Mostrando las entradas con la etiqueta noviazgo santo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta noviazgo santo. Mostrar todas las entradas

Oración al Espíritu Santo para el noviazgo (para que la recen juntos los novios).


Oh Espíritu Santo, fuente de amor y pureza, te suplicamos que nos guíes en este noviazgo para que sea una relación basada en la santidad y la castidad. Queremos que tu presencia esté presente en cada momento de nuestro camino juntos y que tus enseñanzas nos guíen para hacer lo correcto.

Ayúdanos a cultivar un amor puro, que respete la dignidad y el valor de cada uno de nosotros como hijos de Dios. Que sepamos reconocer en el otro el rostro de Cristo y que podamos amarnos con la misma caridad con la que Él nos amó.

Que tu gracia nos fortalezca para mantenernos firmes en la virtud de la castidad, para que podamos mantener nuestras mentes y nuestros cuerpos puros y libres de cualquier desorden o tentación. Haz que la pureza sea un escudo que nos proteja de los ataques del enemigo y que nos ayude a mantenernos en el camino de la santidad.

Te pedimos que nos concedas la sabiduría para discernir lo que es correcto y lo que no lo es en nuestra relación. Ayúdanos a mantener los límites adecuados y a tener el coraje de decir "no" cuando sea necesario, para que nuestra relación sea siempre un reflejo de tu amor y de tu voluntad.

Que tu luz brille en cada momento de nuestro noviazgo, para que podamos ser testigos del amor de Dios en el mundo y para que nuestra relación sea siempre un camino de crecimiento en la fe y en el amor.

Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Noviazgo: ¿cómo guiar a los hijos cuando se les ‘alborota la hormona’?



El noviazgo es la búsqueda del otro yo, de la media naranja, y el momento en que los padres deben saber orientar a los hijos en este camino.

Muchos padres se enfrentan, cada vez más temprano, al desafío de orientar a sus hijos que están deseosos de iniciar un noviazgo. En México se le conoce como la “edad de la punzada” o el “alboroto de la hormona“.

En primer lugar, a los padres les preocupa que estén o no preparados para ello, y si entienden el verdadero sentido del noviazgo, pues muchas veces ellos mismos lo desconocen. ¿Qué hacer? Empezar por explicarles lo siguiente.

Leyes grabadas en el corazón

Hay leyes que no surgen de la cultura ni de la sociedad en la que vivimos, son leyes que surgen de la naturaleza misma y que están escritas “en el corazón”; es decir, en nuestra información genética ínter construida. Los llamamos instintos y son muy fuertes.

Entre estos instintos, a modo de ejemplo, tenemos el instinto de la conservación de la vida que nos obliga a luchar por conservarla. El que ahora nos ocupa es otro maravilloso instinto que tenemos en común con todos los seres vivos del universos: el instinto de la conservación de la especie que es el que hace que el hombre y la mujer tengan hijos.

Dios es el autor del universo, el sabio constructor que pone normas y límites para la buena marcha de su creación. Por eso, en la Santa Biblia, cuando se nos habla de cómo Dios creo al hombre, se nos dice: Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. Y los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra”.(Gn 1, 27-28)  y así, los creyentes que sabemos que Dios existe y que es creador, pensamos que esos instintos y lo que llamamos las leyes naturales, han sido escritas en el corazón por el mismo Dios.

La edad de la punzada

Cuando la infancia queda atrás y comienza la pubertad decimos que es la edad de la punzada y que se alborotan las hormonas. Es la búsqueda del otro yo, de la media naranja. Es el momento en que la naturaleza, maternal y sabia, reclama el cumplimiento de la ley de la conservación de la especie.

La cultura condiciona los instintos a las conveniencias de la sociedad y la conciencia da normas en bien de la familia.

Se puede buscar tan sólo el cuerpo en busca de placer y la relación, porque ni siquiera alcanza el nombre de amor, durará lo que dure el cuerpo y la satisfacción que pueda dar.

Cuando se busca el cuerpo y el alma, el amor perdura, se hace fértil y trasciende. Cuando a través del cuerpo y del alma se descubre el amor infinito de Dios, el amor humano se transforma, se llena de gracia, se parece al amor mismo de Dios. Por eso los católicos decimos que el matrimonio es un llamado de Dios a la santificación y a la salvación.

No somos sólo animales

Somos, sí, animales a los que se ha añadido el nombre de racionales para distinguirnos de los animalitos que no gozan del raciocinio. Animales racionales, pero, a final de cuentas, animales.

Cuando se desbocan los instintos y nos dejamos llevar por ellos en búsqueda de un placer que sentimos como exigencia de nuestra misma naturaleza, no somos más que animales.

Cuando somos guías de nuestros instintos y hacemos intervenir el raciocinio para comprender y aceptar que el placer es tan sólo un medio que la naturaleza usa para lograr su gran fin de la continuación de la vida humana, entonces no somos sólo animales.

Todo nuestro potencial de dar vida está al servicio de la familia, ¡de nuestra familia!

La transmisión de la vida

El movimiento feminista, que busca igualar a los dos sexos, dice que la mujer está condicionada por la sociedad para ser madre. Y consideran la maternidad como una esclavitud que impide a la mujer realizarse en plenitud.

La maternidad no es una carga impuesta por la sociedad machista a la pobre mujer sometida. La maternidad es la función propia de la mujer y todo su organismo, hasta el gen más pequeño, define a la mujer por su vocación natural a trasmitir la vida. No es cuestión de cultura, es cuestión de naturaleza.

El ser humano, normalmente, está hecho para vivir en familia y para realizarse en ella alcanzando su plenitud humana y su trascendencia en la paternidad.

Por eso es tan importante encontrar la propia familia. Es la misión más importante para los jóvenes y para ella se preparan aprendiendo a ser útiles y a sobrevivir con dignidad.

En busca de familia

Cuando se busca pareja, usando el raciocinio, no sólo se busca a alguien con quien tener momentos de placer, sino a alguien con quien fundar una familia. Se busca a “la madre de mis hijos o al padre de mis hijos”.

El noviazgo, como respuesta al llamado divino al matrimonio, consistirá en buscar a aquella persona que no sólo sea grata a los ojos, sino que sea grata al alma. ¡Pobres de los que se casan atrapados tan sólo por el aspecto físico de su pareja!, su amor durará lo que el apetito sexual alcance a durar y después vendrá la desilusión y el aburrimiento.

Son mejores esposos los que cuando eran novios podían pasar largas horas platicando, que los que pasaban largas horas acariciándose.

Los que buscan su familia, procuran escoger a la persona que les hará compañía toda su vida, tratarán de encontrar a alguien que comparta no sólo sus normas morales, sino también su misma fe, para poder decir: “tu Dios será mi Dios”.

Oren los novios, juntos, para que Dios les conceda fundar esa familia anhelada en la que se bendiga el nombre de Dios.

Noviazgo santo, noviazgo contracorriente, tengo que esperar


NOVIAZGO SANTO, NOVIAZGO CONTRACORRIENTE, TENGO QUE ESPERAR
Por Myriam Ponce

En la actualidad, practicar la virtud de la castidad es ir contracorriente. Vivimos en un mundo hipersexualizado que nos plantea el placer vacío y sin propósito como la mayor representación de gozo, … no de amor. Nos han hecho creer que la sexualidad pertenece sólo al campo de la biología y no al ámbito de la persona misma en su máxima expresión. Esto nos ha guiado a considerar el cuerpo humano como objeto o simple instrumento.

¡Nos han intentado vender una versión barata!
La Iglesia, por el contrario, siempre ha fomentado el esperar a vivir la sexualidad hasta el matrimonio. Pero, ¿por qué?

Empecemos por lo más importante:

Tu eres un Don, así, con mayúscula.

Fuiste creado a imagen y semejanza de Dios, en el principio y con la finalidad del amor. Por tanto, has sido llamado(a) a ser Don, Comunión y Creador. Tus cualidades te hacen un ser único e irremplazable, un regalo para el mundo. Es así que, viviendo en sociedad, has sido convocado a vivir en comunión. Dios no llamó a nadie a la soledad, por el contrario, en comunión es que somos más semejantes a Él en Su Santa Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo).

Pero espera, hay otra buena noticia. Aparte de ser un Don, reflejo del amor de Dios y estar en constante comunión con Él, haz sido invitado a ser co-creador de Su obra.

Sí…, ¡TÚ!

Dios creó el amor para ti y para mí, considerando cada mínimo detalle, y nos ha dado una muestra plena del amor al encarnarse en Cristo. La clave de toda comunión en pareja está en amar como Cristo nos ama. Su amor fue fiel en la misión que Dios le encomendó, libre en decisión, total hasta el punto de entregar su vida por nosotros y dador de vida eterna para todos. La máxima prueba de amor que se fundamenta en estos cuatro pilares es: el matrimonio.

Al altar se llega con una disposición sincera de nunca permitir conscientemente ningún grado de infidelidad, anti-libertad, anti-totalidad, ni prohibición a la vida; con la Gracia de Dios.

El acto sexual es la encarnación de estos votos.

Es sólo en el acto sexual, dentro del matrimonio, donde se da una entrega fiel, total, libre y abierta a la vida. Los esposos son llamados a donarse, de modo explícito, sirviéndose correctamente del digno lenguaje del cuerpo. Es un testimonio de amor, conforme al significado justo y la grandeza del Sacramento. El consentimiento que une a los esposos entre sí, encuentra su plenitud en el hecho de que los dos “se vuelven una sola carne” (CIC 1627).

Sólo dentro del matrimonio se vivirá la plenitud que el mundo promete, pero no brinda realmente. La castidad prematrimonial es el proceso preparatorio para la verdadera esencia del matrimonio. Esperar, es un reto. Pero, radicalmente, ¡vale el esfuerzo!
El amor promete infinidad, eternidad, una realidad más grande y completamente distinta de nuestra existencia cotidiana. Pero, al mismo tiempo, se constata que el camino para lograr esta meta no consiste simplemente en dejarse dominar por el instinto. Hace falta una purificación y maduración que incluyen también la renuncia. Esto no es rechazar el “eros” ni “envenenarlo”, sino sanearlo para que alcance su verdadera grandeza (Benedicto XVI, DC, 5).

Si deseas conocer más sobre tu fe católica, visita nuestra página de Facebook.

https://www.facebook.com/defiendetufecatolico/

Nota importante: La publicidad que aparece en este portal es gestionada por Google y varía en función del país, idioma e intereses y puede relacionarse con la navegación que ha tenido el usuario en sus últimos días.

TU DONATIVO NOS HACE FALTA Estimado lector: ¡Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Queremos seguir comprometidos con este apostolado y nos gustaría contar contigo, si está en tus posibilidades, apóyanos con un donativo que pueda ayudarnos a cubrir nuestros costos tecnológicos y poder así llegar cada vez a más personas. ¡Necesitamos de ti!
¡GRACIAS!



Publicaciones más leídas del mes

Donaciones:

BÚSCANOS EN FACEBOOK