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¿Por qué no siempre se usa el incienso en la Misa?


El incienso ha sido parte de la liturgia católica durante siglos y tiene un significado muy especial en nuestra fe. 

El incienso se usa en la misa principalmente como un signo de reverencia y adoración a Dios. Nos recuerda la presencia de Dios entre nosotros y nos ayuda a elevar nuestras oraciones hacia Él. En el Antiguo Testamento, el incienso era utilizado en el culto a Dios como un símbolo de la oración que sube hacia Él. En el libro del Éxodo, por ejemplo, leemos: "Arón quemará sobre él incienso aromático, cuando arregle las lámparas al anochecer; lo quemará continuamente en presencia del Señor por todas las generaciones" (Éxodo 30.8). 

En la Iglesia Católica, el incienso se usa en diferentes momentos de la misa, como en la procesión de entrada, durante la proclamación del Evangelio, en la presentación de las ofrendas y en la bendición del Santísimo Sacramento. Sin embargo, no siempre se utiliza en todas las misas y hay varias razones para ello. 

En primer lugar, el uso del incienso puede depender de la tradición local y de la disponibilidad del mismo. En algunas comunidades, el incienso puede ser difícil de conseguir o puede no ser parte de la tradición litúrgica local. 

En segundo lugar, el uso del incienso puede depender de la celebración específica de la misa. Por ejemplo, en las misas diarias, donde la liturgia es más simple, es menos común el uso del incienso. En cambio, en las misas solemnes, como las que se celebran en días festivos importantes, es más probable que se utilice incienso como parte de la liturgia. 

En tercer lugar, el uso del incienso también puede depender de consideraciones prácticas, como el tamaño y la disposición del espacio litúrgico. En iglesias más pequeñas o con una gran cantidad de fieles, el uso del incienso puede resultar incómodo o poco práctico, por lo que se puede optar por no utilizarlo. 

Es importante recordar que el uso del incienso no es un requisito absoluto para la validez de la misa. La presencia de Cristo en la Eucaristía y la celebración válida de los sacramentos no dependen del uso del incienso. El incienso es un elemento litúrgico que enriquece nuestra experiencia de la fe, pero su uso o ausencia no afecta la sustancia de nuestra adoración a Dios. 

En resumen, el uso del incienso en la misa puede variar según la tradición local, la celebración específica de la misa y consideraciones prácticas. Aunque el incienso tiene un significado especial en nuestra fe y puede enriquecer nuestra experiencia de la liturgia, su uso no es obligatorio y no afecta la validez de la misa.

 Autor: Padre Ignacio Andrade.

¿Qué significado tiene el incienso en la Misa?

 



Al igual que otros símbolos litúrgicos, el incienso tiene varios significados que ayudan a los fieles a adentrarse en el Misterio de Cristo durante la Liturgia

El incienso es un objeto muy característico de la Misa. Ya desde hace varios siglos, se le da un uso litúrgico con el que adopta varios significados.

Durante las Misas solemnes o más significativas del año, el incienso es utilizado en varios momentos. Durante la procesión de entrada, el sacerdote inciensa el altar y la cruz que preside la Misa. Después, hace lo propio con el Leccionario antes de proclamar el Evangelio. Lo mismo ocurre más adelante, durante la preparación del altar y la presentación de las ofrendas, donde se incensarán el pan y el vino, así como al sacerdote y, después, al pueblo congregado. Por último, un monaguillo puede incensar el Cuerpo y la Sangre de Cristo durante la Consagración.

También tiene algunos usos fuera de la Misa, como puede ser, por ejemplo, la Adoración al Santísimo.
Los significados del incienso

Incensar algo o a alguien tiene varias intenciones. En primer lugar, se contribuye a aromatizar, de forma que se purifica el lugar en el que va a suceder el Sacrificio de la Misa, donde Dios mismo se va a hacer presente. En este sentido, también se entiende la necesidad de purificar a los fieles, ya que son templos en los que Cristo entra en el momento de la Comunión, por lo que es necesario que estén limpios de toda impureza.

También se entiende así la necesidad de incensar al sacerdote, ya que, durante la Misa, actúa in persona Christi, es decir, en la persona de Cristo.

El incienso: entrar en Cristo para salir al mundo

Además de hacer del templo un lugar adecuadamente purificado, el incienso evoca el sentido del misterio que se vive. Incensar contribuye a entrar en el Misterio Eucarístico, de forma que se pueda vivir mejor aquello que se está presenciando. Contribuye a disponer el corazón a lo que se desea vivir, algo mucho más grande que uno mismo.

El incienso también es significante de las oraciones que, desde el mundo, ascienden hasta el trono de Dios, tal y como expresa el Salmo 141: "Suba mi oración delante de Ti como el incienso". De este modo, es también un recordatorio de que, como el incienso, nuestras oraciones ascienden hasta Dios y son escuchadas por Él.

Por último, el incienso contribuye a recordar que nuestra vida debe ser como el incienso, con un olor que evoque la vida del Cielo. Los presentes en la Misa se han impregnado de Cristo, y les toca llevarlo y cumplir en sus vidas lo que Él hizo, que es dar la vida por amor a Dios y para la vida del mundo.

Obispo sospechoso de proteger a abusadores sexuales, retira a sacerdote de su parroquia por causar «división» al traer incienso, campanas y cantos tradicionales


OBISPO SOSPECHOSO DE PROTEGER A ABUSADORES SEXUALES, RETIRA A SACERDOTE DE SU PARROQUIA POR CAUSAR «DIVISIÓN» AL TRAER INCIENSO, CAMPANAS Y CANTOS TRADICIONALES 

(LifeSiteNews) Un obispo de Michigan retiró a un sacerdote de su parroquia después de culpar al sacerdote por causar «división» al elogiar e implementar prácticas litúrgicas católicas tradicionales. 

El obispo Walter Hurley, de 81 años, el administrador apostólico de Saginaw, retiró al padre Edwin C. Dwyer el 29 de enero de la parroquia de Nuestra Señora de la Paz en Bay City, MI. 

Después de contemplar la caída precipitada en la asistencia a la misa en su diócesis, y la creciente popularidad de los sacramentales católicos tradicionales como el incienso entre los jóvenes, Dwyer anunció en diciembre que reintroduciría aspectos tan distintivamente católicos en una de sus misas. 

En una homilía posteriormente publicada en las redes sociales, Dwyer pidió a sus feligreses que notaran que pocas personas en los bancos tenían su edad, 36 o menos. Destacando la importancia de los jóvenes para el futuro de la Iglesia, Dwyer dijo que quería hacer todo lo posible para «envalentonar» a los católicos más jóvenes y atraer a los jóvenes no católicos a la fe. 

«Lo creas o no, la tradición funciona», dijo. 

Las llamadas «antiguas tradiciones» son muy populares entre los católicos más jóvenes. «Las oraciones, las campanas, los himnos clásicos, el canto, el silencio prolongado», continuó. 

«Además, cuando los jóvenes no católicos experimentan estas tradiciones, se sorprenden por lo diferentes que son de todo lo que experimentan en una cultura secular y ruidosa. Estas “viejas formas” son hermosas para ellos, y la belleza es una gran oportunidad para presentar a los jóvenes a Jesucristo». 

«Necesitamos abrazar lo que funciona con los jóvenes» 

Dwyer luego anunció que iba a restaurar la belleza los domingos en la Iglesia. 

«Vamos a hacer hermoso el domingo en Nuestra Señora de la Paz. Eso no quiere decir que no sea ahora». «No tengo nada más que respeto por todos los que ayudan con nuestra adoración, pero vamos a hacerlo más hermoso con la tradición», explicó. 

«Vamos a mirar y escuchar, y seremos muy diferentes al resto del mundo los domingos». «Será una experiencia religiosa que, al menos, será memorable para los jóvenes que la encuentren», continuó. 

El sacerdote observó que los cambios que ya había hecho habían tenido un impacto. 

«No he estado aquí mucho tiempo, pero la gente me dice que se están dando cuenta de que hay más familias jóvenes y niños que oran. Y si la iglesia no está orando, la iglesia se está muriendo», bromeó. 

«Mi objetivo es escuchar un coro de niños orando antes de que termine mi tiempo aquí. Para hacer eso, sin embargo, necesitamos abrazar a los jóvenes. Necesitamos abrazar más las tradiciones eternas. No podemos mantener el status quo». 

Desafortunadamente, el plan de Dwyer para inyectar juventud y belleza en su iglesia se encontró con la resistencia de algunos de los miembros ancianos de la congregación. 

De acuerdo con el sitio web católico UCatholic , los «pequeños y graduales cambios de Dwyer fueron encontrados con resistencia por una pequeña porción de feligreses, pero se encontraron con alegría y esperanza por los miembros más jóvenes de la parroquia. «La minoría de vocales forzó una reunión parroquial en el “ayuntamiento” el 21 de enero para quejarse, y la reunión estuvo marcada por afirmaciones crueles, que ocasionalmente se tornaron descaradamente irrespetuosas, de parte de un grupo de feligreses discordantes, en su mayoría de la generación del baby boom». 

Cristo es rey sobre todos los asuntos: la iglesia, el estado y otros 

En el discurso del padre Dwyer, queda claro que al menos un feligrés se opuso a su postura en contra del aborto. 

«Nunca he predicado sobre cómo votar. Me salí un momento del tema para aclarar que mi homilía no era sobre votar. Estaba predicando sobre nuestra responsabilidad espiritual de luchar contra del aborto», dijo el sacerdote. 

«Lo más cercano que dije a todo lo relacionado con la votación es que seremos responsables de cómo y por qué votamos en la próxima vida», continuó. 

«El punto central de mi homilía es que Cristo es el Rey sobre todos los asuntos: la Iglesia, el estado y otros». 

UCatholic informó que después de esta reunión del 21 de enero, el Obispo Hurley retiró a Dwyer de su puesto de capellán en la Universidad Estatal de Saginaw Valley. A Dwyer se le dijo que «su trabajo en SVSU estaba causando “conflicto” en su parroquia». 

Después de que los estudiantes de SVSU protestaron por la remoción de su capellán el 31 de enero, Hurley anunció que Dwyer también abandonaría su papel de administrador de la parroquia. 

En una carta a la congregación de Nuestra Señora de la Paz, fechada el 1 de febrero, el Obispo Hurley declaró que la «liturgia» estaban dividiendo a la «comunidad parroquial». 

«Desde hace algún tiempo he estado al tanto de una serie de problemas, en particular con la Liturgia, que ha dividido a la comunidad parroquial en la Parroquia de Nuestra Señora de la Paz, Bay City», escribió. 

«Esta es una seria preocupación en cuanto a que nuestra adoración debe unirnos, en lugar de dividirnos. Es importante que busquemos formas de unir a la parroquia en nuestra misión común de ser evangelizadores de discípulos y crecer en nuestra relación con Cristo, cada uno a nuestra manera», continuó. 

«El 28 de enero y nuevamente el 29 de enero, me reuní con el Padre Dwyer para discutir las divisiones dentro de Nuestra Señora de la Paz. Esta reunión fue precedida por reuniones anteriores con nuestro personal diocesano, incluido el padre Bill Rutkowski, el vicario general y el padre Peter Gaspeny, el vicario regional». 

El obispo relató que luego le dijo a Dwyer que «se alejara de la parroquia por un breve período» y Dwyer «rechazó» la solicitud. 

Reflexionando sobre la controversia en que se encontraba la diócesis, el obispo dijo que había decidido destituir al joven pastor. 

«He retirado su asignación actual como Administrador Parroquial, a partir del 8 de febrero de 2019. La Diócesis será responsable de su salario, beneficios y vivienda mientras espera una nueva asignación», escribió Hurley. 

Temores por la seguridad del P. Dwyer 

Según Church Militant (CM), Dwyer ha sido ubicado en una casa de retiro en uno de los barrios más peligrosos de Saginaw. 

«Holy Family está justo al otro lado de la calle de Hoyt Park, un lugar conocido por las drogas, la prostitución e incluso el asesinato«, informó CM. 

«La parroquia ha sufrido varios robos, y rara vez organiza eventos nocturnos por razones de seguridad de la gente», continuó. 

«Tan notoria es la violencia que el actual administrador pastoral de Holy Family ni siquiera vive en la casa de retiro, sino fuera del lugar». 

El obispo Hurley ahora está siendo ahogado con correspondencia de católicos indignados por el trato injusto a un sacerdote culpable de nada más que desear hacer que la adoración del domingo y el catolicismo sean más atractivos para los jóvenes. No es nuevo en la controversia, Hurley ha sido acusado de proteger a abusadores sexuales de oficina en la Arquidiócesis de Detroit antes de ser nombrado Obispo de Grand Rapids. 

Los partidarios del padre Dwyer también han recurrido a las redes sociales para pedir oraciones. 

«Por favor oren por el Padre. Eddie Dwyer», tuiteó un fraile carmelita llamado padre Nicholas. «Es un sacerdote de mi diócesis que ha sido removido de varias asignaciones parroquiales debido a sus esfuerzos de renovación. Lo conozco desde hace años. Él es un sacerdote amoroso. Su trabajo en la universidad realmente ha estado impactando en muchas vidas para mejorar». 

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El uso del incienso en la Biblia


EL USO DEL INCIENSO EN LA BIBLIA
Por Anwar Tapias Lakatt

Por la red me encontré con una imagen anticatólica con la foto del Papa Francisco queriendo hacer creer que el uso del incienso en a Iglesia Católica es algo condenado por la Biblia. Mi primera impresión además de reirme de tamaña ignorancia fue no darle importancia, pero luego analizando que lo que para uno puedo no tener coherencia, a otro menos formado lo puede confundir. Espero este artículo aclare el tema.

La publicación hacía referencia a una cita del profeta de Isaías que expresa:

"No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes". (Is 1, 13 RV 1960)

Y a una cita del profeta Jeremías:

"Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis" (Jer 7, 9 RV 1960)

¿Cuál es el objetivo de poner esa imagen y las dos citas? Supongo que es para mostrar que el uso del incienso por parte de la Iglesia Católica es algo que Dios condena en la Biblia. Sin embargo el argumento carece de sentido queriendo suponer que por algo sea usado de manera incorrecta por quienes no creen en Dios, no significa que no pueda usarse de manera correcta para hacerlo con Dios. Pongamos algunos ejemplos:

La oración: los judíos y cristianos invocan a Dios por medio de oraciones, pero si un pagano invoca a sus dioses también por medio de la oración, ¿diremos que el orar a Dios es malo o es una práctica pagana? El profeta Elías enfrentó a profetas de Baal que invocaban a su dios:

"Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: !! Baal, respóndenos" (1 Re 18, 26 RV 1960)

¿Será que no podemos invocar a Dios con oraciones porque los paganos también lo hacen?

Utensilios: En el culto a Dios, el pueblo judío utilizaba diferentes utensilios. Ex 25, 8 nos muestra que:

"Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis" (Ex 25, 8-9 RV 1960)

Pues los paganos también fabricaban utensilios en honor a los dioses:

Entonces mandó el rey al sumo sacerdote Hilcías, a los sacerdotes de segundo orden, y a los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehová todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejército de los cielos; y los quemó fuera de Jerusalén en el campo del Cedrón, e hizo llevar las cenizas de ellos a Bet-el. (2 Re 23, 4)

¿Diremos entonces que es antibíblico utilizar utensilios para el culto a Dios, sólo porque los paganos también los usan?

Sacerdotes: El pueblo judío tenía un linaje sacerdotal procedente de la tribu de Leví para oficiar el culto a Dios. Sin embargo también los paganos tenían sacerdotes e incluso si alguien quería nombrar de su cuenta a alguien como sacerdote, lo hacía aunque no tuviera autoridad. Esto lo vemos en el libro de Jueces:

Y este hombre Micaía tuvo casa de dioses, e hizo efod y terafines, y consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote. En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía. (Jue 17, 5-6 RV 1960)

¿Será inválido el sacerdocio de Israel, por el hecho de que cualquiera quiera nombrar sus sacerdotes o los tengan otras creencias? Por supuesto que no. Con este análisis debería ser suficiente para echar por tierra las acusaciones sectarias contra el uso del incienso por parte de la Iglesia Católica. Sin embargo vamos a analizar el uso del incienso en la Biblia.

Mandato de Dios

La primera mención del incienso en el Antiguo Testamento se da en el libro del Éxodo y para pesar de las acusaciones infundadas, el uso viene mandado por Dios mismo para el uso en el culto sagrado:

"Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata y bronce; tela azul, púrpura y escarlata, lino fino y pelo de cabra; pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de marsopa y madera de acacia; aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático (Ex 25, 4-6)

Vemos aquí el uso de incienso aromático para el culto a Dios. ¿Diremos que esto es algo abominable? Claro que no. Y el uso irá más allá, porque Dios pedirá que se haga hasta un altar para quemar el incienso. Sí, Dios pidió un altar para quemar el incienso:

“Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás” (Ex 30, 1 RV 1960).

Y si esto no le parece suficiente vamos a leer versos adelante:

"Dijo además Jehová a Moisés: Toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso, y harás de ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santo. Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa santísima. Como este incienso que harás, no os haréis otro según su composición; te será cosa sagrada para Jehová.(Ex 30, 34-37)

Este texto es súper importante porque nos deja en evidencia que el incienso era fabricado según las indicaciones dadas por Dios y que era PURO Y SANTO. No era simplemente una hierba común, era algo utilizado en el culto divino (Ex 40, 27). Más aun, el texto nos deja claro que ese incienso se colocaba en el Tabernáculo y era cosa santísima y sagrada.

¿Quién ofrecía el incienso preparado sobre el altar? Lo hacía el Sacerdote Aarón:

Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará. Y cuando Aarón encienda las lámparas al anochecer, quemará el incienso; rito perpetuo delante de Jehovápor vuestras generaciones (Ex 30, 7-8 RV 1960)

¿Cuál era el sentido de usar el incienso?

Una razón era contrarrestar los olores del animal sacrificado y otra era ser algo agradable a Dios, que recibía la fragancia del incienso como la disposición de quien lo ofrecía, de unirse a Dios[1].

El incienso también era utilizado en el Gran día de la Expiación como nos relata Levítico:

Después tomará un incensario lleno de brasas de fuego del altar de delante de Jehová, y sus puños llenos del perfume aromático molido, y lo llevará detrás del velo. Y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del perfume cubrirá el propiciatorio que está sobre el testimonio, para que no muera. (Lev 16, 12-13 RV 1960)

En el capítulo siete de Números vemos también a las tribus de Israel ofreciendo incienso ante al Señor. Incluso en el libro de Crónicas nos resumen la actividad de Aarón mencionando que ofrecía incienso a Dios:

"Mas Aarón y sus hijos ofrecían sacrificios sobre el altar del holocausto, y sobre el altar del perfume quemaban incienso, y ministraban en toda la obra del lugar santísimo, y hacían las expiaciones por Israel conforme a todo lo que Moisés siervo de Dios había mandado". (1 Cro 6, 49)

La Misma Biblia cuando quiere mostrar la desobediencia en la que había caído Israel lo hará mencionando que hasta habían dejado de ofrecer el incienso:

"Y les dijo: !!Oídme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de Jehová el Dios de vuestros padres, y sacad del santuario la inmundicia. Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante los ojos de Jehová nuestro Dios; porque le dejaron, y apartaron sus rostros del tabernáculo de Jehová, y le volvieron las espaldas. Y aun cerraron las puertas del pórtico, y apagaron las lámparas; no quemaron incienso, ni sacrificaron holocausto en el santuario al Dios de Israel". (2 Cro 29, 5-7)

Precisamente vemos que una de las muestras de desobediencia a Dios era que habían dejado de quemar el incienso, así que es absurdo que acusen a la Iglesia Católica por usar el incienso en la Liturgia.

La condena al incienso

Como hemos expresado, el uso del incienso en el culto a Dios fue pedido por el mismo Dios, y se condenó el que lo hayan dejado de usar. ¿Por qué entonces la condena en las primeras dos citas del artículo al incienso? El problema no es el incienso, el problema es que lo usaron mal, porque lo usaban para el culto de dioses falsos o lo usaban para el culto a Dios sin un corazón puro. Veamos la primera cita:

"Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.

¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.

Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. (Is 1, 10-15 RV 1960)

El contexto de la cita es mucho más claro que fijarse sólo en el incienso. La cita expresa el rechazo de Dios por parte de quienes viviendo en pecado le quieren ofrecer sacrificios a Dios. Lo que Dios detesta es que esos ofrecimientos no brotan de un corazón sincero. Pensar que esta cita condena el incienso sería tan absurdo que nos llevaría a decir que en la época de Isaías, Dios también detesta el día de reposo, las ofrendas, las fiestas solemnes que él mismo ordenó, incluso que detesta la oración. No es así, esos elementos de culto, Dios sí los acepta y recibe, pero con manos llenas de sangre (v15) no tienen valor.

Veamos a diferencia de este rechazo, lo que expresa el salmo 66:

"Holocaustos de animales engordados te ofreceré, con sahumerio de carneros; Te ofreceré en sacrificio bueyes y machos cabríos" (Sal 66, 15)

En esta cita, un corazón agradecido le ofrece a Dios holocaustos y sacrificios, incluyendo sahumerios. La palabra que traduce aquí es la misma raíz de las otras citas para “incienso”. La palabra hebrea es קְטֹ֣רֶת es ketoreth que también traduce como incienso. Por tanto no podemos atrevernos a decir que Dios rechaza el incienso.

El salmo 142 también usa esta raíz:

Suba mi oración delante de ti como el incienso, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde. (Sal 141, 2 RV 1960)

Esta cita es clave porque nos permite comprender cuál es el sentido del incienso, y de esta forma lo utilizamos en la Iglesia. Para simbolizar el ofrecimiento a Dios. Precisamente la Instrucción General del Misal así lo indica en el numeral 276 haciendo referencia justamente al Salmo (aunque con la numeración sin división):

La turificación o incensación expresa reverencia y oración, tal como se indica en la Sagrada Escritura (cfr. Sal 140, 2; Ap 8, 3)[2].

La otra cita bíblica utilizada fue una sentencia de Jeremías contra el pueblo de Judá, y empieza así la cita:

Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. (Jer 7, 1-3 RV 1960)

Para quien ha estudiado la historia del pueblo judío, sabe que Jeremías fue un profeta que debió profetizar en las cercanías e incluso durante el mismo destierro a que fueron sometidos por Babilonia. Jeremías por orden de Dios profetiza contra TODO el pueblo a raíz de sus pecados. Y entre esos pecados estaba la adoración que daban a Baal y lo adoraban usando incienso:

Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis(Jer 7, 9 RV 1960)

Lo malo y condenable no es el incienso, sino que lo estaban usando no para el culto a Dios sino para el culto a falsos dioses. Es absurdo de esta cita sin su contexto pretender condenar el uso del incienso en el culto a Dios. Por tanto esta cita no sirve a quienes nos acusan.

El Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento también se hace mención del incienso, ya no como usado en el culto pues el Templo de Jerusalén en la época de Jesús apenas estaba siendo reconstruido. Sin embargo hay dos citas que nos dan prueba del uso del término.

La primera es la conocida cita cuando los sabios de Oriente se presentan ante Jesús y precisamente le llevan como uno de los presentes: el incienso:

"Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra” (Mt 2, 11)

¿Si en verdad el uso del incienso fuera algo condenado y reprochado, sería un presente que narraran los Evangelistas sin hacer algún comentario al respecto? No lo hay porque el incienso no era reprochado en sí.

La otra mención se tiene en el libro del Apocalipsis que dice:

"Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. (Ap 8, 3)

Lo importante de esta cita es que la mención se hace de una visión en el cielo en donde un mismo ángel estaba en el altar del cielo con un incensario y recibía incienso para añadirlo a las peticiones de todos, y esto llegaba finalmente a Dios. Este es el sentido del uso que tiene el incienso en la Iglesia Católica hoy.


[1] http://serjudio.com/dnoam/ketoret.htm

[2] Instrucción General del Misal Romano, Numeral 277

Fuente catolicosfirmesensufe.org

¿Conoces el significado de los regalos que ofrecieron los Reyes Magos al niño Jesús?



¿CONOCES EL SIGNIFICADO DE LOS REGALOS QUE OFRECIERON LOS REYES MAGOS AL NIÑO JESÚS? 

Melchor entrega la mirra. La mirra es una sustancia rojiza aromática que es común en medio oriente y Somalia. Era muy valorada en la antigüedad para la elaboración de perfumes. La mirra es el símbolo del hombre, representa la humanidad de Jesús. 

Gaspar entrega el incienso. El incienso es una preparación de resinas aromáticas vegetales, a las que se añaden aceites de forma que al arder desprenda un humo fragante y un olor característico. El incienso en el símbolo de Dios, representa la divinidad de Jesús. 

Baltasar entrega el oro, el más precioso de los metales. El Oro es el símbolo del Rey, representa que Jesús es Rey del Universo, nuestro verdadero Rey. 

Cada 6 de enero se celebra el conocido Día de los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar, aquellos tres hombres que visitaron al niño Jesús a pocas horas de nacido guiados por una estrella para adorarlo y llevarle tres regalos: oro, incienso y mirra. 

Según lo cuenta la historia, se ha hablado sobre los magos de Oriente que visitaron al hijo de Dios: Melchor, Gaspar y Baltasar, reyes de países lejanos a quienes el Espíritu Santo les mostró el camino a Belén por medio de una estrella para llegar al pesebre donde se encontraba el niño Jesús luego de su nacimiento. 

En el libro de Mateo 2,2 las Santas Escrituras cuentan que los magos al llegar al pesebre expresaron: “¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente y venimos a adorarle”, seguidamente se propusieron a adorarlo, luego de hacer un viaje largo sin importar ser hombres de autoridad y riquezas, su única intención era ver y adorar al Mesías. 

El mencionado texto bíblico también señala los tres elementos obsequiados por los Reyes Magos y usados como adoración. Mateo 2:11 “Al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, postrándose, lo adoraron y abriendo sus tesoros le ofrecieron presentes: Oro, incienso y mirra”. 

Ellos colocaron sus ofrendas a sus pies. El oro era su tributo al Rey, el incienso, con su aroma dulce, era para el sacerdote, el paracleto y la mirra para la sepultura. 

Melchor (Magalath) un hombre anciano, de cabellos y larga barba blancos, procedente de Europa, entrega la Mirra: es una sustancia rojiza aromatizada común en medio Oriente para la elaboración de perfumes, sin embargo, en aquellos tiempos era utilizada para el aceite de la santa unción, para uso santísimo y como bálsamo para la santa sepultura. 

También fue usada por sus cualidades soporíferas, mezclando con diversas bebidas ofrecidas a personas torturadas. 

La mirra vino a ser el regalo que anunció proféticamente momentos muy amargos en la vida del Mesías. El sufrimiento y la negación continua de sí mismo sería la constante en su peregrinar por la tierra. La mirra entonces representa aflicción, dolor, angustia, tiempos de amargura, sufrimiento y muerte de Cristo. La mirra vino a ser el símbolo de “humillación plena” en la vida de Cristo. La mirra es el símbolo del hombre. 

Gaspar (Galgalath), el más joven y rubio de los tres reyes magos, procedente de Asia entrega el Incienso: Es una preparación de resinas aromáticas usado en algunos casos para rituales religiosos. En aquel entonces se quemaba en el Tabernáculo de Moisés y en el Templo de Salomón sobre el altar de oro del incienso; era para uso exclusivamente sagrado. Tenía un simbolismo en sí mismo muy profundo y espiritual. Tenía que ser quemado en el santuario cada día y cada noche como ofrenda agradable al Señor. El incienso era un símbolo de la oración, según ambos Testamentos (Salmo 141:2; Apocalipsis 5:8) y era algo muy preciado y costoso. El incienso también era obtenido a alto precio para perfume, de árboles de Arabia y África (Jeremías 6:20; Cantares 3:6). Este incienso era colocado en una vasija llamada incensario en la cual también se colocaba el fuego para que ardiera en el altar. El altar del incienso, el incensario de oro y el incienso simbolizaron la mediación de Cristo, su posición sacerdotal y su intercesión por el hombre. El incienso es el símbolo de Dios. 

Baltasar (Serakin) un hombre de raza negra procedente de África entrega el Oro, el más preciado de los metales. Es símbolo de realeza, dignidad, soberanía y autoridad. Representa posición, gobierno y dominio. El oro da seguridad, influencia e identidad al que lo posee. En el libro de Mateo vemos a los Reyes de Oriente abriendo sus tesoros a Jesús. Ellos le darían de lo mejor que poseían. 

Trajeron desde lejos todos sus tesoros para adorarle y al verlo, pusieron a sus pies lo más significativo, valioso y profético: El oro como presente a los pies de Cristo significaba que los Reyes tomaban su realeza, posición y dignidad y la sometían al GRAN REY. Toda su identidad, rango, seguridad e influencia la cedían a Cristo. Dicho de otra forma, ellos se sometían, se sujetaban y en obediencia total rendían sus coronas a Jesús; todo lo que implica el oro debe ser puesto a los pies del Mesías. 

En resumen, el oro entregado por los magos a Jesús eran un reconocimiento de su realeza; el incienso, un homenaje supremo a su divinidad y la mirra, un anuncio a sus padecimientos como Redentor de la humanidad.


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