Mostrando las entradas con la etiqueta fracaso. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta fracaso. Mostrar todas las entradas

¿De pronto todo te sale mal? Podría ser una vejación demoniaca


El Diablo busca destruir al hombre por ser la más hermosa creación de Dios, y lo hace de muchas maneras, una de ellas es la que se conoce como vejación demoniaca. ¿Qué es la vejación demoniaca  y cómo pueden los fieles liberarse de ella?

Para entenderlo, primero pondremos un ejemplo: una mujer que, con mucho esfuerzo había logrado consolidar una tienda, comenzó a dejar de vender alcohol, pues había escuchado del sacerdote el daño que éste estaba causando en la comunidad. Y entonces, casi inmediatamente, empezó a sufrir una persecución en su familia y contra su negocio.

El problema no fue que la gente ya no le comprara, sino que empezó a sufrir un boicot que casi la llevó a la quiebra.

Al sacerdote, que fue testigo de este hecho, le quedó claro que, más que una consecuencia por haber dejado de vender bebidas embriagantes, se trataba de una vejación demoniaca, porque la mujer había renunciando a seguir poniendo las condiciones para que las familias se siguieran destruyendo.

¿Cómo detectar una vejación demoniaca?

En el ámbito de la Pastoral de Liberación, la frase vejación demoniaca se refiere a una acechanza del espíritu del mal con respecto a los fieles. Es una de las acciones extraordinarias del demonio menos graves, en el sentido de que no es tan fuerte, pero es de las más comunes. 

El padre Medel, asesor del Colegio de Exorcistas de la Arquidiócesis de México, explica que las vejaciones demoniacas suelen presentarse a manera de situaciones difíciles que no son consecuencias del mal que cada persona comete, sino que son motivadas por el espíritu del mal para tentar a una personas a sentirse decepcionada de Dios y alejarse de Él, e incluso, a tener sentimientos de fracaso, depresión o angustia. 

–¿Por qué Dios permite la vejación?

–Nada sucede sin el permiso de Dios, incluso, la acción del demonio. Por lo tanto, Dios permite que el demonio llegue a vejar a una persona, pero es para que ésta crezca en su fe.

Diferencia entre vejación demoniaca y obsesión demoniaca

Otro término utilizado por los exorcistas es la obsesión, que es una acechanza del demonio, pero mucho más fuerte que una simple vejación demoniaca, pues es duradera y muy violenta, de tal manera que a la persona le cuesta trabajo liberarse.

En ambos casos, no se requiere un exorcismo, sino de una oración de liberación que cualquier sacerdote puede hacer; sin embargo –precisa el padre– no se debe pensar que la oración de liberación es una especie de oración mágica.

---

Esto también te va gustar: Exorcista: ‘El diablo me reveló por qué odia a la Virgen de Guadalupe’

---

“La eficacia de la oración de liberación está en la gracia; es decir, lo primero que se requiere es que la persona esté en estado de gracia, que frecuente los sacramentos de Reconciliación y Eucaristía, y que lleve una vida de oración, porque eso hace crecer en la fe del poder de Dios”

El sacerdote advierte que la vejación demoniaca y la obsesión demoniaca la pueden sufrir tanto quienes llevan una vida de santidad –porque el demonio quiere que se pierdan– como quienes, por su conducta permisiosa, le han abierto las puertas.

Una vez liberados, el camino en ambos casos es el mismo: continuar fomentando la gracia, que es la defensa ordinaria, natural e indispensable que Dios nos dio desde nuestro Bautismo para luchar contra cualquier acechanza del espíritu del mal.

15 Recetas para un seguro fracaso en la vida Sacerdotal


15 RECETAS PARA UN SEGURO FRACASO EN LA VIDA SACERDOTAL
Por Juan Ávila Estrada

Manual, o más bien Antimanual, para el sacerdocio

Fracasar como sacerdote es muy fácil, basta con seguir estos quince sencillos pasos y la debacle estará asegurada, a menos que el Señor intervenga con su gracia.

Manual para fracasar como sacerdote:

1. Haberse ordenado sin haber tenido experiencia de Jesús (la más importante de todas).

2. Creer que el ministerio es una carrera y no una vocación.

3. Pensar que aquí se asciende como en la milicia.

4. Abandonar poco a poco la oración, empezando por la Liturgia de las Horas, argumentando demasiado trabajo pastoral.

5. Aislarse de los demás hermanos sacerdotes.

6. Celebrar sólo si hay estipendio de misa e intención. Eso es creer que la comunidad no merece santificarse con la Eucaristía.

7. Celebrar la Eucaristía como un mero rito carente de sentido en el que lo importante es acabar.

8. Perderle sentido a predicar la Palabra de Dios.

9. Hablar de todo en la homilía, menos de la Palabra.

10. Tener nostalgias de amores.

11. Haber pensado que en la Iglesia todo es bondad y que no hay maldad en el corazón de sus miembros.

12. Ver al obispo como un patrón y no como un servidor.

13. No confesarse permanentemente.

14. No tener un director espiritual.

15. Creer que su parroquia es su empresa y no su comunidad.

¡Lo ideal es que NO siga estas recetas! Pero….

Fuente, Aleteia

Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

Nota importante: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!



Publicaciones más leídas del mes

Donaciones:

BÚSCANOS EN FACEBOOK