Mostrando las entradas con la etiqueta pro-vocando. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta pro-vocando. Mostrar todas las entradas

“Nunca pises el rojo” (La columna del Padre José Francisco Gómez).


“Nunca pises el rojo”, reza un adagio italiano que circula en los pasillos vaticanos, y que aconseja jamás confrontarte con un cardenal de la Iglesia Católica, a quien se le identifica con ese color. El refrán recoge la secular experiencia de que no conviene confrontarse con el poder cardenalicio, porque terminarás perdiendo, en el mejor de los casos, una disputa legal.

Y es que ya sea por su cercanía con el Papa -él los nombra sin consulta alguna-, ya por la tradición que los considera príncipes de la iglesia, gozan de un gran poder y de innumerables privilegios. Los que viven en el Vaticano, por ejemplo, tenían la prebenda de no pagar renta por su vivienda.

Pero en esta semana, y a través de un “rescripto” sobre el uso de bienes inmuebles, Francisco de Roma ha decretado que tanto ellos, como jefes de Dicasterio y demás funcionarios, desembolsen puntualmente conforme a las tarifas existentes en el mercado.

La medida, obvio antipática para quienes disfrutan de esa prerrogativa, busca “destinar más recursos a la misión de la Santa Sede, aumentando también los ingresos procedentes de la gestión del patrimonio inmobiliario”.

El Papa argentino, lo sabe muy bien, está jugando con fuego, y si sus indicaciones pastorales o posiciones doctrinales le han acarreado enemigos, con esta disposición tendrá todavía más. Una cosa es que restrinja las facilidades para las misas tradicionales y otra que toque los bolsillos de quienes se consideran merecedores de exenciones o descuentos.

Pero, desde Karl Marx -el filósofo, politólogo-, la economía es la base de la sociedad, y cualquier cambio que busque abatir el clericalismo tendría que tocar también los temas del dinero. Los señores cardenales deberán irse acostumbrando a vivir y ser tratados como los demás miembros del pueblo de Dios, sin las concesiones que han tenido hasta la fecha.

Veremos cómo reaccionan. No creo que bien, y tarde o temprano se abrirá otro frente antiFrancisco, ahora por purpurados molestos no por la teología o la pastoral de Bergoglio, sino por estas decisiones que exigen una austeridad hasta ahora desconocida.

Pro-vocación

Otro Marx, Reinhard, cardenal arzobispo de Munich, y expresidente de la conferencia episcopal germana, ha declarado que la sexualidad de acuerdo a la moral católica está marcada por la prohibición, la culpa y el pecado. Apuesta, más bien, por desarrollar una doctrina acorde a los debates actuales y más propositiva del amor de Dios. Sher gut.

Autor: Padre José Francisco Gómez Hinojosa.

Ante escasez de harina (como en el caso de Cuba), ¿Se pueden consagrar tortillas como propuso un sacerdote?



Hace días, en su columna semanal "Pro-vocando" (que puede leerse aquí), el sacerdote José Francisco Gómez Hinojosa, Vicario General de la Arquidiócesis de Monterrey, propuso que en casos como el de Cuba, donde hay escasez de harina, podría usarse la tortilla. 

El padre Paco Gómez dijo lo siguiente:

"Y si en vez de pan… ¿tortillas? La ancestral escasez de productos básicos en Cuba ha llegado hasta la harina con la que se fabrican las obleas para las misas, las hostias. Este hecho ha ocasionado que las celebraciones eucarísticas se pongan en entredicho, por la falta de este insumo. Pero, ante la emergencia: ¿no se podría apelar a la creatividad y buscar la manera de mantener el necesario culto con… tortillas, por ejemplo? Se trataría de una medida excepcional y, de paso, se asumiría una encarnación litúrgica en esas comunidades para quienes la tortilla es el alimento básico."
Ante esto, responde el sacerdote liturgista Alberto Medel.

Compartimos la nota completa:

Hace algunos días, las Carmelitas Descalzas de Cuba anunciaron que no podrían seguir produciendo hostias para las diócesis de la isla debido a la escasez de harina. En la isla hay falta de hostias.

“Ya no hay hostias a la venta. Hemos estado trabajando con la poquita harina que quedaba, y ya lo que había de reserva ha llegado a su fin”, escribieron las religiosas en sus redes sociales.

A propósito de esta noticia, no han faltado las personas que opinan que la Iglesia debe de ser “más creativa” y permitir que también se consagren productos locales de fácil adquisición en algunas regiones, como por ejemplo, las arepas, las tortillas o el pan de maíz.

Preguntamos a un sacerdote liturgista si, a falta de hostias, es posible consagrar algún otro pan que no contenga harina de trigo, y ésta fue su respuesta.

El padre Alberto Medel, especialista en liturgia y rector del Seminario de Xochimilco, explicó que aunque sí ha habido algunas reflexiones al respecto, en el seno de la Iglesia nunca se ha puesto a discusión la sustitución del pan y el vino por otros elementos más acordes con las culturas locales.

La razón: el propio Jesús decidió que el pan y el vino fueran las dos especies para consagrar. “El que el Señor haya tomado pan y vino como materias para instituir la Eucaristía pertenece a la identidad de la fe bíblica”, dijo.

Pero -agregó- no se trata de una elección caprichosa, pues en aquel tiempo, en el mundo conocido -desde los países mediterráneos hasta el norte de África- el pan y el vino eran ampliamente consumidos.

“Constituían parte de la dieta esencial de los pueblos; en esa época eran elementos verdaderamente universales, que rebasaban las culturas y las tradiciones de los pueblos”.

“Además, particularmente para los judíos, el pan y el vino tenían un hondo significado religioso y eran parte fundamental del culto del pueblo de Israel”.

Elementos de identidad

“La religión -continúa el sacerdote- no es solamente predicar ideas espirituales. La predicación evangélica es algo más, es transmitir un estilo de vida, es transmitir una serie de signos, de símbolos que significan precisamente lo que se cree por la fe”.

“De manera que el pan y el vino constituyen elementos de identidad de la vida cristiana, no son cosas que se puedan adaptar sino elementos de identidad, de verdadera identidad”.

500 años después de la llegada de los españoles, agrega el padre Medel, en América -como todo el mundo- el pan y el vino siguen siendo universalmente aceptados, y siguen siendo parte fundamental de la identidad de la fe católica.

“En todo el mundo hay pan y vino, en cualquier rincón al que se vaya hay pan, no hay otro elemento que tenga esta presencia tan universal”.

Los riesgos de los “localismos”

Pretender sustituir estos elementos por otros más locales -como la tortilla o el tequila en México-, a juicio del padre Alberto Medel, no busca una seria intención de inculturizar.

“Si hablamos de cosas muy locales, como la tortilla en México, pues solamente aquí en México sí podría significar lo que es la Eucaristía, pero sólo para nosotros, y eso fragmentaría la fe; y así para cada comunidad, para cada pueblo de nuestra América Latina”.

“No es una seria reflexión de inculturación, sino simplemente una especie de localismo donde se pretende desfigurar la fe en sus elementos simbólicos y reducirla a algo que solamente entiende un pequeño grupo, y los signos y los símbolos de la liturgia son para que sean entendidos por todas las culturas, por todos los hombres, en todos los tiempos y en todos los idiomas”.

¿Qué hacer en casos como el de Cuba?

La escasez de productos básicos es un problema grave y constante para el pueblo de Cuba. En esta ocasión, la falta de harina afectó directamente la producción de hostias y, por lo tanto, la celebración de la Santa Misa en las diócesis del país.

“Si hay algo segurísimo, sin ninguna duda, que nos viene de Jesús, es la Eucaristía como la seguimos celebrando hoy. Esto nos une directamente a la voluntad expresa de Jesús que se ha mantenido inalterada por todos los siglos hasta nuestros días”.

“Por lo tanto, custodiemos la Santísima Eucaristía y mejor ayudemos a todos aquellos lugares donde no tienen acceso las materias aptas para la Eucaristía. Ayudemos en la caridad pero lo que sí es cierto es que, si llegara a faltar el trigo para la Eucaristía, simplemente no habría Misa”.

¿Y qué pasa si el papa Francisco renuncia?




Joseph Ratzinger – Benedicto XVI renunció al papado cuando tenía 86 años de edad. Jorge Bergoglio – Francisco, los cumple el próximo 17 de diciembre. Tal coincidencia ha hecho que no pocos vaticanólogos afirmen que el Papa argentino prepara ya su dimisión. Además, hay otros dos elementos que avalarían esta sospecha.

Uno de ellos es la salud de Bergoglio. A causa de los problemas que le está planteando su rodilla, ha debido aplazar su visita a República Democrática del Congo y Sudán del Sur, programada del dos al siete de julio próximo. Ya se había pospuesto su viaje al Líbano, en agenda del 12 al 13 de este junio, y está en veremos su arribo a Canadá, fechado del 24 al 30 de julio. Tales contratiempos en su agenda están ligados a su estado físico.

El otro elemento, más bien anecdótico, mira a la visita que Francisco de Roma hará a la basílica de ColleMaggio, en L’Aquila, y en la que está enterrado Celestino V, el Papa que dejó su cargo en 1294, apenas cuatro meses de ser investido, por el peso del cargo y las intrigas que padecía. Las similitudes serían muchas, por los ataques curiales y de episcopados como el norteamericano, que arrecian en contra el actual Papa. Quienes ven ya próxima -o esperan- la jubilación papal, consideran que sería el sitio adecuado para darla a conocer.

Pero personajes como el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Madariaga, uno de los más cercanos colaboradores de la oficina papal, ha calificado de “telenovela barata” tales rumores.

A ver. ¿Y si, en realidad, Francisco quisiera renunciar, por las razones mencionadas o por otras? ¿Disminuiría el revolucionario aporte que ha ofrecido a la Iglesia Católica y al mundo en estos sus ya nueve años de pontificado? Si permanece en el cargo tres o cuatro más: ¿logrará completar las reformas que ha iniciado?

Confío en que el Espíritu Santo lo ilumine para que tome la mejor decisión. Si continúa, que sea con toda la actitud y luchando de manera incansable, como hasta ahora, para enfrentar el fuego amigo que surge desde las mismas paredes vaticanas. Si decide irse, habrá que respetarlo y agradecerle, darle continuidad a sus proyectos todavía pendientes, resistir los embates de quienes buscarán dar marcha atrás, y no poner la solución a los problemas eclesiales en el Papa siguiente.

Está demostrado que se necesita mucho más que un líder carismático y transformador como lo ha sido Francisco de Roma, para cambiar las pesadas estructuras de un modelo de Iglesia que se resiste a morir.

Pro-vocación

Y, mientras tanto, continúan los trabajos del sínodo sobre la sinodalidad en todo el mundo. A reserva de conocer los resultados finales, comienzan a destacar algunas constantes. Se le pide a la jerarquía que cambie sus posiciones, demasiado intolerantes, sobre el papel de la mujer en la Iglesia, el celibato sacerdotal opcional, la inclusión de homosexuales y divorciados vueltos a casar, etc. Veremos si se atiende este extendido reclamo o si, como en el caso del Sínodo sobre la Amazonía, se aborda de manera tibia y superficial.

Publicaciones más leídas del mes

Donaciones:

BÚSCANOS EN FACEBOOK