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¿Por qué se dice que el Espíritu Santo es el más olvidado de la Trinidad entre los fieles?


Antes de profundizar en esta afirmación, es importante recordar que la Trinidad es un misterio central de la fe católica que se basa en la revelación divina contenida en la Sagrada Escritura y en la Tradición de la Iglesia. La Trinidad se refiere a un solo Dios en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Aunque las tres personas son iguales en divinidad y no pueden separarse, cada una tiene una función distinta dentro de la obra de la salvación.

Dicho esto, vamos a explorar por qué se dice que el Espíritu Santo es el más olvidado de la Trinidad. Una posible razón es que la figura del Espíritu Santo es más abstracta y menos tangible que las figuras del Padre y el Hijo. En la Biblia, el Espíritu Santo es descrito a menudo en términos simbólicos y metafóricos, como el viento, el fuego o la paloma. Estas imágenes pueden resultar más difíciles de comprender y visualizar en comparación con el lenguaje más concreto utilizado para describir al Padre y al Hijo.

Además, a lo largo de la historia de la Iglesia, ha habido un mayor énfasis en la devoción y el estudio de la figura de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, y del Padre, como el Creador del universo. La figura del Espíritu Santo a veces ha quedado en un segundo plano, lo que ha llevado a una menor atención y conocimiento sobre su papel en la vida de los fieles.

Sin embargo, es importante destacar que el Espíritu Santo desempeña un papel fundamental en la vida de la Iglesia y de cada creyente individualmente. El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia, el que la anima y guía en su misión de llevar el Evangelio al mundo. En el Evangelio de Juan, Jesús promete enviar al Espíritu Santo como el Defensor y Consolador, quien enseñará y recordará a los discípulos todo lo que Jesús les ha enseñado (Juan 14, 26).

El Espíritu Santo también está presente en la vida de cada creyente desde el sacramento del Bautismo. San Pablo nos enseña que, a través del Bautismo, somos "bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo" (1 Corintios 12:13). El Espíritu Santo nos santifica, nos da los dones espirituales necesarios y nos ayuda a crecer en la vida de la gracia.

En cuanto a la Escritura, encontramos varias referencias que nos muestran la importancia del Espíritu Santo en la vida de los creyentes. En el libro de los Hechos de los Apóstoles, vemos cómo el Espíritu Santo desempeña un papel central en la expansión de la Iglesia primitiva y en la vida de los apóstoles. Es el Espíritu Santo quien los fortalece, los guía y les da los dones necesarios para llevar a cabo la misión que Jesús les ha encomendado.

Además, en las cartas de San Pablo, encontramos enseñanzas claras sobre los dones y frutos del Espíritu Santo. En Gálatas 5, 22-23, por ejemplo, se enumeran los frutos del Espíritu Santo: "amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio". Estos frutos son una manifestación visible de la presencia y acción del Espíritu Santo en la vida de los creyentes.

La importancia del Espíritu Santo también se destaca en la liturgia de la Iglesia. En la Misa, por ejemplo, invocamos al Espíritu Santo en el momento de la Epíclesis, cuando el sacerdote extiende sus manos sobre el pan y el vino y pide al Espíritu Santo que los transforme en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Además, el sacramento de la Confirmación es una celebración especial en la que los fieles reciben los dones plenos del Espíritu Santo y son fortalecidos en su fe.

Entonces, ¿cómo podemos ayudar a los fieles a recordar y apreciar más la presencia y el papel del Espíritu Santo en sus vidas? Aquí hay algunas sugerencias:

1. Enseñanza y predicación: Los sacerdotes y líderes de la Iglesia deben incluir enseñanzas y predicaciones sobre la importancia y el papel del Espíritu Santo en la vida de los creyentes. Explorar las Escrituras y la tradición de la Iglesia nos permite profundizar en el conocimiento y la comprensión del Espíritu Santo.

2. Oración al Espíritu Santo: Debemos fomentar la oración personal y comunitaria al Espíritu Santo. El rezo del Veni Creator Spiritus (Ven, Espíritu Creador) o la secuencia de Pentecostés son ejemplos de oraciones tradicionales que invocan al Espíritu Santo y nos abren a su acción en nuestras vidas.

3. Vida sacramental: Participar plenamente en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía y la Confirmación, nos abre a la gracia del Espíritu Santo y fortalece nuestra relación con Él.

4. Cultivar los dones del Espíritu Santo: Reconocer y cultivar los dones y frutos del Espíritu Santo en nuestra vida diaria nos ayuda a vivir de acuerdo con el plan de Dios y a ser testigos del amor de Cristo en el mundo.

En resumen, aunque es cierto que a veces el Espíritu Santo puede ser pasado por alto o menos enfatizado en la vida de los fieles, es importante recordar su papel esencial en la vida de la Iglesia y de cada creyente individualmente. Al profundizar en las Escrituras, la Tradición y la enseñanza de la Iglesia, podemos crecer en nuestra comprensión y aprecio por la presencia y el trabajo del Espíritu Santo. Invito a todos los fieles a abrir sus corazones al Espíritu Santo, permitiendo que Él los guíe, los fortalezca y los transforme en verdaderos discípulos de Jesucristo. Que la gracia del Espíritu Santo esté siempre con nosotros, llevándonos a una vida de fe más profunda y una comunión más íntima con la Santísima Trinidad.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿En algún o varios momentos de tu vida has olvidado a tu Ángel de la Guarda? Aquí hay ocho razones contundentes para que siempre lo tengas presente.


¿EN ALGÚN O VARIOS MOMENTOS DE TU VIDA, HAS OLVIDADO A TU ÁNGEL DE LA GUARDA? AQUÍ HAY OCHO RAZONES CONTUNDENTES PARA QUE SIEMPRE LO TENGAS PRESENTE.

1. Te acompaña desde la concepción
Cada ser humano desde el momento de su concepción tiene un Ángel de la Guarda. Dice el Catecismo en el numeral 336: “Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión”. Asimismo, añade una frase de San Basilio Magno: “Nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un Ángel como protector y pastor para conducir su vida”.

Con estas afirmaciones se entiende que la misión del Ángel de la Guarda es la de velar por cada uno, protegiéndonos de los peligros y alentando nuestra vida en Cristo. Por ello San Juan María Vianney (el Cura de Ars) indicaba: “Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa”.

2. Su existencia no es un invento, se fundamenta en la Biblia
La existencia de los ángeles, una verdad de fe. En la Biblia, desde el Antiguo Testamento hay numerosas citas que hablan de los ángeles que custodian, como en Éxodo (23, 20-21): “Yo voy a enviar un Ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz”.

De igual manera en el Nuevo Testamento, Jesús dice (Mt. 18,10): “Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus Ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial”.

3. Son compañeros cercanos de los santos

Muchos santos han dado testimonio de la inseparable relación que tuvieron con sus Ángeles Custodios. Entre ellos tenemos a San Francisco de Sales, Santa Teresita del Niño Jesús, San Pío de Pietrelcina, San Josemaría Escrivá, entre otros.

Se dice que Santa Francisca Romana (1384-1440), patrona de los conductores, tuvo la fortuna de ver a su Ángel de la Guarda, quien velaba por ella día y noche. La santa lo describe así: “Era de una belleza increíble, con un cutis más blanco que la nieve y un rubor que superaba el arrebol de las rosas”.

“Sus ojos, siempre abiertos tornados hacia el cielo, el largo cabello ensortijado tenía el color del oro bruñido. Su túnica llegaba al suelo y era de un blanco algo azulado y, otras veces, con destellos rojizos. Era tal la irradiación luminosa que emanaba de su rostro, que podía leer maitines en plena media noche”.

4. Protege en los momentos difíciles

En el siglo IV San Basilio Magno decía que "todo fiel tiene a su lado un Ángel como protector y pastor, para llevarlo a la vida". Por su parte, San Bernardo de Claraval enseñaba que los Ángeles Custodios son demostración de que "el cielo no descuida nada que pueda ayudarnos", por lo cual pone "a nuestro lado estos espíritus celestes para que nos protejan, nos instruyan y nos guíen".

En una ocasión San Juan Bosco narró que el día de la fiesta del Ángel de la Guarda, recomendó a sus muchachos que en los momentos de peligro invocaran a su Ángel Custodio. En aquella semana dos jóvenes obreros estaban en un andamio altísimo alcanzando materiales y de pronto se partió la tabla y ambos se vinieron abajo.

Uno de ellos recordó el consejo del santo y exclamó: “¡Ángel de mi guarda!”. Cayeron sin sentido y cuando sus compañeros fueron a verlos, encontraron que uno había muerto, pero el que había invocado al Ángel Custodio recobró el conocimiento y subió la escalera del andamio como si nada le hubiera pasado. Luego el muchacho contó que al invocar a su ángel sintió que le ponían por debajo una sábana, que lo bajaban suavemente y que después de eso ya no recordaba más.

5. Son poderosos servidores de Dios
El Catecismo en el numeral 329 especifica que “con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan ‘constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos’ (Mt 18, 10), son ‘agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra’ (Sal 103, 20).

San Bernardo Abad en uno de sus sermones indicó que “ellos, los que nos guardan en nuestros caminos, no pueden ser vencidos ni engañados, y menos aún pueden engañarnos. Son fieles, son prudentes, son poderosos: ¿por qué espantarnos? Basta con que los sigamos, con que estemos unidos a ellos, y viviremos así a la sombra del Omnipotente”.

6. Acuden velozmente cuando se les llama

Santo Tomás de Aquino detalló en la Summa Theologica que “la rapidez de movimiento del ángel no se mide por la cantidad de su poder, sino de acuerdo con la determinación de su voluntad”.

Los ángeles no están obligados por un cuerpo material como nosotros, para que puedan moverse muy rápido, a la velocidad de “pensamiento”. Si se le pide al ángel Custodio que ayude a alguien más, este estará de vuelta inmediatamente.

7. La veneración a los Ángeles Custodios es legítima
En el 2002 la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos declaró en el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia que la devoción popular a los Santos Ángeles “es legítima y buena”.

Sin embargo, precisó, el fiel debe tener cuidado con algunos pensamiento erróneos, como: “creer que el mundo y la vida están sometidos a una lucha incesante entre Ángeles y demonios, en la cual el hombre resulta arrollado por poderes superiores a él, ante los que no puede hacer nada; o interpretar de una manera esquemática y simplista, casi infantil, algunas acontecimientos de su vida atribuyendo al Maligno incluso las pequeñas contradicciones, y por el contrario, al Ángel Custodio los éxitos y logros”.

También hay que rechazar, señala, “el uso de dar a los Ángeles nombres particulares, excepto Miguel, Gabriel y Rafael, que aparecen en la Escritura”.

8. Se les puede invocar en todo momento y lugar

Se les puede invocar en todo momento. Sin embargo, la tradición de la Iglesia recomienda saludar e invocar al Ángel de la guarda durante el día, especialmente con las siguientes oraciones:

Ángel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname. Amén.

Oración II

Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo que me perdería. Hasta que amanezca en los brazos de Jesús, José y María Amén.

Fuente  aciprensa

Tres son los que dan testimonio. Un texto revelador sobre la Santísima Trinidad, hoy olvidado por muchos y atacado por otros


TRES SON LOS QUE DAN TESTIMONIO. UN TEXTO REVELADOR SOBRE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, HOY OLVIDADO POR MUCHOS Y ATACADO POR OTROS
Por Frank Morera

“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra” (I Jn. 5:7)

Muchos teólogos de hoy en día sólo saben poner en duda la Fe de los fieles y no aclararla como debería ser su deber. Algunos andan enseñando que este versículo 7 del capítulo 5 de la Primera epístola universal de Juan está "interpolado" poniendo en duda toda la Escritura.

Argumentan que debería recitar solamente de esta manera : “Porque tres son los que dan testimonio.” Se sostiene que la frase “entre comas” donde se menciona al Padre, al Verbo y al Espíritu Santo, es una “interpolación romanista del siglo VII con el ánimo de otorgar una pseudo prueba bíblica de la doctrina de la Trinidad.”

Los mismos estudiosos dicen también que no está presente en los manuscritos más antiguos en griego, ni en la Vulgata Latina original, sino en una versión más tardía, y de la cual pasó al Textus Receptus elaborado por Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI. Se dice también que en los pocos textos donde sí aparece esta supuesta “adición Trinitaria”, se halla en los márgenes del versículo 7, y no como parte del texto. Finalmente se argumenta también que no existe ninguna referencia a este versículo en los escritores cristianos de la antigüedad con la “adición Trinitaria.”

Esta corriente ha tomado tal fuerza a partir del siglo XX, donde la impresión de nuevas Biblias (en algunos casos como la Biblia de Jerusalén) la omiten por completo, y en las versiones protestantes de estudio viene en letra cursiva. Esta teoría modernista y liberal no es más que una manipulación masónica proveniente de la Edad Media, para destruir la credibilidad en la Santa Escritura, despojándola de su Inerrancia e Infalibilidad.

Veamos:

1 – NO ES CIERTO que todos los manuscritos griegos antiguos carecen de este pasaje. Los manuscritos Omega 110, #61, #88, #177, #221, #429, Ottobonianus #629, #634, # 635, #636, #918 y #2318, contemporáneos a estos SÍ LO CONTIENEN.

2 – La razón del porqué en algunos manuscritos se halla escrito al margen del texto, es porque los copistas que así lo hicieron, lo hicieron corrigiendo los textos parcialmente recibidos de acuerdo a la versión original que ellos sabían ser correcta, y de las cuales estos textos carecían. Si hubiesen sido “adiciones al texto original”, hubiese sido una acción altamente temeraria y que habría atraído una condenación inmediata y abrumadora sobre ellos. Algo poco probable en estos días, mucho menos probable en la Edad Media.

3 – El hecho de que se encuentre en algunos manuscritos y otros no, tampoco es evidencia de interpolación. Entre las copias más antiguas de los Evangelios, en el Códex Sinaíticus y en el Códex Vaticanus, HAY MÁS DE TRES MIL VARIANTES en sus textos comparados el uno con el otro, solo en los 4 evangelios.

4 – Otras partes de las Escrituras han seguido las versiones menos populares sin ser esto motivo de disputa. Por ejemplo en las traducciones modernas de Mateo 11:19 donde dice : “La Sabiduría es justificada por sus hechos”, es sacada de solo tres manuscritos en existencia, cuando todos los demás dicen : “La Sabiduría es justificada por sus hijos”. SIN EMBARGO NADIE HA ORGANIZADO UNA CAMPAÑA PARA ERRADICAR ESTE VERSÍCULO COMO SÍ SE HA HECHO CON 1 Juan 5:7.

5 – Hay evidencia de que los Padres de la Iglesia atribuyen la eliminación de dicho versículo a los Nestorianos del siglo V, como lo atestigua Sócrates Scholasticus en su Historia Eclesiástica, Libro 7, capítulo 32, en el año 485

6 – ES ABOLUTAMENTE UNA FALSEDAD que San Jerónimo, el traductor de la Vulgata Latina, haya omitido este pasaje de su versión original porque creía que era farsa o que no existía en su época. San Jerónimo mismo en su “Prólogo a Las Epístolas Canónicas”, explícitamente declara sorprenderse de que este versículo 7 se haya olvidado o dejado atrás de algunas copias en su tiempo, declarando que ERAN PARTE LEGÍTIMA DE LA PRIMERA EPÍSTOLA UNIVERSAL DEL APÓSTOL JUAN.

7 – Teólogos antiguos y serios declaran que esta frase también fue sacada del original por los escribas arrianos que tomaron el poder en el Oriente durante la persecución en contra de San Atanasio en el siglo IV.

8 – Al margen de todas las interpolaciones y manipulaciones que los herejes atribuyen a la Iglesia Católica, NÓTESE que por TRADICIÓN APOSTÓLICA (es decir, por saber que esto es así desde el principio), la Santa Iglesia Ortodoxa, tiene en su Texto Oficial de las Escrituras 1 Juan 5:7 en su totalidad, REDACTADO de acuerdo NO A LA VULGATA LATINA NI LOS TEXTOS DE ERASMO DE ROTTERDAM, sino a los manuscritos griegos antiguos de Monte Athos en Grecia.

9 – Con respecto a no aparecer en los textos Syriacos: OTRA FALSEDAD. Jacobo de Edessa, cita este texto PALABRA POR PALABRA en su libro “Sobre los Santos Misterios” en el año 700. Considerese también que estas iglesias habían estado separadas del resto del cristianismo desde el siglo V.

10 – También forma parte del Texto Oficial de la Iglesia de Armenia, Monophysita y en comunión con la Iglesia Copta y Etiope, separados del resto del cristianismo desde el siglo V.

11 – Citado por el escritor griego y pagano Athenágorus, frente al Emperador Marcus Aurelius, en el siglo II, en su epístola “Suplica a favor de los Cristianos”, capítulo 10, donde cita este versículo PALABRA POR PALABRA, explicando lo inofensivo de la Fe Cristiana al Emperador Romano.

12 – San Cipriano cita el versículo PALABRA POR PALABRA en su libro “Sobre la Unidad de la Iglesia Universal”, capítulo 6, en el año 250.

13- Es citado por Edacius Clarus de España PALABRA POR PALABRA en el año 350 según el historiador francés Jaques Paul Migne en su Historia Patrística Latina, volumen 62., y de quien sacó este manuscrito Priscillian, al cual acusan los modalistas FALSAMENTE, de haber “inventado la Comma”.

16 – Mencionado PALABRA POR PALABRA por Virgilius Tapensies de Nor-Africa, en el año 490, en su tratado “Sobre La Trinidad”.

17 – Mencionado por San Agustín en el año 390, en su libro “Contra Maximinum”, libro II, capítulo 22.

18 – Aludida por San Gregorio de Nazianzus, el siglo IV, en su libro “El Quinto Punto Theologico: Sobre el Espíritu Santo”, Oratio #32.

Existen muchos críticos textuales que rechazan la autenticidad de este versículo. Como en muchos de sus argumentos se carecen de evidencia bíblica. ¿Existe este versículo en los manuscritos existentes? La respuesta es enfáticamente sí.

La Trinidad es un Misterio que nadie podrá entender, solo se DEBE adorar.

Si Cristo no es Dios en la Cruz murió un hombre y entonces no hubo redención. Este es un tema que no tiene discusión, es Dogma y los dogmas están para que lo aceptemos ya que no se pueden entender.

Bendiciones+


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