¿Se puede cantar música protestante en la Santa Misa?


¿SE PUEDE CANTAR MÚSICA PROTESTANTE EN LA SANTA MISA?
Por Padre Paulo Ricardo

El Papa Emérito Benedicto XVI trabajó arduamente todo su pontificado para mostrar la belleza y la importancia de la liturgia en la vida de la Iglesia. Más que documentos y papeles (los cuales poseen obviamente su relevancia), buscó vivir la liturgia en toda su plenitud, educando por el ejemplo. Enseñó a todos que “una liturgia participativa es importante siempre que no sea sentimental. La liturgia no debe ser simplemente una expresión de sentimientos sino que debe emergir la presencia y el misterio de Dios en el cual él entra y por el cual nosotros nos permitimos ser formados. 

Así, todo lo que envuelve la liturgia tiene su importancia y su significado. Como centro de la vida del cristiano católico, por lo tanto no se puede realizar de cualquier forma. La Iglesia, a lo largo de sus dos mil años de historia, siempre tuvo especial atención a los canticos y a las músicas ejecutadas en las diversas celebraciones especialmente en la Santa Misa. 

El Catecismo de la Iglesia Católica dedica los números 1156 y siguientes, para explicar la importancia del canto y de la música para la liturgia: 

“La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la liturgia solemne” (…) El canto y la música cumplen su función de signos de una manera tanto más significativa cuanto “más estrechamente estén vinculadas a la acción litúrgica” (SC 112), según tres criterios principales: la belleza expresiva de la oración, la participación unánime de la asamblea en los momentos previstos y el carácter solemne de la celebración. Participan así de la finalidad de las palabras y de las acciones litúrgicas: la gloria de Dios y la santificación de los fieles (…) Pero los textos destinados al canto sagrado deben estar de acuerdo con la doctrina católica; más aún, deben tomase principalmente de la Sagrada Escritura y de las fuentes litúrgicas.” 

Ahora bien, el Catecismo es bastante claro en el sentido de que la Iglesia posse la música como patrimonio y este no debe ser ignrado o substituido por modismos. Los cantos y la música colaboran para que cada fiel se sumerja en el misterio de la celebración y se aproxime al centro, que es Dios. El Papa Benedicto XVI en su exhortación apostólica Sacramentum Caritatis es aún más objetivo cuando dice: 

“La Iglesia, en su historia bimilenaria, ha compuesto y sigue componiendo música y cantos que son un patrimonio de fe y de amor que no se ha de perder. Ciertamente,no podemos decir que en la liturgia sirva cualquier canto. A este respecto, se ha de evitar la fácil improvisación o la introducción de géneros musicales no respetuosos del sentido de la liturgia. Como elemento litúrgico, el canto debe estar en consonancia con la identidad propia de la celebración.[128] Por consiguiente, todo —el texto, la melodía, la ejecución— ha de corresponder al sentido del misterio celebrado, a las partes del rito y a los tiempos litúrgicos. Finalmente, si bien se han de tener en cuenta las diversas tendencias y tradiciones muy loables, deseo, como han pedido los Padres sinodales, que se valore adecuadamente el canto gregoriano como canto propio de la liturgia romana.” 

Se percibe entonces que la música y el canto deben ser escogidos con criterio,respetando el sentido de la liturgia que no es otro sino adorar a Dios, haciendo memoria de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo 

Las músicas y canciones que hacen parte del patrimonio de la Iglesia ya pasaron por el cribo teológico y se presume por lo tanto que estén exentas de errores o de herejías. Lo que no sucede con canciones de autores declaradamente protestantes, pues como el mismo nombre lo indica, están separados de la iglesia por algún motivo que de alguna forma se puede reflejar en la letra de la música. Si eso sucede, el católico, inadvertidamente estará prefiriendo un error o una herejía. 

Para no correr el riesgo de equivocarse y hacer que otros se equivoquen o lo que aún es peor, caer en herejías, se recomienda permanecer siempre con el patrimonio de la Iglesia. Por lo tanto, es seguro caminar por la vereda señalada por el Papa Emérito Benedicto XVI: “preservar el patrimonio de fe y de amor que es la música y el canto sagrado, utilizandolos y enfocandolos en la fomación de los músicos, valorizando adecuadamente el canto gregoriano, como canto propio de la liturgia romana”. Así el mundo será introducido en el misterio de la liturgia y no lo contrario. 

Padre Paulo Ricardo

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