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Otra carta de amor del papa Francisco


Antes de que las redes sociales nos cubrieran con su pálida sombra cibernética, sin el recurso del correo electrónico y el WhatsApp, los enamorados se enviaban cartas románticas, textos escritos en papel, preferentemente de puño y letra.

Tales epístolas, en no pocas ocasiones, demoraban meses en ser atendidas, ya por dificultades de tránsito propias de los correos, ya por indiferencia del(a) destinatario(a), quien la guardaba en un cajón sin abrir o, una vez leída, la regresaba a su sobre sin responderla. Con el desdén de quien se siente fuerte en el amor, postergaba su acuse de recibo.

Pero si la persona destinataria de la correspondencia se dignaba pergeñar algunas letras para dialogar por escrito con su amado(a), este(a) se llenaba de emoción, y la relación se fortalecía.

Creo que eso mismo nos pasa con las encíclicas/cartas del papa Francisco.

Esta semana, en audiencia con una delegación de abogados de los países miembros del Consejo de Europa, anunció la redacción de la segunda parte de su ‘Laudato si’’, para adecuar ésta a la situación actual. ¿El detonante motivador? La invasión rusa a Ucrania, entre otros actuales flagelos que azotan a la humanidad.

La escribirá, como lo ha hecho con sus grandes textos -‘Evangelii gaudium’, ‘Fratelli tutti’, etc.- como ese enamorado que se comunica con su amada, la Iglesia, y en donde le comparte desde su corazón las inquietudes y propuestas que quiere hacerle.

No son misivas condenatorias, ni puntuarios con reglamentos y legislaciones que muchas veces ahogan la creatividad. Son escritos sólidos, fundamentados, sí, pero que reflejan la permanente declaración de amor, la ilusión de ser correspondido.

Ojalá la Iglesia y las personas de buena voluntad -a quienes también dirige sus mensajes- no sean como ese(a) destinatario(a) que se hace del rogar o, en el peor de los casos, rechaza la propuesta amorosa.

Esperemos esta nueva encíclica, otra carta de amor de Francisco de Roma.

Autor: Padre José Francisco Gómez Hinojosa.

Resumen en lenguaje sencillo de la Encíclila Laudato Si'


Esta encíclica fue escrita por el Papa Francisco en 2015 y lleva por título "Laudato Si'", sobre el cuidado de la casa común". En ella, el Papa aborda la problemática ambiental y social que enfrenta nuestro mundo y nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con la creación y con nuestros hermanos y hermanas.

La encíclica comienza con una llamada urgente a reconocer la gravedad de la crisis ecológica actual. El Papa Francisco señala que la tierra está siendo maltratada y explotada de manera irresponsable, lo que tiene graves consecuencias para los más pobres y vulnerables. Nos insta a tomar conciencia de nuestra responsabilidad como seres humanos y a actuar de manera solidaria y sostenible.

A lo largo de la encíclica, el Papa Francisco nos recuerda que la ecología no se limita solo al cuidado del medio ambiente, sino que también implica una preocupación por la justicia social. Destaca que el deterioro ambiental está estrechamente relacionado con la pobreza, la desigualdad y la exclusión. Nos invita a superar un modelo de desarrollo basado en el consumismo y el individualismo, y a promover un estilo de vida más sencillo y solidario.

El Papa Francisco también hace un llamado a los líderes políticos y económicos para que tomen medidas concretas en favor del bien común. Destaca la importancia de la cooperación internacional y de una gobernanza global que promueva el desarrollo sostenible. Además, critica el paradigma tecnocrático que busca soluciones únicamente en la ciencia y la tecnología, sin tener en cuenta los valores éticos y espirituales.

En relación con la crisis ambiental, el Papa Francisco nos invita a cultivar una espiritualidad ecológica. Nos recuerda que Dios se revela a través de la creación y que nuestra respuesta a esta realidad debe ser de gratitud y cuidado. Destaca la importancia de redescubrir la sabiduría de las tradiciones religiosas y de valorar la diversidad de las culturas.

La encíclica también aborda temas como el agua, la biodiversidad, el cambio climático, la contaminación y el uso responsable de los recursos naturales. Nos invita a adoptar un estilo de vida más sostenible y a promover la educación ambiental. Además, nos recuerda que todos estamos llamados a ser custodios de la creación y que cada pequeña acción individual puede contribuir a la transformación de nuestro mundo.

En conclusión, la encíclica Laudato Si' es un llamado urgente a cuidar nuestra casa común y a promover una ecología integral que abarque tanto el cuidado del medio ambiente como la justicia social. Nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con la creación y con nuestros hermanos y hermanas, y nos anima a actuar de manera solidaria y sostenible. Es un llamado a la conversión personal y a la transformación social en favor del bien común.

Autor: Padre Ignacio Andrade.

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¿La Iglesia aprueba las corridas de toros?

                     


Una de las preguntas que a menudo se me hace es si la Iglesia aprueba las corridas de toros.

La respuesta a esta pregunta es clara: no, la Iglesia no aprueba las corridas de toros. A lo largo de la historia, varios papas han condenado esta práctica por considerarla cruel e inhumana. El Papa Pío V, en el siglo XVI, emitió una bula papal llamada "De Salute Gregis Dominici" en la que condenaba las corridas de toros y otras actividades crueles hacia los animales. En esta bula, el Papa afirmaba que estas prácticas eran contrarias a la caridad y a la justicia.

Además, el Papa Pío IX también condenó las corridas de toros en su encíclica "Quemadmodum Deus" en 1870. En esta encíclica, el Papa afirmaba que las corridas de toros eran una forma de crueldad y violencia hacia los animales y que no estaban en línea con los principios cristianos de amor y compasión hacia todas las criaturas de Dios.

En su encíclica Laudato si' el Papa Francisco condena toda forma de maltrato animal. El Papa afirma que los animales son objetos de la divina Providencia (pregunta 221): “Cuando uno lee en el Evangelio que Jesús habla de los pájaros, y dice que «ninguno de ellos está olvidado ante Dios » (Lc 12,6), ¿será capaz de maltratarlos o de hacerles daño?”.

La posición de la Iglesia sobre las corridas de toros se basa en su enseñanza sobre el respeto y la protección de la vida y la dignidad de todas las criaturas de Dios. La Iglesia enseña que los animales son seres creados por Dios y que tienen su propio valor intrínseco. Por lo tanto, cualquier forma de maltrato o crueldad hacia los animales es considerada moralmente incorrecta.

La Biblia también nos ofrece una base para esta enseñanza. En el libro del Génesis, se nos dice que Dios creó a los animales y los puso bajo el cuidado del hombre (Génesis 1,26). Esto implica una responsabilidad de cuidar y proteger a los animales, no de maltratarlos o usarlos para nuestro entretenimiento.

En el libro del Proverbios, se nos dice que "el justo cuida de su ganado" (Proverbios 12,10). Esto nos muestra que la preocupación por el bienestar de los animales es un aspecto importante de la vida justa y virtuosa.

Además, Jesús nos enseñó a amar y cuidar a todas las criaturas de Dios. En el Evangelio de Mateo, Jesús nos dice que Dios cuida incluso de los pájaros del cielo y que nosotros, como hijos de Dios, también debemos cuidar y valorar a todas las criaturas (Mateo 6,26).

Por lo tanto, basados en la enseñanza de la Iglesia, en las condenas papales históricas y en la enseñanza bíblica, podemos afirmar que la Iglesia no aprueba las corridas de toros. Esta práctica va en contra de los principios cristianos de amor, compasión y respeto hacia todas las criaturas de Dios.

Es importante recordar que la posición de la Iglesia sobre las corridas de toros no se trata simplemente de una opinión personal o subjetiva, sino que está basada en una reflexión teológica y ética profunda. La Iglesia busca promover una visión integral del ser humano y de la creación, en la que todas las criaturas sean valoradas y respetadas como dones de Dios.

Autor: Padre Ignacio Andrade. 

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