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Los secretos de Fátima o la necesidad de conversión



En la parábola conocida como «el hijo pródigo», el derrochador protagonista padece de hambre y desea comerse las algarrobas con que se alimentan los cerdos que se ha visto obligado a cuidar, para ganarse algo de dinero. El cerdo —dentro de la mentalidad judía en que Jesús predica con esta parábola— es un animal impuro que, aparte de algarrobas, también come bellotas de encina. Y precisamente en una encina se aparece la Madre de Jesús a tres niños pastores a las afueras de una aldea portuguesa, el 13 de mayo de 1917. Los tres pastorcillos eran Lúcia (once años) y sus primos Francisco (le faltaba un mes para cumplir nueve años) y Jacinta (siete años).

Sin embargo, no era la primera ocasión en que presenciaban un fenómeno fuera de lo natural. En el verano de 1915, Lúcia se había marchado con tres amigas para almorzar y rezar el rosario en un cerro a las afueras de la propia Fátima, dentro del concejo de Ourém. «Apenas habíamos comenzado [el rosario], cuando vimos, como suspendida en el aire, sobre el arbolado, una figura como si fuera una estatua de nieve que los rayos del sol volvían como transparente», relató años más tarde Lúcia al redactar la Segunda Memoria (noviembre de 1937). El extraño acontecimiento, de un hálito sobrenatural, se repitió al cabo de un tiempo, cuando la niña y sus tres amigas pastoreaban las ovejas.

En 1916 Lúcia, Jacinta y Francisco vivieron en tres ocasiones la aparición de un Ángel, que, según testimonio de la Segunda Memoria, era «un joven de unos 14 ó 15 años, más blanco que la nieve, el sol lo hacía transparente, como si fuera de cristal, y de una gran belleza». En la primera de estas veces, el Ángel se identificó como Ángel de la Paz y les pidió rezar con esta fórmula: «¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman». La segunda vez se refirió a sí mismo como Ángel de Portugal y les conminó a orar y mortificarse intensamente; «Los Santísimos Corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia, ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios», les dijo. Durante la última aparición, el Ángel les dio a comulgar; a Lúcia la hostia y a Jacinto y Francisco el cáliz.

Este tipo de acontecimientos reforzó la piedad de los tres pastorcillos, y les inculcó un hondo sentido de la oración, la gravedad del pecado y la necesidad de sacrificios. Con esta actitud, Lúcia, Francisco y Jacinta vivieron las apariciones marianas que se sucedieron entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917. Cada aparición se produjo en día 13, excepto en agosto, cuando los niños fueron detenidos por el administrador municipal de Ourém, Artur de Oliveira Santos. Oliveira los sometió a aterradores interrogatorios, pues esperaba que el miedo hiciera desistir a los niños de sus actividades, que cada vez congregaban a más personas en la Cova da Iría. Por aquel entonces, Portugal se encontraba en un periodo de especial radicalismo anticlerical, del que participaba Oliveira. 

Sin embargo, el 13 de agosto unas cinco mil personas se arremolinaron en el lugar de las apariciones, y presenciaron una difusa nube de color ceniza en torno a la encina, lo que las reconfortó espiritualmente, como si se hubieran sentido próximos a la presencia de la Virgen. Por su parte, los pastorcillos, una vez liberados de la prisión de Ourém, pudieron gozar de la aparición mariana al cabo de unos días y en otro paraje: Valinhos.

El punto culminante sucedió durante la última aparición, en octubre. Miles de personas aseguraron presenciar cómo el sol describía una especie de baile. Además, en las horas previas había llovido torrencialmente. Durante aquellos meses, y también posteriormente, los niños fueron interrogados, con mayor o menor grado de dureza o dulzura, por sacerdotes y familiares. Y eso que los niños habían evitado contar gran parte de lo que se les había comunicado en aquellas apariciones. 

Quedaban más o menos próximas las apariciones decimonónicas de La Salette y Lourdes, fenómenos cuyos protagonistas también eran niños pequeños y humildes, analfabetos o poco letrados, pastores de ovejas.

La parte esencial de lo que se denomina el Mensaje de Fátima viene dada por la primera aparición, la del 13 de mayo. La Virgen les dice: «¿Queréis ofreceros a Dios, para suportar todos los sufrimientos que Él quiera enviaros, en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?». Lúcia y sus primos responden afirmativamente, de modo que la Virgen les advierte: «Tendréis, pues, que sufrir mucho, pero la gracia de Dios será vuestra fortaleza». La pequeña Jacinta, en ocasiones aseguraba haber visto los horrores del pecado y del Infierno, así como los sufrimientos del papa —los tres niños prefierían usar la expresión «el Santo Padre».

Lúcia insistió toda su vida en esta idea: la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, la Comunión reparadora de los Primeros Sábados, el rezo diario del rosario, la penitencia, la mortificación por los pecados de todos los hombres. Con esta actitud fallecieron Francisco (1919) y Jacinta (1920), beatificados por Juan Pablo II el 13 de mayo de 2000, y canonizados el 13 de mayo de 2017 (centenario de las apariciones) por Francisco. La devoción a Fátima ha sido notoria en muchos papas, como Pío XII o Woytila, cuya vida se salvó precisamente el 13 de mayo de 1981 tras el atentado de que fue objeto en la Plaza de San Pedro.

Hay que tener en cuenta que la parte principal de las Memorias de Lúcia las redactó en Tuy —donde profesó como monja dorotea, además de una temporada en Pontevedra— entre 1935 y 1941. Durante los años 20 había tenido otras apariciones, así como había escrito algunas cartas. Casi todo lo que Lúcia escribió lo hizo a instancias del obispo de Leiria, José Alves Correia da Silva. La monja, casi obligada y tras intentar evitarlo, acabó desvelando lo esencial de su experiencia mariana, de la cual destaca el llamado Secreto de Fátima, cuyas dos primeras partes sólo dio a conocer en 1941 y se publicaron en 1942. Esas dos primeras partes son la visión del Infierno y la profecía sobre lo que se ha entendido que fue la II Guerra Mundial y la invasión de Europa Oriental por parte de la Unión Soviética.

Aunque el Vaticano publicó en el año 2000 la Tercera parte del Secreto, resuenan aún las palabras de Joseph Ratzinger en 1985 (Informe sobre la fe). El cardenal bávaro reconoció a Vittorio Messori que él había leído la Tercera parte del Secreto, pero prefería no dar pábulo a especulaciones o interpretaciones sensacionalistas: «desde Fátima se lanzó al mundo una severa advertencia, una llamada ante los peligros que se ciernen sobre la humanidad; las apariciones marianas no hacen sino confirmar la necesidad urgente de penitencia, de conversión», y, citando las palabras de Jesús según el Evangelio de Lucas, añadía: «Si no os convertís, todos pereceréis». De la encina de Fátima brotan las bellotas que devoran los cerdos y que el pecador, iniciando su penitencia, desea comer; se saciará con la fiesta que le prepara el Padre.

Estas son 3 supuestas apariciones que la Iglesia aun no aprueba.

 



En distintos lugares y tiempos, la Virgen María se ha aparecido ante una o más personas, dejando mensajes de esperanza y conversión. Sin embargo, por distintas razones, la Santa Sede no ha aprobado todas estas apariciones.

Entre las apariciones aprobadas más conocidas está la de la Virgen de Guadalupe en México. También la de la Virgen de la Medalla Milagrosa y de la Virgen de Lourdes, ambas en Francia. De igual forma, se reconoce la aparición de la Virgen de Fátima en Portugal.

En el siguiente artículo te presentamos la historia de tres supuestas apariciones de la Virgen que cuentan con la devoción de muchos fieles pero que no han recibido la aprobación de la Iglesia Católica.

1. Aparición de la Virgen en Medjugorje


Las presuntas apariciones comenzaron el 24 de junio de 1981. En ese entonces, seis niños en Medjugorje aseguraron ser testigos de apariciones de la Virgen María.

Según estos seis supuestos videntes, las apariciones contenían un mensaje de paz para el mundo, un llamado a la conversión, la oración y el ayuno. Además, los niños dicen que se les revelaron ciertos secretos sobre eventos que se cumplirán en el futuro.

Se dice que tres de los seis niños, que ahora son adultos, siguen recibiendo apariciones todas las tardes porque no se han revelado todos los “secretos” que se les proponen.

En enero de 2014, una comisión del Vaticano concluyó una investigación de casi cuatro años sobre estas supuestas apariciones de la Virgen en Medjugorje.

En mayo de 2017, el Papa Francisco dijo que el informe de esta investigación era “muy bueno”. Además, distinguió tres aspectos sobre Medjugorje.

En primer lugar, dijo que “las primeras apariciones” de la Virgen cuando los supuestos videntes “eran chicos” es algo que “se debe continuar investigando”.

En segundo lugar, agregó que tiene dudas sobre las apariciones actuales. Al respecto, el Papa Francisco dice:

“Yo prefiero a la Virgen Madre, nuestra Madre y no la Virgen Jefe de Oficina telegráfica, que todos los días envía un mensaje a tal hora… Esta no es la Madre de Jesús”.

Por último, el Papa Francisco duda del “hecho espiritual, pastoral” de estas supuestas apariciones de la Virgen. Dice que hay “gente que va allí y se convierte, gente que encuentra a Dios, que cambia de vida, pero para esto no hay una varita mágica allí”.

2. Garabandal

Entre 1961 y 1965 cuatro niñas –Conchita, Jacinta, Mari Loli y Maricruz–, aseguraron haber presenciado las apariciones de San Miguel Arcángel y de la Virgen María en su pueblo San Sebastián de Garabandal. Esta es una localidad de la comunidad de Cantabria en España.

Los eventos atrajeron a multitudes que aseguraron haber visto a las niñas entrar en profundo éxtasis, levitar y realizar demostraciones de fuerza.

De hecho, algunos registraron esto con cámaras de fotografías y filmaciones. En las grabaciones se observa cómo varios intentaron que las menores salieran del trance mediante el uso de la fuerza.

Hace algunos años el Obispo de Santander, Mons. José Vilaplana, dijo que no encontraba sobrenaturalidad en estas supuestas apariciones de la Virgen. Sin embargo, tampoco condenó la supuesta aparición y permite celebrar la Misa a los peregrinos en la iglesia del pueblo.

“Todos los obispos de la diócesis desde 1961 hasta 1970 afirmaron que el carácter sobrenatural de dichas apariciones, que tuvo lugar alrededor de ese momento, no pudo ser confirmado”, dijo el Prelado.

También expresó además que no consideró necesario reiterar esto en una nueva declaración y dar publicidad a algo que sucedió hace mucho tiempo.

3. Nuestra Señora de Zeitun

Nuestra Señora de Zeitun fue una aparición masiva de la Virgen. Ocurrió en el distrito Zeitun de El Cairo (Egipto) durante un periodo de 2 a 3 años que comenzó el 2 de abril de 1968.

En ese periodo se dice que la Virgen se apareció en muchas ocasiones, especialmente de noche. Además, según cuentan, algunas veces estaba acompañada de palomas blancas que volaban a su alrededor.

Los primeros dos años se habría aparecido de dos a tres veces por semana. Estas supuestas apariciones atrajeron a grandes multitudes por la noche, a veces hasta 250 mil personas.

Ucrania: La alarmante profecía de la Virgen en una supuesta aparición de 1987



¿Conoces esta supuesta profecía de la Virgen? En 1914 y nuevamente en 1987, Nuestra Señora supuestamente se apareció en el pueblo de Hrushiv, Ucrania. La primera aparición ocurrió el 12 de mayo de 1914, justo antes de que estallara la Primera Guerra Mundial.

Nuestra Señora se apareció a 22 personas que trabajaban en los campos cerca de la iglesia de la Santísima Trinidad en Hrushiv, Ucrania.

Aquí hay algunas citas de las supuestas apariciones de 1987 y la profecía de la Virgen:

“He venido a propósito para agradecer al pueblo ucraniano porque han sufrido más por la iglesia de Cristo en los últimos 70 años”, dijo Nuestra Señora.

“He venido a consolaros y a decirles que su sufrimiento pronto llegará a su fin. Ucrania se convertirá en un estado independiente”.

“No olviden a los que han muerto en el desastre de Chernobyl. Chernobyl es un recordatorio y una señal para todo el mundo”.

“Perdona a tus enemigos. A través de ti y de la sangre de los mártires vendrá la conversión de Rusia. Arrepiéntanse y ámense los unos a los otros. Vienen los tiempos que han sido predichos como aquellos en los últimos tiempos”.

Luego, la profecía de la Virgen continúa: “Mira la desolación que rodea al mundo… el pecado, la pereza, el genocidio. Oren por Rusia. La opresión y las guerras siguen ocupando la mente y el corazón de muchas personas. Rusia, a pesar de todo, sigue negando a mi Hijo. Rusia rechaza la vida real y continúa viviendo en la oscuridad. Si no hay un retorno al cristianismo en Rusia, habrá una Tercera Guerra Mundial; el mundo entero se enfrentará a la ruina”.

“Enseñen a los niños a orar. Enséñenles a vivir en la verdad y ustedes vivan en la verdad. Recen el Rosario. Es el arma contra Satanás. Le teme al Rosario. Recen el Rosario en cualquier reunión de personas”.

¿Tú qué piensas de esta supuesta profecía de la Virgen?

Las 5 apariciones de la Virgen de Guadalupe


LAS 5 APARICIONES DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

Cada 12 de diciembre, millones de mexicanos acuden a la Basílica de Guadalupe

Para los mexicanos no hay festejo religioso más arraigado que el de la Virgen de Guadalupe.

Cada 12 de diciembre, millones de mexicanos acuden a la Basílica de Guadalupe a presentarse ante la Virgen morena.

Este es un breve resumen de la historia de la Virgen de Guadalupe y sus cinco apariciones.

Primera aparición.

Ocurrió el 9 de diciembre de 1531, cuando la Virgen se le apareció al indio Juan Diego, en el cerro del Tepeyac.

La virgen le pidió a Juan Diego que le dijera al obispo Juan de Zumárraga, que deseaba que le fuera construida una Iglesia en el lugar de la aparición.

"Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en Mí confíen. Ve donde el Señor Obispo y dile que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo".

Juan Diego regresó a su pueblo y le transmitió el mensaje al obispo, quien no creyó en su relato.

Segunda aparición.

Ese mismo día, al volver a pasar por el cerro, la Virgen se apareció de nuevo a Juan Diego, quien le dijo la respuesta del obispo. María le pidió insistir en su encargo.

"Mucho te ruego, hijo mío el más pequeño, y con rigor te mando, que otra vez vayas mañana a ver al obispo. Dale parte en mi nombre y hazle saber por entero mi voluntad, que tiene que poner por obra el templo que le pido. Y otra vez dile que yo en persona, la siempre Virgen Santa María, Madre de Dios, te envía".

Al día siguiente, Juan Diego volvió a encontrar al obispo, quien le pidió pruebas de sus dichos.

Tercera aparición.
Ocurrió el 10 de diciembre, cuando Juan Diego le comunicó el mensaje del obispo. La virgen le pidió que volviera a buscarla el día siguiente para recibir las pruebas que llevaría al prelado.

"Hijo mío, volverás aquí mañana para que lleves al obispo la señal que te ha pedido; con eso te creerá y acerca de esto ya no dudará ni de ti sospechará y sábete, hijito mío, que yo te pagaré tu cuidado y el trabajo y cansancio que por mí has impedido; ea, vete ahora; que mañana aquí te aguardo".

Sin embargo, al día siguiente Juan Diego no pudo asistir al encuentro con la Virgen, debido a que su tío Juan Bernardino enfermó de gravedad.

Cuarta aparición

El martes 12 de diciembre, Juan Diego salió a buscar a un sacerdote para su tío, cuando la Virgen se le presentó y lo consoló.

“No temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella: está seguro de que ya sanó".

Luego le pidió subir a la cima del Tepeyac donde encontraría varias flores. "Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre del cerrillo, allí donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, júntalas, recógelas; enseguida baja y tráelas a mi presencia".

Juan Diego encontró flores muy hermosas y las colocó en su tilma. La Virgen le pidió que se las presentara al Obispo.

Cuando se encontró frente al obispo, Juan Diego abrió su tilma, dejando caer las flores. En la tilma apareció la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Ante la revelación el Obispo y los demás se postraron con gran asombro.

Quinta aparición.

Cuando Juan Diego fue a ver a su tío Juan Bernardino, lo encontró recuperado y le narró que la Virgen también se le había aparecido y que le había pedido que contara lo de su curación al obispo.

(Con información de ACI Prensa)

Fuente union guanajuato

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Un día como hoy, Jesús crucificado se apareció en el cielo de México


UN DÍA COMO HOY, JESÚS CRUCIFICADO SE APARECIÓ EN EL CIELO DE MÉXICO

El domingo 3 de octubre de 1847, antes de celebrarse una Misa en el camposanto de la capilla de La Purísima Concepción en la ciudad de Ocotlán, en México, más de 2 mil personas fueron testigos de una imagen perfecta de Jesucristo Crucificado que apareció en el cielo por más de 30 minutos.

A este hecho histórico –aprobado por la Arquidiócesis de Guadalajara en 1911– se le conoce como “El Prodigio de Ocotlán” y ocurrió un día después de que un temblor dejara en ruinas a esta localidad del estado de Jalisco, con un saldo de 40 muertos.

Antes de iniciarse la Misa aquel 3 de octubre, que sería presidida por el vicario parroquial P. Julián Navarro, empezaron a unirse dos nubes muy blancas al noroeste del cielo y en medio de ellas apareció la imagen de Cristo.

Los presentes y quienes se encontraban en pueblos cercanos se conmovieron, hicieron actos de contrición y pidieron a gritos “Misericordia al Señor”. Por tal motivo este Cristo fue nombrado el “Señor de la Misericordia”, y en su honor, en septiembre de 1875, se bendijo y consagró un nuevo templo parroquial dedicado a Él. 

Entre los fieles que presenciaron el prodigio también se estaba el P. Julián Martín del Campo, párroco de la comunidad, y Antonio Jiménez, el alcalde de la ciudad. Ambos enviaron cartas a sus respectivos superiores contando lo ocurrido.

Además, tras el prodigio se elaboró un expediente con 30 testimonios de testigos oculares por mandato del laico Miguel Castellanos. Cincuenta años más tarde, en 1897, bajo la orden del entonces Arzobispo de Guadalajara, Mons. Pedro Loza y Pardavé, se realizó un nuevo expediente con 30 personas más, entre ellos 5 sacerdotes.

El 29 de septiembre de 1911 el entonces Arzobispo de Guadalajara. Mons. José de Jesús Ortiz y Rodríguez. firmó el documento que avala la aparición de Jesucristo en Ocotlán y el culto y veneración que realizan los fieles de esa localidad a la venerada imagen del Señor de la Misericordia ubicada en el Santuario del mismo nombre.

“Debemos reconocer como hecho histórico, perfectamente comprobado, la aparición de la bendita imagen de Jesucristo Crucificado (…) y que no pudo ser obra de alucinación o de fraude, puesto que se verificó en plena luz del día, a la vista de más de dos mil personas”, expresó el Arzobispo.

También señaló que para que nunca se olvide la Misericordia del Señor, los fieles debían “congregarse en la forma que fuere posible, después de purificadas sus conciencias con los santos sacramentos de la Penitencia y Sagrada Comunión, y jurar solemnemente en la presencia de Dios, por sí y sus descendientes, que año por año celebrarán el aniversario del 3 de octubre”.

Después de la aprobación y para dar cumplimiento con lo dispuesto por el Arzobispo de Guadalajara, en 1912 iniciaron las festividades públicas en honor al Señor de la Misericordia recordando el Prodigio de 1847. Actualmente las fiestas duran 13 días, del 20 de septiembre al 3 de octubre.

Tiempo después, en 1997 San Juan Pablo II envió su Bendición Apostólica al pueblo de Ocotlán por motivo de los 150 años del prodigio y pidió celebrar sus fiestas santamente, viviendo los sacramentos.

Fuente, ACI Prensa

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Las apariciones de la virgen María en los primeros siglos del Cristianismo



LAS APARICIONES DE LA VIRGEN MARÍA EN LOS PRIMEROS SIGLOS DEL CRISTIANISMO
Por Richbell Meléndez

En los primerísimos siglos de la historia del cristianismo se registran pocas apariciones. Lo que no significa que no las hubiera: en una época en que la enseñanza de Jesús se difundía, con frecuencia en medio de muchas dificultades y contrastes, se comprende que hechos de este genero, si los hubo, no siempre fueron transcritos o su recuerdo se perdió.

Las pocas apariciones de las que tenemos noticia se basan en tradiciones orales no documentadas: esto vale también para la aparición de la Virgen, que habría ocurrido tres días después de su asunción al cielo.

Algunos años mas tarde, alrededor del 70 dC, se transmite que la madre de Dios apareció en Le Puy en Francia, a una mujer hacia poco convertida al Cristianismo. El lugar de la aparición: Una pequeña capilla recién construida. La mujer, que estaba gravemente enferma, se curó y enseguida se registraron milagrosas curaciones y apariciones en el lugar. Con el tiempo los Obispos aceptaron el culto mariano en Le Puy e hicieron construir allí una gran Iglesia, aún hoy meta de numerosos peregrinos. En 1860 sobre el monte que domina la ciudad se erigió una imagen de la Virgen de casi dieciséis metros de altura.

En los siglos II y III, se recuerda sólo una aparición: la de la Virgen María acompañada por el apóstol Juan a Gregorio Taumaturgo en Nueva Cesarea, en el Asia menor. Gregorio y su hermano Atenodoro eran discípulos de Orígenes. Por invitación de la Madre de Dios, Juan le dio al futuro santo varias explicaciones en materia de fe.

Seguramente de cualquiera manera que se mire este acontecimiento, no es posible dejar de reconocer en él un gran testimonio de la vida doctrinal de María en la Iglesia y del culto que á ella se tributaba en el siglo tercero. Este hecho es creíble verosímil y moralmente cierto.

Creible porque para no creer en las apariciones seria menester no creer en el Evangelio y los Apóstoles que refieren apariciones tales como las de los Angeles, las de Moisés y Elías, las de Nuestro Señor a sus discípulos después de su Resurrección y á San Esteban y a San Pablo después de su Ascensión.

Verosímil porque no hay nada en esta aparición que no sea conveniente y conforme a la razón cristiana. La de la Virgen y de San Juan es muy natural habiendo sido este discípulo instruido muy particularmente en los misterios del Verbo por Aquella en quien estos misterios se habían cumplido. Y todavía no es la Virgen misma la que instruye directamente a San Gregorio, sino quien lo hace instruir por San Juan, con la conveniencia de su sexo y la doble autoridad de su carácter de Reina de los Apóstoles y de Madre del Discípulo amado.

Por lo demás nada singular ni novelesco en esta aparición ella tiene verdaderamente el carácter apostólico la sencillez y la grandeza.

Finalmente, es moralmente cierta porque la profunda y universal impresión que ha hecho en la Iglesia el culto particular con que se ha perpetuado su memoria en Neocesárea, el testimonio tan puro de San Gregorio de Niza y de San Basilio garantizando la verdad de esta relación con la autorizada boca de San Gregorio de Neocesárea y finalmente el carácter tan santo y tan venerable de aquel grande hombre todo concurre a que sea admitida.

Pero dado que no se creyera esta aparición a pesar de razones tan convincentes la creencia universal de que ha sido objeto en el tercer siglo, atestiguaría por lo menos la alta idea que se tenía en aquellos primeros tiempos de la Santísima Virgen, de su Soberanía apostólica, de su acción espiritual en la Iglesia, de su ministerio continuo de Madre y de Mediadora de la verdad. Por otra parte, esto no es más que la realización visible del carácter atribuido a la Virgen María por la doctrina apostólica. Esta aparición sale de toda la doctrina anterior y vuelve a ella como una consecuencia y un efecto. Es la misma Virgen dando fe de sí misma, como la daban los Doctores y los oráculos de la fe desde San Juan.

Si desean conocer más sobre las apariciones de la Virgen en la historia, les recomiendo leer los siguientes libros.

- Las apariciones de la Virgen María por Paola Giovetti

- La Virgen María viviendo en la Iglesia, 2 por Auguste Nicolás.

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Mensajes privados, apariciones, revelaciones de la Virgen y Jesucristo, ¿Son verdaderos? ¿Estamos obligados a creerlos?


MENSAJES PRIVADOS, APARICIONES Y REVELACIONES DE LA VIRGEN 

¿SON VERDADEROS? ¿DEBEMOS LOS CRISTIANOS CATÓLICOS CREER EN ELLOS?
Por Haydee Mondragón y Jesús Mondragón (Saulo de Tarso)

He sido invitado en infinidad de ocasiones a unirme a "grupos de oración" en los que cierto día y a hora fija, se reciben mensajes, revelaciones y apariciones de la Santísima Virgen o de Nuestro Señor Jesucristo. Tal pareciera que existe una fiebre por ese tipo de revelaciones privadas, en los que las personas poco formadas, son presas fáciles del fraude y la charlatanería. Tal vez me dirán: ¿Entonces Fátima, Guadalupe, también son fraude? Expliquemos pues... 

Establece la iglesia diversas condiciones para estar seguros de que alguna de las muchas apariciones que se han dado y se dan continuamente, son en realidad sobrenaturales y no productos de alucinaciones o poderes del alma, despiertos en alguien, como enseña la psicología. En absoluto no es necesaria la santidad de la persona que recibe la gracia sobrenatural: "Las visiones, revelaciones y apariciones divinas son comunes a los buenos y a los malos; aún a los gentiles y a los impíos y estragados en delitos, acontecieron visiones y apariciones divinas". En estos casos lo único que requiere el derecho canónico es que aparezca claramente el nivel de lo milagroso o sobrenatural. 

El Papa Benedicto XIV en su obra De Beatificatione et canonizatione dice: "Las apariciones se prueban por un solo testigo fidedigno en el que se verifican con evidencia tres condiciones; el examen que se hace de la persona que la recibió; el modo como la aparición se verificó; los efectos que de ella se siguieron. Porque si la persona favorecida con la aparición fue de mucha virtud; si todo lo que hubo, mira al culto de Dios y no hubo nada que le sea contrario; si después de la aparición la persona así favorecida, creció en humildad y en otras virtudes cristianas, ya de ningún modo podrá dudarse de la calidad sobrenatural y divina de las apariciones". Aunque Dios, por sus justos designios, puede aparecerse a cualquier persona, pero como indicio para el juicio de los hombres, servirá la santidad del elegido para deducir la verdad de lo que narra. 

¿CÓMO DEBEMOS ACTUAR LOS CRISTIANOS CATÓLICOS ANTE SUPUESTAS APARICIONES, MENSAJES PRIVADOS Y REVELACIONES DE LA VIRGEN MARÍA Y JESUCRISTO? 

Atendamos primeramente a tres principios preliminares: 

1) Que como católicos tenemos el deber de discernir entre lo que es de Dios y lo que es del hombre o del demonio. 

2) Que a diferencia de los juicios criminales, donde el acusado es inocente hasta que se prueba lo contrario, en materia de apariciones y revelaciones se sospecha hasta que se prueba la legitimidad. El dictamen del Santo Padre para las revelaciones personales actúa en sentido negativo, es decir, "aprueba" el fenómeno, entendiéndose así que hasta entonces no lo estaba. 

3) QUE AÚN APROBADA UNA APARICIÓN, REVELACIÓN O MENSAJE, NO ES OBLIGATORIO CREER PARA NINGÚN CATÓLICO, POR MUY IMPRESIONANTE, CORROBORADO Y SANTO QUE SEA EL SUCESO. LO ÚNICO OBLIGATORIO DE CREER SON LOS DOGMAS. SOBRE TODO EL RESTO HAY LIBERTAD. 

Aplicación práctica y concreta de esta enseñanza de la iglesia es el caso de Vassula Ryden, una elegante mujer del mundo que ni siquiera es catolica nació ortodoxa griega, y que causó enorme fascinación entre muchos sectores de fieles católicos en las décadas de los 80's y 90's por recibir supuestamente, mensajes directos de Jesucristo. La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, dictaminó lo siguiente: 

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE 

NOTIFICACIÓN
SOBRE LOS ESCRITOS Y LAS OBRAS
DE LA SRA. VASSULA RYDÉN 

Muchos Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos se dirigen a esta Congregación para tener un juicio autorizado sobre la actividad de la señora Vassula Rydén, greco-ortodoxa residente en Suiza, que está difundiendo en los ambientes católicos de todo el mundo, con su palabra y sus escritos, mensajes atribuidos a presuntas revelaciones celestiales. 

Un análisis atento y sereno de todo el asunto, realizado por esta Congregación y orientado a «examinar si los espíritus vienen de Dios» (cf. 1 Jn 4,1), ha puesto de manifiesto, junto a aspectos positivos, un conjunto de elementos fundamentales que deben considerarse negativos a la luz de la doctrina católica. 

Además de destacar el carácter sospechoso de las modalidades con que se producen esas presuntas revelaciones, es preciso subrayar algunos errores doctrinales contenidos en ellas. 

Entre otras cosas, se habla con un lenguaje ambiguo de las Personas de la Santísima Trinidad, hasta el punto de que se confunden los nombres y las funciones específicas de las Personas Divinas. En esas presuntas revelaciones se anuncia un inminente periodo de predominio del Anticristo en el interior de la Iglesia. Se profetiza, en clave milenarista, una intervención decisiva y gloriosa de Dios, que estaría a punto de instaurar sobre la tierra, antes de la venida definitiva de Cristo, una era de paz y bienestar universal. Además se anuncia que próximamente se llegará a formar una Iglesia que sería una especie de comunidad pan-cristiana, lo que se opone a la doctrina católica. 

El hecho de que en los escritos posteriores de la señora Rydén esos errores ya no aparezcan, es signo de que los presuntos «mensajes celestiales» son fruto sólo de meditaciones privadas. 

Además, la señora Rydén, participando de forma habitual en los sacramentos de la Iglesia Católica a pesar de ser greco-ortodoxa, suscita en diversos ambientes de la Iglesia Católica no poco asombro, parece colocarse por encima de cualquier jurisdicción eclesiástica y de toda regla canónica, y crea de hecho un desorden ecuménico que irrita a no pocas autoridades, ministros y fieles de su propia Iglesia, situándose fuera de la disciplina eclesiástica de la misma. 

Teniendo en cuenta que, a pesar de algunos aspectos positivos, el efecto de las actividades llevadas a cabo por la señora Vassula Rydén es negativo, esta Congregación solicita la intervención de los Obispos para que informen de forma adecuada a sus fieles, y no se dé ocasión alguna en el ámbito de sus respectivas diócesis a la difusión de sus ideas. Por último, invita a todos los fieles a no considerar sobrenaturales los escritos y las intervenciones de la señora Vassula Rydén, y a conservar la pureza de la fe que el Señor ha confiado a la Iglesia. 

Ciudad del Vaticano, 6 de octubre de 1995. 

Joseph Card. Ratzinger
Prefecto 

Tarcisio Bertone, S.D.S.
Arzobispo emérito de Vercelli
Secretario 

Muchos de estos supuestos mensajes, revelaciones y apariciones de Jesús y de la Virgen, incluso se contradicen con las apariciones aprobadas por la autoridad eclesiástica como pueden ser Fátima, Lourdes o Guadalupe. 

Frente a esta problemática, debemos siempre tomar la misma precaución y la juiciosa prudencia que los santos, y no creer en ese tipo de mensajes. San Juan de la Cruz, describe con las siguientes palabras la cuestión: 

"Y espántome yo mucho de lo que pasa en estos tiempos, y es que cualquier alma de por ahí, si siente algunas locuciones de éstas en algún recogimiento, luego lo bautizan todo por Dios, y suponen que es así, diciendo: Díjome Dios; respondióme Dios; y no será así, si no que, como hemos dicho, ellos las más veces se lo dicen". (San Juan de la Cruz, Sub. II, 29, n. 2). 

LA APARICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DE GUADALUPE, UNA APARICIÓN VERDADERA Y PLENAMENTE APROBADA POR LA IGLESIA CATÓLICA 

En las informaciones para el proceso de Guadalupe, llevadas a cabo en 1666 en Cuautitlán, lugar donde naciera Juan Diego, se interrogó a ocho testigos indios, que habían escuchado de sus mayores la respuesta confiable a estas preguntas planteadas, utilizando el cuestionario elaborado en Roma, para certificar estas tres condiciones, sobre el modo de las apariciones, la persona del vidente y los efectos que se siguieron. Las respuestas fueron suficientes y aprobadas como tales por la Congregación Romana, que al fin, después de 88 años (1754) concedió las tres gracias solicitadas por México, misa oficio y fiesta especiales para Nuestra Señora de Guadalupe. 

Vive la iglesia profundamente angustiada por la falta de fe que encadena al hombre actual, muy oprimido y cercado por las preocupaciones y anhelos de lo material. Paulo VI volvió muchas veces a este tema en sus homilías y discursos, lo mismo que Juan Pablo II que no cesaba de clamar por el regreso a la fe y a la Civilización del amor. 

La virgen se ha aparecido en diversos puntos del orbe, insistiendo en los mismos mensajes de oración, penitencia y espiritualismo, para contrapesar la enfermedad del materialismo obeso que desgasta a los gobiernos y a los individuos. En el libro Se nos Apareció la Virgen, de la periodista colombiana Salma Tabet del Río se enumeran algunas de las más conocidas apariciones que se reportan en el ancho mundo (Editorial Elektra, Bogotá, 1992). 

1 - Guadalupe, México, 1531.
2 - Medalla milagrosa, París, 1830.
3 - La Salette, Francia, 1846.
4 - Lourdes, Francia, 1858
5 - Pontmain, Francia, 1871.
6 - Fátima, Portugal, 1917.
7 - Beauraing, Bélgica, 1932.
8 - Banneux, Bélgica, 1933.
9 - Siracusa, Italia, 1953.
10 - Heede, Alemania, 1937.
11 - Alto de Umbe, Bilbao, España, 1941.
12 - Bonata, Italia, 1946.
13 - Marienfried, Alemania, 1946.
14 - Garabandal, España, 1961.
15 - San Damiano, Italia, 1964.
16 - Nowra, Australia, 1968.
17 - Akita, Japón, 1973.
18 - Bayside, Estados Unidos, 1968.
19 - Cuapa, Nicaragua, 1980.
20 - El Escorial, España, 1981.
21 - Kibeho, Ruanda, desde 1981.
22 - Peñablanca, Chile, 1983.
23 - Cuenca, Ecuador, 1988.
24 - Medugorje, Yugoslavia, 1991. 

Aunque no todas gozan del mismo grado de credibilidad, pero han pasado ya el tamiz de la aprobación eclesial o está su proceso bajo estudio y examen aprobatorio. 

APROBACIÓN DE LA IGLESIA A LAS APARICIONES MARIANAS 

Nunca se da de manera directa y explícita; más bien se acepta el hecho, si no se encuentra nada que contradiga la recta teología o la fe de los fieles. En el periódico romano La civiltá cattolica, del 20 de septiembre de 1980, se comentaba este punto: 

"A pesar de la verdad y certeza de las apariciones que dieron origen a innumerables santuarios, especialmente de la Santísima Virgen, es de admirar el modo circunspecto y reservado, con que, aún en estos casos, procede la Iglesia: la cual en los mismos diplomas en que aprueba la fundación de este o de aquel santuario y les concede gracias y privilegios, las más veces omite mencionar la aparición, de la cual tuvo origen el santuario, o bien, si la refiere, lo hace con las expresiones, se dice, se cree, ud fertur, ut pie creditur. Pero con esto la Iglesia no pretende sembrar dudas, ni autorizar el escepticismo sobre los hechos, en los cuales cada entendimiento, no obcecado de prejuicios, ve claramente la intervención sobrenatural: sino que sólo se abstiene de dar una sentencia, la cual muchas veces sería muy difícil formularla en fuerza de rigurosos procedimientos jurídicos, y después de todo, porque nada, en la práctica, sería necesaria". 

En el caso de la Guadalupana, la Iglesia ha sido más explícita y benigna que con otras apariciones marianas, como lo demostró el Papa Benedicto XIV, que aprobó las tres gracias de fiesta, oficio y misa propia, no con un rescripto de la Congregación de Ritos, como solía hacerse, sino con unas "Cartas Apostólicas" del mismo Papa, que le llevó a declarar festivamente ante el procurador enviado por México, el padre Francisco López S. J.: que "había hecho por los mexicanos y en obsequio de la Virgen Guadalupana, más que por los italianos en honor de la Santa Casa de Loreto". 

Benedicto XIV admiro a la Virgen del Tepeyac. Cuenta el padre Antícoli: 

"A la vista de la Santa Imagen (una pintada por Cabrera) quedose sorprendido y como suspenso el Papa y enterneciose hasta las lágrimas; y después de un breve silencio, preguntó al padre López: ¿Así es? Si, beatisimo padre, respondió aquel; pero no digo bien, que no es así: que esta copia, aunque está sacada por el más diestro pincel de México, no es más que un borrón en comparación del divino original". Y habiéndola el Papa examinado con más atención, pronunció aquellas palabras del Salmo 147: nom fecit taliter omni nationi: "no lo hizo así con otras naciones. Si yo estuviera en aquel país, iría a visitar el santuario, no solamente con los pies descalzos, si no andando el camino de rodillas". 

En la petición de estas tres gracias se afirmaba claramente: "cómo Juan Diego desplegó su tilma y apareció, no sólo sobre, sino contra todas las reglas de pintura, la Imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe". Por eso Pío XII comentaría: es "Una imagen pintada no por manos humanas", la misma frase que el presidente de México, Adolfo López Mateos repitió ante una rueda de periodistas burlones, en Río de Janeiro, Brasil. 

Benedicto XIV aprobó explícitamente la devoción a nuestra Virgen Guadalupana: "Aprobamos y confirmamos con nuestra autoridad Apostólica la devoción de la Santísima Virgen María, bajo el título de Guadalupe, cuya sagrada imagen se venera en la magnífica iglesia colegiata, extramuros de la Ciudad de México... decretamos que la Madre de Dios, llamada Santa María de Guadalupe, sea reconocida y venerada como Patrona Principal de Nueva España". 

Para juzgar de la verdad sobrenatural de las apariciones o revelaciones hechas a un solo testigo, la Sagrada Congregación de Ritos establece tres condiciones: La persona del que las recibe, sus costumbres y santidad de vida: el examen riguroso de sus afirmaciones, de las señales que ofrece, y los efectos que deben mostrarse en la perfección de todo lo que es sobrenatural. Juan Diego muestra en las informaciones de Cuautitlán (1666) una consistente pureza de costumbres, confirmada por los testigos que depusieron en aquel proceso. 

El examen bastante riguroso de sus afirmaciones lo realizó el propio Zumárraga: "El Señor Obispo, para cerciorarse, le preguntó muchas cosas, dónde la vio y cómo era. Y el refirió todo perfectamente... explicó con precisión la figura de Ella, la siempre Virgen Santísima Madre del Salvador, Nuestro Señor Jesucristo... Viendo el Obispo que ratificaba todo, sin dudar ni retractar nada..." 

En los efectos, que se siguieron y se siguen, de la aparición no es necesario insistir, por diáfanos y evidentes: "Desenvolvió luego su blanca manta, pues tenía en su regazo a las flores; y así que se esparcieron por el suelo todas las diferentes Rosas de Castilla, se dibujó en ella y apareció de repente la preciosa imagen de la siempre Virgen Santa María, Madre de Dios, de la manera que está y se guarda hoy en su templo del Tepeyac, que se nombra Guadalupe. Luego que la vio el Señor Obispo, él y todos los que allí estaban, se arrodillaron: mucho la admiraron; se levantaron a verla; se entristecieron y acongojaron, mostrando que la contemplaban con el corazón y el pensamiento. 

El Señor Obispo con lágrimas de tristeza oró y le pidió perdón de no haber puesto en obra su voluntad y su mandato. Cuando se puso en pie, desató el del cuello de Juan Diego, del que estaba atada, la manta en que se dibujó y apareció la Señora del cielo". 

Es suficiente que esta aprobación de la Iglesia se dé con los hechos, aunque no se encuentren documentos, que se han podido perder con la destrucción del tiempo y la incuria de los hombres. 

Pero los dos primeros Arzobispos de México, Zumárraga y Montúfar, dieron público testimonio de su aprobación al hecho: Decididamente por parte de Zumárraga hubo aprobación expresa y pública; pues de las relaciones antiguas y de las Informaciones de 1666, consta que el Santo prelado, después de haber examinado muy bien el caso, hizo proclamar solemnemente el prodigio de la aparición en las ferias o mercados que se llaman tianguis: y en aquel tiempo aciago no había otro modo mejor. (Informaciónes. Respuestas a la 2ª pregunta en las páginas 19, 23, 38, 43...). Léase también lo que escribe el Padre Florencia en su obra Estrella del Norte, cap. VIII: Que el Ilustrísimo Montúfar aprobara expresa y públicamente la aparición lo demuestran los sermones que predicó en su honor y el proceso que instituyó contra aquel controvertido predicador, el cual en un sermón se atrevió a condenar por esto al Ilustrísimo Montúfar "para aquella devoción (de Nuestra Señora de Guadalupe) aprobarlla y tenerlla por buena, era menester haber verificado milagros y comprobado con copias de testigos". En fin, esta distinción entre la aprobación solemne y formal y la aprobación ordinaria y real, no es nueva ni desconocida; si no se hizo mucho uso de ella, es porque no hubo ocasión de hacerlo; pero en cuanto esta se presentó no dejaron de mencionarla. Por ejemplo, el canónigo Conde y Oquendo en su Disertación Histórica (Tomó 2, c.V, pág. 9), tratando de este mismo asunto escribe: "y yo pregunto con mucha confianza: ¿No fue esta (la procesión y colocación de la Santa Imagen hecha por Zumárraga) una solemnísima aprobación de hecho del nuevo milagro, practicada delante de toda la cristiandad mexicana? ¿Qué papel podrían hacer las resmas de autos al lado de este hecho público y de un hecho autorizado por un Obispo santo y sabio?" (HA) 

CONCLUSIÓN 

Ante el actual fenómeno de apariciones, revelaciones y mensajes de la Virgen María y de Jesucristo, que por lo general al ser falsos, contienen errores doctrinales y herejías que muchas de las veces terminan en franca rebelión contra la Iglesia y cismas cuando no son aprobadas. Lo mejor es alejarse de ellas y esperar la decisión de la Iglesia Católica. Y aún en el supuesto de ser "aprobadas", lo que significa que son "dignas de creerse", "que no contradicen" la doctrina de la Biblia y el Magisterio de la Iglesia, pero, NO ES OBLIGATORIO CREER EN ELLAS. 

PAX ET BONUM

Fuente Enciclopedia Guadalupana


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¿Apariciones o visiones de la Virgen? ¿Cuál es la diferencia?


SOBRE LA SANTA VIRGEN MARÍA

¿APARICIONES O VISIONES?
Por Israel Octavio Hernández

¿Apariciones de la Virgen? Para entender las apariciones marianas, es necesario distinguir la diferencia entre “apariciones” y “visiones”.

Una “aparición” es un fenómeno objetivo, es decir, un hecho de naturaleza física y corporal, que se produce fuera de nosotros, y que por ello no depende de alguien que capta sino de quien se presenta. Pongamos un ejemplo.

Si se reúne un grupo de personas en una habitación y de pronto entra alguien por la puerta, todos los presentes lo verán. Esa es una aparición, pues hay una presencia física, exterior a quien la ve.

Pero si en ese mismo grupo de personas alguien comienza a decir: “¡Veo a la Virgen, veo a la Virgen!”, y nadie más la percibe, eso es indudablemente una “visión”, no una “aparición”. Para que se trate de una “aparición”, el suceso debe producirse fuera de la persona, y por lo tanto es capaz de ser percibido por todos.

Ahora bien, según esta distinción todos los fenómenos marianos que se han dado en la historia han sido siempre “visiones”, NO “apariciones”.

En el de Lourdes, por ejemplo, la única en ver a la Virgen fue la pequeña Bernadette.

En el de Fátima o de La Salette, a pesar de los muchos testigos presentes sólo los pastorcitos “vieron” a Nuestra Santa Madre. No fueron pues apariciones, sino visiones.

Por eso el Papa Benedicto XIV, pedía que no se hablará más de “apariciones” de la Virgen, sino de “visiones”. (Opera Omnia. De Servorum Dei Beatificatione et Beatorum Canonizatione, Roma, ed.an, 1841, tomo II, Cap. XXXII)

Por eso hermanos Católicos, NO SE CREAN TODO LO QUE VEN EN LAS REDES SOCIALES, que la Virgen se apreció en un árbol, un sartén, una foto etc.etc.

Cuando hay una manifestación auténtica de Nuestra Santa Madre, tiene como finalidad LA SANTIFICACIÓN ante todo del vidente.

Los casos de Lourdes (cuyos mensajes hicieron Santa a Bernadette Soubirous) y de Fátima (cuyos mensajes hicieron a Lucia abandonar el mundo e ingresar como monja de clausura) lo ilustran perfectamente.

Por eso el primer destinatario de los mensajes es la persona que los recibió, no los demás (por eso la Iglesia les llama mensajes privados), ella es quien debe meditarlos, convertirse y cambiar de vida. Sólo ella queda comprometida a vivir lo que los mensajes piden (claro dependiendo la circunstancia, el vidente puede difundir el mensaje para la conversión del mundo a Cristo).

En este sentido, la Iglesia considera y con razón, que el testimonio de vida del vidente es la mejor prueba de la autenticidad de un mensaje.


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