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25 Cosas que no debes hacer en misa y que tal vez no sabías...

 


25 COSAS QUE NO DEBES HACER EN MISA Y QUE TAL VEZ NO SABÍAS…

¿Levantarte en las ofrendas? ¿Responder al Credo en plural? Pequeños detalles que marcan la diferencia

1. No llegues tarde

Recuerda que Dios te está esperando para colmarte de Su amor, darte Su perdón y un abrazo; hablarte al oído, decirte lo que necesitas oír… Te ha apartado un lugar en Su mesa, no lo dejes esperando…

2. No vistas provocativamente

No uses prendas que puedan distraer o provocar (escote, minifalda, shorts, mallas)

3. No entres sin saludar al Señor

Al llegar persígnate. El está allí, feliz de verte. Agradécele haberte invitado.

4. No te dé pena hacer reverencia o genuflexión

Si pasas frente al altar, que representa a Cristo, haz reverencia. Si pasas frente al Sagrario, donde está Cristo, haz genuflexión (toca el suelo con la rodilla).

5. No masques chicle ni comas o bebas

Sólo se permite agua sola, en caso de necesidad por cuestión de salud.

6. No cruces la pierna

Se considera una postura poco respetuosa. Que tu cuerpo exprese tu devoción.

7. No vale que una misma persona proclame la Lectura y el Salmo

Si ves que sólo hay un lector o lectora, ofrécete a leer, porque las Lecturas y el Salmo deben ser proclamados por distintos lectores (dos entre semana y tres en domingos o días festivos, cuando hay Segunda Lectura).

8. No añadas frases cuando lees las Lecturas o el Salmo.

No leas las letritas rojas ni digas: ‘Primera Lectura’ o ‘Salmo responsorial’, o ‘Segunda Lectura’. Y al final no digas: ‘ésta es la Palabra de Dios’, porque no es explicación, sino rúbrica divina. Sólo di: ‘Palabra de Dios’. Tampoco digas: ‘respondamos al Salmo’; pues no es recitación, el Salmo es en sí la respuesta a la Primera Lectura.

9. Nunca recites el Aleluya

No te adelantes a decir; ‘Aleluya Aleluya’. Espera unos segundos, y de seguro alguien lo cantará, y si ni el padre ni nadie canta, omítelo, pero nunca lo recites.

10. Antes de la proclamación del Evangelio, no te persignes

Sólo debes signarte (trazar tres cruces pequeñas, en frente, labios y pecho).

11. No respondas en plural cuando el Credo se hace en forma de preguntas
Quien preside pregunta en plural: ‘¿Creen en Dios Padre Todopoderoso?’ No respondas: ‘sí creemos’, pues la fe es personal. Responde: ‘sí creo’.

12. No recojas la colecta durante la Oración Universal

La colecta se recoge durante la presentación de los dones (cuando todos están sentados y quien preside sirve el vino en el cáliz, bendice a Dios por los dones del pan y el vino, y se purifica las manos).

13. No te levantes durante la presentación de los dones

A veces alguien se levanta y por imitación se levantan otros; tal vez al ver al padre levantar el cáliz y la hostia creen que es la Consagración, pero no lo es.

14. No te arrodilles apenas termine el ‘Santo’

Hay que esperar a que quien preside la Misa ponga ambas manos por encima del copón y el cáliz y pida al Espíritu Santo que transforme el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo. Ése es el momento de arrodillarse (si hay campanita, es ahí cuando la tocan).

15. No te sientes durante la Consagración

Si no te puedes hincar, quédate de pie, pero sentarse, a menos que sea por enfermedad o ancianidad, es falta de respeto a Cristo, que se hace presente en el altar.

16. No digas nada en voz alta durante la Consagración

Hay quien en la Consagración dice en voz alta: ‘Señor mío, Dios mío’, pero distrae a quienes están haciendo su propia adoración en silencio.

17. No digas en voz alta: ‘Por Cristo, con Él y en Él…’
 
Es parte de la Plegaria Eucarística y sólo le toca decirla a quien preside la Misa.

18. No te muevas de tu lugar para ir a dar la paz
Sólo debes dar la paz a quienes están junto a ti, no a los de otras bancas. Tampoco aprovechar para ir a felicitar o dar pésame.

19. No comulgues si no te has preparado

Debes haber guardado el ayuno eucarístico (no haber comido o bebido nada, ni mascado chicle, una hora antes de comulgar), y no tener pecado grave.

20. No te formes a comulgar sólo en la fila del sacerdote
Jesús está presente en la Hostia Consagrada, sin importar si lo da el sacerdote o un Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión, que es una persona que ha recibido una preparación especial, ha sido instituida por el obispo, y cuenta con la autorización de la Iglesia para distribuir la Comunión en Misa y llevarla a ancianos y a enfermos.

21. Después de comulgar, no platiques con los demás
Tras comulgar, regresa a tu lugar y habla con el Señor, al que acabas de recibir.

Si no pudiste comulgar, haz una Comunión Espiritual y habla con Él.

22. Cuando acabó la distribución de la Comunión no sigas cantando
Se debe terminar el canto con la última persona que comulga, para dar tiempo a que haya un silencio sagrado que permita a cada persona entrar en diálogo con Dios.

23. Que tu celular no sea distracción

Al llegar a la iglesia pon tu celular en silencio. No te pongas a textear ni a hablar por el celular, porque te distraes tú y distraes a los demás. Dedica toda tu atención al Señor, que te está dedicando toda Su atención a ti en esta cita de amor que es la Misa.

24. No desatiendas a tus pequeños

Enséñalos a disfrutar estar en la casa de su Padre Dios, y a saberse comportar.

25. No te salgas antes ni igual que como llegaste
No te pierdas le bendición con la que se te envía al mundo a dar testimonio en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y sal con un propósito nuevo que haya inspirado en ti el Señor, para edificar en el mundo Su Reino de amor.


5 cosas que no sabías sobre el agua Bendita

 


5 COSAS QUE NO SABÍAS SOBRE EL AGUA BENDITA

El agua bendita es probablemente uno de los sacramentales más conocidos en la Iglesia Católica. No confundan sacramental con sacramento. Un sacramental es un signo sagrado según el modelo de los sacramentos mediante el cual se significan efectos obtenidos por la intercesión de la Iglesia.

Es usada en muchas ocasiones por los sacerdotes. ¿Alguna vez te has preguntado desde cuándo la usa la Iglesia? ¿por qué siempre la encontramos en la entrada de todos los templos? Estas y otras preguntas son respondidas en este artículo.

Conoce 5 cosas que sabías sobre el agua bendita:

1) Su origen

Se puede decir que el origen del agua bendita se remonta hasta tiempos de Nuestro Señor Jesucristo porque Él mismo bendijo las aguas. Más adelante, el papa San Alejandro I, quien ejerció el pontificado desde el año 121 d.C. hasta el 132 d.C. determinó que se pusiera sal en la bendición del agua mientras se rezaban las oraciones que acostumbra la Iglesia. Los judíos solían echar ceniza sobre el agua, por eso San Clemente decía que lo que bajo la antigua ley era la ceniza, bajo la gracia es la sal.

2) ¿Por qué hay una pila de agua bendita a la entrada de los templos?

Se colocan allí para que nos signemos con agua bendita al entrar al templo y seamos benditos por el Señor con la señal de la cruz. De esta manera le entregamos todos nuestros sentidos en su casa. Por eso al entrar debemos rogar para que el Espíritu Santo ilumine nuestros corazones, infundiendo en ellos aquel temor, edificación, silencio y reverencia que se merece tan santo lugar.

3) ¿Cómo se introdujo el uso de la pila de agua bendita en la Iglesia?
Se hizo para remplazar una antigua ceremonia judía en la que antes de entrar en oración se lavaban pidiendo a Dios quedar puros y limpios. Para borrar esa figura, los sacerdotes católicos primero bendecían el agua según un rito que aún se conserva.

4) ¿Qué simboliza el agua bendita?
El agua bendita simboliza el sudor de Nuestro Señor Jesucristo en el huerto y la preciosísima sangre que salió de su costado.

5) ¿Qué efectos tiene el agua bendita?
Tradicionalmente se sabe que el agua bendita tiene los siguientes efectos:

– Ahuyenta toda potestad demoníaca sobre las personas y lugares sobre las que se rocía.

– Borra los pecados veniales.

– Ahuyenta toda sobra, fantasía y astucia diabólica.

– Quita las distracciones en la oración.

– Nos dispone, con la Gracia del Espíritu Santo, a una mayor devoción.

– Se nos infunde la virtud de la divina bendición para recibir los sacramentos, para administrarlos, y para celebrar los divinos oficios de Dios.


Fuente católicodefiendetufe

25 Cosas que no debes hacer en misa y que tal vez no sabías...


25 COSAS QUE NO DEBES HACER EN MISA Y QUE TAL VEZ NO SABÍAS…

¿Levantarte en las ofrendas? ¿Responder al Credo en plural? Pequeños detalles que marcan la diferencia

1. No llegues tarde

Recuerda que Dios te está esperando para colmarte de Su amor, darte Su perdón y un abrazo; hablarte al oído, decirte lo que necesitas oír… Te ha apartado un lugar en Su mesa, no lo dejes esperando…

2. No vistas provocativamente

No uses prendas que puedan distraer o provocar (escote, minifalda, shorts, mallas)

3. No entres sin saludar al Señor


Al llegar persígnate. El está allí, feliz de verte. Agradécele haberte invitado.

4. No te dé pena hacer reverencia o genuflexión

Si pasas frente al altar, que representa a Cristo, haz reverencia. Si pasas frente al Sagrario, donde está Cristo, haz genuflexión (toca el suelo con la rodilla).

5. No masques chicle ni comas o bebas

Sólo se permite agua sola, en caso de necesidad por cuestión de salud.

6. No cruces la pierna

Se considera una postura poco respetuosa. Que tu cuerpo exprese tu devoción.

7. No vale que una misma persona proclame la Lectura y el Salmo


Si ves que sólo hay un lector o lectora, ofrécete a leer, porque las Lecturas y el Salmo deben ser proclamados por distintos lectores (dos entre semana y tres en domingos o días festivos, cuando hay Segunda Lectura).

8. No añadas frases cuando lees las Lecturas o el Salmo.

No leas las letritas rojas ni digas: ‘Primera Lectura’ o ‘Salmo responsorial’, o ‘Segunda Lectura’. Y al final no digas: ‘ésta es la Palabra de Dios’, porque no es explicación, sino rúbrica divina. Sólo di: ‘Palabra de Dios’. Tampoco digas: ‘respondamos al Salmo’; pues no es recitación, el Salmo es en sí la respuesta a la Primera Lectura.

9. Nunca recites el Aleluya

No te adelantes a decir; ‘Aleluya Aleluya’. Espera unos segundos, y de seguro alguien lo cantará, y si ni el padre ni nadie canta, omítelo, pero nunca lo recites.

10. Antes de la proclamación del Evangelio, no te persignes


Sólo debes signarte (trazar tres cruces pequeñas, en frente, labios y pecho).

11. No respondas en plural cuando el Credo se hace en forma de preguntas


Quien preside pregunta en plural: ‘¿Creen en Dios Padre Todopoderoso?’ No respondas: ‘sí creemos’, pues la fe es personal. Responde: ‘sí creo’.

12. No recojas la colecta durante la Oración Universal


La colecta se recoge durante la presentación de los dones (cuando todos están sentados y quien preside sirve el vino en el cáliz, bendice a Dios por los dones del pan y el vino, y se purifica las manos).

13. No te levantes durante la presentación de los dones

A veces alguien se levanta y por imitación se levantan otros; tal vez al ver al padre levantar el cáliz y la hostia creen que es la Consagración, pero no lo es.

14. No te arrodilles apenas termine el ‘Santo’

Hay que esperar a que quien preside la Misa ponga ambas manos por encima del copón y el cáliz y pida al Espíritu Santo que transforme el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo. Ése es el momento de arrodillarse (si hay campanita, es ahí cuando la tocan).

15. No te sientes durante la Consagración

Si no te puedes hincar, quédate de pie, pero sentarse, a menos que sea por enfermedad o ancianidad, es falta de respeto a Cristo, que se hace presente en el altar.

16. No digas nada en voz alta durante la Consagración

Hay quien en la Consagración dice en voz alta: ‘Señor mío, Dios mío’, pero distrae a quienes están haciendo su propia adoración en silencio.

17. No digas en voz alta: ‘Por Cristo, con Él y en Él…’


Es parte de la Plegaria Eucarística y sólo le toca decirla a quien preside la Misa.

18. No te muevas de tu lugar para ir a dar la paz

Sólo debes dar la paz a quienes están junto a ti, no a los de otras bancas. Tampoco aprovechar para ir a felicitar o dar pésame.

19. No comulgues si no te has preparado

Debes haber guardado el ayuno eucarístico (no haber comido o bebido nada, ni mascado chicle, una hora antes de comulgar), y no tener pecado grave.

20. No te formes a comulgar sólo en la fila del sacerdote

Jesús está presente en la Hostia Consagrada, sin importar si lo da el sacerdote o un Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión, que es una persona que ha recibido una preparación especial, ha sido instituida por el obispo, y cuenta con la autorización de la Iglesia para distribuir la Comunión en Misa y llevarla a ancianos y a enfermos.

21. Después de comulgar, no platiques con los demás

Tras comulgar, regresa a tu lugar y habla con el Señor, al que acabas de recibir.

Si no pudiste comulgar, haz una Comunión Espiritual y habla con Él.

22. Cuando acabó la distribución de la Comunión no sigas cantando

Se debe terminar el canto con la última persona que comulga, para dar tiempo a que haya un silencio sagrado que permita a cada persona entrar en diálogo con Dios.

23. Que tu celular no sea distracción

Al llegar a la iglesia pon tu celular en silencio. No te pongas a textear ni a hablar por el celular, porque te distraes tú y distraes a los demás. Dedica toda tu atención al Señor, que te está dedicando toda Su atención a ti en esta cita de amor que es la Misa.

24. No desatiendas a tus pequeños

Enséñalos a disfrutar estar en la casa de su Padre Dios, y a saberse comportar.

25. No te salgas antes ni igual que como llegaste

No te pierdas le bendición con la que se te envía al mundo a dar testimonio en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y sal con un propósito nuevo que haya inspirado en ti el Señor, para edificar en el mundo Su Reino de amor.

Fuente, Desde la fe

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¿Sabías que el Espíritu Santo nos hace cantar?


¿SABÍAS QUE EL ESPÍRITU SANTO NOS HACE CANTAR?

Jacques-Marie Guilmard, monje de Solesmes, nos habla de la manera como cantan los monjes... ¡y los laicos!

Jacques-Marie Guilmard es un monje de la abadía Saint-Pierre de Solesmes (Sarthe, Francia), icónico centro del canto gregoriano en Francia. Es también autor de una guía sobre canto gregoriano, Guide du chant grégorien (editorial Téqui). Como antiguo chantre (monje encargado de la dirección del coro de un monasterio), comparte hoy con nosotros su experiencia con el canto que ha moldeado su vida.

Jacques Marie Guilmard
¿Por qué canta usted gregoriano?

Porque es el canto de la Iglesia romana. Forma parte de la oración litúrgica, no es un canto folclórico.

Además, en Solesmes, hemos conservado el gregoriano por petición formal del papa Pablo VI a nuestra abadía en 1970. Pablo VI, en vista de la dificultad de efectuar una reforma litúrgica, sobre todo en Francia, nos pidió mantener esta tradición, puesto que Solesmes había sido el origen del renacimiento del gregoriano en el siglo XIX.

Dom Guéranger, refundador de la abadía de Solesmes, fue el que hizo restaurar el canto gregoriano. ¿Cómo concebía él el canto?

Sin duda tenía un concepto muy elevado del canto. De hecho, San Pablo afirma que es el mismo Espíritu Santo el que grita en nuestros corazones: “¡Abba, Padre!”.

También afirma que no podemos decir: “Jesús es el Señor” si el Espíritu no lo ha inspirado. Así que no hay oración sin el Espíritu Santo.

Nosotros oramos porque el Espíritu de Dios está en nosotros. Él da vida a la oración litúrgica por completo; está en todas partes en la liturgia.

“El canto es la expresión exterior de la oración”

Sí, pero ¿por qué cantar?

Porque el Espíritu Santo es el amor por excelencia; derrama ese amor en nuestros corazones y desde ahí se expresa a través del canto: el Espíritu Santo nos hace cantar.

Para Dom Guéranger, la liturgia entera debe ser cantada. A su modo de ver, el canto no es un método de mejorar la calidad de la liturgia. ¡En absoluto! Para él, el canto es la expresión exterior de la oración que se desarrolla en lirismo cuando cobra vida por la caridad.

¿Qué tiene de particular el canto gregoriano?

Ya lo he mencionado, es el canto de la Iglesia romana. ¡Y ya es decir mucho! Según ilustraba Dom Guéranger: “La Iglesia es vuestra madre, la Iglesia reza, venid a rezar con vuestra madre”.

Desde el siglo VIII, el canto ha ido tejiendo un lazo a través de la historia de la Iglesia, año tras año. De esta forma quedamos ligados a la Iglesia del pasado, con vistas de futuro. En cualquier caso, con sus doce siglos de edad, es el repertorio musical más antiguo que se conoce en el mundo.

¡Y menuda riqueza de melodía y espiritualidad! Con una gama de dificultad que va desde los cantos multitudinarios más sencillos hasta complejas melodías reservadas a los solistas.

Se adapta a las distintas formas de oración: adoración, alabanza, súplica, petición, penitencia. Es una oración completa, ya se practique en grupo o individualmente en acto de meditación.

Técnicamente, ¿es difícil de cantar?

Es un arte. Y por supuesto requiere trabajo, como cantar a Bach o a Haendel.

“La voz es nuestro instrumento de oración, ¡hay que saber utilizarlo!”

¿Cuántos años hacen falta para saber cantarlo?

Dos o tres años bastan para lo básico. La repetición cuenta mucho: cantamos todas las semanas los mismos 150 salmos, es decir, la “salmodia”. Aunque las melodías son muy variadas, se aprende rápido.

¿Cuáles son las mayores dificultades para conseguir cantar bien gregoriano?
Al principio, el latín y la notación musical intimidan un poco, pero se aprende fácilmente. La mayor dificultad está en aprender a cantar y en adquirir flexibilidad vocal.

De hecho, el ritmo gregoriano es pura delicadeza, no hay nada equivalente en ningún otro tipo de música. Por tanto, es necesario trabajar la voz.

Lo más frecuente es que los miembros de las corales parroquiales no ejerciten su voz. En Solesmes, los monjes reciben lecciones de canto: la voz es nuestro instrumento de oración, hay que saber utilizarlo.

¿Qué hace falta para cantar bien? ¿Buenos pulmones?

¡Hace falta el Espíritu Santo! La respiración mejora el control de la voz.

¿Siguen ustedes componiendo?

No. El gregoriano se compuso entre 765 y 835. No obstante, como la liturgia está viva, a veces nos vemos obligados a adaptar textos nuevos a melodías gregorianas. Sin embargo, aunque compongamos en el estilo de Bach, no significa que lo hagamos como él…

¿Qué instrumentos se utilizan?

Normalmente ninguno. Para apoyar a las voces, en ocasiones el canto va acompañado por el órgano (o la kora africana), pero en sí, es un canto que no lleva acompañamiento.

En Solesmes utilizamos el órgano, preferentemente los días de fiesta; así evitamos que se fatiguen las voces y conservamos la calidad del canto.

¿Hay algún “éxito”? ¿Alguna melodía imprescindible?

El Salve Regina es universalmente famoso. A Juan Pablo II le encantaba. El Te Deum también es muy conocido.

Por ejemplo, el 25 de agosto de 1944, cuando la liberación de París, el general de Gaulle y los jefes de la Resistencia asistieron a un Te Deum en Notre-Dame… Por desgracia, no se lo sabían, ¡se contentaron con un Magnificat! Entre las obras de Navidad o de las Pascuas también hay auténticas obras maestras.

“Si alguien no es bueno para el canto, se nota”.

¿Cuáles son los mejores coros gregorianos?

El mejor coro es aquel en el que se ora en comunión con la Iglesia. De la calidad de la oración deriva la calidad del canto.
A menudo, pensamos que hemos cantado mal y luego, justo después de la misa, vienen visitantes que nos dicen cuánto les ha gustado… No hay que permitir que a uno le afecten los propios juicios.

¿El canto gregoriano puede ser profano?
No. Aunque sí ha servido de inspiración a la música profana. En el siglo XIX, la modalidad antigua se creó en su honor. Está presente en Fauré, Vincent d’Indy o Debussy.

En realidad, el gregoriano y la liturgia son indisociables. El gregoriano pone en valor la liturgia y viceversa. Por eso, un concierto o un CD de gregoriano es generalmente útil, pero no es lo ideal…

¿Hay monjes que estén excluidos del canto porque canten mal?

En nuestro caso, los que no cantan bien permanecen en silencio o cantan en voz baja. Antes yo era uno de los chantres; ahora que ya soy mayor y que no estoy en forma, no canto. Si alguien no es bueno para el canto, se nota.

En las parroquias, todo el mundo quiere cantar, aunque sea mal. Sin embargo, se puede participar igual de bien escuchando.

Hay que aprender a escuchar. Escuchar permite interiorizar la oración, sin perder nada de la belleza del canto. Todo el mundo no puede hacerlo todo durante la liturgia. Los que no pueden cantar participan de otra forma.

¿Las partituras de las melodías gregorianas pueden consultarse en internet? 

Sí. Están disponibles en el sitio web http://gregofacsimil.free.fr/10-liens/liens4.html, elaborado por amigos de Solesmes. Ahí se encuentran reproducciones de antiguos manuscritos y de libros actuales.

Fuente Aleteia

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Respuestas sabias de Jesucristo


RESPUESTAS SABIAS DE JESUCRISTO
Por: Javier Ordovàs 

Muchas cosas nos llenan de admiración de la personalidad de Jesús, una de ellas: Lo acertado en sus respuestas 

Muchas cosas nos llenan de admiración de la personalidad humana de Jesucristo, lo que nos parece lógico siendo, al mismo tiempo, verdadero Dios y verdadero hombre.
Entre esas facetas sorprendentes de su personalidad, está lo acertado de sus respuestas, en su constante relación con personas individualmente o en grupo.Respuestas que son una lección para los personajes presentes en el momento y para la futura humanidad.
Tomamos una pequeña muestra sacada del Evangelio de S. Lucas. Animando a cada lector a que realice su propia selección. 

Respuesta a sus padres:
2. 48 Cuando le vieron, se maravillaron, y su madre le dijo: — Hijo, ¿por qué has hecho así con nosotros? He aquí, tu padre y yo te buscábamos con angustia. 49 Entonces él les dijo: — ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los asuntos de mi Padre me es necesario estar? 50 Pero ellos no entendieron el dicho que les habló. 

Curar en sábado:
6. 8 Pero él, conociendo los razonamientos de ellos, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: — Levántate y ponte en medio. Él se levantó y se puso en medio. 9 Entonces Jesús les dijo: — Yo os pregunto: ¿Es lícito en el sábado hacer bien o hacer mal? ¿Salvar la vida o quitarla? 10 Y mirándolos a todos en derredor, dijo al hombre: — Extiende tu mano. Él lo hizo, y su mano le fue restaurada.
14. 3 Entonces respondiendo Jesús, habló a los maestros de la ley y a los fariseos, diciendo: — ¿Es lícito sanar en sábado, o no? 4 Pero ellos callaron. Entonces él le tomó, le sanó y le despidió. 5 Y dijo a ellos: — ¿Cuál de vosotros, si su hijo o su buey cae en un pozo, no lo sacará de inmediato en el día de sábado? 6 Y no le podían responder a estas cosas. 

Los niños:
9. 47 Pero Jesús, percibiendo los razonamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado, 48 y les dijo: — Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre me recibe a mí; y cualquiera que me reciba a mí recibe al que me envió. Porque el que es más pequeño entre todos vosotros, éste es el más importante. 

Otros seguidores:
10.49 Entonces respondiendo Juan dijo: — Maestro, vimos a cierto hombre echando fuera demonios en tu nombre, y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros. 50 Jesús le dijo: — No se lo prohibáis. Porque el que no está contra vosotros, con vosotros está. 

Marta y María:
10. 40 Pero Marta estaba preocupada con muchos quehaceres, y acercándose dijo: — Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41 Pero respondiendo el Señor le dijo: — Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas. 42 Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. 

La herencia:
12. 13 Le dijo uno de la multitud: — Maestro, dile a mi hermano que reparta
conmigo la herencia. 14 Y él le dijo: — Hombre, ¿quién me ha puesto como juez o repartidor sobre vosotros? 

¿Quiénes se salvan?:
13. 23 Entonces alguien le dijo: — Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: 24 — Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. 

El joven rico:
18. 21 Entonces él dijo: — Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 22 Jesús, al oírlo, le dijo: — Aún te falta una cosa: Vende todo lo que tienes y repártelo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 23 Entonces él, al oír estas cosas, se entristeció mucho, porque era muy rico. 24 Jesús, al ver que se había entristecido mucho, dijo: — ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25 Porque más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios. 26 Los que oyeron esto dijeron: — ¿Y quién podrá ser salvo? 27 Él les dijo: — Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. 28 Entonces Pedro dijo: — He aquí, nosotros hemos dejado lo nuestro y te hemos seguido. 29 Y él les dijo: — En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por causa del reino de Dios, 30 que no haya de recibir muchísimo más en este tiempo, y en la edad venidera, la vida eterna. 

En casa de Zaqueo:
19. 7 Al ver esto, todos murmuraban diciendo que había entrado a alojarse
en la casa de un hombre pecador. 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al
Señor: — He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo: — Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham. 10 Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido. 

Preguntas con “trampa”
20. 1 Aconteció un día que estando Jesús enseñando al pueblo en el templo y anunciando el evangelio, se le acercaron los principales sacerdotes y los escribas con los ancianos, 2 y le hablaron diciendo: — Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién es el que te dio esta autoridad? 3 Entonces respondió y les dijo: — Yo os haré también una pregunta. Respondedme: 4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? 5 Ellos razonaban entre sí diciendo: — Si decimos “del cielo”, dirá: “¿Por qué, pues, no le creísteis?” 6 Y si decimos “de los hombres”, todo el pueblo nos apedreará, porque están convencidos de que Juan era profeta. 7 Respondieron, pues, que no sabían de dónde era. 8 Entonces Jesús les dijo: — Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.
20. 20 Entonces acechándole, enviaron espías que simulasen ser justos, a fin de sorprenderle en sus palabras, y así entregarle al poder y autoridad del procurador. 21 Estos le preguntaron diciendo: — Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no haces distinción entre personas, sino que enseñas el camino de Dios con verdad. 22 ¿Nos es lícito dar tributo al César, o no? 23 Pero él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: 24 — Mostradme un denario. ¿De quién es la imagen y la inscripción que tiene? Y ellos dijeron: — Del César. 25 Entonces les dijo: — Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. 26 Y no pudieron sorprenderle en ninguna palabra delante del pueblo. Más bien callaron, maravillados de su respuesta.
20. 33 En la resurrección, puesto que los siete la tuvieron por mujer, ¿de cuál de ellos será mujer? 34 Entonces respondiendo Jesús les dijo: — Los hijos de este mundo se casan y se dan en casamiento. 35 Pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel mundo venidero y la resurrección de los muertos no se casan, ni se dan en casamiento. 36 Porque ya no pueden morir, pues son como los ángeles. 

El buen ladrón 
23.42 Y le dijo: — Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. 43 Entonces Jesús le dijo: — En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. 

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:


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¿Sabías que un sacerdote católico fue quien propuso la teoría del big bang?



¿SABÍAS QUE UN SACERDOTE CATÓLICO FUE QUIEN PROPUSO LA TEORÍA DEL BIG BANG?
Por: ACI prensa 

En la década de 1920 tuvo la intuición de que el universo tenía una historia y se encontraba en evolución; oponiéndose así a la concepción de todos los científicos de época

Para muchos el padre de la teoría del Big Bang (la gran explosión), es el físico ruso nacionalizado estadounidense, George Gamov; sin embargo, pocos saben que años antes esta teoría que busca explicar el origen del universo ya había sido propuesta por el sacerdote Georges Lemaître.

El 20 de junio se cumplieron 50 años del fallecimiento de este formidable matemático que desde muy joven, descubrió su doble vocación de religioso y científico.

El P. Lemaître nació en Charleroi (Bélgica), en 1894. Era hijo de un médico y ya desde su infancia se distinguió por su habilidad para las matemáticas y su espíritu curioso. Atracción por las ciencias que enriquece con su vocación sacerdotal.

Gracias a sus estudios, en la década de 1920 tuvo la intuición de que el universo tenía una historia y se encontraba en evolución; oponiéndose así a la concepción de todos los científicos de época, especialmente Albert Einstein que estaba convencido de la teoría del universo estático, inmutable y eterno.

Como explica el científico Eduardo Riaza, Lemaître no tuvo inconvenientes en plantear un universo con un pasado infinito. Sus estudios de filosofía sobre la base de Aristóteles y Santo Tomás de Aquino le mostraron que su planteamiento no contradecía su creencia en un Dios creador del mundo, ya que un universo creado no necesita un comienzo en el tiempo.


“Conocemos el origen temporal del cosmos por medio de la Revelación Divina, pero en teoría nada impediría que Dios hubiera creado el universo desde siempre. Aunque el tiempo fuera infinito –tanto en el pasado como en el futuro–, no dejaría de tener una causa”, precisa.

Así, en 1930 Georges Lemaître propuso un modelo de universo bajo el nombre de hipótesis del “átomo primigenio” o “huevo cósmico”, el cual más tarde fue conocido como Big-Bang. Su reflexión se apoyó en los datos brindados por la observación de los espectros de ciertas galaxias recientemente descubiertas.

Según el sacerdote, la historia del universo se divide en tres periodos.

El primero es llamado “la explosión del átomo primitivo”, según la cual hace cinco mil millones de años existía un núcleo de materia hiperdensa e inestable que explotó bajo la forma de una super-radioactividad. Esta explosión se propagó durante mil millones de años y los astrónomos perciben sus efectos en los rayos cósmicos y las emisiones X.



Luego viene el período de equilibrio o el universo estático de Einstein. Afirma que finalizada la explosión, se establece un equilibrio entre las fuerzas de repulsión cósmicas en el origen del acontecimiento, y las fuerzas de gravitación, durante esta fase de equilibrio que dura dos mil millones de años, se forman los nudos y dan nacimiento a las estrellas y galaxias.

Finalmente siguen los períodos de expansión, iniciados hace dos mil millones de años. Afirma que el universo se encuentra en expansión a una velocidad de 170 km. por segundo de manera indefinida.

En 1933 durante un ciclo de conferencias organizadas por el Premio Nobel de Física, Robert Andrews Millikan, al que atendieron tanto Lemaître como Einstein, este último aceptó que el universo sí se expandía. No obstante, nunca admitió que el cosmos hubiera podido tener un comienzo; siempre creyó que Lemaître quería introducir en la ciencia la creación divina.

Por su parte, el sacerdote nunca intentó explotar la ciencia en beneficio de la religión, pues estaba convencido que ambas conducen a la verdad por caminos diferentes.

“El científico cristiano […] tiene los mismos medios que su colega no creyente. También tiene la misma libertad de espíritu […] Sabe que todo ha sido hecho por Dios, pero sabe también que Dios no sustituye a sus criaturas […] La revelación divina no nos ha enseñado lo que éramos capaces de descubrir por nosotros mismos, al menos cuando esas verdades naturales no son indispensables para comprender la verdad sobrenatural. Por tanto, el científico cristiano va hacia adelante libremente, con la seguridad de que su investigación no puede entrar en conflicto con su fe”, dijo en una ocasión.


El P. Lemaître nunca buscó honores ni reconocimiento, aunque diversas republicaciones y traducciones de su artículo sobre el átomo primigenio a partir de 1933 le situaron en cabeza de la física mundial.

En 1948, George Gamov propuso una nueva descripción del comienzo del universo; y aunque es considerado hoy como el padre de la teoría del Big-Bang, las líneas maestras estaban nítidamente presentes en la cosmología del P. Lemaître.

Durante su vida obtuvo distintos cargos en la Academia Pontificia de las Ciencias, siendo asesor personal del papa Pío XII y presidente de la misma en 1960.

En 1979, durante el discurso del Papa San Juan Pablo II a la Pontificia Academia de las Ciencias con motivo de la conmemoración del nacimiento de Albert Einstein, citó algunas palabras del P. Lemaître sobre la relación entre la Iglesia y ciencia:

“¿Podría, acaso, la Iglesia tener necesidad de la ciencia? No por cierto; la cruz y el Evangelio le bastan. Pero al cristiano nada humano le es ajeno. ¿Cómo podría desinteresarse la Iglesia de la más noble de las ocupaciones estrictamente humanas, la investigación de la verdad?”

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://es.catholic.net/op/articulos/62515/sabias-que-un-sacerdote-catolico-fue-quien-propuso-la-teoria-del-big-bang.html

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5 cosas que no sabías sobre el agua Bendita


5 COSAS QUE NO SABÍAS SOBRE EL AGUA BENDITA
Por: Editor de ChurchPOP

El agua bendita es probablemente uno de los sacramentales más conocidos en la Iglesia Católica. No confundan sacramental con sacramento. Un sacramental es un signo sagrado según el modelo de los sacramentos mediante el cual se significan efectos obtenidos por la intercesión de la Iglesia.

Es usada en muchas ocasiones por los sacerdotes. ¿Alguna vez te has preguntado desde cuándo la usa la Iglesia? ¿por qué siempre la encontramos en la entrada de todos los templos? Estas y otras preguntas son respondidas en este artículo.

Conoce 5 cosas que sabías sobre el agua bendita:

1) Su origen

Se puede decir que el origen del agua bendita se remonta hasta tiempos de Nuestro Señor Jesucristo porque Él mismo bendijo las aguas. Más adelante, el papa San Alejandro I, quien ejerció el pontificado desde el año 121 d.C. hasta el 132 d.C. determinó que se pusiera sal en la bendición del agua mientras se rezaban las oraciones que acostumbra la Iglesia. Los judíos solían echar ceniza sobre el agua, por eso San Clemente decía que lo que bajo la antigua ley era la ceniza, bajo la gracia es la sal.

2) ¿Por qué hay una pila de agua bendita a la entrada de los templos?
Se colocan allí para que nos signemos con agua bendita al entrar al templo y seamos benditos por el Señor con la señal de la cruz. De esta manera le entregamos todos nuestros sentidos en su casa. Por eso al entrar debemos rogar para que el Espíritu Santo ilumine nuestros corazones, infundiendo en ellos aquel temor, edificación, silencio y reverencia que se merece tan santo lugar.

3) ¿Cómo se introdujo el uso de la pila de agua bendita en la Iglesia?
Se hizo para remplazar una antigua ceremonia judía en la que antes de entrar en oración se lavaban pidiendo a Dios quedar puros y limpios. Para borrar esa figura, los sacerdotes católicos primero bendecían el agua según un rito que aún se conserva.

4) ¿Qué simboliza el agua bendita?

El agua bendita simboliza el sudor de Nuestro Señor Jesucristo en el huerto y la preciosísima sangre que salió de su costado.

5) ¿Qué efectos tiene el agua bendita?

Tradicionalmente se sabe que el agua bendita tiene los siguientes efectos:

– Ahuyenta toda potestad demoníaca sobre las personas y lugares sobre las que se rocía.

– Borra los pecados veniales.

– Ahuyenta toda sobra, fantasía y astucia diabólica.

– Quita las distracciones en la oración.

– Nos dispone, con la Gracia del Espíritu Santo, a una mayor devoción.

– Se nos infunde la virtud de la divina bendición para recibir los sacramentos, para administrarlos, y para celebrar los divinos oficios de Dios.


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¿Sabías que el pelícano simboliza a Cristo y la Eucaristía?


¿SABÍAS QUE EL PELÍCANO SIMBOLIZA A CRISTO Y LA EUCARISTÍA? 

Pie pellicane, Iesu Domine, Me immundum munda tuo sanguine. Cuius una stilla salvum facere Totum mundum quit ab omni scelere.

Señor Jesús, Pelícano bueno,límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,de la que una sola gota :puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. (Adoro te devote, Santo Tomás de Aquino). 

Los primeros cristianos vivían en medio de una sociedad pagana y hostil. Los perseguían, los encarcelaban y se los condenaban al destierro o a la muerte. Como no podían profesar abiertamente su fe, se valían de símbolos que pintaban en los muros de las catacumbas y, con mayor frecuencia, grababan en las lápidas de mármol que cerraban las tumbas; era una forma de decir que ahí se encontraba un cristiano. 

El pelícano es un animal poco estético y si se lo compara con la fuerza y la agilidad de un águila o un león, por ejemplo, hasta puede parecer ridículo. Pero la comparación con Jesucristo que hicieron los primeros cristianos, no se basaba en esos primeros aspectos, si no en la belleza y la nobleza de su corazón: Cuando sus crías nacen, los pelícanos, al igual que todos los animales, tienen que buscar comida para alimentarles. Antiguamente se creía que si el pelícano adulto no encontraba comida para sus crías, en vez de abandonarlas, les daba de comer de su propia carne. De esta forma, la gran ave se abría el pecho con su pico para alimentar a sus crías con su sangre y con trozos de su propio cuerpo. Ellos comprendían que sacrificaba su vida para que sus hijos pudieran vivir. He ahí la gran similitud con Cristo que ofreció su Cuerpo y su Sangre para la salvación del hombre. Al igual que las crías del pelícano no podrían vivir sin la carne que se les da, así también nuestra alma no podría vivir sin el alimento de la Eucaristía. 

Tiempo después, se supo que el pelícano tenía bajo el pico una especie de bolsa, donde colocaba los pescados. Cuando regresaba a su nido, apoyaba enérgicamente el pico contra el pecho para sacar las provisiones de comida para sus crías. Los antiguos, al observar este procedimiento imaginaron que el ave se lastimaba a sí misma para alimentar los pequeños pelícanos hambrientos. De todas formas, es una hermosa imagen de lo que significa la Eucaristía para los católicos y aún hoy es un símbolo cristiano muy fuerte, símbolo de piedad y sacrificio, la más alta expresión del amor humano y divino. 

Fuente: Blog “En todos los medios”


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