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Asesinan a un sacristán y hieren de gravedad a un sacerdote en un previsible atentado yihadista en Algeciras



  •  Un hombre irrumpió con un machete en los templos de San Isidro, La Palma y la capilla de Europa
  • Diego Valencia murió y Antonio Rodríguez ha sido operado y se encuentra estable dentro de la gravedad
  • Los obispos piden “al Dios de la paz que llene de esperanza los corazones de las víctimas”
  • La Comisión Islámica expresa su “más sentido pésame y apoyo a las víctimas “

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Diego Valencia, sacristán de la parroquia de la Palma de Algeciras, ha sido asesinado y Antonio Rodríguez Lucena, vicario parroquial de María Auxiliadora –que se encontraba celebrando la eucaristía de las 19:00 horas en la capilla de San Isidro–, ha sido herido con arma blanca dentro del templo tras un ataque en diferentes iglesias, en el que puede que haya varios heridos más, según han confirmado a Europa Press fuentes policiales.

“En estos momentos, el salesiano, de 74 años de edad, se encuentra estable dentro de la gravedad gracias a la rápida actuación de los equipos médicos”, tal y como han confirmado los salesianos a través de un comunicado. “Agradecemos las atenciones, al igual que las numerosas muestras de afecto y los mensajes interesándose por su situación. En las próximas horas se informará sobre su evolución tras la intervención a la que será sometido tras las heridas recibidas”, añaden.

La Policía Nacional ha detenido a un individuo tras identificarlo como presunto autor de las agresiones realizadas en los templos de San Isidro, La Palma y la capilla de Europa, y mantiene acordonada la barriada en la que se encuentran todas las iglesias. Asimismo, fuentes jurídicas de la Audiencia Nacional confirman que los hechos se están investigando como atentado terrorista de carácter yihadista.

La comunidad salesiana de Algeciras ruega “un esfuerzo para evitar la difusión de información sin contrastar para no generar un estado de alarma aún mayor. Pidamos por él y por su pronta recuperación”. Así, “nos unimos en oración en estos momentos de tristeza y queremos mostrar nuestras condolencias por el fallecimiento del sacristán Diego Valencia, al mismo tiempo que condenamos los hechos ocurridos”, subrayan.

Testigos han alertado

Fuentes del Servicio de Emergencias 112 Andalucía han informado de que la agresión se ha producido alrededor de las 19:30 horas y que los alertantes informaban en los avisos de diferentes iglesias.

Los testigos han alertado de que un hombre ha irrumpido armado con un machete en el templo apuñalando a dos personas, una de ellas sacerdote y otra sacristán. Según estas personas, el hombre de origen marroquí gritaba “Alá es grande”.

El “dolor” de la Conferencia Episcopal

El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Francisco César García Magán, ha expresado su repulsa a los hechos en su cuenta de Twitter: “Con dolor he recibido la noticia de los acontecimientos en Algeciras. En estos momentos tristes de sufrimiento, nos unimos al dolor de la familia de las víctimas y de la diócesis gaditana y pedimos al Dios de la vida y de la paz, por la pronta recuperación de los heridos”.

En un comunicado posterior, los obispos trasladan su “cercanía y afecto y el consuelo de la fe a los familiares de las víctimas, a la diócesis de Cádiz y a la sociedad del Campo de Gibraltar”. “Expresamos también nuestra más firme condena de toda forma de violencia, que no puede tener lugar en la sociedad en la que vivimos”, añaden.

“Como creyentes, pedimos al Dios de la misericordia y de la paz que llene de esperanza los corazones de las víctimas y sane los heridos, acompañe a la Iglesia y a la sociedad en la búsqueda de la paz y convierta el corazón de las personas violentas”, han subrayado.

Pésame de la Comisión Islámica

Por su parte, la Comisión Islámica de España (CIE) ha expresado su “más sentido pésame y apoyo a las víctimas del atentado a las dos iglesias de Algeciras”. “El creyente debe sentir, en un lugar de culto, que está en un oasis de paz que no debe ser perturbado bajo ningún concepto”, ha dicho a Europa Press el secretario de la CIE, Mohamed Ajana. Además, la CIE confía en que “el agresor sea puesto ante la justicia” y espera que este ataque “no perturbe la paz social en el municipio de Algeciras”.

Por otro lado, el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce (PP), ha decretado un día de luto oficial en la ciudad, jornada en la que las banderas ondearán a media asta en los edificios municipales, al tiempo que ha convocado una concentración de repulsa mañana a 12:00 horas a las puertas del templo mayor de la ciudad, según ha trasladado el Consistorio algecireño en un comunicado.

¿Qué es lo que hace el Sacristán?



¿QUÉ ES LO QUE HACE EL SACRISTÁN?
Por Alejandra María Sosa Elízaga

Es el primerro en llegar y el último en irse de la iglesia, pero ¿Qué hace mientras está allí?

Todo está oscuro y en silencio. Todavía no ha llegado la gente. Se oyen unos pasos que se acercan. Se abre la puerta de la iglesia. Es el sacristán que llega a prepararlo todo, tempranito, como siempre.

Lo primero que suele hacer al llegar es orar. Encomendar su jornada al Señor.

Luego realiza las tareas más diversas. Coloca y prende las velas del altar, pone o quita los floreros, prepara en la credenza el Misal y lo que se utilizará en la celebración, instala y prende el micrófono, pone el Leccionario en el ambón y lo deja listo en donde corresponde; pone en el atril la hojita de las peticiones; prepara las vestiduras del sacerdote según el color que corresponde.

También sabe qué se necesita cuando hay Bautismos, Matrimonios, Primeras Comuniones, y celebraciones especiales, como por ejemplo en Semana Santa,.en las que hay que cuidar muchísimos detalles.

Y si hace falta, tiene la humildad de realizar lo que se necesite. Se acomide a barrer; a recoger y ordenar las hojitas de Misa que deja la gente olvidadas; a apagar y quitar las veladoras gastadas; a sacudir bancas y reclinatorios, y hasta a despegar chicles que algunos maleducados rumiantes dejaron pegados en la parte de abajo de sus asientos.

Cuando llega el celebrante, lo ayuda a revestirse. Y durante la celebración, se mantiene atento, por si le toca sostenerle el libro, ayudarlo en algo o resolver algún imprevisto, como cambiar a toda prisa la pila al micrófono, ir corriendo a traer algo que hace falta, ajustar el equipo de sonido o de iluminación. Y quién sabe cómo se las ingenia, pero siempre encuentra la solución.

El sacristán sabe dónde está todo, en qué mueble, en qué estante, junto a qué o debajo de qué; conoce cada rincón de la sacristía como la palma de su mano. Entiende lo que es un ‘acetre’, un ‘turiferario’, una ‘píxide’, un ‘corporal’, nombres que la mayoría de la gente desconoce porque suele usar otros (como el ‘casito’ de agua bendita, el ‘chunche’ del incienso, el copón, el mantelito almidonado…).

Llega a tener tal compenetración con su párroco, que basta que éste le haga un ligero gesto, una mirada, una pequeña inclinación de cabeza, y capta al instante lo que necesita y se apresura a traérselo. Parecería que le leyera el pensamiento. Y si trabaja en una iglesia en la que hay varios sacerdotes, asume sin chistar el reto constante de adaptarse a lo que pide cada uno para tener siempre listo lo que pueda solicitarle.

Otra gran virtud del sacristán es la paciencia, que ejerce constantemente para tratar con afabilidad a toda la gente, que no siempre es amable ni prudente.

Cuando termina la Misa, los feligreses y el padre se van, pero el sacristán se queda, y va y viene, va y viene, atareado, regresando a la sacristía lo empleado en la celebración. Lo guarda todo, y deja preparado lo que se utilizará al día siguiente. Extingue la llama de las velas. Cierra las ventanas. Verifica que no quede nadie. Echa un último vistazo para asegurarse de dejar las cosas en orden; hace una breve oración para agradecerle su jornada a Jesús, y apaga la luz.

Todo queda oscuro y en silencio. Ya se ha ido toda la gente. Se oyen unos pasos que se alejan. Se cierra la puerta de la iglesia. Es el sacristán que se va a descansar, tarde, como siempre.

Recuadro

Pregunté a un sacristán qué era lo que más le gustaba de su oficio. Sin pensarlo dos veces respondió algo muy bello: “Poder servir a Dios y a mis hermanos”. Qué pena que esos hermanos a los que sirve, o sea nosotros, no siempre apreciemos o agradezcamos su abnegada labor. Los sacristanes no suelen recibir de los fieles atenciones, felicitaciones. Alguno comentó entristecido: ‘nadie nos toma en cuenta’. ¡Es hora de hacerles saber que valoramos su entrega!

Va desde aquí un agradecido abrazo a Miguel Ángel, de la rectoría de san Buenaventura; a Francisco Javier, Jorge, Juan y Gabriel, de la parroquia de san Agustín de las Cuevas; y a todos los sacristanes de todas las capillas, rectorías y parroquias que conocemos. Procurémoslos, y oremos diario por ellos.

Encomendémoslos a san Abundio de Roma, santo sacristán de la Basílica de san Pedro, a quien la Iglesia celebra cada 15 de abril. Y va con ello una propuesta: que en esa fecha se instituya el ‘Día del Sacristán’, para expresarles nuestro reconocimiento y gratitud y festejarlos.

Por lo pronto, en tu nombre y en el mío, digámosles: ¡Gracias! ¡Que Dios recompense su valioso servicio, y los siga colmando de dones y bendiciones!

Fuente: Siame.mx

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