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Respuestas sabias de Jesucristo


RESPUESTAS SABIAS DE JESUCRISTO
Por: Javier Ordovàs 

Muchas cosas nos llenan de admiración de la personalidad de Jesús, una de ellas: Lo acertado en sus respuestas 

Muchas cosas nos llenan de admiración de la personalidad humana de Jesucristo, lo que nos parece lógico siendo, al mismo tiempo, verdadero Dios y verdadero hombre.
Entre esas facetas sorprendentes de su personalidad, está lo acertado de sus respuestas, en su constante relación con personas individualmente o en grupo.Respuestas que son una lección para los personajes presentes en el momento y para la futura humanidad.
Tomamos una pequeña muestra sacada del Evangelio de S. Lucas. Animando a cada lector a que realice su propia selección. 

Respuesta a sus padres:
2. 48 Cuando le vieron, se maravillaron, y su madre le dijo: — Hijo, ¿por qué has hecho así con nosotros? He aquí, tu padre y yo te buscábamos con angustia. 49 Entonces él les dijo: — ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los asuntos de mi Padre me es necesario estar? 50 Pero ellos no entendieron el dicho que les habló. 

Curar en sábado:
6. 8 Pero él, conociendo los razonamientos de ellos, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: — Levántate y ponte en medio. Él se levantó y se puso en medio. 9 Entonces Jesús les dijo: — Yo os pregunto: ¿Es lícito en el sábado hacer bien o hacer mal? ¿Salvar la vida o quitarla? 10 Y mirándolos a todos en derredor, dijo al hombre: — Extiende tu mano. Él lo hizo, y su mano le fue restaurada.
14. 3 Entonces respondiendo Jesús, habló a los maestros de la ley y a los fariseos, diciendo: — ¿Es lícito sanar en sábado, o no? 4 Pero ellos callaron. Entonces él le tomó, le sanó y le despidió. 5 Y dijo a ellos: — ¿Cuál de vosotros, si su hijo o su buey cae en un pozo, no lo sacará de inmediato en el día de sábado? 6 Y no le podían responder a estas cosas. 

Los niños:
9. 47 Pero Jesús, percibiendo los razonamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado, 48 y les dijo: — Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre me recibe a mí; y cualquiera que me reciba a mí recibe al que me envió. Porque el que es más pequeño entre todos vosotros, éste es el más importante. 

Otros seguidores:
10.49 Entonces respondiendo Juan dijo: — Maestro, vimos a cierto hombre echando fuera demonios en tu nombre, y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros. 50 Jesús le dijo: — No se lo prohibáis. Porque el que no está contra vosotros, con vosotros está. 

Marta y María:
10. 40 Pero Marta estaba preocupada con muchos quehaceres, y acercándose dijo: — Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41 Pero respondiendo el Señor le dijo: — Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas. 42 Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. 

La herencia:
12. 13 Le dijo uno de la multitud: — Maestro, dile a mi hermano que reparta
conmigo la herencia. 14 Y él le dijo: — Hombre, ¿quién me ha puesto como juez o repartidor sobre vosotros? 

¿Quiénes se salvan?:
13. 23 Entonces alguien le dijo: — Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: 24 — Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. 

El joven rico:
18. 21 Entonces él dijo: — Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 22 Jesús, al oírlo, le dijo: — Aún te falta una cosa: Vende todo lo que tienes y repártelo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 23 Entonces él, al oír estas cosas, se entristeció mucho, porque era muy rico. 24 Jesús, al ver que se había entristecido mucho, dijo: — ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25 Porque más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios. 26 Los que oyeron esto dijeron: — ¿Y quién podrá ser salvo? 27 Él les dijo: — Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. 28 Entonces Pedro dijo: — He aquí, nosotros hemos dejado lo nuestro y te hemos seguido. 29 Y él les dijo: — En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por causa del reino de Dios, 30 que no haya de recibir muchísimo más en este tiempo, y en la edad venidera, la vida eterna. 

En casa de Zaqueo:
19. 7 Al ver esto, todos murmuraban diciendo que había entrado a alojarse
en la casa de un hombre pecador. 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al
Señor: — He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9 Jesús le dijo: — Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham. 10 Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido. 

Preguntas con “trampa”
20. 1 Aconteció un día que estando Jesús enseñando al pueblo en el templo y anunciando el evangelio, se le acercaron los principales sacerdotes y los escribas con los ancianos, 2 y le hablaron diciendo: — Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién es el que te dio esta autoridad? 3 Entonces respondió y les dijo: — Yo os haré también una pregunta. Respondedme: 4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? 5 Ellos razonaban entre sí diciendo: — Si decimos “del cielo”, dirá: “¿Por qué, pues, no le creísteis?” 6 Y si decimos “de los hombres”, todo el pueblo nos apedreará, porque están convencidos de que Juan era profeta. 7 Respondieron, pues, que no sabían de dónde era. 8 Entonces Jesús les dijo: — Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.
20. 20 Entonces acechándole, enviaron espías que simulasen ser justos, a fin de sorprenderle en sus palabras, y así entregarle al poder y autoridad del procurador. 21 Estos le preguntaron diciendo: — Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no haces distinción entre personas, sino que enseñas el camino de Dios con verdad. 22 ¿Nos es lícito dar tributo al César, o no? 23 Pero él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: 24 — Mostradme un denario. ¿De quién es la imagen y la inscripción que tiene? Y ellos dijeron: — Del César. 25 Entonces les dijo: — Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. 26 Y no pudieron sorprenderle en ninguna palabra delante del pueblo. Más bien callaron, maravillados de su respuesta.
20. 33 En la resurrección, puesto que los siete la tuvieron por mujer, ¿de cuál de ellos será mujer? 34 Entonces respondiendo Jesús les dijo: — Los hijos de este mundo se casan y se dan en casamiento. 35 Pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel mundo venidero y la resurrección de los muertos no se casan, ni se dan en casamiento. 36 Porque ya no pueden morir, pues son como los ángeles. 

El buen ladrón 
23.42 Y le dijo: — Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. 43 Entonces Jesús le dijo: — En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. 

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:


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