Mostrando las entradas con la etiqueta presencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta presencia. Mostrar todas las entradas

Jóvenes y monjas que salen a evangelizar con la Adoración eucarística: testimoniar Su presencia


JOVENES Y MONJAS QUE SALEN A EVANGELIZAR CON LA ADORACIÓN EUCARÍSTICA: TESTIMONIAR SU PRESENCIA

Tener veinte años y arrodillarse ante el Santísimo, y tener el deseo de contagiar al mayor número posible de jóvenes con el Amor de Jesús Eucaristía. Hablamos de los "Jóvenes Adoradores Misioneros" ("I Giovani Adoratori Missionari"), surgidos alrededor de la congregación de las Monjas de la Adoración Eucarística y que hoy prestan su servicio a la Iglesia en cada diócesis. Estos son los continuos milagros de la Eucaristía y nos habla sobre ello sor Maria Gloria Riva.


"La Adoración Eucarística no es una devoción, es la vida. Es toda la vida que, de manera impetuosa, entra dentro del Misterio, y es el Misterio que entra de manera impetuosa en tu vida".


Hace 35 años que sor Maria Gloria Riva pasa día y noche ante el Santísimo, en adoración. Y han pasado casi 12 desde el día en que, con tres hermanas, salió del monasterio de Monza en dirección hacia Pietrarubbia (Pesaro-Urbino), para dar vida a las Monjas de la Adoración Eucarística.


Se trata de una vocación particular que quiere conjugar la vida monástica con una cierta forma de apostolado. En pocas palabras, estamos hablando de "claustrales en salida", que se abren al mundo con un único fin: comunicar la fe y difundir en el mundo la belleza que salva.

"La belleza es Cristo -explica sor Gloria-, es Él el más hermoso. Cuando miramos a Jesús Eucaristía ¡vemos el Paraíso!"

Y sin duda debe ser así, porque sólo una experiencia viva del Cielo puede inflamar el corazón de tantos jóvenes, hasta el punto de alejarlos de las "cosas del mundo" para llevarlos, arrodillados, ante el Santísimo.


Efectivamente, es alrededor del monasterio de sor Gloria y de sus hermanas que han nacido los "Jóvenes Adoradores Misioneros", un grupo de veinteañeros animados por el deseo de hacer de la Eucaristía el centro de su vida, que desean atraer al mayor número posible de jóvenes a una vida verdaderamente hermosa y feliz.

- Sor Gloria, cuarenta jóvenes que, por todas las diócesis, proponen a los párrocos y a sus coetáneos la Adoración Eucarística… ¿Cómo lo ha conseguido?

- Sencillamente, ha sucedido. El año pasado nos pidieron que acompañáramos a un grupo de jóvenes que participaría en el Sínodo de los jóvenes, organizando su preparación en nuestro monasterio. Los jóvenes vivieron aquí con nosotras: además de participar en la vida monástica, les propusimos un recorrido con una serie de encuentros temáticos, durante los cuales se habló, por casualidad, de IGAM, es decir, de un grupo de chicos y chicas que habíamos fundado en 2005, con ocasión de la JMJ de Colonia.

- ¿Qué significa IGAM?

- Son las siglas de "I Giovani Adoratori Missionari", pero es también la palabra "Magi" ("Magos") leída al revés.

- ¿Por qué "Magi"?

- Mientras estaba meditando sobre los textos de Juan Pablo II y de Ratzinger en preparación de la JMJ, había visto la palabra "Magi" iluminarse y sobresalir de las páginas. De hecho, ese año el tema de la JMJ se centraba en la Epifanía y en los Magos como buscadores de la Verdad que, cuando encuentran a Jesús, cambian de camino, es decir, cambian de vida, y se convierten en misioneros de esa Presencia. Estas personas parten como "Magos", es decir, como buscadores, pero vuelven como "Igam", es decir, como quienes han tenido un encuentro: "I Giovani Adoratori Missionari". Esto es exactamente lo que sucedió el año pasado con los jóvenes del Sínodo.


- ¿Qué quiere decir?

- Esos jóvenes llegaron a nosotras como peregrinos en búsqueda y durante su camino encontraron lo que buscaban, aquí encontraron personalmente la razón por la que estaban de viaje hacia Roma: la Eucaristía. Así, con gran asombro por nuestra parte, fueron ellos los que decidieron iniciar un camino juntos que les llevó a profundizar sobre esa Presencia arrolladora que habían encontrado.

- ¿Cómo se concreta este camino?

- Nosotras, las monjas, les ofrecemos momentos de formación a través de algunos encuentros. Luego ellos, con libertad y responsabilidad, transmiten lo que han recibido en sus diócesis, parroquias, oratorios, etc.... La idea es, precisamente, que sean Misioneros de la Adoración Eucarística y que en su misión estén totalmente al servicio de la Iglesia local.

-¿Qué frutos ve en estos jóvenes adoradores, si los ve?

-No los veo sólo yo, sino que los ven sobre todo sus padres y quienes viven en estrecho contacto con ellos. Ciertamente, se ve una profundidad nueva en su manera de estar ante la vida, una pregunta viva y consciente sobre su vocación personal y el deseo de ver cada uno su vida a la luz de la Voluntad de Dios.

- Siempre habla de misión… ¿Cuál es la misión que es la base de todo?

- Para nosotras, la misión es que la gente sea cristiana, es decir, hacer que los demás hagan una experiencia auténticamente cristiana. Este es el único fin de nuestro "salir" al mundo, sea como monjas de clausura, sea como propuesta para estos jóvenes adoradores misioneros. Está claro que dentro de esta misión se incluye toda la gama de posibles obras de caridad: con los pobres, los indigentes, los enfermos, los migrantes… pero toda caridad tiene su origen y su punto de llegada únicamente en la exigencia de llevar a Cristo al mundo.

- Perdone si insisto, pero no es muy común ver a un veinteañero atraído por la Eucaristía. ¿Qué les ha atraído, en su opinión?

- Creo que para ellos ha sido fundamental encontrar una comunidad en la que toda su vida gire alrededor de la Eucaristía. Para nosotras, monjas, la Eucaristía es verdaderamente el centro de todo; de la oración, el trabajo, las relaciones con los demás… todo nace de la Eucaristía. Y esto se nota.

- ¿Cómo?

-Para empezar, se percibe porque siempre hay una presencia: en nuestra iglesia siempre está el Santísimo expuesto y siempre hay alguien en adoración. Esto es ya, de por sí, un impacto visual muy eficaz. Después, se nota en toda la vida: en las relaciones, en el trabajo, en el modo de vivir la realidad. La Eucaristía genera un modo original y extraordinario de vivir la realidad ordinaria.


- ¿Y cómo consiguen ustedes vivir la realidad de manera tan bella?

- Es exactamente lo que se han preguntado los jóvenes, es la pregunta que los ha vinculado a nosotras, es decir, a la Eucaristía. Nosotras, en el monasterio, vivimos esta mirada sólo porque estamos en "la escuela de la mirada" por excelencia. La Adoración Eucarística es la escuela de la mirada: aprendes a mirar a Jesús, y Jesús te enseña a mirar toda la vida como la mira Él. Por lo tanto, nosotras monjas somos educadas continuamente a "no vivir dentro de una mirada acostumbrada", como dice Victor Hugo, sino a ir siempre a lo esencial, a la profundidad, al origen de todas las cosas. Hay, además, otra cosa fundamental...

- ¿Cuál?

-La Liturgia. Para nosotras la Liturgia es el momento central absoluto: cada uno de los gestos de la Liturgia tiene, para nosotras, un significado único e irrepetible. Y ver esto hace surgir tantas preguntas sobre cómo se vive. Esto es tan cierto que fueron los propios jóvenes los que comprendieron que en la Santa Misa diaria está el centro de todo, y ahora estamos trabajando con ellos precisamente sobre esto. Por lo demás, la Adoración Eucarística es una misa prolongada, es la posibilidad de profundizar y hacer más fecundo lo que se vive en la celebración eucarística. Además, los jóvenes han comprendido que la Adoración no es una devoción, sino un modo de estar ante la vida.

- …para que así toda la vida se convierta en Adoración.

- Exactamente… y no sólo la vida, sino también ¡después de la vida! De hecho, si después de la muerte la Eucaristía se acaba porque vemos a Jesús desvelado, la Adoración no acabará nunca porque es el modo de estar ante el Dios de los Bienaventurados.

- Esto explica perfectamente por qué la verdadera vida no puede nunca contraponerse a la vida de las obras...

- ¡Así es! La Eucaristía es lo más concreto que existe: es Cristo presente realmente en el Cuerpo y la Sangre, Alma y Divinidad. Y la Adoración Eucarística es la posibilidad de entrar en relación con esta Persona, en la que todo tiene origen. Además, al ser una relación concreta no se agota en una dirección: ante Jesús está el día en que te duermes porque estás cansado, el día de la aridez más absoluta, el día en que necesitas leer porque los pensamientos vagan sin detenerse, el día en el que llorar… y, después, está el día en el que Alguien entra en ti y te conviertes en un ostensorio viviente. Entonces, tú mismo te conviertes en Eucaristía para llevar el Amor de Cristo a todos en el mundo.

Vídeo en italiano de los jóvenes IGAM sobre la relación entre adoración y evangelización


(Entrevista de Costanza Signorelli publicada en La Nuova Bussola Quotidiana; traducción del italiano por Elena Faccia Serrano)

Fuente ReL

Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!

NOTA IMPORTANTE: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

Nuestros artículos están hechos para la evangelización y difusión de la verdadera fe católica y pueden ser, usados, compartidos o publicados libremente en distintas páginas o foros, sin fines de lucro, siempre que se haga mención del autor del artículo, los créditos debidos y el nombre de ésta página, CATÓLICO DEFIENDE TU FE.


¿Creían realmente en la Eucaristía los primeros cristianos?



¿CREÍAN REALMENTE EN LA EUCARISTÍA LOS PRIMEROS CRISTIANOS? 

Los primeros Padres de la Iglesia defienden la presencia real del Cuerpo y la Sangre Cristo en la Eucaristía 

Desde el principio, la Eucaristía ha tenido un papel central en la vida de los cristianos. Maravilla ver la fe y el cariño con el que tratan a Jesús en el Pan eucarístico. 

Tienen una fe inquebrantable en que el pan y el vino se convierten, por las palabras de la consagración, en el Cuerpo y la Sangre de Cristo 

En varios textos de los siglos I y II, vemos cómo va evolucionando y construyéndose la liturgia de la Iglesia. Emociona comprobar cómo seguimos celebrando la misma Misa que se celebraba en el siglo I: lo podemos ver en la descripción del Santo Sacrificio que San Justino, en el año 155, hace al emperador Antonino Pío; o en la “Traditio Apostólica” de San Hipólito de comienzos del siglo III. 

Los textos que exponemos a continuación son una prueba de que ya desde los primeros tiempos del cristianismo (siglo I), en la Iglesia primitiva existía una fe muy clara en la presencia de Jesucristo en el Pan y en el Vino “eucaristizados”. 

El testimonio de los Padres de la Iglesia 

1. SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA (107 d.C.) 

En lo referente a la Eucaristía San Ignacio se presenta siempre muy claro y tajante. Llama a la Eucaristía “medicina de inmortalidad” y categóricamente expresa: “La Eucaristía es la carne e nuestro Salvador Jesucristo”. 

Condena vigorosamente a los docetas que afirmaban que Jesús no había tenido cuerpo verdadero sino solo aparente, y por este error, comenta San Ignacio, no querían tomar parte de la eucaristía y morían espiritualmente por apartarse del don de Dios. 

“Esforzaos, por lo tanto, por usar de una sola Eucaristía; pues una sola es la carne de Nuestro Señor Jesucristo y uno sólo es el cáliz para unirnos con su sangre, un solo altar, como un solo obispo junto con el presbítero y con los diáconos consiervos míos; a fin de que cuanto hagáis, todo hagáis según Dios” 

2. LA DIDACHÉ O DOCTRINA DE LOS DOCE APÓSTOLES (60-160 d.C) 

La Didaché es muy tajante al afirmar que no todos pueden participar en la Eucaristía, ya que no se puede “dar lo santo a los perros”. Antes de participar exigue confesar los pecados para que el sacrificio sea puro. 

Es un testimonio claro también de que la Iglesia primitiva ya reconocía en la Eucaristía el sacrificio sin mancha y perfecto presentado al Padre en Malaquías 1,11: “Pues desde el sol levante hasta el poniente, grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi Nombre un sacrificio de incienso y una oblación pura. Pues grande es mi Nombre entre las naciones, dice Yahveh Sebaot”. 

3. SAN JUSTINO (165 d.C) 

Mártir de la fe cristiana hacia el año 165 (decapitado), es considerado el mayor apologeta del Siglo II. San Justino mantiene el testimonio unánime de la Iglesia al confesar que la Eucaristía no es un alimento como tantos, sino que es “carne y sangre de aquel Jesús hecho carne”. 

San Justino con toda claridad excluye la permanencia del pan junto con la carne del Señor rechazando la consubstanciación mantenida por los luteranos. 

Lo confirma el empleo que inventa San Justino para la palabra “dar gracias”: hasta él había tenido sentido intransitivo; él la usa en pasiva: “alimento eucaristizado”, que al pie de la letra traduciríamos: “alimento hecho acción de gracias”. 

Esta pasiva tan dura inventada por San Justino, unida al cambio de construcc ión que acabamos de señalar, acentúa la nota de un cambio obrado en el alimento ordinario en virtud del cual el pan es ahora carne de Cristo. 

4. SAN IRENEO (130d.C – 202 d.C) 

En la teología presentada por San Ireneo la certeza de que el pan y vino consagrados son cuerpo y sangre de Cristo es diáfana, y explícitamente afirma que “el cáliz es su propia Sangre” (la de Cristo) y “el pan ya no es pan ordinario sino Eucaristía constituida por dos elementos terreno y celestial”. 

5. SAN HIPÓLITO (mártir en el 235 d.C.) 

Se desconoce el lugar y fecha de su nacimiento, aunque se sabe fue discípulo de San Ireneo de Lyon. San Hipólito es tajante en afirmar que se evite con diligencia que el infiel coma de la Eucaristía, ya que “es el cuerpo de Cristo del cual todos los fieles se alimentan y no debe ser despreciado”. 

6. ORÍGENES (185d.C – 254 d.C) 

Con respecto a la Eucaristía los escritos de Orígenes van en la misma línea que el resto de los padres. Afirma que “así como el maná era alimento en enigma, ahora claramente la carne del Verbo de Dios es verdadero alimento, como Él mismo dice:Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida”. 

En todos estos casos, Orígenes se refiere al “verdadero alimento” no como pan, sino como “la carne del Verbo de Dios”. 

Afirma también que recibir el cuerpo indignamente ocasiona ruina para sí mismos y se refiere a la celebración eucarística como “la mesa del cuerpo de Cristo y del cáliz mismo de su sangre”. 

7. FIRMILIANO, OBISPO DE CESAREA (268 d.C) 

Por lo demás, cuán gran delito es el de quienes son admitidos o el de quienes admiten a tocar el cuerpo y sangre del Señor, no habiendo lavado sus manchas por el bautismo de la Iglesia ni habiendo depuesto sus pecados, habiendo usurpado temerariamente la comunión, siendo así que está escrito: Quien quiera que comiera el pan o bebiera el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor.” 

8. SAN ATANASIO, OBISPO DE ALEJANDRÍA (295-373 d.C) 

“Verás a los ministros que llevan pan y una copa de vino, y lo ponen sobre la mesa; y mientras no se han hecho las invocaciones y súplicas, no hay más que puro pan y bebida. Pero cuando se han acabado aquellas extraordinarias y maravillosas oraciones, entonces el pan se convierte en el Cuerpo y el cáliz en la Sangre de nuestro Señor Jesucristo… Consideremos el momento culminante de estos misterios: este pan y este cáliz, mientras no se han hecho las oraciones y súplicas, son puro pan y bebida; pero así que se han proferido aquellas extraordinarias plegarias y aquellas santas súplicas, el mismo Verbo baja hasta el pan y el cáliz, que se convierten en su cuerpo”. (SAN ATANASIO, Sermón a los bautizados, 25) 

9. SAN CIRILO DE JERUSALÉN (313-387 d.C) 

“Sabiendo que Jesucristo asegura, hablando del pan, que aquello es su cuerpo, ¿quién se atreverá a poner en duda esta verdad? E igualmente dijo después, esta es mi sangre, ¿quién puede dudar o decir que nolo es? En otro tiempo había convertido el agua en vino en Caná de Galilea con sola su voluntad, ¿y no le tendremos por digno de ser creído sobre su palabra, cuando convirtió el vino en su sangre? Si convidado a las bodas humanas y terrenas hizo en ellas un milagro tan pasmoso, ¿no debemos reconocer que aquí dio a los hijos del Esposo a comer su cuerpo y beber su sangre?” (SAN CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis Mistagógica, 4, 7). 

Son especialmente expresivas las palabras de San Cirilo, obispo de Jerusalén a partir del 348, que para manifestar nuestra unión tan plena con Cristo en la Eucaristía dice que nos hacemos una misma cosa con Él… 

“Para que cuando tomes el cuerpo y la sangre de Cristo, te hagas “concorpóreo” y “consanguíneo” suyo (un mismo cuerpo y sangre con Él); y así, al distribuirse en nuestros miembros su Cuerpo y su Sangre, nos convertimos en portadores de Cristo (Cristóforos). De está manera -según la expresión de San Pedro- también nos hacemos partícipes de la naturaleza divina”. (SAN CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis Mistagógica, 4, 3). 

“Adoctrinados y llenos de esta fe certísima, debemos creer que aquello que parece pan no es pan, aunque su sabor sea de pan, sino el cuerpo de Cristo; y que lo que parece vino no es vino, aunque así le parezca a nuestro paladar, sino la sangre de Cristo”. (SAN CIRILO DE JERUSALEN, Catequesis sobre los misterios>, 22, 1). 

Este es un pequeño resumen de lo que la Iglesia enseñó durante los primeros cuatro siglos,en el que se ve cómo los primeros cristianos -desde el principio- tenían una fe firme en la presencia de Cristo en la Eucarístía. 

Bibliografía 

Gabriel Larrauri (Orar con los Primeros Cristianos, Planeta Testimonio 2011)
José Miguel Arráiz (apologeticacatolica.org)
Textos Eucaristicos Primitivos, Tomos I por Jesús Solano, B.A.C.
Padres apostólicos, por Daniel Ruiz Bueno, B.A.C. Padres apologetas griegos, Daniel Ruiz Bueno, B.A.C. 



Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook. 


Nota importante: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días. 

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!


Publicaciones más leídas del mes

Donaciones:

BÚSCANOS EN FACEBOOK