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¿Te cuesta asistir a Misa? Un sacerdote te propone un desafío




La gente de mi parroquia, especialmente los padres de estudiantes de escuelas parroquiales, podrían preguntarse por qué insisto tanto en la asistencia a misa y el culto los domingos.

Esto es lo que he decidido poner mi lápida, “Por favor, asegúrese de asistir todos los domingos la Misa”.

Sé que muchos han adoptado una forma secular de ver la Misa como algo agradable, pero no del todo necesario.. Sé que algunos se vuelven locos de aburrimiento.

Sé que algunos tienen que luchar con niños pequeños durante la celebración y sienten que no han obtenido nada de ella. Sé que algunas personas están tan absortas en sí mismas que les disgusta adorar cualquier otra cosa que no sean sus propios deseos.

Sé que algunos han sido heridos bastante gravemente por la vida, un clérigo o un laico en una Iglesia.
Para aquellos que piensan que [la Misa] es buena pero no necesaria:

¡Es necesaria! La Iglesia se refiere a la Eucaristía como fuente y cumbre de nuestra fe. Jesús, en la Última Cena, dijo: "Haced esto en memoria mía".

La Eucaristía es nuestra participación directa en el Sacrificio de Cristo en la Cruz; recibimos los beneficios necesarios de este sacrificio a través de la recepción de la Eucaristía. Combina esto con el mandamiento de santificar el sábado (parte del cual es la adoración a Dios) y la Misa resulta muy necesaria para quienes somos católicos.

No estamos allí principalmente para conseguir algo (aunque lo conseguimos en la recepción de la Eucaristía). Estamos allí para adorar a Dios de la manera que Él nos ha dicho que lo hagamos.

Ya que me preocupo por tu salvación eterna, te voy a desafiar a que vengas a Misa por tu salvación y la salvación de aquellos que están bajo tu cuidado… ¡especialmente los papás!

Para los que se aburren:

No todo en el mundo está ahí para entretenernos. Aunque muchos clérigos actúan como si se supusiera que la Misa te debería entretener. No es así.

Sé que a veces puede ser aburrido. A veces, el sacerdote o el diácono no predica con coherencia o bien. A veces la música es espantosa o inexistente.

Muchas veces parece una mala producción que no habla de la majestuosidad o el misterio de lo que realmente está sucediendo. Lo entiendo. Ojalá más sacerdotes y ministerios entendieran eso.

Sin embargo, lo que traes sobre quién eres ante Dios es de mayor importancia. Eso no deja al clero libre de generar el sentido de misterio y majestad que debería estar presente en la Misa.

Sin embargo, a veces tenemos trabajo más allá de esas deficiencias y, no obstante, hacemos todo lo posible para adorar a Dios. Una vez más, ya que me preocupo por tu salvación eterna, te desafiaré.

Para aquellos que luchan con niños pequeños:

A veces puede sentirse como pastorear gatos para lograr que su hijo o hijos se comporten (o al menos no sean una distracción) durante la misa. Pero la única forma real de enseñar a los niños el comportamiento apropiado en la Misa es participar en ella.

Sí, la gente podría mirarte. A veces pueden parecer enfadados. Sí, sé que a veces quieres esconderte debajo de tu banco.

Primero, los que lanzan miradas feas deberían avergonzarse. Necesitabas paciencia cuando tú eras niño, debes extender esa paciencia. A veces, ese niño tiene Síndrome de Déficit de Atención con Hiperactividad o algún trastorno del espectro autista y simplemente requiere más atención. Dale la paciencia que tú mismo querrías.

Padres, no van a recibir esa mirada de mi parte. Estoy feliz de que estés ahí. Si parece un poco excesivo, especialmente si los comportamientos son más profundos, puede asistir a misa en turnos divididos si es absolutamente necesario por un tiempo. Pero el trabajo como parroquia es compartir la lucha, no juzgarte por ello.

Para aquellos que están tan absortos en sí mismos como para ver la Misa como algo irrelevante:

El mundo no se trata de ti. No. El mundo no se ajustará a tus deseos. Dios no se convierte en lo que tú quieres que sea. Estar absorto en sí mismo no solo hace que una persona se sienta miserable en esta vida, sino que, además, renuncia al cielo.

La vida se trata más de cómo te das a ti mismo que de lo que puedes tomar. La Misa idealmente te hace alejarte de ti mismo y enfocarte en Dios.

Una vez más, ya que me preocupo por tu salvación eterna, te desafiaré.

Para aquellos que han sido heridos:

Estuve en esta categoría en un momento. Dejé la Iglesia y dejé de creer en un Dios personal por el daño que recibí a manos de algunos de la Iglesia. Conozco el dolor y la reserva, en nombre de la autoprotección, que podrías tener al regresar.

Conozco el resentimiento de sentir que te obligaron a salir. Lo entiendo.

Para mí, después de unos años, se convirtió en un deseo de volver y no ser lo que me echó. Quería ser el sacerdote y católico que se acercaba, a quién le importaba, que se ocupaba de los que luchan … no ser la causa de esa lucha.

Todo lo que me alejó todavía existe en la Iglesia, pero estoy decidido a ser la diferencia necesaria.
Ese es mi desafío para ti. Es difícil. Yo sé eso. Pero vale la pena.

Sé que Cristo y Su Iglesia no están representados por la fealdad de los demás, sino por Su amor perfectamente expresado por la Cruz.

Una vez más, ya que me preocupo por tu salvación eterna y he estado en este agujero en particular, conozco la salida y te desafiaré.

¿Qué piensas de lo que dice este sacerdote? ¡Cuéntanos!

Gobierno cubano autoriza que se transmitan las misas de la Iglesia Católica los domingos por la Televisión estatal


GOBIERNO CUBANO AUTORIZA QUE SE TRANSMITA LAS MISAS DE LA IGLESIA CATÓLICA LOS DOMINGOS POR LA TELEVISIÓN ESTATAL

El gobierno cubano respondió de manera positiva a la solicitud realizada por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), la cual pidió disponer de un espacio en la televisión y en la radio para transmitir algunas de sus celebraciones y reflexiones en los cuatro días centrales de la Semana Santa: Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santos y Domingo de Resurrección, así como en los domingos sucesivos durante se mantengan suspendidas estas actividades públicas debido al brote de coronavirus que azota al país.

De acuerdo a la información proporcionada por la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista Cubano (PCC), cada obispo en su territorio dispondrá de una alocución radial de 30 minutos en horas de la mañana del 5 de abril (Domingo de Ramos), del 9 de abril (Jueves Santo), del 10 de abril (Viernes Santo) y del 12 de abril (Domingo de Resurrección).

La Arquidiócesis de Santiago de Cuba, por su parte, dispondrá de estas alocuciones radiales los días 9 y 10, ya que, los domingos 5 y 12 de abril será transmitida por televisión, a nivel nacional, la Misa que se celebra en la Basílica- Santuario de la Virgen de la Caridad en El Cobre.

A su vez, el comunicado emitido por el Secretariado de la COCC anuncia que mientras se mantenga la medida preventiva de practicar el aislamiento social para evitar posibles contagios de coronavirus COVID-19, los obispos tendrán una alocución radial cada domingo en la mañana, mientras que la Misa televisada tendrá lugar a las 9.00 de la mañana a través del Canal educativo.

Entre otras de las transmisiones previstas se encuentran las que a continuación les compartimos:

Domingo 5 de abril, a las 9 de la noche por el Canal Educativo se proyectará la cinta “Jesús de Nazaret” de Franco Zefirelli.

Miércoles 8, con el Sermón de Las Siete Palabras del Cardenal Juan García Rodríguez, Arzobispo de La Habana;

Viernes Santo, 10 de abril con la transmisión del Vía Crucis presidido por el Papa Francisco desde la Ciudad del Vaticano.

Según se ha podido conocer, la solicitud para que los obispos contaran con espacios audiovisuales se formuló el pasado 24 de marzo, luego que se anunciase la inmediata suspensión de todas las actividades públicas tanto en los templos como en las comunidades católicas.

El mensaje del episcopado recuerda además que las certezas de la fe no eximen de la responsabilidad de cumplir las orientaciones y normativas que provengan de las autoridades competentes. Además, agradece la labor de todo el personal de la salud, sacerdotes, diáconos, religiosos, voluntarios de Cáritas, a las monjas de las diversas Congregaciones, a los Hermanos de San Juan de Dios, así como a los empleados de los Hogares de Ancianos que, en este difícil momento, se han mantenido consolando a muchos que sufren tanto en su cuerpo como en su espíritu.

Fuente cubacute.com

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Ser Católico siempre y en todo momento, no solamente los domingos


SER CATÓLICO SIEMPRE Y EN TODO MOMENTO, NO SOLAMENTE LOS DOMINGOS
Por Vicente Franco Gil

La conversión personal es cuestión de un instante, pero la santidad a la que estamos llamados es tarea que nos ocupa toda la vida.

Es cierto que vivimos en un mundo globalizado, en donde a veces es difícil encontrar unos espacios de tiempo en los que podamos encontrar calma y tranquilidad.

También es cierto que los avances tecnológicos junto con el dinamismo que trae consigo la vida misma han transformado, de alguna forma, nuestra manera de actuar e incluso nos atreveríamos a decir que nuestra forma de pensar, pues evidentemente estamos sometidos a ese vaivén que, en mayor o menor medida, agita nuestro entorno.

No obstante, para quienes libre y conscientemente hemos abrazado la fe en Cristo Jesús, tenemos que esforzarnos por gozar en todo momento y lugar del beneficio de su paz.

Necesitamos abrazar esa paz para ponderar y meditar las cosas que nos acaecen en lo más hondo de nuestro corazón, mirando a Santa María, la madre de Dios, como hijos pequeños y tan necesitados que buscan su auxilio y su protección, por ser ella el modelo más excelso de la gracia.

Por experiencia sabemos sobradamente que la conversión personal es cuestión de un instante, pero la santidad a la que estamos llamados es tarea que nos ocupa toda la vida.

Así las cosas, debemos emplearnos a fondo con todos los medios y en todas las jornadas de nuestra existencia para dar cumplimiento a este mandato evangélico:

"Sean, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre Dios que está en los cielos es perfecto" (Mt. 5, 48)

Dado que de él se desprende que nuestro obrar debe ser autentico, de una pieza, sin doblez, coherente con nuestras creencias y convicciones, sin temer al qué dirán, e incluso remando contra corriente si fuera necesario.

Tengamos en cuenta que el Evangelio (que es palabra de Dios) y la doctrina que nos proporciona el Magisterio de la Santa Madre Iglesia son la savia que nutre nuestra vida espiritual, la cual va inseparablemente unida a nuestra vida humanamente cotidiana, sea en el trabajo, en la familia, en el ocio adecuado y, cómo no, en la vida de piedad.

Desde esta perspectiva, como católicos responsables que un día decidimos voluntariamente seguir a Cristo, no podemos conformarnos con una entrega minimalista y rutinaria, un tanto superficial, como quienes quieren cubrir su expediente justificando así el contenido de sus actos.

A tal efecto, sabido es que la vida espiritual es como un plano inclinado en el que o se avanza o irremediablemente se desciende, y a veces hasta tal punto que el alma se enfría tanto que deja de amar.

Por tal motivo, en la lucha ascética no sirven las medias tintas, ni los razonamientos vagos, ni las especulaciones baratas.

Desde que nacimos a la vida de la gracia por medio del bautismo, nos jugamos mucho en esta efímera vida terrenal llena de oportunidades para merecer día a día y a cada instante los bienes necesarios para alcanzar el cielo.

Nuestra misión y nuestro compromiso consisten en identificarnos con Cristo, ser otros Cristos, los mismos Cristos, una laboriosa y heroica tarea a la que todos estamos llamados sin excepción.

Y para amar a Cristo no hay otro camino que tratarle para llegar a conocerle, y de esta forma cobijarle en nuestro interior para que presida nuestro obrar. Por ello tenemos la oportunidad de participar de los medios que pone a nuestro alcance la Iglesia como remedio para nuestra salvación eterna.

Con todo, debemos ser almas de oración continua, en medio del trabajo, hablando con nuestras amistades, al lado de nuestra familia, haciendo de la vida cotidiana aparentemente sin brillo una sinfonía espiritual exultante.

Desde hace dos mil años Jesús nos espera en el Sagrario, para contarle nuestras cosas, lo que va y lo que no funciona. También nos espera en la Eucaristía, para que comulguemos frecuentemente y mantener el latido contemplativo saludable.

Asimismo lo encontramos en el sacramento de la reconciliación,pidiéndole perdón por nuestras faltas, animados por su infinita misericordia.

Por consiguiente, no podemos seguir a Jesús unos instantes únicamente los domingos, quizá buscando la misa más corta y orquestada para que nos sea más "amena", sin caer en la cuenta de que el Sacrificio del Altar es el centro y razón de nuestra vida cristiana.

Y porque Jesucristo habita en nosotros le debemos la más alta consideración, pues sin Él nada podemos hacer.

Meditemos por un instante cuántos minutos dedicamos al día en leer el Evangelio, en leer algún libro de lectura espiritual, en leer documentos provenientes del Vaticano, o en estar informados de las últimas noticias acerca del Santo Padre. Examinemos también cuánto tiempo empleamos en nuestro apostolado, o en hacer obras de caridad.

No podemos excusarnos diciendo que no tenemos tiempo, aunque esa sea la verdad, porque el Señor sí que tuvo tiempo para redimirnos en la Cruz, obedeciendo en todo al Padre.

Seamos consecuentes al sabernos hijos de Dios, pues Él se desvela por todos nosotros en quienes desde la eternidad piensa el momento justo en que debemos aparecer en escena.

Nuestra gratitud por todo lo que recibimos y por aquello que no poseemos, debe reflejarse permanentemente a lo largo de nuestro recorrido, y una forma tangible de llevarlo a cabo, no solamente los domingos, es demostrando que somos verdaderos hijos de un mismo Padre en cada momento de nuestras vidas.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:


http://es.catholic.net/op/articulos/68521/cat/444/ser-catolico-siempre-y-en-todo-momento-no-solamente-los-domingos.html


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