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Descubre la poderosa oración a las Manos Ensangrentadas de Jesús



¿Conoces la devoción a las Manos Ensangrentadas de Jesús? Por Su gran amor por nosotros, Dios envió a Su Hijo Amado para salvar al mundo. La sangre de Cristo, derramada en su Pasión y muerte en la Cruz, fue el alto precio que nos rescató del pecado y nos devolvió a la unión con Dios.

En sus años de ministerio, Jesús pasó haciendo el bien y “sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente”. (Mt 4, 23). Esas mismas manos que hacían prodigios y milagros fueron traspasadas en la cruz por los clavos e hicieron brotar la sangre divina, que nos lavó y nos redimió.

Entonces, si estás pasando por un período de mucha dificultad, ya sea en tu vida personal, profesional, familiar, espiritual, etc.; si la cruz es demasiado difícil de llevar, recuerda que Jesús está a tu lado, ayudándote y caminando contigo.

Reza esta poderosa novena a las manos ensangrentadas de Jesús y pídele la gracia que quieres alcanzar. Puedes orar durante nueve días seguidos por una intención en particular o ininterrumpidamente por devoción.

Oración a las Manos Ensangrentadas de Jesús

Jesús coloca Tus manos benditas, ensangrentadas, heridas y abiertas sobre mí ahora mismo.
(Haz tu pedido)
Me siento completamente impotente para seguir cargando mis cruces.
Necesito la fuerza y ​​el poder de Tus manos, que soportaron el dolor más profundo de ser clavado en la Cruz, para levantarme y sanarme ahora.
Jesús te lo pido no sólo por mí, sino también por todos los que más amo. Necesitamos desesperadamente sanación, física y espiritual, a través del toque consolador de Tus manos sangrientas e infinitamente poderosas. Reconozco, a pesar de todas mis limitaciones y la infinidad de mis pecados, que eres Dios Todopoderoso y misericordioso para actuar y realizar lo imposible.
Con fe y total confianza puedo decir:
¡Manos ensangrentadas de Jesús, manos heridas allí en la Cruz! Ven a tocarme. ¡Ven Señor Jesús!
Amén.

Luego rezar un Padre Nuestro y un Gloria, en agradecimiento por las gracias, bendiciones y milagros que serán concedidos.
¡Jesús, confío en ti!


María, enfermera de Bilbao, cuenta cómo «sus manos estuvieron manchadas de sangre inocente»


MARÍA, ENFERMERA DE BILBAO, CUENTA CÓMO "SUS MANOS ESTUVIERON MANCHADAS DE SANGRE INOCENTE"

Practicaba abortos era "anticlerical" y feminista, pero en una misa con unas monjas cayó fulminada

por Javier Lozano / ReL

María es el nuevo nombre que esta mujer se ha puesto tras volver a la vida. Cuando vivía en la más profunda oscuridad se llamaba Amaia, y ahora a sus 45 años relata la impresionante historia que Dios ha hecho en su vida no hace mucho, concretamente en 2017. Esta enfermera de Bilbao que practicaba abortos, varios cada día, es hoy una católica que halló la fe en un inesperado rincón del mundo, en una caseta de Katmandú, en Nepal, gracias a unas misioneras de la Caridad de la Madre Teresa.

En un detallado testimonio durante la Semana de la Familia 2019 de la Diócesis de San Sebastián, María Martínez recordaba que “estuve a punto de apostatar, perseguía a los cristianos, fui lo más anticlerical que se podía ser, profeminista, proaborto…”.

Manos manchadas de sangre inocente

Pero sobre todo, esta mujer explicó el hecho que ha marcado profundamente su vida. “Estas manos –señalaba- estuvieron manchada de sangre inocente. Trabajé en una clínica abortista durante años practicando abortos como enfermera”.

En un primer momento, María (entonces su nombre era Amaia) trabajó como enfermera en lo que ahora llama la “planta del cielo”, que era acompañar y hacer seguimiento a parejas embarazadas. Pero después le tocó bajar a la “planta del infierno”, en la que se practicaban los abortos.


Ella fue la que durante años cada mañana de lunes a jueves ayudaba al ginecólogo a realizar cientos de abortos. Pues cada mañana recibía a mujeres embarazadas y las despedía destrozadas ya sin su bebé.

“Lo fundamental era conseguir que las mujeres no dieran problemas, en eso se fundamentaba mi trabajo”, explicaba María. Y es que cada 15 minutos pasaba una mujer al quirófano. Antes –añadía- “la aislábamos para que no diera marcha atrás, la sacábamos de la realidad”.

La caza del bebé

Una vez en el quirófano contaba que muchas temblaban, pero no por el frío sino por el miedo. “A continuación –señalaba esta enfermera- era la caza del bebé, su desmembramiento. Primero se rompe la placenta para que salga el líquido amniótico, luego se introducen dilatadores para ir destrozando la vida del interior, se va rompiendo la caja torácica, el cráneo, los brazos, las piernas, todo tiene que ser deshecho para ser aspirado con una aspiradora y luego cae en un cubo”.

A veces llegaba con la mano morada a casa por lo fuerte que le se la apretaban ya que era el supuesto apoyo de las mujeres que abortaban. Pero María contaba que ellas “no sabían que agarraban el mal. Mi conciencia estaba adormilada bajo una capa de mentira creyendo que hacía lo correcto y que hacía un bien a esa mujer”.

Un día quedó bloqueada al ver en el cubo el pie de uno de los bebés, pues hasta entonces se intentaba convencer a sí misma de que sólo eran coágulos. “Pero cuando se vive en la oscuridad el corazón se endurece mucho. El mío ya estaba muy duro. Se me empezó a caer el pelo y tenia calvas”.

Su marcha a Barcelona

Para intentar sacudirse el mal que hacía empezó a correr porque “cuando te invade el asco intentas hacer algo para quitártelo, pero te persigue”.

Tenía 27 años y estaba casada cuando decidió que quería seguir progresando y se fue a estudiar Fisioterapia a Barcelona. En Bilbao dejó los abortos, pero también a su marido. Tres años después volvió muy cambiada y abrió con gran éxito una consulta. El dinero le llevó a cambiar de amistades y a ir de fiesta en fiesta.

El intento de suicidio

María siguió con su afición a correr pero empezó a hacerlo por el bosque y las montañas recorriendo así el mundo y buscando la adrenalina de ir al límite de la muerte. Pero entonces un día, un 11 de enero de 2017, su marido le dijo que la dejaba y se marchó.

Unos días después intentó suicidarse: “Cuando te encuentras en la nada sólo se oye un susurro y el que susurra te dice que ya no hay esperanza”. Pero en ese momento recibió una llamada de teléfono. Era un guía nepalí con el que había estado realizando una ruta en el Himalaya. Tras el terremoto hacía falta personal sanitario que además estuviera preparado para moverse por la montaña. Ella cumplía todos los requisitos.


Decidió ir y viajó a Nepal el 8 de mayo de 2017. Anticatólica como era, María seguía entonces muy de cerca la espiritualidad budista.Tras un tiempo en el país ocurrió un suceso que acabaría siendo providencial. El monzón se adelantó y debido a las avalanchas de piedra en las carreteras se tuvo que quedar en la capital nepalí y no en las montañas como era su objetivo.

El inesperado encuentro con las Misioneras de la Caridad

Haciendo recorridos turísticos a españoles que viajaban a Nepal, un día se percató que junto a un templo budista había una caseta de la que salían gémidos. Le explicaron que era un sitio en el que morían los más pobres y al que sólo entraban las misioneras de la Caridad de la Madre Teresa. “Odiaba a la Madre Teresa porque yo era sanitaria y recordaba como obraba ella y para mí era todo lo contrario”, recordaba en su testimonio.

Pocos días después, en un cruce se topó con dos de estas religiosas. Así lo relataba: “Venían directas hacía mí. Una me agarró el brazo, yo me quedé bloqueada. Y me dijo que tenía que ir a un sitio”. María no quería saber nada de monjas católicas y les dijo que la dejaran en paz, por lo que las religiosas se montaron en un autobús y se fueron.

Sin embargo, aquella noche “el Espíritu Santo no me dejó dormir”. Se despertó de madrugada y con el guía regresó al cruce en el que se había encontrado con ellas.

Una conversión total en plena misa

Al final encontró la casa de las misioneras y le abrió la puerta la monja del día anterior: “Ya era hora”, fue lo primero que le dijo la misionera de la Caridad. Pero para su sorpresa ese día no iba a ser recibida sino al día siguiente a las seis de la mañana. Además sería después de la misa, a la que debería acudir.

Indignada, no podía creerse lo que le dijeron. Pero a la mañana siguiente estaba allí media hora antes de la cita concertada. En la capilla vio a las nueve religiosas arrodilladas y a un sacerdote. María no hablaba inglés así que no se enteraba de nada, pero entonces llegó el momento fulminante que provocaría su conversión.

No habrían pasado ni cinco minutos desde el inicio de la Eucaristía cuando “sentí una emoción en el corazón, una voz que me decía: ‘bienvenida a casa’.Cuando escuché esto en mi interior busqué quién podía haber sido o si quizás era por la altitud. Volví a escuchar: ‘bienvenida a casa, ¡cuánto has tardado en amarme!’. Y ya supe donde tenía que mirar: la cruz. Caí de rodillas al suelo y sólo pude llorar, llorar y llorar. Lloraba por esa tristeza inmensa y profunda de haberme alejado del Amor. Lloraba también de inmensa alegría porque estaba experimentando la misericordia de Dios”.


María recordó cómo en aquel momento “en mi corazón había paz. Me sentí perdonada, me sentí amada, bendecida, resucitada…”. Sin darse cuenta habían pasado tres horas aunque a ella le parecieron segundos. Al levantar la vista se percató de que todas las religiosas estaban a su lado rezando conscientes del milagro que se estaba produciendo.

"Dios me ha devuelto a la tierra de los vivos"

“Cuando levante la frente mi sonrisa, mis ojos, mi piel, toda yo había vuelto porque Dios me había devuelto a la tierra de los vivos. Entonces ellas que habían rezado me dijeron que a partir de ese momento me llamaría María”, contaba esta mujer explicando el motivo de no llamarse ya Amaia.

Sólo entonces pudo saber por qué estas religiosas se dirigieron a ella en aquel cruce. Las misioneras de la Caridad lo llamaban el “milagro de María”. La comunidad entera llevaba un año rezando para que llegara un voluntario que además fuera fisioterapeuta. “El Espíritu Santo me dijo: ‘Ella es’”, le comentó la religiosa que le agarró del brazo aquel día en la calle.

Su regreso y nueva misión en España

Se quedó con ellas cuatro meses y con estas religiosas pudo conocer de verdad qué es la dignidad y el amor. Entonces las religiosas vieron de Dios que María debía regresar a España, pues allí tenía una misión.

Tenía que consolidar esta conversión y recuperar su matrimonio. Y encontró en Medina de Pomar otras religiosas que se han convertido en el sostén de esta mujer. Allí le hablaron de la cruz y como esta aparecía en su matrimonio. Ese es el momento en el que empezó un camino de oración por su esposo y la siguiente etapa en esta mujer completamente renovada.

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El Padre Maccalli se encuentra aún en manos de sus secuestradores en Níger


El PADRE MACCALLI SE ENCUENTRA AÚN EN MANOS DE SUS SECUESTRADORES EN NÍGER

En el Sahel, las comunidades cristianas están cada vez más amenazadas. Ayer, 13 de mayo, personas no identificadas atacaron la parroquia de Dolbel, perteneciente a la diócesis de Niamey, a unos 200 kilómetros de la capital Niamey, en la zona de Songhay-Zerma. Herido el párroco

Según informaron fuentes misioneras a la agencia Fides, el párroco Nicaise Avlouké, resultó herido a una mano y a una pierna. “Durante mucho tiempo ha habido rumores de posibles ataques contra la parroquia y los sacerdotes. Este último hecho solo confirma el deterioro de la situación de seguridad en la zona fronteriza con Burkina Faso – afirman las fuentes a Fides. Las fuerzas de seguridad parecen poco preparadas para esta nueva forma de terrorismo”.

Atacada una prisión y saqueado un almacén

La prensa nigerina agrega otros detalles: “El ataque a la parroquia de Dolbel es el tercero que se lleva a cabo el 13 de mayo. Por la tarde, individuos armados atacaron la prisión de alta seguridad de Koutoukalé, mataron a un suboficial y se llevaron un vehículo militar. Poco después, otros asaltantes saquearon un almacén que contenía material para comunicaciones en Mangaizé. Las fuerzas armadas nigerinas reaccionaron de inmediato y partieron en busca de los atacantes, que se fugaron dirección a Malí. La fuerza aérea también intervino para prestar apoyo al ejército. La zona del atentado ha estado en estado de emergencia durante meses, porque a menudo es blanco de los terroristas.

Níger: el misionero Padre Maccalli sigue en manos de los secuestradores
En Níger – informa asimismo la agencia Fides – aún no se tienen noticias del Padre Pier Luigi Maccalli, misionero de la Sociedad de Misiones Africanas (SMA) secuestrado en Níger en la noche entre el 17 al 18 de septiembre de 2018.

Fuente vatican news

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¿Por qué el sacerdote se lava las manos en misa?


¿POR QUÉ EL SACERDOTE SE LAVA LAS MANOS EN MISA?
Por: Daniel Alberto Robles Macías

Este gesto no es solamente para beneficio del sacerdote, sino que también lo hace a nombre de todos los fieles que participamos de la celebración.

Hay un gesto en la Misa que pasa muchas veces desapercibido por los fieles, me refiero al momento en que, después de recibir y preparar las ofrendas del pan y el vino, el sacerdote se lava las manos ¿Qué significado tiene este gesto? ¿Es por mera higiene?

En una ocasión, tuve la oportunidad de asistir al sacerdote en la celebración eucarística, en el momento en que le acerqué la jarra y el manutergio (toalla) para que pudiera lavarse las manos, escuché que dijo en voz baja mientras mojaba sus dedos:“Lávame Señor de todos mis delitos y purifícame de todos mis pecados”, desde allí comprendí que este acto tenía un sentido más allá que un simple momento de aseo.

De hecho, la Instrucción General del Misal Romano establece que: “Después de la oración Humilde y sinceramente arrepentidos, o después de la incensación, el sacerdote, de pie a un lado del altar, se lava las manos, diciendo en secreto: Lava del todo mi delito, Señor, mientras el ministro vierte el agua” (IGMR 145).

Por lo tanto, las palabras que el sacerdote pronuncia, quieren manifestar el deseo de obtener por parte del Señor una purificación no solamente exterior, sino también interior. Esta oración está inspirada en las palabras que el Salmo 51 expresa: “Lávame a fondo de mi culpa y de mi pecado purifícame”(Sal 51, 4).

San Cirilo de Jerusalén en una de sus Catequesis nos da una explicación concreta del verdadero sentido de este acto: “Habéis visto cómo el diácono alcanzaba el agua, para lavarse las manos, al sacerdote y a los presbíteros que estaban alrededor del altar. Pero en modo alguno lo hacía para limpiar la suciedad corporal. Digo que no era ése el motivo, pues al comienzo tampoco vinimos a la Iglesia porque llevásemos manchas en el cuerpo. Sin embargo, esta ablución de las manos es símbolo de que debéis estar limpios de todos los pecados y prevaricaciones. Y al ser las manos símbolo de la acción, al lavarlas, significamos la pureza de las obras y el hecho de que estén libres de toda reprensión. ¿No has oído al bienaventurado David aclarándonos este misterio y diciendo: “Mis manos lavo en la inocencia y ando en torno a tu altar, Señor” (Sal 26,6)? Por consiguiente, lavarse las manos es un signo de la inmunidad del pecado” ( 2, Catequesis Mistagógica V).

Consecuentemente, este gesto no es solamente para beneficio del sacerdote, sino que también lo hace a nombre de todos los fieles que participamos de la celebración. En muchos momentos de la Misa pedimos a Dios su perdón y su purificación para poder así participar dignamente de los sagrados misterios que vamos a celebrar. Asimismo, busca ayudarnos a disponernos interiormente con un corazón puro para recibir al Señor que se nos da en alimento.

De ahora en adelante sería bueno que, cada vez que observemos que el sacerdote lava sus manos en la Misa, digamos en nuestro interior junto con él: “Lávame Señor de todos mis delitos y purifícame de todos mis pecados” y nos preparémonos para recibir a Cristo Eucaristía.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

http://www.es.catholic.net/op/articulos/72047/cat/13/por-que-el-sacerdote-se-lava-las-manos-en-misa.html

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¿Cómo llegó la sábana santa desde la Palestina de Jesús a manos de la Santa Sede?



Por: Santiago Pérez Santana 

El primer dato referido a la Sábana, aparte de la cita de los cuatro Evangelios, lo encontramos en varias fuentes apócrifas cristianas, como el "Evangelio según los Hebreos", el "Evangelio de los Doce Apóstoles" y las "Actas de Pilato". En estos textos, más que la precisión histórica, nos interesa el hecho de que ya en la primera comunidad cristiana se diese una especial veneración a los lienzos sepulcrales de Jesús.

Existen por otra parte, multitud de lagunas en la historia de la Sábana y se han formulado las más diversas teorías sobre el itinerario que siguió el Sudario, desde su salida de Palestina hasta la posterior llegada a Occidente.

Vamos a sintetizarlas en dos hipótesis, basadas en documentos distintos; sólo a partir del siglo X tenemos ya una cierta seguridad sobre la trayectoria seguida por la Sábana.

Una primera teoría supone que el Sudario fue trasladado poco después de la resurrección del Señor a Edesa, hoy Urfa, en la actual Turquía central. En San Petersburgo se descubrió en 1878 un manuscrito siriaco del siglo VI íntegramente conservado, que era copia de otro texto más antiguo, de los archivos reales de Edesa. Narra una antigua historia sobre el rey Abgar IV (9-46 d.C.), el cual oyó hablar sobre el Profeta de Jerusalén y quiso ofrecerle asilo, para protegerlo de los judíos, en su ciudad. Le envió un embajador; pero al llegar éste a Palestina se encontró con que ya había muerto. Regresó entonces con la efigie del Profeta extraña y milagrosamente estampada sobre un lienzo de lino. El rey Abgar, leproso y muy enfermo, se curó al contacto con ella. Es importante destacar que en Edesa se fundó la primera Iglesia reconocida oficialmente por un Estado en el mundo (170 d.C.).

Sin embargo no se tiene noticia alguna de los cinco primeros siglos de permanencia del Sudario en Edesa, después de la legendaria historia del rey Abgar. Ante esta laguna surge una leyenda que sostiene que el sucesor de éste, Abgar V, inició una persecución contra los cristianos de Edesa, cuyo obispo ocultó la imagen en un nicho de la muralla. Esto ocurría el año 57; la imagen fue completamente olvidada. El año 544 los persas de Cosroes I sitiaron la ciudad y fue entonces cuando se encontró milagrosamente el Lienzo en la muralla. tras el hallazgo, fueron destruidas las máquinas de guerras persas y los sitiadores derrotados, atribuyéndose al Lienzo la victoria.

Volviendo a Palestina, es interesante señalar que una monja de la Hispania romana, Etheria, llegó a Jerusalén el 28 de marzo del 381, residiendo en Tierra Santa más de tres años. Nos ha dejado interesantes anotaciones históricas y litúrgicas sobre su estancia, entre las que no aparece ninguna referencia al Sudario, a pesar de haber vivido tres Semanas Santas en Jerusalén. Más aún; en ese mismo viaje visitó también Edesa, lo cual sería absurdo si en esa ciudad no se hallase un objeto de veneración muy particular. Etheria afirma además que penetró en Edesa por la puerta por la que el Sudario había entrado en la ciudad.

El año 944 se trasladó el Sudario a Constantinopla, al ser conquistada Edesa. Nos consta que durante el asedio de esta ciudad, el emperador de Bizancio, Romano I Lecapene (920-944), reclamó la Sábana y los edesanos trataron de engañarlo con copias, "pero el Lienzo resultaba inimitable". A favor de esta hipótesis existe una miniatura de Skylitres (1081-1118) en la Biblioteca Nacional de Madrid, que reproduce la escena del emperador Lecapene besando la Sábana, extendida y con las dimensiones reales, al llegar ésta de Edesa a Constantinopla donde entró el 16 de agosto del 944. La llegada del Lienzo a esta ciudad en esta fecha viene respaldada por antiquísimos documentos que relatan el hecho; existen textos litúrgicos que narran como desde entonces se celebró cada año una solemnísima fiesta en ese día. Los bizantinos construyeron una Capilla, Santa María de Blanquerna, para custodiarla y venerarla.

Los Santos Padres también nos hablan del Sudario, entre ellos San Juan Damasceno. Existen multitud de escritos al respecto; como la carta escrita por San Braulio, arzobispo de Zaragoza, al abad Taio, refiriéndose al Lienzo.

Una segunda hipótesis supone que la Sábana permaneció en Palestina casi mil años, hasta su traslado a Constantinopla.

Los testimonios de la presencia de la Síndone en Jerusalén, durante los primeros 4 siglos son solamente indirectos, pues al tratarse de un objeto comprometido y al no gozar de plena libertad la Iglesia en el Medio Oriente, suponía exponerla a la destrucción, ya que se estaban vulnerando preceptos religiosos (impureza legal), teológicos (naturaleza humana real o sólo aparente de Jesús) y jurídicos (violación de un sepulcro).

Solamente encontramos referencias indirectas en escritos apócrifos. Las Acta Philipi hablan de la Sábana como un tejido de lino que presenta las características de los othoni, y añade un leve reproche de Anás y Caifás a José de Arimatea, por haber utilizado un lienzo "puro" con aquel condenado a muerte, vulnerando así la ley judaica.

Es posible, por otra parte, que la Sábana fuera alejada de Jerusalén con motivo de las rebeliones y guerras judías de los años 70 y 132, para evitar su destrucción, siendo trasladada a Pella. Además, ninguno de los peregrinos que visitaron Jerusalén antes del Edicto de Milán (313) dejaron constancia de haber visto el Lienzo con la Impronta acheiropoieta (no hecha por mano humana).

Carecemos prácticamente de datos sobre el Sudario hasta el siglo VI, en el que recuperamos la pista jebusea por medio de dos insospechadas fuentes de investigación: dos narraciones sobre la medición de la longitud de la impronta. En el 537 el emperador Justiniano I quiso conocer la altura de Cristo. Años después aparece una alusión mensurable de la Sábana misma en cuanto a su longitud, con la explícita referencia de que se trataba del lienzo más grande que llevaba impresa la imagen del Señor. Estas mediciones las llevó a cabo el obispo de Periguenz, Arcaulfo, peregrino en Jerusalén el año 670.

Del siglo IX tenemos noticia de que la custodiaban dos presbíteros y un diácono. En un elenco de reliquias de la Basílica constantiniana del Gólgota aparece también la Sindone, aunque tal relación está también atribuida por los historiadores al tesoro de Constantinopla. Es notable destacar que a inicios del siglo XI, bajo el funesto período de El Hakem, muchos objetos sagrados salieron de Jerusalén debido a la bárbara persecución que se originó. Los defensores de la tesis jebusea fechan entonces la salida de la Sábana a Constantinopla, lo cual es más que improbable, pues no se recoge tal afirmación en ningún documento conservado.

Ante esta contradicción entre ambas tesis, y como conclusión, parece prudente afirmar que la Sábana permaneció en Palestina durante algunos siglos, pues no se explica que los cristianos de Jerusalén regalasen un objeto tan precioso a un extraño, como lo era Abgar. Sostiene además el P. Manuel Solé, reputado sindonólogo, que posiblemente la escasez de datos en estos primeros siglos con referencia al Lienzo, se debe a que éste fue a parar en manos de una secta cristiana judaizante, los ebionitas, cuya mentalidad cabalgaba todavía entre el cristianismo y el judaísmo. Aunque veneraban la Sábana, seguía siendo ésta un lienzo mortuorio y por lo tanto impuro, por lo que la mantuvieron oculta en alguno de sus monasterios. Más tarde pasaría a los pagano-cristianos de Jerusalén (el obispo Arcaulfo, al que antes nos referimos, cuenta una ingenua historia de cómo ocurrió esto en el 667); de ellos llegó a Edesa. El cómo y el cuándo lo ignoramos, pero tal suposición viene confirmada por la palinología, como veremos más adelante. Una vez en Edesa, la Sábana pasa a Constantinopla.

A partir del siglo X, la presencia constantinopolitana de la Sábana es prácticamente segura. Los cruzados la veneraron en Constantinopla el año 1147, durante la 2ª Cruzada; así lo confirma Roberto de Clary, cronista de aquel periplo.

Hasta 1204, cada viernes era expuesta una Sábana en la iglesia de Santa María de Blanquerna en Constantinopla, la cual fue presentada en 1147 a la veneración del rey de Francia Ludovico VII y en 1171 a Aadamuri, rey de Jerusalén, por el emperador Manuel Comeno.

¿Cuándo y cómo salió de Constantinopla?
Otro problema radica en determinar cuándo y cómo salió la Síndone de Constantinopla. También nos encontramos en este punto con dos hipótesis.

La primera sostiene que en 1247 todavía parece casi segura su permanencia, pues Balduino II, rey de Constantinopla envió a su primo san Luis IX de Francia partem Sudarii quo involutum Corpus eius fuit in sepulchro. El mismo Luis IX envió un pedazo al monasterio Vilziakicense, y otro en 1248 a la iglesia de Toledo, como regalo a su primo san Fernando, rey de Castilla, con estas palabras: De Syndone qua Corpus ipsius sepultum, qui thesauro imperii contantinopolitani suscepi. La historia sindónica del imperio latino de Constantinopla se cierra según esta teoría, en 1261, cuando era regente un miembro de la familia De Toucy, emparentada con la familia real francesa. Un conde de Charny, Godofredo I, emparentado a su vez con la familia de Toucy, fue estandarte en la afortunada batalla de Esmirna y pocos años después (1353) aparece como el poseedor de la venerada reliquia, otorgada como don por una victoria (¿Esmirna?). Ciertamente nos resulta un poco extraño que un objeto tan preciado por los emperadores orientales fuese donado tan generosamente por un servicio prestado.

La otra hipótesis sobre la llegada a occidente del Sudario, se fecha en 1204, momento en el que se produce el saqueo de Constantinopla por los cruzados; esta teoría afirma que el jefe de la 4ª Cruzada, Otto de la Roche, la robó y la trajo a Occidente.

Esta teoría viene sostenida por una carta fechada el 1 de agosto de 1205, que el nieto del emperador Isaac II de Constantinopla, Teodoro Ángel, escribió al Papa Inocencio III, exigiendo su restitución.

Sea como sea, si la Sábana no hubiese llegado a Europa occidental habría resultado destruida en 1453, al ser conquistada y arrasada Constantinopla por los musulmanes.

En 1353, como antes afirmamos, consta ya con seguridad que la Sábana está en manos del duque Godofredo de Charny, en Lirey, el cual la dona como cumplimiento de un voto, el 20 de enero de 1353, al Capítulo de los canónigos de la Colegiata por él fundada en Troyes, después de ser liberado de los ingleses.

En 1452, con acta notarial, después de haber obtenido permiso con un Breve del Papa, la condesa Margarita la cedió a la duquesa Ana de luisagne esposa de Ludovico, duque de Saboya, a cambio del usufructo del castillo y tierras de Mirabel. En Marzo de este año la Sábana es trasladada a Chambery donde el duque de Saboya construyó una capilla, la cual sufrió en 1532 un extraño incendio en el que a punto estuvo de ser destruido el Lienzo, fundiéndose la urna de plata que lo contenía y dejando las ostensibles marcas que hoy nos muestra.

El 14 de septiembre de 1578 fiesta de la exaltación de la Cruz, conocido el voto de Carlos Borromeo, Arzobispo e Milán, de ir a pie a Chambery para dar gracias a Dios por librar a Milán de la peste, Enmanuel Filiberto envía la Sábana a Turín, para acortarle el viaje. Desde entonces el Lienzo permanece en Turín, donde Guarini edificó en 1694 la iglesia en la cual se conserva.

En 1983 el duque de Saboya Humberto II, heredero de la corona italiana, la regaló a la Santa Sede.

Fuente: Libro La Sábana Santa

Beso sus manos sacerdotales


BESO SUS MANOS SACERDOTALES
Por: José Rodrigo López Cepeda

En los campos de México, como en los de España, existe la bella costumbre de invitar al sacerdote a bendecir los campos de cultivo. En los primeros años de mi ministerio había hecho este rito, lleno de tantas esperanzas para los hombres que viven de su trabajo en el campo.

Recién llegado a México se me encomendó la atención como vicario cooperador de una zona rural y visitaba 24 comunidades dedicadas a las labores del campo. El primer año fui invitado por don Nicanor, un ranchero jalisciense, curtido por los años, de intensos ojos azules y piel blanca. Rebasaba ya los 60 años, pero su constitución física, acostumbrada al trabajo, era la de un hombre joven y fuerte. Se le respetaba en el rancho por su prudencia y su sabiduría empírica.

No podré olvidar la primera vez que se acercó a mí y me extendió su mano. Yo lo saludé como a otro más, dándole la mía, pero hizo un gesto que traté de evitar. Y es que don Nicanor hizo el intento de besarme la mano. Con fuerza quise impedirlo. Quizá por venir de España, en donde toda forma de clericalismo se ha ido cambiando por la indiferencia e incluso el rechazo al sacerdote.

Pero sin pensarlo él me sujetó fuertemente la mano, la llevo a sus labios y con el sombrero descubierto la besó. Luego me miró a los ojos y me dijo con cierta autoridad en su voz: «No lo beso a usted. Beso al Señor en sus manos consagradas que quiero bendigan nuestros campos».

Sabia lección me dio don Nicanor ese domingo después de la misa. Mis manos no habían sido besadas después del cantamisa en España. Eso se acostumbra más por un rito-tradición que por un verdadero gesto de descubrir, en esas manos pecadoras, las manos del Carpintero de Nazaret; en las manos de este hombre llamado al sacerdocio, las mismas manos del que multiplicó los panes, del que sanó a los enfermos, del que bendijo, del que lavó los pies a sus discípulos. Manos que fueron traspasadas por los clavos de la indiferencia, del rechazo, del rencor. Estas mis manos también son sus manos.

Bendije los campos de don Nicanor y de sus hermanos, y aquella tierra sementera me bendijo a mí. Luego recibí en premio sus primeros frutos. Aunque el verdadero premio ya lo había recibido antes. Mis manos: tus manos Señor.

Gracias don Nicanor

Fuente, libro, 100 historias en blanco y negro. Adquiérelo en www.100sacerdotes.com

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Sylvestre Stallone: Me pongo en las manos de Jesús


SYLVESTER STALLONE: ME PONGO EN LAS MANOS DE JESÚS
Por: Fernando de Navascués

Stallone explica: ser católico me pone donde debo estar

Siendo de origen italiano, no es muy difícil concluir que nació en el seno de una familia católica. Cierto.

Y tan cierto como que metido en el mundo de los artistas, del cine, de la televisión… su fe quedó aparcada en algún momento y en algún lugar de su vida.

Efectivamente, Rambo, Rocky o simplemente Sylvester Stallone fue así. Pero también Dios ha tenido una llamada especial para que volviese a la fe: la enfermedad de su hija Sophia.

Porno en 1970

Sylvester Stallone nació en Nueva York, en 1946, en el seno de una familia de inmigrantes católicos. Su madre era profesora de danza y su padre, peluquero. Sylvester pronto reclamó para sí un lugar sobresaliente en el mundo de la escena.

Al principio tuvo algunos papeles secundarios para Woody Allen e, incluso, en la famosísima serie de Kojak, pero los estudios eran caros y el trabajo no abundaba. Así que lamentablemente se abría una de las páginas más oscuras de su carrera cinematográfica participando en 1970 en una película pornográfica.

El boxeador Rocky, su gran éxito

La sequía continuó hasta que en 1975 escribió el guión de Rocky y al año siguiente se estrenaba la película convirtiéndose en un éxito internacional, y haciendo del boxeador un icono del mundo del cine que habría que pasar de generación en generación, y en donde la presencia de la fe cristiana no anda muy lejos.

Una enfermedad, la puerta hacia la fe

Los tiempos cambian, dejó de ir a la iglesia y prefirió buscar fama y fortuna,pero Dios llamó de nuevo a su puerta y le encaminó de nuevo hacia la fe de su infancia. Para ello el Señor se valió de su hija Sophia.

Sophia nació con una enfermedad del corazón. En noviembre de 1996, con tan sólo dos meses de edad, tuvo que someterse a una operación a corazón abierto. Afortunadamente la operación salió bien, se encuentra en perfecto estado e, incluso, hace vida normal.

Parece que todo quedó arreglado. Sin embargo en una entrevista concedida a los medios, Stallone trata de encontrar las palabras para describir lo que provocó el abandono de su fe y el revulsivo que supuso la enfermedad de su hija. Algo muy clásico y que sucede a tantas personas: “No lo sé. Es la vida. Tu carrera profesional te está llevando por un lado, y dejas de estar en comunicación con tu familia”.

Para los actores, el peso de la fama es “muy fuerte”, y agregó: “Yo no tenía ninguna base sólida detrás de mí o gente que me ayudase a mantener los pies en el suelo. Me sedujo extremadamente la nueva libertad que había alcanzado”.

Al tercer matrimonio

En cuanto a su vida afectiva, en 1974 se casó con la actriz Sasha Czack, de la que se divorció en 1985. En este mismo año se casó Brigitte Nielsen, cuyo matrimonio se rompió dos años después.

Sin embargo, todo empezó a cambiar a partir de la boda con su tercera y actual esposa, Jennifer Flavin, la madre de Sophia. “Cuando me casé, todo cambió”, dijo, sobre todo “cuando mi hija nació enferma y me di cuenta de que realmente se necesita un poco de ayuda aquí. Comencé a poner todo en las manos de Dios, su omnipotencia, su perdón”.

Stallone explica que ser católico “me pone donde debo estar. Estaba solo en el mundo. Pensé que iba a tener que manejar las cosas a mi manera”.

Entonces “pensé que si me pongo en las manos de Jesús y pido comprensión y orientación, básicamente me estoy quitando el yugo de encima y usando Su inteligencia y sabiduría para tomar las decisiones correctas”.

El mensaje cristiano en sus películas

Se trata de un proceso que no sólo afecta a su vida personal, sino también a su profesión: “Realmente siento que cuando escribí el primer guión de ‘Rocky’, alguien dirigía mi mano”.

Algo muy similar sucede con la penúltima* película de la saga, “Rocky Balboa”, donde el actor finaliza la película “señalando con su dedo hacia arriba y muestra respeto a Jesús”.

En ella se busca que el espectador, cuando vea la película, trate “de ser capaz de escuchar a su corazón y no tanto su mente, siguiendo la orientación de alguien mucho más poderoso que tú: Jesús”, explica Stallone.

En Rocky I: antes que nadie, Jesucristo

“En ‘Rocky I’, la primera persona que vimos fue a Jesús”, explicó en referencia a una escena de apertura del club de boxeo donde hay un gran mural de Jesucristo en una pared del fondo.

Y si un sexto “Rocky” no es suficiente, hay “Rambo IV” donde el mensaje es más claro: “Rambo es un ateo que no cree en nada. Su trabajo consiste en llevar a un grupo de misioneros católicos río arriba en un territorio muy hostil, y Rambo está allí para llevar la Palabra de Dios y la medicina a los nativos”.

Parece ser que el héroe de la pantalla grande, de cuerpo descomunal, experimentado luchador, para quien la vida y a la muerte no valen nada, mientras se dedica a salvar al mundo también está necesitado de Dios.

* A fines del 2015 se estrenó una nueva película de la saga Rocky titulada: Creed

Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Católicos-Religion en Libertad


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Las manos del abuelo



LAS MANOS DEL ABUELO 

Nunca volveré a ver mis manos de la misma manera… 

El abuelo, con noventa y tantos años, sentado débilmente en la banca del patio, no se movía, sólo estaba sentado cabizbajo mirando sus manos. Cuando me senté a su lado no se dio por enterado y entre más tiempo pasaba, me pregunté si estaba bien. Finalmente, no queriendo realmente estorbarle sino verificar que estuviese bien, le pregunté cómo se sentía. 

Levantó su cabeza, me miró y sonrió. "Sí, estoy bien, gracias por preguntar", dijo en una fuerte y clara voz. "No quise molestarte, abuelo, pero estabas sentado aquí simplemente mirando tus manos y quise estar seguro de que estuvieses bien", le expliqué. 

¿Te has mirado alguna vez tus manos?" preguntó. "Quiero decir, ¿realmente te has mirado tus manos?" 

Solté mis manos de las de mi abuelo, las abrí y me quedé contemplándolas. Les di la vuelta, palmas hacia arriba y luego hacia abajo. No, creo que realmente nunca las había observado mientras intentaba averiguar qué quería decirme. El abuelo sonrió y me contó esta historia: 

"Detente y piensa por un momento acerca de tus manos, cómo te han servido bien a través de los años. Estas manos, aunque arrugadas, secas y débiles han sido las herramientas que he usado toda mi vida para alcanzar, agarrar y abrazar la vida. 

Ellas pusieron comida en mi boca y ropa en mi cuerpo. Cuando niño, mi madre me enseñó a juntarlas en oración. Ellas ataron los cordones de mis zapatos y me ayudaron a ponerme mis botas. Han estado sucias, raspadas y ásperas, hinchadas, cortadas, secas y dobladas. Se mostraron torpes cuando intenté sostener a mi hijo recién nacido. Adornadas con mi anillo de bodas, le mostraron al mundo que estaba casado y que amaba a alguien muy especial. 

Ellas temblaron cuando enterré a mis padres y esposa y cuando caminé hacia el altar con mi hija en su boda. Han cubierto mi rostro, peinado mi cabello y lavado y limpiado el resto de mi cuerpo. Y hasta el día de hoy, cuando casi nada más en mí sigue trabajando bien, estas manos me ayudan a levantarme y a sentarme, y se siguen uniendo para orar. 

Estas manos son la marca de dónde he estado y la rudeza de mi vida. Pero más importante aún, es que son ellas las que Dios tomará en las Suyas cuando me lleve a casa. 

Desde entonces, nunca he podido ver mis manos de la misma manera…
Y aún recuerdo cuando Dios estiró las Suyas y tomó las de mi abuelo y se lo llevó a casa. 

Cada vez que voy a usar mis manos pienso en mi abuelo… es cierto que nuestras manos son una bendición.
Hoy me pregunto… ¿qué estoy haciendo con mis manos? ¿Las estaré usando para abrazar y expresar cariño o las estaré esgrimiendo para expresar ira y rechazo hacia los demás?. 

Anónimo.


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¿Pueden los laicos imponer las manos?


¿PUEDEN LOS LAICOS REALIZAR LA IMPOSICIÓN DE MANOS?
Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso)

Con el surgimiento a comienzos del siglo XX de las sectas pentecostales, las llamadas medicinas alternativas, que no son otra cosa que esoterismo, New Age o meras supersticiones, que dan un exagerado énfasis a la imposición de las manos a fin de según éstos, ungir a otros con el Espíritu Santo, realizar exorcismos, impartir gracias o dones carismáticos o simplemente devolver la salud mediante un pretendido poder de sanación mediante la imposición de manos como en el Reiki, que dicho sea de paso, nada tiene que ver con el cristianismo y no es más que una dañina superstición, con algún efecto placebo en el mejor de los casos.

Se impone debido a esto y al enorme atractivo de ver en otros supuestos poderes, el deseo en muchas personas de tener ese poder también y ejercer tal superioridad sobre los demás o por lo menos el deseo de recibir las supuestas gracias, dones o beneficios.

Hechos 8:18-24
Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu, les ofreció dinero diciendo: «Dadme a mí también este poder para que reciba el Espíritu Santo aquel a quien yo imponga las manos.» Pedro le contestó: «Vaya tu dinero a la perdición y tú con él; pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero. En este asunto no tienes tú parte ni herencia, pues tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esa tu maldad y ruega al Señor, a ver si se te perdona ese pensamiento de tu corazón; porque veo que tú estás en hiel de amargura y en ataduras de iniquidad.» Simón respondió: «Rogad vosotros al Señor por mí, para que no venga sobre mí ninguna de esas cosas que habéis dicho.»

Son las sectas pentecostales, la práctica del esoterismo y la New Age, los movimientos que permiten a las personas comunes sentirse poderosos y de ejercer esa superioridad y poder sobre los demás, de ahí su enorme éxito entre las masas ignaras.

Surge entonces en el pueblo católico la siguiente pregunta: ¿PUEDE UN LAICO IMPONER LAS MANOS?

La respuesta es sí, sí pueden los laicos imponer las manos. Siempre y cuando se tomen en cuenta ciertas prerrogativas o consideraciones que procederemos a explicar.

¿QUIÉNES PUEDEN IMPONER LAS MANOS?

En el Antiguo Testamento sólo los sacerdotes tenían la facultad de imponer las manos, era siempre el superior quien imponía las manos sobre el inferior. En el Nuevo Testamento esto cambió, Jesucristo no facultó únicamente a sus Apóstoles para poder imponer las manos, sino a todos los miembros de su Iglesia

Marcos 16:17-18
Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien
.

Por eso la Iglesia Católica no tiene ninguna prohibición explícita o implícita que impida a los laicos imponer las manos, siempre y cuando, como ya dijimos, se tomen en cuenta ciertas consideraciones, pues aunque bien es cierto que cualquier persona puede imponer las manos, el efecto de ésto no es el mismo en un laico que en un ministro ordenado. Por eso vemos que para curar a un enfermo, no cualquier persona puede imponer las manos, sino solamente un ministro ordenado, como un presbítero o sacerdote a fin de realizar la unción. En quien la acción de la imposición de manos adquiere ya un carácter sacramental.

Santiago 5:14-15
¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados.

LA IMPOSICIÓN DE MANOS DE LOS LAICOS Y LA IMPOSICIÓN DE MANOS DE LOS MINISTROS ORDENADOS

Solamente y únicamente los ministros ordenados pueden mediante la imposición de las manos, administrar los sacramentos, ordenar a otros ministros, transmitir poder o autoridad, ungir con el Espíritu Santo, impartir gracia, impartir dones y carismas, expulsar demonios o exorcismos, sanar a las personas.

La imposición de las manos realizada por los laicos es considerada como un sacramental, no un sacramento. No puede por tanto un laico mediante la imposición de las manos, administrar sacramentos. La imposición de manos en los laicos no imparte ninguna gracia, no imparte ningún don ni carismas, no realiza ninguna unción del Espíritu Santo, no puede ordenar ministros ni transmitir autoridad alguna, no puede expulsar demonios o realizar exorcismos y no tiene poder de sanación por sí misma.

La imposición de las manos en los laicos se circunscribe a la intercesión por medio de la oración, para pedir por la salud de un enfermo, por ejemplo. En suma, para orar en favor de otra persona. Debe considerarse que la imposición de manos no da mayor eficacia a la oración, no se requiere imponer las manos para orar por alguien, ni tampoco es importante si al imponer las manos se toca a la persona o no. No se deben imponer técnicas para la imposición de las manos, la Iglesia no tiene nada establecido al respecto.

¿A QUIÉN DEBEMOS INVOCAR AL IMPONER LAS MANOS?

El laico que impone las manos sobre alguien para orar, debe dejar a un lado todo sentimiento de protagonismo o superioridad, al orar debe hacerlo de manera sencilla, sin imitar las formas de los protestantes. No se deben invocar a los ángeles, a las energías cósmicas o del universo, no deben invocarse a las buenas vibras, ni realizar decretos ni nada por el estilo. A quien debemos invocar es a Dios Padre, a Jesucristo, pero sobre todo al Espíritu Santo. Es mediante la epíclesis o invocación al Espíritu Santo, que el ministro ordenado ejerce toda acción litúrgica, pues no existe acción litúrgica sin epíclesis, es decir, sin la invocación y la presencia del Espíritu Santo.

En los laicos, ésta epíclesis o invocación al Espíritu Santo, se circunscribe a la oración mediante la intercesión y la eficacia de esta oración no está en el mero hecho de imponer las manos, sino en la gracia y voluntad del Espíritu Santo a atender nuestra invocación. Al orar por una persona mediante el gesto de imponer las manos, debe tomarse en cuenta siempre, que tanto en un ministro ordenado como en un laico, no es la persona la que actúa, sino que es el Espíritu Santo, quien actúa todo, en todos.

I Corintios 12:4-11
Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos. A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común, Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe, en el mismo Espíritu; a otro, carismas de curaciones, en el único Espíritu; a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad.

¿A QUIÉN PODEMOS Y A QUIÉN NO DEBEMOS IMPONER LAS MANOS?

Se puede imponer las manos a toda aquella persona que lo desea, sin sustituir con esto la liturgia, como el dejar de asistir a misa, o la recepción de los sacramentos. La imposición de las manos no es sustituto de nada. La persona sobre quien se impongan las manos por un laico, debe tener verdadero deseo de conversión y no al verse ya curado por ejemplo, vuelva a su vida de antes y se aleje de Dios.

I Timoteo 5:22
No te precipites en imponer a nadie las manos, no te hagas partícipe de los pecados ajenos. Consérvate puro.

No debemos imponer las manos a quien no desea que lo hagan, a la fuerza nunca. Y si la persona no está en condiciones de aprobar tal acción, podemos hacerlo, siempre y cuando no nos conste que de estar en condiciones lo hubiera rechazado.

OPINIONES DE CATÓLICOS RECONOCIDOS

FRANK MORERA

La imposicion de manos es un Signo de oracion que no esta prohibido por la Iglesia. Es como juntar las manos o levantarlas, un simple gesto, solo que las personas deben de estar claras que este gesto de Oracion NO IMPARTE GRACIA como el que hace los Sacerdotes en los Sacramentos, asi lo dice en su web la Diosecis de Gran Canaria: "Un laico puede imponer las manos como señal de deseo de bendición de Dios para otra persona, por ejemplo cuando se está orando en grupo, preparaciones a las celebraciones comunitarias del perdón, pero no cuando se está administrando un sacramento."

Tambien responde la diócesis de Canarias con dos puntualizaciones:

1) Un seglar no puede imponer las manos cuando se está recibiendo un sacramento.

2) Un seglar puede imponer las manos como señal de bendición de Dios para otra persona; por ejemplo, cuando se está orando en grupo.

https://www.ewtn.com/legacy/v/experts/showmessage_print.asp?number=660580&language=sp

http://www.diocesisdecanarias.es/preguntarespuesta/sacramentos/imposic ion-de-manos-por-parte-de-seglares.html

FRAY NELSON MEDINA

Ahora bien, lo mismo que no toda agua es agua bendita, ni todo pan es la Eucaristía, así tampoco debemos considerar como sacramento, o con grado de sacramento todo gesto de imposición de manos, y esto implica dos cosas, una para quien lo da, y otra para quien lo recibe.

El laico que hace ese gesto debe hacerlo sin pretensión alguna, con sencillez e informalidad, sin darle el carácter de un exorcismo o de una unción. El estilo debería ser de énfasis en la cercanía, la solidaridad y el deseo de apoyar y proteger. Debe evitarse el estilo de "ordenar" (como en las ordenaciones que hacen los obispos) y tampoco es bueno acostumbrarse a hacer oraciones inusuales que supongan un "poder" de la persona que impone manos. Me refiero a casos como oraciones en lenguas, visiones, o cosas así.

"La persona que recibe una oración siéntase ante todo acompañada, apoyada por un hermano o hermana, y ponga su esperanza en la oración de la Iglesia entera y en la piedad de Dios, sin darle demasiado protagonismo a tal o cual hermano o hermana."

http://fraynelson.com/respuestas.php?fechapub=20100708

PADRE FORTEA (EXORCISTA)

"48 ¿Deben los laicos imponer manos cuando oran por alguien? No hay ninguna razón para prohibir que se impongan las manos, mientras se ora para pedir a Dios que devuelva la salud a alguien o para pedir cualquier otra cosa. Tampoco hay ningún peligro en hacerlo, como muchos creen. Aunque considero que éste es un gesto sacerdotal, y que por eso es preferible que sólo lo hagan los clérigos. Pero se trata sólo de una recomendación. Aun así, aun tratándose de una recomendación, y no de una prohibición, obsérvese quienes imponían las manos en el Antiguo Testamento: sólo los sacerdotes y los profetas. ¿Por qué? Porque imponer las manos es signo de ejercer un poder que se tiene. Alzar las manos hacia Dios es signo de pedir a Él. Imponer las manos, es símbolo de ejercer un poder. El mismo gesto es elocuente, es poner encima las manos como si de éstas saliera un poder. Cualquier pueblo, por primitivo que sea, entiende este gesto de un modo natural: el poder está en la persona, la mano es el instrumento a través del cual se ejerce."

http://www.corazones.org/z_imagenes/pdf/un_dios_misterioso1.pdf

CONCLUSIÓN

De modo que, si se toman en cuenta todas las consideraciones ya expuestas, cualquier laico, puede realizar la imposición de manos de acuerdo a la voluntad de Dios.

LA IMPOSICIÓN DE MANOS DE UN LAICO NO TRANSMITE EL ESPÍRITU SANTO, NINGUNA GRACIA, NINGÚN CARISMA, LIBERACIÓN ETC.

LA IMPOSICIÓN DE MANOS DE UN LAICO SÓLO PUEDE REALIZARSE PARA ORAR O INTERCEDER POR UNA PERSONA

LA IMPOSICIÓN DE MANOS DE UN LAICO NO ES NECESARIA PARA ORAR O INTERCEDER POR ALGUIEN, NI DA MAYOR FUERZA A LA ORACIÓN


LA EFICACIA DE LA IMPOSICIÓN DE MANOS DE UN LAICO RESIDE EN LA ORACIÓN, LA VOLUNTAD DE DIOS, NO EN LAS MANOS


PAX ET BONUM


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