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¿Quién fue Mamá Antula?


Qué bendición poder hablar sobre esta maravillosa mujer que dejó una huella tan profunda en la historia de la fe católica en Argentina. 

Mamá Antula, cuyo nombre real era María Antonia de San José, nació en Santiago del Estero, Argentina, en el año 1730. Desde joven, mostró un profundo amor por Dios y un deseo ardiente de llevar el mensaje del Evangelio a todos los que la rodeaban. Su vida estuvo marcada por una dedicación inquebrantable a la oración, la penitencia y el servicio a los más necesitados.

Una de las facetas más destacadas de la vida de Mamá Antula fue su papel en la fundación de las llamadas "casas de ejercicios espirituales" en Argentina. Estos centros proporcionaban un espacio para que las personas pudieran retirarse del mundo durante un tiempo y dedicarse por completo a la oración, la reflexión y el crecimiento espiritual. Mamá Antula trabajó incansablemente para establecer estas casas en diferentes partes del país, convencida de que eran un medio efectivo para la renovación espiritual y la conversión personal.

Sus esfuerzos no siempre fueron bien recibidos por las autoridades eclesiásticas de la época, que a menudo veían con recelo cualquier intento de innovación o cambio en la forma en que se practicaba la fe. Sin embargo, la perseverancia y la fe inquebrantable de Mamá Antula finalmente prevalecieron, y sus casas de ejercicios espirituales se convirtieron en un lugar de encuentro y renovación para innumerables personas que buscaban crecer en su relación con Dios.

Más allá de su labor en la fundación de estas casas de retiro espiritual, Mamá Antula también se destacó por su profunda espiritualidad y su devoción a la Virgen María. Como buenos católicos, sabemos que María, nuestra Madre celestial, juega un papel fundamental en nuestra vida espiritual. Mamá Antula entendió esto perfectamente y dedicó gran parte de su vida a promover la devoción mariana entre los fieles.

En todo lo que hizo, Mamá Antula irradiaba una profunda alegría y una genuina preocupación por el bienestar espiritual de los demás. Su amor por Dios y por sus semejantes era palpable en cada gesto y en cada palabra. Era una verdadera madre espiritual para muchos, brindando consuelo, orientación y apoyo a quienes acudían a ella en busca de ayuda.

Podríamos decir que Mamá Antula encarnaba en su vida el mensaje del Evangelio de una manera muy especial. Jesús nos llama a amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, y a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Mamá Antula vivió este mandamiento de una manera radical, entregando su vida por completo al servicio de Dios y al cuidado de los demás.

Es importante destacar que la labor de Mamá Antula no se limitó únicamente a su tiempo en la tierra. Después de su muerte en 1799, su legado continuó inspirando a generaciones posteriores de católicos argentinos. En 2012, fue beatificada por el Papa Benedicto XVI, un reconocimiento de su santidad y de la influencia duradera de su vida en la Iglesia y este domingo 11 de febrero de 2024 ha sido Canonizada por el Papa Francisco.

Querido amigo, la historia de Mamá Antula nos recuerda que cada uno de nosotros, sin importar nuestras circunstancias o limitaciones, tiene el poder de hacer una diferencia en el mundo cuando vivimos según los valores del Evangelio. No se trata necesariamente de hacer grandes gestos o realizar obras extraordinarias, sino de vivir con autenticidad y amor, siguiendo el ejemplo de Jesús y buscando siempre el bien de los demás.

En este mundo tan necesitado de amor y esperanza, podemos encontrar en la vida de Mamá Antula un modelo de vida cristiana auténtica y comprometida. Que su ejemplo nos inspire a vivir con pasión y entrega, siempre dispuestos a compartir el amor de Dios con aquellos que nos rodean.

La difícil niñez que llevó a Santa Elizabeth Ann Seton a abrazar la fe católica gracias a la Virgen María


Santa Elizabeth Ann Seton fue una esposa, madre y maestra estadounidense, cuya historia de conversión ocupa un lugar especial en los corazones de muchos. Las pruebas que atravesó, la llevaron a abrazar la fe católica y la devoción a la Virgen María. La Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa Elizabeth el 4 de enero.

El Santuario de Seton compartió un video donde explica la hermosa historia de conversión de la santa, que encontró a la Virgen María durante su viaje de fe y la decidió acoger en su vida.

Aunque cada persona tiene una historia de conversión única, algo en el viaje de Santa Elizabeth Ann Seton es especialmente cercano.

“La infancia de la Madre Seton estuvo llena de relaciones difíciles que la dejaron herida. Sin embargo, Dios le trajo más adelante una relación en la vida que la ayudó a sanar", comienza el narrador.

La Hermana Regina Bechtle, Hermana de la Caridad, revela que el primer recuerdo registrado de Elizabeth Seton es la muerte de su madre y hermana menor, ambas llamadas Catherine. Este evento traumático ocurrió cuando la futura santa tenía apenas tres años.

La ausencia de su madre pesó mucho en Elizabeth, especialmente cuando experimentó complicaciones con el segundo matrimonio de su padre. A menudo luchaba por dirigir la distante relación entre ella y su nueva madrastra.

Sintió una soledad con la que muchos de nosotros podemos relacionarnos, ya que ocurriera en nuestra infancia o nos acompañe actualmente.

Además, Elizabeth, siendo madre de cinco hijos pequeños, quedó viuda a una edad temprana.

No fue hasta su tiempo en Italia junto a la familia Feliki que conoció a la Virgen. En este punto de su vida, había sido criada como protestante, pero sintió algo más profundo al aprender sobre los diferentes aspectos de la fe católica.

Cuando regresó a Nueva York, había decidido ingresar a la Iglesia Católica, pues descubrir la naturaleza materna de la Virgen María la impactó.

De este recuerdo, Santa Elizabeth Ann Seton señaló:

"En todos los juegos de la infancia y en la locura de la juventud he buscado hasta en las nubes a mi madre, y en ese momento, parecía que la hubiera encontrado a ella". El Director Ejecutivo del Santuario de Seton, Rob Judge, agregó:

“El papel de la Santa Madre siempre fue señalar a su hijo y llevar a las personas a Jesús, y ese es su papel hoy desde el cielo... y desempeñó ese mismo papel en la vida de Elizabeth Seton”.

Qué testimonio tan increíble del poder de la intercesión de Nuestra Madre.

Danielle Bean del Santuario de Seton explicó:

"Elizabeth recurrió a la Santísima Virgen María en busca de orientación en su viaje de fe, especialmente cuando estaba discerniendo su conversión de la Iglesia Episcopal a la Católica, pero también para el apoyo diario en las pruebas y tristezas de cuidar a los demás".

¿Qué significa que la Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica?


Con gusto te explicaré cada una de las características de la Iglesia: Una, Santa, Católica y Apostólica. Permíteme desarrollar cada una de ellas:

1. Una: La Iglesia es "una" porque es una sola, única e indivisible. Esta unidad se basa en la unidad de Dios mismo, quien es Padre, Hijo y Espíritu Santo. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo y todos los bautizados formamos parte de ella. Aunque existen diferentes ritos y tradiciones dentro de la Iglesia Católica, todos estamos unidos en la misma fe, los mismos sacramentos y la misma autoridad apostólica.

2. Santa: La Iglesia es "santa" porque es la obra de Dios y está llamada a ser santa como Él es santo. Aunque los miembros de la Iglesia somos pecadores y cometemos errores, la santidad de la Iglesia proviene de su fundador, Jesucristo, quien es perfecto y sin pecado. La Iglesia nos ofrece los medios necesarios para alcanzar la santidad a través de los sacramentos, la enseñanza de la Palabra de Dios y la guía del Espíritu Santo.

3. Católica: La Iglesia es "católica" porque es universal y está destinada a todos los pueblos y culturas. La misión de la Iglesia es llevar el mensaje de salvación de Jesucristo a todas las personas, sin importar su raza, nacionalidad o condición social. La Iglesia Católica se extiende por todo el mundo y tiene una presencia global, con fieles en todos los continentes. Además, la Iglesia Católica abraza todas las dimensiones de la vida humana, ofreciendo orientación y enseñanza en áreas como la moral, la ética, la justicia social y la vida familiar.

4. Apostólica: La Iglesia es "apostólica" porque se fundamenta en los apóstoles, a quienes Jesús eligió como testigos y portadores de su mensaje. La Iglesia se mantiene fiel a la enseñanza de los apóstoles a través de la sucesión apostólica, que es la transmisión del ministerio y la autoridad apostólica de generación en generación. Los obispos son los sucesores de los apóstoles y, junto con el Papa, que es el sucesor de San Pedro, guían y gobiernan la Iglesia. La Iglesia también es apostólica en su misión de continuar la obra de los apóstoles, llevando el Evangelio al mundo y administrando los sacramentos.

Estas cuatro características - Una, Santa, Católica y Apostólica - son esenciales para comprender la identidad y la naturaleza de la Iglesia Católica. Juntas, nos muestran que la Iglesia es una comunidad unida en la fe, llamada a buscar la santidad, abierta a todas las personas y fundada en la autoridad apostólica. Estas características nos recuerdan que la Iglesia es el instrumento que Dios ha elegido para llevar a cabo su plan de salvación en el mundo.

Espero que esta explicación haya sido clara y te haya ayudado a comprender mejor las características de la Iglesia. Recuerda que siempre puedes acercarte a la Iglesia para recibir orientación espiritual y sacramental. Que Dios te bendiga y te acompañe en tu camino de fe. ¡Estoy aquí para ayudarte en lo que necesites!

Autor: Padre Ignacio Andrade.

La rebeldía de una mujer que está cerca de convertirse en la primera santa argentina: Mama Antula



En una época donde las mujeres estaban silenciadas dentro de una estructura jerárquica y patriarcal, nace en Santiago del Estero María Antonia de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula. Se resistió a los mandatos culturales y sociales de mediados del siglo XVIII. Fue una mujer disruptiva, rebelde, que desafió a los poderes máximos: la Corona española y a la Iglesia católica. La misión que abrazó hasta la muerte fue continuar con los ejercicios ignacianos tras la expulsión de los jesuitas de América.

“Está muy cercano el tiempo que pueda ser santa”, aseguró el papa Francisco el 7 de marzo pasado. Jorge Bergoglio, desde que era arzobispo en Buenos Aires, tuvo una particular admiración por Mama Antula y siempre repite “Esta mujer vale oro”.

Mama Antula nació en el seno de una familia de encomenderos de Santiago del Estero en 1730 y se había criado con ventajas propias de su clase, honores y la mejor educación. Pero a contramano de todo lo recibido desde la cuna, a los 15 años tomó una decisión que la marcaría para siempre: vivir como laica en el beaterio de los jesuitas para ayudar a los más necesitados y olvidados. Rechazó por completo los estereotipos femeninos de la época: casarse o ingresar a un convento. Abandonó su apellido familiar y tomó el nombre de María Antonia de San José y también renunció a toda su riqueza. Además, se vio atraída por el mundo intelectual que le ofrecía la Compañía de Jesús.

Con los jesuitas, María Antonia aprendió a organizar el máximo tesoro de la Compañía: los ejercicios espirituales. Pero el 9 de agosto de 1767 Carlos III decidió disolver mediante un decreto la imponente obra jesuítica y posteriormente el papa Clemente XIV suprimiría la orden. A partir de entonces, todo lo relacionado con los jesuitas estaba prohibido. La gente sufría por el vacío espiritual y social que había dejado la ausencia de la Compañía.

Mama Antula, a sus 38 años, considerada vieja para la época, decidió volver con los ejercicios ignacianos a pesar de la tajante restricción. Estaba decidida a hacer flamear la bandera censurada de San Ignacio a lo largo y lo ancho del actual territorio argentino. El primer paso era conseguir el permiso de las autoridades religiosas y civiles y lo que resultaba casi imposible era que aceptaran ese proyecto contrario a la ley. A pesar de todo esto consiguió la complicidad y autorización del obispo Moscoso y Peralta que le daba amplios permisos para toda la gobernación del Tucumán, que abarcaba varias provincias norteñas.

Su preocupación era encontrar una casa para tanta gente, un predicador cómplice, y una abundante limosna para solventar el sustento de todos los ejercitantes durante diez días. Además, la inquietaba que la gente pensara que no estaba en sus cabales, que su idea era excéntrica, que ni siquiera era monja.

Juntos virreyes y esclavos

Mama Antula, para llevar a cabo su proyecto, se rodeó de otras mujeres que espontáneamente empezaron a seguirla cautivadas por su carisma. Reabrió la primera casa de ejercicios en su tierra natal, Santiago del Estero. En su casa participaban todas las clases sociales desde los virreyes hasta los esclavos, todos compartían el mismo espacio y comían la misma comida. Las grandes señoras servían a las campesinas, algo impensado para aquel tiempo donde las clases no se mezclaban y hasta caminaban por diferentes veredas. Este logro de Mama Antula la convirtió en la precursora de los derechos humanos en la Argentina.

El éxito de los ejercicios la motivó a seguir por Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Córdoba, donde se quedó más de dos años. En Córdoba retomó el contacto vía carta con los jesuitas exiliados en los territorios vaticanos. Esas epístolas y las subsiguientes permitieron reconstruir la obra y vida de Mama Antula y además la posicionan como la primera escritora rioplatense.

Al llegar a Buenos Aires contaba con cuatro mil kilómetros caminados. La bienvenida fue muy hostil. Llegó cargando la cruz y arrastrando un carrito desbaratado. Sus ojos azules se destacaban dentro de la capa oscura jesuita, deshilachada, llena de espinas, además tenía los pies descalzos y ultrajados. Su aspecto generó el rechazo inmediato de todos los porteños. La acompañaba un grupo de mujeres también harapientas.

Apenas ingresó a la capital porteña, un grupo de muchachos empezó a burlarse de ellas, a gritarles, hasta tirarles piedras y barro, y consiguieron herirlas. Mama Antula y las otras mujeres se refugiaron en la pequeña iglesia de la Piedad, ubicada en el actual barrio de Congreso, donde hoy descansan sus restos mortales, como fue su voluntad.

Tras meses de espera consiguió los permisos del virrey Vértiz y del obispo Malvar y Pinto para abrir casas de Ejercicios. Su convocatoria fue tan masiva que hasta el teatro tuvo que cerrar por falta de público. En 1788, María Antonia había recibido en sus ejercicios a setenta mil personas entre los que se incluyeron muchos hombres del Primer Gobierno Patrio como Cornelio Saavedra, Manuel Alberti, Mariano Moreno.

Su propia casa de Ejercicios

En 1795 inauguró su propia casa de Ejercicios, “La Santa Casa de Ejercicios”, ubicada en Independencia 1190 en el barrio de Constitución, el edificio colonial más antiguo de la Ciudad.

Mama Antula tenía dones extraordinarios que quedaron registrados en la “Positio”, el documento vaticano que recopila toda la información sobre su causa de beatificación y canonización. Testimonios cuentan que Mama Antula, en varias de sus casas de ejercicios, multiplicaba la comida ante la falta de alimentos. Se bilocaba, es decir aparecía en dos lugares al mismo tiempo, tenía visiones del futuro, mutaba las sustancias, entre otros dones especiales que demostró en reiteradas oportunidades hasta que falleció el 7 de marzo de 1799.

Ya en vida Mama Antula tenía fama de santidad. Por eso, en 1905 se inició su causa de canonización, la primera en Argentina. El 27 de agosto de 2016 fue beatificada en Santiago del Estero tras el reconocimiento de un milagro que realizó post mortem. Se trató de la curación inexplicable en 1904 de María Rosa Vanina, una religiosa de la Santa Casa de Ejercicios Espirituales, que fue decepcionada por los médicos tras contraer una sepsis generalizada, en un tiempo en el que no existía la penicilina, invocando la intercesión de Mama Antula después de pocos días se curó.

Actualmente, Mama Antula sigue esperando ser declarada santa, una vez que sea comprobado un segundo milagro. De ser así se convertirá en la primera santa mujer de la República Argentina, y las recientes palabras del papa Francisco son muy esperanzadoras.

* Las autoras de las biografías: Mama Antula, la fede di una donna indomita (Libreria Editrice Vaticana, 2020). Mama Antula, la Mujer más rebelde de su tiempo. (Planeta 2019). Descalza. Mama Antula la mujer que desafió los poderes máximos. (Ed. Santa Maria, 2017).

Autoras: Nunzia Locatelli y Cintia Suárez
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Fuente: https://www.religiondigital.org/

¿Por qué la Iglesia dice ser Santa en su Credo?


El credo cristiano, también conocido como el Credo de Nicea o el Credo Niceno, es una declaración de fe que se recita en muchas iglesias cristianas durante la misa o el servicio religioso. Una de las líneas del credo dice: "Creo en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica".

La Iglesia se describe a sí misma como "santa" en el credo porque se considera que es una comunidad de creyentes que han sido santificados por la gracia de Dios. Según la doctrina cristiana, la Iglesia fue fundada por Jesucristo para ser un lugar de encuentro entre Dios y los hombres, y para ayudar a los fieles a alcanzar la salvación.

La santidad de la Iglesia no se refiere necesariamente a la perfección de sus miembros, sino más bien a su naturaleza divina y su capacidad de ayudar a los fieles a acercarse a Dios y a vivir de acuerdo con los preceptos de Cristo. Los cristianos creen que la Iglesia es santa porque es el cuerpo de Cristo en la Tierra, y como tal, es un reflejo de su santidad y su amor divino.

En resumen, la Iglesia se describe como "santa" en el credo porque se considera que es una comunidad de creyentes santificados por la gracia de Dios, y porque es el cuerpo de Cristo en la Tierra, que refleja su santidad y su amor divino.

La palabra "santo" tiene varias acepciones en el contexto religioso, y en el caso de la Iglesia, se refiere a su naturaleza divina y su capacidad de llevar a los fieles hacia la santidad. Según la doctrina cristiana, la Iglesia es santa porque es la comunidad de creyentes fundada por Jesucristo, quien es el Hijo de Dios y la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia es considerada santa porque es el cuerpo de Cristo en la Tierra, y como tal, está imbuida de su santidad y amor divino.

Esta santidad de la Iglesia no se refiere a la perfección de sus miembros, sino a su capacidad de ayudar a los fieles a acercarse a Dios y a vivir de acuerdo con los preceptos de Cristo. La Iglesia es santa en la medida en que cumple con su misión de llevar el mensaje de Jesucristo a todos los hombres y mujeres del mundo, y de ayudar a los fieles a crecer en santidad y amor.

Además, la santidad de la Iglesia también se manifiesta en los sacramentos que administra, como el Bautismo, la Eucaristía y la Confesión, que son considerados medios de gracia para los fieles. Los sacramentos son signos visibles de la acción de Dios en el mundo, y son administrados por la Iglesia con el fin de llevar a los fieles hacia la santidad y la salvación.

Es importante destacar que, aunque la Iglesia se describe a sí misma como santa, sus miembros no son perfectos, y pueden cometer errores y pecados. Sin embargo, la Iglesia también tiene mecanismos para corregir estos errores y pecados, a través de la confesión, la penitencia y la disciplina. En última instancia, la Iglesia se considera santa porque es la comunidad de creyentes que busca seguir a Cristo y llevar su mensaje de amor y salvación al mundo.

“¡Veremos a Isabel la Católica en los altares!”


El director de la Comisión para la Beatificación no duda que será santa, aunque el cuándo “solo lo sabe Dios”

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“Que una persona llegue a los altares lo da Dios. Pero no tengo la más mínima duda de que veremos allí a Isabel la Católica. Eso está clarísimo, aunque el cuándo solo lo sabe Él”. Así de contundente se muestra en conversación con Vida Nueva el director de la Comisión Diocesana para la Causa de Beatificación de la reina española, el sacerdote vallisoletano José Luis Rubio Willem.

“El proceso está terminado, con milagro incluido. Solo estamos pendientes de que el Papa dé luz verde para hacerla venerable”, recalca, al tiempo que reconoce que reciben mensualmente una media de siete u ocho favores por intercesión de Isabel I. No obstante, ahora mismo, hay otro milagro en estudio procedente de Estados Unidos.

La reina y los judíos

El 16 de enero se reunieron precisamente en la Casa de Espiritualidad de Valladolid con el arzobispo, Luis Argüello, que se mostró decidido a impulsar y relanzar el proceso.

Rubio Willem se refiere a la relación de Isabel I con los judíos, dibujando a una reina “fascinada” con este pueblo. “Dejando de lado los mitos, el pueblo judío en la Europa cristiana gozaba de permiso de residencia en cada reino católico. Estos pueblos crearon problemas en otros lugares, no en España. Algunos de estos reinos protestaron al Papa y se ordenó su expulsión. En España, los Reyes Católicos no quisieron expulsarlos, porque estaban rodeados por ellos en la corte”, explica.

Ateo militante, haciendo meditación budista leyó algo de Santa Teresa, y eso hundió sus prejuicios

Joseph Calvert es hoy diácono permanente en Kentucky y un enamorado de la Virgen
ATEO MILITANTE, HACIENDO MEDITACIÓN BUDISTA LEYÓ ALGO DE SANTA TERESA, Y ESO HUNDIÓ SUS PREJUICIOS 

 por Pablo J. Ginés/ReL

Estudiando en la universidad en los años 80 Joseph Calvert era ateo. Muy ateo. Incluso generosamente ateo. Tan ateo que cuando ahorró 100 dólares trabajando en una cadena de comida rápida (a 3,6 dólares la hora) se los gastó en comprar varias copias de "Por qué no soy cristiano" de Bertrand Russell para repartirlas gratis a quien pasase por el centro del campus.

¿Cómo es que Calvert es hoy diácono permanente en dos parroquias de Kentucky? El cambio empezó cuando siguiendo instrucciones de un gurú indio empezó a leer unos poemas de Santa Teresa de Ávila. Y eso le hizo conocer más a Teresa, a su época, y empezar a estudiar la fe católica que había despreciado tanto.

La universidad le hizo ateo

Joe Calvert fue bautizado de niño y se educó en una familia protestante. El único católico que conocía era su abuelo, quien iba a misa cada domingo, pero no se acercaba a comulgar porque estaba casado con una divorciadabaptista. Joe veía que su abuelo era una persona humilde, generosa y convencida de la igual dignidad de todas las personas.

En la universidad, a mediados de los 80, donde estudió inglés e ingeniería, Joe abrazó el ateísmo militante. Explica a ReligionEnLibertad que las clases que recibió lo llevaron a eso. "En las clases de historia, de literatura, de filosofía, no nos decían nada bueno de la Iglesia Católica ni del cristianismo. Sólo nos hablaban de la Inquisición española, de un par de Papas corruptos, y de dos mil años de machacar a las mujeres con la religión. En cambio, a los pensadores ateos los presentaban como los iluminados que nos sacaban de la prisión de la religión organizada".

El libro de 1957 del matemático Bertrand Russell usaba un lenguaje divulgativo y confrontacional: "Afirmo deliberadamente que la religión cristiana, tal como está organizada en iglesias, ha sido, y es aún, la principal enemiga del progreso moral del mundo", proclamaba. Joe Calvert, fascinado, lo compraba ¡y regalaba copias!


Los católicos, unos lemmings que no piensan

Nadie fue nunca a presentarle la doctrina católica a Joe, a invitarle a nada católico, a proponerle ninguna lectura. Una vez preguntó a un católico por qué doblaba una rodilla en la iglesia. "Bueno, es lo que haces al pasar por en medio", respondió. Superstición, ritos repetidos sin razón ni argumentación, pensó Joe.

"En mi opinión, los católicos eran unos lemming que no pensaban, que creían supersticiones sólo por haberlas recibido de sus padres. La Iglesia Católica era sólo otra entidad ansiosa de poder y riquezas. Pensaba que el Papa, que era San Juan Pablo II, sólo era un difusor de supersticiones y lo ridiculizaba cuando hablaba de él".

Y sin embargo, aunque Calvert era en esta época favorable al aborto y la anticoncepción, de alguna manera reconocía que admiraba a Juan Pablo II ya entonces por ser capaz de plantarse "ante la ONU y el presidente Clinton, contra el control de natalidad, el aborto, la ordenación de las mujeres y otros temas. Sentía cierta admiración por su fuerza al mostrarse en desacuerdo. Su fuerza y consistencia serían una de las cosas que luego contribuirían en mi conversión".

El presidente Clinton intentaba marcarle el camino a Juan Pablo II, pero éste se mantenía firme en su defensa de la vida y la familia cristiana
El sentido de la vida... y explorar el budismo sin dios 

¿Qué sentido tenía la vida sin Dios ni la fe? Pensaba que había que ser "virtuoso" en la línea de Russell o de George Bernard Shaw (1856-1950). De éste último apreciaba un pasaje: "Este es el verdadero gozo de la vida: ser usado para un propósito que uno reconoce como poderoso; desgastarte antes de ser arrojado al montón de chatarra; ser una fuerza de la Naturaleza en vez de un pequeño montón de quejas y agravios que protesta porque el mundo no se dedica a hacerte feliz".

Joe exploró el budismo porque le parecía que podía encajar con esa idea. "Músicos como los Beatles, Carlos Santana y John McLaughlin iban a la India a aprender de sus gurús y parecían ganar paz con ello", explica Calvert a ReL. "Muchos pensaban que había una mayor sabiduría en las religiones orientales. Esos músicos incluían frases de sus gurús en sus discos y a mí me gustaban. Por ejemplo, en la portada de un álbum de Carlos Santana había una frase de Sri Chinmoy: 'O Maestro Músico, afíname para la vida, otra vez. Mi corazón quiere llegar a ser el gozo de un nuevo despertar. Me atrapa la altura del éxtasis".

John McLaughlin y Carlos Santana con el gurú Sri Chimnoy en su disco de 1973 "Love Devotion Surrender"
Joe estudió una rama de budismo que consideraba que Buda era, simplemente, "un maestro capaz, que diagnosticó que la gran enfermedad de la humanidad era el egoísmo. Mi budismo enseñaba la prioridad de quitar todo egoísmo del pensamiento, mediante la meditación, para poder quitarlo de la vida, y así un día poder alcanzar el nirvana, la total eliminación del yo. Se supone que entonces uno ya no tendrá individualidad ni separación, sino que se fundirá en algún estado superior del ser". Y así, de forma disciplinada, empezó a hacer meditación cada día.

De la meditación ¡a Santa Teresa!

Joe se ayudaba con textos del Ecknath Easwaren, un indio que había fundado en California el Centro de Meditación Blue Mountain. Easwaren recomendaba, para meditar, una serie de poemas de místicos, entre ellos, el clásico de Santa Teresa de Ávila:

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda,
la paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene
nada le falta.
Sólo Dios basta.

"Estos poemas de ella me llevaron a leer sus libros, como Camino de Perfección y El Castillo Interior", explica Calvert. "Su vida y escritos eran irreconciliables con lo que me habían enseñado en las universidades sobre la Iglesia. Me habían dicho que la Iglesia machacó a las mujeres durante dos mil años. Pero aquí teníamos una mujer intelectual brillante, superfuerte, y precisamente de la España del tiempo de la Inquisición, llena de gozo y amor por la vida y por la Iglesia. Esta fue la primera andanada seria contra el muro aparentemente impenetrable de mi orgullo intelectual", recuerda.


Los católicos en su entorno: "tenían un brillo interno"

Joe empezó a prestar atención a los católicos que conocía de cerca. Estaba su abuelo, ejemplo de constancia y generosidad. Y estaba la gestora de la oficina del negocio de su padre, donde trabajaba como ingeniero. "Era como una segunda madre, por su bondad". Y estaba su suegra, la señora Raquel Jeannette, de Panamá, "una santa en la tierra viviendo las virtudes de constancia, mansedumbre y humildad". "Estas personas tenían un brillo en su interior que yo quería tener".

Había conocido a su esposa Bertaal final de sus estudios universitarios: era su profesora de español en un cursillo intensivo. "Entonces era una católica de nacimiento que había dejado de ir a misa regularmente, pero su catolicismo era profundo en su pensamiento y acciones. Tenía una bondad que me atraía y que años después reconocí que se originaba en su catolicismo", recuerda.

Joe Calvert, ya diácono, con su esposa Berta, de origen panameño
Estudiando el Catecismo y Evangelium Vitae 

Su corazón, pues, llevó a su intelecto a explorar las doctrinas católicas. "Así, me leí el Catecismo de principio a final y no encontré nada que no fuera lógico o digno de confianza", constató asombrado.

Y después reflexionó sobre el tema del aborto y la anticoncepción, a partir de la encíclica "Evangelium Vitae" de Juan Pablo II. "Su argumentación lógica paso a paso sobre la santidad de cada vida humana fue devastadora para mi orgullo y mi apatía, para las mentiras de la llamada libertad reproductiva".

Católico a los 35 años 

Finalmente, el 23 de diciembre de 1995, a los 35 años, ingresó plenamente en la Iglesia Católica con el sacramento de la confirmación. "Dejé ir mis últimas objeciones, nada trae más paz de mente y alegría que hacer la voluntad de Dios", constata. "Me sentí cientos de kilos más ligero después de limpiarme décadas de pecados en el sacramento de la Penitencia. Durante la Confirmación sentí que el Espíritu Santo pasaba a través de mí y me llenaba como si fuera un líquido, y era una luz sanadora y fortalecedora que me atravesaba y se quedaba en mí, en esa forma". Era una experiencia de poder y libertad, dice.

Visitando España: la fe en Europa 

Joe desarrolló una fuerte devoción mariana. Tres veces peregrinó a Fátima y tres veces estuvo en Garabandal, donde conoció a las religiosas del Hogar de la Madre ("jóvenes y risueñas") en Santander, que con ladrillos y cemento edificaban ellas mismas un nuevo dormitorio. Explica a ReligionEnLibertad que le apena ver multitudes de turistas ante catedrales y conventos históricos en España y Europa, pero que no son capaces de relacionar la belleza estética con el Dios que suscitó esa belleza y el pueblo cristiano que la creó con su trabajo. Le emociona, en cambio, rezar en Guadalupe entre las personas humildes, y pensar en los sencillos niños videntes de Fátima.

"Creo que nunca me cansaré de Fátima", añade. "He tenido grandes experiencias en el convento de Santa Teresa en Ávila, en Loyola y otros sitios, pero mi corazón me llama más a los santuarios marianos: cuanto más me acerco a Ella, más cerca estoy de Él".

El diácono Calvert reza antes de misa en su parroquia de St Christopher, en Radcliff, Kentucky

Un diácono para la Iglesia 

Durante años le animaron a hacerse diácono y lo comentó con su confesor. Tanto él, como su esposa e hija, le animaron a considerarlo en serio. Durante meses se lo planteó a Dios en adoración. "Creo que me dijo: sé diácono de María o no seas diácono", explica. "Creo que Ella es el mejor camino hacia Él".



John Calvert, con su esposa y su hija, de vacaciones en Red Rocks, Colorado
En sus años como diácono, le ha entristecido ver como los casos de abusos de clérigos corruptos han dañado al pueblo de Dios.Cree que muchas veces es la arrogancia de los clérigos y otros cristianos lo que aleja a la gente de Cristo y su Iglesia. Por otra parte, le inspira ver a muchos laicos en estos tiempos duros se alzan a servir y a evangelizar. "Dios ciertamente sigue trabajando hoy", explica.

Recuerda que a él nadie nunca le ofreció conocer la fe católica y piensa que los católicos deberían salir a evangelizar, invitar, ir a las casas. "En eso hemos de aprender de los Testigos de Jehová y los mormones", dice. Y añade: "Jesús no dijo: 'limítate a ser buen católico, ten limpio tu porche trasero y dedícate a tus asuntos'. Él dijo: 'id y haced discípulos de todas las naciones'."

Fuente religiónenlibertad

Santa Marta


SANTA MARTA, RUEGA POR NOSOTROS
29 julio
Marta significa: "señora; jefe de hogar".

En Betania, un pueblecito cercano a Jerusalén, vivía una familia de la cual dice el Evangelio un elegio hermosísimo: "Jesús amaba a Marta, a María y a su hermano Lázaro". Difícil encontrar un detalle más simpático acerca de alguna familia: eran muy amados por Jesús.

Los dos primeros años de su apostolado, Jesús estuvo la mayor parte del tiempo en la provincia de Galilea, al norte de su país. Pero en el tercer año se trasladó a Judea, en el sur, y con él sus discípulos. En Jerusalén era bastante peligroso el quedarse por las noches porque los enemigos le habían jurado guerra a muerte y buscaban cualquier ocasión propicia para matar al Redentor. Pero allí, a cuatro kilómetros de Jerusalén, había un pueblecito tranquilo y amable y en él un hogar donde Jesús se sentía bien. Era el hogar de Marta, María y Lázaro. En esta casa siempre había una habitación lista y bien arreglada para recibir al Divino Maestro, cualquier día a la hora en que llegara. Y tres corazones verdaderamente amigos de Jesús, le esperaban con afecto fraternal. Allí Jesús se sentía como en su casa. (S. Marta es la patrona de los hoteleros, porque sabía atender muy bien). Con razón dice el Evangelio que Jesús amaba a Marta, a María y a Lázaro. Que bueno fuera que de cada uno de nuestros hogares se pudiera decir lo que la Biblia afirma del hogar de estas tres afortunadas personas.

Oramos para que siempre mantengamos nuestro compromiso con Dios Padre, que nunca se aparta de nosotros sino que esta presente hasta en los momentos de oscuridad y crisis...
Bendición, y saludos..
Que Dios Padre nos Bendiga y con María nos proteja.

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Alfonsa de la Inmaculada Concepción


SANTA ALFONSA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN, RUEGA POR NOSOTROS

El Papa decide canonizarla el 12 de octubre

El 12 de octubre Benedicto XVI añada cuatro nuevos nombres en el catálogo de santos de la Iglesia universal, la beata Alfonsa de la Inmaculada Concepción se convertirá en la primera mujer canonizada de la India.

Señalando este detalle, la Conferencia de los Obispos Católicos de la India (CBCI) ha acogido con alegría la designación, por parte del Papa, de la fecha de canonización, una decisión que tuvo lugar el sábado pasado, durante el consistorio ordinario público que se celebró en el Vaticano.

El Papa ya había procedido al reconocimiento del milagro atribuido a la intercesión de la beata Alfonsa –que abrió las puertas a su canonización– el 1 de junio.

Junto a la beata de origen indio, el Santo Padre estableció el sábado la canonización, en la misma fecha, de los beatos Gaetano Errico (1791-1860) –sacerdote italiano, fundador de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús y e María–, Maria Bernarda Bütler (1848-1924) –en el siglo, Verena; virgen, fundadora suiza de la Congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora– y Narcisa de Jesús Martillo Morán (1833-1869) -laica, de origen ecuatoriano–.

Previamente, el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal José Saraiva Martins, había dado lectura a la lista de estos beatos, respecto de los cuales se celebró el consistorio.

«Para los fieles de la India, el consistorio del sábado supone un hito, pues la beata Alfonsa se convertirá en la primera mujer india que será declarada santa», subraya la CBCI.

Alfonsa de la Inmaculada Concepción (en el siglo Anna), virgen, de la Congregación de las Clarisas de la Tercera Orden de San Francisco, es la cuarta hija de Ouseph y Mariam Muttathupadathu.

Nació en Kudamaloor, archidiócesis de Changanacherry (estado de Kerala), el 19 de agosto de 1910. Perdió a su madre siendo sólo un bebé. Se encargó de ella su tía, quien deseaba casarla.

Pero Anna se orientaba con firmeza a dedicar por entero su vida a Jesucristo a ejemplo de Santa Teresa de Lisieux. Ingresó en el convento de las Franciscanas Clarisas, en Bharananganam, el 2 de agosto de 1928. Recibió el nombre de Alfonsa.

Su delicada salud se tenía por obstáculo en su camino en la vida religiosa, de manera que sus superioras deseaban que regresara a casa. Alfonsa perseveró en su vocación y compromiso. Tras muchas dificultades, pudo emitir sus votos perpetuos el 12 de agosto de 1936.

Consideró toda su vida como un holocausto a Dios; ofrecía cada sufrimiento por el Sagrado Corazón de Jesús.

Concluyó su vida entre grandes dolores, encomendando serenamente su alma pronunciando los nombres de Jesús, María y José. Era el 28 de julio de 1946. Tenía 35 años.

Fue beatificada por Juan Pablo II en la India, en Kottayam, el 8 de febrero de 1986.

La sepultura de la beata Alfonsa, en Bharananganam, cerca de Kottayam, recibe la visita de numerosísimos fieles durante el año.

El primer santo de origen indio –recuerda la CBCI– es el jesuita Gonzalo García, nacido en Vasai, cerca de Bombay. Fue canonizado en 1862. Murió mártir en Nagasaki (Japón) en 1597 con san Pablo Miki y otros compañeros.

Por Marta Lago

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Fiesta de Santa María Magdalena, la primera mujer que vio a Cristo resucitado


FIESTA DE SANTA MARÍA MAGDALENA, LA PRIMERA MUJER QUE VIO A CRISTO RESUCITADO

Santa María Magdalena es una de las discípulas más fieles y que el Señor escogió para ser testigo de su resurrección ante los apóstoles, asimismo es ejemplo para toda mujer de la Iglesia y de auténtica evangelizadora, es decir, de una evangelizadora que anuncia el mensaje gozoso central de la Pascua.

El 10 de junio del 2016 el Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el Vaticano, emitió un decreto en el que, siguiendo la voluntad del Papa Francisco, se estableció que la memoria litúrgica de Santa María Magdalena se eleve al rango de fiesta.

En referencia a ella, Benedicto XVI expresó en el 2006 que “la historia de María de Magdala recuerda a todos una verdad fundamental: discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por él, y le ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo de la potencia de su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte”.

En los Evangelios se habla de María Magdalena, la pecadora (Lc. 7, 37-50); María Magdalena, una de las mujeres que seguían al Señor (Jn. 20, 10-18) y María de Betania, la hermana de Lázaro (Lc. 10, 38-42).

La liturgia romana identifica a las tres mujeres con el nombre de María Magdalena, como lo hace la antigua tradición occidental desde la época de San Gregorio Magno.

María Magdalena siguió a Jesús hasta el Calvario y estuvo ante el cuerpo yacente del Señor. El domingo de Resurrección fue la primera que vio a Cristo resucitado y tuvo el honor de ser enviada por el Señor a anunciar esta buena noticia a los discípulos.

Oración

Señor, Dios nuestro, Cristo, tu unigénito, confió, antes que a nadie, a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual; concédenos a nosotros, por la intercesión y el ejemplo de aquella cuya fiesta celebramos, anunciar siempre a Cristo resucitado y verle un día glorioso en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.

Evangelios se habla de María Magdalena, la pecadora (Luc 7, 37-50); María Magdalena, una de las mujeres que seguían al Señor (Jn 20, 10-18) y María de Betania, la hermana de Lázaro (Lc 10, 38-42). La liturgia romana identifica a las tres mujeres con el nombre de María Magdalena, como lo hace la antigua tradición occidental desde la época de San Gregorio Magno.



El nombre de María Magdalena se deriva de Magdala, una población situada sobre la orilla occidental del mar de Galilea, cerca de Tiberíades, en la que el Señor encontró por primera vez a aquella mujer. San Lucas hace notar que era una pecadora (aunque no afirma que haya sido una prostituta, como se supone comúnmente). Cristo cenaba en casa de un fariseo donde la pecadora se presentó y al momento se arrojó al suelo frente al Señor, se echó a llorar y le enjugó los pies con sus cabellos. Después le ungió el perfume que llevaba en un vaso de alabastro. El fariseo interpretó el silencio de Cristo como una especie de aprobación del pecado y murmuró en su corazón. Jesús le recriminó por sus pensamientos. Le preguntó en forma de parábola cuál de dos deudores debe mayor agradecimiento a su acreedor: aquél a quién se perdona una deuda mayor, o al que se perdona una suma menor. En el capítulo siguiente, San Lucas, habla de los viajes de Cristo por Galilea, dice que le acompañaban los apóstoles y que le servían varias mujeres.

Entre ellas figuraba María Magdalena, de la que había arrojado "siete demonios". También se recuerda a María Magdalena por otros episodios. En la hora más oscura de la vida de Cristo, María Magdalena contemplaba la cruz a cierta distancia. Acompañada por "la otra María", descubrió que alguien había apartado la pesada piedra del sepulcro del Señor. Fue ella la primera persona que vio, saludó y reconoció a Cristo resucitado. María Magdalena, la contemplativa, fue el primer testigo de la resurrección del Señor, sin la cual vana es nuestra esperanza. El Hijo de Dios quiso manifestar la gloria de su resurrección a aquella mujer manchada por el pecado y santificada por la penitencia. La tradición oriental afirma que después de Pentecostés, fue a vivir a Efeso con la Virgen María y San Juan y que murió ahí. Pero, según la tradición francesa adoptada por el Martirologio Romano y muy difundida en occidente, María Magdalena fue con Lázaro y Marta a evangelizar la Provenza y pasó los treinta años de su vida en los Alpes Marítimos, en la caverna de la Sainte Baume. Poco antes de su muerte fue trasladada milagrosamente a la capilla de San Maximino, donde recibió los últimos sacramentos y fue enterrada por el santo.

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San Joaquín y Santa Ana


SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA,  RUEGA POR NOSOTROS
Los padres de la Virgen María, 26 de julio

Un matrimonio santo

Martirologio Romano: Memoria de san Joaquín y santa Ana, padres de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, cuyos nombres se conservaron gracias a la tradición de los cristianos.

San Joaquín

Joaquín (Yahvé prepara) fue el padre de la Virgen María, madre de Dios. Según San Pedro Damián, deberíamos tener por curiosidad censurable e innecesaria el inquirir sobre cuestiones que los evangelistas no tuvieron a bien relatar, y, en particular, acerca de los padres de la Virgen.

Con todo, la tradición, basándose en testimonios antiquísimos y muy tempranamente, saludó a los santos esposos Joaquín y Ana como padre y madre de la Madre de Dios.

Ciertamente, esta tradición parece tener su fundamento último en el llamado Protoevangelio de Santiago, en el Evangelio de la Natividad de Santa María y el Pseudomateo o Libro de la Natividad de Santa María la Virgen y de la infancia del Salvador; este origen es normal que levantara sospechas bastante fundadas.

No debería olvidarse, sin embargo, que el carácter apócrifo de tales escritos, es decir, su exclusión del canon y su falta de autenticidad no conlleva el prescindir totalmente de sus aportaciones.

En efecto, a la par que hechos poco fiables y legendarios,estas obras contienen datos históricos tomados de tradiciones o documentos fidedignos; y aunque no es fácil separar el grano de la paja, sería poco prudente y acrítico rechazar el conjunto indiscrimadamente.

Algunos comentaristas, que opinan que la genealogía aportada por San Lucas es la de la Virgen, hallan la mención de Joaquín en Helí (Lucas, 3, 23; Eliachim, es decir, Jeho-achim), y explican que José se había convertido a los ojos de la ley, a fuer de su matrimonio, en el hijo de Joaquín. Que esa sea el propósito y la intención del evangelista es más que dudoso, lo mismo que la identificación propuesta entre los dos nombres Helí y Joaquín.

Tampoco se puede afirmar con certeza, a pesar de la autoridad de los Bollandistas, que Joaquín fuera hijo de Helí y hermano de José; ni tampoco, como en ocasiones se dice a partir de fuentes de muy dudoso valor, que era propietario de innumerables cabezas de ganado y vastos rebaños.

Más interesantes son las bellas líneas en las que el Evangelio de Santiago describe, cómo, en su edad provecta, Joaquín y Ana hallaron respuesta a sus oraciones en favor de tener descendencia.

Es tradición que los padres de Santa María, que aparentemente vivieron primero en Galilea, se instalaron después en Jerusalén; donde nació y creció Nuestra Señora; allí también murieron y fueron enterrados.

Una iglesia, conocida en distintas épocas como Santa María, Santa María ubi nata est, Santa María in Probática, Sagrada Probática y Santa Ana fue edificada en el siglo IV, posiblemente por Santa Elena, en el lugar de la casa de San Joaquín y Santa Ana, y sus tumbas fueron allí veneradas hasta finales del siglo IX, en que fue convertida en una escuela musulmana.

La cripta que contenía en otro tiempo las sagradas tumbas fue redescubierta en 1889. San Joaquín fue honrado muy pronto por los griegos, que celebran su fiesta al día siguiente de la de la Natividad de Ntra. Señora. Los latinos tardaron en incluirlo en su calendario, donde le correspondió unas veces el 16 de septiembre y otras el 9 de diciembre.

Asociado por Julio II [el de la capilla Sixtina] al 20 de marzo, la solemnidad fue suprimida unos cinco años después, restaurada por Gregorio XV (1622), fijada por Clemente XII (1738) en el domingo posterior a la Asunción, y fue finalmente León XIII [el de la Rerum Novarum] quien, el 1 de agosto de 1879, dignificó la fiesta de estos esposos que se celebró por separado hasta la última reforma litúrgica.

Santa Ana

Ana (del hebreo Hannah, gracia) es el nombre que la tradición ha señalado para la madre de la Virgen. Las fuentes son las mismas que en el caso de San Joaquín. Aunque la versión más antigua de estas fuentes apócrifas se remonta al año 150 d.C., difícilmente podemos admitir como fuera de toda duda sus variopintas afirmaciones con fundamento en su sola autoridad.

En Oriente, el Protoevangelio gozó de gran autoridad y de él se leían pasajes en las fiestas marianas entre los griegos, los coptos y los árabes. En Occidente, sin embargo, como ya te adelanté con San Joaquín, fue rechazado por los Padres de la Iglesia hasta que su contenido fue incorporado por San Jacobo de Vorágine a su Leyenda Áurea en el siglo XIII.

A partir de entonces, la historia de Santa Ana se divulgó en Occidente y tuvo un considerable desarrollo, hasta que Santa Ana llegó a convertirse en uno de los santos más populares también para los cristianos de rito latino.

El Protoevangelio aporta la siguiente relación: En Nazaret vivía una pareja rica y piadosa, Joaquín y Ana. No tenían hijos. Cuando con ocasión de cierto día festivo Joaquín se presentó a ofrecer un sacrificio en el templo, fue arrojado de él por un tal Rubén, porque los varones sin descendencia eran indignos de ser admitidos.

Joaquín entonces, transido de dolor, no regresó a su casa, sino que se dirigió a las montañas para manifestar su sentimiento a Dios en soledad. También Ana, puesta ya al tanto de la prolongada ausencia de su marido, dirigió lastimeras súplicas a Dios para que le levantara la maldición de la esterilidad, prometiendo dedicar el hijo a su servicio.

Sus plegarias fueron oídas; un ángel se presentó ante Ana y le dijo: "Ana, el Señor ha visto tus lágrimas; concebirás y darás a luz, y el fruto de tu seno será bendecido por todo el mundo". El ángel hizo la misma promesa a Joaquín, que volvió al lado de su esposa. Ana dio a luz una hija, a la que llamó Miriam.

Dado que esta narración parece reproducir el relato bíblico de la concepción del profeta Samuel, cuya madre también se llamaba Hannah, la sombra de la duda se proyecta hasta en el nombre de la madre de María.

El célebre Padre John de Eck de Ingolstadt, en un sermón dedicado a Santa Ana (pronunciado en París en 1579), aparenta conocer hasta los nombres de los padres de Santa Ana. Los llama Estolano (Stollanus) y Emerencia (Emerentia).

Afirma que la santa nació después de que Estolano y Emerencia pasaran veinte años sin descendencia; que San Joaquín murió poco después de la presentación de María en el templo; que Santa Ana casó después con Cleofás, del cual tuvo a María de Cleofás; la mujer de Alfeo y madre de los apóstoles Santiago el Menor, Simón y Judas Tadeo, así como de José el Justo.

Después de la muerte de Cleofás, se dijo que casó con Salomas, de quien trajo al mundo a María Salomé (la mujer de Zebedeo y madre de los apóstoles Juan y Santiago el Mayor).

La misma leyenda espuria se halla en los textos de Gerson y en los de muchos otros. Allí surgió en el siglo XVI una animada controversia sobre los matrimonios de Santa Ana, en la que Baronio y Belarmino defendieron su monogamia.

En Oriente, al culto a Santa Ana se le puede seguir la pista hasta el siglo IV. Justiniano I hizo que se le dedicara una iglesia. El canon del oficio griego de Santa Ana fue compuesto por San Teófanes, pero partes aún más antiguas del oficio son atribuidas a Anatolio de Bizancio.

Su fiesta se celebra en Oriente el 25 de julio, que podría ser el día de la dedicación de su
primera iglesia en Constantinopla o el aniversario de la llegada de sus supuestas reliquias a esta ciudad (710).

Aparece ya en el más antiguo documento litúrgico de la Iglesia Griega, el Calendario de
Constantinopla (primera mitad del siglo VIII). Los griegos conservan una fiesta común de San Joaquín y Santa Ana el 9 de septiembre.

En la Iglesia Latina, Santa Ana no fue venerada, salvo, quizás, en el sur de Francia, antes del siglo XIII. Su imagen, pintada en el siglo
VIII y hallada más tarde en la Iglesia de Santa María la Antigua de Roma, acusa la influencia bizantina.

Su fiesta, bajo la influencia de la Leyenda Áurea, se puede ya rastrear (26 de julio) en el siglo XIII, en Douai. Fue introducida en Inglaterra por Urbano VI el 21 de noviembre de 1378, y a partir de entonces se extendió a toda la Iglesia occidental. Pasó a la Iglesia Latina universal en 1584.

Santa Ana es la patrona de Bretaña. Su imagen milagrosa (fiesta, 7 de marzo) es venerada en Notre Dame d´Auray, en la diócesis de Vannes.
También en Canadá -donde es la patrona principal de la provincia de Québec- el santuario de Santa Ana de Beaupré es muy famoso.

Santa Ana es patrona de las mujeres trabajadoras; se la representa con la Virgen María en su regazo, que también lleva en brazos al Niño Jesús. Es además la patrona de los mineros, que comparan a Cristo con el oro y con la plata a María.

Por: P. Jesús Martí Ballester | Fuente: Catholic.net

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El exorcista que expulsa demonios en Tierra Santa

Latin Patriarchate of Jerusalem
EL EXORCISTA QUE EXPULSA DEMONIOS EN TIERRA SANTA
por Ary Waldir Ramos Díaz

La lucha entre el bien y el mal que describen los evangelios en el testimonio del exorcista oficial del Patriarcado Latino de Jerusalén: “Hechiceros reciben ayuda del mundo de los espíritus”.

En Tierra Santa hay muchas personas que afirman tener el poder de expulsar a los demonios, y otras más acuden a ellas en busca de ayuda. Sin embargo, el exorcista oficial del Patriarcado de Jerusalén advierte que estos charlatanes causan mucho daño, pues el jeque, el chamán o el hechicero expone a la persona y a sí mismo a un reino de oscuridad contrario al reino de Cristo.

“San Juan Evangelista dice: ‘Quien niega que Jesús es el Cristo es el anticristo’. Los jeques, chamanes y hechiceros obtienen su poder del mundo de los espíritus y son facultados por ellos con conocimientos y habilidades precisas. El peligro es que uno se exponga al reino de la oscuridad al someterse a tales personas”.

El sacerdote irlandés, Michael McDonagh, llegó a Jerusalén en 1999 y hace un año fue nombrado exorcista para Palestina e Israel por el administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, el arzobispo, franciscano, Pierbattista Pizzaballa.

El Patriarcado Latino de Jerusalén informó en su página web que padre McDonagh, visita y bendice cotidianamente a personas que son víctimas de demonios y maldiciones, incluso recorriendo varios kilómetros y horas para llevar sanación y liberación.

El experto está autorizado por la Iglesia Católica a usar el Rito del exorcismo, el agua y la sal bendita. El Patriarcado Latino de Jerusalén es cuidadoso en la información que publica, pero, en este caso, la intención manifiesta es mostrar la práctica del ministerio del exorcismo y denunciar la actividad demoníaca y su interferencia en la vida de las personas en Tierra Santa.

La institución invita a leer con mente y corazón abierto la entrevista a padre McDonagh realizada por Rula Shomali, sobre todo, para creer en el poder de Jesucristo para que los fieles estén al tanto y lleven una vida cristiana plena, lejos de engaños y maleficios.

La influencia diabólica

En primer lugar, el experto explica qué es una influencia diabólica, es decir, “todo lo que concierne o caracteriza al diablo”; lo satánico. La influencia diabólica es la apropiación especialmente malvada y cruel realizada por un demonio/diablo. Es un poder que afecta a una persona, lugar, cosa o evento”.

El sacerdote ilustró que la Iglesia “enseña que hay dos categorías de actividad demoníaca; Actividad diabólica ordinaria y extraordinaria. La actividad diabólica ordinaria generalmente está asociada a la tentación y es una batalla de por vida”.

Advierte, “la tentación es extremadamente seria cuando conduce al pecado mortal y, como tal, no debe ser tratada a la ligera. Toda persona puede ser víctima de una actividad diabólica ordinaria. Sin embargo, Jesús aceptó someterse a la prueba de la tentación. La tentación de mentir para proteger la reputación de uno es una tentación común y corriente”.

“La gran mayoría de los casos de extraordinaria actividad diabólica comienzan como una actividad diabólica ordinaria”. En su análisis, muestra que la actividad diabólica extraordinaria recibe ese título, no solo porque es rara (a menudo lo es) sino más precisamente porque está “fuera de lo común”.

“¡La actividad diabólica extraordinaria es mucho menos común que la actividad diabólica ordinaria y gracias a Dios por este hecho! En la actividad diabólica extraordinaria, Satanás puede tomar posesión completa del cuerpo de una persona, aunque no del alma. Satanás habla y actúa sin el conocimiento o consentimiento de la víctima, que, por lo tanto, es moralmente irreprensible”.

El odio y la rabia

El exorcista para Palestina e Israel trata de responder a la pregunta de por quéDios le permite al diablo y a los demonios que vaguen por la tierra, aún estando en el infierno, causando daños e intentando tomar a alguien, si a los condenados se les envía al infierno por toda la eternidad.

“El entendimiento común es que él está sufriendo en el infierno junto con sus secuaces y los otros condenados. Por el contrario, no parece que esté sufriendo en absoluto, sino que parece estar ‘pasándolo bien’ causando estragos en la tierra.

Sería demasiado fácil decir que los demonios y Satanás no sufren nada. Como nosotros, experimentan victorias y derrotas; hay resultados que los ‘emocionan’ y aquellos que los decepcionan y los enojan. Por supuesto, sufren de una manera que no entendemos. Habitan en un estado de odio y de rabia”.

En efecto, son varios los textos de las Sagradas Escrituras que hablan de los demonios: “Y después que el demonio había sido expulsado, el mudo habló; y las multitudes se maravillaban, y decían: Jamás se ha visto cosa igual en Israel” (Mateo 9:33); “Y después de haber resucitado, muy temprano el primer día de la semana, {Jesús} se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado fuera siete demonios (Marcos 16:9)”; “Y si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sí mismo; ¿cómo puede entonces mantenerse en pie su reino?” (Mateo 12:26).

La protección contra los demonios

“Según la Iglesia”, insiste el experto exorcista, “la mejor protección contra el diablo y los demonios es: Oración; los sacramentos (Confesión y Eucaristía): nada destruye la influencia demoníaca con más fuerza que la digna recepción del Cuerpo de Cristo. Obrar bien; Viviendo una vida espiritual”.

A las personas que tienen trabajos que los ponen en riesgo o en peligro en el campo demoníaco, les recomienda “usar la invocación de San Miguel Arcángel, que es altamente efectiva. También pueden encomendarse a su ángel guardián o pedirle a Dios directamente que los proteja”.

“Proteger la casa propia debe ser una prioridad. Primero, debe tener la casa bendecida, y el propietario de la vivienda o el inquilino deben ser diligentes en la aspersión del agua bendecida (hecha así por la oración de exorcismo y bendición de la sal y el agua, tomada del antiguo Ritual Romano, o agua bendecida en el Fiesta de la Epifanía), también tener crucifijos bendecidos, estatuas de la Santísima Madre, etc.

Por ejemplo, el papa Francisco había invitado a los fieles del mundo a rezar el rosario cada día durante todo el mes mariano de octubre de 2018 ante los ataques del demonio en el contexto de crisis y división de la Iglesia relacionada con los abusos de conciencia, de poder y sexuales. Además, difundió una oración de Papa León XIII, quien escribió de su puño el 13 de octubre de 1884, la oración a San Miguel, debido a una visión horrible que le impactó y para que proteja la Iglesia en la lucha contra el mal.

Defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del enemigo

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del enemigo.
Reprímelo Dios, te pedimos humildemente,
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno a Satanás
y a otros espíritus malignos, que andan por el mundo
para la perdición de las almas.
Amen”. (León XIII)

El sacramento de la Penitencia

El sacerdote irlandés expresó asimismo que el poder del sacramento de la penitencia es incuestionable contra los demonios y sus influencias. El sacramento del perdón de los pecados es una forma santificadora de gracia que puede ser útil para evitar el pecado en el futuro.

“Una persona que reciba al mismo Cristo con frecuencia será más fortificada contra los ataques demoníacos. Aquellos que no usen recibir la comunión o la usen con moderación y sin entusiasmo, serán más vulnerables a la actividad demoníaca”.

¿Quién puede expulsar demonios?

“La respuesta simple es SÍ, pero lamentablemente muy pocos están preparados para hacerlo, por lo que no deben intentarlo. Obviamente, para el rito oficial del exorcismo, se necesita un llamado de Dios y un mandato del Obispo para llevarlo a cabo. Muchos cristianos no son lo suficientemente maduros al seguir al Señor Jesús y en el movimiento del Espíritu Santo”.

Además, indica, “pocos están bien equipados con un conocimiento de las Escrituras. Algunos cristianos pueden tener sus propios demonios que podrían interferir. Sin embargo, en la Iglesia Católica, la realidad de la autoridad delegada por la Iglesia, así como la autoridad espiritual personal, determina quién puede exorcizar a los demonios, a diferencia de la oración de liberación o liberación”.

Este enfoque previene de los peligros que pueden correr quienes están involucrados en la expulsión de espíritus. “Saber lo que es demoníaco y lo que no es, requiere discernimiento. En los Hechos de los Apóstoles, hay un relato notable relacionado con aquellos que, tal vez, bien intencionados, pero mal preparados, intentan expulsar a los demonios”.

En este sentido, recuerda que habían algunos charlatanes religiosos en Éfeso que pretendían “tener poderes especiales para hacer milagros. Escevas, quien es identificado como “un sacerdote judío” (Hechos 19:14), tuvo siete hijos “que anduvieron expulsando espíritus malignos” (versículo 13).

Al ver el éxito que Pablo tuvo en exorcizar demonios, los siete hijos de Escevas comenzaron a usar una nueva fórmula que invoca el nombre de Jesús. Le dirían al demonio: “En el nombre del Jesús que Pablo predica, te ordeno que salgas” (versículo 13). Este estratagema de los siete hijos de Escevas fracasó un día. Un demonio al que intentaban expulsar se negó, diciendo: “Conozco a Jesús y sé quien es Pablo, pero ustedes, ¿Quiénes son?” (Hechos 19:15).

El hombre que tenía el espíritu malo se lanzó sobre ellos, los sujetó a ambos. Les dio tal paliza que salieron de la casa desnudos y sangrando”(versículo 16). Los siete hijos de Escevas no eran rivales para el poder demoníaco con el que estaban jugando (ver Marcos 5: 1–4)”.

Películas y series de televisión

El exorcista también advierte a las generaciones más jóvenes que ven varias imágenes, ficción y representaciones que causan insensibilidad el mal. “El problema de ver varias series de televisión y películas sobre la presencia sobrenatural y demoníaca es que la visualización regular de estos géneros tiene una forma de matar la conciencia.

Se necesita mucho más para sorprender a nuestras conciencias hoy en día. Como resultado, hay una creciente insensibilización al mal en su raíz más profunda. Una persona puede exponerse a una fascinación y curiosidad por el mal. Le roba al espíritu y al alma humana el celo por las cosas de Dios”.

Fuente aleteia

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Santa Verónica


SANTA VERÓNICA, RUEGA POR NOSOTROS
 12 de julio

Su nombre podría proceder del latín significando "verdadero ícono" o, según el parecer del profesor Miguel Angel García Olmo, puede ser una variante del antiguo nombre femenino Berenice (Bereníke), la versión macedonia del griego Phereníke, o sea,"la que lleva la victoria". El caso es que a esta santa mujer, ambos le pegan magistralmente.

Modelo de misericordia

Santa Verónica es recordada por su gesto compasivo hacia Jesús en Su camino al Calvario. Unos le agredían, otros permanecían indiferentes ante tanta crueldad. Ella se le acercó y le enjugó el rostro con su velo. Aquel divino rostro, cruelmente golpeado, ensangrentado y sudoroso suscitó en el corazón de Santa Verónica la misericordia. La fuente de Misericordia recibe de ella en aquel momento un amor que casi todos le negaron.

Aunque poco sabemos de la vida de Verónica y su acto de amor no aparece en las Sagradas Escrituras, la tradición lo ha recogido como un acto ejemplar que recordamos en la sexta estación del Via Crucis. Dante lo evoca en el canto XXXI del Paraíso.

Santa Verónica es mujer de gran valentía, ya que su acto de amor le podría haber causado una peligrosa reacción por parte de los romanos o de las turbas. Es mujer de gran compasión, ya que venció todo miedo y decidió amar en medio de una multitud movida por odio o la indiferencia.

Santa Verónica, ruega por nosotros. Que sepamos consolar a Cristo en el Via Crucis de hoy.

Todavía se conserva el "velo" de la Verónica.

El velo de la Verónica está en Santuario del Santo Rostro, en Manoppello, Italia desde el comienzo del siglo XVI. Posiblemente fue robado de la Basílica de San Pedro mientras estaba en construcción. Benedicto XVI fue el primer Papa en visitar el santuario en Manoppello, en Sept, 2006.

Datos: Prof. Miguel Angel García Olmo, 2 Jun 1999

Tras trece años de investigaciones sobre el "velo de la Verónica" (el que, según la tradición, utilizara para enjugar el rostro de Cristo camino del Calvario), el prestigioso historiador alemán P. Heinrich PfeifferS.J. certifican su autenticidad.

Según Pfeiffer, el rostro de Cristo que aparece en el velo de la Verónica (hoy conservado en Manoppello, Italia), se sobrepone perfectamente a la imagen de la Sábana Santa de Turín:

Los trazos son los mismos: rostro oval ligeramente redondo y asimétrico, cabello largo, un mechón de cabellos sobre la frente, la boca ligeramente abierta, la mirada dirigida a lo alto; rasgos que influyeron en toda la iconografía de Cristo en los siglos posteriores.

Entre los exámenes a los que ha sido sometido el Velo de la Verónica destacan las fotografías digitales realizadas por Donato Vittore, experto de laUniversidad de Bari, así como las observaciones bajo luz ultravioleta que confirman la inexistencia de pintura sobre el paño. En efecto, la densidad del color del rostro es muy fuerte sobre el tejido blanco casi transparente, pero estas tomas digitales dejan bien a las claras que no hay pintura. No puede, por lo tanto ser la obra de un artista.

Además, en el rostro se observan dos manchitas y da la impresión de que un líquido, que bien podría ser sangre, se impregnó en las fibras del tejido.

Pfeiffer: Las imágenes sobre la "Verónica" no fueron producidas por ninguna técnica conocida.

Igual que con el Sudario de Turín, la imagen sirvió de modelo a las representaciones posteriores del rostro de Cristo, incluso las de las catacumbas romanas del siglo IV.

Fuente corazones

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