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A Dios no lo ha hecho nadie


A DIOS NO LO HA HECHO NADIE
Por Padre Jorge Loring

Dios no ha empezado nunca a existir. Siempre ha existido y nunca dejará de existir. Es decir, que no ha tenido principio ni tendrá fin. Dios es eterno.

Boecio definió la eternidad como «la posesión total y simultánea de una vida interminable»[1] .

Sería un absurdo decir que hubo un tiempo en el que no existía absolutamente nada. En ese caso, jamás podría haber empezado nada a existir: no existirían seres de ninguna clase. No creados por otro -pues hemos supuesto que en un principio no existía absolutamente nada-, ni tampoco creados por sí mismos, pues sería un absurdo decir que una cosa que no existe pueda hacer algo[2]. «Nada puede ser causa de sí mismo, porque para causar es necesario existir»[3].

Luego si en algún momento no existió nada, nada existiría ahora; pues el primer ser no tuvo modo de empezar a existir[4]. Nada hubiera empezado a existir.

«Si en un momento dado nada hay, nada habrá durante toda la eternidad»[5].

Como dice el conocido filósofo francés Claude Tresmontant: «Si en un momento dado nada existe, nada existiría eternamente. La nada absoluta no puede producir ningún ser»[6]. Si no hubo nada, nunca nada hubiera podido empezar a existir[7] . «Si actualmente existen seres, es necesario que desde siempre haya existido algo»[8]. Es así que nosotros existimos en un mundo y estamos rodeados de seres de todas clases, luego por fuerza tiene que haber existido, desde toda la eternidad, un Ser que no ha tenido principio y que ha dado origen a todos los seres que hoy existen[9] .

Ese Ser, que existe desde toda la eternidad, y es causa de todo lo que existe, es DIOS.

Dice Lindner, Profesor de Química Técnica en la universidad alemana de Karlsruhe: «Es necesario aceptar una causa anterior al mundo material»[10].

Allan Sandage ayudante de Hubble, hasta la muerte de éste en 1953, y que hoy trabaja en el Observatorio de Monte Wilson, Pasadena, California, dice: «Dios es la explicación de que haya algo en vez de nada»[11]. Es la única respuesta a la pregunta de Heidegger[12].

Uno preguntó:

- Si el mundo lo hizo Dios, ¿a Dios, quién lo hizo?

- Nadie. Porque Dios es el primero, y el primero tiene que ser eterno. Si lo hubiera hecho otro sería el segundo, y Dios es el primer Ser.

Otra pregunta capciosa:

- Si Dios creó el universo, antes de crearlo, ¿dónde estaba y qué hacía?

- Esto lo pregunta quien no sabe quién es Dios. Dios está fuera del tiempo y del espacio. Tiempo es la duración del movimiento, y espacio es lo que ocupan las cosas. Si no hay cosas materiales, no existen ni el tiempo ni el espacio. Por eso dijo Einstein: «Si hiciéramos desaparecer toda la materia, el espacio y el tiempo desaparecerían con ella»[13]

«Es conveniente definir los dos modos de seres posibles:

a) Ser contingente es aquel que no tiene la existencia por sí mismo, sino que la ha recibido de otro.

b) Ser necesario es aquel ser que no ha recibido la existencia de otro, sino que la tiene por sí mismo. Como no depende de otro para existir (...) existe necesariamente, o sea, no puede menos de existir y nunca dejará de existir»[14]] .

Dios es el único ser eterno e increado que existe necesariamente. Dios es el Ser Necesario que existe desde siempre, que no puede dejar de existir, que es eterno, porque su esencia es existir, no depende de nadie para existir, por eso es increado.

El cosmos es limitado en el tiempo y en el espacio, es decir, es contingente.

La materia se transforma continuamente, es extensa, limitada, compuesta y divisible, es decir, es contingente.

Todo ser limitado es contingente, porque toda limitación supone una carencia. Y lo contingente -como se demuestra en Filosofía- es metafísicamente imposible que sea increado.

Se llaman seres contingentes, aquellos que pueden existir o no existir, existir antes o después, existir de una manera o de otra[15].

Todo lo que nace y muere, todo lo que cambia de tamaño, forma o lugar, como el hombre, la flor o la Tierra, es un ser contingente.

Y lo contingente no tiene en sí mismo la razón de su existencia. Los seres contingentes deben su existencia a otro[16].

Por ejemplo: un año antes de que tú nacieras, no eras nada, y nada podías hacer para existir. Como eres un ser contingente tu existencia no dependía de ti. Eras nada, y en nada te hubieras quedado toda la eternidad, si alguien distinto de ti (tus padres) no te hubieran traído a la existencia: la nada, dejada a sí misma, permanece siempre en nada.

Lo mismo que te ha ocurrido a ti, ha ocurrido con tus padres, tus abuelos, etc. Todos recibieron la existencia de otro. No podían existir por sí mismos.

«Todo lo que no tiene en sí mismo la razón suficiente de existir, debe recibir de otro la existencia...El ser contingente podría no existir, porque su esencia no exige la existencia...Lo que es mudable es contingente, y todo ser contingente exige, como causa suficiente última, un SER NECESARIO: DIOS. Que la materia es esencialmente mutable no es discutible...Así llegamos a la afirmación del Universo como contingente y, por lo tanto, creado, porque tiene que recibir su existencia de un SER no material»[17].

Dios es el único Ser Necesario.

Ser Necesario es el que existe por sí mismo, que no recibe de otro la existencia, que no depende de nada para existir. Existe siempre, sin principio ni fin. Todos los seres existentes se dividen en necesarios o contingentes, según existan por sí mismos o por otros .

Como el ser contingente es indiferente para existir, no existe necesariamente. Por lo tanto necesita una razón para pasar de la no existencia a la existencia. Esta razón suficiente no puede ser una serie infinita de seres contingentes, pues una carencia no se remedia con otros seres que tienen la misma carencia: una colección de ciegos no ve más que un sólo ciego.

¿Es que creemos que reuniendo ceros podemos conseguir la unidad?

La razón de la existencia de los seres contingentes hay que buscarla en un ser que no sea contingente, es decir, en un ser que no necesite de otro para existir, de un ser que exista por sí mismo, porque su esencia es existir. Ése es Dios[18]. Es un ACTO PURO, es decir, el ACTO DE EXISTIR[19].

2,3. Las cosas que vemos en el mundo vienen unas de otras. Un hombre viene de otro hombre, una flor de otra flor, una estrella de otra estrella.

Si suponemos una larga serie de libros en la que uno proviene de ser copia del anterior, necesariamente tenemos que admitir la existencia del escritor del primero[20].

Cada ser existente de este mundo es como un anillo de una cadena. Cada anillo está colgado de otro anillo, que es quien lo sostiene, quien lo ha puesto en la existencia.

Si subimos por esa cadena de seres existentes llegaremos al primer anillo. ¿Quién sostiene el primer anillo? No puede ser otro anillo, pues entonces no sería el primero, sería el segundo. Pero el primer anillo, ¿estará colgado en el aire? Entonces toda la cadena caería en el fondo de la nada. Si la cadena de seres que han venido a la existencia no cae en el fondo de la nada, es porque la sostiene alguien que está fuera de la cadena y no necesita de otro para existir.

Ese Ser, que sostiene la cadena de seres existentes, que no necesita de otro para existir y que por lo tanto tiene que existir por sí mismo, ése es Dios.

Dios sostiene todos los seres en la existencia, lo mismo que el Sol sostiene la vida en la Tierra. Si apagas el Sol, desaparece la luz y el calor en la Tierra. Sin la luz del Sol, la Luna tampoco se ve, y la Tierra estaría a oscuras; y sin calor las aguas de los ríos y mares no se evaporan. Consiguientemente desaparecen las nubes y las lluvias. Las fuentes y ríos terminarían por vaciarse en el mar y se secarían. Las plantas morirían por falta de agua, y los animales se morirían de frío. El aire se envenenaría, pues no habría plantas para restituir el oxígeno.

Es decir, que el Sol sólo con su presencia, hace posible la vida en la Tierra.

Lo mismo ocurre con Dios. Él sostiene toda la cadena de seres existentes.

Si veo una chaqueta colgada en la pared, dice Sheed, aunque no vea el clavo que la sostiene, no digo que la chaqueta desafía las leyes de la gravedad. Comprendo que tiene que haber un clavo que la sostiene.

Si en un paso a nivel ves pasar, desde tu coche, un largo tren de mercancías en que un vagón tira de otro, comprendes que tiene que haber una locomotora que tire de todo el tren. Aunque tú no la veas.

Lo mismo: hay que pensar en un primer Ser eterno al ver que unos seres hacen a otros, y por lo tanto todos necesitan de otro para existir; menos el primero que tiene que ser eterno.

Dios es ese Primer Ser que no necesita de otro para existir, sino que existe por sí mismo, es decir, que su esencia es existir, que no puede dejar de existir, que existe necesariamente, que siempre ha existido y nunca dejará de existir. Por eso decimos que Dios es ese primer Ser Eterno. Dios es el único ser eterno.


[1] FRANCISCO DE MIER: Apuesta por lo eterno, VII, 11, b. Ed. San Pablo. Madrid. 1997

[2] JOSÉ Mª. CIURANA: Pruebas racionales de la existencia de Dios, IV, B. Difusora del Libro. Madrid.

[3] R. GARRIGOU-LAGRANGE: DIOS, su existencia, III, 37. Ed. Palabra. Madrid. 1976.

[4] CLAUDE TRESMONTANT: Ciencias del Universo y problemas metafísicos, I. Ed. Herder.

[5] R. GARRIGOU-LAGRANGE: DIOS, su existencia, II, 3ª, 21. Ed. Palabra. Madrid. 1976

[6] CLAUDE TRESMONTANT: Cómo se plantea hoy el problema de la existencia de Dios, pg.79. Ed. Herder. Barcelona.

[7] JOSÉ Mª. CIURANA: La existencia de Dios ante la razón, 2º, I, 1. Ed. Bosch. Barcelona,.

[8] R. GARRIGOU-LAGRANGE: DIOS, su existencia, III, 35. Ed. Palabra. Madrid. 1976

[9] JOSÉ Mª. CIURANA: Pruebas racionales de la existencia de Dios, II. Difusora del Libro.

[10] LINDNER: Facing Reality, III, 1,2. Ed. Lindner Verlag. Karlsruhe. 1997

[11] Diario EL PAÍS, 15-V-91, Futuro, pg. 4

[12] BALDOMERO JIMÉNEZ DUQUE: Dios y el hombre, I. Ed. Fundación Universitaria Española.

[13] BENITO ORIHUEL: En el principio creó Dios..., II, 4, nota 7. Ed. EIUNSA. Madrid

[14] JOSÉ ANTONIO GALINDO: Dios no ha muerto, V. Ed. San Pablo. Madrid. 1996

[15] NICOLÁS MARTÍN NEGUERUELA: Lecciones de Apologética, 1º, nº 322. Ed. Casals. Barcelona. 1953. Este libro es probablemente el mejor tratado de Apologética en lengua castellana.

[16] JOSÉ Mª. CIURANA: La existencia de Dios ante la razón, 2º, I, A. Ed. Bosch, Barcelona.

[17] MANUEL CARREIRA, S.I.: Metafísica de la materia,VIII. Univ.de Comillas. Madrid.1993

[18] J. HAAS, S.I.: Biología y fe, II, 2. Ed. ELER. Barcelona

[19] JOSÉ MOINGT, S.I.: El hombre que venía de Dios, 2º, Epílogo, 1. Ed. Desclée. Bilbao

[20] PAUL DAVIES: La mente de Dios, VII, 4. Ed. Mc.Graw-Hill. Interamericana. Madrid. 1996.


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