillo, diciéndole: “¡Ve adelante! ¡Suicídate!” (…). Esto me ha ocurrido muy a menudo, tanto como para ponerme en la mano un cuchillo… y que pensamientos malvados me venían a la mente de tal modo, de manera de no poder ya rezar»[4].

Algo análogo narra en 1606 el franciscano Heinrich Sedulius, en su “Preaescriptiones adversus haereses” al traer a colación el valioso testimonio de Ambrosio Kudtfeld, un testigo y hombre de confianza del “reformador” quien, lejos de narrar una muerte a causa de una angina, dice:

«Martín Lutero, la noche antes de su muerte, se dejó vencer por su habitual intemperancia y en tal exceso que fuimos obligados a llevarlo, completamente alcoholizado, y colocarlo en su lecho. Luego, nos retiramos a nuestra cámara, ¡sin presentir nada desagradable! A la mañana siguiente, volvimos junto a nuestro señor para ayudarlo a vestirse, como de costumbre. Entonces – ¡oh, qué dolor! – ¡vimos a nuestro señor Martín colgando del lecho y estrangulado miserablemente! Tenía la boca torcida, la parte derecha del rostro negra, el cuello rojo y deforme»[5].

Efectivamente en aquella época se usaban camas elevadas, sostenidas por columnas.

«Frente a este horrendo espectáculo, ¡fuimos presos de un gran temor! ¡Corrimos, sin retardo, a los príncipes, sus convidados de la víspera, a anunciarles el execrable fin de Lutero! Ellos, llenos de terror como nosotros, nos comprometieron en seguida, con mil promesas y los más solemnes juramentos, a observar, respecto de aquel suceso, un silencio eterno, y que nada trascendiera. Luego, nos ordenaron quitar del cabezal el horrible cadáver de Lutero, ponerlo sobre su lecho y divulgar, después, entre el pueblo, que el “maestro Lutero” ¡había abandonado de improviso esta vida»[6].

El mismo Maritain señala que el doctor De Coster, quien examinó a Lutero, explica que la boca del difunto se encontraba torcida con el rostro negro y con su cuello rojo y deforme[7].

También el sacerdote oratoriano Bozio, en su libro “De Signis Ecclesiae”, publicado en 1592[8], señala que un doméstico del reformador indicó que su señor fue encontrado ahorcado de las columnas de su lecho; lo mismo dice el Dr. Géorges Claudin[9].

Como bien señala el P. Villa, al parecer “Lutero, entonces, no murió de muerte natural, como se ha escrito falsamente en todos los libros de historia del protestantismo, sino que murió suicida, en su mismo lecho, después de una esplendorosa cena en la cual, como de costumbre, ¡había bebido desmesuradamente y se había saciado de comida fuera de todo límite!”[10].

Él, quien había despotricado contra la Iglesia, el Papado y la doctrina católica, paradójicamente ese 15 de febrero de 1546, fiesta de la Cátedra de San Pedro, abandonaba voluntariamente su vida mortal a las tres de la mañana, la anti–hora de la redención que nos trajo Nuestro Señor Jesucristo en el calvario.

Es triste: pero así acaban los que mal andan…

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi


[1] Vale la pena decir que los dos historiadores más competentes en Alemania acerca de la vida de Lutero, el Dr. Theobald Beer y el Prof. Remigius Baumer, han corroborado tanto el material, como los documentos citados por Emme.

[2] Roland Dalbiez, L’angoisse de Luther, Tequi, Paris 1974.

[3] Luigi Villa, Martín Lutero. Homicida y suicida, Civiltà, Brescia s/f, 5 (http://www.chiesaviva.com/lutero%20omicida%20e%20suicida/lutero%20homicida%20y%20suicida.pdf), 8.

[4] Luigi Villa, op. cit., 12-13.

[5] Ibídem, 16. El texto en latín puede verse en Heinrici Seduli ex Ordine Minorum, Praescriptiones adversus haereses, Officina Plantiniana, Amberes 1606, 257 pp. (online, aquí: http://bajarlibros.co/libro/f.-heinrici-seduli-ex-ordine-minorum-praescriptiones-adversus-haereses/bwjIJTfTtzjt2o2G/).

[6] Ibídem. Es interesante coincidencia, Maritain cuenta en su libro Tres reformadores, que muchos amigos, compañeros y primeros discípulos de Lutero también acabaron suicidándose.

[7] El dato que trae Maritain se encuentra en la edición francesa; no en la castellana.

[8] Tomás Bozio, De signis Ecclesiae Dei, Pedro Landry, Lyon 1593-1594, 3 vols.

[9] Géorges Claudin, La mort de Luther, Noisy-Le-Sec, Paris 1900, 99 (puede consultarse aquí: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k9323938.r=).

[10] Luigi Villa, op. cit., 17.

Fuente infocatolica.com


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